Inicio Colaboraciones Mokoparanoias Especiales Preguntas y respuestas Cinemanía Linkando
No seas un plimplins y participa!

 

"Guia de Iniciación a la Nocilla" por X-Wngx

 

Leche, cacao, avellanas y azúcar... que simple es la fórmula de la felicidad.

Sí, lo confieso, soy nocillófilo desde que tengo uso de razón, y esta la pierdo cada vez que mis pupilas gustativas entran en contacto con esa sustancia de tan deliciosa viscosidad.

Sé que algunos no comprenderán nuestro inexpugnable sentimiento de dependencia hacia la Nocilla pero eso es tan sólo porque en sus vidas no han seguido la senda adecuada, tan sólo han deambulado ofuscados en la ingestión de alimentos mundanales y de medio pelo. La Nocilla, sin embargo, se encuentra en otro nivel, en otra dimensión que sobrepasa el ámbito digestivo para instalarse en el espiritual.

Es por ello que para poder encontrar el clímax y nirvana nocillero es necesario encontrar primero la puerta que nos conduce a ese edén. Los ritos que acompañan a las ceremonias nocilleras son imprescindible para poder hallar dicha entrada.

La compra: El poder adquirir algo que no tiene precio por un valor contable es el primer privilegio que un consumidor de Nocilla obtiene por su consumo. Antes de ir a la tienda de alimentación de turno para efectuar la compra, debes de vestirte con tus mejores galas y asearte a fondo ya que no debes descuidar El Encuentro con la Nocilla.

Una vez estés en la estantería donde el hermoso bote de Nocilla te espera no te abalances sobre él, aplaca tus impulsos y reflexiona:
¿Eres un ser digno de poseer ese bote Nocilla?. Para responder a esta cuestión escudriña con mirada limpia en lo más íntimo de tu alma. Sí la respuesta es la correcta, y tras una pausada reverencia, ya podrás coger la preciada Nocilla.

Es importante que en el camino hacia la caja registradora no juntes tu Nocilla con el resto de los alimentos (lo más ortodoxo es ir a comprar en exclusividad la Nocilla) pues sus auras terrenales pueden perturbar la pureza de la Nocilla. Asimismo, debes de tener el mismo celo a la hora de colocar la Nocilla en la cinta transportadora que lleva los alimentos hacia el escáner que define el precio de los productos a través de su código de barras.

Si la cajera no trata adecuadamente a la Nocilla (implicándola en movimientos bruscos o apartando groseramente la mirada de su belleza) debes de recriminarla adecuadamente diciéndola algo parecido a esto: “Maldita hija de la gran perra deleznable, tú que eres la más cerda de las criaturas que habitan en este planeta, como te atreves a faltar el respeto a aquello ante lo que deberías postrarte y pedir clemencia... arrodillate, warra!!!, y clama a los dioses que equivocadamente permitieron, un aciago día, malgastar su aliento de vida sobre el vil ser que encarnas...”

Una vez llegues a casa con tu tesoro debes meditar acerca del modo en el que vas a consumirlo. El más recomendable y ancestral es untándolo en pan. Para este menester debes de seguir las pautas adecuadas para tan trascendental ceremonia. Lleva a los protagonistas rituales hacia el rincón preferido y más privilegiado de tu hogar (si estás pensando en el retrete cambia de idea) y una vez allí coloca el bote de Nocilla en una posición central y a su derecha la barra de pan.

Para auxiliar al culto has de conseguir un par de cuchillos (preferiblemente de algún mental precioso como la plata): uno para cortar el pan y otro para untar la Nocilla. Este último debe estar desprovisto de filo ya que cualquier tipo indicio de amenaza o reto hacia la Nocilla constituye una grave ofensa difícilmente reparable.Corta el pan de modo que obtengas dos generosas mitades. Tras ello, recoge ambas mitades, cada una en una mano, y álzalas por encima de tus hombros al mismo tiempo que exclamas: “Oh dichoso pan!!!! cuyo cuerpo va a ser ungido por la más Sagrada sustancia que este universo ampara. Que sepas que tu sacrificio no lo es tal ya que es un honor y premio
ser vehículo y cimiento de este venerable maná...”

Una vez deposites de nuevo el pan sobre la mesa llega uno de los momentos más solemnes del ritual: la apertura del bote de Nocilla. Por supuesto es imprescindible que tengas las manos recién aseadas (tu contacto con el pan seguramente las ha contaminado). Coge con mimo el bote y quita el envolvente de plástico con sumo cuidado. Una vez hecho, cierra los ojos... deja tu mente en blanco y abre la tapa del bote de Nocilla con la misma delicadeza con que le bajaste las bragas a tu primera novia la primera vez que te revolcaste con ella.Sin abrir aún los ojos, disfruta del aroma que recién liberado va acariciando el ambiente. Ya tienes un motivo para darle sentido a la vida.

Ahora viene la fase más delicada: untar el pan con la Nocilla. Coge el cuchillo sin asirlo con demasiada fuerza, enfílalo hacia el bote descubierto de la Nocilla y conteniendo tu respiración húndelo en él muy sosegadamente con un acusado ángulo. Si notas que te tiembla el pulso no te preocupes, es normal, pero si empiezas a babear contente, que para babear ya hicieron a Paula Vázquez.

Acerca el pan donde esté el cuchillo untado (y no viceversa) y prepárate para extender la Nocilla. Hazlo como si extendieses aceite aromático sobre la espalda de tu amante. Repite la operación hasta que consigas una abundante capa de Nocilla sobre el pan. Ahora llega el momento cumbre: la dentellada. Detente a pensar a que pocos centímetros te encuentras del paraíso y sumérgete en él: deja el universo a un lado y fúndete con la Nocilla.

El ying-yang dejará de ser para ti un símbolo misterioso.





Hosted by www.Geocities.ws

1