Cuesta empezar a hablar de una película
de estas características sin desplegar
una lista de empalagosos alagos. Y más
cuando el objetivo es comentar una peli
de Spielberg, siempre capaz de lo mejor
y de lo peor, director ke puede rodar
la escena más empalagosamente repipi
y ñoña del mundo para luego
meterse a filmar escenas de una violencia
desgarradora.
En este caso trata una curiosa historia
real de un adolescente ke se hace pasar
por diferentes oficios para ganar pasta
y vivir una curiosa aventura. Bajo esa
trama, Spielberg muestra la evolución
de los diferentes personajes: Di Caprio
interpreta al chico ke se mete en un crescendo
delictivo del ke no puede ni kiere salir,
Christopher Walken es su padre, metido
en un viaje hacia el fondo del pozo, y
Hanks haciendo de policía duro
y metódico cada vez más
obsesonado.
Perfectamente ambientada la cinta se
nota ke está rodada con cariño,
de una forma pulcra y elegante. Solo con
ver los títulos de crédito
iniciales uno ya se da cuenta de ke va
a gozar, a pesar del inicio un pelo desconcertante.
Tokes de humos pícaro y drama familiar
bañan la espiral de descontrol
en la ke entra el protagonista. Di Caprio
se explaye en un papel "caramelito"
por la cantidad de registros ke necesita
y Hanks está brillante, como siempre.
Pero a nivel personal kien se lleva el
gato al agua es Walken, el padre, con
una maravillosa interpretación
de un fracasado ke vive en una mentira
constante. Fantástico.
Así ke se recomienda mucho ver
no perderse esta joyita del Rey Midas,
ke siempre sorprende, tanto para bien
como para mal.
Saludos nocilleros.