Frida Khalo. Autorretrato de una mujer herida
. Frida Khalo
La actualidad no deja de elevar a las cotas m�s altas el mito que envuelve la figura de la pintora mexicana Frida Khalo. Hoy d�a es un       s�mbolo de absoluta trasgresi�n y parece que lo m�s cool para las grandes estrellas es obtener cualquiera de los autorretratos de una de las mujeres m�s peculiares de la historia del siglo XX. En nuestro pa�s el Centro Dram�tico Nacional pone en escena en el Teatro de la Zarzuela       el espect�culo  ;Apasionada (Que viva Frida)", trabajo protagonizado por la escritora y actriz Sophie Faucher, la cual lleva m�s de diez a�os investigando sobre la vida, la obra y el mito de la que en su d�a fuese mujer del pintor Diego Rivera. La int�rprete ha calificado a Khalo como una mujer ;moderna, visionaria y actual, provocadora e incluso, delincuente , confesando haberse sentido trastocada  por los escritos que la artista, la cual demostr� su valor y fuerza en todo momento, a pesar de la gran desgracia personal que supuso su propia vida. El dolor, provocado por su circunstancia, por la morfina y por el alcohol se plasma en todas sus obras y autorretratos descarnados y rotos.  Planeta doloroso.  Frida Khalo nace en 1907, y el mejor modo de conectar con su personalidad es a trav�s de su obra pict�rica. A los 19 a�os se instal� en M�xico donde se cas� por segunda vez con Matilde Calder�n. Su padre, Guillermo Khalo, lleg� a ser fot�grafo profesional, circunstancia que la joven Frida toma para dar forma al eje central de su pintura: su serie de autorretratos. Y es que la admiraci�n hacia su progenitor siempre fue bastante profunda, todo lo contrario que la relaci�n hacia su madre, a la que Khalo defini� como fan�tica religiosa y persona fr�a. En el a�o 1925, tras un accidente de tr�fico, Frida fue atravesada por una barra de hierro a la altura de la pelvis: "A mi el pasamanos me atraves� como la espada a un toro. Perd� la virginidad . Estas palabras pueden servir para titular un antes y un despu�s en la vida de la pintora. Para ella, el mundo que vivimos era un "planeta doloroso , y esta perspectiva vital crecer� en toda su obra. El fatal accidente la tuvo en cama durante tres meses a causa de una fractura en la v�rtebra lumbar. Debido a esto, Frida tuvo que usar       varios inc�modos cors�s de yeso durante meses, lo cual fue motor para comenzar a originar sus obras de arte. Sus antecedentes sanitarios no la acompa�aron, ya que la zona m�s castigada de su cuerpo a causa de la lesi�n fue pasto de la poliomielitis cuando la pintora contaba con seis a�os Su mala salud y su introversi�n se agudizan paulatinamente. La v�lvula de escape: la pintura. Kahlo dijo en una ocasi�n que se pintaba a s� misma por ser el mejor motivo que conoc�a, y lo hac�a a pesar del dolor que le acarreaba. Parece ser que lleg� a crear sus obras colgada de un aparato para estirar su maltrecha columna vertebral. El trauma era aplastante, aunque nunca lleg� a representar la desgracia que supuso para ella el accidente de tr�fico. Por ello, su cuerpo desnudo, roto, herido y d�bil elucubra a lo largo de sus series de autorretratos. Una de las obras m�s representativas es  La Columna Rota t; (1944), donde una columna j�nica, rota por varios sitios, sustituye a su columna vertebral mientras un cors� la sostiene recort�ndose sobre sus pechos desnudos. El cuerpo aparece herido y la gran soledad planea sobre el suelo, �rido, seco y agrietado. Como un m�rtir, los clavos lastiman f�sicamente a Frida en un largo e interminable sufrimiento.
La parte l�sbica de Frida Khalo Seg�n Khalo, el accidente que le destroza la columna no fue el �nico en su vida .Hubo otro: conocer a Diego Rivera, el muralista mexicano con quien vivi� varios altibajos sentimentales. La frustraci�n maternal, los celos por las infidelidades de su marido y su progresivo deterioro, fueron los grandes temas centrales de su obra. Lo siniestro planeaba en las pinturas de Frida, como es el caso del cuadro que pinta en Detroit tras sufrir un aborto. Aunque algo que no hay que dejar a un lado es el fuerte apetito sexual, tanto con hombres como con mujeres, de la pintora mexicana, lo cual irradia a trav�s de todo su trabajo. Su parte lesbiana aparece en formato auto er�tico pero nunca de modo abierto. Muchos dicen que la aventura sentimental m�s tortuosa y apasionada fue con ella misma sugiriendo una sensualidad gay en autorretratos dobles. Por ejemplo, en 1939 pint� a dos mujeres que se amaban en lo que ella titula  Dos Desnudas en un Bosque , lo que puede representar perfectamente a la Khalo junto con alguna amante circunstancial . En los �ltimos a�os de su vida, la debilidad f�sica de Khalo hac�a       que sus relaciones heterosexuales fueran complicadas, aunque bien es cierto que ten�a muchos amantes. Su marido cre�a en el amor libre,       aunque nunca la permiti� mantener relaciones l�sbicas. Ella lo sab�a por eso el hecho de mantener una aventura con el �dolo pol�tico de Rivera ser�a su venganza perfecta por las infidelidades de �ste. De ah� su relaci�n con Le�n Trotsky, hombre tambi�n sobradamente interesado en       el sexo. �l se enamor� perdidamente de la Khalo, quien le dej� al ver culminado su deseo de amedrentar las altaner�as de su marido. Entretanto,       su trabajo art�stico comenzaba a ser reconocido y logr� exponer en Nueva York y en Par�s. A medida que la muerte iba acerc�ndose, Frida logr� ser readmitida en el Partido Comunista, al que perteneci� hasta el d�a de su fallecimiento, el 13 de julio de 1954. La Kahlo logr� ser aclamada internacionalmente cuando dej� este ;planeta doloroso" y sus cuadros se han llegado a valorar hasta en un mill�n y medio de d�lares.       Todos la conoc�an como  la mujer de Diego Rivera". Al pintor le conocen ahora como "el marido de Frida Khalo.
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