*  Débora Arango

 

Lograr modificar la realidad rompiendo los paradigmas que la sociedad impone no es fácil, menos aún cuando estamos hablando de principios de siglo. ¿Quién no ha oído hablar de Débora Arango?, Quién no se ha dejado seducir por el colorido y las escandalosas formas que la obra de esta Maestra Paisa presenta? Queremos invitar a todos nuestros visitantes a recorrer el mundo de esta mujer, que hace muchas décadas logró erradicar los temores a la creatividad aún por encima de los prejuicios sociales.

Es increíble que ya a puertas del siglo XXI su obra siga inspirando cambio, renovación y avance social. Algunos críticos dicen que ella se adelantó 50 años... y es que hablar de Débora es acercarse a la grandeza y a la modificación del rumbo de la historia.

Su vida gira en torno al escándalo y la censura, que son mostrados en su obra con total naturalidad. Desde muy pequeña le encantaba pintar. Vivir la infancia al lado de la naturaleza la sensibilizó. En el colegio María Auxiliadora tenía una monja italiana que pintaba. Fue ella quien convenció a su madre que Débora no era una niña normal y que tenía facilidades reales. El Maestro Eladio Vélez fue su primer profesor… y aunque él pintaba mucha barequera, ella insistía en querer pintar la vida. Luego con Pedro Nel Gómez hizo lo que quiso. Ella quería mostrar las costumbres, la realidad. Pintaba los tranvías, la gente, el movimiento. Por iniciativa de su profesor, comenzó a pintar desnudos. Comenzaron las exposiciones, y cada una de ellas era como una bomba atómica en la sociedad. Después de exponer en El Club Unión con unos estudiantes de Bellas Artes, todo el mundo se fue en contra suya. Sus desnudos habían ganado por encima de las pinturas tradicionales de la época y eso no podían soportarlo. Mientras tanto ella decía: "Un desnudo no es más que la naturaleza sin disfraces, es un paisaje en carne humana".

Después de éste vinieron más espectáculos del mismo tipo, que con el paso del tiempo han servido para legitimar su acción creadora libre de miedos.
No cabe duda pues que Débora ha hecho escuela, ha dejado discípulos, ha enriquecido los espacios de reflexión para la sociedad.
¿Qué es lo que perdura? Más que sus técnicas pictóricas, los que queda son sus actitudes artísticas y su original concepción.

 

*  Fernando Botero: Las desproporciones de un creador

 

"Lo importante para mí es tomar imágenes que son tan conocidas que se han vuelto parte de la cultura popular y luego hacer algo diferente con ellas. Empiezo a pintar sabiendo muy poco sobre la pintura. Generalmente tengo muy claro el tema central, pero no los colores que voy a usar. Son ellos los que dirigen el rumbo de la pintura. Yo simplemente sigo a los colores. Los aplico sobre el lienzo y ellos me sugieren los motivos; yo los interpreto en términos de la realidad. Es por eso que necesito la libertad en cuestiones de proporción; debo ser capaz de incluir formas pequeñas o grandes para seguir al color de la manera en que lo hace un pintor abstracto".
Fernando Botero

Nacido en Medellín, en 1932, inició su actividad artística en 1948 como ilustrador para el periódico local, El Colombiano. Celebra su primera exposición individual en Bogotá en 1951. Al año siguiente viaja a Europa, matriculándose en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Entre 1953 y 1955 estudia pintura al fresco en Florencia.

En 1958 es nombrado profesor de pintura en la Escuela de Artes de la Universidad de Bogotá, donde residió hasta 1973. Ese mismo año viaja a Paris, fijando allí su residencia definitiva. En los años setenta se dedicaba casi exclusivamente a la escultura, volviendo a pintar a partir de 1978.

El tratamiento exagerado en su proporciones de la figura humana constituye la principal característica de su obra, que igualmente refleja un sentido del humor y un cierto toque anticlerical. Ha realizado numerosas exposiciones individuales en Europa y América.
En 1951 se mudó a Bogotá, donde presentó su primera muestra individual en la Galería Leo Matiz. Estudió en Madrid en la Academia de San Fernando y en Florencia, donde aprendió la técnica al fresco de los maestros italianos. En 1956 impartió cátedra en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Bogotá y visitó la ciudad de México para estudiar la obra de Rivera y Orozco.
Desde 1972 ha presentado muestras individuales en las galerías Marlborough Nueva York; Buchholz, Munich; y Claude Bernard, París.

Emplea la figuración exacerbando el volumen de los personajes para lanzar miradas irónicas, pero no sarcásticas, sobre escenas y figuras tradicionales de las capas aristocrático-burguesas propias de una Latinoamérica provinciana en vías de extinción. Su mundo real-maravilloso se alimenta además de las lecciones de los grandes artistas (Velázquez, Rubens), recogidas con erudición teórica y destreza plástica.

Aunque los temas de Botero pueden estar frecuentemente relacionados con Sudamérica, sus obras no son folkloristas. Por el contrario, desde un principio Botero ha confrontado la insalvable discrepancia que existe entre las raíces y el exilio. Y no sólo ha aceptado su disgregación, la ha cultivado. Distinguidos intelectuales iberoamericanos consideran a Botero como un hombre que se resiste a los estilos uniformes, un hombre que reacciona a sus orígenes desde una distancia tanto física como mental, Botero defiende con incorruptible franqueza su derecho a su propia identidad, frente a posiciones vanguardistas que son a menudo superficialmente radicales pero fundamentalmente cautelosas.

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*  El Ocio: Mucho que decir, nada que hacer

 

La opinión es su razón de ser. Y sin quererlo es su opinión, mi opinión, nuestra opinión...la de muchos, que queriendo encontrar qué hacer, son cautivos del "no hacer" pero de manera práctica. Promueven los vicios "bacanos", eso dicen sus cuatro ejecutores que sin perdón ni permiso entran de igual forma a las postulaciones políticas como a las tendencias médicas y estéticas de temporada.

Las mujeres hacen parte de su blanco, tiro y apunte que alaba, ridiculiza y retuerce. Hablan de lo que les gusta, de los licores que los apasionan, de los sitios que frecuentan y de las películas que ven. Hacen y hablan de lo que quieren, eso dicen ellos, y salen a la calle buscando el punto perfecto para demostrar que en este país el humor negro y la sátira es el antídoto para mantenerse en pie. La brújula de El Ocio guía a sus lectores a unas alternativas para "no hacer nada" y sin proponérselo o quizás sí, genera una respuesta o una sensación en los lugares a dónde llegan sus hojas.

Son más las alabanzas y los elogios que los gritos que provocan sus columnas. Cada palabra, cada entrevista refleja el pensamiento silencioso de no poder decir lo que se piensa, en un medio donde la sátira se maneja debajo de la mesa y en conversaciones "que no se sostienen".
El Ocio sostiene, mantiene y persiste, de la mano de 4 creadores, que hacen una radiografía de Medellín, de Bogotá y del país en general, de manera directa y sin tapujos, con una visión muy propia, la de ellos, y que sin proponérselo cada quince días se convierte en la visión de muchos. Javier Rodríguez, Juan Camilo Jaramillo, Braulio Uribe Londoño y Juan Carlos Gómez, son El Ocio, un periódico mensual que mira la "irrealidad colombiana, tan veraz y objetiva", como los mismos hechos que la conforman.

Sin más determinantes que la cotidianidad, El Ocio cada mes lanza a la calle una portada explosiva y con un lenguaje visual, claro y directo. Sólo hay que mirarla para comenzar a descubrir lo que se cuece en su interior. El periódico llega como una lectura alterna, diferente en un medio de prensa tradicional y hasta independiente, cuyos textos dejan al descubierto una actitud de "no tragar" entero y de hacer una lectura 'entre líneas" de lo que pasa.

Con la intención personal de arrojar a la calle un producto con línea y corte propio, El Ocio busca una escritura propia, particular y de línea dura, de opinión determinante. El Ocio tumba y retumba, como el mejor de los ejemplos multimediáticos. Prensa quincenal y gratuita, radio de lunes a viernes a las 2:15 pm. (99.4 FM) y publicación en Internet en http://www.elocio.com

Tres espacios que mantienen la opinión y el sello de una postura muy personal. De la prensa se extrae información de secciones como Brújula, sonido, mmm, planeta macondo, mea culpa, nos gusta, nos da una risa, me suena, me suena, etc. La radio y la red, les abre otros espacios para confirmar que en Medellín (ahora en Bogotá) hay mucho para decir y sostener, porque en este país las palabras valen más que los bonos de guerra.

 

*  Mauricio Gómez: El arte se revela en milímetros

 

La fotografía blanco y negro demuestra el dramastimo que se puede lograr cuando se obtura una cámara sobre un instante visto.
El rock como temática de este fotógrafo es el impulso de encuentro colectivo y social que une generaciones entorno a la música y a la satisfacción espiritual. Lo rockeros son los personajes del claroscuro, la tonalidad que vivencia un gusto y una pasión por la música, mientras con ella se recrea un capítulo del entretenimiento de los jóvenes. El rock actúa como un rito en el que se comparte sueños, sentimientos y desesperanzas. Cada movimiento, cada salto y grito del público son espacios posibles para que el lente de Mauricio capture estas sensaciones.

Su mirada es su mejor y más agudo visualizador, son sus abstracciones de la realidad, que gracias a la luz dejan explorar matices distintas de la realidad. Sus series hacen alusión al rock, la danza, la figura humana y el arte. Sus reflejos, toques impresionistas, oscuridades y brillos; le dan un carácter especial a los instantes y personajes que toma. Por su cámara ha pasado grupos nacionales, extranjeros, bailarines, pintores y anónimos; que sin quererlo consiguen la inmortalidad por medio de la fotografía de Mauricio Gómez.

Autodidacta y explorador, este fotógrafo ha trascendido con su trabajo y ha participado en exposiciones internacionales donde su obra, ha sido vista, sin necesidad de conocer o no los grupos y personajes que allí aparecen. La fotografía universaliza los rostros y gestos, gracias a que interpreta instantes que aunque son particulares tienen la posibilidad de ser globales, en cualquier comunidad o sitio del planeta. Mauricio define a su trabajo como un disfrute de lo estético, una mirada del mundo real que se muestra por medio de la fotografía.

Ha expuesto en el Museo de Antioquia (Medellín), Salón Fotográfico UPB, Exhibition at bluffton College, "Saving the earth through peace". Ohio (USA), I Bienal Joven Fotografía en Colombia, Festival "Carnivalito", Berlín (Alemania), I Muestra de Poesía Visual y Arte Correo (Madrid, España), Casa de la Cultura de Sabaneta (Antioquia), Cerro Nutibara (Medellín), I Certamen Joven Fotografía Envigado, Music & Myisticism- Galería Osrodka Promocji Kultury, Czestochowa, Polonia.

 

 

 

 

 

 

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