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Su Casa Mi Casa: adonde vivimos en Mexico
Llegamos a la casa de la se�ora Reyna, la cual est� orientada hacia el noreste. De afuera la casa est� escondida por la pared amarilla que la rodea y los �rboles con sus hojas de verde obscuro que hacen que uno no se da cuenta de su tama�o. La casa es nuestra patria adoptiva por el pr�ximo semana. La calle pasa por la casa del lado nordeste pero la puerta principal sale al noroeste. Al acercarse a la puerta uno se encuentra en la terraza, la cual se pega a una cochera encerrada por rejas negras y altas que detendr�n a cualquier desconocido. En este momento no sent� que la casa era muy seguro, sent� miedo, no solo el miedo de algo nuevo pero un temor de algo feroz y maldita. Al pasar por la terraza vemos un �rbol de granada, uno de limones apenas maduro, la mecedora rendida y algunos zapatos de tama�o infantil, con barro ya seco, emiten vocer�os de ni�os. Entramos a la sala donde hay dos sillones y un sof�. El port�n de la c�rcel dio un portazo a nuestros talones el momento en que entramos, por lo menos as� sent�. Todas las paredes son de color durazno acentuadas por pilares morados. Unos pasos a la derecha nos llevan a la escalera que baja medio piso a la barranca que separa la cocina a la izquierda del comedor a la derecha. Al mismo nivel de la sala est�n los dormitorios; cada uno con sus paredes de color pastel, uno verde, otro morado y otro diente de le�n. El ba�o que est� al frente de la casa es azul y es uno de los dos y medio ba�os de la casa. El otro est� adentro del dormitorio al fondo y al lado este de la casa. El aseo est� al lado de la cocina. La alacena est� debajo de las escaleras que suben otra mitad de piso al estudio con la computadora. El sentido de temor se aleve un poco aqu� arriba pero permanece el sentido que hay alguien que me mira. Un estudio se separa de la sala de entretenimiento acentuada por un televisor, juegos de video y un tocador de videos. Contingente al sof� que rodea el televisor est� el estante que enmarca el estudio. Encima del escritorio la ventana al mundo descansa cerrada. Duane y yo dormimos en el dormitorio en la esquina. No estamos en la c�rcel, creo. Colocado sobre la cama de Duane est� el cuadro del rey le�n y en sus s�banas figuras de Mickey el rat�n y su perro Pluto. En mi cama est�n las tortugas ninjas quienes me protegen de noche como la milicia. En mi cama siento seguro y sosegado. |
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