Maruxa
  La obra

La �pera MARUXA se estren� en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 28 de mayo de 1914 bajo la direcci�n musical de Pablo Luna y con Ofelia Nieto (reci�n cumplidos los 14 a�os) en Maruxa, Emilia Iglesias en Rosa, Sra. Ortega en Eulalia, Juan Corts en Pablo, Rafael L�pez en Antonio, Francisco Meana en Rufo y Sr. Vela en un zagal. Por cierto, que en el Foro Nueva Zarzuela ped� a Juan Jos� Rodr�guez de los R�os contribuyese a dilucidar la duda que existe sobre el lugar de nacimiento de Ofelia Nieto, pues aunque la mayor�a de las fuentes consultadas le atribuyen ancestros gallegos, el Diccionario de la Zarzuela y Mart�n de Sagarm�naga la hacen natural de Santiago de Compostela, Hern�ndez Girbal dice que naci� en Algete y Sol Burguete la denomina "joven canaria". Y ha resultado que Juanjo ya hab�a indagado sobre el tema en pos de la posible galleguidad de la cantante, y hab�a localizado una p�gina en Internet que incluye el acta de nacimiento y la inscripci�n del bautismo de Ofelia Nieto, seg�n los cuales documentos la cantante naci� en Algete el 18 de marzo, pero de 1898 y no de 1900 como figuraba en casi todos los libros. Por ahora as� queda el tema aunque he pedido al Arzobispado de Santiago la verificaci�n de alg�n dato por si resultase otra cosa al fin. Lo que aparece en lo investigado es que el padre de Ofelia (luego Notario en Algete) era natural de Santiago y, posiblemente, fue "Nieti�o" el amigo de Gerardo Roquer y Paz y de Carmi�a de Castro Ret�n en LA CASA DE LA TROYA, de Alejandro P�rez Lug�n. Como no es raro en la zarzuela (a estos efectos MARUXA lo es), seg�n confesi�n de Vives la v�spera del estreno, ese d�a aun no hab�a compuesto e instrumentado el preludio del segundo acto, p�gina que se termin� el 28 de mayo a las 11 de la ma�ana. El �xito fue de tal envergadura que vali� a los autores estent�reas aclamaciones del p�blico puesto en pie y uno de los n�meros que arranc� m�s ovaciones fue el preludio compuesto horas antes; tambi�n el Golondr�n que se cant� tres veces (y que no pudo ser utilizado por sus contrincantes como plagio, ya que se copia a si mismo, puesto que anteriormente lo hab�a compuesto como sardana) y tambi�n los d�os de Maruxa y Pablo y de Rosa y Pablo del primer acto, y el terceto de la carta, el nocturno de Pablo y el quinteto final en el segundo acto. Constataci�n del triunfo fue que la obra super� "la prueba del algod�n�..taurina" es decir Vives y Frutos fueron sacados a hombros como Joselito y Belmonte y as� llevados al caf� Fornos a las dos de la madrugada. La repercusi�n en la prensa fue asimismo extraordinaria y un�nime, como lo acreditan las cr�nicas de "El Debate" y "La Epoca". Siendo, adem�s, significativa la opini�n del gran tenor catal�n Ricardo Vi�as, que cita el Diccionario de la Zarzuela, al felicitar epistolarmente a Vives dici�ndole: "La impresi�n que me produjo fue inmensa. Y satisfacci�n �ntima, profunda, por ser la obra espont�neamente gigantesca de un catal�n que sin discursos ha construido un buen trozo del edificio ".

El compositor

Amadeo Vives naci� en Collbat� (Barcelona) el 18 de noviembre de 1871 y muri� en Madrid el 2 de diciembre de 1932. De ni�o estuvo internado en el Asilo de San Juan de Dios de Barcelona que le gener� p�simos recuerdos pero que le dio la posibilidad de su primer contacto serio con la m�sica en 1886: la Direcci�n de la Banda del Asilo de la misma orden en M�laga (donde un hermano suyo era sacerdote). Luego vuelve a Barcelona, pasando por una etapa en Toledo y componiendo en 1886 una sinfon�a. En 1891 funda con Luis Millet el Orfeo Catal� y estrena diversas composiciones, destacando en 1894 L'Emigrant, en esos tiempos tuvo determinada relaci�n personal y musical con el catalanismo. En 1897 marcha a Madrid compaginando su actividad principal de compositor de zarzuelas (salvo su �pera Arthus de 1897 y las Canciones Epigram�ticas de 1915), con la de empresario de los Teatros de la Zarzuela, C�mico y Eslava, aventuras que algunas veces le depararon desastres econ�micos que no le conturbaron el �nimo. Resultando imposible relacionar sus obras, me limito a detallar las m�s significativas,: DON LUCAS DEL CIGARRAL (1899), LA BALADA DE LA LUZ (1900), BOHEMIOS y EL HUSAR DE LA GUARDIA (1904), LA GATITA BLANCA (1905), JUEGOS MALABARES (1910), LA GENERALA (1912), MARUXA (1914) DO�A FRANCISQUITA (1923), LA VILLANA (1927) y LOS FLAMENCOS (1928), algunas de ellas en colaboraci�n con Ger�nimo Gim�nez, al que precisamente Vives bautiz� con el apelativo de "el m�sico del garbo". Estamos ante uno de los compositores m�s grandes de la zarzuela de todos los tiempos, con una formaci�n intelectual y musical de primer�simo nivel, y que a los efectos "zarzueleros" que interesa a los aficionados constituye adem�s una personalidad con criterios tan importantes que merecen un an�lisis m�s completo de sus opiniones, que dejo para otra ocasi�n.

El libretista

Lu�s Pascual Frutos, naci� en Murcia en 1870 y muri� en Madrid el 25 de diciembre de 1939. Alcanz� fama como poeta y como dramaturgo produciendo obras escritas con buen gusto y conocimiento de los recursos esc�nicos, en ocasiones en colaboraci�n con otros autores como Antonio L�pez Monis y Manuel Fern�ndez de la Puente. Empez� a escribir para el g�nero l�rico a finales del siglo XIX, llegando su consagraci�n de la mano de Pablo Luna con MUSETTA y MOLINOS DE VIENTO. Tambi�n han pasado a la posteridad EL GUITARRICO de P�rez Soriano y MARUXA de Vives.

Sinopsis

Un prado de Galicia. Maruxa, joven y bella pastora, est� peinando a su oveja Linda. Se oye una gaita lejana que hace saltar de alegr�a a Maruxa. Es Pablo, el pastor, quien se acerca en busca de su amada Maruxa. Juntos cantan a los prados y se confiesan su amor, cantan y bailan con tal entusiasmo que, sin querer tropiezan y caen al suelo. A las preguntas de Pablo, responde Maruxa que no se ha hecho da�o, pero siente una angustia, un af�n inexplicable. Pablo le confiesa que �l tambi�n siente un deseo que s�lo se calma cuando est� al lado de ella. Ambos acaban comprendiendo la causa: Amor. Rufo, el capataz, ha sorprendido el idilio de los pastores, que escapan corriendo al verle. Los tutores han encargado a Rufo que cuide y proteja los amores de los primos Rosa y Antonio, pero Rufo piensa para s� que a sus a�os es un papel impertinente. Malhumorado y con el prop�sito de que los primitos no se salgan con la suya, el capataz decide marcharse, pero cambia de opini�n cuando ve llegar a la se�orita Rosa y a su primo Antonio, enzarzados en violenta disputa. Antonio acusa a su prima de un desd�n que le obligar� a buscar el amor de otra mujer. El capataz interrumpe la discusi�n alegando que acaba de llegar. Rosa no cree la mentira, pero celebra la llegada de Rufo porque le libra de los acosos de su primo, al que no ama porque piensa constantemente en Pablo, el pastor. Antonio, por su parte, se siente contrariado, pero dispuesto a dar celos a Rosa, se pregunta donde estar� la pastora. Se aleja Antonio con el prop�sito de conquistar a Maruxa. Rosa y Rufo han quedado solos, ocasi�n que ella aprovecha para ordenar al capataz que busque a Pablo, al que desea ver enseguida porque le ama. Rufo le recuerda que su novio es Antonio y que, de seguir pensando en el pastor, habr� un esc�ndalo terrible. En consecuencia, no est� dispuesto a obedecerle. Rosa dice que ella es el ama, circunstancia que debe admitir Rufo, aunque sigue neg�ndose a proteger la locura del amor de Rosa por el pastor. Pablo viene cantando, pero interrumpe su canci�n al ver a la se�orita Rosa. Esta le invita a sentarse a su lado, y como en un sue�o, le dice que su nombre ser� Maruxa. Pablo entra en el equivoco transportado por la imagen de su Maruxa, y entre ambos se desarrolla una escena pasional en la que los deseos de ella van hacia Pablo y los de �l a la imaginada Maruxa. En el momento que Rosa, arrebatada, besa al pastor, aparece Rufo. Pablo, avergonzado, escapa, mientras Rosa maldice al capataz. Maruxa ha perdido a su ovejita Linda y anda busc�ndola. Para tal menester se ofrecen Rosa y Antonio, pero la pastora no logra mitigar su pena porque la oveja era un regalo de Pablo. Para consolarla y con prop�sitos m�s ocultos, la se�ora dice a Maruxa que desde ahora la toma a su servicio, pero la pastora ve as� aumentar su pena porque piensa que la alejan de su Pauli�o. Los se�oritos han partido con Maruxa, y cuando llega Pablo, Rufo le dice que se la han llevado porque la se�ora necesita una doncella.

El segundo acto se desarrolla en la entrada de la casa de Rosa, en la monta�a. Rufo ha dado a Maruxa en presencia de Antonio y de Rosa, una carta de Pablo. Tiembla de emoci�n la pastora, pero no sabe leer. Antonio propone que la lea su prima, pero Rosa dice que la lea Rufo, quien astutamente dice que �l no es le�do. Por fin, Antonio la lee en voz alta. Pablo se lamenta de la ausencia de su amada Maruxa. Maruxa quiere contestar la carta, pero como no sabe escribir, Antonio decide que lo haga Rosa. La llevar� inmediatamente Rufo, quien protesta. La pastora se pregunta qu� puede escribir a Pablo, y Antonio la sugiere que le diga que vaya a verla aquella misma noche, Rosa, seducida por la feliz idea, se dispone a escribir la carta. Se marcha Antonio. La se�orita empieza a escribir la carta pero lo hace en t�rminos tan apasionados que sorprenden a Maruxa. Con todo, Rosa prosigue su carta, en la que recuerda su encuentro y ruega que vaya Pablo a verla para devolverle el beso que ella de dio. Maruxa no entiende exactamente lo que significa aquella carta, y conmina a la se�ora para que no prosiga. Esta se da cuenta que llevada de sus deseos hacia el pastor, se ha traicionado. Quiere romper la carta, pero Maruxa prefiere a pesar de todo, que Pablo la reciba para que sepa que ella le espera aquella noche. Se firma la carta con el nombre de Maruxa y Rosa la entrega a Rufo para que la lleve a su destino. Regresa Antonio y le pide a Rufo que le entregue la carta. Cambia la hora de la cita, con el prop�sito de que cuando llegue Pablo, �l se haya podido llevar a Maruxa. Llegan Rufo y Pablo, quien ya recibi� la carta. El pastor est� impaciente por ver a Maruxa, pero Rufo le calma dici�ndole que no se preocupe pues podr� marcharse con su pastora. Es de noche. Mientras Pablo espera que llegue el momento, canta sentado en una piedra: "Aqu� n'este sitio". Rufo est� decidido a que los primos no se salgan con la suya y, por otra parte, favorecer los amores de los pastores. Avisa a Maruxa y la conduce sigilosamente donde est� Pablo esper�ndola. Con ello, el capataz intenta burlar a los se�oritos. Los pastores se abrazan amorosamente y Pablo le devuelve la oveja Linda que es acariciada con emoci�n por Maruxa. El zagal pide a la muchacha que se vaya con �l a los prados, a lo que ella accede ilusionada. Entretanto, Antonio se ha disfrazado de pastor y acude a la hora de la cita, haciendo sonar una esquila, con el prop�sito de que Maruxa crea el enga�o y piense que es Pablo. Pero es Rosa, vestida de pastora, la que acude al reclamo pensando que es su pastor. En la oscuridad de la noche no se reconocen y los dos primos se abrazan apasionadamente, creyendo cada uno por su parte que est� con su pastora o con su pastor. Del error les sacan las voces alegres de Maruxa y Pablo que cantando sus amores se alejan dispuestos a disfrutar de su felicidad.

Como comentario de la partitura que Vives compuso para este argumento, utilizo, casi literalmente, las palabras, algo churriguerescas pero sentidas y acertadas, de Arturo Men�ndez, que dice: "El delirante entusiasmo que desencaden� el estreno de MARUXA s�lo es comparable al que cuarenta y tres a�os antes despertara en el Teatro Real el estreno de MARINA. Pero los espa�oles que vitoreaban a Vives eran musicalmente muy diferentes de los que aclamaron a Arrieta y que se hallaban todav�a embotellados muy a gusto, sin aspirar a m�s, en la redondita pecera del "bel canto" italiano que impon�a servidumbre a una vergonzante m�sica espa�ola de sal�n; los que aplaudieron MARUXA ya sab�an nadar en el mar libre de la m�sica europea y pose�an, cuando menos, nociones de gran m�sica sinf�nica, polif�nica y oper�stica. Adem�s, con Alb�niz, Falla y Granados, hab�a nacido la aspiraci�n de llegar a tener una m�sica espa�ola propiamente dicha. Por otra parte Vives hab�a de luchar con un t�pico absurdo que todav�a perdura (escribe en 1971), el error de creer que solamente la m�sica andaluza puede titularse espa�ola, abarcando, a m�s admitir, a los aires madrile�os. Y sin embargo MARUXA, con un ambiente gallego y su m�sica que, aparte una mu�eira, no contiene aires ni ritmos folkl�ricos de ninguna regi�n de Espa�a, son� y reson� espa�ol�sima en todos los o�dos y en todos los corazones. (Y digo yo: m�sica espa�ola, ambiente gallego y compositor catal�n que nos aproximan al conllevarse orteguiano y que "rima" con la cita que hice del wagneriano Ricardo Vi�as al principio de esta rese�a). MARUXA nos lleg� como un Dos de Mayo musical, lanzando el grito de una independencia en la �pera. He aqu� una m�sica que es pura melod�a pero sin la morbidez italiana, ni la picard�a francesa, ni la gravidez germ�nica, ni la sensualidad rusa. Una m�sica "de nadie" que resulta tremendamente nuestra; que se nos enrosca en el alma como una bandera al m�stil, en el remolino de una batalla. He aqu� un v�rtice de melod�as nuevas a cual m�s sencilla, l�rica y bella, espont�nea, emotiva y original, que nos engulle, pero no para sumirnos en el fondo de un mar de conjeturas eruditas y pedantes, sino para proyectarnos, como el agua hirviente de un geiser, hacia lo alto de un estremecimiento de doble deleite: el de filarm�nicos y el de espa�oles. Porque en MARUXA, el filarm�nico goza el placer de escuchar un mensaje que, por su seria calidad art�stica, admira al t�cnico y, por su risue�a expresi�n l�rica, subyuga al profano, y el espa�ol, no importa de qu� regi�n sea, se da cuenta de que esa m�sica es "suya", sin ser andaluza, catalana, vasca ni aragonesa. Vives realiz� ese milagro y esa maravilla y en su MARUXA derroch� una fluidez, una elegancia, una espiritualidad, un resplandor po�tico y un aroma silvestre -por paradoja refinadamente aristocr�tico- sin precedentes en la l�rica espa�ola.

Concebida con criterio moderno, MARUXA no se divide en escenas separadas por recitativos; la acci�n es continua y los diferentes temas se enlazan metamorforse�ndose, sin soluci�n de continuidad, con admirable habilidad constructiva. Sin valerse abiertamente del "leitmotiv" como elemento estructurador de la �pera, Vives utiliza tres temas principales que reaparecen siempre que es necesario aludir a la idea o acci�n que representan: el del id�lico amor rec�proco de los dos pastores, Maruxa y Pablo, cuya exposici�n completa tiene lugar en el d�o "Si es amor el mirarme en tus ojos" y que es un modelo magistral del arte del desarrollo; el del caprichoso enamoramiento que Rosa siente por Pablo, expuesto en el d�o de ambos "Alma m�a, tu eres mi ventura"; y el que simboliza la socarroner�a y la hombr�a de bien del capataz Rufo en el popular Golondr�n. Hay que subrayar, como excepcionalmente inspirados, el delicioso "di�logo" de Maruxa con su ovejita "Ovejita tan blanca como mis sue�os"; el vehemente relato de Rosa "Le v�, me vi�"; la pat�tica confesi�n de Pablo "Lo que so��, no lo sabr�a explicar"; el voluptuoso requerimiento de Rosa a Pablo "M�rame� �yeme�. h�blame�. b�same"; la angustiada s�plica de Maruxa "Ay, por Dios, se�orita, perd� mi ovejita"; el pat�tico final del primer acto "Con la aurora sale mi zagala�.�Se march�? �Sin saber nada yo!"; el popular Preludio del segundo acto con su virtuosismo de los contrabajos y su solo de gaita; la redacci�n de la carta de Pablo "�Pablo m�o!" en que Rosa se traiciona ante Maruxa y en la que aparecen mezclados los temas de los d�os de ambas con el pastor; la pintoresca y espectacular mu�eira "Anqu'a tua porta"; la tormenta "Todas las chuvias d'abril" p�gina descriptiva de calidad sinf�nica; el nocturno de Pablo "Aqu� n'este sitio sitio" y el quinteto final "�Ah! Deseo del alma perdida" en que los pastores huyen triunfantes entonando su d�o de amor "Que es amor lo que siento en el alma", mientras Rosa y Antonio quedan confundidos y chasqueados y el bueno de Rufo "Alabado sea Dios" da gracias al cielo por el �xito de su treta.".

�ndice de escenas

Opera, denominada �gloga l�rica, en dos actos con los siguientes n�meros musicales:

Acto I: Escena 1: Maruxa, Pablo y coro "La luz del nuevo d�a nos llama a las labores..�Ovejita tan blanca como mis sue�os". Escena 2: D�o de Maruxa y Pablo "Con la aurora sali� la zagali�a". Escena 3: Maruxa, Pablo y Rufo "Te�o unha nena'n o Betanzos". Escena 4: Romanza de Rufo "�Ganapanes! �Atrevidos!.... Gon golondr�n". Escena 5: Rosa, Antonio y Rufo "�Guarda Rufo que vienen los novios ri�endo!". Escena 6: Duetto de Rosa y Rufo "�Rufo amigo! �Se�orita!....Le vi, me vio". Escena 7: Rosa, Pablo, Rufo y zagal "Alal�, que en las monta�as donde pacen mis ovejas�.Lo que so�� no lo sabr�a explicar�.M�rame, �yeme, h�blame, b�same". Escena 8: Cuarteto de Maruxa, Rosa, Antonio y Rufo "�Ay! Por Dios, se�orita, perd� mi ovejita". Escena 9: Maruxa, Rosa, Pablo, Antonio y Rufo "Con la aurora sale mi zagala".

Acto II: Preludio. Escena 1: Rufo "Si la se�ora quiere al pastor". Escena 2: Maruxa, Rosa, Antonio y Rufo "�Cumpliste mis instrucciones?.....Maruxa del alma". Escena 3: Maruxa, Rosa y Rufo "�Voy a morir de impaciencia!�.Pablo m�o". Escena 4: Antonio y Rufo "�Se han marchado?". Escena 5: Gaita, coro general y Eulalia "Anqu'a tua porta me po�an a artiller�a volante". Escena 6: Tempestad y coro "Todas las chuvias d'abril e as xiadas de Xaneiro". Escena 7: Pablo y Rufo "�Nadie! �Por fortuna! Escena 8: Nocturno de Pablo "Aqu� n'este sitio sitio". Escena final: Maruxa, Pablo, Rosa, Antonio "�Silencio! �Habla bajo por favor!" y quinteto final al que se une Rufo "�Ah! Deseo del alma perdida�Que es amor lo que siento en el alma".

Personajes

Los principales son:

Maruxa: Pastora enamorada de Pablo. Mezzosoprano
Rosa: Ama de Maruxa y de Pablo. Soprano.
Pablo: Pastor enamorado de Maruxa. Bar�tono.
Antonio: Primo de Rosa. Tenor
Rufo: Rabad�n. Bajo.

Discograf�a

Basado sobre todo en la secci�n discogr�fica de esta p�gina web, y buscando m�s bien el dato de identificaci�n que la rigurosidad a veces dif�cil por la disparidad encontrada en las distintas fuentes consultadas, detallo las versiones siguientes:

Aria Recording-La Voz de su Amo 1914 - Dirigen Pascual Marquina y Concordio Gelabert y cantan Ofelia Nieto, Emilia Iglesias, Inocencio Navarro, Rafael L�pez y Enrique Beut. Sobre esta versi�n hay divergencias en las fuentes, podr�an ser dos grabaciones distintas con mismos int�rpretes, dos directores y distintas fechas que oscilar�an entre 1914 y 1917.
La Voz de su Amo 1930 - Dirigen Pascual Marquina y/o Concordio Gelabert y cantan Luisa Vela y Emilio Sagi-Barba. Ocurre algo parecido a la anterior, aunque www.operadis.info/ la sit�a como �nica grabaci�n en 1930 con el dato curioso de que ella interpreta a Maruxa y Rosa y �l a Pablo y a Rufo, en la Biblioteca Nacional aparecen diversos fragmentos cantados por estos int�rpretes pero en 1917, 1930 y 1932, dirigidos por Marquina o por Gelabert.
Aria Recording-Ode�n 1930 - Dirige Antonio Capdevila y cantan Ofelia Nieto, Angeles Ottein, Carlos Galeffi, Jaime Ferr� y Anibal Vela.
Columbia 1953 - Dirige Ataulfo Argenta y cantan To�y Rosado, Pilar Lorengar, Manuel Ausensi, Enrique de la Vara y Luis Corbella. Seguimos hoy con las incidencias discogr�ficas, y ello porque esta obra con misma orquesta, director y cantantes se represent� y grab� en el Teatro Monumental de Madrid en 1954, yo la he conseguido por internet y "Chueca" usuario de "Elite Cl�sica" que la situ� en Emule dice que difiere de lo grabado por Columbia, que no lleg� a editar el final del acto I, y advierte de la fugaz aparici�n antes de la escena de la tempestad, de una voz que comenzaba entonces, la de Teresa Berganza.
Vergara 1967 - Dirige Eugenio Mar�a Marco y cantan Angeles Chamorro, Isabel Penagos, Carlo del Monte, Cesar Ponce de Le�n y Raimundo Torres. La mayor parte de las fuentes sit�an esta grabaci�n en 1979 con el sello Mafer, fecha que creo muy alejada de la realidad. Yo tengo la de Orlador (C�rculo de Lectores) con dep�sito legal de 1971, que me sigue pareciendo fecha tard�a. Me parece que la fet�n debe ser la 1967 o anterior.
Emi-La Voz de su Amo 1969 - Dirige Federico Moreno Torroba y cantan Dolores P�rez, Luis Sagi-Vela, Josefina Cubeiro, Julio Juli�n y Chano Gonzalo.
Alhambra 1974 - Dirige Enrique Garc�a Asensio y cantan Ana Riera, Vicente Sardinero, Montserrat Caball�, Pedro Lavirgen, Victor de Nark�, Rosa Mar�a Riba y Ram�n Contreras.

Como grabaciones hist�ricas de fragmentos cito la grabaci�n del d�o de Maruxa y Pablo "Con la aurora sali� la zagali�a" para Ode�n 1926 por Ofelia Nieto y Marcos Redondo y la del mon�logo de Pablo "Aqu� n'este sitio sitio" para Columbia 1930 por Marcos Redondo. Hace poco grab� en los s�bados de Radio Cl�sica, la romanza de Rufo "Gon golondr�n" cantada por Anibal Vela, que supongo que pertenecer� a la versi�n citada de Aria Recording-Ode�n 1930.

Videograbaciones

En la Biblioteca Nacional figuran varias ediciones realizadas por Grupo Metrov�deo y que corresponden a la pel�cula que cito de 1969.

En la base de datos de pel�culas del Ministerio de Cultura, figuran las siguientes:
1923 - Dirigida por Henry Verins e interpretada por Paulette Landais, Flori�n Rey, Jos� Mora, Jos� Aguilera, Asunci�n Delgado, Elvira L�pez y Antonio Mata.
1969 - Dirigida por Juan de Ordu�a e interpretada por Mar�a Jos� Alfonso, Mary Francis, Ram�n Pons, Jos� Mar�a Prada y Rafael Guerrero. Las voces son las de la versi�n discogr�fica de Emi-La Voz de su Amo 1969.

Bibliograf�a

He utilizado la siguiente:

"Diccionario de la Zarzuela", coordinado por Emilio Casares Rodicio.
"El libro de la zarzuela", de editorial Daimon.
"Historia de la zarzuela", vol�men II, de Juan Arnau (Zacosa).
"Enciclopedia Espasa
"Vives" obra de Sol Burguete publicada en 1978 por Espasa Calpe.
"Maruxa" estudio de Juan Arnau anexo al vinilo de Alhambra 1974.
"Maruxa" estudio de Arturo Men�ndez Aleyxandre anexo al vinilo de Vergara.

Marbella, 19 de septiembre de 2007

Firmado: Diego Emilio Fern�ndez �lvarez
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