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La obra
En la rese�a de LA REVOLTOSA (1897) refer�, al hablar de sus precedentes, que Fern�ndez Shaw y Chap� ten�an entre manos MARGARITA LA TORNERA, cuando el m�sico le pidi� entre tanto una obra en un acto, que fue EL CORTEJO DE LA IRENE (1896) y a ra�z de su �xito le recomend� adaptar LA FIERECILLA DOMADA al ambiente madrile�o, recomend�ndole para esa adaptaci�n a Jos� L�pez Silva, lo que tuvo lugar en LAS BRAV�AS (1896), tambi�n con �xito. Esto quiere decir que aunque la obra que nos ocupa no se termin� hasta 1906 y no se estren� hasta 1909, su �fase est�tica� data de trece a�os antes del estreno. Fue por entonces cuando Pe�a y Go�i expres� a Chap� su inter�s en presentarle a Carlos Fern�ndez Shaw y �ste que se hab�a comprometido en su momento con Zorrilla para escenificar su leyenda MARGARITA LA TORNERA (compuesta por el c�lebre literato formando parte de sus �Cantos del Trovador� escritos entre 1841 y 1842) le propuso al compositor iniciar la colaboraci�n con dicha obra, dici�ndole m�s o menos �Me parece bien, pero deb�amos dejarlo para m�s adelante. Ese asunto es merecedor de que se estudie despacio para hacer con �l una producci�n de gran envergadura. Mientras �por qu� no me escribe una obra en un acto?�. Es indudable que el gran m�sico llev� en su mollera esta ingente obra muchos a�os, pero no fue hasta el verano de 1905 cuando, recluy�ndose en Garrincho Alto (una casa de campo situada entre las poblaciones alicantinas de Mon�var y Pinoso) acometi� el proyecto definitivamente, y ya el 23 de julio comunic� al libretista que hab�a terminado el primer acto y el 28 de agosto que hab�a terminado la obra. Chap� instrumento la �pera en el verano de 1906, pero el Teatro Real, siempre remiso a abrir sus puertas a la �pera espa�ola pese a la categor�a y fama de sus autores, no la acogi� hasta el 24 de febrero de 1909, recibiendo su autor ovaciones clamorosas y represent�ndose ocho veces seguidas, las primeras dirigidas por el compositor que luego fue sustituido por Ricardo Villa, pues Chap� se encontraba ya enfermo muriendo pocos d�as despu�s.
El libreto de la obra se basa directamente en la obra de Zorrilla antes mencionada, pero no era original del mismo, pues Sagard�a informa que Mariano de Cavia escribi� que esta leyenda ya la hab�an contado Alfonso el Sabio, Lope de Vega y hasta San Alfonso Mar�a de Ligorio en cierto libro intitulado �Glorias de Mar�a�. En Zorrilla fue claro predecente del Tenorio, con personajes paralelos como Don Juan de Alarc�n (luego Don Juan Tenorio), Margarita (Do�a In�s), Don Lope (Don Luis Mej�a) y hasta Gavil�n (Ciutti), pero var�a radicalmente el desenlace, pues mientras en MARGARITA LA TORNERA es la Virgen la que realiza un milagro, ocupando su puesto de tornera entre las monjas para salvar a Margarita y Don Juan se condena y muere fulminado, en el Tenorio Don Juan es el que encuentra la salvaci�n por la intercesi�n de Do�a In�s.
Musicalmente la partitura encierra fragmentos bell�simos: la declaraci�n de amor de Don Juan de Alarc�n a Margarita; el abandono del convento por la tornera, despu�s de una terrible lucha entre sus deberes religiosos y su amor por Don Juan, que coincide con el paso de la comunidad por los claustros al tiempo que estalla una tempestad; la zarabanda, el cuartetino de Margarita, Sirena, Don Juan y Don Lope; la fiesta en el cas�n de los duendes y el cuadro �ltimo, el regreso de Margarita, que se inicia nada m�s decir �Por fin �mi convento!. Una pieza de las que m�s destacan es la Trova o Serenata, verdaderamente conmovedora que canta Don Juan de Alarc�n ante la reja de la celda de Margarita e interviene �sta y Gavil�n y que empieza con las palabras ��Margarita! Margarita misteriosa; mariposa, que la luz buscando vas�.
El compositor
Ruperto Chap� y Llorente naci� en Villena (Alicante) el 27 de marzo de 1851 y muri� en Madrid el 25 de marzo de 1909. Su quintoabuelo, Claudio Sapi era oriundo de Lyon, pero a su hijo se le encuentra en Ayora, y su nieto vive ya en Villena. El apellido se transforma en Chap� posiblemente en 1708. Tras el paso de otras tres generaciones llegamos a la del padre del m�sico, barbero sangrador y, seg�n el Espasa, gran aficionado a la m�sica en una familia en que se aprend�a solfeo al mismo tiempo que a leer y escribir. Primero Villena y luego Bocairente conocen la voluntad de hierro y el talento de un joven abnegado. En 1866 compuso ESTRELLA DEL BOSQUE, su primera zarzuela y en 1867 marcha a Madrid matricul�ndose en el Conservatorio y viviendo con mil apreturas hasta conseguir en 1872, junto con Bret�n, el premio extraordinario del Conservatorio. Desde 1874 reside en Roma y Par�s a causa de haber sido el primer espa�ol que logr� la concesi�n del pensionado de n�mero en la Academia de Roma, volviendo a Madrid en 1880. En 1873 compone ABEL Y CAIN, que el Diccionario de la Zarzuela reputa como su primera zarzuela, desde entonces han sido innumerables citando entre ellas MUSICA CLASICA (1880), LA TEMPESTAD (1881), EL MILAGRO DE LA VIRGEN (1884), LA BRUJA (1887), LAS HIJAS DEL ZEBEDEO (1889), EL REY QUE RABIO (1881), EL TAMBOR DE GRANADEROS (1894), LAS BRAVIAS (1896), LA REVOLTOSA (1897), PEPE GALLARDO, LA CHAVALA y CURRO VARGAS (1898), EL BARQUILLERO (1900), EL PU�AO DE ROSAS y LA VENTA DE DON QUIJOTE (1902) y LA PATRIA CHICA (1907). Adem�s compuso m�sica religiosa, una sinfon�a sobre DON QUIJOTE DE LA MANCHA, la famosa FANTASIA MORISCA y varias �peras de las que cito CIRCE (1902) y MARGARITA LA TORNERA (1909), los esfuerzos que hizo para la composici�n de esta �ltima obra le llevaron a la muerte un mes despu�s de su estreno, hora suprema que le lleg� cuando en su delirio ag�nico balbuceaba la zarabanda de su �pera. Pese a tantas obras, hay que decir con Carlos G�mez Amat que �Bret�n compuso numerosas �peras y Chap� cuenta con un extenso cat�logo en varios g�neros, pero uno y otro siempre ser�n los autores de LA VERBENA DE LA PALOMA y LA REVOLTOSA�.
No se puede olvidar su contribuci�n tanto a la renovaci�n de la Zarzuela rescat�ndola del italianismo en que estaba inmersa, como al fortalecimiento de los derechos de los autores primero con la creaci�n en 1895/6 de la Sociedad de Autores Compositores y Editores de M�sica que cristaliz� finalmente en la Sociedad de Autores formada en 1901 con la ayuda de Silesio Delgado y pese a los ataques de los mismos autores que se opon�an a su redenci�n: �Vivan las caenas si parecen buenas y son de reloj!
Los libretistas
Carlos Fern�ndez Shaw naci� en C�diz el 23 de septiembre de 1865 y muri� en Madrid el 7 de junio de 1911. Licenciado en Derecho sin llegar a ejercer. Poeta, escritor y periodista. En el campo de la m�sica teatral destac� como libretista, sobre todo en las siguientes obras, casi todas en colaboraci�n, con L�pez Silva: LA CHAVALA, LA REVOLTOSA Y LAS BRAVIAS (todas con m�sica de Chap�), con Arniches: LA CANCION DEL NAUFRAGO (m�sica de Morera), otras en solitario MARGARITA LA TORNERA (M�SICA DE Chap�) DON LUCAS DEL CIGARRAL (m�sica de Vives) o LA VIDA BREVE (m�sica de Falla).
Sinopsis
En el primer cuadro del Acto I nos encontramos en una plaza de Palencia al atardecer. Cuando se levanta el tel�n aparece el criado Gavil�n, al que han dado de palos en una de las correr�as galantes de su amo, Don Juan de Alarc�n. Se queja de la mala vida que lleva por culpa de la carrera licenciosa de su amo, al que sin embargo profesa afecto y fidelidad. Llega Don Juan feliz y orgulloso, alardeando de su fortuna con las mujeres. Su �ltima conquista ya ha pasado a la historia y ahora busca algo m�s dif�cil: seducir a una monja, la hermosa Margarita, que es tornera del convento que est� en esa plaza. Don Juan le cuenta a su criado c�mo enamorar a la joven y le participa su prop�sito de huir con ella esa misma noche. Gavil�n se espanta de tal hecho, que considera sacr�lego, pero Don Juan se burla de �l. Llegan los labradores de las faenas del campo. Las campanas del convento tocan al �ngelus y todos se santiguan. Luego los labradores se van. Aparece ahora un grupo de colonos que han ido a interesarse por la salud de su patr�n, Don Gil, el padre de Don Juan. Se entabla una discusi�n entre �ste y los colonos y ellos le hacen saber la tristeza y postraci�n en que se encuentra su padre debido a los disgustos que le da su hijo. Conmovido por estas noticias Don Juan se dirige a casa de su padre.
En el cuadro segundo, de noche en el exterior del convento. A pesar de las advertencias de Gavil�n, Don Juan est� dispuesto a llevar a cabo su prop�sito. Todo est� preparado. Se acerca a una reja del convento y llama a Margarita con dulces palabras y ella le contesta desde el interior, entabl�ndose un apasionado d�o. Ambos convienen en que la huida ser� esa noche a las dos. Gavil�n advierte que podr�an caerles diez a�os de c�rcel, pero su amo s�lo piensa en tener a Margarita entre sus brazos.
En el cuadro tercero, la misma noche, en el claustro del convento. Se aproxima una tormenta. Suenan el viento y la lluvia. Aparece Margarita en estado de agitaci�n. Tiene presentimientos de desgracias y peligros, pero se da valor dici�ndose que Don Juan la librar� de todos los males, la tornera, que es muy devota de la Virgen, se arrodilla ante su imagen y le pide que la proteja. Se oye el rezo de las monjas, ajenas al conflicto en el que se encuentra Margarita. Venciendo sus escr�pulos y llamada por el amor, la monja decide huir esa noche con Don Juan. Sin embargo, todav�a lucha entre el amor divino y el amor humano. Arrecia la tormenta y dan las dos de la madrugada en el reloj de la torre. Margarita enciende una vela a la Virgen, pone unas flores a sus pies y deposita las llaves de la puerta del convento ante la imagen venerada, encomend�ndose a ella. Se escucha la voz de Don Juan llamando a Margarita. El amor es m�s fuerte y la joven trepa por una escala para saltar la tapia del sagrado recinto y huir con su seductor.
En el cuadro primero del Acto II, estamos en Madrid en el interior del Corral de la Pacheca. Un animado bullicio de gente de toda clase y condici�n llena el festivo ambiente del corral. Caballeros, estudiantes, mosqueteros y bailarinas aparecen en escena. Llega Don Juan y su oponente, Don Lope, ambos por distintos lados. Los dos van buscando a Sirena, una c�lebre bailarina. Se entonan unas coplas y se danza una zarabanda. Al terminar aparece toda radiante la hermosa Sirena, que es saludada por todos con entusiasmo. Don Lope se dirige a ella y proclama ante todos que Sirena dejar� el teatro por su amor. Ambos parecen muy felices. Don Juan, que ya hab�a tenido relaciones con Sirena, se siente celoso. Gavil�n sirve ahora a Don Lope por indicaci�n del propio Don Juan a modo de esp�a para que le ponga al corriente de todos los planes de su enemigo. Vuelve el baile al corral con otra zarabanda. Aprovechando un momento en que Sirena se queda sola Don Juan se acerca a ella y le recuerda su pasada felicidad. Ella le dice que �l tiene ahora otra mujer, a lo cual Don Juan le replica que la abandonar� si ella se aviene a volver con �l. Es el momento de salir a escena de la hermosa bailarina, que es reclamada por el p�blico. Sirena baila en medio de la admiraci�n de todos los presentes.
En el cuadro segundo, de noche, en una calle de Madrid, Margarita, que ha visto lo ocurrido en el Corral, se lamenta amargamente del trato que recibe de Don Juan, de sus promesas incumplidas y de su car�cter voluble. Es tanto su dolor que llega a imaginar que esa situaci�n no es real y que Don Juan s�lo la quiere a ella. La gente empieza a salir del Corral y Margarita se esconde entre las sombras para no ser observada. Salen Sirena y Don Lope en amoroso coloquio y poco despu�s el propio Don Juan, que sigue a la pareja con notorio enfado. Don Lope dice a Sirena que ha preparado una gran fiesta para ella en su palacio y Don Juan, que lo ha o�do se dispone �l tambi�n a asistir pese a no haber sido invitado. Margarita, que ha sido testigo de toda la escena, trastornada por el dolor, decide que ella tambi�n asistir� a la fiesta.
El tercer cuadro se desarrolla en un sal�n del Cas�n de los Duendes. Los criados de Don Lope, entre ellos Gavil�n, preparan la fiesta. Gavil�n cuenta la misteriosa historia del palacio llamado el Cas�n de los Duendes. Llegan Don Lope y los invitados. Comienza la fiesta. Son las dos de la madrugada, la hora de los duendes, pero Sirena se r�e de esta superstici�n y canta y baila una zarabanda ante el regocijo de todos los presentes. De pronto se oye una algarab�a y aparece Don Juan, quien, de modo altanero, le dice a Don Lope que viene a reclamar lo que es suyo. Sirena le pertenece y viene a por ella. Cuando ambos caballeros van a llegar a las manos aparece Margarita proclamando ante todos que Don Juan es suyo y que no saldr� de all� sin �l. Todos se r�en de ella, pues conocen bien a Don Juan pero �ste, en un arranque de hidalgu�a, defiende a la joven. Ambos rivales se provocan y el duelo parece inevitable. En efecto, los dos caballeros desenvainan sus espadas y empiezan a luchar. Los criados anuncian que la ronda de alguaciles ha entrado en el palacio debido al tumulto ocasionado. En el momento en que entran los guardias Don Juan hiere en el pecho a su rival. Viendo que su se�or est� en peligro de caer preso, Gavil�n abre una puerta secreta y por ella escapa su amo. Cuando la ronda va tras �l, Margarita se interpone cubriendo con su cuerpo la puerta por donde ha huido su amante.
El cuadro primero del Acto III se sit�a de nuevo en Palencia, es de noche en la Plaza de la Iglesia del Convento. Han pasado dos a�os desde que Margarita abandon� el convento. Los fieles salen de la iglesia. Don Gil, el padre de Don Juan, ha muerto. Gavil�n se lamenta de todo lo ocurrido. Aparece Don Juan pobremente vestido. Su antiguo criado le comunica la muerte de su padre y el calavera siente remordimientos. Durante los �ltimos tiempos ha pensado en cambiar de vida para convertirse en un hombre bueno y cabal, pero quiz� sea demasiado tarde. Gavil�n le pone al tanto de los acontecimientos. Don Lope cur� de su herida. Sirena le abandon� y Margarita, despu�s de presa y libertada, huy� de Madrid: no se ha vuelto a saber de ella. Sin embargo en Palencia todos afirman que la tornera jam�s abandon� el convento y que todos los d�as, sin faltar uno, estuvo all�. Don Juan no cree nada de eso, pese a que Gavil�n afirma que �l mismo la ha visto en el convento. De pronto aparece Margarita, que sin reparar en nada de lo que tiene alrededor se dirige al convento como atra�da por una misteriosa fuerza. Al llegar a la puerta la descarriada implora el favor de la Virgen y su perd�n. Del interior del templo surge una dulce voz que dice "Si", y las puertas se abren de par en par. Don Juan, que ha observado todo esto, se dirige hacia Margarita confes�ndole que ha estado busc�ndola, que la ama de verdad. Ella le rechaza, �l insiste, Margarita vacila, se escuchan cantos celestiales que reclaman a la joven. Don Juan intenta atraer de nuevo a Margarita, pero ella lo rechaza definitivamente y entra en la Iglesia. El seductor la sigue, pero es fulminado al intentar traspasar el sagrado recinto.
El cuadro segundo tiene lugar en el interior de la Iglesia del Convento. Aparece Margarita con el mismo traje de monja del primer acto. Guiada por una blanqu�sima luz lunar, camina hacia el claustro del convento. Al llegar al altar mayor ve su propia imagen rodeada de una aureola blanca. Margarita le pregunta qui�n es y la imagen le responde que es Margarita la tornera y que lleva en su puesto dos a�os. La aparici�n se transforma en la imagen de la Virgen tal y como estaba en el primer acto. Margarita comprende al fin el milagro y se postra extasiada con los brazos abiertos mientras la imagen de la Virgen se eleva hacia el cielo en medio de una deslumbrante transfiguraci�n y de voces angelicales que llenan el templo.
�ndice de escenas
Basado principalmente en la car�tula de la �nica versi�n discogr�fica disponible y confrontada con el libreto anexo a esa grabaci�n, que advierte que se han omitido algunos fragmentos, la cosa queda as� (Acto I: escenas 1, 2 y 3 del cuadro primero, escenas 4, 5 y 6 del cuadro segundo y escenas 7, 8, 9 y 10 del cuadro tercero; Acto II: escenas 1, 2, 3 y 4 del cuadro primero, escenas 5, 6, 7 y 8 del cuadro segundo, y escenas 9, 10, 11, 12 y 13 del cuadro tercero; Acto III: escenas 1, 2, 3, 4 y 5 del cuadro primero y escenas 6, 7 y 8 del cuadro segundo; salvo error se omiten en la grabaci�n la escena 6 del acto II y las escenas 1, 2 y 7 del acto III, que por tanto no se detallan en el siguiente �ndice).
Acto I: 1. Orquesta y coro �Brib�n, brib�n�. 2. Gavil�n ��Dios m�o, all� viene! 3. Don Juan ��Toda Espa�a!�. 4. Gavil�n �Por Dios se�or os lo ruego�. 5. Orquesta y Don Juan �Ven aqu�. S�gueme�. 6. Don Juan �Lo ves? �Lo ves? 7. Margarita ��Qu� cielo tan triste! 8. Margarita ��Las dos! �Cielo santo! 9. Margarita �De nada sospechan�. 10. Margarita y Don Juan �Parece que el viento�.
Acto II: 1. Coro ��Las bailarinas! Abridles paso�. 2. Coro ��ndalo, zarabanda�. 3. Sirena, Don Lope, Don Juan y Gavil�n �All� Don Lope�. 4. Coro, Don Lope, Don Juan y Gavil�n �Viva, viva�. 5. Margarita �Esas voces me espantan�. 7. Sirena, Don Lope y Don Juan ��Qui�n viene? �Qui�n llega? 8. Margarita �Qu� temible desv�o�. 9. Gavil�n, coro y Margarita ��M�s aprisa, m�s aprisa!.....Hace mucho tiempo ya�..Ya viene Don Lope�. 10. Sirena, Don Lope y Gavil�n �Sirena no se asusta��Zarabanda�..A beber�. 11. Don Juan, Don Lope, Sirena y Gavil�n �Soy quien soy�. 12. Margarita, Don Juan, Don Lope y Gavil�n �Se�or Don Juan de Alarc�n��Alto a la ronda�. 13. Sirena y Margarita ��Se escapa! �Dios m�o!�.
Acto III: 3. Orquesta y Gavil�n �Por mal de mis culpas�. 4. Gavil�n y Don Juan ��Es el! �Es el!........ Y entonces so�ando�. 5. Margarita ��Por fin! �Mi convento!......�Oh! �S� Margarita!........�Oh! �Me abandonas!�. 6. Orquesta y Margarita ��Qu� esplendida luna! 8. �Qu� he visto, Virgen Santa?
Personajes
Los principales son los siguientes:
Margarita: Monja tornera que se fuga con Don Juan. Mezzosoprano
Sirena: Mujer ligera, amor�o de Don Juan y Don Lope. Soprano
La tornera: La Virgen que suplanta a Margarita hasta su vuelta. Soprano
Don Juan de Alarc�n: Precedente del Tenorio enamorado de Margarita. Tenor
Gavil�n: Criado de Don Juan. Bajo
Don Lope de Aguilera: Rival de Don Juan. Bar�tono
Discograf�a
S�lo me consta la siguiente versi�n:
RTVE 2002 Luis Francisco Garc�a Navarro y cantan Pl�cido Domingo, Elisabete Matos, Angeles Blancas, Stefano Palatchi, Angel Odena y Mar�a Rey-Joly. Grabaci�n en directo desde el Teatro Real de Madrid de las representaciones que tuvieron lugar los d�as 16 y 19 de diciembre de 1.999.
Bibliograf�a
He utilizado la siguiente:
�Diccionario de la Zarzuela�, coordinado por Emilio Casares Rodicio.
�El libro de la zarzuela�, de editorial Daimon.
�Enciclopedia Espasa�
�Historia de la zarzuela�, vol�men I, de Juan Arnau (Zacosa).
�Chap� de Angel Sagard�a. Editorial Espasa Calpe
�Ruperto Chap� un hombre excepcional� de Vicente Prats Esquembre (Gr�ficas D�az, S.L. de Alicante)
�El mundo de la zarzuela� de Salvador Valverde.
�Bret�n y Chap�, apartado del art�culo �La M�sica� de Carlos G�mez Amat en Historia de Espa�a de Men�ndez Pidal, tomo XXXVI**
La secci�n �cantables� de nuestra p�gina web para la sinopsis. Gracias a Pepi y colaboradores.
Marbella, 1 de octubre de 2007
Firmado: Diego Emilio Fern�ndez �lvarez
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