La bruja
  La obra

La zarzuela en tres actos LA BRUJA se estren� el 10 de diciembre de 1887 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, con el siguiente reparto en los principales papeles: Almerinda Soler Di-Franco en Blanca, su marido Miguel Soler en Inquisidor, Eulalia Gonz�lez en Rosal�a, Sra. Guerra en Magdalena, Mar�a Bard�n en Superiora, Eduardo Berg�s en Leonardo, Ram�n Guerra en Tomillo, Sr. Loitia en Cura. Dirigi� la orquesta Ger�nimo Gim�nez. El �xito fue delirante, ninguna zarzuela alcanz� tantas representaciones en los �ltimos a�os del siglo, ni produjo tantos derechos de autor, si atendemos a lo que dice Salvador Valverde que adem�s se�ala que el libro de Ramos Carri�n lleva su marca zarzuelera hasta el melodram�tico final del segundo acto, pues el tercero es totalmente c�mico y denuncia la mano��..de Vital Aza, a quien Cejador atribuye la paternidad del mentado tercer acto, cuyo secreto no guard� el escritor como lo hab�a prometido. Sagard�a tambi�n da como segura la autor�a del tercer acto por parte de Vital Aza, que, con recursos c�micos, sac� a su amigo Ramos Carri�n del atolladero �tr�gico� en que se hab�a metido. La partitura de Chap� es una pura filigrana que confirm� el genio del m�sico levantino y reconquist� al p�blico que hab�a desertado de la zarzuela grande. Pedrell destac� en ella el profundo espa�olismo de Chap�, cuya m�sica se nutre en las ra�ces de lo popular ib�rico, de las que recibe su generosa savia.

La obra comienza con un bello coro de hilanderas que manejan sus ruecas al amor de la lumbre del fogaril, mientras los hombres juegan al mus y le sigue un romance musical de sabor hispano-morisco que canta Rosal�a. A los ecos del Islam replica el cristianismo con la campana de las �nimas, que prepara una oraci�n breve y emotiva. Prosigue la obra con un chispeante d�o c�mico entre Tomillo y Rosal�a en presencia de la durmiente Magdalena. Luego canta Leonardo el relato de la aparici�n y tras un cuarteto y el apasionado d�o de Leonardo y Blanca �As�, as� te quiero yo�, llega uno de los momentos culminantes el pasacalle y la jota universalmente conocida �No extra��is, no, que se escapen� que representa respecto a la jota navarra lo que la jota de LA DOLORES significa para la jota aragonesa. En el segundo acto el coro de aldeanas es un n�mero de irreprochable factura popular, donde se conjuga el gracejo, la ternura y la delicadeza que culmina �En lo robusto sale a su madre, pero los ojos son de su padre�. Otra p�gina musical de plena viveza y colorido es la partida de pelota que nos lleva a la famosa romanza �Todo est� igual� que canta Leonardo, luego al trabajado concertante en que destaca un precioso zortzico y a otro d�o de Leonardo y la bruja, desenvolvi�ndose el final del acto en un clima melodram�tico de creciente tensi�n. Sin embargo el tercer acto representa un vuelco hacia la zarzuela c�mica, con las escenas militares de la ciudadela de Pamplona, el vibrante brindis de Leonardo, el alegre ratapl�n, la complicada trama final en que intervienen �celestiales� coros de novicias, la graciosa y bien construida escena del falso exorcista y el terceto de las brujas.

El compositor

Ruperto Chap� y Llorente naci� en Villena (Alicante) el 27 de marzo de 1851 y muri� en Madrid el 25 de marzo de 1909. Su quintoabuelo, Claudio Sapi era oriundo de Lyon, pero a su hijo se le encuentra en Ayora, y su nieto vive ya en Villena. El apellido se transforma en Chap� posiblemente en 1708. Tras el paso de otras tres generaciones llegamos a la del padre del m�sico, barbero sangrador y, seg�n el Espasa, gran aficionado a la m�sica en una familia en que se aprend�a solfeo al mismo tiempo que a leer y escribir. Primero Villena y luego Bocairente conocen la voluntad de hierro y el talento de un joven abnegado. En 1866 compuso ESTRELLA DEL BOSQUE, su primera zarzuela y en 1867 marcha a Madrid matricul�ndose en el Conservatorio y viviendo con mil apreturas hasta conseguir en 1872, junto con Bret�n, el premio extraordinario del Conservatorio. Desde 1874 reside en Roma y Par�s a causa de haber sido el primer espa�ol que logr� la concesi�n del pensionado de n�mero en la Academia de Roma, volviendo a Madrid en 1880. En 1873 compone ABEL Y CAIN, que el Diccionario de la Zarzuela reputa como su primera zarzuela, desde entonces han sido innumerables citando entre ellas MUSICA CLASICA (1880), LA TEMPESTAD (1881), EL MILAGRO DE LA VIRGEN (1884), LA BRUJA (1887), LAS HIJAS DEL ZEBEDEO (1889), EL REY QUE RABIO (1881), EL TAMBOR DE GRANADEROS (1894), LAS BRAVIAS (1896), LA REVOLTOSA (1897), PEPE GALLARDO, LA CHAVALA y CURRO VARGAS (1898), EL BARQUILLERO (1900), EL PU�AO DE ROSAS y LA VENTA DE DON QUIJOTE (1902) y LA PATRIA CHICA (1907). Adem�s compuso m�sica religiosa, una sinfon�a sobre DON QUIJOTE DE LA MANCHA, la famosa FANTASIA MORISCA y varias �peras de las que cito CIRCE (1902) y MARGARITA LA TORNERA (1909), los esfuerzos que hizo para la composici�n de esta �ltima obra le llevaron a la muerte un mes despu�s de su estreno, hora suprema que le lleg� cuando en su delirio ag�nico balbuceaba la zarabanda de su �pera. Pese a tantas obras, hay que decir con Carlos G�mez Amat que �Bret�n compuso numerosas �peras y Chap� cuenta con un extenso cat�logo en varios g�neros, pero uno y otro siempre ser�n los autores de LA VERBENA DE LA PALOMA y LA REVOLTOSA�.

No se puede olvidar su contribuci�n tanto a la renovaci�n de la Zarzuela rescat�ndola del italianismo en que estaba inmersa, como al fortalecimiento de los derechos de los autores primero con la creaci�n en 1895/6 de la Sociedad de Autores Compositores y Editores de M�sica que cristaliz� finalmente en la Sociedad de Autores formada en 1901 con la ayuda de Silesio Delgado y pese a los ataques de los mismos autores que se opon�an a su redenci�n: �Vivan las caenas si parecen buenas y son de reloj!

El libretista

Miguel Ramos Carri�n naci� en Zamora el 17 de mayo de 1848 y muri� en Madrid el 8 de agosto de 1915. Se inici� como periodista, colaborando en peri�dicos sat�ricos con los seud�nimos de Boabdil el Chico y Daniel. Pero pronto descoll� su vocaci�n teatral, estrenando en 1866 su primera zarzuela UN SARAO Y UNA SOIREE, con m�sica de Arrieta, desde entonces muchas conocieron el �xito, frecuentemente en colaboraci�n con otros autores, sobre todo con Vital Aza, el de la risa sana. Destaco AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE y EL CHALECO BLANCO, con m�sica de Chueca, LA BRUJA, LA TEMPESTAD y EL REY QUE RABIO, de Chap�, LOS SOBRINOS DEL CAPITAN GRANT de Fern�ndez Caballero, y la ampliaci�n a �pera de MARINA de Arrieta.

Sinopsis

Acto I: Una casa t�pica del Valle del Roncal, propiedad de Leonardo, hombre joven y fuerte, gran cazador. Este vive en compa��a de Magdalena, su madrastra, y de Rosal�a, hermanastra del joven. Tomillo, mozo pastor y bonach�n, comenta aquella noche, en la cocina de la casa ante un nutrido auditorio de mozos que juegan al mus, entre los que se cuenta el cura, y mozas que hilan la rueca, que aquella misma tarde, ya de anochecida, ha visto una bruja. Ya se habla en el pueblo hace tiempo de su presencia, pero hasta ahora, nadie la vio. Tomillo da detalles de ella y hasta cuenta, entre las protestas del cura, que censura tal creencia contraria a la religi�n, que por ayudarla a vadear una charca, le dio un dobl�n, que muestra a los presentes. Unos creen y otros dudan, pero todos est�n atemorizados. Tomillo bebe los vientos por Rosal�a, y la moza le corresponde. Pero su madre, Magdalena, se opone a las relaciones porque el mozo es pobre. La desesperaci�n del pastor cada d�a que pasa va en aumento, as� como el odio hacia lo que pod�a ser su suegra. Rosal�a y su madre se retiran a descansar, y Tomillo queda en espera de Leonardo, que aquella noche se retrasa m�s de la cuenta en su regreso de la diaria excursi�n por el monte. La llegada de Leonardo sirve a Tomillo para desahogarse cont�ndole sus penas. Le relata lo que le ocurri� con la bruja y le confiesa que le es simp�tica, aunque le cause mucho respeto. Leonardo tambi�n conoce a la bruja, pero hace mucho tiempo. Se puede decir que son amigos y que le protege. El sabe la manera de hacer que acuda en su ayuda cuando la necesite: tocando tres veces seguidas su cuerno de caza. Leonardo est� triste porque se ha enamorado de una mujer bell�sima, a la que vio una sola vez y por un instante, ba��ndose en las aguas del r�o junto al bosque. Intent� perseguirla, pero perdi� su pista para siempre. Ahora la busca d�a a d�a, con desesperaci�n, pero in�tilmente. La bruja le aconsej� que tenga paciencia y no pierda la esperanza, que esa mujer llegar� a ser su esposa. El tiene fe y espera, aunque con la tristeza de no poder contemplarla. Tomillo no ceja en buscar soluci�n a su problema amoroso. Magdalena le ha dicho que si fuera capaz de reunir cien doblones, llegar�a a ser el esposo de Rosal�a. Y �l piensa que, quiz�s la bruja... y como lo piensa lo hace. Toma el cuerno de caza de Leonardo y hace las tres llamadas, antes de que �ste pueda impedirlo. Al instante aparece la bruja, que enterada de la necesidad de Tomillo, le entrega una bolsa con m�s dinero del que necesita. El mozo y Rosal�a, que sali� poco antes de despedir a Tomillo, dan las gracias a su bienhechora, despidi�ndose de ella agradecidos. Al quedar solos, la bruja hace a Leonardo la confesi�n de que es ella misma la mujer que �l vio un d�a ba��ndose en el r�o. Es ella como fue, no como es ahora. Ante la estupefacci�n del joven, la bruja le cuenta su historia. Era una mujer muy bella. Una corte de numerosos admiradores solicitaba su mano con insistencia. Ella no quiso a ninguno; y ellos, despechados, se unieron para vengarse de su desprecio. Solicitaron la ayuda de un hechicero, y consiguieron de �l que hiciera de la bella joven una vieja tan horrible y con tantos a�os como la que tiene delante. De coraz�n joven, los a�os cubren su hermosura interior. S�lo hay una forma y una peque�a esperanza de que alg�n d�a pueda volver a ser lo que fue: Cuando encuentre a un hombre capaz de los mayores sacrificios para conseguir honores y riquezas que ofrecerla, unido a un noble cari�o. Leonardo sabe que ese hombre debe ser �l, y hace su promesa a la bruja de que cumplir� lo exigido para conseguir su rehabilitaci�n. Al d�a siguiente, Leonardo parte hacia Italia a luchar con los Tercios espa�oles en busca de gloria y fama para ofrecer a la mujer que ama tanto.

Acto II: Han pasado los a�os. De Leonardo no se han vuelto a tener noticias en el pueblo. Le dieron por muerto, le lloraron y casi le han olvidado ya. Rosal�a y Tomillo se casaron. Tienen tres hijos preciosos, y la abuela Magdalena es feliz con sus nietecillos. El marido de Rosal�a ha prosperado, dej� de ser pastor y ahora es due�o de un molino. La suegra le quiere y �l es feliz en su matrimonio. Se est�n celebrando las fiestas del pueblo, donde no faltan los c�lebres partidos de pelota entre navarros y vizca�nos. Leonardo, por fin, ha vuelto. Entra en el pueblo solo y en silencio: nadie lo ve llegar en principio. Vuelve cubierto de gloria y es Capit�n de los Tercios espa�oles. Consigui� la victoria y se la viene a ofrecer a la mujer que ama: a la bruja. El primero que se encuentra con Leonardo es Tomillo, que no quiere creer lo que ven sus ojos. Luego es Rosal�a, con gran sorpresa, la que celebra de veras volverle a ver. Leonardo ruega a los dos que no denuncien su presencia en el pueblo. Quiere presentarse ante la bruja para ofrecerla su triunfo, y que recobre su verdadera personalidad. Corre hacia el castillo donde vive ella, con la esperanza en el coraz�n. Es s�lo unos momentos m�s tarde cuando se presenta en el pueblo el Inquisidor, seguido de sus esbirros. Trae la misi�n de apresar a la bruja, de quien tanto se habla por toda la comarca. Todos los vecinos, incluido el cura, temen por ella. No hay uno solo que no tenga que estarle agradecido por lo caritativa que es. Hace la caridad en la sombra, sin ser vista; pero todos saben que es ella quien les socorre siempre que lo necesitan. El Inquisidor pide que algunos mozos le acompa�en a �l y a su gente hasta el castillo. Todos obedecen atemorizados y le siguen. Leonardo hace rato que lleg� al castillo. El toque de su cuerno hace que las puertas se abran, dando paso a la bruja. Celebra el triunfo de su amado, y su coraz�n joven late con fuerza de alegr�a. Tomillo y Rosal�a llegan jadeantes. Vienen a prevenir a los enamorados de que el Inquisidor y su gente est�n llegando al castillo para detener a la bruja. Leonardo se dispone a defenderla con sus armas, pero ella prefiere defenderse por s� misma. Vuelve al interior del castillo y cierra las puertas. Leonardo. Rosal�a y Tomillo se esconden. Llegan el Inquisidor y la gente que le acompa�a. Una fuerte llamada a la puerta de la fortaleza queda en principio sin respuesta. Breve espera, las puertas se abren y, ante ellas aparece una bell�sima joven, la misma que un d�a viera Leonardo. Ante el Inquisidor y los presentes, la joven da a conocer su verdadera personalidad. Se llama Blanca de Acevedo, hija del due�o del castillo. Su padre muri� en el destierro, y ella qued� hu�rfana y sola. Quiso volver a su patria sin que nadie advirtiera su presencia y vivir apartada de todo. Cre� el misterio a su alrededor a propio intento y con ese fin; pero siempre pendiente de hacer el bien a todo el que pudiera necesitarlo. Ella quiso probar el cari�o de Leonardo y es feliz porque triunfaron los dos. Est� dispuesta a seguir al Santo Oficio, y no permite que el Capit�n la defienda, porque sabe que no pec�. Se entrega, y parten todos hacia donde han de juzgarla por el delito de hechicer�a. Leonardo sufre otra vez la pena de la separaci�n, aunque otra vez vuelve a �l la esperanza, porque sabe que Blanca le espera.

Acto III: Ha pasado alg�n tiempo. Blanca ha sido juzgada y condenada a internamiento perpetuo en un convento, en Pamplona, precisamente al lado donde se encuentra el cuartel de Leonardo. Este comienza a trabajar la manera de rescatar a Blanca. Con la ayuda de Tomillo, Rosal�a y Magdalena y vali�ndose del fanatismo que reina dentro del convento, donde no ven m�s que brujas por todas partes desde que lleg� a �l Blanca. Leonardo logra sacarla de all�, haci�ndoles ver a las monjitas que fueron las propias brujas, hermanas de la que all� ten�an, las que se han llevado a la pobre Blanca. Y a�n la superiora del convento da las gracias al valeroso Capit�n Leonardo, cuando va a comunicarla que ya nunca m�s volver�n las brujas al convento. El rey hechizado ha muerto y Felipe V comienza a reinar.

�ndice de escenas

Obra en tres actos, con los siguientes n�meros musicales,

Acto I: 1. Preludio, coro de hilanderas y bebedores (Mujeres y hombres) �Al amor de la lumbre que nos presta calor�, escena (El cura, Rosal�a, Magdalena y Tomillo) �Basta ya de vino y juego y dejad la rueca luego� y cuento (Rosal�a y coro) �Pues se�or este era un rey, un rey moro de Granada�. 2. El toque de queda �La triste queda ya son�, con Dios quedad�. 3. Terceto c�mico (Rosal�a, Magdalena y Tomillo) �Chito que ya mi madre da cabezadas�. 4. Canci�n �Noche oscura que me amedrentas�. 5. Relato de la aparici�n (Leonardo y Tomillo) �En una noche pl�cida del ardoroso est�o�. 6. Cuarteto (Blanca, Leonardo, Rosal�a y Tomillo) ��Oh, ya est� aqu�! 7. D�o (Blanca y Leonardo) �As�, as� te quiero yo�. 8. Pasacalle (Tomillo, Magdalena y Leonardo) �Se�� Magdalena, venid por ac� y Jota (Leonardo y coro) �No extra��is no, que se escapen�.

Acto II: 9. Coro general �Hoy todos celebran la Virgen de Agosto�, escena y raconto (Tomillo y coro) �All� viene Tomillo�, escena y coro (Aldeanas, Magdalena, Rosal�a y Tomillo) �Ya present� a la Virgen la madre cari�osa�. 10. N�mero de pelotaris (Coro, Tomillo y Rosal�a) �En la plaza ya la gente grita�. 11. Romanza (Leonardo) �Todo est� igual, parece que fue ayer�. 12. Escena y zortzico (Inquisidor, Coro, Tomillo y Rosal�a) �Al cabo los del pueblo salieron vencedores�.Seguid seguir bailando�.Siempre mi mozo lleva el comp�s�. 13. D�o (Leonardo, Blanca) ��Por fin llegu�! �No hay nadie! 14. Final del acto II (Tomillo, Rosal�a, Blanca y Leonardo) �Ese rumor, silencio. Alguien se acerca� (Inquisidor, Leonardo, Tomillo, Rosal�a y Blanca) ��Ah, del castillo!�.

Acto III: 15. Brindis (Leonardo) �En tanto que la guerra nos deja descansar�.16.Ratapl�n (coro) �Ret�rase el soldado al toque de retreta�. 17. Coro de novicias (Profesas y novicias) �Et ne nos inducas in tentationem�. 18. D�o con coro (Leonardo, La Superiora, Tomillo y Blanca) �Aqu� est� ya el padre exorcizador�. 19. Romanza (Blanca) �Inquieto late el pecho m�o�. 20. Terceto de las brujas (novicias, Rosal�a, Tomillo y Magdalena) ��La campana ha sonado! �Qu� pasar�? 21. Final: orquesta.

En la versi�n discogr�fica de Columbia que cito no aparecen los n�meros 2 y 4.

Personajes

Los principales son los siguientes:

Blanca: La Bruja. Soprano.
Rosal�a: Enamorada de Tomillo. Soprano.
Magdalena: Madre de Rosal�a. Soprano.
Leonardo: Enamorado de Blanca. Tenor.
Tomillo: Pastor, enamorado de Rosal�a. Tenor.
El inquisidor: Bajo
El cura: Bajo
Madre Superiora: Soprano

Discograf�a

Basado sobre todo en la secci�n discogr�fica de esta p�gina web, y buscando m�s bien el dato identificador que la rigurosidad a veces dif�cil por la disparidad de datos encontrada en las distintas fuentes consultadas, detallo las versiones siguientes:

Philips 1956 - Dirige Federico Moreno Torroba y cantan Consuelo Rubio, Mar�a Dolores Ripoll�s, Miguel Sierra, Tino Pardo, Salvador Castell� y Ram�n Alonso. Se trata de una corta selecci�n de s�lo tres n�meros (Preludio y cuento, D�o de Leonardo y la bruja y jota y coro) que seg�n Operadis se grab� en 1953. Yo tengo una edici�n de Fontana distribuida por Fonogram en 1971.
Columbia 1960 - Dirige Benito Lauret y cantan Teresa Berganza, Dolores Cava, Alfredo Kraus, Carlos Murgu�a, Jos� Mar�a Maiza y Mar�a del Carmen L�pez Parral.
Aparte la participaci�n de un excepcional Alfredo Kraus con 32 a�os en la versi�n antes citada, junto con una impresionante Teresa Berganza con 25 a�os, en cuanto a grabaciones de fragmentos, abundan las de la Jota, incluida incluso en las Galas Aniversarios del Teatro de la Zarzuela, otras ya m�s �cl�sicas� como las de Pedro Lavirgen, Jos� Carreras o Pl�cido Domingo y por fin las grabaciones hist�ricas de Jos� Palet para La Voz de su Amo-Aria Recording 1917, Hip�lito L�zaro para Columbia 1930 y Miguel Fleta, incluyendo adem�s la romanza �Todo est� igual� para La Voz de su Amo 1930/4.

Videograbaciones

No he encontrado ninguna en el cat�logo de la Biblioteca Nacional.

En la base de datos del Ministerio de Cultura figura una pel�cula dirigida en 1923 por Maximiliano Thous interpretada por Lola Paris, Concha y Manuel Gorg�, Leopoldo y Arturo Pitarch, Francisco Villasante, Carmen Corro, Amparo Ribelles, Mar�a Marcador, Delfina Colomer, Luisa y Conchita Weden, Angeles y Pepita Herrera, Mar�a Gass�, Teodoro Lenderer, Julio M. Sim�n, Jos� Ben�tez y Francisco Furi�.

Bibliograf�a

He utilizado la siguiente:

�Diccionario de la Zarzuela�, coordinado por Emilio Casares Rodicio.
�El libro de la zarzuela�, de editorial Daimon.
�Enciclopedia Espasa�
�Historia de la zarzuela�, vol�men I, de Juan Arnau (Zacosa).
�Chap� de Angel Sagard�a. Editorial Espasa Calpe
�Ruperto Chap� un hombre excepcional� de Vicente Prats Esquembre (Gr�ficas D�az, S.L. de Alicante)
�El mundo de la zarzuela� de Salvador Valverde.
�Bret�n y Chap�, apartado del art�culo �La M�sica� de Carlos G�mez Amat en Historia de Espa�a de Men�ndez Pidal, tomo XXXVI**
�La bruja� comentario de Salvador Ferrer Maura anexo a vinilo de Fontana.
Secci�n �cantables� de nuestra p�gina web. Gracias a Pepi y sus colaboradores.

Marbella, 5 de octubre de 2007

Firmado: Diego Emilio Fern�ndez �lvarez
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