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La obra
LA CALESERA se estren� en el Teatro de la Zarzuela de Madrid el 12 de diciembre de 1925 con el siguiente reparto en los principales papeles: Cora Raga en Maravillas, Beatriz Carrillo en Elena, Enriqueta Soler en Piruli, Marcos Redondo en Rafael, Eduardo Marc�n en Calatrava, Antonio Palacios en Gangarilla, Joaqu�n Torr� en El Bajo y Vicente Carrasco en Lu�s Candela.
La obra comenz� a gestarse tres a�os atr�s y, �lo que son las cosas!, no se termin� hasta horas antes del estreno pues al maestro Alonso no le sal�a la frase angular de la romanza final de bar�tono. Fue en 1922 cuando el m�sico conoce al ingeniero (Lu�s Mart�nez Rom�n) quien le lee una zarzuela que lleva por t�tulo LA CALESERA, y Paco Alonso, ya a esas alturas con muchos tiros dados huele un buen tema pero falto de picard�a teatral, t�cnica y oficio, por lo que le presenta a Emilio Gonz�lez del Castillo para que arregle la obra, lo que hace tom�ndose su tiempo pues hasta 1924 no lo entrega, y tampoco el m�sico, recre�ndose en la suerte, no tiene prisa; esta llega por la acuciante situaci�n del Teatro de la Zarzuela que necesita una obra que lo salve; Alonso retoca y acaba su m�sica a la medida de los cantantes que la van a estrenar, pero no da con la tecla de la �ltima romanza, hasta que le llega la inspiraci�n y la frase musical �tu me puedes olvidar, yo jam�s te olvidar� que completa la romanza y la partitura casi en el umbral de la representaci�n. El estreno previsto para el d�a 11 se atrasa al d�a siguiente por dificultades de �ltima hora.
El estreno es un �xito rotundo, cinco veces se canta el pasacalle, dos el himno (�el pasacalle de los chisperos fue algo de locura� dijo Garc�a Iniesta en La Libertad a�adiendo �dos veces cant� Marcos Redondo el himno a la libertad �Qu� ovaciones! Inmensas, prorrogadas, inacabables�) y tres la romanza final (�Si grande fue el triunfo del maestro Alonso, lo fue mayor, si cabe, el logrado por Marcos Redondo que estuvo insuperable en todo momento y repiti� todos sus n�meros, y algunos hasta tres veces, cantando cada vez mejor y demostrando que es un verdadero divo� seg�n la Gaceta Teatral.) �Hac�a tiempo, dice Bejarano en El Liberal, que no presenci�bamos en el teatro una parecida explosi�n de entusiasmo�. Otra perspectiva nos la da Marcos Redondo en sus Memorias, al contarnos que la tarde del estreno le hab�a a su mujer �que preparase las maletas por si ten�an que salir para Barcelona en el tren de las nueve. �Es que ha pasado algo? Todav�a no, Es esta noche cuando tiene que pasar.� Y sigue contando �No la dej� ir al teatro. Me lo jugaba todo en aquella ocasi�n y no pod�a exponerla al bochorno de un fracaso estrepitoso, dado el avanzado estado de su gravidez. Y he dicho que me lo jugaba todo, porque yo estaba decidido a ahilar la voz hasta lo inveros�mil. Un fallo, cualquier quiebro o vacilaci�n, dadas las circunstancias, hubiera sido de fatales consecuencias. Y yo lo sab�a. Por eso no pude ser due�o de mi hasta el tercer acto.�
Pero no termina ah� la cosa, se suceden los homenajes y el mejor de ellos el contrato para el Apollo de Par�s en donde se represent� LA CALESERA en los meses de junio y julio de 1927, con Cora Raga, Marcos Redondo, Pablo Gorg�, Eduardo Marc�n y Antonio Palacios en los principales papeles, siendo la cumbre la funci�n de gran gala a la que asistieron los Reyes de Espa�a, el Gobierno Franc�s y el Cuerpo Diplom�tico. Los a�os no privan a esta zarzuela de un �xito asegurado cada vez que se representa, y el pasacalle de los chisperos ha quedado como un s�mbolo de la m�sica espa�ola. El 1 de abril de 1965 se represent� LA CALESERA en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en funci�n homenaje a Marcos Redondo, con Vicente Sardinero interpretando a Rafael Sanabria, no pude asistir (si lo hicieron mis padres, ella ya herida de muerte) y lo lament� tanto por el bar�tono joven como por el veterano que particip� en el fin de fiesta pese a llevar retirado 8 a�os.
El compositor
Francisco Alonso, naci� en Granada el 9 de mayo de 1987 y muri� en Madrid el 18 de mayo de 1948. De 1900 datan sus primeras obras conocidas, estrenadas en Las Escuelas del Ave Mar�a del Padre Manj�n, poco despu�s en 1903 es nombrado director de la Orquesta Filarm�nica de Granada y de la Banda de obreros polvoristas de El Fargue (seg�n el Diccionario de la Zarzuela en 1906). En 1911 marcha a Madrid aunque nunca perdi� su idiosincrasia �grana�na�, pues pr�cticamente fue embajador de Granada en Madrid. Imposible relacionar ni siquiera un porcentaje considerable de sus obras, solo citar� entre las zarzuelas LA LINDA TAPADA y LA BEJARANA (1924), CURRO EL DE LORA y LA CALESERA (1925), LA PARRANDA (1928) y LA PICARONA (1930); y entre las Revistas, LAS CORSARIAS (1919), LAS CASTIGADORAS (1927) y LAS LEANDRAS (1931), entre otras composiciones destaca la famos�sima MAITECHU M�A y EL HIMNO DE LA EXPOSICI�N IBEROAMERICANA DE SEVILLA (1929) reliquia recientemente desenterrada por Blue Moon al incluirla en los 5 CDs de Miguel Fleta. Compositor chispeante y brillante que yo creo que pudo alcanzar m�s calidad de hab�rselo propuesto pero, como a Guerrero y otros, le atrap� el �xito pronto y f�cil, con apresuramiento salvado s�lo por su inspiraci�n (consta que los ensayos de La Calesera empezaron sin haber acabado los n�meros musicales, entre ellos el famoso pasacalle y m�s todav�a la romanza final para Marcos Redondo cuya frase musical �tu me puedes olvidar, yo jam�s te olvidar� pas� de las musas al teatro unos d�as antes del estreno) desembocando en la Revista que en definitiva da�� a la Zarzuela, y eso que aquellas Revistas eran muy superiores a las que les sucedieron. Por eso me hace gracia que �sea pol�ticamente correcto� asimilar lo zarzuelero con su predominio en una determinada �poca de Espa�a, m�s o menos desde los felices 20 hasta la mediaci�n de la dictadura franquista, cuando, a mi parecer, precisamente la Zarzuela ha sido v�ctima y no verdugo de la situaci�n vivida en esos a�os por la m�sica en Espa�a.
Los libretistas
Emilio Gonz�lez del Castillo nacido en Madrid el 4 de abril de 1882 y muerto en la misma ciudad el 31 de enero de 1940. Libretista e Interventor del Estado en los ferrocarriles de Espa�a. Fue autor de la letra de muchas revistas de su gran amigo Alonso, de su famos�sima canci�n �Maitechu m�a� y de m�s de ochenta obras l�ricas, muchas en colaboraci�n con Jos� Mu�oz Rom�n, entre las que destacan las siguientes zarzuelas: LAS LEANDRAS, LA CALESERA y LA PICARONA de Alonso, estas dos �ltimas en colaboraci�n con Lu�s Mart�nez Rom�n, LOS CALABRESES de Luna y KATIUSKA de Sorozabal.
Lu�s Mart�nez Rom�n naci� y muri� en Madrid, respectivamente, el 30 de septiembre de 1875 y el 3 de junio de 1942. Fue ingeniero, catedr�tico de ingenier�a, dramaturgo, poeta y un gran aficionado al teatro. En solitario y para el teatro hablado escribi� diversas obras, pero ha pasado a la posteridad por las zarzuelas de Alonso que escribi� en colaboraci�n con Emilio Gonz�lez del Castillo, LA CALESERA y LA PICARONA
Sinopsis
El primer acto se desarrolla en el interior de un caf�. Al alzarse el tal�n est�n sentados a las mesas varios comediantes, entre ellos Maravillas, �la Calesera�, tres c�micos, dos j�venes conspiradores de la libertad, un mozo de caf�, un hombre embozado, un par de parroquianos y en la puerta de la calle, cantando y rodeado de chiquiller�a. Perico el ciego con su lazarillo. Maravillas, a su vez canta una de las canciones de ciego, y es jaleada por el p�blico, hasta que una cercana m�sica de bandurrias y guitarras les distrae de su diversi�n, y escuchan. Se trata de una boda que pasa de largo, llev�ndose a toda la chiquiller�a que se entreten�a con el ciego. A1volver la quietud los tres c�micos reclaman su sueldo a Garc�a, padre de Maravillas. Mas, este confiesa que a�n no puede pagarles, y ante la insistencia de los c�micos es su propia hija quien va a defenderle. En aquel preciso instante aparece Gangarilla, novio de Pirul�, otra de las c�micas. Trae una nueva obra que va a ser representada por la compa��a, y habla tambi�n acerca de los revuelos de la pol�tica, pero se interrumpe al reparar en la sospechosa presencia del embozado, que permanece silencioso en su mesa. Manolo, uno de los j�venes, se acerca al embozado y le pregunta su nombre. Este, sin contestar a la pregunta, le pide la hora, Manolo advierte que de pronto le ha desaparecido el reloj, pero el embozado se lo muestra en la palma de su mano y pregunta a Manolo si aquel incidente es suficiente para identificarle. El embozado se marcha a la calle, y Manolo, a�n algo aturdido, se acerca a sus amigos para comunicarles que se trataba del famoso Lu�s Candelas. Nuevamente enfrascados en la conversaci�n se habla de Rafael Sanabria, revolucionario pol�tico de mucho talento, a quien se persigue, y de quien Maravillas est� secretamente enamorada. Gangarilla a�ade que Sanabria va a casarse con la Marquesa de Albar, Maravillas queda asombrada y dolorida, pero sin demostrarlo. De pronto vuelve a acercarse la m�sica de la boda, y entran los novios en el establecimiento. Los c�micos aprovechan la ocasi�n para unirse a la comitiva y beber gratis. Cuando m�s entretenidos est�n, entra Elena, Marquesa de Albar, seguida por su mayordomo, Calatrava. Elena viene en busca de Rafael Sanabria, y al no hallarlo presente decide aguardar. Por medio de un an�nimo ha sabido que Rafael tiene amores con Maravillas. Maravillas, al acercarse casualmente por la mesa de Elena, reconoce a la Marquesa, que a su vez sabe qui�n es �la Calesera� Con iron�a celosa se disputan el amor de Rafael, hasta que Maravillas admite su propia derrota y queda llorando con el consuelo de Gangarilla. Entonces, entre ruido de gritos, tiros y cristales rotos, aparece el propio Rafael Sanabria, herido. Elena se adelanta con serenidad y se lo lleva para curarle. Maravillas presencia con dolor la escena. Todos gritan de entusiasmo hacia Sanabria, pero entonces entran Eduardo y Lu�s Candelas exclamando que les quieren arrebatar la bandera. Rafael no puede levantarse para impedirlo, pero Maravillas echa a correr hacia Eduardo, le arrebata la bandera y marcha hacia el foro. Rafael queda asombrado, mir�ndola.
El acto segundo se desarrolla en el interior de un teatro, donde los c�micos ensayan una obra. Entre ellos, y disfrazados para representar sendos papeles, se ocultan Rafael y Elena. Un par de polic�as entran en el lugar con objeto de buscar a Sanabria, y se quedan a ver el ensayo. Este resulta impecable, pero hacia el final irrumpe en escena un c�mico que hab�a estado ausente, y en voz alta, saluda por su nombre a la Marquesita de Albar. Los polic�as comprenden que Rafael no puede andar lejos, y prenden a Elena. Pero entonces, Rafael se despoja de su disfraz y se entrega. El cuadro siguiente nos presenta el interior de la c�rcel donde est� preso Rafael. Para libertarle, Gangarilla se ha disfrazado de vigilante, y Pirul� y Maravillas, fingiendo ser hermanas suyas, que vienen a hacerle una visita. Al mismo tiempo Elena entrega una carta a su mayordomo, Calatrava, para que logre llev�rsela a Rafael por medio de Gangarilla. Calatrava confunde a otro vigilante con Gangarilla y como la �nica soluci�n que le queda es cometer un atraco y dejarse prender para poder ver a Rafael en la c�rcel, sale y asalta, a nada menos que al bandolero Candelas. Este, en lugar de pedir auxilio o de agredirle, le entrega una onza de oro y prosigue su camino. Calatrava le reconoce al fin. Mientras, Gangarilla, que ha vertido polvos sopor�feros en el vino de los vigilantes, aprovecha la falta de lucidez de �stos para abrir la puerta de la celda de Rafael. Un guardia da la se�al de alarma, pero Rafael ha logrado huir.
El acto tercero se desarrolla en el interior de un parador-posada, en la carretera de Francia. Beben y bailan los comediantes. Rafael y Elena tienen proyectado escapar a trav�s de la frontera, mientras Maravillas, en un rinc�n, est� a solas con su dolor. Entra Lu�s Candelas, y Maravillas, sin poder contener su angustia, le pide urgente ayuda, confes�ndole que, en un momento de celos, y, por no perder a Rafael, le delat� a la polic�a, que estar� pr�xima a llegar. Candelas promete arreglarlo y va en busca de Rafael. El bandolero entrega a Sanabria un documento mediante el cual puede entrar sin dificultades en Italia, y al abrazarse los dos amigos, en se�al de despedida, Candelas extrae el pasaporte de Rafael del interior de su chaqueta. Nada m�s finalizar esta escena, entra la polic�a. Candelas es preguntado si es �l Sanabria, y el bandolero muestra su pasaporte, que es el de Rafael, quedando prendido en el acto. Todos acompa�an a Rafael y Elena en su despedida, y Maravillas queda sollozando, pregunt�ndose si alguien la quiso alguna vez. Y es Lu�s Candelas, quien, esposado, y al pasar por su lado, dice en un susurro que �l la quiso siempre.
Las fuentes consultadas no son muy ben�volas con el libreto, atribuyendo todo el �xito a la m�sica de Alonso que construye su obra, sin un verdadero trabajo de cohesi�n musical, por acumulaci�n de cantables pero con una eficacia total. Arnau se hace eco de la opini�n del historiador Mart�nez Olmedilla quien dice que LA CALESERA se compuso con elementos preexistentes que en improvisada urgencia se encadenan para que la obra resultante pueda ser estrenada por Marcos Redondo, que en aquellos d�as actuaba en la Zarzuela. Y opina Arnau que �sea como fuere, lo cierto es que LA CALESERA acredita la personalidad de Alonso y todos los n�meros de la partitura se mantienen a un nivel de fuerza expresiva pareja. Desde el �canto a la libertad� tan vibrante; la bella romanza del bar�tono, nada f�cil, y el d�o de sopranos, tan bien cortado, hasta el garboso, arrastrante pasacalle de los chisperos que ha dado la vuelta al mundo, toda la m�sica de LA CALESERA es un primor de inspiraci�n f�cil y amable�. As� lo cuenta Marcos Redondo �La m�sica, del maestro Alonso, se caracteriza por una alegr�a deslumbradora, y en ella se han mezclado sabiamente n�meros llenos de gracia y picard�a, como el duettino c�mico del segundo acto, con otros de solemne factura, como la pavana o la romanza que cantaba yo. Pero sobre todo destacan el pasacalle del chispero y el �Canto a la libertad�, sin duda el m�s conmovedor de todos. Es pues una m�sica fresca, jugosa, y sobre todo llena de espa�olismo. Pero nada f�cil, y susceptible de ser cantada con una variedad de gamas y una riqueza de matices que no puede dar m�s que el artista int�rprete. Y yo ten�a empe�o en hacer de esos n�meros algo inolvidable�..Desde el comienzo del primer acto, con una canci�n que bord� Cora Raga, seguida del d�o de tiples y del conmovedor �Canto a la libertad� no cesaron las manifestaciones de entusiasmo�..En el segundo acto gust� mucho el pasacalle coreado�.as� como el d�o, pero es en el tercer acto, de gran dulzura musical y de una l�nea mel�dica extraordinaria, donde ten�a que jug�rmela, en un racconto no tan dif�cil en si como quise hacerlo yo. Lo consegu�, gracias a Dios, porque ya era due�o de mi mismo y me crec�a tanto como el p�blico se me iba entregando. S� que empezamos a las diez y cuarto y el p�blico desfilaba a las dos menos veinte�.
�ndice de escenas
Zarzuela en tres actos, con los siguientes n�meros musicales:
Acto I: 1. Preludio, introducci�n �Tadeo y Do�a Carlota� (que glosa el epis�dico bofet�n de la infanta, cu�ada de Fernando VII, al ministro Calomarde) y coro general �se casa una maja se�ores�. 2. Romanza de Maravillas �Todos dicen que te quiero��Corre mulilla torda�. 3. Gavota �Us�a no recuerda seguramente�. 4. Terceto de Rafael, Elena y Maravillas �No hay que temer por mi� que desemboca en el Canto a la libertad �No hay bien m�s hermoso que la libertad��Los esclavos de la tierra�.
Acto II: 5. D�o c�mico de Gangarilla y Pirul� �Es la Pipiripona��pobre sacrist�n�. 6. Escena �He aqu� los nuevos c�micos� y canci�n de Calatrava �Pim pom, pim pom�. Tu cuerpo gitano�. 7. D�o de Maravillas y Rafael �El veto a mi amor sincero�.Maja ya no puede ser�..Flores de azahar has de ver en tu vida brotar�. 8. Pasacalle �Dice el rey que le debo guardar�.Yo no quiero querer a un chispero�. 9. Terceto de Rafael, Maravillas y Elena ��Atr�s, atr�s! Nadie ha de osar�. 10. Romanza de Rafael �Sin alma viven los presos�. 11. D�o c�mico de Pirul� y Gangarilla �Cr�spulo se ha casado�.Arrem�ngate pa pasar el r�o�. 12. Final del acto II �No me cortejes ni�a por la ventana�.
Acto III: 13. Escena c�mica �Por mi dices, El�as�Un fraile del convento sali� por vino�. 14. D�o c�mico �So�� yo anoche�. 15. Racconto de Rafael �Agua que r�o abajo march�..Tu me puedes olvidar, yo jam�s te olvidar�.
El n�mero 14 no viene en ninguna grabaci�n ni tampoco figura en el libreto conocido. El n�mero 6 no figura en la versi�n completa de Columbia.
Personajes
Detallo los principales:
Maravillas: C�mica llamada �La Calesera� enamorada de Rafael. Soprano
Elena: Marquesa de Albar, tambi�n enamorada de Rafael. Mezzosoprano.
Rafael: Apuesto liberal y conspirador. Bar�tono
Pirul�: Novia de Gangarilla. Tiple c�mica.
Gangarilla: Novio de Pirul�. Tenor c�mico.
Calatrava: Mayordomo de la marquesa. Tenor c�mico menos para el n�. 6 de la obra que precisa un bajo.
Lu�s Candelas: Idealizado bandolero. Actor.
Discograf�a
Basado sobre todo en la secci�n discogr�fica de esta p�gina web, y buscando m�s bien el dato de identificaci�n que la rigurosidad a veces dif�cil por la disparidad encontrada en las distintas fuentes consultadas, detallo las versiones siguientes:
La voz de su amo 1925: Dirige Francisco Alonso y cantan Sra. L�pez Mu�oz, Adriana Soler, Sr. Estarelles, Antonio Palacios y Eduardo Marc�n.
Odeon 1926: Dirige Francisco Alonso y cantan Ofelia Nieto, Marcos Redondo, Pablo Gorg� y C. Viladoms. En realidad es una amplia selecci�n en la que faltan muchos n�meros pero en la que, curiosamente, se escucha, una canci�n de Calatrava �Pim pom�.Tu cuerpo gitano� que no se canta en la versi�n de Columbia, escudri�ando las fuentes resulta que el n�. 6 de la obra es una escena en que el tenor Calatrava tiene que hacerse pasar por bajo de la compa��a, raz�n por la cual en el estreno figur� Eduardo Marc�n como Calatrava salvo en ese n�mero que lo cant� Joaqu�n Torr�. Blue Moon que ha editado en CD esta versi�n, se�ala en su cuadernillo que el d�o de Maravilla y Rafael y la romanza de este son del sello REGAL, pero yo aun tengo ese disco de pizarra, con la numeraci�n que indica, y es de ODEON.
Columbia 1959: Dirige Indalecio Cisneros y cantan Pilar Lorengar, Teresa Berganza, Manuel Ausensi, Julita Bermejo, Gerardo Monreal y Gregorio Gil. La p�gina www.operadis.info/ data la grabaci�n en 1956, al parecer equivocadamente, pues las grabaciones de ese sello hasta la muerte de Argenta en 1958 las dirigi� el eminente m�sico de Castro Urdiales. El cat�logo de la Biblioteca Nacional ofrece la fecha marcada de 1956.
Como grabaciones hist�ricas se�alo:
Caja General de Granada 1987: Se trata de una selecci�n dentro de la grabaci�n en �casete� del Concierto Homenaje al Maestro Alonso celebrado en el Auditorio Manuel de Falla de Granada el 9-6-87 en el que, bajo la direcci�n de Moreno Buend�a cantan Josefina Meneses y Mari Carmen Ram�rez.
De la Romanza de Rafael �Agua que r�o abajo march� destaco las interpretaciones de Miguel Fleta para la Voz de su Amo en 1927, la de Francisco Kraus publicada en varios sellos a partir de 1972 y una de Lu�s Sagi-Vela que no puedo precisar m�s datos pues la grab� de Radio Cl�sica.
Del D�o de Elena y Maravillas se�alo la magn�fica versi�n de Ana Mar�a S�nchez y Mar�a Jos� Montiel, para el sello RTVE en 2006.
Bibliograf�a
He utilizado la siguiente:
�Diccionario de la Zarzuela�, coordinado por Emilio Casares Rodicio.
�El libro de la zarzuela�, de editorial Daimon.
�Historia de la zarzuela�, vol�men II, de Juan Arnau (Zacosa).
�Un hombre que se va� de Marcos Redondo, p�ginas 124 a 126. Editorial Planeta 1973
�Francisco Alonso� de Jos� Montero Alonso. Espasa Calpe 1987.
�La Calesera� comentario anexo al vinilo de Columbia.
Marbella, 22 de agosto de 2007
Firmado: Diego Emilio Fern�ndez �lvarez
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