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La obra
El llamado episodio nacional CADIZ se estren� el 20 de noviembre de 1886 en el Teatro Apolo de Madrid con el siguiente reparto en algunos de sus numerosos papeles: Adelaida Latorre en Curra, Cecilia Delgado en una mulata, Mercedes Guerra en una mam�, Joaquina Pino en Carmencita, Srta. Borja en Do�a Angustias, Loreto Prado en Etelvina, Sra. Bermejo en Se�oritas, Ricardo Morales en El Marqu�s, Gabriel S�nchez Castilla en Don Cleto, Julio Ruiz en Fray Casto, en un negrito y en un ciego, Sr. Cruz en El Rubio, Pablo D�az en Lorenzo, Juli�n Castro en Fray Cirilo, Sr. Campos en Fernando, Sr. Alent�n y Manuel Barreal en Oficiales ingleses. Las famosas Joaquina Pino y Loreto Prado estaban casi en el principio de lo que hab�an de ser gloriosas carreras art�sticas. Simancas pint� los nueve decorados que reproduc�an la luminosa bah�a gaditana, Puerta Tierra, el Barrio de la Vi�a, La Cortadura, el Trocadero, las Cortes�.. CADIZ constituye un modelo de zarzuela popular, pintura brillante y expresiva de un momento culminante de la historia de Espa�a, entresacado, en cuanto a la idea, de uno de los Episodios Nacionales de Don Benito P�rez Gald�s. �Chispero� describe el estreno diciendo que �el �xito fue clamoroso. El libro gust� mucho y la m�sica much�simo m�s. El desfile final del primer acto con la brios�sima marcha, que luego fue hist�rica en los anales espa�oles, puso al p�blico en pie, la ovaci�n con que se premi� la salida del liberador de C�diz, montando brioso corcel blanco, enardeci� a todos los espectadores, muchos de los cuales, a decir de los cronistas en los peri�dicos, enronquecieron vitoreando a Espa�a, totalmente ajenos al hecho de estar asistiendo a una evocaci�n teatral y como si tal y verdaderamente hubieran formado parte del pueblo de C�diz que aclamaban a sus h�roes. Todo el acto segundo transcurri� entre ovaciones pocas veces superadas en el teatro, y los autores fueron aclamad�simos durante la representaci�n y al final de ella�. Curiosamente la famosa marcha no fue compuesta para esta zarzuela sino que lo hab�a sido 20 a�os antes con el nombre de �Himno de Prim� y luego fue incluida en esta obra.
Deleito y Pe�a coment� que la �marcha� de CADIZ pas� a todos los regimientos espa�oles y a los pianos de todos los caf�s. En 1898 cuando la guerra contra los Estados Unidos (a la que sirvi� de excusa la voladura del �Maine� de la que aviesa y mentirosamente se nos culp� cual si de �armas de destrucci�n masiva� se hubiese tratado, para robarnos Cuba y Filipinas) exalt� la fiebre espa�olista, se trat� de convertir aquella pieza en himno nacional, y por el resultado militarmente adverso, esta marcha pareci� despu�s responso f�nebre y se la maldijo como exaltadora de la loca aventura.
Los compositores
Federico Chueca Robles naci� en Madrid (Casa de los Lujanes en la Plaza de la Villa, donde se cuenta que estuvo preso Francisco I de Francia tras su apresamiento en 1520 en la batalla de Pav�a) el 5 de mayo de 1846 y muri� en la misma capital el 20 de junio de 1908. Desde su ni�ez en el Conservatorio Chueca, con sus dotes naturales extraordinarias, no comprend�a que hubiera que estudiar para ser m�sico, le molestaba escribir m�sica y admiraba a quien escrib�a con soltura en el papel pautado como Barbieri o Bret�n. Lo primero de Chueca que se llev� al pentagrama fueron unos valses titulados �El lamento de un preso� que compuso cuando lo estuvo por mor de los incidentes de �La noche de San Daniel� (La noche del 10 de abril de1865 la polic�a carg� contra las manifestaciones de estudiantes dejando nueve muertos y muchos heridos. Los estudiantes se manifestaban a favor de Castelar que hab�a sido separado de su c�tedra por un art�culo titulado �El Rasgo� sobre la decisi�n de Isabel II de vender la mayor parte de su patrimonio regalando el 75% al Tesoro y reserv�ndose el 25%, interpretando que tras su aparente generosidad se escond�a un despojo a la Naci�n propietaria leg�tima de todo el Patrimonio.), liberado corri� a ver a Barbieri quien le hizo repetir la m�sica y los pas� al pentagrama. Barbieri fue pues su primer colaborador con el que luego estren� la zarzuela HOY, SALE HOY, el segundo Bret�n con el que estren� BONITO PAIS, siendo el habitual, hasta 1890, Joaqu�n Valverde, que le escrib�a la m�sica y aportaba alg�n elemento t�cnico de su cosecha. Chueca se serv�a de �monstruos� (en el argot teatral son unas palabras, m�s o menos absurdas, pero que siguen una r�tmica y que sirven para componer la m�sica) y escrib�a la letra de muchas partes de sus obras, obviando al libretista. En 1875 estren� su primera obra EL SOBRINO DEL DIFUNTO, y desde entonces se suceden los �xitos de los que me limito a detallar BONITO PAIS en 1877, LA CANCION DE LA LOLA (en colaboraci�n con Valverde) en 1880, FIESTA NACIONAL en 1882, HOY, SALE HOY y CARAMELO en 1884, LA GRAN VIA y CADIZ (ambas en colaboraci�n con Valverde) en 1886, DE MADRID A BARCELONA en 1888, EL A�O PASADO POR AGUA y DE MADRID A PARIS en 1889 (ambas tambi�n en colaboraci�n con Valverde), LA CAZA DEL OSO O EL TENDERO DE COMESTIBLES en 1891, LOS DESCAMISADOS en 1893, AGUA, AZUCARILLOS Y AGUARDIENTE, en 1897, LOS ARRASTRAOS en 1899, LA ALEGRIA DE LA HUERTA en 1900 y EL BATEO en 1901. Cuenta Rafael Mitjana que Camilo Saint-Sa�ns gustaba de asistir a las zarzuelitas de Chueca y que el le regal� un ejemplar de la partitura de una de ellas, DE MADRID A PARIS (en que se cantaba aquello de �A mi me llaman la Pelos, a mi la de Lavapi�s�) no quiso el gran m�sico el obsequio seguramente para no �contaminarse� con algo hecho sin la disciplina debida, pero cuando echaba a la estufa la partitura, volvi� a cantar la picaresca melod�a para terminar diciendo �Qu� clase de talento tiene este demonio de compositor que, casi sin saber m�sica, la crea de tal fuerza que no se la puede olvidar cuando una vez se la oye�. Se lee en el Espasa que no eran sus composiciones la m�s depurada expresi�n del esp�ritu nacional, en el sentido que en todas partes se da a la m�sica popular: eran m�s bien la inspiraci�n de una musa callejera, bastante artificial, que ven�a a ser como los couplets en Francia, con el mismo descoco, la misma alegr�a y la misma facilidad que aquellos, que pronto se convert�an en m�sica para los organillos callejeros, para los caf�s y, en general, para el pueblo. Fue m�s que un m�sico espa�ol comprensivo para toda Espa�a, un madrile�o que improvisaba sus canciones, sin grandes conocimientos de t�cnica pero dotado de extraordinaria facilidad y exquisita sencillez. Este madrile�ismo tuvo sus excepciones, pues CARAMELO y CADIZ, son de puro estilo andaluz, LA ALEGRIA DE LA HUERTA, murciana y el tercer cuadro de LA CAZA DEL OSO O EL TENDERO DE COMESTIBLES, es asturiano neto. Comenta Arnau que a Chueca no se le puede analizar pues antes de que intentemos analizar la construcci�n de la frase el pensamiento del autor se ha apoderado de nosotros y le seguimos en volandas por los giros inigualados de sus castizos pasacalles. En su creaci�n las cosas flu�an de repente o no sal�an. Lo mismo da en la m�sica que en la letra, si le faltaba una palabra espa�ola para llenar su frase musical la inventaba si era necesario en franc�s macarr�nico y se quedaba tan pancho, porque adem�s, el resultado ten�a asegurado el �xito.
Joaqu�n Valverde Dur�n, naci� en Badajoz el 27 de febrero de 1846 y muri� en Madrid el 17 de marzo de 1910. Inici� sus estudios musicales en su ciudad natal formando parte de bandas militares y orquestas y los prosigui�, a partir de 1862, en el Conservatorio de Madrid bajo la direcci�n de Arrieta y Aranguren. En 1867 y 1870 obtuvo primeros premios de flauta y composici�n. Dedicado a la direcci�n de orquestas y a la composici�n de m�s de 200 obras, teatrales sobre todo. Muchas de ellas en colaboraci�n con Bret�n, Rogel, Julian Romea, Fern�ndez Caballero, L�pez Torregrosa, su hijo Quinito y sobre todo con Chueca. Sus obras m�s afamadas fueron LA CANCION DE LA LOLA (1880), LA GRAN VIA y CADIZ (1886), ), DE MADRID A PARIS (1888) y EL A�O PASADO POR AGUA (1889), todas ellas junto con Chueca con quien colabor� desde 1876 hasta principios de los 90 aportando Valverde sus mayores conocimientos musicales a la intuici�n, originalidad y gracia de Chueca.
El libretista
Francisco Javier de Burgos Sarragoiti (el Diccionario de la Zarzuela convierte equivocadamente el segundo apellido en Larragoiti), naci� en El Puerto de Santa Mar�a (C�diz) en 1842 y muri� en Madrid el 12 de marzo de 1902. No confundir con el pol�tico y escritor Francisco Javier de Burgos y del Olmo, de Motril ni con Francisco Javier de Burgos Rizzoli, sobrino de nuestro biografiado. Sainetero que iba para Ingeniero de Camino pero al que la muerte de su padre y su vocaci�n destinaron al teatro. Sus obras se distinguen por el gracejo con que est�n escritas, el acertado movimiento esc�nico y lo bien dibujado de los personajes. En el campo de la zarzuela destacan sus obras CADIZ con m�sica de Chueca y Valverde, EL BAILE DE LUIS ALONSO, LA BODA DE LUIS ALONSO Y TRAFALGAR, todas estas con m�sica de Ger�nimo Gim�nez.
Sinopsis
La obra se inicia con un coro de gaditanos desconcertados ante los preparativos para defender la ciudad del ataque del ej�rcito franc�s. Lorenzo y el Rubio, un fraile y un currutaco, de diferente condici�n social, discuten sobre las posibilidades de �xito. Por otro lado, Carmencita, joven casadera enamorada de un capit�n, sufre los asedios de su aya Angustias y de su tutor Cleto, que intenta sacarle de la cabeza las ideas de boda con el capit�n para seducirla �l mismo. En la escena siguiente el Marqu�s comunica a Cleto que todo el pueblo est� colaborando en la construcci�n de fortificaciones para proteger la ciudad y que arrasar� la casa de verano que posee en las afueras, lo que induce al tutor a urdir una huida con Carmencita, para librarse de los que cree perdedores en la batalla. A continuaci�n la escena presenta un lance de amor entre Curra y el Rubio, llena de gracia. El tutor ha salido de C�diz en una calesa para organizar su huida y por ello Carmen se ve obligada a pedir cobijo en casa del Marqu�s; Lorenzo, sobrino de �ste, le ruega que no huya. Mientras, el Rubio, conductor de la calesa, la ha hecho volcar sospechando lo que tramaba Cleto. Anuncian la llegada de soldados de refuerzo y con ello la de Fernando, prometido de Carmen; hay un jolgorio popular que se completa con la detenci�n del tutor.
El segundo acto se inicia con una fiesta popular que celebra las dificultades de los franceses para acercarse a la ciudad; a dicha fiesta asisten las fuerzas inglesas de apoyo, a quienes los andaluces cantan el n�mero de los lores. Cleto sigue tramando la huida mientras Lorenzo y Fernando hablan de sus acciones de guerra. La desaparici�n de Carmen y Cleto moviliza a todos para intentar localizarlos. Se da paso a un cuadro titulado �La Constituci�n� en donde el pueblo canta diversos aires en honor de �la Pepa�, entre ellos el famoso tango de la negra. Encerrado con Carmen, Cleto intenta que �sta colabore en sus planes afirm�ndole que la suerte de la ciudad est� echada, pero aparecen Lorenzo y Fernando poniendo a buen recaudo al tutor. En los breves cuadros octavo y noveno el pueblo celebra su victoria frente al invasor.
La partitura es una de las m�s espont�neamente inspiradas de Chueca, y eso que en lo tocante a espontaneidad probablemente no tuvo rival. Sus n�meros son a cual m�s brillante y no es de extra�ar que r�pidamente pasaran al dominio p�blico. En honor al compositor ha de manifestarse que en esta m�sica, siendo tan caracter�sticamente chuequista, no se da el tono chul�ngano que mayormente cultiv�, sino que se adapta al ambiente andaluz con mucha propiedad. Por ejemplo las sevillanas y caleseras que cantan Curra y El Rubio. El pasodoble, n�mero 3 de la partitura lleva en todo la �marca de la f�brica�. Es el inimitable, garboso y pimpante estilo de Chueca con un asombroso aroma andalucista. El tango flamenco del n�mero 6 es un aut�ntico primor de gracia por la habilidad con que Chueca juega con las canciones populares de la �poca, rematando el n�mero un zapateado extraordinariamente cadencioso. Otro fragmento popularizado fue la polka de los ingleses y damiselas. La canci�n del ciego es uno de los fragmentos que el cronista de Apolo se�ala como uno de los n�meros m�s aplaudidos, despu�s de la marcha, claro. El n�mero final es una jota briosa, cuyo tema ya hab�amos escuchado en el preludio.
�ndice de escenas
Zarzuela denominada �episodio nacional c�mico-l�rico� en dos actos distribuidos en los siguientes n�meros musicales:
Acto I: 1. Preludio, introducci�n y diana, ��Vaya una jarana!�. 2. D�o, sevillanas y caleseras, ��Ven para aqu�, retesal�!�. 3. Pasacalle, �El barrio de la Vi�a�. 4. Barcarola. �El que sea patriota�. 5. Marcha de C�diz (Pasodoble) �Los cornetas nos anuncian�.
Acto II: 6. Preludio y tango flamenco, �Enfrente e la Corta�ra�. 7. Panaderos y zapateado, �Cuando en C�diz sale el sol�. 8. Polka de los ingleses y damiselas, �Miss lord, miss lord, me paece a m�. 9. Coro y danza de los negritos, �A re�r y cantar gaditanos��Era una pobe nega�. 10. Canci�n del ciego �Tin, tipi, tipi, tipit�..�Qui�n compra un papelito�. 11. Marcha de la Constituci�n. 12. Orquestal: La tormenta. 13. Orquestal. 14. Jota �Ya habr�n visto los franceses�.
Personajes
Curra: Una maja. Soprano.
Carmencita: Joven casadera enamorada de un capit�n. Actriz
Do�a Angustias: Aya de Carmencita.
Una mulata: �Habanera� de C�diz. Soprano.
Una mam�: Soprano.
Etelvina: Actriz
El Rubio: Calesero. Tenor.
Fray Casto: Actor cantante.
Fray Cirilo: Actor cantante.
Lorenzo: Sobrino del marqu�s. Bar�tono.
El Marqu�s: Actor.
Don Cleto: Tutor de Carmencito. Bar�tono.
Fernando: Joven capit�n alistado contra Napole�n. Actor.
Se�oritas: Actrices.
Oficiales ingleses: Bar�tonos.
Discograf�a
S�lo conozco la siguiente versi�n completa:
DISCOS DE LA FRONTERA SUR 2001 - Dirige Jos� Luis L�pez Aranda y cantan, posiblemente, Teresa Verdera, Maria Dolores Leal Ruz, Sagrario Robol�n Michinina, Yolanda Romilda V�zquez, Juan Ponce Delgado, J. Mera, Enrique Ferrer, Fernando Saiz Alc�ntara, Francisco Javier Rodr�guez Jurado y Pau Bordas.
Como fragmentos grabados, adem�s de la archifamosa marcha, figura la Jota de la que s�lo conozco la magn�fica versi�n de Pedro Lavirgen.
Bibliograf�a
He utilizado la siguiente:
�Diccionario de la Zarzuela�, coordinado por Emilio Casares Rodicio.
�El libro de la zarzuela�, de editorial Daimon.
�Historia de la zarzuela�, vol�menes I y III, de Juan Arnau (Zacosa).
Enciclopedia Espasa
�El mundo de la zarzuela� de Salvador Valverde.
Marbella, 4 de octubre de 2007
Firmado: Diego Emilio Fern�ndez �lvarez
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