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Naci� en Madrid el 14 de marzo de 1942. Su verdadero nombre es Paloma Mateo Quirant. Sus padres le inculcaron el amor a la m�sica y, sobre todo, al canto. Su padre, gran aficionado al teatro, cantaba por afici�n. Su madre, aparte de los estudios de bachiller, tuvo como complemento los de m�sica: canto, piano y ballet. Su abuela, profesora de piano se llam� Adelina, por Adelina Patti. Tanta fue la afici�n de esta familia por la m�sica, y en especial por el canto.
Desde ni�a creci� entre m�sica. Seg�n sus padres, ya a los cuatro a�os, en cuanto o�a la radio era capaz de reconocer las obras. Vivi� su ni�ez en Novelda, a 30 kil�metros de Alicante, donde la gente aficionada a la m�sica se reun�a para, de vez en cuando, montar una zarzuela. Paloma, que siempre estaba con ellos en los ensayos, tuvo este ambiente como algo cotidiano durante su infancia. Eso, y las retransmisiones radiof�nicas, con las que pod�a o�r las �peras de la Scala de Mil�n, del San Carlos de N�poles, del Liceo de Barcelona... As� se cri�, entre los cantantes que estaban en aquella �poca en el c�lmen de su fama: Tebaldi, Callas, di Stefano, del M�naco, Corelli...
Su primera vez ante el p�blico fue con LA TEMPESTAD, representada por la �Agrupaci�n Ruperto Chap�. Durante un par de a�os estuvo como amateur con dicho cuadro art�stico cantando LA MONTER�A y LA BRUJA.
En enero de 1964 su padre fallece repentinamente. Su vida sufre un gran vuelco. Ella y su madre se trasladan a Madrid y entra a trabajar en la compa��a a�rea Spantax, en la que estuvo durante diecis�is a�os como azafata de tierra. A pesar de estar terminando el curso, Marim� del Pozo le concede una audici�n e inmediatamente comienza a darle clase. En aquella mujer encontr� no s�lo una profesora de canto, sino una amiga; un ser humano excepcional.
Jorge Rubio la oye cantar y la propone para una audici�n con el maestro Moreno Torroba y el bajo Joaqu�n Deus, entonces director del Teatro de La Zarzuela, que la contrata para cantar LA ROSA DEL AZAFR�N junto a Vicente Sardinero. Fue su debut como profesional. Cuando ya estaba preparada comenzaron las dudas: �dejar un empleo fijo o recuperar el tiempo perdido y volver al teatro? Mart�n Grijalba la llama para marchar a Venezuela con la Compa��a de Mar�a Francisca Caballer. Ahora o nunca. Pidi� una excedencia de tres meses y... �a Am�rica!
A la vuelta de todo aquello, en 1977, se encuentra con Antonio Amengual, que la est� buscando para contratarla. Vuelve a pedir excedencia, ahora durante dos a�os, y se enrola en la Compa��a L�rica Espa�ola. All� encuentra a dos personas muy importantes para ella: Ana Mar�a Amengual, mucho m�s que una amiga, y Segundo Garc�a, que en un futuro no muy lejano terminar�a siendo su marido. Debut� con LUISA FERNANDA, a la que sigui� DO�A FRANCISQUITA, obra que al cabo de los a�os ha sido una de las que m�s satisfacciones le ha dado. Una gran fecha en su vida fue el d�a en que canto KATIUSKA, con el maestro Soroz�bal al frente de la orquesta. Fue todo un honor. Todav�a conserva la partitura con la dedicatoria del maestro: �A Paloma Mairant, gran int�rprete de esta obra.- Pablo Soroz�bal.�
Ya no est� dispuesta a dejar el teatro. Abandona Spantax en 1982 y dos meses despu�s se casa con Segundo Garc�a. En 1984 deja la compa��a de Antonio Amengual y comienza a trabajar con las de Miguel de Alonso y Evelio Esteve.
Del repertorio realizado con la �Compa��a L�rica Espa�ola� merecen destacarse LA DOGARESA y LA FAMA DEL TARTANERO, en la temporada 1984-85. Pese al esfuerzo realizado por Antonio Amengual, hubo que retirar esas obras del cartel debido a la mala respuesta del p�blico.
Con los �Amigos de la Zarzuela de Valladolid� tambi�n cant� obras que habitualmente no se hab�an vuelto a poner en escena como JUGAR CON FUEGO.
En 1987, y con la Compa��a de Miguel de Alonso, se incorpora a la segunda �Semana L�rica de C�rdoba�, donde se hizo un homenaje a los eminentes cantantes Mar�a Francisca Caballer y Esteban Astarloa. En 1990 ingres� en la �Real Academia de las Bellas Artes y Nobles Letras de C�rdoba�, al tener la deferencia de ser nombrada miembro de ella por las muchas temporadas que realiz� en sus �Semanas L�ricas�.
En la temporada 1997-98 participa en el 40 Aniversario de los Amigos de la Zarzuela, de Valladolid, que le imponen la medalla de la asociaci�n, y donde dice adi�s a su profesi�n. Solamente, en enero de 2000, sube ocasionalmente al escenario para colaborar en el homenaje que, amigos y compa�eros, rindieron a Marisol Lacalle.
Su repertorio estuvo compuesto principalmente por los siguientes t�tulos: LA CALESERA, de Alonso; MARINA, de Arrieta; JUGAR CON FUEGO, de Barbieri; LA VERBENA DE LA PALOMA, de Bret�n; LA BRUJA y LA TEMPESTAD, de Chap�; EL CANTAR DEL ARRIERO, de D�az Giles; LA ALSACIANA, LA FAMA DEL TARTANERO, EL HU�SPED DEL SEVILLANO, LA MONTER�A y LA ROSA DEL AZAFR�N, de Guerrero; EL CASER�O, de Guridi; EL ASOMBRO DE DAMASCO y MOLINOS DE VIENTO, de Luna; LA CORTE DE FARA�N, de Lle�; LA DOGARESA, de Mill�n; LA CHULAPONA y LUISA FERNANDA, de Moreno Torroba; LA CANCI�N DEL OLVIDO, de Serrano; KATIUSKA, LA DEL MANOJO DE ROSAS y LA TABERNERA DEL PUERTO, de Soroz�bal; y BOHEMIOS y DO�A FRANCISQUITA, de Vives.
Paloma Mairant, no s�lo fue una gran cantante dentro de su cuerda, sino adem�s, una gran actriz. Comprometida con los papeles que le tocaba realizar, no se conformaba simplemente con aprenderse el papel, ten�a que estudi�rselo: saber datos sobre la �poca del desarrollo de la obra, consultar libros de historia, la acci�n de su personaje en relaci�n al resto, buscar bocetos de vestuario, peinados... Era, en suma, una aut�ntica perfeccionista hasta el m�s m�nimo detalle.
Hoy, retirada por completo del escenario, no se ha apartado de lo que siempre le gust�: el canto. En su casa de Madrid, y gracias al milagro del disco, recuerda con a�oranza a sus cantantes favoritos de �pera y zarzuela; y tambi�n, gracias a la nueva tecnolog�a del DVD, disfruta con las producciones oper�sticas que ofrecen algunos sellos. Enemiga siempre de los montajes modernistas, se refugia en los fastuosos montajes de anta�o. Hay veces en que �tiempos pasados� s� fueron mejores.
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