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Cuando esta admirable cantante recorr�a de ni�a las calles de su ciudad natal, estaba lejos de pensar que con los a�os, una de ellas habr�a de llevar su nombre art�stico. Y es que la vida, con sus inesperados cambios, convierte a veces en gozosa realidad lo que ni imaginarse pudo. Ella fue, sin duda, la m�s sorprendida de alcanzar un alto puesto en la l�rica.
Su verdadero nombre era Lorenza Pilar Garc�a Sola y naci� en el Hospital Provincial de Zaragoza el 16 de enero de 1928. De familia humild�sima, a los siete a�os sus padres consiguieron que ingresara en el colegio de religiosas de Villahermosa y en el coro comenz� a cantar. Siendo muy joven perdi� al padre y su madre, que tambi�n cantaba, no intent� disuadirla porque secretamente ten�a la ilusi�n de que su hija fuera alg�n d�a una gran cantante. Y para su satisfacci�n pudo verlo.
Cuando a los catorce a�os Pilar sali� del colegio, tom� parte en los programas de �Ondas infantiles� que emit�a Radio Zaragoza destacando su voz sobre las dem�s. Su madre, en tanto, se ganaba la vida como costurera y para ayudarla Pilar consumi� su adolescencia cantando en caf�s y salas de fiestas. Luego, en 1940 decidieron trasladarse a Madrid. Los primeros tiempos fueron dif�ciles. La madre cos�a de la ma�ana a la noche y durante alg�n tiempo Pilar trabaj� como aprendiza de sastra y dependienta de zapater�a. La afici�n al canto crec�a en ella de forma irresistible. Comenz� a actuar en todos los programas de Radio Madrid que dirig�a el maestro Tejada. Aunque su voz era bonita, comprendi� que necesitaba adquirir la t�cnica necesaria. Entre los nombres de maestros de canto eligi� el de Angeles Ottein, gloriosa figura de la �pera. La admiti� entre sus disc�pulas y con gran sacrificio pudo costearse las clases. Durante meses volvi� a cantar en los caf�s. La zarzuela era de momento la gran salida, y en 1951 consigui� ingresar en la compa��a del maestro Guerrero como segunda tiple, con un sueldo de 125 pesetas diarias por las funciones de tarde y noche. Ese mismo a�o falleci� el popular m�sico toledano dejando sin terminar su obra EL CANASTILLO DE FRESAS, que completaron diversos compositores. Pilar estren� el papel de protagonista en el Teatro Alb�niz el 16 de noviembre con un �xito tan entusiasta que tuvo que cantar la romanza tres veces. Esa noche fue su revelaci�n.
Hasta 1955 su carrera se desarroll� mayoritariamente dentro de los l�mites de su pa�s, pero en este a�o obtuvo un sonoro triunfo en el Festival de Aix-en-Provence con el papel de �Cherubino� de LE NOZZE DI FIGARO. Despu�s fue �Pamina� en LA FLAUTA M�GICA, en el Festival de Glyndebourne en 1956. Al comienzo de su carrera destac� en DON GIOVANNI, LA BOH�ME y MADAMA BUTTERFLY. En 1955 triunf� en el Covent Garden como �Violeta� en LA TRAVIATA. Desde entonces llev� a cabo una carrera internacional de primer orden, aunque su contrato con la Deutsche Oper de Berl�n, a partir de 1958, limit� un poco el impacto de su proyecci�n exterior, ya que sus actividades en dicho centro le dejaban un margen menor de movilidad para aceptar contratos. Por esta y otras varias razones Pilar Lorengar no actu� con mucha frecuencia en Espa�a, d�ndose el caso de que su debut en el Gran Teatro del Liceo no tuvo lugar hasta 1985, con LOHENGRIN. El p�blico americano tuvo la oportunidad de aplaudirla por vez primera en San Francisco, en la temporada 1964-65, como �Desd�mona� en OTELLO, cantando m�s tarde �Li�� en TURANDOT.
Ha cantado en casi todos los teatros y salas de concierto de renombre, como Salzburgo, Viena, Par�s, Bruselas, La Scala de Mil�n, Col�n de Buenos Aires, Bellas Artes de M�xico, Chicago, Washington, as� como Israel, Sidney y Jap�n, donde viaj� con la �pera de Berl�n en 1963. Actu� regularmente en los m�s importantes teatros de los Estados Unidos, y con motivo de la inauguraci�n del Nuevo Metropolitan en 1967 cant� LA FLAUTA M�GICA. El �ltimo papel que incorpor� a su repertorio fue el de �Magdalena�en ANDREA CH�NIER, que cant� en la �pera de Lyon en 1989.
En nuestro pa�s cant� relativamente poco. Cabe destacar PEPITA JIM�NEZ, en 1964, con Alfredo Kraus y Raimundo Torres, en el Teatro de La Zarzuela; LAS BODAS DE FIGARO, con Teresa Berganza; FALSTAFF, en 1983, junto a Juan Pons, y OTELLO, en 1985 con Pl�cido Domingo. En el Liceo barcelon�s intervino en las funciones de LOHENGRIN, en 1986, lo que constituy� su tard�o debut en este teatro. Pilar Lorengar escogi� el Teatro Campoamor de Oviedo para su concierto de despedida, que tuvo lugar el 22 de octubre de 1991.
A lo largo de su vida art�stica recibi� el Premio Nacional de Interpretaci�n, el Lazo de Isabel la Cat�lica, la Medalla de oro del C�rculo de Bellas Artes de Madrid y el Premio Ofelia Nieto, adem�s de otros muchos en Inglaterra, Francia y Alemania. Dijo el adi�s definitivo a su carrera el martes 22 de octubre de 1991 en el Teatro Campoamor de Oviedo, en un concierto acompa�ada por Miguel Zanetti. Falleci� en Berl�n el 2 de junio de 1996. Hoy su maravillosa voz ya no suena en los escenarios, pero quien desee deleitarse con ella puede hacerlo en la intimidad de su hogar con cualquiera de sus grabaciones de zarzuela; deliciosas p�ginas de nuestro repertorio l�rico que encuentran en la voz de Pilar Lorengar su mejor int�rprete. El milagro de la reproducci�n discogr�fica le har� gozar del encanto de una de las m�s hermosas voces espa�olas.
Zarzuelas completas:
La Rumbosa (1951), El canastillo de fresas (1951), La Lola se va a los puertos (1952). Ed.: Columbia-Notas M�gicas.
La alsaciana, Maruxa, La reina mora, El pu�ao de rosas, La tempestad, Las golondrinas, La canci�n del olvido, Molinos de viento, El caser�o, El rey que rabi�, Los cadetes de la reina, La Dogaresa, Jugar con fuego, La Calesera, La p�cara molinera, Mar�a Manuela, Los diamantes de la corona, El maestro Campanone, La parranda, El h�sar de la guardia, Chateau Margaux, La Generala, La marchenera, La chulapona. Ed.: Alhambra-Columbia (1954-1964).
Katiuska, La del manojo de rosas, Adi�s a la bohemia. Ed.: Hispavox (1958).
Fragmentos y selecciones:
�Cuatro fragmentos l�ricos�: Juegos malabares, El canastillo de fresas, Las musas latinas, El carro del sol. Ed.: Columbia (1959).
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