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Naci� en San Sebasti�n, el 15 de febrero de 1904. Fue hijo de familia modesta y, como todo vasco que se precie, sintiose pronto atra�do por la m�sica y el canto. Tom� lecciones de solfeo y siendo todav�a muy joven ingres� en la Masa Coral de su ciudad natal, ocupando un puesto en la cuerda de tenores. La belleza de su voz, de gran extensi�n y timbre pur�simo, llam� la atenci�n de sus profesores y la cuidaron con esmero. Fruto de esta perseverancia fue que en 1927 consiguiera una beca de la Diputaci�n para ampliar estudios. Antes de terminar ese a�o lleg� a Madrid cargado de ilusiones y dispuesto a ser cantante. Por suerte, como les sucedi� a otros muchos que gozaron de �xito, cay� en manos del prestigioso maestro Ignacio Tabuyo, excelente educador de voces. Dos a�os despu�s, en 1929, pis� por primera vez un escenario. Lo hizo en San Sebasti�n, anunciado como una gran promesa, con la zarzuela del maestro Serrano LOS DE ARAG�N, obra que hab�a constituido un se�alado triunfo para su creador, Delf�n Pulido. Arregui la cant� con mucho gusto y ese �xito inicial, que fue comentad�simo, hizo que su nombre comenzara a sonar en el mundillo l�rico, entonces bastante numeroso. El joven tenor figur� enseguida en algunas compa��as sumando �xitos y ganando prestigio con un amplio repertorio, que iba de la zarzuela grande al g�nero chico.
El maestro Moreno Torroba se fij� en �l y le contrat� para el Teatro Calder�n de Madrid, del cual era empresario. En �l realiz� los estrenos madrile�os de varias y notables zarzuelas, entre ellas EL CANTAR DEL ARRIERO (1930), de D�az Giles, y LA FAMA DEL TARTANERO (1931), de Guerrero, ambas con Selica P�rez Carpio y Jos� Luis Lloret. Pero el triunfo total, merecido y resonante, que habr�a de colocarle entre los grandes de la zarzuela, lo obtuvo con el estreno de LUISA FERNANDA (1932), del maestro Moreno Torroba. El resto del reparto fue: Selica P�rez Carpio, Laura Nieto y Emilio Sagi-Barba, que por aquellos d�as rondaba ya la sesentena. Esta obra se mantuvo en el escenario del Calder�n durante 158 representaciones consecutivas, con enorme �xito. Durante ellas, Arregui contrajo matrimonio con la soprano Estrella Rivera.
Parec�a que ya nada m�s pod�a acrecentar su fama cuando en 1934 lleg� el estreno madrile�o, en el Teatro de La Zarzuela, de la �pera de Penella DON GIL DE ALCAL�. El �xito que alcanz�, junto a Mar�a Espinalt y Pablo Gorg�, constituy� uno de los m�s grandes de su, hasta entonces, corta carrera de cantante. Faltaba todav�a otra admirable zarzuela que sirviera para la culminaci�n de su arte y �sta fue, en v�speras de la Guerra Civil, LA TABERNERA DEL PUERTO (1936), una de las mejores partituras de Soroz�bal, y cuyo estreno se efectu� en el Teatro T�voli de Barcelona. Con Arregui compartieron el triunfo Conchita Panad�s, Marcos Redondo y An�bal Vela. Ese mismo a�o tuvo un gran �xito cantando, junto a Felisa Herrero, la opereta de Leh�r JUDIT.
Poco despu�s se alej� del teatro y de la guerra que ensangrentaba Espa�a y se march� a la Argentina. Durante diez a�os recorri� �sta y otras rep�blicas sin dejar de cantar. Al regresar a la patria sigui� actuando. Su fama hab�a empalidecido tras la prolongada ausencia. Sus facultades tampoco eran las mismas. Hasta que un d�a muy se�alado, el de la Nochebuena de 1964, falleci� en su San Sebasti�n natal.
Grabaciones completas:
Azabache, La fama del tartanero, Luisa Fernanda, Ed.: Columbia-Regal (1932-1933).
Fragmentos y selecciones:
Los de Arag�n, Mar�a la Tempranica, Xuan�n. Ed.: Columbia-Regal (1931-1933).
El d�o de La Africana, La del manojo de rosas, La moza vieja. Ed.: Columbia-Notas M�gicas (1934-1942).
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