ÿ Semana Santa
Sabemos bien que durante la Semana Santa, la Iglesia celebra los
misterios de la reconciliación, realizados por el Señor Jesús en los últimos
días de su vida, comenzando por su entrada mesiánica en Jerusalén.
El tiempo de Cuaresma
continúa hasta el día jueves de la Semana Santa. La Misa Vespertina de la Cena
del Señor es la gran introducción al santo Triduo Pascual. El Triduo Pascual
comienza con el Viernes de la Pasión, prosigue con el Sábado Santo, tiene su
culmen en la Vigilia Pascual y acaba con las Vísperas del domingo de la
Resurrección.
Es importante recordar
que «las ferias de Semana Santa, desde el lunes hasta el jueves inclusive,
tienen preferencia sobre cualquier otra celebración» y por tanto en estos días
no deben administrarse los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación. Más
bien sí es importante que en estos días se ofrezcan en todas las parroquias,
capellanías, colegios, hospitales y centros de evangelización, horarios amplios
para facilitar a los fieles cristianos el acceso al Sacramento de la
Reconciliación como preparación espiritual para acompañar al Señor Jesús en la
entrega de Sí mismo por nosotros. Es muy conveniente que el tiempo de la
Cuaresma termine con alguna celebración penitencial que prepare a una más plena
participación en el misterio pascual.
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Con el Domingo de Ramos
comienza la Semana Santa, que comprende la profecía del triunfo pascual de
Cristo y el anuncio de su Pasión. Estos dos aspectos del misterio pascual se
han de poner de relieve tanto en la predicación como en la celebración de este
día .
Para una reverente y
fructuosa celebración del Domingo de Ramos se debe tener presente:
1. La entrada del Señor
Jesús en Jerusalén, se debe conmemorar con una procesión, en la cual los cristianos
celebran dicho acontecimiento, imitando tanto las aclamaciones como los gestos
que hicieron los niños hebreos cuando salieron al encuentro del Señor. Esta
procesión ha de ser única y debe tener lugar antes de la Misa en la que haya
más presencia de fieles. Para ello se puede hacer la reunión de la Asamblea en
otra iglesia menor, o en un lugar apto fuera de la iglesia hacia la cual se
dirigirá la procesión. Los fieles que participan en esta procesión, deben
llevar en las manos ramos de palma, de olivos o de otros árboles, y durante la
procesión entonar cantos apropiados a Cristo Rey. Los sacerdotes y los
ministros, llevando también ramos, deben preceder en el orden de la procesión
al pueblo .
No hay que olvidar que la
bendición de los ramos y palmas tiene lugar antes de la procesión y que se debe
instruir a los fieles cristianos a que conserven en sus casas, junto a las
cruces o cuadros religiosos que hay en los hogares, los ramos bendecidos como
recuerdo de la victoria pascual del Señor Jesús. Asimismo es una noble
tradición que para el año siguiente se usen estos ramos y palmas para
confeccionar la ceniza que nos será impuesta en la frente el día miércoles con
que se da inicio al ejercicio de la Santa Cuaresma.
De no poder hacerse la
procesión, el Misal Romano ofrece una segunda forma para conmemorar la entrada
del Señor en Jerusalén que es la entrada solemne. Esta forma sólo se habrá de
usar cuando hayan dificultades reales que impidan la organización de la
procesión y nunca por comodidad o facilísimo.
Para las demás Misas del domingo de Ramos, el Misal prevé una tercera forma que
es la entrada sencilla.
Dado que este año el
domingo de Ramos coincide con el día de las elecciones generales, se recomienda
que la procesión se organice el día sábado 7 de abril en la Misa de mayor
concurrencia de fieles y que en las misas del día domingo se use la entrada
sencilla. El párroco tendrá especial cuidado en ofrecer varios horarios de
misas el día sábado, ya que el día domingo no están permitidas las celebraciones
eucarísticas desde las 8.00am hasta las 5.00pm.
2. Otro elemento muy
importante del Domingo de Ramos es la proclamación de la Pasión. «Es
aconsejable que se mantenga la tradición en el modo de cantarla o leerla, es
decir, que sean tres las personas que hagan las veces de Cristo, del cronista y
del sanedrín. La Pasión ha de ser proclamada por diáconos o presbíteros, o, en
su defecto, por lectores, en cuyo caso la parte correspondiente a Cristo se
reserva al sacerdote. Para la proclamación de la Pasión no se llevan ni luces,
ni incienso, ni se hace al principio saludo al pueblo como de ordinario para el
Evangelio, ni se signa el libro. Tan sólo los diáconos piden la bendición al
sacerdote. Para el bien espiritual de los fieles, conviene que se lea por entero
la narración de la Pasión y que no se omitan las lecturas que la preceden.
Terminada la lectura de la Pasión, no se omita la homilía» .
Introducción al Triduo Pascual: Jueves Santo
MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR
1. En este día en cada
iglesia, la Misa es única. La Misa «en la Cena del Señor celébrese por la
tarde, en la hora más oportuna, para que participe plenamente toda la comunidad
local...Según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día están
prohibidas todas las Misas sin pueblo» .
Sólo con permiso del
Ordinario del lugar se puede celebrar otra Misa por la tarde o incluso por la
mañana pero sólo en caso de verdadera necesidad y cuando el bien espiritual de
los fieles así lo exija.
2. El Sagrario aparece
abierto y vacío. La comunión de hoy se hace del pan consagrado en la misma
Eucaristía. Se han de consagrar en esta Misa las hostias necesarias para la
comunión de los fieles y para que el clero y los fieles puedan comulgar el día
siguiente, Viernes Santo, en la celebración de los oficios de la Pasión del
Señor.
3. El "Gloria"
se canta con solemnidad. Por ello mientras se canta este himno, se hacen sonar
las campanas que ya no se vuelven a tocar hasta el "Gloria" de la
Vigilia Pascual.
4. Las lecturas de la Palabra de Dios de esta Misa, tienen una buena conexión
entre ellas: Ex 12 nos habla de la cena pascual de Israel; 1 Cor 11 de la
Institución de la Eucaristía, y Jn 13 del mandato y el ejemplo del amor
servicial de Señor Jesús. En la homilía hay que recordar los misterios que
recuerda esta Misa, es decir la Institución de la Eucaristía, la institución
del Orden Sacerdotal y el mandamiento del Señor Jesús sobre la caridad
fraterna.
5. El lavatorio de los
pies, no debe omitirse. Según la tradición se hace en este día a doce hombres
previamente designados y representativos de la comunidad. Significa el servicio
y el amor del Señor Jesús que ha venido "no para ser servido, sino para
servir" (Mt 20,28). Es un hermoso sacramental que complementa y explicita
lo que es la Pascua y el sentido profundo de este día del Jueves Santo.
El gesto del lavatorio de los pies,
que recoge el evangelista San Juan, lo ve el discípulo amado como la
inauguración del camino pascual de Cristo. Donde en verdad mostró el Señor su
actitud de servicio fue en la Cruz. Allí no se despojó del manto, sino de la
vida misma, "se despojó de su rango" y demostró que era "el que
sirve" y el que se entrega por los demás porque "no hay amor más
grande que el dar la vida por los amigos". Con el gesto del lavatorio de
los pies adelantaba en símbolo (luego lo haría de otro modo más entrañable y
eficaz con el pan partido y el vino repartido, la donación de su Cuerpo y su
Sangre en la Eucaristía) lo que iba a hacer en la Cruz.
El lavatorio de los pies
hay que hacerlo con autenticidad. No sólo con unas gotas, sino lavando, secando
y luego besando los pies, de modo que exprese bien la lección que nos dio el
Señor Jesús: el amor fraterno, el servicio para con todos, la reconciliación.
6. En la procesión de
dones, se destacan hoy más que nunca, el pan y el vino que la comunidad aporta
y que constituyen la materia para el sacramento de la eucaristía. Además es
altamente recomendable que se puedan llevar «los donativos para los pobres,
especialmente aquéllos que se han podido reunir durante la Cuaresma como fruto
de la penitencia, mientras se canta "Ubi cháritas et amor"» .
7. La Plegaria
Eucarística más indicada para hoy es la primera, el Canon Romano, por la rica
expresividad de sus textos. Asimismo el prefacio que se recomienda usar es el I
de la Eucaristía.
8. Hoy es un día muy
adecuado para enviar la comunión a los enfermos, expresivamente tomándola del
altar, delante de todos, en el momento de la comunión de Eucaristía comunitaria:
«así pueden unirse los enfermos de un modo más intenso a la Iglesia que
celebra» .
9. Una vez concluida la
Misa del Jueves Santo se procede a reservar el Santísimo Sacramento. Si en la
iglesia hay capilla del Santísimo, es lógico hacer allí la reserva, o sea,
donde se hace siempre. Esto ayuda a recordar a la comunidad que siempre existe
la reserva del Santísimo, que la Eucaristía es también el sacramento de la
presencia real del Señor Jesús, y que por amor a nosotros se queda para ser el
Dios con nosotros cumpliendo así con su promesa: "Yo estaré con vosotros
todos los días hasta el fin del mundo" (mt 28,20). La capilla deberá estar
adornada con flores y cirios. Si en la iglesia no hubiese una capilla del
Santísimo entonces se deberá preparar en un lugar adecuado, el lugar de la
reserva, el que estará convenientemente adornado para que invite a la
adoración, a la meditación y a la oración de los fieles
Al respecto las normas
litúrgicas dicen lo siguiente:
«Terminada la oración
después de la comunión, comienza la procesión, presidida por la cruz en medio
de cirios e incienso, en la que se lleva el Santísimo Sacramento por la iglesia
hacia el lugar de la reserva. Mientras tanto se canta el himno "Pange
lingua" u otro canto eucarístico ... El Sacramento ha de ser reservado en
un sagrario o en una urna. No ha de hacerse nunca una exposición con la
custodia u ostensorio. El sagrario o la urna no han de tener la forma de un
sepulcro. Evítese la misma expresión "sepulcro": la capilla de la
reserva no se prepara para representar "la sepultura del Señor" sino
para conservar el pan eucarístico destinado a la comunión del viernes de la
Pasión del Señor. Invítese a los fieles a una adoración prolongada durante la
noche del Santísimo Sacramento en la reserva solemne, después de la Misa en la
Cena del Señor. En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio de San
Juan (capítulos 13-17). Pasada la media noche, la adoración debe hacerse sin
solemnidad, dado que ha comenzado ya el día de la Pasión del Señor» .
10. Terminada la Santa
Misa se despoja el altar en el cual se ha celebrado. Conviene que las cruces
que haya en la iglesia se cubran con un velo de color oscuro o morado. No se
deben encender velas o lámparas ante las imágenes de los santos.
Primer día del Triduo Pascual:
Viernes Santo
CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR JESÚS
Constituye
propiamente el primer día del Triduo Pascual. Para una buena celebración de la
Pasión del Señor se deben tener en cuenta los siguientes principios:
1. El
viernes Santo es día de penitencia obligatorio para toda la Iglesia y por tanto
hay que guardar en este día la abstinencia y el ayuno,
y según la oportunidad también el Sábado Santo hasta la Vigilia pascual. El
ayuno de estos dos días es además de penitencial, celebrativo, ritual, y
contemplativo del misterio de la Cruz. Si bien es personal es sobre todo
comunitario: la comunidad ayuna en la espera de su Señor Resucitado. Es toda la
persona la que celebra la Pascua, no sólo la mente y el espíritu sino también
el cuerpo. No hay que olvidar que el ayuno tiene en la espiritualidad cristiana
un gran valor: en una sociedad marcada por el consumismo y lo superfluo, es un
medio para vivir la ascesis, el autocontrol, el señorío de sí mismo, y para ver
en los bienes de este mundo su carácter perecedero y pasajero.
2. La
Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, en este día no celebra la
Eucaristía y la Sagrada Comunión sólo se distribuye a los fieles durante la
celebración de la Pasión del Señor. Sin embargo los enfermos que no puedan
participar en dicha celebración pueden recibirla a cualquier hora del día.
3. Esta prohibido celebrar en este día cualquier sacramento, a excepción de la
Reconciliación y de la Unción de los Enfermos. Las Exequias, si las hubiese,
han de celebrarse sin canto, ni instrumentos. Se recomienda que en este día se
celebre en las iglesias el Oficio de Lectura y los Laudes con participación de
la comunidad.
4. No
tenemos Eucaristía pero sí una celebración litúrgica de la Muerte del Señor,
una celebración de la Palabra que concluye con la adoración de la Cruz y con la
comunión eucarística. Es una celebración sencilla, sobria, centrada en la
muerte del Señor Jesús. Su estructura está bien pensada, aparece equilibrada,
con proporción entre la dimensión de escucha de la Palabra de Dios y la acción
simbólica de la adoración de la Cruz y su veneración con el beso personal de
todos. Lo importante es saber captar la dinámica de esta celebración y
aprovechar espiritualmente toda su fuerza en la misma celebración:
-
Proclamamos el misterio de la Cruz, en las lecturas de la Palabra de Dios.
- Invocamos la salvación del mundo por lla fuerza de esa Cruz.
- Adoramos la Cruz del Señor Jesús.
- Y finalmente participamos del misterioo de esa Cruz, del Cuerpo entregado,
comulgando de él.
La Pasión de
Cristo es pues, proclamada, invocada, venerada y comulgada.
5. Sobre la
hora de los Oficios de la Pasión: «La celebración de la Pasión del Señor ha de
tener lugar después del mediodía, cerca de las tres. Por razones pastorales,
puede elegirse otra hora más conveniente para que los fieles puedan reunirse
más fácilmente...pero nunca después de las nueve de la noche» .
6. Sobre la
estructura de la celebración es bueno tener presente:
a. La
Entrada
- No hay canto de entrada. Sale el sacerrdote con sus ministros, con vestidos de
color rojo porque celebramos la muerte martirial de Cristo. El Misal dice que
el sacerdote, después de hacer la reverencia al altar, se postra en el suelo o
se arrodilla. Es preferible la opción de la postración: «esta postración, que
es un rito propio de este día, se ha de conservar diligentemente por cuanto
significa tanto la humillación del hombre terreno, cuanto la tristeza y el
dolor de la Iglesia» . Los demás se arrodillan a la postración del sacerdote y
oran todos en silencio por unos instantes. La oración con la que termina el
rito de entrada, es mejor decirla desde el mismo lugar donde ha estado postrado
el sacerdote y se puede elegir entre dos opciones que presenta el Misal. La
primera apunta a que ya estamos celebrando la Pascua; la segunda compara los
efectos de la Pasión del Señor Jesús con los del pecado del primer Adán.
b. Liturgia
de la Palabra
- Las lecturas de este día han de ser leeídas por entero. El salmo y el canto
que precede al Evangelio, deben cantarse como de costumbre.
- La lectura de la Pasión según San Juann, el único apóstol que estuvo al pie de
la Cruz con Santa María y las santas mujeres, se canta o se proclama del mismo
modo que se ha hecho en el domingo de Ramos. Esta lectura impresionante
constituye el centro de la celebración de este día.
- Después de la lectura de la Pasión se tendrá una breve homilía para resumir y
aplicar a nuestra vida la gran lección de la Cruz y al final de la misma los
fieles pueden ser invitados a permanecer en oración silenciosa durante un breve
espacio de tiempo. Es bueno recordar que la proclamación de las lecturas de la
Palabra viva de Dios, es ya presencia sacramental del acontecimiento de la Cruz
y no un mero recuerdo. Es proclamación y comunicación de la Cruz, del amor del
triunfo de Cristo contra el pecado y la muerte.
c. La
Oración Universal
- La de este día es la más solemne y cláásica. Es universal, rogando por las
diversas categorías de personas. Con la confianza puesta en el Señor que muere
en la Cruz, que es nuestro Mediador y nuestro Sumo y Eterno Sacerdote, pedimos
al Padre la salvación para todo el mundo. Estas oraciones «expresan el valor
universal de la Pasión de Cristo, clavado en la Cruz para la salvación de todo
el mundo» . Actualmente esta Oración del Viernes Santo tiene cuatro intenciones
por la Iglesia, otras cuatro por los creyentes o no creyentes, y dos por los
gobernantes y los que sufren de alguna manera. Su estructura no admite modificaciones
o inclusiones de propia iniciativa, salvo que el Ordinario del lugar por alguna
causa justa y de necesidad pública disponga la inclusión de alguna petición.
d. La
Adoración de la Cruz
- En la adoración de la Cruz, «úsese unaa Cruz suficiente, grande y bella. De
las dos formas que se proponen en el Misal para mostrar la Cruz, elíjase la que
se juzgue más apropiada. El rito ha de hacerse con esplendor digno de la gloria
del misterio de nuestra salvación; tanto la invitación al mostrar la Cruz, como
la respuesta del pueblo, háganse con canto, y no se omita el silencio de
reverencia que sigue a cada una de las postraciones, mientras el sacerdote
celebrante, permaneciendo de pie, muestra en alto la Cruz» .
- «Cada uno de los presentes del clero yy del pueblo se acercará a la Cruz para
adorarla, dado que la adoración personal de la Cruz es un elemento muy
importante de esta celebración y únicamente en el caso de una extraordinaria
presencia de fieles se utilizará el modo de la adoración hecha por todos la vez»
.
- Se debe usar una sola Cruz para la adooración tal como lo requiere la verdad
del signo. Es muy recomendable que durante la adoración se canten las
antífonas, los improperios y el himno que se encuentran en el Misal Romano, o
bien otros cantos adecuados.
- Hoy es un día en que sería lógico un rrecuerdo mariano en honor a Santa María,
la Mujer fuerte de la fe, que estuvo al pie de la Cruz de su Hijo. Por ello
sería loable añadir al final de la adoración de la Cruz, una pequeña
conmemoración de la Virgen María, la Madre dolorosa, la cual puede hacerse con
la siguiente monición:
"Hermanos: hemos adorado solemnemente la Cruz, en la cual el Señor Jesús,
muriendo nos reconcilió. También María estaba junto a la Cruz del Hijo,
uniéndose a su sacrificio, cooperando con amor de Madre a nuestra salvación. En
aquel momento la espada profetizada por Simeón le traspasó el corazón y aquélla
fue la hora de la cual le había hablado Jesús en Cana. Junto a la Cruz, la
Madre fuerte en el inmenso dolor que sufría con el Hijo Único, nos da a luz a
la vida de la gracia y de la reconciliación. Nosotros que hemos celebrado la
Pasión del Hijo, recordemos también el dolor fecundo de la Madre.
Cantemos..."
e. La
Comunión del Viernes Santo
- El Viernes
Santo no celebramos la Eucaristía. Pero desde hace siglos se ha introducido la
comunión. Por ello, como quiera que en este día no hay celebración de la
Eucaristía, se ha tenido que consagrar en la del Jueves Santo las Hostias
necesarias para la comunión del Viernes. De ahí que la celebración de este día
se llame "misa de presantificados", porque se comulga con un Pan
Eucarístico consagrado antes.
- Terminada la adoración de la Cruz, y eel recuerdo mariano, el sacerdote va a
recoger por el camino más corto el Santísimo Sacramento de la reserva y
mientras tanto los demás ministros revisten el altar con el mantel, los cirios,
el corporal y el Misal.
- Una vez puesto el copón con las Hostiaas consagradas sobre el altar, el
sacerdote canta o reza la invitación al Padre Nuestro que es rezado o cantado
por todos. No se da el signo de la paz y la comunión se desarrolla tal como
está descrita en el Misal. Terminada la distribución de la comunión, el copón
se lleva nuevamente a su reserva.
- Terminada la celebración se despoja ell altar, dejando la Cruz con cuatro
candelabros en un lugar adecuado de la iglesia para que todos puedan adorarla,
besarla y permanecer en oración y meditación delante de ella.
7. «Los
ejercicios de piedad...no se pueden descuidar (este día de Viernes Santo), dada
su importancia pastoral» . Hoy es uno de los días del año en que más hay que
esforzarse por buscar un equilibrio entre la liturgia y las devociones de
religiosidad popular, conjugando su horario y también su lenguaje. Entre estos
ejercicios de piedad popular están: el Vía Crucis, el Sermón de las Siete
Palabras del Señor Jesús en la Cruz; las procesiones del Viernes Santo con los
"pasos" de Cristo y de su Madre que representan las diversas escenas
y momentos de la Pasión; los recuerdos de los dolores de la Santísima Virgen
María, entre otros.
Segundo día del Triduo
Pascual: Sábado Santo
1.«Durante
el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su
pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el
ayuno su resurrección» .
2. La Cruz
debe seguir entronizada desde ayer, iluminada, y con un laurel de victoria.
3. Se
recomienda en este día la celebración del Oficio de Lectura y de los Laudes.
Al final de dicha oración se puede hacer la recepción de los óleos que se han
consagrados en la Misa Crismal.
4. Cuando no
sea posible la celebración del Oficio de Lectura y de los Laudes, hay que
preparar una celebración de la Palabra o un ejercicio de piedad que corresponda
al misterio de este día, como pueden ser: la veneración a la imagen del Señor
Crucificado, o a la Imagen del Señor en el sepulcro, así como a la imagen de la
Santísima Virgen de los Dolores.
5. En este
día sería oportuno que se organizara, alguna oración de tono mariano,
acompañando a María, la Madre que vela junto a la tumba de su Hijo. Si en el
Adviento y la Navidad, mirábamos a Santa María tan frecuentemente como modelo
de espera y acogida del Mesías, es lógico que la que estuvo al pie de la Cruz,
y luego en la alegría de la Pascua y en la espera del Espíritu Santo en
Pentecostés, sea recordada en días como éste del Sábado Santo. Así podemos
hacer memoria de María con el rezo del "Stabat Mater" y del Santo
Rosario (los misterios dolorosos). Pero caben otras oraciones, lecturas y
cantos sobre su presencia junto al sepulcro de su Hijo, sobre su fe y esperanza
invictas.
6. Hoy la
Iglesia se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa. La sagrada
comunión puede darse sólo como viático. No se concede celebrar el matrimonio,
ni administrar otros sacramentos, a excepción del Sacramento de la
Reconciliación y la Unción de los Enfermos.
7. En la
mañana del Sábado Santo, se pueden realizar algunos de los ritos preparatorios
de los bautizos que se habrán de tener en la Vigilia Pascual o en la mañana de
Pascua en una celebración sencilla que introduzca más conscientemente en el
misterio que se va a celebrar. Se pueden adelantar en esta celebración, por
ejemplo, algunos aspectos del bautismo, como la entrega del Símbolo o Credo, el
rito del "effetá", la elección del nombre cristiano y la unción con
el óleo de los catecúmenos, como sugiere el Ritual de Iniciación Cristiana de
Adultos, N. 26.
8. Es bueno
en este día instruir a la comunidad sobre la naturaleza del Sábado Santo. Es un
día de meditación y silencio: el Señor Jesús está en el sepulcro, ha bajado al
lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona. Y junto
a Él, está la Iglesia, nutriendo su fe y esperanza en la victoria pascual, del
corazón creyente de la Santísima Virgen.
9. Este día
es ideal para desarrollar una catequesis sobre el artículo de fe que rezamos en
el Credo: "descendió a los infiernos". Para ello se recomienda
desarrollar los números 631-637 del Catecismo de la Iglesia Católica.
Domingo
de Pascua
LA VIGILIA PASCUAL
Sentido y Hora de la Vigilia:
1. Según una
antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la
Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el
Señor resucitó , ha de considerarse como "la madre de todas las santas
Vigilias". Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor
y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana» .
2. «Toda la
celebración de la Vigilia pascual debe hacerse durante la noche. Por ello no
debe escogerse ni una hora tan temprana que la Vigilia empiece antes del inicio
de la noche, ni tan tardía que concluya después del alba del domingo. Esta
regla ha de ser interpretada estrictamente. Cualquier abuso o costumbre
contraria que se haya introducido y que suponga la celebración de la Vigilia
Pascual a la hora en la cual habitualmente, se celebran las misas vespertinas
antes del domingo han de ser reprobadas» .
3. En la
Didascalia de los Apóstoles leemos: «Durante toda la noche permaneced reunidos
en comunidad, no durmáis, pasad toda la noche en vela, rezando y orando,
leyendo los profetas, el evangelio y los salmos con temor y temblor, en un
clima de súplica incesante, hasta la tercera vigilia de la noche, después del
sábado...Ofreced después vuestro sacrificio. Alegraos entonces y comed, llenaos
de gozo y de júbilo porque Cristo ha resucitado, como prenda de vuestra
resurrección» . Tal vez no sea posible realizar una vigilia total en muchas de
las parroquias y comunidades cristianas, pero al menos no tendría que reducirse
demasiado la duración de esta Vigilia. En una sociedad en que las celebraciones
festivas nocturnas son comunes, ¿tenemos miedo a dedicar una noche a velar con
el Señor Jesús en su paso de la muerte a la Vida?
Celebración de la Vigilia:
1. «La
Vigilia Pascual tiene la siguiente estructura: después del Lucernario y del
Pregón Pascual (que forman parte de la primera parte de la Vigilia), la Santa
Iglesia contempla las maravillas que Dios ha hecho a favor de su pueblo desde
los comienzos (segunda parte o liturgia de la Palabra), hasta que, junto con
los nuevos miembros renacidos por el Bautismo (tercera parte), es invitada a la
mesa, preparada por el Señor para su pueblo memorial de su muerte y
resurrección, en espera de su nueva venida (cuarta parte). Nadie está
autorizado a cambiar a su arbitrio esta estructura del rito» .
2. Sobre la
estructura de la Vigilia Pascual es bueno tener presente:
a. Primera
Parte: El Lucernario.
- El lugar
adecuado para el Lucernario es fuera de la Iglesia. Se ha de preparar una buena
hoguera (y no una pequeña fogata), destinada a la bendición del fuego nuevo,
cuyo resplandor debe ser tal que disipe las tinieblas e ilumine la noche.
- Prepárese el Cirio Pascual, que para lla veracidad del signo, ha de ser de
cera (nunca ficticio), nuevo cada año (la Pascua es novedad y por ello no deben
usarse los Cirios Pascuales de años anteriores), relativamente grande, para que
pueda evocar que el Señor Jesús es la luz del mundo. La bendición del Cirio
Pascual se hará con los signos y palabras propuestos por el Misal.
- De allí habrá de ordenarse la procesióón hacia la Iglesia. El Cirio Pascual va
por delante, el pueblo sigue al Cirio Pascual encendido, que durante la
procesión ha de ser el único prendido. Del mismo modo que los hijos de Israel
en el desierto, durante la noche, eran guiados por una columna de fuego, así
los cristianos siguen a Cristo resucitado.
- En la puerta de la iglesia los fieles cristianos van encendiendo sus cirios
particulares del Cirio Pascual. Es un símbolo muy expresivo de que la Pascua de
Cristo tiene que ser también Pascua nuestra, y todos estamos llamados a
participar de su Luz y de su Vida.
- La procesión entra al templo con las aaclamaciones a Cristo: "Luz de
Cristo. Demos gracias a Dios", y las luces del templo se van
progresivamente encendiendo.
- Concluye la primera parte con el cantoo solemne del Pregón Pascual: El
"Exultet". Es un hermoso anuncio lírico de lo que va a ser la fiesta
de esta noche. Un invitatorio a la alegría de todo el cosmos y de la comunidad,
porque es la noche de la Vida y de la Reconciliación definitivas.
b. Segunda Parte: La Liturgia de la Palabra.
- Esta noche
santa, las lecturas tienen una coherencia muy cuidada entre ellas. Se presentan
como una clave para entender al Señor Jesús y su misterio y para entender toda
la historia de la salvación desde Cristo. El proclamarlas muy cerca del Cirio
Pascual, símbolo de Cristo, así lo resalta.
- «En la
Vigilia Pascual de la noche santa, se proponen siete lecturas del Antiguo
Testamento, que recuerdan las maravillas de Dios en la historia de la
salvación, y dos lecturas del Nuevo, a saber, el anuncio de la resurrección
según los tres evangelios sinópticos, y la lectura apostólica sobre el bautismo
cristiano como sacramento de la resurrección de Cristo» Las lecturas van
acompañadas de un salmo o cántico de meditación que prolonga su idea central en
clima de oración. Cada bloque de lectura y canto concluye con una oración.
Estas oraciones son muy antiguas, datan del S. VII y están tomadas del
Sacramentario Gelasiano. Así la estructura de la Liturgia de la Palabra
adquiere un carácter de diálogo: Dios que toma la iniciativa en la historia de
la salvación, nos revela cuál es su Plan de Amor sobre nosotros y como lo ha
ido desplegando a través de la historia. Y nosotros que acogemos su iniciativa
salvadora, su Palabra de vida y la meditamos en el corazón siguiendo el ejemplo
de Santa María, la gran cooperadora de los planes de Dios y la oyente por
excelencia de la Palabra.
- Terminadas las lecturas del Antiguo Teestamento, y para subrayar el paso del
Antiguo al Nuevo Testamento, se canta el himno del "Gloria" mientras
se hacen sonar las campanas, se encienden los cirios del altar (los cuales
deben ser más numerosos que de costumbre) y se colocan flores en el altar.
Terminado el canto del "Gloria", el sacerdote dice la oración
colecta.
- De ahí
todos toman asiento y se lee la Epístola. Al final de la misma todos se
levantan y el sacerdote entona por tres veces el "aleluya", elevando
gradualmente la voz y repitiéndolo la asamblea. Este canto del
"aleluya" se puede repetir varias veces por parte de la asamblea
mientras un salmista va cantando el Salmo 117. Sigue el anuncio de la
Resurrección del Señor con la lectura del Evangelio, culmen de toda la liturgia
de la Palabra. Después se tiene una homilía breve.
c. Tercera Parte: Liturgia Bautismal.
- Después de
escuchar la Palabra de Dios, pasamos a celebrar los sacramentos pascuales. El
mismo misterio de la Pascua del Señor Jesús que nos han proclamado las lecturas
y con el que ya hemos entrado en comunión por una escucha atenta y una acogida
de fe, lo vamos a celebrar ahora con los signos sacramentales.
- Un sentido
de conveniencia pastoral dirá a cada comunidad si es momento apropiado, éste de
la noche vigilar, para celebrar algún bautismo, sobre todo de adultos. En el
caso de niños párvulos, habría que tener en cuenta su situación y la de sus
familiares, para, tal vez, reservar la celebración de este sacramento para la
Misa de la mañana del domingo de Pascua.
-
Actualmente, la estructura de la celebración bautismal es:
a. Las letanías de los santos (si va a haber bautismo), invocando su protección
sobre los que se van a bautizar, y añadiendo a la lista algunos más propios de
la Iglesia local, o también reflejando los nombres que se van a imponer a los
bautizados. Las letanías se cantan de pie, no de rodillas.
b. La bendición del agua: la larga si hay fuente bautismal, y la corta si no la
hay, ni va a haber bautizos. Más que bendecir agua, es bendecir a Dios Amor por
lo que en la historia de la salvación ha hecho por medio del agua, desde la
creación y el paso por el Mar Rojo hasta el bautismo de Jesús en el Jordán,
pidiéndole que hoy también a través del agua actúe su Espíritu de vida sobre
los bautizados y la Iglesia. Esta invocación del Espíritu la puede realizar el
sacerdote, si lo cree oportuno introduciendo una o tres veces el Cirio Pascual
en el agua.
c. Se tienen eventualmente los bautizos (y confirmaciones cuando es el caso de
adultos que se bautizan).
d. Toda la comunidad, con las velas de nuevo encendidas en las manos hace la
renovación de las promesas bautismales, recordando el propio bautismo.
e. A este renovación le sigue el gesto de la aspersión, con un canto bautismal.
Es un gesto simbólico que luego, durante todos los domingos del año, pero sobre
en los domingos de Pascua se puede ir repitiendo como rito inicial de la
Eucaristía que sustituye al rito penitencial.
f. El rito bautismal concluye con la Oración universal, con la que el pueblo
cristiano, empezando por adultos recién bautizados, ejercitan su
"sacerdocio bautismal".
d. Cuarta Parte: La Eucaristía Pascual.
- La
comunidad cristiana, iluminada por la Palabra, rejuvenecida por el agua
bautismal o su recuerdo, se sienta ahora a la mesa festiva de la Pascua, en la
que su Señor la invita a participar de su Cuerpo y de su Sangre. Con la
Eucaristía se termina el ayuno cuaresmal: Jesús se da a sí mismo como alimento
de vida eterna a su Iglesia.
- La Eucaristía es el punto culminante dde toda la Vigilia. Todo hasta este
momento debe haber señalado a esta dirección, creciendo en intensidad: «la
celebración de la Eucaristía es el punto culminante de la Vigilia porque es el
sacramento pascual por excelencia, memorial del sacrificio de la Cruz,
presencia de Cristo resucitado, consumación de la iniciación cristiana y
pregustación de la pascua eterna» .
- Por tanto «hay que poner mucho cuidadoo para que la liturgia eucarística no se
haga con prisa. Es conveniente que todos los ritos y las palabras que los
acompañan alcancen toda su fuerza expresiva: la oración de los fieles...la
procesión de las ofrendas, en la que conviene participen los néofitos, si los
hay; la plegaria eucarística primera, segunda o tercera, a ser posible cantada,
con sus embolismo propios, la comunión eucarística, que es el momento de la
plena participación en el misterio que se celebra»
-Al final antes
del "podéis ir en paz, aleluya, aleluya", debe añadirse, aunque el
Misal no lo proponga, el canto del "Regina caeli" u otro saludo a la
Madre del Resucitado, dirigiéndose hacia su imagen. El canto puede introducirse
con la siguientes palabras u otras parecidas:
En el día de
Pascua la comunidad cristiana, dirigiéndose a la Madre del Señor, la invita a
alegrarse: ¡ Reina del cielo, alégrate Aleluya! Así recuerda el gozo de María
por la resurrección de Jesús, y prolonga en el tiempo el "¡Alégrate!"
que le dirigió el ángel en la Anunciación, para que se convirtiera en
"causa de alegría" para la humanidad entera. Saludemos a María
nuestra Madre cantando el , Regina caeli.
MISA DEL DÍA
DE PASCUA
1. «La Misa
del día de Pascua se debe celebrar con la máxima solemnidad. En lugar del acto
penitencial, es muy conveniente hacer la aspersión con el agua bendecida
durante la celebración de la Vigilia...Con la misma agua bendecida conviene
llenar los recipientes (pilas) que se hallan a la entrada de la iglesia» .
2. El Cirio
Pascual, que tiene su lugar propio junto al ambón o junto al altar, enciéndase
al menos en todas las celebraciones litúrgicas de una cierta solemnidad en este
tiempo, tanto en las Misas, como en Laudes y Vísperas, hasta el domingo de
Pentecostés. Después ha de trasladarse al baptisterio y mantenerlo con todo
honor, para encender en él el cirio de los nuevos bautizados. En las exequias,
el Cirio Pascual se ha de colocar junto al féretro, para indicar que la muerte
del cristiano es su propia Pascua. El Cirio Pascual, fuera del tiempo pascual,
no ha de encenderse ni permanecer en el presbiterio .
El
Santo Triduo Pascual y la Indulgencia Plenaria
Durante el
santo Triduo Pascual podemos ganar para nosotros o para los difuntos el don de
la Indulgencia Plenaria si realizamos algunas de las siguientes obras
establecidas por la Santa Sede.
OBRAS QUE GOZAN DEL DON DE LA INDULGENCIA EN
EL TRIDUO PASCUAL
JUEVES SANTO
1. Si
durante la solemne reserva del Santísimo Sacramento, que sigue a la Misa de la
Cena del Señor, recitamos o cantamos el himno eucarístico del "Tantum
Ergo" ("Adorad Postrados").
2. Si
visitamos por espacio de media hora el Santísimo Sacramento reservado en el
Monumento para adorarlo.
VIERNES
SANTO
1. Si el
Viernes Santo asistimos piadosamente a la Adoración de la Cruz en la solemne
celebración de la Pasión del Señor.
SÁBADO SANTO
1. Si rezamos juntos
el rezo del Santo Rosario.
VIGILIA
PASCUAL
1. Si
asistimos a la celebración de la Vigilia Pascual (Sábado Santo por la noche) y
en ella renovamos las promesas de nuestro Santo Bautismo.
CONDICIONES
Para ganar
la Indulgencia Plenaria además de haber realizado la obra enriquecida se
requiere el cumplimiento de las siguientes condiciones:
a. Exclusión
de todo afecto hacia cualquier pecado, incluso venial.
b. Confesión
sacramental, Comunión eucarística y Oración por las intenciones del Sumo
Pontífice. Estas tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de
la ejecución de la obra enriquecida con la Indulgencia Plenaria; pero conviene
que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen
el mismo día en que se cumple la obra.
Es oportuno
señalar que con una sola confesión sacramental pueden ganarse varias
indulgencias. Conviene, no obstante, que se reciba frecuentemente la gracia del
sacramento de la Penitencia, para ahondar en la conversión y en la pureza de
corazón. En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola oración por
las intenciones del Santo Padre sólo se gana una Indulgencia Plenaria.
La condición
de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple si se reza a su
intención un solo Padrenuestro y Avemaría; pero se concede a cada fiel
cristiano la facultad de rezar cualquier otra fórmula, según su piedad y
devoción.