Revista del Suboficial Nº 646, Buenos Aires noviembre 2002
EL TERRORISMO INTERNACIONAL CONTEMPORÁNEO
Mariano César Bartolomé
(*)¿En qué consiste realmente el Terrorismo? Una primera aproximación al mismo nos permitiría entenderlo como lo hizo el especialista John Deutsch: "actos de violencia cometidos contra personas inocentes o no combatientes, con la intención de obtener fines políticos a través del terror y la intimidación" (01).
La idea de los "fines políticos" es clave para comprender al terrorismo, pues a partir de ellos se diferencia de otros fenómenos que pueden contemplar el empleo de la violencia pero persiguen objetivos de naturaleza distinta, como el crimen organizado, cuyo fin último es el lucro. Así diferenciado el terrorismo del crimen organizado, no es inusual que los límites entre ambos fenómenos parezcan diluirse. En la mayoría de esos casos, tal dilución suele remitirse a entidades cuyo objetivo último es el lucro, pero que emplean metodologías terroristas (por ejemplo, atentados); o a organizaciones que por su finalidad última son terroristas, pero emplean metodologías propias del crimen organizado (por ejemplo, secuestros extorsivos o tráficos ilícitos) (02).
El ejemplo por excelencia de la última opción considerada es el llamado narcoterrorismo, fenómeno a través del cual se alude a organizaciones terroristas o guerrilleras que se financian total o parcialmente con la comercialización de droga (03). Hoy, el paradigma del narcoterrorismo parece corresponderle a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que obtendría a través de esa actividad criminal entre U$S 300 y U$S 600 millones anuales.
Habiendo definido el terrorismo, vemos que la definición empleada no es suficiente para discriminar entre terrorismo y guerrilla, siendo que ésta también es una forma de violencia motivadas por fines políticos.¿Son lo mismo ambos factores? En absoluto, aunque muchas veces los límites se tornan borrosos en función de diferentes factores, entre ellos:
En este ambiente de contornos difusos entre guerrilla y terrorismo, las diferencias entre ambos pueden establecerse no tanto a partir de los fines sino de ambiente, estructura, limitación legal, blancos y estrategia (04).
Entre esos medios se destacan los atentados con explosivos e incendiarios, ataques armados y asesinatos; en conjunto, estas metodologías involucran más del 70 % de los actos terroristas acontecidos a nivel global, desde que los mismos se evalúan sistemáticamente (05).
Habiendo dicho que la estrategia del terrorismo consiste en generar terror en forma sistemática, agreguemos que lo hace para influir y manejar la conducta y actitudes de grupos sociales específicos (o de la Sociedad en su conjunto), incluyendo usualmente al mismo Estado. De ahí que se diga que el propósito del terrorismo, su meta objetiva, es la internalización, en el actor definido como enemigo, de una "disuasión simbólica", transformándolo en un instrumento manejable a través del terror (06).
En suma, el terrorismo es "una creencia en el valor del terror", de naturaleza intrínsecamente negativa (pues destruye, pero no construye nada por sí mismo), obsevando que su aplicación reúne seis características principales (07):
Hoy, la amenaza que representa la estrategia del terrorismo se ha incrementado, a partir de un factor crucial: la tecnología. El avance tecnológico generaliza el empleo de explosivos, con los cuales el terrorista puede exponer su vida en un grado menor que antaño, cuando debía emplear armas blancas o de fuego portátiles para cometer un asesinato; los mencionados nuevos explosivos son más letales que su predecesores, incrementando la capacidad de daño del terrorista; el salto en el campo de las comunicaciones ofrece a estas organizaciones una mejor operatividad; finalmente, los nuevos medios de transporte permiten trasladar células terroristas a grandes distancias.
Específicamente el último factor mencionado, relativo a los medios de transporte, ha contribuido a la globalización del terrorismo. El ya mencionado John Deutsch ha considerado que el primer hito de esta globalización tuvo lugar el 5 de septiembre de 1972, con el atentado de la célula palestina Septiembre Negro contra los atletas israelíes en Munich. Krishna, por su parte, resalta que el Ejército Rojo Japonés (JRA) con base en Extremo Oriente, perpetró sendas acciones terroristas en Israel (asesinato de 26 personas en el aeropuerto de Lod) y Holanda (secuestro de un avión que despegaba del aeropuerto Schipol), en 1972 y 1973 (08).
Indudablemente las acciones terroristas contra la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992; contra las Torres Gemelas de Nueva York (primer atentado) en 1993; y contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) de Buenos Aires en 1994, son otros eventos distintivos en esta tendencia a la globalización terrorista. Huelga aclarar que el último evento de esta zaga tuvo lugar en EE.UU. el 11 de septiembre de 2001.
Sin embargo, esta modernización y complejización del terrorismo no se ha traducido en forma directamente proporcional en su "encarecimiento". Por el contrario, su costo sigue siendo sorprendentemente bajo, tanto en términos absolutos como relativos, en comparación con otras opciones. En términos absolutos, baste decir que la bomba con la cual se atentó en 1993 contra las Torres Gemelas tuvo un costo de fabricación de U$S 400, generando pérdidas y daños estimados en U$S 550 millones (09).
Sorprendentemente, todo lo hasta aquí expuesto no agota un diagnóstico sobre la peligrosidad del terrorismo de nuestros días y, sobre todo, de los tiempos por venir. No puede soslayarse, en este sentido, lo que en numerosos trabajos previos hemos denominado la "privatización" (10) del terrorismo internacional, concepto éste a través del cual nos referimos a aquellas organizaciones terroristas que han logrado alcance global sin esponsoreo de ningún Estado, fijando así su propia agenda sin terceras influencias.
En los albores de la década del 90, algunos esbozos de la privatización del terrorismo internacional comenzaron a registrarse con el grupo palestino Fatah-Consejo Revolucionario (Fatah CR), separado en 1974 del seno de la organización Al Fatah de Abou Ammar (Yasser Arafat) por desinteligencias mutuas, entre las cuales se incluiría el accionar crecientemente independiente del primero. El nuevo grupo sería mundialmente conocido como Abu Nidal (etimológicamente "padre de la lucha"), sobrenombre de su líder Sabri Al Banna.
Sea cual fuera su antecedente inmediato, el fenómeno de la privatización del terrorismo se manifestó con toda su virulencia el 11 de septiembre de 2001, protagonizado por el saudita Usamah bin Muhammad bin Laden (Osama bin Laden). Este personaje es el líder de una vasta red terrorista global, integrada por su propio grupo Al-Qaeda; los grupos egipcios Al Jihad y Gamaa Islámica, la Sociedad de Estudiantes Religiosos de Pakistán (Jamiat-ul-Ulema-e-Pakistan) y el grupo Jihad de Bangladesh. Nadie descarta que haya otras organizaciones sumadas a esta suerte de alianza, e inclusive algunas apreciaciones incluyen (pese a su naturaleza chiíta) a los libaneses de Hezbollah.
Los informes elaborados por centros de estudio y publicaciones especializadas en todo el mundo sugieren que Osama bin Laden controlaría a nivel global a no menos de 3 mil combatientes, y que contaría con presencia estable (incluyendo centros de entrenamiento, puntos de hospedaje y lugares de combate) en Argelia, Gran Bretaña, Egipto, Túnez, Mauritania, Uzbekistán, Azerbaidján, Yemen, Arabia Saudita, Afghanistán, Bosnia Herzegovina, Sudán, Uganda, Malasia, Tanzania, Albania, Filipinas, Kenia, Bangladesh, Chechenia, Eritrea, Kosovo, Pakistán, Somalía, Tadjikistán, Canadá y EE.UU. (11)
Respecto al último país mencionado (EE.UU.), durante las audiencias públicas del juicio iniciado en Nueva York a principios del año 2001 en relación a los atentados a las embajadas de Kenia y Tanzania, algunos acusados declararon que en el territorio de ese país Osama bin Laden tendría montada una importante infraestructura terrorista. Aunque esta revelación no era novedosa: ya en 1997 el analista Steven Emerson aseguraba que Al-Qaeda contaba con la infraestructura necesaria para producir en suelo estadounidense una veintena de atentados como los sufridos por las Torres Gemelas cuatro años antes (12).
La organización de Osama bin Laden también es un elocuente ejemplo de la creciente complejidad del fenómeno terrorista contemporáneo. Sus miembros, lejos de responder al prototipo de una organización terrorista de combatientes standard, incluyen ingenieros, especialistas en computación, expertos en comunicaciones y -como pudo comprobarse- pilotos. Y en cuanto a sus células, éstas han evolucionado hasta alcanzar destrezas y habilidades tales, en el campo de las actividades subrepticias a escala global, que se ha llegado a asemejar a Al-Qaeda con una virtual fuerza de operaciones especiales (13).
Por todo lo expuesto, aunque numéricamente las acciones de esa organización han sido pocas, todas ellas han sido altamente letales y estuvieron espaciadas temporalmente por lapsos nunca menores a un año: mediados de 1996, camión-bomba contra las instalaciones de la ciudad de Dahran donde se alojaban tropas estadounidenses destacadas en Arabia Saudita (19 muertos); agosto de 1998, coches bomba contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania (224 muertos); octubre del 2000, "lancha bomba" contra el destructor USS Cole, amarrado en el puerto yemenita de Adén (17 muertos); septiembre de 2001, atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington (unos 5000 muertos).
Resumiento: el terrorismo, como manifestación de la insurgencia, dista de ser un fenómeno novedoso, pero una conjunción de factores lo han llevado a transformarse en una de las más importantes amenazas transnacionales del orden emergente de la post Guerra Fría.
(*)
: Profesor de la Escuela Superior de Guerra (ESG) y la Escuela de Defensa Nacional (EDENA).NOTAS:
(01) DEUTSCH, John: "Think Again: Terrorism", Foreign Policy Nº 108, Fall 1997
(02) WILKINSON, Paul: "La Lucha contra la Hidra: el Terrorismo Internacional y el Imperio de la Ley", en O`SULLIVAN, Noel (comp.): Terrorismo, ideología y revolución, Alianza, Madrid 1987; WILKINSON, Paul: "Terrorism: Motivations and Causes", Canadian Security Intelligence Service [CSIS/SCRS], Commentary Nº 53, January 1995, unclassified
(03) POLLARD, Neal: Terrorism and Transnational Organized Crime: Implications of Convergence, Terrorism Research Center, 2001.
http://www.terrorism.com/terrorism/crime.shtml(04)
CALVERT, Peter: "El Terror en la Teoría de la Revolución", en O`SULLIVAN, op.cit., p. 58; KRISHNA, Ashok: "Insurgency in the Contemporary World: Some Theoretical Aspects (II)", Strategic Analysis XXI:9, December 1997, pp. 1317-1340(05) KAUPPI, Mark: "Terrorism and National Security", National Security Studies Quaterly, Autumn 1998, pp. 19-31
(06) VARAS, Augusto: "Jaque a la Democracia: Terrorismo y Contraterrorismo en la Sociedad y Relaciones Internacionales", en VARAS, Augusto (comp.): Jaque a la Democracia: Orden Internacional y Violencia Política en América Latina, GEL, Buenos Aires 1990, pp. 11-20
(07) CALVERT, op.cit.
(08) DEUTSCH, op.cit., KRISHNA, op.cit.
(09) HOFFMAN, Bruce: "Terrorism. A Policy Behind the Times", Los Angeles Times, November 12, 2000
(10) Ver en este sentido SCHWEITZER, Yoram: Bin Laden Productions Ltd., The International Policy Institute for Counter-Terrorism (ICT), June 28, 2001; SHAHAR, Yael: Osama bin Ladin: Marketing Terrorism, The International Policy Institute for Counter-Terrorism (ICT), August 22, 1998; y declaraciones de Bruce Hoffman, titular del Center for the Study of Terrorism (St Andrews University), en "Terror Strikes Again: Attack on US Embassies Prompt New Fears-and a Vow of Retribution", US News & World Report, August 17, 1998
(11) "Who is the Enemy and how they must be fought", The Center for Security Policy, Security Forum Nº 01-F75, September 13, 2001
(12) Ibidem
(13) "Ground War Strategies Part 1: Grand Strategy", Stratfor, November 5, 2001