Por lo que sabemos, el celta es, con diferencia, uno de los hombres m�s religiosos de la antig�edad conocida, si exceptuamos al egipcio de las primeras dinast�as.
Lejos de su imagen de guerrero palurdo, belicoso, saqueador y siempre ebrio que nos han transmitido los romanos, su vida estaba orientada casi constantemente hacia el mundo m�gico y el espiritual por el sistema semiteocr�tico impuesto desde el druidismo, esa prodigiosa organizaci�n religiosa que supo dotar a la civilizaci�n en la cual se desarroll� de una comprensi�n mitol�gica de la existencia.
El mito en s� no deja de ser, en su origen, un tipo de historia sagrada; es decir, pertenece no s�lo al ser humano sino a las entidades por encima de �l, a las divinidades. Es una tradici�n sacra, lo que se conoce como la revelaci�n primordial. En torno al celta, todo era prodigioso y deven�a de alg�n tipo de encantamiento: desde sus propios e inciertos or�genes hasta los bosques o los animales con los que conviv�a, desde los combates con el enemigo o las expediciones al conf�n del mundo hasta su calendario de fiestas. Los dioses se manifestaban en todo momento y, si no eran ellos, lo hac�an entidades de otros planos, como las del mundo fe�rico: las hadas, los elfos o cualquier otro.
La vida no pod�a considerarse otra cosa que una mera transici�n m�s o menos entretenida hasta el momento de la muerte, que se aceptaba sin complejos ni culpas ya que ella no constitu�a m�s que un paso previo a la existencia en el Otro Mundo.
Ellos son el rango superior,los verdaderos druidas vest�an t�nicas blancas. Se encargaban principalmente de realizar los sacrificios rituales y familiares y, sobre todo, eran los jueces supremos e inapelables. Era tal el respeto hacia ellos que no necesitaban usar armas para recorrer territorios pertenecientes a varios clanes.
Sus santuarios eran de piedra, organizados en forma circular y sin techo, para ver el firmamento y a�n se conservan algunos al sur de Inglaterra, los templos o D�lmenes de Avebury y de Stonehenge, cerca de donde (seg�n la leyenda) fue enterrado el rey Arturo.
Los druidas practicaban el culto a los antepasados, no tem�an a la muerte ya que cre�an en la transmigraci�n del alma, y (a pesar de que llevaban a cabo sacrificios humanos) predicaban el valor supremo del Bien. Este fue uno de los motivos por el cual los druidas, y tambi�n el pueblo celta, tuvieron "mala prensa" entre muchos escritores y cronistas (fomentada por la falta de tradici�n escrita de los druidas que hace prevalecer los juicios y opiniones de los griegos y los romanos) aunque es bueno recordar que los romanos hac�an sacrificios humanos en el siglo III a. C.(fuente:G. MAY, Pedro Pablo - Los Mitos Celtas - Acento, 1997, Madrid)
Algunos consejos celtas:
Las artes m�gicas y medicinales de los celtas se basaron en la relaci�n que manten�an con la naturaleza y principalmente con los �rboles. El saber de la herborister�a de estos pueblos, considerado infalible en la antig�edad, era practicado por sus sacerdotes, que tambi�n actuaban de m�dicos. Pero, aparte del uso medicinal, las plantas eran empleadas en todo tipo de rituales de protecci�n.
En Irlanda, por ejemplo, se respetaba mucho al fresno, ya que tres de los cinco �rboles m�gicos que simbolizaban el triunfo del cristianismo sobre el paganismo eran fresnos.
Antiguamente se confeccionaban tiras de corteza verde de fresno que se colocaban en las piernas, a modo de ligas, para protegerse de los hechizos y de los magos negros.
Si quiere tener un hijo cantante, debe enterrar las primeras u�as que le corte entre las ra�ces de un fresno.
Una ramita de abeto colocada en el interior de la casa y preferentemente detr�s de las puertas, atrae las energ�as protectoras del �rbol y aleja toda maldad y todo maleficio.
Si se quema le�a verde de roble en una peque�a hoguera o sobre carbones, ese humo puede usarse para purificar impurezas ps�quicas. Tambi�n ahuyenta a los malos esp�ritus.
Ensarte varias avellanas con un hilo para confeccionar un collar. Puede colgarlo en su dormitorio o llevarlo puesto. Ser� un amuleto de buena suerte.
Trata de no usar ropa negra para los rituales.
Usar�s velas, sahumerios, un mantel (carpeta) nuevo (es mejor blanco, pero tambi�n puede ser amarillo)debes tener una copa de agua, un plato con sal. Todo dispuesto alrededor de los materiales que podr�as usar en los trabajos.
Los d�as especiales para los rituales son los martes, jueves y s�bado. Nunca en domingo a menos que se est� haciendo una novena.
La luna es importante muchas veces, asi que algunos hechizos es mejor hacerlos en luna llena o creciente, seg�n sea el tipo de rito. Tambi�n puedes hacerlo en luna menguante o nueva (luna nueva o luna negra). Pero todo depende del tipo de ritual.
La tranquilidad y la fe son primordiales.
La funci�n de las velas es de purificar el ambiente y el aura. Las velas se encenden con f�sforos y se dejan consumir hasta el final o apagarlas con los dedos o un espabilador.
Las velas a veces se ungen (con aceite) para rituales.
Suerte en todo lo que emprendan...