MARTINEZ

Apellido patronímico derivado del nombre propio Martín. Ofrece todas las particularidades y características de los apellidos de su misma naturaleza, tales como Pérez, Gutiérrez, García, Fernández, etc. Su origen se encuentra en la antigua y generalizada costumbre de convertir en apellido el nombre de pila del padre u otro antecesor y aplicarlo a los hijos o descendientes. En este caso se ha derivado del popular nombre Martín/o y significa sencillamente "hijo de Martín/o". La terminación de "es" o "ez" en español quiere decir "hijo de" e indica el origen patronímico del apellido.
El nombre Martín, muy frecuente y abundante por España, proviene del nombre personal latino martínus, gentilicio derivado de Mars, Martis, en español Marte: Dios romano de la guerra, y tambien: " hombre marcial, belicoso, guerrero ". El nombre ha sido muy usual en toda Europa, desde la Edad Media hasta nuestros días, a causa del célebre por san Martín obispo de Tours (siglo IV), que compartió su capa con un mendigo. Y en España por Martín I el humano (1356-1410), rey de la corona de Aragón.
El apellido se encuentra extensamente difundido por toda España y América. Como consecuencia de su abundancia y naturaleza lo han llevado y lo llevan incontables familias y linajes de muy distinto origen y procedencia, sin que exista entre ellos ninguna relación de parentesco, ni la más leve y primitiva comunidad de sangre, Por lo que no existe relación genealógica entre la mayoría de ellos. Debido a la difusión y abundancia del apellido, se generalizo la costumbre de añadirle el lugar de origen o la plaza conquistada, formándose los apellidos compuestos por Martínez de ... , y así tenemos entre otros a los Martínez de Arellano, Martínez de Checa, Martínez de Marcilla,etc. y así muchos más.
Fueron muchos los caballeros apellidados Martínez que probaron su hidalguía y nobleza ante las corporaciones nobiliarias, en las que deseaban ingresar. Así se les encuentran en las Ordenes militares de Santiago, Calatrava, Alcántara, Montesa, Carlos III y San Juan de Jerusalén; en las Reales Chancillerías de Valladolid y de Granada; en la Real Audiencia de Oviedo, y en la Real Compañía de Guardias Marinas. Durante siglos, los Martínez estuvieron presentes en todas estas instituciones nobiliarias españolas, unas veces en solicitud de probanza de su limpieza de sangre y otras litigando diversas familias del apellido en defensa cada una de aquellos que entendían sus derechos sobre la otra.
Entre los diversos títulos nobiliarios que poseyeron podemos destacar: A don Pedro Martínez Feijó nombrado Conde de Troncoso el 2 de septiembre de 1762; A don Manuel Martínez y Pérez Hernández fue creado Marqués de Romeral; y don Carlos Martínez de Irujo que obtuvo el título de Marqués de Casa Irujo.
Antiguas y diversas casas solares del apellido Martínez:
Las casas más antiguas que se conocen de Martínez estuvieron ubicadas en Asturias y Galicia. Por tanto, todas las ramas parten de dichos lugares geográficos, extendidas después por el resto de la Península.
En Galicia: hubo numerosas casas de este apellido y entre ellas:
- En la provincia de Pontevedra, se encuentra una de las más antiguas, la que radicó en la Parroquia de San Salvador del Poyo, del Concejo de Poyo, y partido judicial de Pontevedra. De esta casa se recuerda, como fundador a don Jacobo Martínez, natural de San Salvador de Poyo, que casó con doña Juana Martínez, del mismo lugar y Concejo, entre cuyos descendientes se encuentra don Fernando Martínez y Barba de Figueroa, natural de Pontevedra, y Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó en 30 de marzo de 1.829.
- En la provincia de La Coruña, Hubo otra casa gallega que radicó en la Villa de Muros, fundada por Matías Martínez Porrúa, entre cuya descendencia podemos citar al doctor Francisco Martínez Pastor que fue fiscal de Morillo en el año 1.816.
- En la provincia de Lugo la de Fornelo.
- En la provincia de Orense, la de Vozqueimado.
En Asturias:
- En esta región radicaron en Avilés, Berguño, Berodia, Busqueimado, Grado, Grandas de Salime, Miudes, Las Morteras, Onís, Oviedo, Piantón, Puelles, Otra casa Martínez estuvo en la feligresía de San Millano, en el Concejo de Allande, establecida en lo que había sido un viejo solar de infanzones del que procedió don Antonio Martínez, ricohombre, a quien sucedió el conde Rodrigo Martínez. Los de esta familia fueron descendientes de Diego Martínez, Maestre de la Orden de Alcántara y Comendador Mayor de dicha Orden.
En el País Vasco también existieron casas Martínez.
- En la provincia de Vizcaya, hubo en la Puebla de Aulestia y otra en la anteiglesia de Murélaga, del partido judicial de Marquina. De Vizcaya era natural Francisco Martínez Vivanco, que fue de los primeros pobladores de la ciudad de Antioquía, en la hoy República de Colombia. Estuvo casado con doña María de Urnieta (hija de Miguel de Urnieta, famoso Capitán y también de los primeros pobladores de Antioquía, Teniente de Gobernador de dicha ciudad de 1608 a 1621, y Tesorero Real, y de doña Ana Taborda). No dejó sucesión.
- En la provincia de Alava Hubo casas en Mijanca, Peñacerrada y Villamaderme
- En la provincia de Guipúzcoa radicó otra familia Martínez en la villa de Placencia, del partido judicial de Vergara, y de ella fue Francisco Martínez, que en 1541 pasó a Chile dando origen a una rama de este apellido en aquel país americano.
En Navarra
- Hubo otras casas de este patronímico. Una de ellas radicó en la villa de Mendigorría, otra en la de Peralta, y otra en la de Marcilla, las tres del partido judicial de Tafalla. La casa de Mendigorría tuvo línea en Zaragoza y a ésta perteneció José Martínez Pujo, natural de Zaragoza y Caballero de la Orden de Santiago, en 1687. De la casa de Peralta descendió Juan Jacinto Martínez Aguirre, natural de Artajona (Navarra), que fue Alcalde Ordinario de la ciudad de Méjico y Caballero de Calatrava, en 1754. Otra hubo en la villa de Valtierra, del partido de Tudela, y otra en la de Andosilla, del partido judicial de Estella, apellidada Martínez de Andosilla, Pero una línea suya, apellidada solamente Martínez, pasó a la villa de Cárcar, en el mismo partido judicial, Los de la casa de Cárcar se apellidaron primero Romero Martínez: más tarde suprimieron el primer apellido, llamándose sólo Martínez, como aparece en una ejecutoria ganada en juicio contradictorio ante la Real Audiencia de Pamplona, el 1.º de Abril de 1517, por Gil, Martín, Jorge, Rodrigo, Diego y Hernando Martínez, hermanos, todos naturales de la villa de Cárcar, en cuya iglesia parroquial tenían capilla con sus armas, como descendientes del palacio de Andosilla, también en Navarra. De la citada casa descendieron: Cristóbal Martínez Monreal, que fue Arcediano de Usum en la Catedral de Pamplona, donde falleció en 1849. Estuvo insaculado en la bolsa de Alcaldes y Regidores de la villa de Cárcar. Y su hermano Vicente Martínez Monreal, natural de Pamplona, fue Caballero de la Orden de Carlos III, en la que ingresó el 11 de Diciembre de 1873. Por último, otras casas de Martínez, , radicarón en la villa de Dicastillo, y en Villafranca.

En Cantabria;
- En esta comunidad hubo casas en: Arenas de Iguña, Cabezón de la Sal, Caranceja, Entrambasmestas, Guriezo, Penagos, Resconorio, San Pedro del Romeral, Santayana, Término y valle de Liendo. Y por último en el lugar de Cos, del partido judicial de Cabezón de la Sal, moró una familia muy antigua del linaje Martínez, con línea en América.
En Castilla y Leon:
- En la provincia de Avila: Hubo casa en Riocabado.
- En la provincia de Burgos son númerosas las casas solares de este apellido, hubo en: Aguas Cándidas, Agüera de Montija, El Almiñé, Aranda de Duero, Barcenillas de Cerezos, Bortedo, Burgos, Cigúenza, Cornejo de Sotoscueva, Cubillos de Losa, Frías, Herbosa, Huéspeda, Lastras de las Heras de la Junta de Traslaloma, Mansilla de Burgos, Marcillo, Moradillo de Sedano, Nuestra señora de la Vega, Ojeda de Caderechas, Opio, Para, Quintana de los Prados, Quintanaélez, Quintanaopio, Quintanilla, Quisicedo, Redecilla del Camino, Salas de Bureba, Tamayo, Temiño, Termiñón, Torme y Villabáscones.
- En la provincia de León, encontramos en: Columbrianos, Espinareda, Espinosa de la Ribera, Fabero, Lago, Losilla, Otero de las Dueñas, Ponferrada, Robles, San Andrés de Montejos, San Miguel de las Dueñas, San Pedro de Castañero, Santo Tomás de las Ollas, Sésamo, Valdesamario y Villacedré.
- En la provincia de Palencia, en Amusco, Carrión de los Condes y Lebanza.
- En la provincia de Salamanca: Malpartida, Peñaranda de Bracamonte y Rágama.
- En la provincia Segovia hubo en Fresneda.
- En la provincia Soria: Montenegro de Cameros, Vinuesa, y de una casa en Villar del Campo, del partido judicial de Agreda, procedió don Agustín de Martínez que pasó al Nuevo Mundo con los primeros conquistadores españoles.
- En la provincia Valladolid en: Peñafiel, Portillo y torrelobatón.
- En la provincia de Zamora hubo en Esla y Villaraldo.
En la Rioja:
- Encontramos numerosas casas: Ajamil, Almarza de Cameros, Anguciana, Anguiano, Arnedo, Briones, Cabezón de los Cameros, Canales de la Sierra, Castilseco, El Villar, Jalón de Cameros, Luezas, Mansilla, Matute, Montalbo de Cameros, Ortigosa de Cameros, Pinillos, Rabanera, Ribafrecha, San Román de Cameros, San Vicente de la Sonsierra, Sojuela, Tormantos, Torre de Cameros y Viniegra de Arriba.
En Aragón:
- En Jaca (provincia de Huesca) y Ariza (provincia de Zaragoza) hubo desde muy antiguo familias apellidadas Martínez.
En Castilla la Mancha y Madrid:
- Hubo diversas casa en: Chillón (Ciudad Real); Barajas de Melo, San Clemente y Sisante (Cuenca); Valdecarábanos y Ocaña (Toledo); y en Guadalajara.
- Tambien encontramos familias Martínez en Madrid.
En Murcia y Valencia:
- En la provincia de Murcia, fueron heredados en Lorca y Murcia.
- En la provincia de Alicante hubo en Orihuela y Elda.
En Andalucía:
- Entre las casas andaluzas de Martínez, citaremos las radicadas en Serón y Vélez-Rubio (provincia de Almería); Jerez de la Frontera y Puerto de Santa María (Cádiz); y la radicada en Dólar (provincia de Granada).
En otros paises:
- En Portugal, en un lugar denominado Pajariños, de la provincia de Braga, moró una familia del apellido Martínez, cuyos individuos pasaron a España.
- En America, son numerosas las familias originarias de España las encontramos en Argentina, Bolivia, Cuba etc. Varias radicaron en el estado de California (Estados Unidos).
 

Personajes famosos que llevaron este apellido

Entre los primeros Martínez famosos encontramos a Diego Martínez de Alava, caudillo español que ya en 1492 capitaneó algunos alaveses en la toma de Granada. Figuró en la toma de Estella y en la batalla de Noain.
Entre los conquistadores que pasaron al Nuevo Mundo llevando como apellido Martínez, hay que destacar a Domingo Martínez de Irala, nacido en la villa de Vergara en 1.509. Siendo el año 1.535 tomó parte en la expedición de don Pedro de Mendoza, al Río de la Plata, participando en lo que fue la primera fundación de Buenos Aires. Posteriormente mandó uno de los tres navíos que componían la flota de Juan de Rolas remontándolos ríos Paraná y Paraguay y en el puerto de Candelaria quedó Martínez de Irala como lugarteniente con parte de la tropa, mientras Ayolas continuaba su viaje de exploración. En 1.540, al morir Ayolas, Martínez de Irala decidió regresar a Asunción dado que allí los indios eran más pacíficos y las tierras más ricas. Como a comienzos de 1.542 llegara el nuevo Adelantado, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, se organizó otra expedición hacia el Chaco al mando de Martínez de Irala, que fundó el Puerto de los Reyes. Disgustado por lo que entendía merma de su autoridad. Martínez de Irala fraguó una conspiración que apresó a Cabeza de Vaca y lo envió a España. Organizó una nueva expedición en busca del anhelado Río de la Plata, compuesta de unos 300 españoles. Y entretanto, en Asunción, los partidarios de Cabeza de Vaca habían destituido y decapitado a Francisco de Mendoza, lugarteniente de Martínez de Irala. Regresó éste consiguiendo imponer de nuevo su autoridad, aunque su gobierno fue muy duro con los indios y con los españoles, no cabe duda de que sentó las bases para el futuro del Paraguay. Toda su vida estuvo obsesionado con las leyendas de los legendarios tesoros y fue uno de los que dieron crédito a la célebre fábula, porque de eso se trataba, de El Dorado Esta leyenda, como se sabe, se refería a un fabuloso rey que cubría su cuerpo con polvo de oro, tanto era el metal aurífero que abundaba en sus tierras. Absurda historia en la que también creyó el vasco Lope de Aguirre, con las funestas consecuencias que su locura le acarreó no sólo a él sino a cuantos hombres le acompañaron en su alocada expedición en busca de tal rey.
Entre los Martínez, cabe señalar a otro caballero de este apellido, don Carlos Martínez de Irujo, que obtuvo el título nobiliario de Marqués de Casa Irujo y fue un destacado político y hombre de Estado.

Sería asimismo injusto dejar en el olvido al general don Arsenio Martínez Campos, prestigioso militar español, cuya acción se desarrolló casi por entero en la isla de Cuba, pero cuyo acto más célebre se refiere al pronunciamiento militar que encabezó en Sagunto el 29 de diciembre de 1.874, proclamando a Alfonso XII como rey de España, restaurando así la monarquía borbónica en la persona del joven príncipe hijo de la reina doña Isabel II. De acuerdo con numerosos historiadores, este acto nunca contó con la aprobación de Cánovas del Castillo que hubiera preferido que dicha restauración se hiciera por métodos civiles y no militares. El general Martínez Campos reanudó su lucha esta vez contra los carlistas, pasando después a Cuba. Hay que destacar que siempre se caracterizó por sus esfuerzos en humanizar las guerras en las que participo.

En lo que se refiere a las ramas del apellido Martínez que pasaron a América, este se extendió muy rápidamente por todo el continente. Los primeros registros del apellido Martínez hacen mención de un Esteban Martínez, nacido en Aibar en 1586. Su hijo el capitán Martín Martínez pasó hacia 1634 a las Indias donde sirvió con cargos militares en Buenos Aires y Chile, y también fue Regidor perpetuo en Quito. Un Claudio Martínez de Pinillos y Ugarte, nacido en La Habana en 1832 e hijo del Conde de Villanueva, ingresó en la Orden de Santiago en 1844.
Entre los descendientes de los españoles del apellido Martínez, pueden citarse a numerosos políticos y militares: José María Martínez, hondureño que alcanzó la presidencia de aquel país; Tomás Martínez, nicaragüense, que asimismo des pues de ser jefe del Gobierno, llegó a la presidencia de la República de Nicaragua; Juan Martínez de Rozas, (1759-1813) político chileno nacido en Argentina, , fue abogado y erudito, que luchó en las guerras por la independencia de aquella nación en 1810 ; Enrique Martínez Digido, militar y político uruguayo, ministro de la guerra de su país, pero que se vio envuelto en numerosas conspiraciones lo que le obligó a emigrar a Argentina donde murió; Carlos Martínez Moreno, célebre novelista uruguayo.

Y en lo que se refiere a España, la lista de aquellos del apellido Martínez que se han distinguido en la política, la literatura y las bellas artes, sería larguísima, Basta con recordar a Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862), poeta, historiador y diplomático español que escribió "La conjuración de Venecia" y el poema neoclásico "Edipo". al dramaturgo Martínez Sierra, al escultor Juan Martínez Montañés, al poeta Antonio Martínez de Meneses, al escritor Juan Martínez Villergas, etc. etc.
 
 

   MESONES
 

Mesón o Mesones, ambos pertenecen a un mismo apellido.
Este linaje tuvo casa solar muy antigua, con cercas y portada de piedra, en la que se veía su escudo de armas, en la villa de Arenas de Iguña, del partido judicial de Torrelavega (Cantabria).

En la parroquia de San Juan, de la mencionada villa, poseyó la capilla de la Ascensión, al lado de la Epístola, con enterramiento, en el que también se veían sus armas.
Se hallaron en la toma de Sevilla.

En los comienzos de la Edad Moderna era Señor de la mencionada casa Gutiérre Mesones.

 

    MONTERO

Sobre este apellido existe una versión que recogen varios genealogistas pero de la cual no podemos, ni debemos,
garantizar su veracidad. Se dice, y pensamos que se trata de una leyenda, que estando un día de caza el rey
Alfonso XI, se vio en grave peligro al ser atacado por un oso y que gracias a los toques de bocina y
posteriormente a la decidida intervención de uno de los caballeros que lo acompañaban, logró salvar la vida. El
Monaraca, agradecido a tan señalado favor, le dió a su salvador el título de "Montero" que posteriormente se
convirtió en apellido heredado por los descendientes del esforzado caballero.

Habrá que pensar que si el hecho ocurrió, en su origen "Montero" fuera un apodo, y si no sucedió, el origen
debió ser el mismo. Un apodo de una persona que se dedicaba a la búsqueda y persecución de la caza en el monte,
ojea las piezas, para empujarlas al sitio donde les esperan los cazadores. Hoy en día, esta labor suelen
efectuarla personas asalariadas mediante el pago de sus servicios, pero en la época a la que nos referimos no
era de extrañar que la llevaran a cabo caballeros de la entera confianza del Monarca siendo título de gran
estimación y nobleza ser nombrado montero real.

Buscar los orígenes de un apellido nunca ha sido tarea fácil, por la diversión de opiniones que suelen
producirse al respecto. Por ejemplo, algunos autores afirman que esta estirpe tiene su nacimiento en las
montañas de Burgos y otros se remontan a la época de don Pelayo en sus luchas contra los moros, sosteniendo que
varios caballeros llamados Montero acompañaron a este caudillo en su retiro de Covadonga, por lo cual si antes
podía pensarse que Montero tenía su origen en Burgos, de acuerdo a esta segunda versión, nacería en Burgos,
pero se extendió por la Península a partir de Asturias. Y todavía quedan los que dicen que nació en el valle de
Carriedo, en Santander.

Sea como sea, de lo que no cabe la menor duda es que se trata de un apellido muy antiguo cuyo origen se
encuentra en el Norte de España, bien en Asturias, Santander o Burgos. Con el paso del tiempo se fue
extendiendo por el resto de la Península, siendo bastante común en la zona Centro, un tanto en Andalucía, poco
en Levante y casi nulo en Cataluña.

Por varias veces, los miembros de esta familia probaron su nobleza de sangre ante las Reales Chancillerías. Por
cierto, ante la Sala de Hijosdalgo de la citada Chancillería se produjo un larguísimo pleito que se extendió
nada menos que durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX sostenido por miembros de la familia Montero hasta
obtener en los lugares donde residían el reconocimiento de sus calidades y la incripción en los patrones de
"distinción de estado".

Otro destacado Montero, fue don Eugenio Montero Rios, presidente del Consejo de Ministros, en 1.905. En 1.898
presidió la comisión española en la firma del tratado de Paris, por el que España perdió sus territorios de
América y Oceanía.

En lo que se refiere a las líneas de esta familia que pasaron a América, hay que citar a Manuel Montera y de la
Concha, natural de Esles (Santander) que pasó en unión de su cónyuge doña Francisca Gonzales de la Torre a
Méjico, donde estuvo al servicio del Virrey, siendo progenitores de varios hijos. Uno de sus descendientes,
Nicolás de Azcárraga y Montero, fue Alcalde de Veracruz, Capitán de Guerra y Gobernador de Armas.

En tiempos del emperador Carlos V, el conquistador Diego Montero, vecino de la ciudad de Oaxaca obtuvo de la
Corona de España, por los servicios prestados a la misma, las siguientes armas: En campo de azur, un león
rampante al natural llevando una bandera de plata, cargada de una K de oro, perfilada de gules; bordura de
gules, con cuatro aspas de oro y cuatro granadas abiertas, también de oro, alternando.

Pero la Santa Inquisición también llamó a su seno a varios de este apellido. Puede citarse a Andrés Montero y
Cintra, vecino de Campeche, ciudad mejicana a la que había llegado procedente de Málaga, que realizó
información sobre su "limpieza de sangre" a fin de ser nombrado Comisario ante el Santo Oficio, en Méjico, en
el año 1.754.

Otro Montero, Andrés, acompañó a Hernán Cortés en la conquista de Méjico haciéndose notar por su valor en la
batalla de Otumba, donde ensangrentado y cubierto de heridas, luchó a brazo partido con uno de los jefes, o
caciques, aztecas, al que dió muerte con sus propias manos, lo que sembró el desconcierto en las filas
enemigas. Años más tarde, en 1.748, Cipriano Javier Montero, obtuvo el nombramiento de Alcalde Mayor de Otumba,
es decir, allí donde su ancestro llevó a cabo la hazaña anteriormente citada.
En 1.776, Narciso Montero fue designado para el mismo cargo en Mizquiahuala y Tetenango. Quiere esto decir que
el apellido Montero se encuentra muy extendido en Méjico, lo que hace suponer que entre los conquistadores que
acompañaron a Hernán Cortes, aparte del ya citado Andrés Montero, se encontraban bastantes de este apellido
que, al instalarse en aquel país, dejaron amplia descendencia.

Por ejemplo, entre los insurgentes mejicanos que trataron de independizar a Méjico de la Corona de España, se
localiza a otro Montero, Felipe, secretario que fue del revolucionario José María Morelos y que, al ser hecho
prisionero por las tropas realistas, junto con su jefe, fue pasado por las armas.
Este apellido tiene también amplia difusión en Chile pudiendo citarse Juan Esteban Montero, político chileno
que detentó provisionalmente la presidencia de aquél país, tras ser ministro del interior (año 1.931) y fue
derribado por una sublevación militar en 1.932 retirándose de la política.

Tornando al origen de este apellido (ya que ha quedado expuesto que en su origen bien pudo tratarse de un
apodo) no está de más señalar que también con este calificativo se conocía al sirviente de la casa real de
Castilla, cuyo cometido era quedarse por la noche en la pieza inmediata a la cámara donde dormían las personas
reales. Para guardarlas desde que se acostaban hasta la mañana. Se trataba de un cargo de gran confianza que,
generalmente, era desempeñado por aquellos que gozaban de la plena confianza del rey.

Exactamente lo mismo ocurría con el cargo de Montero Mayor: siempre se trataba de un noble, un jefe de palacio,
a cuyo cargo estaba dirigir las batidas cuando iba a cazar el rey, ostentando toda la autoridad en lo que
respecta a la cacería.

 

MONTUNO

El apellido Montuno tiene sus origenes en un estilo musical cubano, vertiente del son. Este apellido nace a finales del siglo XIX desde que el contrabajista cubano Ignacio Piñeiro en 1888 inventara dicho estilo musical. En concreto se remonta a la region oriental de la isla cubana, principalmente en Santiago y en la cordillera montañosa de Sierra Maestra, por lo que se puede considerar como parte de la forjación de la nacionalidad cubana. Este apellido llegó a España concretamente al Pais Vasco a través de Ignacio Piñeiro que se casó con una española, y decidieron cambiar el segundo apellido de su primer hijo por Montuno.

 

  MORA

No hay unanimidad en lo que se refiere al origen de este linaje. Según Francisco Piferrer, en su obra
"Reinos y Señoríos de España", cuantos afirman que, el apellido, tuvo su origen en la casa de
Portocarrero apoyan sus afirmaciones en la siguiente leyenda, "En aquellos calamitosos tiempos en
que gemía gran parte de España bajo el pesado yugo de los sarracenos, vivía en el palacio del rey moro
de Zamora una princesa de rara y peregrina belleza. Llegó el momento en que fue sitiada Zamora por
un ejército cristiano entre cuyos insignes capitanes, se difundió la fama de la hermosa princesa,
excitando en ellos el deseo de verla y obsequiarla, y a fin de no diferir tan anhelado instante, formaban
los más osados proyectos para apoderarse de la ciudad. Pero a todos aventajó don Diego de
Portocarrero, quien se propuso conquistar la ciudad no antes que la mora, sino esta primero y luego la
ciudad. Con este fin, escogió cien guerreros y puesto con ellos de acuerdo, se presentó al rey moro
manifestando que por ciertos resentimientos estaban dispuestos, a ponerse a su servicio. Acogió el rey
benignamente su ofrecimiento, encargando a don Diego la defensa de uno de los puntos más expuestos
y peligrosos, con moros que vigilasen todos sus movimientos. Vanas fueron, todas sus precauciones,
en cuantas ocasiones se presentaba batalla, don Diego luchaba contra los sitiadores, logrando al fin que
el rey le otorgara toda su confianzas. No le habrían de faltar bríos y arbitrios para ver a la encantadora
princesa; y encendiose en ellos tan vehemente pasión que bien pronto no tuvieran nada más que unas
mismas miras; y reuniendo todas sus fuerzas, facilitaron a los cristianos la entrada en la ciudad.
Convertida la bella mora a nuestra santa religión, recibió el nombre de María de la Presentación Real;
y agradecido, el rey de Castilla, a don Diego por sus proezas y en memoria de tan extraordinario
acontecimiento, le otorgó que dejase su apellido Portocarrero por el de Mora, llamándose desde
entonces don Diego de la Mora, nombre que han conservado sus ilustres descendientes".

 

    MORENO

A este apellido se le otorga como origen el castellano, indicándose que sus principales casas solares
radicaron en Santander, La Rioja, Aragón, Galicia y Castilla la Nueva.

Sobre su origen, existen versiones muy contradictorias. Algunos tratadistas, entre ellos Julio de
Atienza, que así lo hace constar en su "Nobiliario Español", descienden del caballero romano Lucio
Murena. ¿Pero de cuál? En los documentos que hemos consultado,
aparecen dos personajes del mismo nombre. Hay dos Lucio o Licio Murena. Veamos quién fue el primero:
Tuvo por nombre Lucio Lucinus Murena, muerto en el año 80 (a. d.J.C.). ¿Qué significó la presencia de
este hombre en el antiguo Imperio Romano?

Por los antecedentes que obran en nuestro poder, su actividad principal fue la política, a la que se
dedicó muy activamente, lo que no le impidió llevar a cabo misiones militares ya que fue Pretor Legado
de Sila en la guerra contra Mitridates. Lucio Cornelio Sila, fue un dictador, que no Emperador, de
Roma. Dedicado a la carrera militar, lo hizo a las órdenes de Mario, del que más tarde sería enemigo.
Nombrado Pretor, obtuvo grandes éxitos en las guerras contra los cimbrios, lo que aumentó su renombre.
Ya cónsul, obtuvo del Senado la dirección de la guerra contra el griego Mitridates, pero lo que primero
hizo fue perseguir a los seguidores de Mario y avanzar sobre Roma, ocupándola, para tener de su parte a
los miembros del Senado, reforzó el poder de éstos y, tranquilo ya, en lo que respectaba a su posición,
emprendió la campaña contra Mitridates, en donde comienza a citarse el nombre de Lucius Licinius Murena
(origen del apellido Moreno, según algunos tratadistas), que fue nombrado Pretor y Legado por Sila y
llevó la dirección de la guerra contra Mitridates. Los romanos ocuparon Atenas, lo que propició la paz
ya que Mitridates, a cambio de ella, se avino a dejar en poder de los romanos todas las tierras que
había conquistado con anterioridad. Lucio Murena (vamos a darle su nombre castellanizado), fue uno de
los que se beneficiaron más con el desenlace de aquella guerra, ya que, por sus leales servicios a
Sila, obtuvo de éste la concesión de numerosos beneficios. Entre éstos, obtuvo el gobierno de Asia,
pero llevado por la ambición, reanudó con su ejército la guerra contra Mitridates, sin haber solicitado
para ello la autorización del dictador Sila. Este, que se encontraba ocupado en la reorganización
administrativa de Roma y deseaba un período de paz y tranquilidad para poder llevar a efecto sus
proyectos, se apresuró a ordenar a Lucio Murena que suspendiera, de inmediato, las hostilidades contra
el rey de los griegos. Lucio Murena obedeció, regresando a Roma, pero, en adelante, ya no volvió a
participar en acciones militares, limitándose a ejercer su cargo de Senador para el que fue elegido.

Y ahora vamos con el segundo Lucio Murena: Hijo del anterior, sirvió a las órdenes de su padre en las
campañas de Asia y después de que Sila muriera, participó en una nueva guerra contra Mitridates, siendo
Legado de L. L. Lúculo (año 75 a. d. J.C.), distinguiéndose en la campaña de Armenia. Fue pretor en la
Narbonense y elegido posteriormente cónsul, pero acusado de corrupción y a pesar de ser defendido por
Cicerón, renunció a su carrera política, retirándose a sus posesiones, donde murió.

De ninguno de ambos personajes se dice que estuviera en Hispania. Ahora bien: Vistas las biografías de
los dos, de inclinarnos por alguno como progenitor del apellido Moreno, lo haríamos por el segundo, ya
que fue Pretor en la Narbonense y este fue un territorio dominado por Roma, una provincia romana, en
las Galias, es decir, en Francia, que llegaba hasta los Pirineos, cuya capital estuvo establecida en
Nemausus (la actual Nimes), es decir, muy próxima a la Península Ibérica. Además, esta región de la
ciudad de Narbona fue, con la dominación visigoda, capital de su imperio. Más tarde, dependió de los
condes de Tolosa y durante la Edad Media mantuvo estrechas relaciones con la corona de Aragón. Fue
dominio de los condes de Foix y no hay que olvidar que estos fueron también Señores de Navarra. Por
tanto, y a la vista de todo lo anterior, nada impide que, en efecto, el origen del apellido Moreno se
encuentre en el senador y militar romano Lucio Lucinio Murena, cuyos descendientes nacidos ya en las
Galias, pasaran a España, estableciéndose en Aragón y Navarra, y con el tiempo este apellido original
Murena, se convirtiera en Moreno. Dando por cierto todo lo anterior, viene a resultar que el apellido
Moreno es muy antiguo. Pocos hay que remonten sus orígenes a la antigua Roma, en la época anterior a
Jesucristo.

Parece más lógica la versión anterior que aquella otra, sostenida por algunos autores en la cual
mantienen que este apellido proviene de algún mote o apodo. Es decir, que en determinada época existió
cierto personaje de nombradía al que, por lo oscuro de su tez, se le apodo "el moreno". Esto que, en
otros casos, está debidamente comprobado (basta citar el Lozano), aquí no encuentra excesiva
consistencia, cuando se dan, como ha quedado expuesto, tantos argumentos históricamente comprobados
sobre el personaje romano del que se ha hablado con anterioridad, así como las razones que, asimismo
históricas, avalan la asignación de Moreno al apellido original romano Murena.

Este apellido probó numerosas veces su nobleza en las Ordenes de: Santiago (1.639-
1.641-1.700-1.748-1.755-1.757-1.782-1.793); en la de Calatrava (1.543-1.706-1.793); Carlos III
(1.792-1.802-1.804-1.807-1.818-1.830-1.838-1.839) y en la Real Compañía de Guardias Marinas
(1.572-1.771-1.774-1.778-1.783). Los títulos con que cuenta el apellido son: En 1.765, don Juan de Dios
Rafael Moreno fue creado Marqués de Valdeameno; en 1.796, don Bernardino Moreno y Mendoza, Conde de
Lisea; 1.799, don Manuel Cándido Moreno, Conde de Fuenteblanca y 1.875, don Luis Ignacio Moreno y
Fernández de la Hoz, Conde de Moreno.

 



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