
Ponencia:
Operacionalismo. Una reflexión
epistémica sobre
la Investigación en las Ciencias Sociales
A.01. Toda introducción es arbitraria y casual. A
finales de la década de los sesenta, un familiar me mostró una carta, fechada
en Santiago de Chile, de un pariente
común; científico y filósofo. En ella, utilizando un esquema muy primitivo del
llamado plano inclinado de Galileo, él exponía con toda seriedad y sin
manifestar ninguna duda, que había encontrado un error en las ecuaciones
relativistas de Einstein/Lorentz. Obviamente y de manera inmediata,
comprendimos el problema; en el fragor
de la lucha política que había vivido nuestro país en esos diez difíciles años,
el Chile socialista de Allende, en ese momento, permitía un adecuado reposo
para superar los fantasmas de una etapa convulsa y aguerrida, en la cual, de
alguna u otra forma todos habíamos sido involucrados. Afortunadamente un poco
mas tarde, en 1971, todo fue superado.
A.02. Consideramos que todo científico que
verdaderamente haya vivido con pasión la construcción del conocimiento, en
algún momento de su vida ha tenido obsesiones equivalentes. En ese preciso
momento, yo mismo no hubiera podido
decir "de esta agua no beberé" pues desde 1964 —de manera consciente
y prudente— me resistía a aceptar las demostraciones formales del Teorema de
Cantor relativo al cardinal transfinito del Conjunto Potencia de los números
naturales. Quería comprender el fondo del problema sin necesidad de apoyarme en
la simple demostración lógica que, a pesar de los esfuerzos del Profesor
Raimundo Chela, a mi vez bloqueaba y no lograba entender. Por ello trataba
inútilmente de encontrar formas posibles de ordenar el conjunto. Fue sólo en
1972, cuando en Madrid leía el prologo
de una obra de Dieudonné (1966), gran didacta de las matemáticas francesas, que
pude entender la validez de esa pretensión por lograr la intuición de lo abstracto;
allí se decía "El lector se dará cuenta inmediatamente, de que en todas
partes se ha puesto de relieve el aspecto conceptual de cada noción, en lugar
de presentar su aspecto algorítmico, es decir como si sólo fuese un ente de
cálculo, que era el principal objetivo del Análisis Matemático clásico".
A.03. En 1960 cuando estudiaba Psicología tomé
contacto con las primeras nociones del Operacionalismo. Ullmo (1959), en su
capítulo introductorio explicaba con toda claridad el concepto. Fue afortunado este
inicio con Ullmo, que era filósofo, y no con los sobrios planteamientos de
Brigdman (1927), que era físico. Desde ese mismo momento, mantengo la
convicción de que el Operacionalismo constituye no sólo una adecuada
orientación metodológica, para lograr nuevos desarrollos científicos en las
Ciencias Sociales, sino también el soporte epistémico para toda la Ciencia
Moderna. Esta es la verdad que trato de compartir con otros científicos de las
Ciencias Sociales, sin embargo, cuando siento que oponen resistencia, no
realizo ningún esfuerzo para convencerlos de lo contrario.
A.04. Entre 1960 y 1985 la marcada influencia del
Materialismo Histórico en las Facultades de Humanidades y Ciencias Sociales,
obstaculizó el estudio del Operacionalismo, ya que este se asociaba con el
Positivismo como producto científico emblemático del Capitalismo Moderno. A
partir de 1985 las discusiones sobre las Teorías Críticas de Habermas, Lyotard
y otros, han ocupado ese viejo espacio y los Científicos Sociales que antes
discutían sobre Hegel, Marx y Engels hoy se entretienen con estos autores,
llenando un tiempo que debería ser utilizado para retomar el análisis y estudio
del Operacionalismo, dejando esas lides a las filosofías de la ética y de la
historia, disciplinas pertinentes para esa tarea.
A.05. Tomando como punto de partida la conjunción
Operacionalismo y Epistémica, se desarrolla una reflexión que profundiza
aspectos que consideramos importantes en la investigación en Ciencias Sociales,
especialmente relacionados con la generación de conceptos y la búsqueda de la
validez y confiabilidad de aquellos constructos, que a partir de los conceptos
se estructuran como tales, en objetos científicos. Se continúa con la
consideración de diferentes corrientes metodológicas y las formas y modalidades
que asumen los distintos productos que se generan en la investigación,
finalizando haciendo explícito lo complejo que resulta realizar una evaluación
objetiva, de aquellos productos que hemos denominado Ensayos Epistémicos.
A.06. Dentro de las polaridades que se observan y
se presentan, es importante destacar que hacia el extremo objetivista y en
cierta manera cuantitativo, se enfatiza en los soportes epistémicos, que en
este caso son ofrecidos ventajosamente por el operacionalismo y en especial por
la lectura e interpretación diacrónica que en esta oportunidad hemos hecho del
mismo. Esta interpretación la asumimos como una contribución relevante dentro
de lo que puede ser considerado como original y novedoso del trabajo presentado.
Finalmente, más que conclusiones, es el desarrollo mismo de las ideas y de las
vivencias asociadas, lo que de manera continua constituye un conjunto fluido de
resultados y posibilidades para avanzar hacia exploraciones cada vez más
atractivas.
B.07. El concepto de Operacionalismo, fue
propuesto originalmente por Bridgman (1927), al analizar un cierto aporte de
Einstein realizado en 1905, que éste en ningún momento enfatizó o inclusive
concientizó. Nos referimos, concretamente, no al contenido de su famosa teoría
especial de la relatividad, sino a la significación epistémica y filosófica de
la forma de construcción de los nuevos conceptos de longitud, tiempo y
simultaneidad. El Operacionalismo entendido desde una nueva perspectiva —que
posiblemente no fue enfatizada por Brigdman, porque en Física el problema de la
construcción dimensional y los consecuentes procedimientos de medición
constituyen el aire natural y gratuito que se respira— es equivalente al concepto
familiar de Confiabilidad. A partir de este logro se puede avanzar
ineluctablemente hacia el concepto de Constructo que es la forma sofisticada y
filosófica como se intenta expresar la Validez. Este tránsito lo expresaremos
con el término de Epistémica.
B.08. Einstein y todos sus comentaristas
posteriores, focalizan su atención, principalmente en el proceso fáctico de la
medición de los nuevos conceptos y no en el significado epistémico de lo
novedoso del proceso para construirlos. Cuando Bridgman, para facilitar la
explicación, a manera de ejemplo, traslada su propuesta al análisis de las
formas cotidianas de medir la longitud, confunde de manera radical a los
filósofos, que automáticamente y de manera inmediata se convierten en sus más
acérrimos críticos, ya que el autor sólo describe de manera sincrónica y
aparentemente ingenua, las operaciones finales del proceso de medición. En ese
momento no se tenía presente la existencia de ciertas operaciones, hoy ya
desaparecidas e ignoradas y de las que sólo restarían indicios y rudimentos
históricos, pero que durante cincuenta millones de años, se fueron conformando
diacrónicamente e iterativamente, para la construcción objetual de un concepto
dimensional previo, necesario para posteriormente medir escalarmente la
longitud. En muchos casos, esta medición continúa realizándose mediante el uso
de reglas o varas rígidas y rectas, que se van colocando en una sucesión
rectilineal. Nótese la redundancia tautológica de esta descripción, pero ello,
en la praxis dialéctica de ese remoto pasado, constituía el abordaje epistémico
pertinente y necesario.
B.09. Diferenciándose de su ya lejana asociación
positivista, más que una diferencia en los niveles ontológicos del conocimiento
en lo que respecta a las Ciencias Sociales, la diferencia entre los llamados
métodos operacionales cuantitativos y los métodos subjetuales cualitativos,
reside principalmente en el énfasis sobre la objetividad, entendida ésta como
una externalidad, o al menos como un acuerdo subjetual estable entre expertos.
Hasta la construcción primigenia del objeto se elabora mediante un
operacionalismo, que inicialmente es de carácter filogenético y,
posteriormente, ontogenético (Piaget, 1982).
B.10. En estos momentos terminales del siglo XX,
albores del siglo XXI, si los filósofos le diesen una nueva y distinta lectura
al Operacionalismo, en el sentido de entenderlo en su función primordial y
primigenia de la construcción objetual/dimensional del concepto y no sólo en la
medición escalar del mismo, entonces, la muy cuestionada afirmación de que
"el concepto es sinónimo con el correspondiente conjunto de
operaciones", vista ahora desde esta nueva perspectiva diacrónica, podría
ser perfectamente comprendida y aceptada. No nos queda ninguna duda de que la
intención original del autor, aunque en ese momento no lo haya podido expresar
con claridad, estaba referida a la construcción objetual/dimensional del
concepto y no sólo a su medición escalar, ya que esta fase final sólo recoge
los aspectos fenoménicos que restan y permanecen de todo ese complejo proceso;
iterativo y evolutivo, tal como si se tratase de una entidad orgánica.
C.11. Utilizaremos el término Epistémica
diferenciándolo del más tradicional de Epistemología; siguiendo a Norwood
Russell Hanson (1977) con el término Epistémica nos estamos orientando más
hacia el contexto del descubrimiento en oposición al contexto de la
justificación. Aún más, en lugar del contexto del descubrimiento, deberíamos
decir que la epistémica trata de la heurística del descubrimiento. Adquiere una
mayor significación esta precisión al considerar la diferencia en cuanto a
madurez entre las Ciencias Materiales y las Ciencias Sociales; ello implica que
las Ciencias Materiales ya han recorrido un largo camino en cuanto a la
actividad de descubrimiento y por esto el mayor esfuerzo de la
Epistemología/Filosofía de la Ciencia se ha centrado en la fase siguiente
respecto a la consideración de aspectos que de una manera global se titulan como
lógica de la justificación.
C.12. A diferencia de las Ciencias Materiales,
para las Ciencias Sociales, desde la antigüedad hasta mediados del siglo XIX
pasado, sólo se utilizaron conceptos originados subjetualmente y que al máximo
intentarían salir de esta matriz mediante una confrontación intersubjetual. Es
sólo a comienzos de este siglo, al utilizar instrumentos en cierta manera
externos al juicio del científico, ejemplo, la frase que desde 1905 es
atribuida a Binet: "Inteligencia es lo que miden mis tests", cuando
se entra en la búsqueda de la objetividad operacional en la definición de los
conceptos de las Ciencias Sociales.
C.13. Por razones de madurez, en esta construcción
de las Ciencias Sociales, es que a diferencia de las Ciencias Materiales adquiere
relevancia como hecho fenoménico los procesos de medición, porque
subyacentemente a estos procesos lo que realmente se intenta es una captura y
delimitación más precisa de los conceptos científicos a utilizarse en estas
disciplinas. La construcción y búsqueda de esta delimitación, más que el mismo
procedimiento de medición, es lo que constituye la nueva visión de lo que
significará una lectura diacrónica del Operacionalismo para el nuevo milenio,
por ello lo proponemos como la Epistémica de este futuro.
D.14. Desde 1961 he reflexionado sobre el problema
de la similitud/unidad entre Ciencias Materiales y Ciencias Sociales. Mi
posición actual ha profundizado las tendencias iniciales. Ellas han sido: (a)
Ignorar una mítica unidad ontológica; (b) Dudar de la pertinencia y necesidad
de la unificación metodológica, encarnada en el llamado Método Hipotético
Deductivo Experimental; (c) Promover en las Ciencias Sociales lo que es usual
en las Ciencias Materiales, una construcción objetual/dimensional del concepto,
vía un Operacionalismo que acepte una raíz fuertemente empírica; (d) Medir de
modo escalar el constructos; (e) Estimar asociaciones y correlaciones; (f)
Postular relaciones teóricas.
D.15. Las Ciencias Materiales son diferentes a las
Ciencias Sociales; esta diferencia se expresa de múltiples maneras, pero
especialmente en su desarrollo epistémico y metodológico. Un Investigador es
distinto a un Científico, ello, tanto en las Ciencias Materiales como en las
Ciencias Sociales, pero esta diferencia —por los niveles de medición utilizados
y porque en un caso sólo existen teorías y modelos pero no leyes— se multiplica
y potencia aún más en las Ciencias Sociales. En las Ciencias Materiales esta
diferencia es apenas un gradiente, en las Ciencias Sociales es un abismo.
D.16. En Disciplinas Formales y en las Ciencias
Materiales, una vez que ha sido planteado un problema, un científico con el
conocimiento sustantivo de su disciplina —teniendo la seguridad que se genera
en el hecho de que efectivamente se posee una competencia—, puede alcanzar una
solución. Adicionalmente a la solución, se puede tener una total certeza que
esa solución o es única o es óptima o se puede conocer un grado probabilístico
de bondad. Al contrario en Ciencias Sociales, frente a un problema planteado,
sólo una entelequia absoluta podría determinar si la solución propuesta es
única o es óptima o determinar su grado probabilístico de bondad, generándose
por esta diferencia, distintos tipos de vivencialidad de conocimiento
disciplinario. Si el egresado de una carrera o disciplina social no ha tenido
un trato íntimo y profundo en disciplinas con un soporte formal, lógico y
cuantitativo como Matemática, Estadística, Gramática, Lingüística o Derecho,
entonces le será complicado vivenciar en forma robusta la existencia del
conocimiento social y por ello le será dificultoso poseer la convicción sobre
una aproximación verosímil a la solución de los problemas, ya que en el ámbito
social la problemática es muy variada y no se repite exactamente, en similares
condiciones, como sucede en las Ciencias Materiales.
D.17. Por la naturaleza, complejidad y estabilidad
de las fenómenos estudiados en cada disciplina, la construcción del
conocimiento puede ser representada de distintas maneras. En Física y Química
se puede representar por una Torre; fuerte, sólida, cada vez más alta [Para
inicios del tercer milenio en Tokio y Singapur se van a construir torres de mil
metros de altura]. En Biología y Medicina esta representación se concretaría
mediante un frondoso Árbol [Una Sequoia y un Cedro]. La Psicología, en cuanto a
la medición de las aptitudes, se aproxima a un pertinaz Aromo [Flexible,
resistente y azotado por el viento]. En el resto de las Ciencias Sociales, en
más o en menos, la representación se corresponderá con una Fiesta Parroquial;
con una gran variedad de fuegos artificiales, cohetes de existencia efímera,
que rasgan la noche, estallan y se despliegan en mil formas y colores.
D.18. Siendo arrastrado por el modelo ?sobre la
base de lo propuesto por Brigdman en la conceptualización de las definiciones
operacionales? es posible afirmar que en Física y Química, la torre es única y
a diferencia de la bíblica, todos los constructores hablan exactamente el mismo
idioma. En Biología y Medicina se cultivan unos pocos grandes árboles y los
forestales se comunican adecuadamente entre ellos. En las Ciencias Sociales,
cada investigador habla su propio idioma, con todo su derecho, ignora a su
vecino y lanza en la noche su pequeño gran cohete multicolor. En Ciencias
Sociales, todo proceso de medida es, en principio, una definición operacional y
será un lento proceso de maduración lo que pueda llevarnos hasta la colectiva y
convencional determinación de constructos, diferentes lógicamente a los que de
manera secular e histórica, aparentemente cuasi natural, se han establecido en
las Ciencias Materiales.
E.19. En las Ciencias Sociales, la estabilización
de las definiciones operacionales avanza muy lentamente y aún no se han
inventado o desarrollado definiciones operacionales para la semántica de los
conceptos. En este camino, en algún momento se pasará por la necesaria búsqueda
de la confiabilidad, pero nótese que este es un problema casi exclusivo de las
Ciencias Sociales. En Física, Química y Biología basta con la Teoría de los
Errores y en la Medicina ?con sus Variables Dependientes perfectamente
identificables y medibles? es suficiente para su avance, el Diseño Experimental.
[Ciegos, Doble Ciegos y hasta Triple Ciegos]. Cuando un joven investigador nos
ha solicitado alguna clave, se le ha sugerido que procure alcanzar la
confiabilidad en sus mediciones, ya que la validez le será dada por añadidura.
Esto es lo que siempre he pensado y posteriormente lo he visto reflejado en los
planteamientos de la obra póstuma de Jean Piaget (1982).
E.20. En Ciencias Sociales, se piensa
equivocadamente, que cualquier conjunto de ítemes con una cierta validez
interna, o unas escalas denominadas Likert ?con una supuesta consistencia
interna y sin la comprobación de su estabilidad temporal? ya de por sí,
constituyen una buena medición, y que lo relevante será insistir en interpretar
y teorizar sobre los resultados que se obtengan con esos instrumentos; casi
siempre aplicados sobre muestras de dudosa representatividad. Por lo contrario,
considero que en la etapa en la cual se encuentra el actual desarrollo de las
Ciencias Sociales, lo más importante es primero detectar fenómenos, luego señalarlos,
identificarlos y caracterizarlos operacionalmente como conceptos y
posteriormente transformarlos en constructos científicos al medirlos
confiablemente; Ullmo (1959). Es en este momento cuando tiene sentido iniciar
el proceso de teorización, que deberá realizarse en paralelo y
consustancialmente con el proceso de evidenciar la validez de los constructos.
Usualmente no se discrimina con claridad, la diferencia entre las dos
argumentaciones antes expuestas, y de manera simplista se ve con recelo, y en muchos
casos con rechazo, cualquier trabajo de investigación que sólo presente
variables bien medidas, generándose como consecuencia, que se hipostasia la
función de los Marcos Teóricos de tal manera que de ser simples apoyos
operacionales pertinentes, se transforman en axiomas validadores de
explicaciones y conclusiones.
E.21. Desde
hace más de cincuenta años, la definición tradicional de validez dice que
"un instrumento de medición es válido si mide lo que pretende medir".
Nótese que desde un punto de vista epistémico, esta definición puede
catalogarse como metafísica, ya que exige la preexistencia ontológica del
objeto/concepto/dimensión a ser medido. He propuesto acentuar y privilegiar una
lectura diacrónica del operacionalismo, lectura tal que nos permitirá llegar a
decir, que un instrumento de medición es válido, si mide ‑confiablemente‑
lo que operacionalmente mide. Esta afirmación podría simplificarse a un extremo
cuasi tautológico y con sentido hermético, al reducirse a "un instrumento
es válido si mide lo que mide". Verdaderamente a lo que se estaría
apuntando sería a señalar que cualquier definición operacional, que logre ser
exitosamente confiable algo medirá, no importa qué. Para la ciencia abstracta
no es relevante el nombre que se le pueda dar a ese "qué", importa
las relaciones observadas entre los distintos "qués". Diacrónica e
iterativamente, durante la construcción y desarrollo del proceso operacional,
como seres humanos con lenguaje, vamos incorporando un Vocablo/Significante y
un Significado/Concepto a ese algo medido, que en última instancia y/o en su
esencia —si la tiene— seguirá siendo un desconocido, de una manera parcial
equivalente, al concepto filosófico de nóumeno. Podemos concluir diciendo que
si un instrumento de medición llega a ser confiable, entonces, en algún momento
aparecerá la validez. Será necesario esperar a que aparezcan asociaciones y/o
correlaciones y/o relaciones funcionales, con otras variables.
F.22. Usualmente, para evaluar un trabajo de
investigación, se pueden considerar tres aspectos básicos: a) Originalidad
Conceptual, b) Méritos Metodológicos, c) Aportes Relevantes. Estos aspectos
deberán ser evaluados de manera diferente, si se trata de un Informe Técnico o
si se trata de una Monografía Científica. Un impecable Informe Técnico puede
ser analógicamente equivalente a "Las Meninas" de Velásquez, en
cambio una brillante Monografía Científica ?en ese mismo sentido? sería
comparable con "El Jardín de las Delicias" del Bosco. Esta diferencia
debería ser, en todo momento, observada y respetada.
F.23. La Investigación Operacional es
objetivamente evaluable. Para una mayor precisión, vamos a diferenciar entre la
Investigación Metodológica Operacional y la Investigación Descriptiva
Operacional. La primera es en principio más relevante y original, ya que
consiste precisamente en la proposición de un procedimiento o fórmula coherente
para realizar directamente una Medición Atributiva o la construcción de un instrumento
de medición confiable y válido ?validez interna? para una Medición Sustantiva.
La segunda, se refiere a la descripción de las relaciones entre variables
conocidas en Muestras y/o Universos nuevos y/o diferentes, donde, además de su
importancia descriptiva, puede adicionalmente constituir un aporte relevante de
carácter epistémico, si se contribuye a establecer la validez de constructo de
las definiciones operacionales.
F.24. Con relación a la evaluación de los Ensayos
Epistémicos, es posible, para un evaluador experto, diferenciar entre los
distintos aspectos involucrados, primero y principal debe establecer
objetivamente la originalidad de los conceptos propuestos y posteriormente
pasar a establecer si adicionalmente puede considerarse si presenta un aporte
relevante; dependerá del punto o fulcro operacional, en el cual se apoyen los
conceptos. De manera análoga, así como en una Investigación Descriptiva
Operacional, el valor del coeficiente de correlación y/o el correspondiente
nivel de significación, es el principal elemento para juzgar la existencia de
un aporte, en el caso de un Ensayo Epistémico, se descansará en la manera como
se evalúe la relación establecida entre los conceptos. Como se trata de
conceptos nuevos y/u originales, será el criterio subjetual del evaluador, el
patrón para valorar la contribución de los indicios operacionales y/o
semánticos que se ofrezcan. Dada la mayor porosidad y/o fractalidad de los
Ensayos Epistémicos frente a los Informes Técnicos, cuando estos se toman como
arquetipos, es usual la perversión que significa dar más importancia en la
evaluación, a las formas de presentación metodológica que a la originalidad
conceptual y a la relevancia de los aportes alcanzados.
F.25. La evaluación del trabajo científico y de
investigación es diferente a la apreciación del arte y la literatura. En la
valoración de la expresión artística, en general se acepta sin ningún problema,
la validez de una gran dosis de subjetividad. Considero que, entre otros,
Boticcelli, Poleo y López Méndez son grandes pintores; puedo detenerme y
deleitarme en la contemplación de la belleza de sus cuadros, en cambio, nunca
me he detenido a contemplar la creación artística de Picasso, Botero o Borges,
considerados como figuras señeras en esta segunda mitad del siglo XX. En
música, puede oponerse en igualdad de méritos a Tchaikovski, Albéniz y Falla
con Schönberg, Stravinski y Shostakovich. En literatura, frente a Santos
Luzardo y El Gatopardo, situaremos a Stephan Dedalus y a Rayuela.
F.26. En la evaluación de los productos y logros
científicos se presenta una mayor objetividad, aunque ello no constituya un
bloque monolítico. Supongamos una escala semántica que mida la comprensión
precisa del significado. Se tiene un Valor Máximo de cien puntos, con un relato
descriptivo para una audiencia culta, por tanto absolutamente comunicable y se
tiene un Valor Mínimo de cero puntos, para la semántica cuasi individualizada y
privada que desarrolla un aficionado a la música romántica del clasisismo
alemán. Dentro de esta escala, proponemos que una Investigación Operacional se
sitúe entre 90 y 100 puntos, un Informe Técnico entre 80 y 90, una Monografía
Científica entre 70 y 80 y un Ensayo Epistémico entre 60 y 70. Dejando los
valores menores de cincuenta puntos ordenadamente para la literatura, la poesía
y la música. En la medida en la cual vamos de una Investigación Operacional
hacia un Ensayo Epistémico, la comunicación va adquiriendo varianza y se va
perdiendo la precisión conceptual del significado, hecho que aumenta la
posibilidad de la influencia del juicio subjetivo y subjetual en la evaluación.
F.27. En la evaluación de las Monografías
Científicas y más acentuadamente para los Ensayos Epistémicos, lo subjetivo y
lo subjetual tiene múltiples formas de manifestarse. Moviéndonos de lo
subjetivo hacia lo subjetual, situaremos en primer lugar, al Efecto Simpatía,
éste se basa en la popular conseja, de que un científico es un personaje
humilde y de gran modestia, por ello sus Ensayos Epistémicos pueden ser
aceptados sin mayor cuestionamiento, especialmente si no se cita a sí mismo. En
segundo lugar encontramos al Efecto Halo, bien conocido y estudiado por
psicólogos y sociólogos. Al final tendremos el Efecto Empatía; dado el tema, el
estilo y el enfoque metodológico utilizado, un evaluador desarrollará una mayor
aceptación por los temas de moda y los estilos familiares, en oposición a lo
que le resulte extraño y poco ortodoxo.
G.28. A diferencia de lo que sucede con las
Investigaciones Operacionales, el construir los Ensayos Epistémicos, representa
un gran esfuerzo. Por la levedad del razonamiento, lo evasivo de los conceptos
y lo complejo que se presenta su captura semántica, parece y se siente
doloroso. Como en el mito griego, subir la roca hasta la cima y saber que
inexorablemente volverá a caer, supone un ejercicio de voluntad y resistencia.
Es en esta soberbia e íntima soledad ?la misma que ha galvanizado a místicos,
artistas y creadores?, el crisol donde se fragua el temple del científico, no
tanto como un reto frente a la alteridad, sino como una implosión necesaria de
la mismidad.
BRIDGMAN, P.W.: The Logic of
Modern Physics. MacMillan.
Nueva York: 1927.
DIEUDONNE J.: Fundamentos de Análisis Moderno. Reverté.
Barcelona: 1966.
HANSON, Norwood Russell: Patrones de descubrimiento.
Observación y Explicación. Alianza Universidad. Madrid: 1977.
PIAGET, J.; GARCIA, R.: Psicogénesis e historia de la
Ciencia. Siglo XXI Editores, 2da. edición. México: 1982.
ULLMO, Jean: El pensamiento científico moderno. Taurus
Ediciones, Barcelona: 1959.