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del pintor Mauricio Rizo a más de 12 mil dólares
El enigma del platanal |
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Éxito del
hiperrrealismo rural hacia el nuevo siglo Arnulfo Agüero El excelente pintor del paisaje rural hiperrealista
Mauricio Rizo nace en Venecia, Jinotega de 1963; una región de montañas
brumosas y exuberantes paisajes bucólicos, llenos de cafetales, chagüites y
árboles con preciosos follajes . Esta misma escenografía de
boscajes paradisíacos emerge de su pintura al óleo; al igual que rescata la
histórica imagen con un realismo propio de un urbanismo rural ancestral;
tales como las mestizas casas de taquezal y bambú, así como las chozas de
palma y bambú de nuestros antepasados indígenas; obras iluminadas de una luz
crepuscular. En la actualidad este pintor se encuentra
trabajando su proyecto: retratos ilustres del siglo. Así como; realizando
gestiones para la exhibición de su retrospectiva: “luces y paisajes de fin de
siglo”. La sencilla verdad de rizo y
el inglés constable: Ambos artistas adoran la estabilidad, el
orden y la naturaleza. El “jardinero de las segovia” se inicia a la vida
artística a la edad de seis años, luego pasa al taller de restauración de
fotos antiguas Kasty; de ahí le nace el gusto por el color, detalle y
realismo. En sus obras pictóricas, durante las
últimas dos décadas ha proyectado la imagen rural exaltada, plasmada con
naturalismo; así como un minucioso manejo de las contraluces con su clásico
ángelus vespertino y nocturnal, señalando en anteriores críticas por los
pintores Alberto Ycaza y Leoncio Sáenz. Tienen sus obras un “trompee-loeil”
(engaño óptico de una realidad aparente); tales fueron sus dos recientes
exposiciones (1996-1999) “contraluces”, “paisajes” y costumbrismo. Rizo además participó en la exposición
colectiva inaugural de Galería Pléyades junto a renombrados maestros de la
plástica nacional como Armando Morales, Hugo Palma y Federico Nordalm. Estas trascendentales exhibiciones son
claramente anunciadoras del nacimiento con fuerza y continuidad de un
triptolémico hiperrealismo rural nicaragüense en nuestro país. La perfección de su fuente primigenia
comprometida con la naturaleza y costumbres de nuestras regiones con una
visión arcaica, precisa en su correcta estación del tiempo, luz, ambiente y
realidad provinciana han sido los componentes de su rápido triunfo. Similar acción pictórico realizó en siglos
pasados el pintor inglés John Constable (1776-1837) como un defensor de las
provincias y la naturaleza, en contra del progreso y los efectos negativos de
la revolución industrial. Constable ejecutó el famoso cuadro “El carro de
heno”; impresionismo bucólico con textura irregular, entramado del lienzo,
así mismo pintó otra gran variedad de paisajes que crearon admiración en los
modernistas franceses, Gericault y Delacroix que promovían una revolución
romántica originada por el sentimiento: ¡de vuelta a la naturaleza! Como una
antítesis a una cultura que naufraga en la crisis de valores e identidad. El triunfo del fotorrealismo Con el éxito del hiperrealismo en los años
setenta, Rizo se inserta en las corrientes modernas del pensamiento de las
últimas tendencias. El Museo Info-Withney N.Y. fue el primero que le dio
cabida a esta manifestación de las artes visuales. Richard Estes con su obra
“East river” es un clásico ejemplo del estudio del paisaje de las grandes
urbes de cristal y metal; con sus reflejos en rejuegos de luces y perspectiva
urbana moderna neorrealista. Con esta misma tendencia el artista
segoviano instaura en Nicaragua su paisaje rural hiperrealista de provincias
norteñas con efectos y visión luminosa cuasi-cinematográficas, con un cuidadoso
y acucioso manejo de la luz dorada , creando esa perspectiva ilusoria
tridimensional lumínica, clásico de los antiguos maestros del renacimiento y
de la civilización cristiana; así este habilidoso artista recupera esos
grandes descubrimientos pictóricos perdidos por algunas escuelas de
vanguardia y artistas de concepción del pensamiento efímero post-moderno. El “Art Noveau” o el modernismo nació
como una reacción a la civilización industrial corruptora de lo natural. Rustin
predicaba el retorno a la renovación de la belleza ante la fealdad y las
deformaciones. Los neoclásicos proponían el retorno a las formas armónicas
perfeccionadas mediante la razón y el sentido, apoyada en los valores
universales enlazados con el concepto de nacionalidad como una reafirmación
de la identidad amenazada. David, Girodet, Gericault y otros triunfaron
rápidamente en la Europa de siglos pasados. Por su parte Mauricio Rizo con identidad
propia y ardua labor del óleo sobre lienzo rescata la geografía de nuestra
naturaleza fecunda e historia provincial encaminándose con rápido éxito hacia
el nuevo siglo con su clásico hiperrealismo rural nicaragüense. |