|
I.
CONTEXTUALIZACIÓN DE LA PINTURA DE MAURICIO RIZO EN LA PLASTICA NICARAGUENSE
Y LATINOAMERICANA.
La obrade
Mauricio Rizo (Jinotega 1963), irrumpe confuerza de clásica en la plástica
nicaragüense y latinoamericana. La plástica nicaragüense se caracteriza en la
actualidad por contener como corrientes de un mismo océano, una variedad de
estilos y tendencias que van desde la recreaciónde un arte clásico
renacentista, las inevitables lecciones de la pintura flamenca y holandesa,
las notorias influencias del impresionismo y el postimpresionismo europeos,
la incorporación del sentido de la composición, símbolos, coloresy ausencia
de perspectiva de la pintura prehispánica, la indeleble huella del muralismo
mexicano, pasando por las abstracciones de cierto vanguardismo del siglo XX,
el action painting de Pollock, la vigorosa corriente naif o primitiva, el op
arte y el pop art, el arte matérico, hasta el hiperrealismo ylas
instalaciones postmodernistas del arte contemporáneo.
Señalo estilos
irrecusables y evidentes en la plástica latinoamericana, que nuestros
artistas han recreado de manera original y sorprendente, al imprimirle su
idiolectopersonal y nuestro ethos cultural. La labor de nuestros creadores no
ha sido la de meramente calcar o copiar, sino como producto de un mestizaje
cultural con una poderosa visión de mundo faceteada, inmerso en una realidad
nacional particular, ha dado una respuesta creativa y propicia.
Mejor
lo dice la Maestra Raquel Tibol en su artículo Apuntes sobre el
arte de ilustrar mientras Iberoamérica pinta: En el siglo XX el arte
iberoamericano no ha respondido a un calendario preestablecido, ni atendió
servilmente a los cambios estéticos. En cada país se han dado -y se siguen
dando-
las más
variadas escalas de valores. Se han remedado corrientes predominantes en las
áreas hegemónicas, se han aportado esencias propias de un sitio y una
historia particulares, se ha explorado lo sombrío y lo sórdido, y se ha dado
visibilidad a lo más radiante de la pluralidad iberoamericana.
Tanto
así que la plástica nicaragüense se ha venido produciendo en los polos de
tradición y ruptura, portando siempreun sello propio que la perfila como una
de las formas de ser de nuestra identidad cultural con mayor fuerza y
aceptación en el mercado internacional (Morales, D´León, Aróstegui, Icaza,
Dreyfuss, Nordalm, etc.)
Mutatis
mutandi la plástica latinoamericana ha padecido los mismos avatares,
pero como resultado del desarrollo desigual y combinado de nuestra región y
de las variantes en el proceso de mestizaje, el acceso a los patrones
culturales europeos y la incorporación del ethos telúrico primigenio, cambian
en el tiempo y en el espacio para cada país iberoamericano. Distinguiéndose
para el caso aquellos países que poseen raíces autóctonas de una cultura
milenaria (México, Mesoamérica, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia) de aquellos
cuyas metrópolis urbanas han sido constituidas por la inmigración europea
(Argentina, Uruguay, y en parte Brasil y Chile). Más la presencia en ambos
casos en mayor o menor grado de las poderosas culturas africanas que se
vieron forzadas a desarrollarse en América como resultado de la esclavitud.
Para
el arte en general y la plástica en particular estos hechos históricos son
relevantes en este proceso de comunicación e integración cultural entre
culturas eurocéntricas, colonizadoras, dominantes y la cultura autóctona
prehispánica. Es lógico suponer que aquellas culturas con fuerte migración
europea y con un significativo intercambio comercial con las metrópolis,
accedieron tempranamente al pensamiento europeo occidental, al conocimiento
desu arte y se inscribieron como productores de bienes artísticos sin dejar
de incorporar la poderosa realidad de nuestro continente y la propia visión
del ser creador.
Por
otro lado los países con raíces autóctonas de una cultura milenaria, con una
cuantiosa población aborigen organizada en grandes y pequeños núcleos urbanos
(Tenochtitlán-México, Mesoamérica, Perú, Bolivia, etc.) y con un peso
económico importante que posibilitó el intercambio comercial y la
comunicación cultural, rápidamente adoptaron las técnicas y estilos del arte
europeo y le imprimieron el propio sello de una cultura aborigen viva y con
obras de incuestionable relevancia cultural (las pirámides, los petroglifos y
la cerámica).
II. TRES FORMAS EN LA PINTURA DE MAURICIO RIZO: PAISAJES,
RETRATOS Y BODEGONES.
En
el contexto de la cultura mesoamericana y específicamente de esa síntesis
cultural que está siendo Nicaragua, encontramos la obra de Mauricio Rizo,paradigmática
en su ser clásica. La obra de Rizo se ha desarrollado con originalidad,
dominio y poder de transformación, básicamente entres formas: el paisaje, el
retrato y el bodegón. Todas dominadas con un magisterio excepcional hecho que
le confiere un lugar privilegiado en la plástica nacional y latinoamericana.
III. EL PAISAJE NICARAGUENSE COMO
EVENTO INEDITO.
Don
José Lezama Lima, afirma en su libro La expresión americana
que: Lo único que crea cultura es el paisaje (...). En el proceso de creación
de nuestra cultura visto desde la opsis lezamiana, las obras primigenias,
fundamentales y creativas del evento paisaje son las de Juan Bautista
Cuadra y Fernando Saravia. El primero por haber convertido la
visión del espacio naturalnicaragüense en objeto de arte y el segundo por
haber conjugado acertada y felizmente la experiencia cromática del
impresionismo con la recreación fundacional del espacio natural nuestro.
|

|
Mientras
el ser humano no procese artística o científicamente su entorno natural, su
visión de si y de las cosas, estos eventos naturales seguirán acaeciendo bajo
nuestra mirada efímera pero no se constituiráncomo apropiación humana,
producción de cultura y seña de identidad. Y este proceso cultural en
Nicaragua se desencadena contres creadores individuales y toda una escuela de
nuestro paisaje, quienes lo han producido como un elemento toral e inédito:
Cuadra, Saravia, Rizo y la ecuela primitivista. El balbuceo regionalista, el
discurso impresionista, la reflexión clásica y la visión naif.
Las
afirmaciones anteriores no pretenden ser excluyentes ni ignorar la poderosa
presencia del paisaje como formante específico de nuestra plástica en creadores
de la talla de Rodrigo Peñalba, Armando Morales, Alejandro Aróstegui,
Arnoldo Guillén, Orlando Sobalvarro, Leonel Vanegas y Carlos Montenegro.
Mas en ellos el formante paisaje se concreta de manera compuesta: telón de
fondo o background (todos), visión metapictórica o reflexión sobre la pintura
(Peñalba, Morales, Aróstegui, Vanegas y Sobalvarro) elaboración de espacios
metafísicos (Morales y Aróstegui), sublimación de una volcánica identidad
regional (Guillén) o una visión de cierto urbanismo nacional en sus
vertientes Pacífica y Atlántica(Montenegro).
|