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| ¿CÓMO HACER UN ENSAYO FILOSÓFICO? Redactado por Sagandhimeo, alumno de filosofía de la UNAM INTRODUCCIÓN He desarrollado una técnica óptima para elaborar ensayos y a pesar de cursar el nada despreciable 6° semestre de filosofía, considero que tengo la posibilidad de redactar un breve instructivo para la realización de un ensayo de evaluación escolar, guardando las proporciones adecuadas. Para ello remitiré al lector al texto que se encuentra al final de esta misma página web. PREELIMINARES El primer paso es elegir un tema, para ello debe procurarse elegir una época determinada (como el Siglo XX), y un área determinada (como la ética), es importante delimitar de lo general a lo particular, para así ir circunscribiendo el tema lo más posible (ejemplo: elegir el concepto de libertad). Es fundamental plantear un problema (una pregunta) para realizar un ensayo, pero no es necesario plantearlo de inicio, pues a veces no estamos familiarizados con los temas que vamos a tratar; por lo que una vez que se ha delimitado una época, un área y algunos conceptos de interés personal: puede proseguirse a revisar la literatura correspondiente, para lo cual hay varias formas: 1. la más segura y a la vez la más larga y tediosa es ir directamente a los anaqueles de las obras del tema de interés (como el siglo XX o el tema de la libertad) y revisar libro por libro en los respectivos índices los temas de interés, lo cual puede llevar varias horas. 2. otra forma es buscar el tema en el catálogo y revisar los índices de los libros respectivos. Buscar información por internet es reprobable al menos para universitarios, pues tal recurso carece de profundidad (exceptuando libros electrónicos). Además de los índices se puede hojear cada obra brevemente, siempre con el objetivo de delimitar el tema y buscar obras que sean adecuadas para un tema en particular y no una lluvia de ideas, es decir, se debe buscar la variación y no la variedad. El siguiente paso es analizar el material elegido y plantear un problema (por ejemplo, ¿Sartre tiene una idea coherente sobre la libertad?, O ¿Estaremos condenados a ser libres de manera absoluta?.). El problema conducirá nuestra investigación, por lo que es fundamental hacer un buen planteamiento. Por lo regular se pide que la introducción se redacte hasta que se termine el ensayo, pero en lo particular yo prefiero escribirlo al empezar el escrito, pues me ayuda a pulir los objetivos de la investigación que acompañan al problema. LA INTRODUCCIÓN En la introducción se explica de qué tratará la obra, qué se espera alcanzar, qué aspectos se tratarán, desde qué enfoque y puede incluirse qué textos y autores, pero no es una estructura rígida. Lo que no se debe hacer en la introducción es poner citas, pues eso corresponde al cuerpo del trabajo. También pueden incluirse una breve reseña de los antecedentes del tema y por qué es importante abordar tal problema. Por lo general ocupa una cuartilla, pero pueden ser dos o tres (hablando de un trabajo de 8 a 10 cuartillas que es el que se maneja en mi carrera). CUERPO DEL ENSAYO Se debe proseguir a dividir el tema en subtemas, aunque esto no es necesario de primera instancia, pues conforme se avanza en el ensayo se pueden efectuar las divisiones correspondientes. Es recomendable dividir la obra en 3 o 4 capítulos, principalmente por formalidad, pero también para que pueda desarrollarse el tema óptimamente. La redacción del ensayo debe llevar un ritmo de paralelas, es decir que se empieza con un breve comentario, luego se pone una cita, se prosigue con un comentario sobre esa cita, se conecta tal cita con la que sigue con otro comentario y así sucesivamente, tratando de alternar equitativamente lo que se cita con lo que se comenta, para así no pecar con los extremos del “choro personal” o “el fusil que se cree ensayo”. Es importante que cada capítulo disfrute de conexión con los capítulos contiguos, para que pueda observarse el desarrollo del tema en una continuidad, para ello se sugiere lo siguiente: Al final de cada capítulo se puede escribir un comentario de cierre que a su vez anticipe al subtema del próximo capítulo, al igual que puede empezarse cada capítulo con un comentario sobre el anterior que se conecte con el subtema en turno. LA CONCLUSIÓN En la conclusión se demuestra si en verdad se problematizó bien el tema, de modo que se pueda proponer un argumento derivado del trabajo, pero que no repita lo mismo que se dijo dentro del mismo, sino que signifique un paso adelante, es decir, que el trabajo genere una aportación al tema tratado, pues si se empezó con una pregunta a partir de un tema: dicha pregunta debe ser respondida en la medida de lo posible. De igual forma que en la introducción, no se debe citar dentro de la conclusión. Finalmente se puede hacer referencia a las implicaciones que se derivan de la conclusión personal. Para terminar se debe leer todo el trabajo para corregir los errores pequeños, y de ser necesario reestructurar los capítulos o reelaborar la introducción. NOTA: en el ensayo adjunto que tomamos como base no se incluyen las referencias al pié de página debido a fallas técnicas al convertirlo en página web, pero queda sobreentendido que después de cada comilla de cierre va una nota al pié de página con su respectiva referencia. También aclaro que no indicaré la forma adecuada de anotar la referencia de pié de página, pues eso puede revisarse en los manuales convencionales, además he notado que los profesores no suelen ser tan estrictos al respecto. UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS SISTEMA UNIVERSIDAD ABIERTA COLEGIO DE FILOSOFÍA MATERIA: HISTORIA DE LA FILOSOFÍA III-2: DE HEGEL A NUESTROS DÍAS ALUMNO: Sagandhimeo SEMESTRE 2007-1 TÍTULO: EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD EN SARTRE INTRODUCCIÓN La libertad es un problema muy amplio que involucra aspectos tanto existenciales como jurídicos. En el presente ensayo abordaremos dicho concepto partiendo del existencialismo de Sartre y lo contrastaremos con la filosofía analítica de Hospers, con la filosofía continental de Alejandro del Palacio Díaz, así como también nos apoyaremos en el análisis de José Sánchez V., quien fue contemporáneo de Jean Paul. El desarrollo de este trabajo inicia con un acercamiento al significado de la libertad, prosigue con el análisis de la naturaleza humana y concluye con la polémica sobre la responsabilidad humana. LA LIBERTAD: UN ACERCAMIENTO Antes de abordar la idea de libertad en Sartre, es fundamental exponer el problema de la libertad a grandes rasgos, dado que “<libertad> es una palabra escurridiza, con muchos significados superpuestos en el uso común. Tratarla en detalle requeriría muchas páginas. 1) La usamos en un sentido negativo, en el cual significa la ausencia de constricción. Somos libres, en este sentido, si nadie nos fuerza a hacer algo contra nuestra voluntad. (...) 2) También la usamos en un sentido positivo, para significar aproximadamente lo mismo que facultad. En este sentido somos libres, no de prohibiciones, sino de hacer ciertas cosas.” Asimismo, la libertad es una dificultad de suma importancia en nuestros días, debido a que “el problema de la libertad es un problema moderno, está en la base del humanismo y es característico del mundo industrializado, se presenta con el advenimiento del Estado (...) está íntimamente ligado al surgimiento de las ciudades y al desarrollo del liberalismo; responde a una forma histórica de pensar el mundo y de actuar en él...” . De este modo podemos apreciar la complejidad e importancia de la libertad. Ahora bien, el asunto que sigue consiste en comprender su naturaleza, “porque el problema de la libertad es un problema de identidad, manifiesta en los valores contenidos en las relaciones sociales, es un problema de la razón antes que de la voluntad. La voluntad no es sino la inteligencia en movimiento, carece de contenido por sí misma, éste le es proporcionado por la inteligencia” En este sentido pareciera que Del Palacio mantiene una idea reducida de la libertad, al circunscribirla a la razón, sin embargo, clarifica su postura al postular que “los conflictos supuestos entre pensar y querer son siempre conflictos entre pensamientos (...) La libertad constituye ante todo un problema de conocimiento, sin la representación objetiva y crítica del mundo en que se actúa toda decisión propia y libre es imposible y la elección misma, (...) pierde su sentido y se vuelve expresión de enajenación” . Por otro lado, la idea de libertad ha sido atacada desde el determinismo, en el cual, se plantea que “todo lo que ocurre está causado por condiciones previamente existentes, y éstas a su vez causadas por condiciones anteriores a ellas, y así retrocediendo en el tiempo indefinidamente. Pero si cada una de sus acciones de usted está causada, ¿cómo puede ser libre? . A lo cual se puede responder que, “enunciando sólo los antecedentes causales, nunca podríamos dar con una condición suficiente; para dar cuenta de lo que hace una persona en sus actividades orientadas hacia fines hemos de conocer sus razones, y razones no son causas.” De este modo se puede apreciar que Del Palacio y Hospers convergen en el sentido de resaltar la importancia de la razón con respecto a la libertad, aun cuando caminen por sendas diferentes. Y en un contraste radicalmente diferente, nos topamos con Sartre, el cual concibe la libertad con un tono pesimista e irracional, es decir que “coloca al hombre solo en total desamparo, ante su propia nada. En la existencia auténtica. De esta radical experiencia arranca el mensaje sartriano. Pretende justificar esa existencia absurda y monstruosa. En ella descubre el sumo valor: La libertad. La aceptación consciente de la condición humana en su desamparo y contingencia carente de sentido y justificación. Condenada al fracaso y al aniquilamiento” . Por lo que procederemos a exponer los planteamientos de Sartre que lo orillaron a conclusiones tan abrumadoras. NATURALEZA HUMANA La libertad en Sartre va de la mano con la naturaleza humana, pues para él la existencia precede a la esencia , lo cual no es una idea novedosa pues varios siglos antes Pico de la Mirandola dijo: “Ni celeste, ni terrestre te hicimos, ni mortal ni inmortal para que tu mismo, como modelador y escultor de ti mismo, más a tu gusto y honra te forjes la forma que prefieras para ti.” De modo semejante, Sartre plantea que “Gracias a la libertad puede el hombre hacer brotar la nada en el mundo. El ser-para-sí es libre porque es nada. Lo que es, no es libre. Es como es. La nada (actual) del ser-para-sí, lo obliga a hacerse. El hombre es proyecto de ser. Como proyecto que es tiene que elegir. Tiene que elegirse.” Esta radicalización que resalta a la libertad, llega a un extremo ontológico asombroso, pues plantea que “el hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después, y será tal como se haya hecho. Así, pues, no hay naturaleza humana, porque no hay Dios para concebirla.” Tal consternación en Sartre, sólo nos puede llevar por el mismo camino pesimista del que partió, pues “La libertad (...) alcanza tonos de drama metafísico cuando el hombre privado de esencia, para satisfacer su necesidad existencial de autoafirmación, se convierte en negación que reclama su derecho a existir suspendido de la nada (...) Es la libertad angustiada del hombre sin destino” . RESPONSABILIDAD La afirmación de Sartre sobre la existencia que precede a la esencia, lo llevó a conclusiones más allá de la negación de la naturaleza humana, pues nos explica que “si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es. Así el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia.” Y posteriormente lo reafirma diciendo que “el hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace.” Sartre parte de sus propios principios para afirmar esa condena a la libertad, la cual es muy discutible, pues “...Nuestros deseos (...) están causados por una variedad de factores, sin duda, nuestra predisposición hereditaria, nuestro entorno en los primeros años, las pautas de nuestros hábitos desarrollados durante años... (...) La libertad de toda persona está limitada, y algunas personas tiene más que otras. Si usted ha tenido un entorno muy desafortunado en su edad temprana y en consecuencia desarrolla ciertos hábitos muy fuertes, es muy posible que nada de lo que haga en su vida posterior –incluso ir al psiquiatra—le capacite para vencerlos” . Peor aun, la libertad en Sartre no sólo da por hecho la libertad como autodeterminación, sino que desprecia el fundamento racional que apreciamos en Hospers y Del Palacio, dado que “la libertad sartriana no es un acto humano deliberado que elige frente a motivos conocidos. Sino una posibilidad de elección ante varios términos o proyectos de ser, elección de la que está ausente toda deliberación reflexiva de los motivos. El autor excluye la deliberación como elemento constitutivo del acto libre. En consecuencia, su llamada libertad es de hecho espontaneidad pura, refractaria al análisis y absurda como la existencia humana con la que se identifica” Y allí no acaba la inconsistencia de la postura sartriana, pues llega incluso a un absurdo lógico de gran magnitud, pues plantea que “el hombre es responsable de sí mismo, de su libertad. Pero el hombre está condenado a ser libre, está condenado a ser responsable de sí mismo en cuanto que tiene que elegir sin deliberación alguna determinado proyecto de ser. Pero además (...) está condenado al fracaso. Es una pasión inútil. En consecuencia, es responsable de sí mismo como fracaso, como pasión inútil. Pero si está condenado al fracaso, no es libre. Y si no es libre, no es responsable. Ante tal incongruencia no nos queda mas que problematizar la idea de libertad por otras vías, y así podemos empezar por cuestionar a la libertad desde nuestro tiempo y reflexionar en el sentido de que “la razón funcional ofrece al hombre la ilusión de una felicidad fincada en la posesión y la sensualidad vulgar, proporcionada por un régimen donde las opciones son dirigidas de manera tal que la oportunidad de escoger da apariencias de libertad” . Además, no todo tiene que ser pesimista, pues “el camino de la libertad es el camino del hombre, a ella nada le es ajeno, aun su negación le es propia, es la expresión de su insuficiencia en la verificación de los valores (...) Su obra es incesante, nunca acabada, tendiente siempre a ir más allá de sí misma, de lo alcanzado, lo logrado, lo creado; es el espíritu del hombre en busca de su plenitud. Es la condición necesaria de todo proyecto humano, ella afirma la vocación racional de autotrascendencia que guía la conducta.” CONCLUSIÓN Sin duda, Sastre puso a la libertad en tema de discusión como ningún otro filósofo de la historia, lo cual no debe pasarse por alto. Sin embargo, su argumentación es absurda y pesimista, por lo que no es recomendable tomarla en serio. En cambio, Hospers y Del Palacio sugieren caminos muy ricos en lo que concierne a la idea de libertad, por lo que podemos vislumbrar un camino prometedor para la filosofía en dicho ámbito, así como una senda alentadora para la humanidad, en aspectos como la naturaleza humana, el poder de la voluntad y nuestro futuro. BIBLIOGRAFÍA Hospers, John. Introducción al Análisis Filosófico. Alianza Editorial S.A. Madrid. 1976 Del Palacio Díaz, Alejandro. El Problema de la Libertad. Ediciones Armella, S. A. de C. V. México. 1991 Sánchez V. José. Introducción al Pensamiento de Jean Paul Sartre. Editorial Jus. México. 1950. Sartre, Jean-Paul. El Existencialismo es un Humanismo. Sur. Buenos Aires. 1975. |
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