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MADRID
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NOVIEMBRE
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VALENCIA
DIARIO
SYBERIA TOUR 2005
3er
CAPÍTULO:
21 DE MAYO DEL 2005, SABADO. SALA NAVE 8,
SAN VICENTE DEL RASPEIG, ALICANTE.
Va a ser el desplazamiento más largo desde que comenzamos con el
grupo. Bueno no, miento. El año pasado, y gracias al premio
otorgado por el Villa Bilbao, tuvimos la suerte de tocar en la
ciudad Alemana de Munich. Hombre, tanto las circunstancias como las
formas fueron “ligeramente” diferentes. En aquella ocasión, los
desplazamientos se efectuaron en cómodos aviones y sin apenas
equipaje. La organización nos prestó casi todo el material para
tocar. Además fueron 3 días de estancia en la ciudad, con todos
los gastos pagados... vamos, un marco incomparable que difícilmente
se volverá a repetir.
Sin embargo, son ese tipo de experiencias las que en parte te animan
a seguir adelante con toda la ilusión del mundo. A veces, cuesta
muchísimo trabajo mantener la llama del grupo encendida. Nuestras
vidas personales, el día a día al margen de la música, dificultan
el camino, pero estos pequeños premios te dan fuerzas para seguir
adelante. Al fin y al cabo, la rutina diaria y la pasión que
requiere el hacer música ( rutina / pasión ) no están reñidas
del todo. Merece mucho la pena el sacrificio de andar entrando y
saliendo de los dos estilos de vida aunque a veces te cueste
discernir entre uno y otro.
Por eso, con la misma ilusión o incluso más, afrontamos esta gira
SYBERIA TOUR, que aunque nos suponga un mayor esfuerzo, seguro que a
la larga nos dejará un poso mas hondo, más real, de lo que está
suponiendo todo esto en nuestras vidas.
EN MARCHA
Hoy, es cuestión de tomárselo con calma antes de enfrentarnos a
las 9 horas de viaje sin interrupciones a bordo de nuestra terrorífica
furgoneta. Hemos quedado a las 11 de la mañana en el local. Ayer ya
dejamos la furgo cargada con todo el equipo. Nada más llegar
salimos rumbo Alicante. Hoy nos acompañan Erika ( pareja de Alvaro
) y Oskar ( “Saxista” y amigo del grupo ).
El viaje transcurre con normalidad. Salvo un tramo de algunos kilómetros
muy mal asfaltados ( obras ) todo va sobre ruedas. Vamos haciendo
turnos al volante para no agobiarnos demasiado. Cuando no toca
conducir, nos distraemos leyendo, charlando... y comiendo. Si, así
es, no hemos parado en todo el viaje. Hemos comido sobre la marcha.
De tuperware, claro. Hoy sobre todo. Si os digo la verdad, ya nos
hemos acostumbrado. Como dice Oskar, es ésta, realmente, la esencia
del rock&roll. Además, ¡!! que cojones !!!, los bocatas que
nos preparamos están de puta madre.
ALICANTE
Entre una cosa y otra, llegamos a las afueras de alicante hacia las
20 horas de la tarde. Nos esperan unos amigos de Oskar. Es curioso,
son de Alicante, seguidores de la Real Sociedad e integrantes de la
peña 5-0 de Urnieta. Han subido alguna vez a Donosti a ver
partidos. Se conocen de eso. Una de las veces coincidió con un
concierto nuestro ( en el guardetxe de Donosti ) y vinieron a
vernos. Casualidad, les gusta mucho Hamlet también y no han querido
perderse este concierto. Gracias a ellos, nos dirigimos derechitos
hacia la NAVE 8.
NAVE 8.
Es un pabellón industrial. Entramos. ¡! Joder ¡!! Es enorme.
Tiene muchísima altura. Lo normal en las salas de gran altura es
que haya mucha reverberación, y esto indudablemente, deteriora el
sonido. Sin embargo parece estar muy bien acondicionada para los
conciertos. Todo el recinto está forrado de material absorbente. Ya
veremos qué tal suena.
Nos muestran el camerino. Dejamos las cosas y subimos al escenario a
saludar a la Hamlet crew. Cada vez hay más confianza entre todos.
Como siempre, trabajan duro. Ha de estar todo listo para hacer las
pruebas de sonido nada más lleguen los protagonistas. Están Master
y Gonzalo que se ocupan del transporte y montaje del material del
grupo. Además, durante el show, se ocupan también de la puesta a
punto de las guitarras y de darles la adecuada en cada momento a Tárraga
y Pedro. Tocan en varias afinaciones diferentes
y según el tema que estén tocando ( depende del disco al
que pertenezca ) van variando de guitarra. También están, Alvaro,
el road manager, Mikel Kazalis ( Anestesia, Kuraia, Negu Gorriak, 2
kate ... ) que se ocupa del monitoraje de escenario y Roberto, que
es el técnico de sonido exterior. También andan por la sala los técnicos
que nos harán el sonido a nosotros. Normalmente, a no ser que
llevemos un técnico propio como en Bilbo, nos asignan los de la
empresa a la que se le ha alquilado todo el equipo de sonido que
rara vez pertenece a la sala.
Entre tanto, descargamos la furgo entre todos. Unos 8 en total. Así
da gusto. Dejamos todo cerca del escenario listo para subir en
cuanto nos den permiso. Montamos la mini tienda Materia. Llegan los
componentes de Hamlet. Nos saludamos. Empiezan con las pruebas de
sonido y se disipan las dudas. La sala, pese a ser enorme y estar
vacía de momento, suena de puta madre. Se aprecia todo muy bien,
muy equilibrado y el volumen es más que suficiente para disfrutar
del concierto desde cualquier ángulo de la sala. Además, ya sabéis
que después el público también absorbe muchísimo el eco. De
hecho, en lugares muy secos de por si, los técnicos acostumbran a
“humedecer” el sonido dándole eco o reverberación desde la
mesa de mezclas.
Concluyen con las pruebas y nos pasan el testigo. Bien. Desde ahora
hasta el final de nuestro concierto va a transcurrir todo a gran
velocidad. Somos conscientes de ello. Es cuestión de obrar con la
mayor calma y frialdad posibles, al menos hasta el comienzo del
show. Subimos todo el material. Colocamos todo en su sitio y
comienzan las pruebas. Ya os comenté la semana pasada lo
importantes que pueden llegar a ser. El éxito en un concierto pasa
en primer lugar por sentirse cómodo en el escenario. Conviene pues,
dejar todo bien ajustado para el bolo. Hoy, por suerte, hemos tenido
todo el tiempo que hemos necesitado (
y se agradece la ostia ). La sensación es buena. Vamos a
disfrutar del directo. Bajamos al camerino y esperamos el
pistoletazo de salida.
SOBRE EL ESCENARIO
Adrenalina, emoción, focos... Afino mi guitarra por última vez.
Los cambios de temperatura y los golpecitos afectan a la madera de
ésta que es una materia viva sensible a la temperatura, humedad...
muchísimos factores. Hay que afinar varias veces hasta que ves que
se estabiliza. Apago el afinador. Levanto la vista y veo que los demás
están listos ya para empezar. Cruzamos las miradas. Si. Vamos a
empezar.
Oskar dispara la INTRO. Como de costumbre, antes de empezar, miro al
público. El aforo tampoco es hoy el esperado. La sala estará más
o menos a la mitad de su capacidad. A pesar de todo, es mucho público
para nosotros. Acostumbramos a tocar en sitios mucho más modestos.
CUATRO, TRES, DOS, UNO...
Tocamos el repertorio de siempre. Salvo algún fallito técnico
inconfesable, el concierto ha ido muy bien. Lo hemos pasado muy bien
y ésta es sin duda le mejor señal para valorar la actuación. La
sensación es muy buena. De hecho, me encantaría relajarme y
reflexionar con el resto del grupo sobre estas sensaciones. Tomando
una copa tranquilamente. Pero no puede ser. Antes, hay que despejar
el escenario a toda hostia. Los ayudantes de Hamlet suben de
inmediato. El movimiento es frenético. Tienen que ponerlo todo a
punto. Intentan meternos prisa. Son escasos minutos. Estresantes.
Acabas de terminar tu concierto donde lo has dado todo. Estás
excitado emocionalmente. Como en un sueño. Pero has de aparcar
todas esas sensaciones para más tarde, aunque éstas te opriman la
mente. Son momentos de ligera frustración. Lo que más te apetece
es pasar de todo y compartir tu euforia con los compañeros. Pero
bueno, son 5 minutos. Desalojamos el escenario y bajamos al
camerino. Silencio. Estamos empapados en sudor. Nos cambiamos. Lo
hemos dado todo. Estamos muy satisfechos.
La tranquilidad dura muy poco. Casi no hemos tenido tiempo para
intercambiar sensaciones y comienza a llenarse el camerino de gente.
Todo son felicitaciones. Desde los colegas hasta el dueño de la
NAVE 8. Están encantados. Dicen que les ha gustado. Mientras
charlamos, del camerino de en frente, empiezan a salir los Hamlet
que suben ya al escenario para tocar. Les deseamos suerte. Al rato,
comienzan a sonar y la peña comienza a disiparse para ir a verles.
Vuelve la calma al camerino. Bueno, a medias. Está pegado al
escenario y del volumen ( atronador ) se mueven hasta las paredes.
Si no podemos disfrutar de la tranquilidad, casi mejor nos unimos a
la fiesta. Nos preparamos unas copichuelas ( hoy por fin tenemos
catering liquido ) y nos acercamos al concierto. Yo, antes de bajar,
me quedo un rato en el escenario para observarles de cerca. Tienen
tablas. Llevan muchos años ya haciendo esto. Se les ve muy cómodos.
Al de unos temas, bajo al público. Hoy están sonando especialmente
bien. Además, parecen estar inspirados y disfrutando del momento.
COMIENZA LA FIESTA
Nuestras idas y venidas al camerino se multiplican. Los tanques de
ron que nos preparamos en cada uno de estos viajes parecen empezar a
surgir efecto. Nos metemos entre el público, cerca del escenario,
justo cuando empiezan a tocar los clásicos. Es un grupo que siempre
me ha gustado. Buenas composiciones, guitarras contundentes, una
base rítmica aplastante, una lírica muy directa y efectiva. Mucha
clase, en general. Además son muchos años ya. Son muy
profesionales. Me gustan. Casi me disloco el cuello y no soy el único.
A mi alrededor la peña parece disfrutar mucho.
Hora y media de concierto. Se despiden. Me doy cuenta del pedo que
llevo. No soy el único. Materia al completo se encuentra en un
estado lamentable de embriaguez. Lo primero, felicitar a los Hamlet.
Gran concierto. Mientras charlan con sus fans fuera de la sala, ésta
se va vaciando poco a poco. Nosotros también firmamos algún que
otro póster ( para qué querrán la firma ) y charlamos con peña
que se acerca a nuestra mini tienda. La fiesta se multiplica hasta
que de pronto, hacia las 2:30 horas de la madrugada, el hambre hace
acto de presencia y decidimos cenar. Antes, como de costumbre, con más
pena que gloria, procedemos a cargar la furgo. En nuestro estado, es
una tarea difícil y duradera. Y graciosa supongo, o lamentable, no
lo se. Supongo que también dependerá de la cantidad de copas que
se haya tomado el que observa. Pero bueno, menos mal que estamos muy
bien acompañados. Entre todos, conseguimos cargar todo bastante rápido.
Tortillas varias, carne, macarrones, pastel de pescado... la mesa
del camerino se llena de tuperwares. Comienza el festín. Estamos
como una docena para cenar y nos la disputamos codo con codo. Se
hace el silencio durante unos minutos hasta que el hambre cede
finalmente. Mientras cenábamos, los Hamlet se han ido al puerto de
Alicante a echar una copas. Nos han dicho en que lugar podremos
encontrarles. Después decidiremos si nos apetece seguir de marcha o
no.
Es muy tarde ya. El cansancio comienza a hacer mella. Han sido
muchas horas de tensión durante todo el día. Además, aún nos
quedan otras 9 horas de viaje de vuelta a nuestras camas. Conviene
reservar energías y decidimos no acompañar a los Hamlet al puerto
para seguir de fiesta. Salgo del camerino y me voy a la calle.
Gonzalo, Master ( los ayudentes de Hamlet que os he presentado antes
) y un argentino que les vende el merchandising, están terminando
de cargar todo en la furgo. La noche es cojonuda y una vez que han
terminado de cargar, nos enfrascamos en una larga conversación que
dura casi hasta las 5 de la mañana. Son unos tíos de puta madre.
DE VUELTA A CASA
Hay que partir. Ya es domingo, hay que volver a casa y prepararse
para el rigor semanal. Estamos derrengados. Nos despedimos de los últimos
supervivientes que quedan en la sala y alrededores. Montamos en la
furgoneta. Nos vamos.
Mientras conduzco, siento los primeros rayos de sol en mi cara y
pienso en que hoy, por momentos, hemos parado esa enorme rueda que
gira incesantemente al rededor de nuestras vidas. La rutina. Sin
duda ha sido una noche para recordar. Una instantánea más para ese
álbum de fotos particular. Ése que nos hace sentir vivos. Ése que
no se olvida. Ése, que aún sabiendo que volverás a girar con la
enorme rueda día tras día, te dará fuerzas para volver a intentar
salir de su perímetro y disfrutar de la ilusión, el sentimiento,
la pasión...
El viaje de vuelta trascurre con normalidad. Hacemos turnos al
volante. Mientras uno conduce el resto duerme. A eso de las 3 de la
tarde hacemos llegada en casa. Han sido 28 horas de aventura casi
sin descanso, pero ha merecido la pena. Nos llevamos, como os he
dicho antes, un trocito de ilusión, de pasión, de sentimiento...
que son bienes muy preciados en nuestros días. Hoy, nos hemos
pegado un atracón. Tenemos reservas para una buena temporada.
Siguiente
cita : 3 de junio – Sala ARTSAIA – IRUÑEA / PAMPLONA
Kilómetros
hoy: 1.900 km
Syberia
tour – kilómetros ( en la gira ): 3.230 km
Jon
Jauregi - MATERIA ( www.webmateria.tk
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