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RICARDO ROCHA Detrás de la
Noticia
Ricardo Rocha
Días de trueno, interminables, impropios de
un principio de año que se supone aletargado en el despertar de un nuevo
comienzo. Días fallidos que aunque lo sabemos imposible tendrían que volver a
escribirse. Así de abundante la carga de errores que, sin embargo, no son
sólo de ahora sino de hace ya algún tiempo. A partir del 27 de diciembre con la
tristemente célebre toma del Chiquihuite comenzó sólo un nuevo capítulo de
una historia que arranca hace más de cuatro años ya. Canal 40 , que surgió
como una posibilidad nueva, fresca y gratificante en la polarizada oferta
informativa de los medios de comunicación, nació también sin embargo con el
estigma de una pésima administración empresarial y financiera a la que nunca
le alcanzó el dinero ni siquiera para la puesta en marcha. Su concesionario y
propietario Javier Moreno Valle acudió a Ricardo Salinas Pliego, el
mayoritario de TV Azteca , para un rescate desesperado que sellaría su
destino: ofreció la programación, operación y comercialización de su empresa
a cambio de 25 millones de dólares para salvar su situación y revitalizar CNI-Canal
40 . La SCT de la administración zedillista autorizó el voluminoso convenio
de 12 contratos entre particulares, pese a tratarse de una concesión sobre un
bien público. A pesar de todo el 40 se empezó a significar
como una opción válida, sobre todo en los espacios periodísticos que le
fueron reservados dada su limitada capacidad de producción. Encabezado por
Ciro Gómez Leyva, desarrolló una alternativa noticiosa y de análisis que muy
pronto se convirtió en una verdadera y muy válida opción para los habitantes
del Valle de México y luego de otras latitudes al incorporar su señal a
sistemas de cable y satelitales. No obstante, muy pronto hace un par de años
un domingo por la noche Moreno Valle le dijo a Ciro en entrevista en el
propio 40 : "Me equivoqué de socio". Unilateralmente dio por
concluido el contrato y al día siguiente bajó el switch de la señal de Azteca
y decidió continuar sólo con la programación. Comenzó así un largo y farragoso litigio en
el que ambas televisoras demandaron y contrademandaron ante jueces de aquí y
de allá. Las dos alegaron tener la razón en el prolongado litigio mercantil.
Canal 40 aduciendo irregularidades y TV Azteca reclamando la validez de los
contratos y la devolución de los 25 millones de dólares invertidos en CNI. Cabe
destacar que en los dos primeros años del gobierno "del cambio" no
hubo autoridad alguna que interviniese para dirimir la disputa en los
términos de ley y en función de una interpretación justa de los convenios de
los que la SCT tiene copias, además de información abundante. El problema se
dejó crecer sin importarle a nadie las consecuencias. Como Chiapas, como
Atenco, como el campo: aquí no pasa nada. Pero el estallido vino el 27 de diciembre
anterior. Por sus purititas pistolas TV Azteca decidió hacerse justicia por
propia mano y se hizo de las instalaciones de transmisión del 40 en el
Chiquihuite en una acción tan arbitraria como indefendible. El gobierno tardo
y perezoso requirió de 12 largos días para hacerse cargo de la situación.
Convocó a un arreglo con plazo de 72 horas mediante discutible amenaza de
requisa que luego resultaría un fracaso monumental por la radicalización de
las partes. Ni dinero ni voluntad para el avenimiento. Ambos volvieron a
bajarse el switch mutuamente. El resultado es que el gobierno optó por la
figura jurídica del aseguramiento para quedarse en custodia de la señal del
40 y ha dado un plazo de 10 días a las partes para que documenten sus dichos
y argumentos a fin de dictar la resolución que corresponda. Está claro que el primer perjudicado es CNI
porque no tiene su señal al aire. Sin embargo, en opinión de verdaderos
expertos como Javier Lozano, aunque el aseguramiento es menos malo que la
requisa de cualquier manera implica un margayate jurídico que a nadie
conviene. Según el exsubsecretario de Comunicaciones y Transportes, lo
procedente es que la SCT volviera al origen del conflicto: aclarar el oficio
que emitió esa secretaría sobre los 12 contratos firmados entre Televisión
Azteca y CNI. A propósito, existe un documento firmado por el entonces
director general de Sistemas de Radio y Televisión de SCT, Federico González
Luna Bueno, el 13 de julio de 2000 (oficio 119203/0711/2000) en que
textualmente dice que "se aprueban los contratos 12 celebrados con el
propósito de optimizar el funcionamiento de la emisora". Sin embargo, al
día siguiente, 14 de julio, Moreno Valle envió una carta a TV Azteca
afirmando que la SCT no había autorizado los contratos. El domingo 16 dijo
"me equivoqué de socio". Y el lunes 17 desconectó la señal de
Azteca . Pero conservó hasta ahora los 25 millones de dólares que le
adelantaron por esos mismos contratos. Sin embargo, recordar estos hechos ahora es
pecado mortal. Todo se centra en la a todas luces condenable toma del
Chiquihuite. Pero ha faltado, me parece, una distinción muy clara de tres
vías paralelas en todo este conflicto: la estrictamente periodística, que
habría que preservar a toda costa y que es el proyecto informativo de Canal
40 , el cual debe seguir siendo una contribución aportante y enriquecedora
para el tránsito democrático en este país; la otra es un asunto de dineros,
cuyo destino debe ser aclarado y que nada tiene que ver con los esfuerzos
noticiosos muy loables de 400 empleados de Canal 40 quienes, por cierto, una
y otra vez han visto pospuestos sus ingresos por una administración por lo
menos cuestionable. En la vía tercera será necesaria una investigación
confiable y justiciera en ambos casos de "robo de fluido
electromagnético"; igual el 16 de julio del 2000 que el 27 de diciembre
de 2002. Aclarar esta historia es indispensable para
la salud de la nación. Sobre todo en un año en que se trata de renovar
nuestro compromiso con la democracia y demostrar y demostrarnos que lo del 2
de julio del 2000 no fue flor de un día sino siembra para el futuro. Mientras tanto, todos perdemos: - En primer
lugar la audiencia, que tiene derecho a alternativas en información y
análisis. - CNI - Canal 40 , porque corre el riesgo de
extinción y como empresa echar por la borda un proyecto que tal vez no se
merece. - TV Azteca , porque ve severamente afectado
el único patrimonio verdaderamente indispensable para cualquier medio de
comunicación: su credibilidad. - Pierde el gobierno de Vicente Fox porque
su indecisión da lugar a la sospecha y su inacción a la anarquía. - Pierde el país en su conjunto porque de
cualquier manera envía señales de vuelta a un pasado que ya no es aceptable. - Finalmente, pierden la cordura, la
inteligencia, los amigos. Todos quienes intervenimos en una campal de descalificaciones
mutuas que no admite sensatez, ni memoria ni equilibrio. Estás conmigo o
estás contra mí. Estás con ellos o estás contra ellos. Días en que dan ganas de mandar este oficio
al carajo. Aunque luego, a la mañana siguiente, sepas que tienes que empezar
de nuevo, ejerciéndolo. Dándote el único lujo indispensable: decir lo que
estás pensando. Aunque a nadie le guste. FUENTE: El Universal |