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Guillermo A. Hulsz Piccone Los patos se desperezan al rayo del sol en una orilla del lago
mientras varios niños recorren sus orillas a pie y en bicicleta; algunos
jóvenes juegan futbol y un señor duerme plácidamente sobre la alfombra del
pasto. Las veredas se pierden entre la espesura del follaje integrado
por una infinidad de verdes formas vegetales. Aunque parezca increíble, todo
estos sucede en pleno corazón de la macrópolis, a tan solo dos cuadras de una
de sus principales arterias, la Avenida de los Insurgentes. El Parque México fue concebido como el centro del
fraccionamiento y su forma evoca el trazo oval de la pista hípica del Jockey
Club sobre la que se construyó, por esto algunas de las calles que lo rodean corren
en forma circular, lo que confunde a quienes visitan por primera vez el
parque, pues no le encuentran ni pies ni cabeza y el paseante da vueltas y
más vueltas. Aunque su nombre oficial es Parque General San Martín, todos
los conocemos como Parque México, seguramente porque así se llama la calle
que lo limita: Avenida México y en relación con su par, el vecino Parque
España, que le antecedió tan sólo por unos cuantos años, ya que fue
inaugurado en 1921 como parte de Ia celebración deI centenario de Ia
consumación de Ia Independencia. Además de ser un importante sitio de recreo, el Parque México
representa el moderno estilo de vida que adoptó nuestra ciudad en sus nuevos
desarrollos residenciales durante Ias décadas comprendidas entre Ias dos
guerras mundiales. EI dinámico ambiente deI art-decó de aquella época quedó
capturado en esta colonia gracias a que se construyó casi totalmente en tan
sólo 15 años, lo que le dio una unidad arquitectónica excepcional. EI parque es, antes que otra cosa, una inmensa masa vegetal
que ocupa casi 9 hectáreas, una quinta parte de Ia superficie total del
fraccionamiento, esto es una proporción insólita en la historia de la
planeación urbana en México, por lo general mucho menos generosa en cuanto a
la dotación de áreas jardinadas. Su equipamiento también resulta poco común, pues el parque
cuenta con una serie de lagos, espejos de agua y fuentes, mobiliario como
bancas, faroles y letreros, varios kilómetros lineales de andadores, una
biblioteca, baños y, por supuesto, grandes áreas verdes plantadas con una
amplia variedad de árboles, arbustos y enredaderas. AI fondo deI teatro hay una amplia plataforma que hace Ias
veces de escenario, cerrada por atrás con cinco altas columnas facetadas
rematadas por vigas y a los lados por sendos volúmenes que forman los
camerinos, sobre cuyas caras, en relieve, aparecen figuras geométricas
estilizadas con representaciones de Ia comedia y Ia tragedia, así como
elementos celestes; sobre estos dos cuerpos hay remates calados con formas
orientales. Este foro fue bautizado con el nombre deI Coronel Lindbergh en
honor a Ia visita que este célebre aviador hiciera a nuestro país durante una
de sus giras internacionales. EI foro es un elemento que nos habla una vez
más deI espíritu que animó a aquella época de fascinación por eI automóvil y
el avión, símbolos de Ia energía, fuerza y velocidad de Ia era moderna. EI diseño deI parque, así como el de todos y cada uno de sus
componentes es de primera categoría y combina en forma muy afortunada Ia
arquitectura con Ia escultura monumental y con lo que hoy se conoce como
arquitectura deI paisaje, esto se explica pues en su realización intervino un
equipo multidisciplinario muy competente. Sobre todo en el aspecto de Ia
escultura monumental urbana, el Parque México es una obra modelo y pionera,
ya que fue Ia primera que se concibió para atraer compradores a un
fraccionamiento e inspiró a otros artistas como Luis Barragán en Ias obras
semejantes que posteriormente desarroIló en Ciudad Satélite, EI Pedregal y
Las Arboledas. El mobiliario deI parque también está muy bien logrado, tanto
en lo plástico como en lo funcional. Hace gala deI concreto armado, material
que revolucionó a aquella época, así como de Ias características formas
geométricas abstractas, los colores vivos y el espíritu nacionalista que
identifican al art-decó mexicano. EI Parque México tiene otras dos fuentes, Ia que se localiza.
en el costado sur fue concebida además como reloj, con efectos de sonido que
el viento produciría al pasar a través de unos pequeños tubos; sin embargo,
no se llevó a cabo así, que dando tan sólo como fuente con una torre
cuadrangular al centro de una glorieta que es Ia favorita de los paseantes de
Ia tercera edad, porque es tal vez Ia zona más apacible deI parque. La tercera fuente es acaso Ia de mayor espectacularidad, pues
lanza un alto chorro que se eleva algo así como 10 metros sobre el nivel del
brocal, formado por un lecho de piedras artificiales situado justo en medio
de un tupido platanar. En cuanto a Ia vegetación, además de abundante es muy variada,
pues comprende plantas de todos los climas, desde el tropical hasta el frío
pasando por el templado. Si bien entre los árboles más abundantes están los
fresnos, los truenos y Ias jacarandas, también hay plátanos, palmeras de
varias clases, oyameles, cedros y hasta ahuehuetes, los árboles mexicanos por
excelencia. Encontramos así mismo arbustos de azaleas, azucenas y setos
diversos, así como hiedras, bugambilias y pasto. En este aspecto no vale
aquello de que "todo tiempo pasado fue mejor", ya que estas plantas
hoy están muy desarrolladas en comparación con el pequeño tamaño que tenían
en los inicios deI parque, según se puede apreciar en Ias fotografías de Ia
época. Las especies animales que habitan el parque son menos
abundantes que Ias vegetales y en su mayoría han llegado por sí solas,
atraídas por lo que este lugar les ofrece, a excepción de los patos y gansos
que gozan de un gran a lago construido especialmente para ellos. Habita en
Ias frondas de los árboles una gran cantidad de pájaros de varias especies y
en los edificios abundan Ias palomas que le dan a este bello espacio un
ambiente muy agradable. Dado el carácter público de este lugar, es utilizado
en distintas formas por los visitantes. Abundan los deportistas que corren y
hacen gimnasia, sobre todo en Ias mañanas; a toda hora hay jugadores de
"cascaritas" futboleras en cualquier espacio disponible. Otros
buscan aquí un sitio apacible para comer (aunque los letreros lo prohíben),
para dormitar, o para platicar con los amigos o Ia novia, para jugar o
simplemente para aislarse aunque sea por un rato de Ia agitación urbana. EI
Parque México continúa siendo sitio de reunión de Ia antigua comunidad judía
que habita en Ia zona desde su fundación. Hay, por supuesto, todo tipo de vendimias en puestos que
ofrecen dulces, juguetes, frutas, tacos (no de canasta sino de cajuela),
chicharrones y helados entre otras mercancías. Además se alquilan bicicletas,
modernos carritos eléctricos, caballos, un simpático minicamión que es Ia
fascinación de los más pequeños, así como juegos mecánicos en una pequeña
feria que se instala ahí durante ciertas temporadas. Ocasionalmente, se presentan festivales en el teatro, que Ia
mayoría deI tiempo más bien se utiliza como cancha de juegos. Los sábados por la mañanas se escuchan gritos a coro como los
que emiten los cadetes militares, pero se trata de un grupo de boy scouts que
ahí hacen sus ejercicios, a falta de un sitio campestre cercano. Los días en que más se llena el parque son, claro, los
domingos, cuando familias enteras se posesionan del lugar para llevar a cabo
fiestas infantiles, días de campo o simplemente para pasear a los niños. El Parque México es, desde sus orígenes, un poderoso imán que
atrae a todo aquél que se le aproxima y ya no lo deja escapar nunca pues por
más que se aleje de él, sólo lo hará en forma temporal e inevitablemente
volverá para dejarse atrapar de nuevo por sus frondas. Fuente: México en
el Tiempo No. 12 abril-mayo 1996 |