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María Estela Rivera Valencia Xochimilco es tierra de fiestas y tradiciones. Se conocen la
de la Virgen de los Dolores, la de San Bernardino de Siena, la de San Pedro y
San Pablo, las de los santos patronos de cada pueblo y barrios, la de los
Niños dios de cada lugar, entre otras. Pero la más relevante es la del
Niñopan, “el Niño peregrino de los barrios”, porque los recorre uno por uno,
durante casi todo el año, para alegrar y unir a sus habitantes. Al Niñopan le gusta hacer travesuras, como cualquier pequeño;
cuando está enojado desaparecen las “chapitas” de sus mejillas y si está
contesto se ve más sonrojado, los ojos le brillan y nos brinda una sonrisa.
Duerme en su moisés; lo desvisten y dejan en ropa interior, le quitan sus
zapatitos y lo envuelven en su cobija, y al día siguiente lo despiertan con
“las mañanitas” antes de vestirlo. En ciertas noches, el Niñopan baja de su
cama para jugar y se escucha su risa. A veces sale hasta el jardín y su
vestidito aparece lleno de tierra o sucio de pasto y lodo, con huellas de sus
andanzas. Al Niñopan no se le trata como a cualquier otro, porque posee el
amor de los xochimilcas. Como le gusta jugar, le acercan al altar o a su
cunita muchos juguetes: pelotas, carritos y globos. Se ha hecho una costumbre
regalárselos sobre todo el seis de enero, día de los Reyes Magos; después se
entregan a los niños pobres de la localidad. Se sabe que el Niñopan fue esculpido en palo de colorín, por
un artesano indígena en los talleres del Convento de San Bernardino de Siena
en el siglo XVI. Fue diseñado para sentarse y acostarse; con una mano en
actitud de bendición, tiene ojos de cristal, café claros y muy pequeños pero
bien profundos, con pestañas de un negro intenso. Los ojos dan sensación de
tristeza pues se encuentran rasgados y ligeramente extendidos hacia abajo. La
nariz es muy pequeña y finamente redonda, con dos minúsculos orificios y una
pequeña hendidura. Las orejas son igualmente pequeñas y mal definidas en
detalle y sólo muestran un único surco que simula el pabellón de entrada al
canal auditivo. Pero la boca es excepcional: pequeña y entreabierta como si
emitiera un ligero sonido; el labio superior es de color rojo, más intenso
que el inferior. Un pequeño detalle al restaurarlos logró que la sonrisa de
la imagen se vea serena y no totalmente distendida como se pretendió en un
principio; por la boca entreabierta se distinguen cuatro diminutos dientes
pintados en la base del labio superior. Quienquiera que haya sido el autor de
la imagen, logró que el Niñopan se viera siempre sonriente, sin importar el
ángulo de la persona que lo observa. El pelo es natural, mide 51 cm de altura
y pesa 598 gramos, además de tener tres perforaciones en la cabeza para tres
potencias, que simbolizan la Santísima Trinidad. Su rostro es pasivo y
sereno, rosado y blanquecino, con una terminación de gran maestría. Es muy milagroso, especialmente en caso de enfermedades, por
eso visita por las tardes a los enfermos en sus casas o en los hospitales
públicos y privados de Xochimilco, para llevar salud y consuelo a los
pacientes. Doña Raquel Méndez, del barrio de la Concepción Tlacoapa, nos
comentó que el momento más especial que recuerda del Niñopan fue cuando
estuvo su esposo en el hospital. El Niño fue llevado a visitar a otros
enfermos y por mera coincidencia las personas que lo conducían se acordaron
de su esposo, el señor Méndez; después de esta visita se alivió rápidamente.
Su hijo Javier no creía en el Niñopan ni en Dios; tuvo que pasar varias
experiencias para darse cuenta de que el Niñopan sí existía. Después de eso,
sus conflictos se solucionaron y se transformó su forma de ser y de pensar. La imagen más venerada por los habitantes de Xochimilco visita
los hogares de la comunidad desde el 2 de febrero hasta el 14 de diciembre.
Acerca de su origen histórico, varios autores nos remiten a la fundación de
cofradías y capellanías: “La cofradía era una organización de seguridad
eclesiástica, mantenida por remuneraciones regulares que cubrían misas y
absolución de castigos resultantes de pecados. Existía otra clase de
cofradías no oficiales que derivaban sus ingresos no de las contribuciones de
indígenas, sino de las tierras agrícolas. Las tierras eran “tierras de
santos” y eran administradas por un mayordomo que dirigía el cultivo y las
finanzas.” Los franciscanos contribuyeron a infundir la fe por el
Niñopan, sin darse cuenta de que para los indígenas también simbolizaba a
Huitzilopochtli, “el colibrí del sur”. Sintetiza dos imágenes para los
xochimilcas: a Huitzilopochtli en su advenimiento en forma de agua y de
recién nacido, y al Niño Jesús. La fiesta nuestra de cada dia El ciclo festivo del Niñopan comienza el 2 de febrero, día de
la Candelaria; es cuando se consagra a los Niños Dios de cada hogar, se hace
el cambio de mayordomía y se bendicen las semillas para tener una buena
cosecha, pues el culto del Niñopan está asociado al ciclo agrícola.
Simbólicamente, las semillas deben crecer y germinar por ser un principio de
vida. También se bendicen las velas, para encenderlas en casos de enfermedad
o fallecimiento, siguiendo la concepción dualista de la vida y la muerte de
nuestros antepasados prehispánicos. Una vez terminada la misa de la Candelaria, el señor obispo
toma al Niñopan de brazos de los mayordomos salientes y lo entrega a los
nuevos. Este es el único día en que el Niñopan se inserta en las celebraciones
oficiales de la Iglesia, pues su culto es una expresión de religiosidad
popular y por ello no reside en la catedral, sino en el hogar de una familia. ¿Niñopa, Niño-Pa, o Niñopan? Nadie como el cronista de Xochimilco, Rodolfo Cordero, para
explicar esta aparente confusión: Niño-Pa proviene del sustantivo niño y del
apócope pa, de pale (padre). Niñopa viene de Niño Padre, el Padre celestial
niño. Niñopan se forma con la yuxtaposición de la voz niño y la partícula
indígena pan que se traduce: “en el lugar de”, es decir, “en el lugar en que
se ubica el Niño”, o, en otras palabras, el sitio donde radica la mayordomía
al Niñopa. Según el cronista, recientemente el vocablo Niñopan es el más
usado, y ha tomado el sentido de “Niño del lugar”. Puede haber otras
interpretaciones de los apelativos Niñopa, Niño-Pa y Niñopan, pero lo cierto
es que la mayoría de la gente lo usa indistintamente y pocos conocen el
origen de esta palabras. Fuente: México desconocido No. 252 / febrero 1998 |