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Pito
Pérez, Chupador de corazón |
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Agua de las verdes matas Tú
me tumbas, Tú
me matas Y
me haces andar a gatas |
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Por. Chobojo Master …Para
los ricos, sedientos de oro, la mierda que fue mi vida. Para
los pobres, por cobardes, mi desprecio, porque no se alzan y lo toman todo en
un arranque de suprema justicia ¡Miserables
esclavos de una iglesia que les predica resignación y de un gobierno que les
pide sumisión, sin darles nada a cambio! … pero
del coraje de los humildes surgirá un día el terremoto y entonces, no quedará
piedra sobre piedra En La
vida inútil de Pito Pérez –la obra más difundida de José Rubén Romero- el
autor nos presenta un individuo singular en extremo, que vive pegado a la
botella, que le entra al infle con
singular alegría y pasión. Pito Pérez, al igual que su creador, nace en el
estado de Michoacán; el primero en el poblado de Santa Clara del Cobre y el
segundo en Cotija de la Paz. La novela del maese Rubén está salpicada
de costumbrismo, de anécdotas graciosas en ocasiones. En otras, los sucesos
nos llevan a la reflexión; es el caso de las líneas de su testamento. Es Pito Pérez un filósofo popular que
tras el aturdimiento del alcohol tiene una lucidez extraordinaria. Individuo
de lengua precisa y oportuna, Pito Pérez se burla de la vida, del amor, del
diablo. !Cómo me da lástima el Diablo! Viviendo
con “La Caneca” (un esqueleto de mujer con quien comparte su humilde morada),
Pito Pérez encuentra en ella al amor perfecto, amor exento de burlas y
desprecios, amor evocador de las dulzuras extraviadas, amor de absoluta
fidelidad, amor del bueno que escucha sus penas, amor sereno en su
inmovilidad, amor permanente, sin reproches. Pito Pérez ha sido llevado a la pantalla
grande. En el cine mexicano ha sido interpretado por Manuel Medel (La vida
inútil de Pito Pérez y Pito Pérez se va de bracero), Ignacio López Tarso (La
vida inútil de Pito Pérez) y por el polifacético Germán Valdez, Tin-Tan (Las aventuras de Pito Pérez). Pito Pérez va y viene -sin albur; con
albur sería: el Pito va y viene, sin el Pérez- por los pueblos circunvecinos,
regresa, emprende una actividad y otra, para finalmente volver a la pasión
que lo consume y satisface: la gran ingesta de alcohol. Detenido en la cárcel del pueblo, Pito
Pérez hace una escandalera, provocando una llamada de atención de la
autoridad en turno, que grita: -Asilencien
ese Pito Palabras más, palabras menos, surge el
albur, cuando alguien desde dentro protesta y afirma: -La autoridad lleva ya muchos días con
el Pito adentro. Pito Pérez sube y baja de la torre de
una Iglesia, desde donde se devisa
todo el poblado. Es su lugar predilecto, alejado de las tonterías y la
banalidad del mundo. Ahí se reúne con un individuo que lo escucha y valora,
un catrín que paga su valiosa plática con la mejor moneda que el Pito puede
recibir: chupe, alcohol, chínguere, guarapo, pegue. El Pito bebe y deja que
el cuerpo sienta lo que recibe. No se queden con las ganas de tener al
Pito… Pérez en su biblioteca. Literatura mexicana que divierte e ilustra, que
nos acerca a lo nuestro, que indudablemente tiene su encanto. Agua de las verdes matas tú me tumbas, tú me matas y me haces andar a gatas Échenle una filosofada a estos tiempos y… ¡Salucita de
la buena!: Chobojo Master |