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El Dr.
IQ, Jorge Marrón |
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De
la historia cotidiana: El Doctor IQ, Jorge Marrón |
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Chobojo Master Hey,
Chobojos. El Master está de vuelta. Hace
años, primero en la radio y después por televisión, se transmitía el programa
del Dr. IQ, quien se presentaba diciendo -Jorge, servidor; Marrón de ustedes
- que ese era su nombre. El programa presentaba, con la infaltable promesa de
un premio en efectivo, preguntas capciosas, trabalenguas de difícil repetición
o “inquirencias” donde la respuesta daba pie a una
broma provocando el regocijo de la asistencia y del publico en general.
Aquellos que respondían, bien o mal, tenían la certeza de llevarse unos
pesitos en la bolsa. El
Dr. IQ, era hombre de cabello ondulado, totalmente blanco, con lentes de
amplios cristales, de hablar rápido y preciso, dando siempre la impresión de
gran agilidad mental y hacía permanente despliegue de ingenio. Dentro
del público asistente, se ubicaban las edecanes que ayudaban en el programa
presentando a los participantes. Ante la indicación del Dr. IQ: -Abajo
a mi izquierda – o - arriba a mi derecha - eligiendo a voluntad algún
cuadrante del auditorio, las edecanes invitaban algún asistente a levantarse
y anunciaban: -Aquí
tenemos una dama Doctor - o un caballero, o un joven... -Por
la fabulosa cantidad de 150 pesos contésteme la siguiente pregunta: Tengo 150
sillas y 150 monos. ¿Cuántas sillas quedan vacías? -¿Ninguna,
Doctor? -No.
Fíjese bien en la pregunta. Repito: Tengo 150 sillas y 150 monos. ¿Cuántas
sillas quedan vacías? -
¿Cincuenta doctor? -No.
Le voy a dar otra oportunidad. Tengo ciento 50 sillas y siento 50
monos. A la una, a las dos... -¿Cien,
Doctor? -Peeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerfectamente bien contestado. Porque
si siento a 50 monos me quedan cien sillas sin monos sentados en ellas.. Algunos
de los trabalenguas que el doctor IQ pedía a su público repetir, eran cosas
como la siguiente. El
rey de Constantinopla se
quiere desconstantinopolizar, aquel
que lo desenconstantinopolizare un
buen desconstantinopolizador será. El
bato los repetía rapidito, sin equívocos, y era capaz de hacerlo una y otra
vez sin tropezón alguno, cosa que maravillaba a la gente. Tenía un poder de
lengua periquera impresionante. Jorge Marrón hizo época en la radio y fue
conocido como hombre “docto” y brillante. Aportó una gran cantidad de tiempo
de transmisión radiofónica y fue pionero de los futuros programas de
concursos, que lamentablemente se convirtieron, muchos de ellos, en un
basurero mental y sitio de estupidez profunda. Para
finalizar esta nota, les cuento que el ingenio del Dr. IQ produjo un
comercial radiofónico para los Peines marca Pirámide, anuncio que contenía
solo palabras que empezaran con a letra “p”. Palabras más, palabras menos,
recuerdo esto: Pepe
Pérez Peluquero peina personas pudientes, personajes poderosos, por
procedimientos particulares, políticos, policías (pirujas, puñales,
pránganas, padrotes – agregado del master), . Prepara pociones para pelo,
pone patillas parejas. Puede parecer petulancia pero Pepe Pérez Peluquero
puede probarlo personalmente, porque Pepe Pérez Peluquero prefiere... Peines
Pirámide. Curiosamente
muchos de nuestros males “políticos” también empiezan con “p” panistas, perredistas,
prisitas, petistas... Es
cuanto Chobojos y Chobojas |
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