Solsticio de Verano
El misterio de los cielos y la magnitud de los espacios c�smicos no dejaron de ser fuente de curiosidad para el hombre. Sacerdotes les han elevado c�nticos; poetas los han ensalzado en sus versos, estudiosos nos han brindado sus especulaciones e imaginaciones y el astr�logo met�dico, nos ha explicado cuanto acontece y vuelve a acontecer. Nuestra Hidalga Orden, a diferencia de otras entidades fraternales y ben�ficas existentes, pretende dejar en cada Hermano una ense�anza moral a trav�s de la alegor�as y s�mbolos que utiliza en su proceso auto educacional. Es as�, que el Solsticio que esta noche conmemoramos constituye uno m�s de los s�mbolos educativos que debemos interpretar l�gica y racionalmente para que nos gu�e en nuestro mejoramiento personal. Qu� mir�s, Cop�rnico? le pregunt� un sacerdote al astr�logo en su celda. Miro el orden, le responde. Luego de un corto silencio, nuevamente pregunta el sacerdote: y qu� es lo que buscas? a lo que responde: una se�al que responda a mis numerosas preguntas. Para los antiguos, los fen�menos astron�micos ten�an una especial atracci�n y pretend�an descifrar en los acontecimientos estelares los deseos y las voluntades de los dioses. La evoluci�n humana se enriqueci� con sabidur�a emp�rica y pragm�tica que permiti� el desarrollo de las modernas ciencias. Todo ni�o sabe que la tierra gira sobre su eje alrededor del sol en una rotaci�n de 24 horas y en una traslaci�n de �rbita que demora 365 d�as. Es en este continuo y permanente movimiento que, durante dos momentos al a�o, hall�ndose el sol en cualquiera de sus dos tr�picos, detiene figurativamente su marcha y cambia la direcci�n de su movimiento. En el solsticio de verano, figurativamente, detiene el astro solar su carrera ascendente y torna a descender hacia el nadir. Hasta este d�a, los d�as se hac�an cada vez mas largos y el sol se levantaba por sobre la l�nea del horizonte. A partir de este momento, dar� comienzo un proceso inverso, en un perfecto orden que se repetir� hasta el fin de los d�as, tal como acontece desde el g�nesis de la creaci�n. Los fen�menos del Universo proceden siguiendo leyes inmutables, ritmos constantes y precisos, en tiempos fijos y plazos concretos que se repiten desde la eternidad de las eternidades. Como Masones, lejanos estamos de adorar el sol, no como fuerza sobre natural, no como deidad y no como residuo de pasadas religiones. Para nuestra Orden, el astro solar no es m�s que otro de sus numerosos s�mbolos did�cticos. Nace en el Oriente, de la eterna sabidur�a y difunde su luz y calor, indispensables para la continuaci�n de la vida. En su continuo y permanente movimiento influye en el ritmo del d�a y la noche; el curso de las estaciones; el crecimiento de las plantas y la evoluci�n del mundo animal; el auge y florecimiento de sociedades humanas; el desarrollo cultural, t�cnico y cient�fico, la vestimenta y las costumbres sociales y urbanas, en fin, todo lo que denominamos cultura. En el Astro Solar vemos un ejemplo de nuestros deseos de ser fuentes de luz y calor humanas, de entregarnos a todos por igual en un permanente af�n de integridad. Al igual que la marcha solar, existen en nuestro diario trabajo ascensos y descensos y por ello educamos con la Regla de las 24 pulgadas a un preordenado ritmo laboral, constante e inequ�voco. En su ejemplo, educamos hacia la tolerancia, aspirando ser expresi�n de belleza y bondad y nuestra Orden, inagotable Nuestra Orden, nos obliga a plantearnos en el �mbito filos�fico - permanentes y continuas preguntas y aspira que en sus alegor�as y s�mbolos sepamos encontrar respuestas. As� como el calor y la luz solar se ofrecen sin condici�n alguna a todos los hombres, nos entregaremos al trabajo sin esperar recompensa alguna. Trabajaremos por el placer que hallamos en la labor realizada y en la creaci�n regenerante, sin alarde ni ostentaci�n. Ayudamos al necesitado y calmamos al suficiente porque en el compartir nos elevamos por sobre nuestra condici�n humana. Combatiremos la injusticia y despertaremos la adormecida conciencia de los hombres porque los elevados valores humanos son los �nicos que tienen cabida en nuestros pensamientos y actos. No somos ilusos so�adores ni tontos pensadores. Sabemos que solos no tendremos las necesarias fuerzas para mejorar la sociedad o detener la loca marcha destructiva, el demencial odio entre los hombres, las mareas oscurantistas y la ceguera del fanatismo. Pero juntos podemos intentarlo, a trav�s de la acci�n personal y del mancomunado esfuerzo. Como veis, el s�mbolo permiti� adentrarnos en el idioma de lo infinito y transportarnos m�s all� de los limites del mundo tangible hasta las cercan�as de lo infinito. No tengo todas las respuestas pero estoy convencido que juntos, encontraremos nuevas y numerosas preguntas. En esto consiste todo el m�todo de educaci�n mas�nica. Logia La Fraternidad #62, Tel Aviv, Israel