RIESGOS Y RECOMPENSAS

Por Larry Irving

Secretario de Comercio adjunto
para asuntos de comunicaci�n e informaci�n

La revista "Economist" observa que es dif�cil reconocer los puntos cr�ticos tecnol�gicos. La publicaci�n destac� que al comienzo del siglo, cuando Studebaker pas� de fabricar carruajes arrastrados por caballos a producir autom�viles, el cambio no fue muy notado porque en los cinco a�os anteriores los neoyorquinos hab�an comprado 350.000 carruajes y solamente 125 autom�viles.

Ahora estamos por entrar en un siglo nuevo y la era de la informaci�n trata sobre el cambio y la realizaci�n de nuevas imposibilidades. Este cambio afectar� a las empresas. Es necesario que �stas lo comprendan y, m�s importante, que se aprovechen de �l.

Las empresas de todo tama�o tienen que conocer el papel que los tel�fonos, las computadoras, las redes de comunicaci�n y la tecnolog�a pueden desempe�ar en la creaci�n de nuevas imposibilidades. Y si logran aprovechar este potencial, ellas ser�n las que traer�n nuevos productos al mercado, aumentar�n las opciones de los consumidores, reducir�n los precios y mejorar�n las econom�as nacionales.

Consid�rense solamente por un momento los cambios que han ocurrido en los sectores de la telecomunicaci�n e informaci�n durante las �ltimas d�cadas. La red mundial de computadoras, tel�fonos y televisores ha aumentado su capacidad transmisora de informaci�n un mill�n de veces. En 1960, un cable transatl�ntico s�lo pod�a transmitir 138 conversaciones telef�nicas simult�neamente. Hoy, un cable fibro-�ptico puede transmitir 1,5 millones de conversaciones al mismo tiempo. Las computadoras port�tiles de hoy pesan solamente 0,83 kilogramo y muchas veces son m�s poderosas que las computadores centrales que costaban 10 millones de d�lares a mediados de la d�cada del setenta. Hace veinticinco a�os s�lo hab�a en el mundo unas 50.000 computadoras; hoy se estima su n�mero en 140 millones. Y ning�n medio de comunicaci�n ha crecido tan r�pidamente como la Internet, la que se estima tiene 50 millones de usuarios en todo el mundo.

Dos cuestiones claves surgen a medida que m�s y m�s personas y compa��as utilizan las redes electr�nicas para sus actividades comerciales: (1) la necesidad de que las compa��as concentren su atenci�n en el valor agregado; y (2) la necesidad de delinear las funciones apropiadas del sector privado y las del gobierno.

Los riesgos y las recompensas para las empresas

El paso explosivo y la naturaleza imprevisible de los desarrollos tecnol�gicos hacen que cualquier intento de dedicarse al comercio electr�nico se compare con apostar a un caballo con poca probabilidad de ganar una carrera. Ni siquiera los l�deres empresariales llegan siempre al c�rculo de los ganadores.

Internet, Intranets, extranets y otras redes de comunicaci�n bajan las barreras de acceso al comercio, y permiten que firmas peque�as y grandes, as� como los consumidores, se dediquen al comercio electr�nico y se beneficien de �l. El comercio electr�nico ya genera para las empresas ventas y ahorros importantes.

Por ejemplo, la creciente participaci�n en el mercado de la venta de libros de la librer�a "en l�nea" Amazon.com, al ofrecer descuentos de hasta un 40 por ciento, oblig� a las principales cadenas de librer�as como Barnes & Noble y Borders Books a operar en l�nea. En 1996 el servicio de entregas Federal Express ahorr� tanto como 10.000 d�lares diarios al trasladar una parte de su servicio a los clientes a su sitio en la Web. Al presente las ventas de computadoras PC de Dell Computer en la Web ascienden a un mill�n de d�lares diarios. General Electric compra materiales por valor de 1.000 millones de d�lares de abastecedores en l�nea y ahorra dinero al agilizar el proceso y abrirlo a una competencia mayor.

T�ngase presente que no se trata de crear simplemente un sitio en la Web. Amazon.com es un �xito, valuado al presente en 500 millones de d�lares. Es interesante notar que un empresario brit�nico llev� a la pr�ctica la misma idea a la misma fecha, pero el valor de su compa��a solamente alcanza hoy a tres millones de d�lares. �Por qu� esa diferencia? Jeff Bezos, el propietario norteamericano de Amazon.com, investig� la industria y se reubic� para estar cerca de uno de los almacenes de libros m�s grandes del mundo. El Sr. Bezos tambi�n reuni� 11 millones de d�lares de capitalistas aventurados y promovi� activamente su negocio. Tambi�n aprendi� a vender efectivamente en todo el mundo. Las ventas de Amazon.com fuera de los Estados Unidos son diez veces las ventas de la firma brit�nica fuera de Gran Breta�a.

El comercio electr�nico no es solamente para las grandes corporaciones. De hecho, ofrece posibilidades interesantes para que compa��as y empresarios peque�os aprovechen los mercados en todo el mundo. Adem�s, permite compartir informaci�n y recursos valiosos. Recientemente, Women Inc. (una organizaci�n sin fines de lucro dedicada a ayudar a que las mujeres due�as de empresas triunfen) y AT&T anunciaron una sociedad que ayudar� grandemente a las empresarias y que podr�a servir de modelo a otros grupos. AT&T ha donado a Women Inc. 25.000 d�lares para que desarrolle y opere un sitio en la Web que provea a los miembros de Women Inc. espacio para informaci�n sobre transacciones comerciales, espacio para que vendan sus productos y servicios, la oportunidad de "hacerle preguntas al experto" relacionadas con el comercio, y la habilidad de registrarse para conferencias. Por intermedio del sitio en la Web, los miembros tambi�n tienen acceso a una multitud de otros servicios.

La Internet hace que muchas empresas cambien la manera en que realizan sus negocios. Los propietarios y ejecutivos de las empresas deber�an preguntarse: "Si la Internet, en su estado actual, hubiera existido cuando se fund� la empresa, �hubiera yo operado mi negocio de la forma en que lo hago hoy"? Si la contestaci�n es no, �por qu� no cambiar ahora? �Puedo desarrollar un mercado conveniente? �C�mo puedo competir eficazmente con las firmas que no est�n en la Web as� como con otras que est�n?

Sector privado, los roles del gobierno

La administraci�n Clinton cree que el sector privado puede y debe aportar muchas de las soluciones para los incipientes retos jur�dicos, pol�ticos y t�cnicos con respecto al comercio electr�nico, en particular las actividades en la Internet. Cuando las actividades en la Internet plantean nuevos problemas, el gobierno debe dirigirse primero al sector privado para ver si se puede encontrar una soluci�n sin la intervenci�n del gobierno.

La comunidad de la Internet tiene un historial demostrado de expandir la Internet, de manejar con �xito su operaci�n y crecimiento, y de desarrollar pol�ticas y mecanismos para administrar su utilizaci�n sin reglamentaci�n gubernamental.

Muchas de las soluciones para las incipientes preocupaciones relacionadas con la Internet se encuentran en la tecnolog�a, y al dirigirnos al sector privado podemos aprovechar su energ�a empresarial. El sector privado ya ha demostrado su habilidad de desarrollar nuevos instrumentos tecnol�gicos, como programas de preselecci�n para abordar las preocupaciones sobre el acceso de menores a los materiales para adultos en la Internet, as� como normas que dar�an a las personas la habilidad de controlar la divulgaci�n y utilizaci�n de sus propios perfiles personales generados cuando se utiliza la Internet.

El gobierno federal de Estados Unidos tiene un papel valioso, y a veces cr�tico, con respecto al desarrollo del comercio electr�nico. El gobierno federal deber�a estar involucrado en: (1) promover un entorno impulsado por el mercado; (2) crear un entorno jur�dico pronosticable que gobierne las transacciones del comercio electr�nico, y (3) hacer que los empresarios y consumidores tengan conocimiento de los factores externos que socavan los mercados saludables.

Aun cuando el gobierno adopta medidas para desempe�ar este papel, debemos asegurar que cualquier acto gubernamental sea el m�nimo necesario para alcanzar las metas propuestas y que permita que florezcan la competencia y la innovaci�n.

Un entorno impulsado por el mercado

El gobierno federal desempe�a ahora un papel valioso en preservar el entorno mundial en el que pueda surgir un modelo de comercio basado en contratos e impulsado por el mercado. La creciente actividad comercial en la Internet hace que �sta sea un blanco cada vez m�s atractivo de las reglamentaciones gubernamentales orientadas a abordar las preocupaciones concernientes al fraude, el contenido y la competencia, seg�n puede verse en las recientes medidas adoptadas por gobiernos estatales y extranjeros. Por consiguiente, el gobierno federal tiene dos papeles distintos, pero complementarios:

  • Se necesita el liderazgo norteamericano para preservar a la Internet como un entorno no reglamentado, basado en contratos e impulsado por el mercado, tanto a nivel internacional como interestatal.

  • En algunos casos se necesitar� una acci�n internacional, intergubernamental concertada para facilitar el comercio electr�nico y proteger a los consumidores. En estos casos, ser� necesario el liderazgo norteamericano para promover un planteamiento minimalista dise�ado para asegurar la competencia, impedir el fraude, fomentar la transparencia y facilitar la resoluci�n de disputas.

La administraci�n Clinton cree que el gobierno debe reducir al m�nimo las reglamentaciones y permitir que la tecnolog�a florezca y crezca. La manera con que la administraci�n encara la Internet es que, en general, nuestro primer instinto debe ser el de abstenernos de la reglamentaci�n. Ning�n medio electr�nico ha crecido tan r�pidamente como la Internet, y la Internet ha crecido precisamente por no estar regulada.

Nos preocupa mucho que un n�mero de pa�ses haya adoptado, o contemplan adoptar medidas para censurar la informaci�n que sus ciudadanos reciben por intermedio de la Internet. Creemos que la libertad de expresi�n se aplica en el espacio cibern�tico y que las leyes que censuran la informaci�n que fluye en la Internet son mal aconsejadas y no son pr�cticas, especialmente en vista de la naturaleza mundial de la Internet.

Creemos firmemente que la mejor manera de combatir la informaci�n falsa es proveer m�s informaci�n. Para citar a la actriz Mae West: "El tener demasiado de algo bueno es maravilloso". Adem�s, la mejor garant�a de que haya democracia y estabilidad es tener ciudadanos informados.

Obviamente, hay ciertas cuestiones que preocupan al gobierno de Estados Unidos, como la pornograf�a y el acceso que los menores tengan a materiales para adultos. Pero mismo en esto, esperamos que la industria se autorregule y desarrolle herramientas tecnol�gicas que los padres y los proveedores de servicios Internet, no el gobierno, puedan utilizar para filtrar los materiales inapropiados para menores.

La buena noticia es que la industria de las computadoras y la de los servicios en l�nea han avanzado en forma r�pida y responsable a desarrollar nuevos productos y servicios para hacer que la Internet sea una "amiga de la familia". Estas tecnolog�as permiten que los padres -- no los gobiernos -- determinen lo que es apropiado para sus hijos.

La Internet y sus productos tambi�n generan una nueva competencia para las compa��as de telecomunicaciones y medios informativos tradionales. A la administraci�n Clinton le preocupan los recientes intentos de otros pa�ses de prohibir o bloquear las llamadas telef�nicas a la Internet con el fin de proteger a sus compa��as de tel�fonos propiedad del estado.

Un entorno jur�dico pronosticable

El gobierno de Estados Unidos tiene un papel importante como facilitador y catalizador del comercio electr�nico. Es necesario que determinemos si debemos seguir aplicando las pautas regulatorias existentes y si se necesitan pautas nuevas. Entre los temas principales figuran la seguridad de la informaci�n, la propiedad intelectual, la confidencialidad y las cuestiones financieras.

Estados Unidos reconoce que otros pa�ses enfrentan estas mismas cuestiones, pero muchas veces desde una perspectiva hist�rica y cultural diferente y con estructuras jur�dicas y regulatorias diferentes. En vista de la naturaleza mundial de la Internet y de otras redes, se necesita desarrollar un consenso sobre las pautas administrativas tanto a nivel nacional como internacional.

Cuestiones Mundiales
Publicación Electrónica del USIS, Vol. 2, No. 4, Octubre de 1997

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