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¿Quién
es?
Es abogado, egresado
de la Universidad de los Andes. Posee dos
especializaciones en derecho mercantil en la
Universidad Católica Andrés Bello y una maestría
en Historia en la misma casa de estudios.
Actualmente, cursa un doctorado en la Universidad
Central de Venezuela en Derecho Internacional. Es
profesor de pregrado y postgrado en la escuela de
Estudios Políticos de la casa magna de estudios, y
se ha desempeñado también como docente en el
Instituto Pedro Gual, del estado mayor del
Ejército y de la Guardia
Nacional. |
El ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur, que
agrupa a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay ya es
casi un hecho. A nuestro país sólo lo separan ciertas
exigencias formales para incorporarse activamente al
grupo de integración regional. La Cumbre de Montevideo
del próximo 9 de diciembre sentará las bases para el
inicio del proceso de adhesión, que consta de una serie
de exigencias: homologación del Tratado de Asunción, el
Protocolo de Outo Preto y el Protocolo de Olivo, la
adopción del Arancel Externo Común del Mercosur; la
definición de un cronograma de convergencia para su
aplicación y la adecuación del Acuerdo de
Complementación Económica.
La entrada a un
mercado común con los gigantes económicos del continente
(Argentina, potencia agrícola y Brasil, potencia
industrial) comienza desde ya a producir canas verdes en
el sector agrícola, industrial y empresarial de nuestro
país. Voceros de distintos gremios han empezado a
develar los perjuicios que traería asociarse al Mercosur
sin establecer condiciones favorables de negociación.
Según un estudio publicado recientemente por el
Instituto Latinoamericano de Investigación Social, casi
2 millones de empleos venezolanos estarían en riesgo,
debido a que las pocas empresas de productos terminados
en el país se volverían poco competitivas y reducirían
su plantilla de trabajadores.
El gobierno del
presidente Hugo Chávez ha insistido en defender las
bondades de una integración en la que asegura, no habrá
competencia sino más bien “complementaridad” y
fundamentada en el respeto por las diferencias y la
igualdad no de oportunidades, sino de condiciones.
Postulados que para el internacionalista y analista
político, Italo Luongo, distan mucho de la realidad de
un grupo que se caracteriza “por un sistema de mercado
capitalista, y hasta neoliberal”.
Luongo cree que
adherirse al Mercosur es una jugada política
estratégicamente planificada por el presidente Hugo
Chávez para modificar estructuralmente el sistema
económico de Venezuela. “Aquí se va a morir el sistema
capitalista. Se muere pero no lo matará Chávez, o mejor
dicho, se lavará las manos llevándonos al matadero del
capitalismo dentro de las reglas capitalistas y se va a
excusar diciendo ‘yo no fu quien destruí al capitalismo,
es que el sistema no sirve y nuestras empresas no eran
competitivas”.
ALCA versión
español
-¿Cuál es el balance
beneficio-perjuicio de una integración de Venezuela al
Mercado Común del Sur?
-Lo primero que
tenemos que entender es que la relación que busca el
presidente Chávez con el Mercosur es una relación de
tipo político más que económico. El presidente Chávez no
está interesado en que Venezuela gane dinero con el
ingreso a Mercosur. Hay que recordar en este sentido que
Chávez es anticapitalista, lo ha dicho él mismo hasta la
saciedad. Mucha gente se preguntará acerca del evidente
contrasentido que hay en que un país cuyo presidente es
anticapitalista y opuesto a las relaciones comerciales
basadas en el comercio tradicional del mercado, ahora
busque ingresar a un grupo de países que manejan un
sistema de capitalismo ampliado, como es el Mercosur. La
respuesta está en que Chávez no entra allí por razones
de economía, el presidente Chávez ingresa por razones de
índole política.
El Mercosur en Venezuela para
estos momentos, significa para Venezuela un ALCA en
español. Porque Venezuela no tiene capacidad para
competir con las industrias de Brasil y Argentina. Tal
como está planteada la cosa, sin asomos de negociación,
aquí lo que quedará es un cementerio de empresas.
-¿Cómo se traduciría esta afectación en la
vida cotidiana del venezolano?
-El Mercosur
tiene un arancel económico común, un impuesto del 35%
para todos los bienes que no sean producidos dentro del
grupo. Eso significa, por ejemplo, que los carros que se
ensamblan en el país y cuyas partes se fabrican en
Estados Unidos, Alemania, Corea y Japón van a ser 35%
más caros. La línea blanca y los electrodomésticos se
van a disparar. Todo lo que hasta ahora compramos con
precio caro pero razonable se va a desquiciar porque va
a aumentar al 35%, tendremos que comprar artículos
hechos en Brasil y Argentina. Las ensambladoras morirán
porque no pueden competir con las empresas brasileras de
vehículo. Y qué va a pasar con los productores del sur
del lago de carne y leches: se van a arruinar, porque no
podrán competir con el producto argentino. En Argentina
la leche a puerta de corral se vende a 14 centavos de
dólar, mientras que en nuestro suelo se vende a 34.
Estamos raspados antes de empezar, vamos a tener que
tomar leche argentina y comer la carne de allá, porque
nadie va a poder competir con los precios de una
superpotencia agrícola.
-¿Cuál debe ser la
actitud del empresariado y el sector industrial del país
ante el panorama? ¿Qué medidas se pueden tomar para
evitar el impacto negativo?
-Si entramos sin
negociar, si Consecomerico, Fedecámaras y Fedenaga no se
ponen atentos y obligan al presidente Chávez a negociar
los términos de un ingreso económico y político,
Venezuela sólo le venderá petróleo al Mercosur y nada
más. Además de la quiebra, del cementerio de empresas,
se generará una enorme masa de desempleados. Calculo que
habrá más de 1 millón de nuevos desempleados en el
primer año de adhesión al Mercosur.
Sin embargo,
aquí hay que tener presente que por más que haya
voluntad del empresariado, ideológicamente ésta es la
mejor jugada de Chávez para consolidar su socialismo.
¿Tu te imaginas a Chávez defendiendo al empresariado
nacional? No lo va a hacer, porque la llave que encontró
Chávez para destruir al capitalismo en Venezuela es la
entrada al Mercosur. Chávez dirá que las empresas
quebraron porque no son competitivas, porque el
capitalismo es malo. Y es una manera de apropiarse de
las tierras y empresas quebradas y socializarlas cómo ha
venido haciendo.
El ingreso de Venezuela a
Mercosur le permite a Chávez cambiar por completo el
sistema económico de Venezuela. Se va a morir el sistema
capitalista de Venezuela, se muere, pero no lo va a
matar Chávez, él se lavará las manos llevándonos al
matadero del capitalismo dentro de las propias reglas
capitalistas porque no podremos competir.
-Visto desde la otra acera ¿qué representará
el ingreso de Venezuela al Mercosur para Argentina y
Brasil?
-Para ellos: un escenario económico
ideal y feliz. Les vamos a vender petróleo barato y el
mercado de la economía venezolana quedará totalmente
destruido, por lo que nuestro mercado se convertirá en
un mercado brasileño y argentino, si bien ya casi lo es
con Mercal. Acá habría de preguntarse cuáles van a ser
las misiones de soporte que lanzará el gobierno para
disimular el desempleo. O mejor dicho aún, si va a
seguir teniendo la capacidad para crear misiones para
los millones de desempleados que surgirán si nos
lanzamos a un Mercosur de cabeza.
¿Revolución
fuera de nuestras fronteras?
-¿Se puede
decir que Chávez ha tenido éxito en lo que respecta a su
influencia en el continente? Partiendo de la
consolidación de relaciones económicas con sus aliados e
incluso, con líderes políticos opuestos.
-Yo
creo que no, para mí ha sido un fracaso total. El
presidente Chávez perdió por ejemplo en la Cumbre de Mar
de Plata. Allá no pasó lo que aquí se ha pretendido
hacer creer, que Bush salió derrotado. La realidad fue
que América Latina se dividió, y hubo un grupo de 29
países que cuando los pusieron a elegir entre el
capitalismo y la integración económica y el
anticapitalismo, dijeron que preferían el capitalismo
aunque no tuviesen relaciones perfectas Estados Unidos.
La propuesta de Chávez de un ALBA salió derrotada,
porque todavía no se entiende qué es. Es decir, en los
términos cómo Chávez planteó la discusión, lo que hizo
fue beneficiar a Estados Unidos, porque hay muchas
discusiones con Estados Unidos en torno al ALCA, pero si
la cosa se plantea capitalismo-anticapitalismo, allí se
preferirá al capitalismo. Chávez se quedó sólo en Mar
del Plata, pues por ejemplo, Lula Da Silva salió de la
mano con Bus a discutir con Estados Unidos su propio
ALCA.
-Aún así, los recientes acuerdos
económicos con Kirchner y con Uribe le permiten
estrechar sus relaciones con países
importantes...
-Es evidente, en el caso de
Álvaro Uribe y Hugo Chávez, que ambos presidentes no son
compatibles políticamente y nunca lo serán. Pero, por
ahora, deben buscar un tipo de acercamiento, porque las
economías de Colombia y Venezuela son complementarias y
ambos están en campaña electoral para una reelección el
año que viene. Tienen que tratar de hacerlo bien, porque
sería mortal para Chávez lesionar el comercio con su
principal socio comercial. Los dos mandatarios tienen
que tragarse su antipatía y buscar algún tipo de
acercamiento. Es una mutua necesidad en medio de la
mutua antipatía que se tienen.
-¿Qué
puede esperarse en futuros meses con la Comunidad Andina
de Naciones y otros bloques de integración a los que
pertenece Venezuela?
-Ingresando al Mercosur
estamos cambiando el arancel común del 20% de la CAN, de
una comunidad donde Venezuela es el además el país jefe
y dominante, para unirnos a un Mercosur y que nos
crucifiquen con un arancel de 35%. Es nefasto lo que ha
hecho Chávez, siendo presidente pro tempore de la CAN él
mismo la mata, cuando anuncia que se va porque no sirve
para nada.
La CAN está destruida, pero Chávez
mandó al diablo también al G3, del cual forma parte
junto con Colombia y México. Económicamente, Chávez está
destruyendo una integración con México en la que
teníamos arancel cero. México, y mucha gente no lo sabe,
es el segundo mercado de Venezuela después de Colombia,
y la balanza comercial en ambos casos es favorable a
nuestro país. Ahorita estamos o peleados o abandonando a
nuestros principales socios comerciales, que son
Colombia y México.
Chávez está mandando al diablo
30 años de integración, cuando incluso en el continente
se había hablado de una integración de los dos bloques:
el bloque andino y el bloque del
Mercosur.
-¿Por qué el presidente no se
adhiere a esa tendencia de integración
común?
Hay que entender y reiterar que el
presidente Chávez no tiene en mente la integración
económica, sino una política. Él quiere llevar la
revolución bolivariana a toda Sudamérica, pero se
consiguió con dos murallas en la CAN, Toledo y Uribe,
que no lo soportan, y por eso los
evade.
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