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| ¿ESTRATEGIA DE COMUNICACIÓN O ESTRATEGIA CON
COMUNICACIÓN? |
| No basta con elaborar una estrategia de comunicación, sino
que es necesario concebir la comunicación como un componente de la
estrategia de la
empresa |
Por:
Ivonne Torrente *
Ivonne es profesora Asistente del Instituto del
Comercio Exterior de Cuba. También imparte clases en otros
Centros de Capacitación para directivos y profesionales de
Empresas como por ejemplo GESTA, centro de capacitación de la
Industria Sideromecánica. Ha participado en procesos de
consultoría en empresas de la rama del Comercio
Exterior. | |
El tema de la comunicación organizacional es difundido
ampliamente en la actualidad. Hacer una búsqueda en Internet de artículos,
documentos, materiales que traten, desde los elementos teóricos, hasta las
experiencias prácticas más recientes, el proceso de comunicación que tiene
lugar en las organizaciones empresariales, no resulta
difícil.
Un análisis de esa amplia información nos dice que,
aún cuando se intenta lo contrario, la comunicación organizacional se
presenta como un fenómeno que se estudia para conocerlo y/o para mejorar
los aspectos del proceso que resulten negativos para los intereses de la
empresa, es decir, que de alguna manera limiten o no favorezcan el logro
de los objetivos estratégicos.
Es así que, en la práctica, el
especialista en comunicación de las organizaciones empresariales dedica
gran parte de su tiempo a investigar y a tratar de "perfeccionar" la
comunicación de la empresa con sus públicos. Para ello segmenta y
caracteriza los públicos/target, realiza estudios de imagen, auditorías de
comunicación interna, para después proponer a la alta dirección una
estrategia de comunicación en la que han quedado definidos los objetivos
de comunicación, los destinatarios de los mensajes, los mensajes, los
medios, los mecanismos de retroalimentación y el
presupuesto.
A partir de esa práctica es como si la lógica
que funcionara fuera que la alta dirección le dice a estos especialistas:
"He aquí la empresa, esta es su estrategia de negocios, su estructura,
pero no logramos los resultados que queremos, ahora te toca a ti, a través
de una estrategia de comunicación tratar de arreglar las
cosas".
Lo que pretendemos demostrar con este trabajo es que la
comunicación debe ser tratada como parte de la estrategia de la empresa,
formar parte de los análisis desde su inicio y debe ser concebida como un
componente del sistema. Si desde que se están llevando a cabo los primeros
pasos del proceso estratégico de la empresa no se tiene en cuenta la
comunicación, tanto interna como externa, bien poco se podrá lograr cuando
el especialista intente después "arreglar las cosas".
El proceso
estratégico
Muchos autores coinciden en que el primer
paso de este proceso es la definición o actualización de la MISIÓN y la VISIÓN.
Se puede definir como MISIÓN: "el propósito fundamental por el que fue
establecida la Organización, conjunto de compromisos que adopta la empresa
en relación a los diferentes grupos de personas que en ella confluyen,
beneficios que la empresa ofrecerá a la sociedad en general; sus clientes;
los accionistas o propietario(s); el personal de la
Empresa".
La VISIÓN consiste en
"proyectar, en base a la situación actual de la empresa, el lugar en el
mercado (posicionamiento) que se aspira a ocupar en un horizonte de tiempo
de 1 a 3 ó más años".
La MISIÓN y
la VISIÓN deben por tanto comunicar de manera
efectiva ese propósito y ese futuro deseado.
Partiendo del modelo
de las "7 C de una comunicación
eficiente", se deben considerar en su elaboración estos siete
aspectos:
1. CREDIBILIDAD 2. CONTEXTO 3.
CONTENIDO 4. CLARIDAD 5. CONTINUIDAD Y CONSISTENCIA 6. CANALES DE
COMUNICACIÓN. 7. CAPACIDAD DEL AUDITORIO.
Parecería que el tener en cuenta estas "7 C" es
suficiente para que la Misión y la Visión actúen como guía, como elementos
orientadores de la estrategia y que así serán comprendidos, aceptados y,
por tanto, modificarán actitudes tanto del público interno como del
público externo de la empresa.
Pero el asunto es mucho más
complejo. Remontémonos al origen del modelo de comunicación más difundido:
el modelo de Shannon. En la década del 40 se elaboró y dio a conocer, en
diversos ámbitos, un modelo teórico que fue denominado inicialmente Teoría
de la Información. Este modelo surge como un subproducto del esfuerzo
bélico realizado por los aliados para derrotar al eje nazi-fascista. Su
principal fin era mantener una constante emisión de instrucciones a los
pilotos de guerra y conocer si éstas habían sido captadas. Por supuesto,
buscando la manera de codificar estos mensajes para que aún cuando el
enemigo los interceptara no pudiera comprenderlos. El modelo básico era el
de Emisor - Medio - Receptor, con el añadido de la retroalimentación. El
modelo más detallado incluía el o los codificadores, el canal, el mensaje
y los decodificadores. Este modelo, conocido como modelo de Información,
de Shannon y Weaver, fue aplicado a muchos otros campos, en particular a
la naciente cibernética, o sistema de manejo de máquinas, donde Wiener le
dio un uso eficiente.
Este modelo es tomado, en la década del
50, por los científicos sociales y transformado en modelo teórico de
comunicación.
Con respecto a este modelo, J. Manuel Calvelo
Ríos, Director de la Especialización en Comunicación para el Desarrollo,
de la Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, señala: "Hay que tener
en cuenta que el modelo nace en una estructura militar, que es una de las
estructuras más verticales que ha producido la sociedad; se origina en la
necesidad de dar órdenes, que por supuesto serán acatadas sin
cuestionamiento alguno; envía mensajes del que tiene poder al que obedece,
del que manda al que acata, del superior al inferior, del dominante al
dominado, del que sabe al ignorante, de la cúspide a la base de la
pirámide. Son mensajes para una "caja negra": si la respuesta es positiva
recibirá algún tipo de gratificación; si es negativa, una sanción. Tenemos
así una nomenclatura militar. El receptor es denominado "público objetivo"
o "blanco" y, claro está, cuando se tiene un objetivo o un blanco se le
disparan los cañonazos de carácter comunicativo más poderosos de que se
dispone. Se tira a matar. Es parte del fundamento ideológico del
modelo".
Este análisis de Calvelos Ríos, nos hace reflexionar
en cuanto a un nuevo paradigma de comunicación y una manera diferente de
aplicar el modelo de las "7 C" en el proceso de elaboración de la Misión y
la Visión.
1. CREDIBILIDAD Para
lograr la credibilidad es fundamental involucrar a las personas en el
proceso. De ahí que sea necesario:
-
Lograr la amplia participación del personal de la
empresa en la elaboración de la Misión y la Visión.
-
Contar con información acerca de los beneficios que
la sociedad, los clientes y los trabajadores esperan obtener de la
empresa e incorporarlos como elementos esenciales de la Misión y la
Visión.
2. CONTEXTO Para que el
mensaje se adapte a las realidades del entorno tiene que existir un
diálogo abierto. No se trata de persuadir a los públicos, sino de asumir
como Misión y Visión lo que esos públicos esperan de la
empresa.
3. CONTENIDO Para que tenga
un significado para los públicos de la empresa, además de los beneficios,
la Misión y la Visión deberán expresar los valores esenciales de la
empresa, aquellos que representan la forma de pensar y sentir de los
trabajadores y de la sociedad. Valores tales como voluntad de aprender, de
compartir conocimientos, de utilizar la capacidad creativa e innovadora en
el trabajo, respeto al cliente, al medio ambiente.
4. CLARIDAD Por supuesto que lo más importante es
que tanto la Misión como la Visión se redacten con un lenguaje sencillo,
claro, preciso. Con los mismos códigos de los interlocutores (público
interno y externo).
5. CONTINUIDAD Y
CONSISTENCIA No basta con estudiar la frecuencia de repetición
del mensaje, sino que se hace necesario una plena coherencia entre lo que
se dice y lo que se hace.
6.
CANALES Con el público interno lo más importante es mantener los
canales "desbloqueados". Un diálogo permanente con todo el personal de la
empresa que se pone de manifiesto en la manera de conducir las reuniones,
de realizar las asambleas, de escuchar los criterios, de hacer circular la
información, de aceptar iniciativas. Con el público externo, a través de
darle respuestas oportunas a sus necesidades, de atender quejas,
reclamos.
7. CAPACIDAD DEL
AUDITORIO Este aspecto se tiene en cuenta desde la propia
concepción de la elaboración, porque más que un auditorio paciente al que
se le presenta una Misión y una Visión elaboradas por otros, ellos han
sido partícipes de su formulación.
De esta manera la Misión y la
Visión dejan de ser mensajes que la empresa debe comunicar de manera
eficiente a sus públicos, para ser productos elaborados a través de un
proceso de comunicación eficiente.
Un segundo paso del proceso
estratégico es la elaboración del Diagnóstico Estratégico. En esta etapa
sigue siendo esencial una comunicación abierta con los públicos. ¿Puede
alguien dudar que los que mejor y con más claridad saben describir la
esencia de los problemas y los logros de la empresa son los trabajadores,
los clientes?. Hacer un diagnóstico sin tomar en consideración esos
criterios no tendría sentido.
La propia elaboración del
Diagnóstico, cuando es a través de métodos participativos, va creando las
bases para mejorar los problemas de comunicación de la empresa. En muchas
ocasiones las estructuras funcionales, altamente especializadas; el estilo
de dirección de los gerentes, han propiciado que cada área y a veces, cada
trabajador, sólo conozca lo que a él le corresponde hacer. Por eso no
resulta extraño que en el proceso participativo de elaboración del
diagnóstico, cuando se reúnen especialistas de diferentes áreas se den
cuenta de que por primera vez están escuchando lo que sucede en otro
departamento, lo que piensan los demás. Por eso es importante aprovechar
esos espacios de discusión además de para identificar Fortalezas,
Debilidades, Amenazas y Oportunidades, para minimizar barreras semánticas,
cognoscitivas, sicológicas, administrativas que hasta ese momento han
estado presentes en el proceso de comunicación.
Los Objetivos
Estratégicos y el Plan Estratégico deben elaborarse después de haber
identificado las Áreas de Resultados Claves. Estas no deben asociarse a
áreas de la organización estructural de la empresa, sino que son ámbitos,
ejes centrales de la estrategia en los que se deben concentrar todo los
esfuerzos y recursos de la empresa.
De esta manera los Objetivos
Estratégicos de la empresa no son la suma de los objetivos de cada
Departamento, sino que son los objetivos que permiten alcanzar la Visión
de la empresa y por los que todos deben esforzarse. Cuando no se procede
de esta manera se puede dar el caso de que los miembros del Departamento
Económico se sientan identificados, o vean reflejadas sus metas sólo en
aquellos objetivos estratégicos que se refieren a indicadores económicos;
los del Departamento comercial, sólo en aquellos que indican cifras de
venta, etc. Y cuando esto sucede deja de existir una comunicación
eficiente entre los Departamentos, pues a cada cual le preocupan "sus
objetivos".
El proceso de identificación de las Areas de
Resultados Claves y los Objetivos Estratégicos, debe ser el resultado de
múltiples discusiones en grupos, entre miembros de todas las áreas y
niveles de la empresa. Esto además crea un compromiso: los objetivos dejan
de ser "los de la empresa" para ser "los que hemos propuesto".
Un
último elemento y no por eso el menos importante, es el Diseño de la
Organizacional, su estructura. La organización debe responder a la
estrategia adoptada, por eso es importante partir de 0, romper paradigmas
de especialización, centralización y departamentalización que en ese
momento pasan a ser un obstáculo para el logro de la estrategia
diseñada.
Lo que se requiere es diseñar una organización
que:
-
Permita a la empresa "monitorear" constantemente el
entorno para poder anticiparse a los cambios.
-
Sea flexible y oportuna en la toma de
decisiones.
-
La comunicación fluya rápidamente tanto por canales
formales como informales.
-
Proporcione la información relacionada con el trabajo
y un análisis del desempeño del mismo a todos los miembros de la
organización.
-
Enseñe a los miembros de la organización a reconocer
e internalizar las metas de la organización.
-
Proporcione retroalimentación a los directivos acerca
de los problemas actuales de la organización.
-
Tenga como base de su funcionamiento reuniones
grupales entre los miembros de las sub-unidades, reuniones de
coordinación del trabajo entre los responsables de las sub-unidades,
análisis regular del desempeño de las actividades de cada programa o
sub-unidad, así como de los objetivos comunes que tienen un conjunto de
sub-unidades enmarcadas en un mismo ámbito de acción.
En fin, un diseño organizacional que tenga como base
una Comunicación Eficiente.
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Ivonne Torrente Pons. E-mail [email protected] Máster en Dirección
de Empresas. Profesora Asistente del Instituto del Comercio Exterior
de Cuba (INCOMEX) Miembro del Comité Académico del Diplomado de
Comunicación y Relaciones Públicas. |
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Notas, fuentes y recursos |
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