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Por: Ricardo E. Combariza R Tel 52412159 México
Anote en un papel
las actividades que Usted. Realiza en un día y en las que invierte la
mayor parte de su tiempo. Es probable que palabras como: dirigir,
gestionar, facilitar, ordenar, corregir, organizar, resolver, etc, se
encuentren en esta lista. La principal diferencia que existe entre la labor de un ejecutivo y un apersona que trabaja maquilando o ensamblando partes de un aparato, es que el ejecutivo emplea la mayoría de su tiempo en conversar. Más aún, si se trata de un directivo. ¿Qué son las reuniones, juntas y llamadas sino conversaciones?. Para dirigir,
corregir, guiar, gestionar, facilitar, mandar, etc, es necesario
conversar. ¿Por qué es entonces que dedicamos tan poco tiempo a la forma
en que se conversa en una organización?. Son muy pocas las empresas que
dedican tiempo a estas reflexiones, incluso existen organizaciones en las
que conversar abiertamente es una falta. Normalmente,
cuando encontramos quiebres que deben ser solucionados, nos remitimos
directamente al proceso para ver qué fue lo que falló, quien se equivocó,
¿es correcto el proceso o debe ser mejorado?. Aún frente a situaciones en
las que los procesos se fracturan, poco reflexionamos acerca de la manera
en que las personas implicadas interactúan, es decir, la forma en que
conversan.. La función
principal de un líder es facilitar los procesos que producen ciertos
resultados y permitirán que un negocio sea o no exitoso. Pero en cada
proceso siempre hay incluidas personas. Por tanto, no hay manera más
poderosa que dirigir y facilitar que a través de la conversación. Mientras
más efectivas nuestras conversaciones, más efectivos somos. La palabra
conversar viene del latín “conversus” que significa “convertirse”.
Es decir, a medida que vamos conversando nos convertimos en alguien
distinto, nos transformamos a través de la palabra. Una persona nunca será
la misma después de haber conversado con otra, un equipo de trabajo se
transforma de acuerdo a las conversaciones entre sus miembros.. Esto es
porque las conversaciones no solamente modifican las acciones y los
resultados, modifican a la persona misma. Una organización es lo que es
porque las personas que la forman son quienes son. Conversaciones privadas y públicas. Ahora bien. Yo puedo hacer un esfuerzo consciente por motivar a los colaboradores de mi grupo para obtener mejores resultados a través de conversaciones de carácter positivo, de acercarme a ellos, de mostrarles la cara amable de la moneda. Aún así, esto no garantiza que los resultados que se obtengan mejoren o que mi intento de acercamiento sea fructífero. A menudo, contratamos consultores que cobran grandes cantidades de dinero para motivar a los colaboradores. En la mayoría de los casos, los éxitos son momentáneos y al cabo de unos meses la situación se revierte y viene la frustración. Desde mi mirada,
la respuesta está en que existen conversaciones no abiertas que son
opuestas a las conversaciones que usted, a través del consultor o
personalmente, quiere entablar con el grupo. Piense en una
persona en su trabajo que realmente no le agrade. Ahora imagine que esta
persona se acerca con una caja de chocolates el día de su cumpleaños. Esta
persona viene con las mejores intenciones de hacerle un obsequio, pero
usted realmente siente desagrado por ella, “le cae mal”. Es probable que
en esta situación usted piense: “Quiere comprarme, necesita algún favor”,
“seguramente le interesa llevarse bien conmigo y por eso me trae
chocolates”. A fin de cuentas, usted recibe el regalo y amablemente le da
las gracias (conversación pública) pues es de buenos modales hacerlo, pero
la sensación de desagrado no desaparece (conversación privada), aún cuando
se tratase de los chocolates más caros y sabrosos. Ahora imagine esta
misma situación con una
persona en su trabajo en la que confía y goza de su agrado. ¿Es
diferente?, apuesto que si. Su conversación privada, lo que no dice cuando
dice algo, es positiva y los juicios que tiene acerca de esta persona
también lo son. Si desea lograr
mejores resultados en su equipo de trabajo, busque mantener nuevas y
mejores conversaciones con su gente. Para esto, es necesario entender y
hacerse cargo de las conversaciones privadas, tanto del equipo como las
suyas, pues son las conversaciones privadas las que dominan todo sistema
conversacional. Esto se logra a través de la apertura, de la interacción
en la que no se distorsionan los pensamientos y emociones y se es
consciente de los propios juicios, miedos y rigideces. Mientras más
cercanas estén nuestras conversaciones públicas a nuestras conversaciones
privadas, más abierto y abierto será nuestro dialogo y por ende más
potente. He aquí un
ejercicio que me recomendó una persona a quien admiro mucho y que puede
ser de utilidad para identificar que tan cercanas se encuentran nuestras
conversaciones públicas con las privadas:
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Yo: “Hola, ¿terminaste el reporte?” -
El/Ella: “no, no tuve tiempo de hacerlo”. Es importante que deje por lo menos uno o dos reglones entre cada intervención para poder hacer el ejercicio.
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Yo: “Hola, ¿terminaste el reporte?” Nunca hace las cosas a tiempo, apuesto a que no ha terminado el reporte: le voy a preguntar- El/Ella: “no, no tuve tiempo de hacerlo”. Otra vez preguntando sobre el reporte, ¡quiere controlarlo todo!
Recuerde que: -
El 80% de la efectividad en una conversación está basado en la
escucha. No en vano tenemos dos orejas y una sola boca.
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Usted puede obtener mejores resultados y procesos más efectivos si
modifica su forma de conversar, incluso consigo mismo.
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Conversar efectivamente no es sencillo, usted debe entrenarse y
practicar. Busque cursos, artículos y libros sobre el tema. Personalmente
recomiendo el libro “Ontología del Lenguaje” de Rafael Echeverría,
donde encontrará información extensa y completa sobre este tema.
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Evite forzar las conversaciones en su equipo de trabajo, hágase
cargo de escuchar y entender las conversaciones privadas que dominan al
grupo.
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La apertura empieza por uno mismo, de nada servirán sus esfuerzos
si no aprende primero a observar sus propias conversaciones y trabaja en
usted mismo. Ricardo E.
Combariza Rodríguez Manager de
Cultura y Comunicación Softtek Comentarios:
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