MASACRE DE ANDREANI
Avellaneda, desde el 6 de noviembre de 1996
NUESTRA HISTORIA
El evento se origina el día 06-11-1996, en la zona de Avellaneda, lugar este, donde nuestro hijo recibe varios impactos de proyectiles policiales que le provocan la muerte. En la escena del crimen se encontraban unos ocho o nueve civiles armados y varias decenas de policías, asumiendo la responsabilidad del operativo la por entonces Unidad Regional Lanús II a cargo del temido Comisario Mario (a Chorizo) Rodríguez. Aun hoy no está aclarado el hecho en forma oficial, pero hay indubitables elementos recabados por el órgano Judicial competente.-
Debido a la complejidad de algunos de los aspectos y para lograr arribar al mas acertado conocimiento de los sucesos, los hechos serán desarrollados y sistematizados de la siguiente manera:
Nuestra vida antes de la masacre:
Nuestra familia, antes del evento dañoso, estaba compuesta por nuestros dos hijos: Damián Marcelo de 22 años de edad, Claudia Valeria de 23, y por nosotros, sus padres.-
Podemos asegurar que la nuestra, era la familia tipo de clase media. El difunto Damián Marcelo trabajaba muy cerca de nuestro domicilio, en la empresa 'EDGARD PLAST', con domicilio en la calle Dr. LERTORA nº 5271 de Remedios de Escalada -Pdo. de Lanús-. Allí se desempeñaba en varias tareas, entre las cuales se encontraba la de transportar materiales en una camioneta Renault Traffic. Además cursaba sus estudios de Operador de PC los días lunes, martes y jueves desde las 19.00 hs. en adelante. Por otra parte nuestra hija cursaba, ya en aquel entonces, sus estudios de medicina e Instrumentación Quirúrgica y trabajaba, al igual que su padre y hermano. El jefe y padre de familia laboraba, y lo hace aún, en el Consejo Federal de Inversiones, cuyas mayores precisiones no hacen al relato.-
Estamos ante el homicidio de un joven trabajador y estudioso que colaboraba activa, afectiva, y económicamente dentro de su entorno familiar. Tenía una excelente relación con todos los miembros de la familia, especialmente con su única hermana, la mayor de los VÁZQUEZ, que ha quedado sumamente dolida por el deceso de su hermano. Además, tenía plenamente cubierto su aspecto social, era sumamente querido, respetado y apreciado por sus compañeros de estudio y trabajo, y -fundamentalmente- por sus muchos y buenos amigos, quienes dieron sobradas muestras de ello ante el hecho de su muerte y aun nos acompañan y apoyan en la búsqueda de justicia.-
De mas esta en relatar la situación en que quedamos sus padres, no solamente por el suceso indeseable y antinatural de perder la mitad de la prole, sino que por el desarrollo que tuvo nuestro hijo desde su nacimiento, jamás se hubiese podido preveer un final tan temprano, doloroso y aberrante.-
Desde aquel 6 de noviembre, la estabilidad familiar se encuentra sumamente afectada y al borde del derrumbe. Nuestra hija -Claudia Valeria- necesitó desde entonces asistencia psicológica, puesto que desde el suceso sufrió persecuciones, sabe y persibe cuando hay personas que la observan y la quieren lesionar, o condicionar en sus reclamos, etc.-
Por nuestra parte, vivimos aun atormentados por el dolor y la lentitud de la Justicia en condenar a los policías responsables. Sufrimos toda clase de vejámenes por parte de la policía bonaerense, los medios masivos de comunicación, del empleador de nuestro hijo, por las preguntas hechas -bien intencionadas- por parte de familiares, amigos, vecinos, etc., requiriendo novedades respecto a la temporal -y ya de larga data- impunidad de los responsables. Todas estas, y demás cuestiones, solo profundizan el dolor y el constante y tortuoso recuerdo. El permanente esfuerzo por respondernos los interrogantes del cómo y porqué, como pudimos haberlo evitado, cuanto daríamos por volver el tiempo atrás y colocarnos, aunque fuere, media hora antes del suceso.-
Por mi parte, Carlos Hugo VÁZQUEZ -el padre-, he quedado sumamente vacío por las muchas cuestiones que nunca podremos tratar en conjunto con mi hijo y que ambos nos debíamos. Aun no habíamos logrado hablar de los temas que tantas discusiones genera la lógica etapa de la adolescencia y que ya se habían encaminado en ese sentido. Aun no logro superar y afrontar el simple hecho de observar recuerdos fotográficos, máxime teniendo en cuenta las imágenes que han tomado estado público a raíz de los sucesos. Esto me ha llevado a buscar en forma obsesiva -el- escape, tan ineficaz como dañoso, de concentrarme en mi trabajo como forma de ocupar la mente en algo que interrumpa el martirizante y constante dolor.-
Por la mía, Felisa CHIQUICHANO -la madre-, he vivido desde entonces una tortuosa situación, me he puesto agresiva en mi vida en relación, trato insistentemente de dormir siesta por las tardes -tentativa que jamás fue lograda- para superar el horario en que generalmente mi hijo llegaba de su jornada de laboro y compartíamos la merienda juntos. Todas y cada una de mis noches terminaban en una crisis que se exteriorizaba en llantos, cuestión que complicó mi situación asmática y a la postre me produjo una descalcificación con problemas óseos; que aún me mantiene casi inmovilizada desde hace ya varios meses. Antes de mi problema motriz, entre tres y cuatro veces a la semana concurría al cementerio a llorar ante la tumba de mi hijo. Todas estas, y demás cuestiones, demuestran el daño y las secuelas que el ilícito provocó y aún provoca en mi persona.-
Impacto de la masacre, sus consecuencias mediatas e inmediatas:
El día seis de noviembre de mil novecientos noventa y seis (06-11-1996), Damián Marcelo sale de nuestra casa a las 06.00 hs. y se dirige, como lo hacía habitualmente, a su puesto de trabajo ubicado a una cuadra de la misma. Allí permaneció hasta las 08.30 hs, momento en que regresó a su hogar para comer algo junto a su madre. El día era el más tormentoso que se pudiere recordar, la lluvia caía violentamente y por un largo lapso de tiempo pocas veces visto. Podemos afirmar que se trataba de un verdadero fenómeno meteorológico.-
Siendo aproximadamente las 10.00 Hs. sale de su trabajo con la camioneta, la misma que se halló cerca de su cuerpo, sin acompañante hacia la zona de Avellaneda. Esto lo dispuso, momentos antes, su patrón Edgardo DAKOBA ordenándoselo por medio de un teléfono celular al encargado de la empresa. Según pudo relatar un testigo, al intentar ubicarse en la zona mediante preguntas que formulare a trabajadores de una empresa de Remís, fue brutalmente golpeado de un culatazo con arma larga en el pómulo izquierdo al intentar subir nuevamente a la camioneta; posteriormente 'varios vehículos salieron velozmente perdiéndose entre el tránsito' (textual testimonial). Nuestro hijo quedó dentro de la camioneta y en medio de dos o tres sujetos fuertemente armados que, evidentemente, se dirigieron a la empresa ANDREANI, ubicada en la calle F. PIENOVI nº 104 de Avellaneda. Lo siguiente fue ingresar en medio de un fuerte operativo policial (tres patrulleros se veían claramente) -lo que llama poderosamente la atención de cualquier persona- y posteriormente se produjo lo que algunos llaman: "el enfrentamiento más grande de la historia policial" y otros denominan "la emboscada y masacre de Andreani". Salvando estas apreciaciones, lo cierto y acreditado en la causa nº 56.344 que tramita por ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional nº 11 a cargo de la Juez Dra. Silvia Susana GONZÁLEZ, es que uno de los asaltantes y tenedor como rehén de nuestro hijo, dejó su propio DNI para ingresar al lugar mencionado. Ese solo hecho demuestra fehacientemente que se trataba de un plan desarrollado en medio de determinadas "garantías de impunidad", máxime si se tiene en cuenta que los que intentaron su aventura delictiva tenían sendos antecedentes en asaltos en banda, pero ninguno se encontraba seriamente comprometido con criminales hechos de sangre y/u homicidios. Es de destacar que se trataba de gente de edad, ninguno de ellos de las características de nuestro hijo, por lo que no se puede admitir de ninguna manera que se lo halla confundido al mismo como integrante de la banda al momento de los brutales asesinatos.-
Lo que mas intensamente se investiga es la respuesta del porque los presuntos delincuentes no hicieron uso del rehén para salir ilesos de la supuesta represalia policial. Todo los datos recolectados hasta el momento, apuntan a que no tuvieron la mas mínima oportunidad de sobrevivir, que obraban con cierta tranquilidad a pesar de sus experiencias anteriores, que no puede justificarse de ningún modo la brutal y desmedida actuación de los uniformados.-
Lo mas terrible que nos tocó desde que comenzó el drama que hasta hoy vivenciamos, y que no tiene ni la mas mínima comparación con lo que nuestro hijo seguramente experimentó en esos momentos, fueron sin lugar a dudas los primeros momentos en los que tratamos de tomar conocimiento de lo que sucedía y las consecuentes evasivas y trucos de los penal y civilmente responsables (policías bonaerenses), puesto que ya entonces habían dado comienzo a una serie ininterrumpida de hechos reprochables: Siendo las 14.30 hs., la progenitora llama al lugar de trabajo porque no aparecía su hijo y él comúnmente se comunicaba si se quedaba haciendo horas extras. La información de la empresa es que Damián Marcelo había salido a buscar un material y que aún no había regresado. Como toda buena madre comenzó a buscar a su hijo, llamando a algunos de sus amigos 'por que ya presentía que había pasado algo'.-
A las 15.00 hs., nuestra hija llama a la casa de Jimena y Matías, amigos de nuestros hijos, ya que era un lugar por el cual podría haber pasado, sin obtener respuestas de su paradero. Siendo aproximadamente las 18.00 Hs., el progenitor, toma conocimiento de que hubo un asalto y de que existía la posibilidad de que a su hijo 'lo hubieren confundido' con un delincuente, según información vertida telefónicamente por personal policial de la entonces Seccional 2da. de Avellaneda (Piñeyro). A las 19.15 hs., encontramos y reconocimos la camioneta en el predio de ANDREANI, totalmente llena de perforaciones provocadas por impactos de proyectiles. Nuestro hijo no se encontraba en el lugar, todo el escenario estaba lleno de policías, cámaras de televisión y periodistas, pero por sobre todas las cosas había una inmensa confusión. Al poco tiempo de encontrarnos en el lugar, la progenitora entró en un shock nervioso, complicándose con una crisis asmática, situación que se encontraba superada desde largos años atrás.-
El personal policial nos informó que hasta el momento había siete muertos, cuatro estaban reconocidos y tres sin reconocer, pero que nos tranquilizáramos por que ninguno coincidía con "los rasgos de nuestro hijo Damián Marcelo" y que de todos modos ya se encontraban los cuerpos en la morgue de Ezpeleta. Cerca de las 22.00 Hs. llegamos, conjuntamente con nuestra hija, a dicho lugar y nos prohibieron el ingreso, lo único que nos manifestaron era que regresáramos a las 07.00 Hs. del día siguiente puesto que era el horario en que reabrían el lugar.-
Al regresar a nuestra casa, se acentuó nuestro infierno, eran ya las 00.30 Hs. del 07-11-1997. Todo el barrio, amigos, vecinos, familiares, etc., se encontraban buscando a nuestro hijo. Automóviles llegaban y salían constantemente de la puerta de nuestro domicilio intercambiando información, mas de diez personas permanecían dentro del lugar y unas veinte en la puerta de calle.-
Posteriormente alguien encendió la televisión, en todos los noticieros pasaban imágenes del hecho y fue cuando nos detuvimos y vimos la imagen de uno de los cuerpos sin vida bajo la lluvia con la fisonomía de nuestro hijo y un par de zapatillas que reconocimos (marca New Balance Gris, con el logo 'N' en color plateado brillante). Ante estas imágenes, interrogamos a Cristian, amigo de nuestro hijo y encargado en el lugar de trabajo del mismo, y nos informó que ese día tenía tal calzado y vestía un pantalón de trabajo y una remera con flores que le había obsequiado su hermana. Tales datos se le solicitaban a Cristian dado que por entonces no se podía interrogar a la progenitora al respecto, debido a que la misma se encontraba con un profundo shock nervioso. De hecho, ella era la última de la familia que lo vio con vida y consecuentemente las prendas que vestía. Obviamente, en su placard no encontramos las ropas y calzado que el poseía de tales características.-
A continuación, nos informan por teléfono que debíamos dirigirnos a la Unidad Regional II de Lanús y hablar con un tal Comisario Mario RODRÍGUEZ, que era quien estaba a cargo del procedimiento, y en su defecto, que preguntáramos por Raúl VERCESI. Con estos datos, nuestra hija Claudia Valeria, se dirige al asiento de la Regional y, al llegar al lugar, le informan que aún nada sabían respecto de nuestro hijo, manifestándole que estaban muy ocupados con el recuento de las armas y que no podían dar información alguna. Luego de haber sostenido una fuerte discusión, hicieron las veces -por que nunca dijeron la verdad- de una comunicación telefónica con la morgue de Ezpeleta, y es entonces cuando le aseguran que no había ninguna persona de tales características, que el más parecido tendría unos treinta y cinco años y no poseía tatuaje alguno. Nuestro hijo, por cierto, tenía dos tatuajes; uno era un sol y otro un tribal, ambos en el brazo izquierdo.-
Al regresar a nuestra casa, comenzamos a llamar a todos los hospitales, dándonos estos las mas confusas e incompletas respuestas. Siendo aproximadamente las 06.00 Hs., el padre y su hija, se disponían a marchar nuevamente hacia la morgue de Ezpeleta, puesto que la madre no quería concurrir, quien evidenciando el estado emocional en que había quedado, manifestó a su ya única hija: "Claudia; -traelo a Marcelo a casa-, llevale ropa porque ahí lo asaltaron y lo dejaron tirado por algún lugar herido y no se puede comunicar, llevale también un par de medias limpias porque puede tener frío".-
Poco después de las 07.00 Hs. -hija y padre- nos encontrábamos en la puerta de la morgue. Lo primero que nos informaron es que no podríamos ingresar hasta el mediodía. Siendo las 10.00 Hs. nos permiten el acceso y allí se encontraba, con tres impactos de proyectil, uno claramente visible en el cuello, el brazo entablillado con la misma remera blanca con flores violetas y dos moretones en el rostro, uno de los cuales demostraba un violento golpe ya que le había desgarrado la piel. En el lugar solo quedó nuestra hija (puesto que el padre se descompuso y tuvo que ser llevado a otra habitación), quien intentó tomarlo de las manos, notando que las mismas estaban sumamente sucias y cargadas de un producto sumamente grasoso, que tenía el aspecto de combustible diesel, grasa litio o algo por el estilo.-
En conclusión, pudimos comenzar el velatorio de Damián Marcelo a la 01.30 Hs. aproximadamente del día 08-11-1996, terminado varias hs. después, con la sepultura a las 10.00 hs., la primer, inesperada y más terrible experiencia de nuestra vida y la que probablemente será la más dramática de la vida de nuestra dolida hija.-
Un manto de sospecha:
A la mañana siguiente, muy temprano, nos llama telefónicamente el por entonces Jefe de la Unidad Regional II de Lanús, Mario RODRÍGUEZ. Nos indica que nos dirigiéramos a su despacho por que tenía que hacernos entrega de algunas pertenencias de nuestro hijo. Al llegar al lugar nos recibe -a padre e hija- la mencionada persona junto con un tal oficial VERCESI. Una vez en su despacho se presenta e identifica como jefe de la U.R.II, manifiesta que lamenta el deceso de Damián, que personalmente iba a aclarar la situación por estar a cargo del tema, que se daba cuenta la clase de familia que éramos, y demás cuestiones referidas a supuestas manifestaciones de solidaridad hacia nuestra situación. Acto seguido nos hace entrega de algunas de las pertenencias prometidas en una habitación contigua. Mi hija, mientras tanto, se queda a solas con el jefe en su despacho y sorprendentemente este le manifiesta que conoce que estudios estaba cursando, que lo llamara y/o invocara su nombre ante cualquier problema suyo o de sus amigos, puesto que era sumamente conocido en la zona. Debieron pasar varios días para percatarnos de que sobre nosotros habían efectuado inteligencia, puesto que por el estado en que nos encontrábamos no se nos ocurrió pensar de donde habrían sacado datos que jamás habíamos dado. Allí la primer amenaza.-
Esa misma tarde, nos llamó nuevamente Mario RODRÍGUEZ y nos prometió la entrega, mediante el uso de un oficial como correo, de una resolución firmada por el Jefe de la Policía donde constaba la inocencia de nuestro hijo, en forma conjunta con copias de las actas de defunción de los policías muertos en el mismo hecho. Cuando nos ofrecemos a pasar a buscar dicha documentación por la Comisaría, se niega categóricamente y ratifica la forma de envío. En esa misma jornada, RODRÍGUEZ, salió a los medios de comunicación con similares dichos e informando sobre la inocencia de Damián Marcelo VÁZQUEZ, desligándolo de la banda delictiva (entre otros, véase Diario Crónica -matutino- del 09-12-96, cuya copia se acompaña a la documental).-
Como era de esperar de la policía, al entrevistarnos por primera vez con la Juez que aún interviene en la investigación, nos indica que de las actuaciones nada indicaba la inocencia de nuestro hijo y su independencia del grupo armado. Segun la instrucción (policial) era parte de la banda.-
Con este panorama, comenzó nuestra lucha para demostrar la verdad. Lucha que aun continua, pese al temor que anida en testigos y todo aquel que conoce datos del caso.-
Carlos Vázquez
Felisa Chiquichano
Claudia Vázquez