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¿
Resumen:
La pregunta ¿la educación virtual existe?, nos
lleva a reflexionar a través de diferentes puntos de nuestro quehacer educativo
y como es que lo conceptualizan los diferentes pensadores que han dado la pauta
y que de alguna manera son el bastión del mundo occidental y que si bien hemos
adquirido nuevas maneras o formas de potenciar nuestra manera de solucionar los
ambientes de enseñanza.
Por otro lado, se ha utilizado el término
"Virtualidad"; que a últimas fechas se vincula con las Instituciones
de Educación Superior, si lo definimos, está pero no existe y que bueno solo
hay que reflexionar, cuales son las actividades sustantivas de una IES, luego
entonces es algo que definitivamente nos esta formando como seres íntegros con
todas las posibilidades de desempeño en una actividad social y profesional.
Introducción
¿Qué es lo real? Lo real conserva siempre algo
inefable, una complejidad trascendente, que se nos resiste. Precisamente
la realidad es aquello que se nos resiste. El mundo real no depende de
nosotros. Es indiferente a nuestra aprobación del mismo e incluso a nuestra
presencia. Puede pasar de nosotros, pero nosotros no podemos prescindir de él.
Es de por sí consistente y coherente y esa coherencia no nos necesita.
¿Qué es lo virtual? La palabra virtual
proviene del latín virtus, que
significa fuerza, energía, impulso inicial. Las palabras vis,
fuerza, y vir, varón, también están
relacionadas. Así, la virtus no es una ilusión
ni una fantasía, ni siquiera una simple eventualidad, relegada a los limbos de
lo posible. Más bien, es real y activa. Fundamentalmente, la virtus actúa. Es a la vez la causa inicial en
virtud de la cual el efecto existe y, por ello mismo, aquello por lo cual
la causa sigue estando presente virtualmente en el efecto. Lo virtual,
pues, no es ni irreal ni potencial: lo virtual está en el orden de lo real.
¿Cuál es la esencia de los mundos virtuales? ¿Qué
implica este replanteamiento del sentido común, estos entretejidos infinitos,
estas espirales ciegas que nos unen íntimamente y nos entregan, a nosotros,
seres de carne y hueso, a un planeta platónico, a una gasa de símbolos? Lo
virtual nos obliga a renunciar al apoyo de las apariencias, de nuestras
percepciones. Nos exige una atención más organizada. Lo virtual nos obliga a
volver a ser cazadores, a perseguir lo real en bosques de símbolos, a no tomar
la sombra por la presa. Es un instrumento ideal para el aprendizaje de la
recuperación, un laboratorio de experimentación ontológica. Así como los
jardines japoneses nos hacen experimentar cierta idea del macrocosmos a través
de su organización microcósmica, los jardines de lo virtual son Jardines que
"se bifurcan" en los variados espesores de nuestra idea del ser.
¿Qué aporta lo virtual respecto de lo real? ¿Por
qué crear mensajerías virtuales con lo que ya nos cuesta encontrarnos
realmente? Con lo virtual, no se trata de sustituir lo real, sino de
representarlo y, con ello, de representarnos a nosotros mismos, de ponernos en
condición de comprendernos mejor.
Los mundos virtuales son también mundos en
potencia. Nadie puede prever la magnitud de los avances a los que darán lugar.
Estos universos híbridos entremezclan lo real y lo virtual, lo potencial y lo
actual; se alimentan de la vida intermedia de los lenguajes simbólicos, pero
también de la vida de la realidad misma. ¿Quién podría decirnos realmente hasta
dónde sabrán llevarnos estas formas y visiones que conjugan íntimamente lo
mejor de ambos mundos, el de lo inteligible y el de lo sensible, la concepción
y la percepción?
Los mundos virtuales son sistemas que procuran
darnos la ilusión más convincente posible de inmersión funcional dentro de
un mundo sintético (es el caso de la simulación virtual) o bien dentro
de la representación de una situación real, alejada o inaccesible (es el caso
de la televirtualidad, pero también de
las aplicaciones de teleintervenciones o de telerrobótica,
también discutiblemente reunidas bajo la etiqueta de telepresencia).
Se puede decir que una intención es virtual cuando
sigue actuando, incluso de forma inconsciente o invisible. A diferencia de lo
potencial, que tal vez será en el futuro, lo virtual ya está presente,
de una forma real, aunque escondida, subterránea, no evidente. En cambio, lo
potencial dista mucho de estar presente. Incluso puede que no lo esté nunca, ya
que sólo está en potencia. Nos referimos al sentido aristotélico de potencial.
El concepto de potencial manejado en las teorías físicas contemporáneas,
como la noción de potencial asociada a un campo electromagnético, está mucho
más cerca de la noción de virtual, tal y como acabamos de definirla, que
de la noción aristotélica de potencial. Para Aristóteles, la potencia,
la potentia, es la aptitud para recibir
una forma. Esta aptitud es más o menos grande y puede ser totalmente pasiva,
como en el caso de la materia prima, que es una (potencia de ser y no de
actuar), como dicen los escolásticos. La potencia también puede encontrarse en
vías de actualización, si dispone de condiciones favorables, de virtudes
necesarias para su determinación. Se llama potencia a aquello que, en un
ser, es determinable por un acto. De hecho, aquello que es en potencia no está
determinado, y puede que no lo esté nunca. En cambio, lo virtual está realmente
presente como causa determinante, actualizada. Lo potencial es aquello que
puede convertirse en actual. Lo virtual es la presencia real y discreta de la
causal.
Es importante examinar bien esta profunda
diferencia de naturaleza entre lo virtual y lo potencial porque los mundos
virtuales (introducimos de paso otra acepción de la palabra virtual) de
los que hablamos en esta obra contienen tanto virtus
como potentia. Son virtuales por la
presencia virtual de los modelos en las imágenes que nos dejan ver, y también
son potenciales por la potencia generadora de estos mismos modelos. Mas esta
potencialidad pura es más o menos apta para recibir formas inteligibles.
En la actualidad nos
tenemos que fijar en los medios masivos de comunicación ya que primero que nada
como dice Marshall McLuhan
"el medio es el mensaje" y si tomamos como premisa que existe
vínculos e intencionalidades de cualquier mensaje (sea conciente o
inconsciente) deben de hacer un uso adecuado de éstos en provecho de la
educación y alfabetización tecnológica de la sociedad. Ahora la educación tiene
como principal objetivo el generar cambios a la sociedad a la que impacta en pro
de una relación armoniosa del Sistema. Estos cambios deben de ser en bien de la
población por una superación y avance del nivel de conocimientos de entrada en
relación con la salida.
Los entornos hipermedia han recibido considerable atención en medios
educativos en los últimos tiempos. Frente al enfoque tradicional que han
utilizado las Instituciones Educativas, los sistemas hipermedia
permiten que el estudiante ejerza mayor control sobre lo que está aprendiendo,
ejercite habilidades de más alto nivel y se comprometa en mayor medida con su
propio aprendizaje, utilizan un modelo tridimensional para diferenciar ambos
enfoques. Las tres dimensiones son: control (estudiante vs. profesor/sistema),
síntesis (presentación vs. creación) y competencia (activa vs. pasiva).
Las tendencias modernas
en
Algunos educadores valoran más el proceso
intelectual sobre el contenido y creen que prácticamente cualquier contenido
puede ser usado para facilitar procesos como resolución de problemas,
pensamiento crítico y orden de pensamiento. Los procesos cognocitivos
que están desarrollados están pensados para aplicarse en cualquier campo. El
rol del maestro en esta concepción es proveer de materiales y actividades que
requieran que los estudiantes resuelvan problemas interesantes y transfieran
las habilidades aprendidas a nuevos problemas, cuestionando, debatiendo y
retando las respuestas de los alumnos. Los educadores orientados hacia los
procesos cognocitivos han tendido a adoptar