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TV GUIDE by Deborah Starr (Marzo de 1995) David Duchovny no est� feliz. Est� de pi� detr�s de Gillian Anderson en un estudio de fotos muy limitado, resignado a tener que tomarse fotos en lo que promete ser otro d�a de 16 horas de trabajo. Ahora Expediente X ha sido galardonada con un Golden Globe por mejor serie dram�tica y est� surgiendo del estado de culto para convertirse en un �xito de masas, todo el mundo est� invadiendo Vancouver, British Columbia, donde se rueda la serie de la Fox y con toda la X-citaci�n, todos quieren un trozo de las coestrellas. Anderson, d�ndose cuenta del humor de Duchovny, mira la mano de �l que est� en su hombro izquierdo e intenta quitarla, como si fuera un mosquito. Despu�s ella se gira y salta a sus brazos, riendo, mir�ndole como una ni�a peque�a que est� creando l�os a su protector hermano mayor. Sorprendido de tenerla entre sus brazos, la sonrisa en la cara de Duchovny se ve forzada a no alargarse. "Cuando empezamos Expediente X," dice Anderson, "estaba tan verde. Era solo la segunda vez que estaba delante de una c�mara. Necesitaba desesperadamente que alguien me ense�ara como funcionaba todo. Y �l lo hizo. Fu� maravilloso." Despu�s, estoy un poco sorprendido que Anderson, 25, acudiera a David otra vez cuando estaba embarazada. Era el �ltimo invierno, ellos todav�a estaban en lo m�s intenso de su primera temporada en una serie que se estaba convirtiendo en una gran promesa, y Anderson estaba preocupada de perder su trabajo. "Fu� a su trailer," recuerda, "y dije, 'David, estoy embarazada'. Parec�a que se le iban a doblar las rodillas. Pens� que dir�a, 'Oh, Dios mio'. Y me pregunt� si era algo bueno. Dije, 'S�, lo es'." Nadie m�s lo sab�a, y Duchovny lo mantuvo en secreto durante semanas, hasta que Anderson estuvo preparada para dec�rselo a los productores y tratar con las consecuencias profesionales. "Nosotros realmente confiamos el uno con el otro," dice sencillamente Duchovny. Entre estos dos, hay un aut�ntico compa�erismo nacido de la necesidad, una amistad lo suficientemente fuerte para sobrevivir a demasiadas horas de trabajo, y a una qu�mica poderosa para cambiar los �tomos de la pantalla. "Cuando estamos actuando juntos," dice Anderson, "est� all�". Como los agentes especiales Fox Mulder y Dana Scully, su qu�mica es muy fuerte no por qu� tengan una relaci�n rom�ntica - lo cual la serie evita cuidadosamente - sino porqu� sus personajes tienen una notable fuerza intelectual, uno est� incompleto sin el otro: �l nunca se cansa de calificar como paranormales o sobrenaturales los incre�bles y espeluznantes cr�menes que investigan. Ella insiste en que �l arraigue sus teor�as fuera-de-este-mundo en la ciencia. "De repente me d� cuenta," dice la supervisora de vestuario Gillian Kieft, "que de la forma que est�n en la pantalla Mulder y Scully es de la forma que son en persona David y Gillian. Se ayudan el uno al otro, se respetan el uno al otro." "Pero no nos exigimos," advierte Duchovny, 34. "Somos muy precavidos por el hecho de que en cualquier momento el otro puede volverse una persona psic�tica a causa de las exigencias que nos ponen, las 16 horas al d�a. As� que yo s� cuando ella est� muy cansada e irritable, y ella sabe lo mismo sobre mi. Tenemos un gran respeto por la delgada l�nia en la que el otro est� caminando todo el tiempo." Ellos est�n andando por esa l�nia ahora, cerca de medianoche, en un escalofriante edificio en construcci�n del centro. Con un tiempo fr�o y h�medo, Duchovny y Anderson est�n exhaustos pero no muestran signos de las habituales aflicciones de Hollywood: no necesitan ser mantenidos por ayudantes, ning�n s�quito, nada de pavonearse entre tomas, nada de rabietas. Ni siquiera parecen entender que son estrellas. "Una de las cosas sobre Vancover es que no tenemos a un mont�n de gente mir�ndonos," dice John S. Bartley, el director de fotograf�a de Expediente X. Lo reconsidera: "Y si los tenemos, no se acercan mucho. Hay algo en esta ciudad, tal vez la forma de ser de los canadienses. No parece molestarles la gente famosa." "�Viste cuando ganamos los Golden Globes?" pregunta el peluquero Malcolm Marsden. "Gillian se puso de pi�, y estaba aturdida. No se lo esperaba." Anderson est� de acuerdo. "No ten�a ni idea sobre todo esto. No lo entiendo. Y �ltimamente, pienso que es algo bueno porqu� me hace mantener la calma." Esto puede cambiar. "El otro d�a," dice David, "un ayudante de producci�n apareci� detr�s de mi y dijo, 'A Robin Williams le gustar�a conocerte, David'. Y me gir�, y le dije 'No, no le gustar�a'. Y �l estaba all� mismo. Y dice, '�Oh, s� que le gustar�a!' Eso fu� divertido. Pero, sabes, para mi es m�s satisfactorio tratar con la gente que intent� ayudarme hace tiempo, los que me dijeron que aguantara." Esto es de lo que Duchovny y Anderson est�n hablando ahora. Ellos han desarrollado una comunicaci�n de taquigraf�a: pocas palabras, muy concentrados, muy relajados. "Ambos tienen un lado tranquilo," dice Bartley. "David puede ser muy divertido, muy perspicaz. Pero principalmente, se refrena y solo mira y escucha a la gente de su alrededor. Gillian deja ver m�s sus emociones. Se rie como una ni�a peque�a. Son geniales juntos." Pero nadie pod�a haber adivinado desde inestables principios en una min�scula habitaci�n de audiciones en la Twentieth Century Fox Television que esta pareja tendr�a �xito. "Yo ya sab�a que ten�a el papel, as� que estaba totalmente tranquilo," dice Duchovny con el humor de Mulder. "Esta era mi habitaci�n, esta era mi gente, este era mi papel. Era fant�stico. Ojal� hubiera estado as� de bien cuando los c�maras estaban rodando. As� que yo interpret� una escena de una forma sarc�stica - mucho m�s sarc�stica de lo que estaba escrito - y Gillian estaba completamente desconcertada. Estaba jugando con esta persona, porqu� a Mulder realmente no le importaba si ella se quedaba o se iba. Y a ella le choc� bastante que alguien le hablara de esa forma." Sonrie al recordarlo. "Era exactamente as� como deb�a reaccionar ella. Fu� perfecto". Aunque la cadena necesitaba ser convencida. "Ellos quer�an a alguien con las piernas largas," dice Anderson, "alguien con m�s pecho, alguien guapo hasta no poder m�s". Incluso despu�s de que ella obtuviera el papel, sab�a -y el equipo sab�a - que estaba nadando contra corriente. Marsden cort� el pelo largo, ondulado y rubio ceniza que le llegaba por la mitad de la espalda y lo convirti� en un pelo impecable y rojizo. Pero esto solo fu� un cambio superficial. Anderson, ganadora de un premio Off-Broadway, tambi�n ha aprendido a moverse, a hablar con una jerga cient�fica con facilidad, y a como arregl�rselas con las agobiadoras exigencias de una serie de muchas horas. "Al principio," dice Marsden, "ella ten�a problemas con su di�logo, y pienso que esto disgust� un poco a David porqu� �l es m�s experto. Hab�a trabajado en pel�culas. Hab�a trabajado con Brad Pitt. Y pod�a aprenderse su di�logo - Marsden chasquea los dedos - as�. Pero s� que �l aprecia lo duro que trabaja ella." Despu�s vinieron los altibajos emocionales de la vida de Anderson. Seis meses despu�s de empezar la serie, conoci� y se enamor� de Clyde Klotz - los miembros del equipo lo describen como "muy talentoso, muy gentil" - y se cas� con �l el d�a de a�o nuevo, en 1994, en el agujero n�17 de un campo de golf en Hawai ("porqu� era el lugar m�s bonito que pudimos encontrar al avisar con poco antelaci�n." dice Anderson). Ni siquiera su peluquero sab�a qu� hab�a pasado. "No ten�a ni idea que se hab�a casado," dice Marsden. "Me dej� aturdido." Anderson estaba un poco aturdida. Sin saberlo, la feliz pareja concibi� a su hija, Piper, que ahora tiene 6 meses, el d�a de su boda. Cuando Anderson volvi�, dijo, "estaba en una fiesta que la Fox daba en un hangar del Burbank Airport, y all� hab�a adivinos. As� que me sent�, y el adivino me dijo: 'Vas a tener una ni�a peque�a pronto'. Y yo le dije, '�No!' Un mes m�s tarde, empec� a sentir nauseas." Y muy, muy, preocupada. Un embarazo significar�a tener limitaciones en su programa de trabajo y faltar en episodios - nadie pod�a predecir cuantos - en la segunda temporada. "Sab�a que primero necesitaba hacer mi decisi�n sobre el embarazo, antes de abordar el tema con los productores," dice Anderson. "No pod�a estar indecisa. Tener este beb� fu� la decisi�n acertada para mi marido y para mi. Pero era como 'Oh, Dios mio. Ellos hicieron todo eso por mi y ahora mira lo que les estoy haciendo'. Tantas cosas pasaron por mi cabeza. As� que s�, estaba preocupada." Aparentemente con buena raz�n. Seg�n algunas fuentes, el productor ejecutivo Chris Carter no estaba contento. "Se sub�a por las paredes," dice una fuente. "�l quer�a deshacerse de ella." Otros dos empleados respaldan esa afirmaci�n. "Estaban considerando hacer un nuevo reparto," confirma Anderson. "O� un mont�n de cosas, y no era confortante." Eso no es lo que dice Carter. "Yo nunca consider� reemplazarla. Es mentira. En todo caso, yo era la voz que dec�a en alto: Tenemos que proteger esta serie y a esta persona. Scully y Mulder son los personajes en los que la audiencia ha dedicado el tiempo, ellos son el secreto del �xito de la serie, y tenemos que encontrar la forma de hacer que esto funcione." �C�mo afect� todo esto a Anderson? "Ella ha crecido" dice Krieft, la supervisora de vestuario. "Casarse y tener un beb� la ha hecho madurar, y pienso que le ha dado un poco de estabilidad. Cuando estaba embarazada, ten�amos una cama preparada, y cuando pod�amos, hac�amos que se tumbase. Pero ella es una persona fuerte." De hecho, Anderson solo falt� en un episodio y volvi� al trabajo - despu�s de una ces�rea de emergencia - en solo 10 d�as. "Me estaba inquietando," dice Anderson. "Quer�a volver al trabajo porqu� era duro para David, y ten�amos que estar los dos all�, �sabes?" Mientras tanto, Duchovny - cuya carrera antes de Expediente X incluye pel�culas como "The Rapture", "Chaplin" y "Kalifornia" - tiene que aguantar otras cosas. Para el a veces nost�lgico neoyorquino, la idea de vivir en Vancouver al menos cinco a�os no es el paraiso. "Hay algunos d�as," dice Duchovny, "que es una perspectiva realmente horrible para mi. Nunca me imagin� en una serie de televisi�n porqu� siempre pens� que ir�a de una gran pel�cula a otra. Cuando estaba firmando el contrato para hacer el piloto, mi agente me dijo, '�Realmente has pensado en lo que te est�s metiendo?'. Y le dije, 'He pensado en ello'. Pero nunca pens� en ello. Porqu� no sab�a c�mo ser�a de duro." Lo hace peor el hecho de que su novia, la actriz Perrey Reeves, todav�a viva en Los Angeles. "Aunque no estoy seguro de que la viera m�s si estuviera aqu�" dice. Duchovny, que sue�a con "tener una mujer y tres hijos" alg�n d�a, se consuela a s� mismo siendo el propietario de una perra mezcla de collie y terrier que se llama Blue - por la canci�n de Bob Dylan "Tangled Up in Blue". "La idea era que ella me ayudar�a con mi melancol�a," dice Duchovny. "La gente piensa que escuchas blues cuando est�s triste, pero normalmente los blues me ayudan a aliviar la tristeza. Era algo totalmente egoista." �Funciona? "Oh s�," dice acarici�ndola y haciendo que menee la cola. "Ella es una cosa viva. Y adiestrandola es como si me preparara para ser padre. Veo aspectos de mi mismo en la forma en que me encargo de ella que querr�a refrenar un poco cuando tenga un ni�o. No voy a cebarla, pero a veces no quiero darle todo el tiempo que necesita, �sabes? Tengo un perro mir�ndome cada ma�ana diciendo 'vamos a jugar con el Frisbee'. Y tengo que decir '�No sabes c�mo de duro trabaja pap�?'." Mam� tambi�n est� muy ocupada. Anderson vuelve a su trailer inmediatamente despu�s de cda toma para vigilar a su ni�a, que ahora est� durmiendo. "He tenido lo mejor este a�o pasado," suspira Anderson. "Y estoy rendida. He pensado en todo eso mucho. Pero tener a Piper ha salvado mi vida". �C�mo? "Quit� mi foco y puso algo mucho m�s importante." Llaman a la puerta y es hora de otra toma. Anderson se da prisa a volver al s�tano h�medo y oscuro de un edificio, donde Duchovny la est� esperando. "�Est�s bien?" le pregunta �l. "Bien," ella sonr�e. Como Mulder y Scully. Y la c�mara ni siquiera est� rodando.
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