Tristeza

Naxtalia ([email protected])

DISCLAIMER: Los personajes mencionados en este relato no son de mi propiedad sino que pertenecen a la FOX y TEN THIRTEEN. Con ellos no pretendo obtener ning�n tipo de lucro, por lo que creo que no infrinjo ninguna ley...

CONTENIDO: MSR, una peque�a dosis...

DEDICATORIA: A Candy, que poco a poco va muriendo en tristeza.

 

 

- �Tristeza? La tristeza es el estado de �nimo, esencialmente t�mico, de aquellos que son melanc�licos y se encuentran en una situaci�n dolorosa prolongada. Adem�s... es caracterizado por un "dolor moral" y por un enlentecimiento global de la actividad y tambi�n de las funciones vegetativas...

<<Seguro, Scully, que no deb� sorprenderme ante tal definici�n de tristeza. Pero ciertamente s� lo hice. Quiz�s porque no fui lo bastante expresivo, no pudiendo poner el tono de intimismo que hubiera deseado. Y por eso sent� fr�o, no por el ambiente, sino por tus calibradas palabras. Eras una m�quina que, pulsado el bot�n de reproducci�n, dijo una definici�n perfectamente estudiada y guardada para situaciones como aquella. Seguramente cre�ste que con esa pregunta, tan t�pica en m�, ten�a intenciones de presentarte un nuevo expediente x, en donde yo buscar�a la verdad es otras �reas de conocimiento inconcebibles para tu calculado cerebro cient�fico. Pero no me estaba refiriendo a algo estrictamente profesional... No... Te preguntaba el significado de tal sentimiento de una manera m�s personal, esa manera que en muy pocas ocasiones hemos podido demostrar.

>>Y es que, en verdad tus palabras eran correctas. Yo como psic�logo tambi�n hab�a estudiado, en mis a�os de universidad, significados tan meticulosa y escrupulosamente intelectuales. Pero... tal vez, no era eso lo que mis o�dos quer�an o�r.

>>S� que es tristeza. S� que es tristeza lo que siento. Por eso quise refugiarme en tus palabras para poder mitigarla, pero no fui lo bastante elocuente. Fue una pregunta est�pida. Fue la pregunta de alguien que no se sabe expresar y acaba en t�picos como una simple cuesti�n que, como siempre, recibe la sorpresa y la extra�eza por parte del que oye sumiso. S�, Scully, intu� tu asombro, aunque tambi�n present� tus artima�as para ocultarlo. Fui un est�pido... tan est�pido como mi pregunta.

>>Y la estupidez se paga. Yo lo estoy pagando ahora. Ella es mi deuda. Scully, s� que sabes que es la tristeza. No s� si alguna vez la has sentido, pero con tus palabras me demostraste que sab�as su significado. Y yo tambi�n s� lo que es.

>>Tristeza. En realidad un bonito sustantivo, pero para el que no la padece. Para m�, son ocho letras letales y pesadas, que llevo a cuestas desde la profundidad de mis prematuros d�as. Siempre he sido un ser triste, un ser nost�lgico y melanc�lico; perdido continuamente en los recuerdos de un pasado que pudo ser mejor. S�... Scully, s� que ahora te resultar� extra�as estas palabras, quiz�s nunca imaginaste que llegara a ser, en realidad, una persona existencialmente triste. Para ti, para tus impresiones, me imagino que muchas veces me habr�s descrito como una persona llena de fuerza, cuyos fracasos no le derrumban sino que le dan m�s poder para seguir su particular lucha... Y no te equivocar�as, no. Pero ese �mpetu, que en estos tiempos me ha abandonado, no ten�a otra funci�n que ocultar mi remota tristeza. Cada fracaso era un golpe acertado a los cimientos de mi esperanza, tan acertado que derrumbaba toda fe en seguir mi cruzada. Luego la aflicci�n sal�a a flote y con ella el poder que la arropaba y la ocultaba en las sombras de mi subconsciente... y as� segu�a viviendo. Pero ya no, ya todo acab�. No hay cimientos, no hay fe, no hay esperanza, no hay fuerza, s�lo tristeza...

>>Debo corregirte, Scully. No es s�lo un enlentecimiento global de la actividad y de las funciones vegetativas, es tambi�n una angustia maldita que no se apiada de ti. El coraz�n late m�s lento, s�, la respiraci�n es profunda, s�, y a veces con ligeros tropiezo en forma de suspiros; y sobre todo es una desgana tremenda que no deja de atormentar a tus continuos deseos de salir de ese pozo... perd�n... de este pozo. Quieres llorar, pero en un principio no lo puedes hacer, ella te lo impide, haciendo que tus deseos de sentir algo m�s que nada se acumulen en el centro de la yaga de la angustia, hundi�ndote en dolor... m�s dolor...

>>Es casi un caminar sin pies, un despertar sin sol, un quiero y no puedo... Es una retenci�n permanente que te postra en un sill�n esperando unas l�grimas o unos esfuerzos por intentar destrozar el aletargamiento que, como una inmensa cadena, impide hasta el m�s fuerte levantarse y poder caminar... porque... porque, como dije antes, esta tristeza no tiene sol para despertar, ni pies para poder andar. Es un cantante mudo, que en su af�n de entonar alguna canci�n se da cuenta de que no posee voz... Un cantar sin voz...

>>Y he llegado a una conclusi�n, a un verdadero enunciado para una verdadera tristeza; sin cultismos, sin t�rminos extremadamente cient�ficos... La tristeza... la tristeza es nada... Es la nada que te llena el interior del coraz�n, la totalidad del alma y la superficie de un cuerpo, que invadido por la enfermedad de la aflicci�n, enflaquece y se vuelve t�sico... Y no hay sentimiento peor que no sentir nada.

>>Curioso... Me he contradicho... Dije que sent�a dolor, y luego que no siento nada... Y es esa otro s�ntoma de tristeza: pensar sin sentido. Pero... ya no vale el sentido de las cosas, cuando este sentimiento est� a flor de piel. �Qu� m�s da sentir dolor o sentir nada? Es lo mismo, pues el dolor destruye, la nada tambi�n... Lo destruyen todo: la vitalidad, el movimiento, la actitud, la personalidad, el cuerpo, la raz�n... S�, tambi�n la raz�n, pues el ser triste, ya no sabe razonar. Se dice a s� mismo que no hay motivos para reflexionar. Como ya apunt� en palabras anteriores, todo carece de sentido, incluso las soluciones para salir de este atolladero tan profundamente tormentoso... Por eso, el que es melanc�lico y est� enfermo de tristeza, no ve salida, no ve entrada, no ve nada... s�lo dolor, que a su vez es nada.

>>Pero, quiz�s, porque ya estoy acostumbrado a sentirla y a convivir con ella, respetando sus valores y percat�ndose ella de respetar los m�os; he entrado en un estado de razonamiento, de cordura. Por eso, ahora, ahora que las l�grimas por fin han salido y me han dejado sentir algo m�s que nada y dolor, veo una tenue luz en el fondo de mi oscuridad. Un camino que posiblemente ser�a el fin de esta desolaci�n. Necesito depender de alguien, Scully... Necesito a alguien que pueda arrancarme de este per�odo de destrucci�n. Una persona que rompa esta cadena que marca mi piel (la desgana), me coja de la mano y me deje flotar en la nada, para poder burlarme por fin de su red intr�nseca de hilos de oscuridad, para poder vivir suspendido en el aire (en su aire), a la misma vez que estoy quieto con mi rescatador en la Tierra. He de reconocer que esta idea siempre me ha rondado en la cabeza en instantes como �ste... pero jam�s he sabido llevarla a cabo, por ese motivo, siempre he sido triste... pero ya no, ya no me tengo a m� mismo como posible liberador, ya no tengo la fuerza, ni el poder de sobreponerme y luchar... Ha llegado la hora de encontrar a esa persona... ha llegado la hora de encontrarte...

>>Porque... ciertamente, Scully... ciertamente quiero encontrarte... en m�, en mi mundo triste... para que me puedas rescatar... y al fin depender de ti... �Quieres ser t� mi salvadora?... >>

 

 

La puerta estaba abierta, t�midamente abierta. Por un momento, el hecho de encontrarla sin cerrar, me dio miedo... por lo que me pod�a encontrar dentro... Esperaba no encontrar la nada. Cerr� los ojos y suspir� hondamente, reuniendo las pocas fuerzas que me quedaban, despu�s de estar tres d�as en vilo. Entonces empuj� con suavidad la puerta con mi mano ahondada en la largura del abrigo, y un mundo distinto, en el apartamento de Mulder, apareci� delante de mis ojos.

No hab�a claridad, no s�lo porque fuera de noche, sino porque en el sal�n s�lo aparec�a una m�sera l�mpara encendida. Mis ojos r�pidamente se adaptaron a la inesperada oscuridad, y en su reconocimiento exhausto de aquel lugar, encontraron la silueta de mi compa�ero apoyada en la pared con la mirada hundida en el suelo. Respir�, en cierta forma, tranquila. Al menos, hab�a aparecido.

No fue capaz de percatarse de mi presencia en la habitaci�n. Su cuerpo permanec�a inm�vil, totalmente insensible a los est�mulos que le pod�a regalar el ambiente. Quise pronunciar su nombre, pero, por una extra�a raz�n, no pude pronunciar palabra. Quiz�s ya no ten�a fuerzas para hacerlo. Luego, s�lo me qued� all�, quieta, expectante a alguna acci�n que parec�a no llegar. Estaba claro que si pretend�a sacar alguna conversaci�n, �sta tendr�a que empezar en mi boca, pero... no sab�a como comenzarla...

El silencio era incre�blemente agobiante, no se o�a ni los coches que pasaban con velocidad desmesurada en una noche desierta. �O es que a lo mejor era yo la que no quer�a o�r nada? Indudablemente, mi pregunta era equivocada, pues al poco tiempo... y como si fuera el mayor de los milagros, algo sobresali� de la fantasmal calma de aquel lugar. Era un suspiro... un suspiro entrecortado e infinitamente t�mido... "�Mulder? Ahora s�, que a�n respiras y est�s vivo..."

Y llevada de la mano de mi preocupaci�n, no tuve m�s remedio que acercarme a �l, si yo no ten�a voz... quiz�s podr�a tener tacto. Por eso no hice ninguna vacilaci�n en aproximarme a su presencia y entorpecer su negra visi�n. S� que en sus ojos ya no s�lo hab�a suelo. Entonces, fue consciente de que estaba all�, yo, mi mismo pensamiento aliviado por poder volverle a ver. Lentamente subi� su miramiento, recorriendo con ojos hinchados toda mi presencia, hasta que por fin, se junt� mi mirada con su mirada. Y vi su iris encharcado, y sus p�rpados rojos e inflamados. Demasiadas l�grimas para unos ojos tan profundos... Sent� pena, pero no una pena compasiva, sino una l�stima sana y reparadora, pues ese era mi deseo... reparar toda su tristeza. De repente su gesto se volvi� a arrugar, sus labios se arquearon y sus ojos se cerraron con fuerza... "No, Mulder, no..." Cog� su mano entre las m�as y la acarici� con �mpetu y dedicaci�n... "No, Mulder, no m�s l�grimas..." Mis pensamientos, mis palabras dirigidas hacia �l, pero si materializaci�n; me empezaban a doler, la visi�n de su cara marcada por la tristeza, me dol�a en lo m�s profundo... "Ya s� lo que sientes, ya s� qui�n eres... ya s�..." Ya sab�a que a veces es necesario no ser tan coherente, ni profesional, son muchos a�os los que llevamos juntos y no siempre ha habido en todo momento trabajo... no...

Sub� mi mano por su ropa, observando como me miraba entre peque�as l�grimas hirientes, y llegu� hasta su cara. Mis dedos tocaron su piel mojada, y sintieron diminutas punzadas provocadas por su barba. Le acarici� despacio, recorriendo con mi piel toda la suya cansada. Entonces apoy� su cara contra mi mano y suspir�, quiz�s derrotado, quiz�s aliviado por tenerme enfrente. Y el silencio segu�a inmutable en el ambiente, el aire se estaba volviendo pesado y casi costaba respirar, parec�a como si la muerte se hubiera colado por la ventana y hubiera cubierto nuestras cabezas; pero realmente, sab�a que no era as�... no quer�a m�s muerte en su persona, ni en sus palabras, ni en su cansancio, ni es su tristeza... no... "todo cambiar�, Mulder, ya lo ver�s"... Con sorpresa, gir� su cara hacia mi mano, y quiz�s sin pensarlo demasiado, me dio un beso en el centro de la palma, a la misma vez que la cog�a entre sus manos y me devolv�a las mismas caricias que yo le hab�a brindado. Ahora... ahora era yo la que quer�a llorar... pero no llorar de tristeza... sino de felicidad, de felicidad por sentirme �til, por sentirme su apoyo en los momentos duros... Hab�a sufrido demasiado en aquellos tres d�as (su desaparici�n sin dejar rastro, su carta totalmente sincera a la vez que desoladora), pero al menos ese sufrimiento me fue recompensado por s�lo unos segundos en los que las caricias no fueron irreales, pero s� correspondidas... Y por fin son� mi voz... hueca... pero totalmente sincera y entregada...

- S�... Mulder... cuenta conmigo...

 

 

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