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T�TULO: Triple realidad AUTORA: Natalia ([email protected]) DISCLAIMER: Los personajes mencionados en este relato no son de mi propiedad sino que pertenecen a la FOX y TEN THIRTEEN. Con ellos no pretendo obtener ningun tipo de lucro, por lo que creo que no infrinjo ninguna ley... CONTENIDO: MRS, NC-17 NOTA: Dedico este nuevo relato, como siempre, a la gente que me conoce y conoce mi aficion por XF. Por enesima vez me gustaria decirles que lo mio puede que sea obsesion, pero, lo repito una vez mas, no tiene por que ser danina. Tambien quisiera dedicarle esta historia a la gente de COU que cursa conmigo, para que se relajen durante un rato leyendo las siguientes palabras... Y a Leti Izquierdo, solo para recordarle que sigo enemistada con ella. Y por supuesto, y que no se me olvide, a mi amigo Jose Luis Pereyra y al Doctor X x_x, gracias por tu amistad.
El silencio perdio su insonoro nombre cuando el reloj, golpeando los segundos sobre mi munieca, marcaba algo mas de las dos de la madrugada. Aquel pasillo lugubre, conocido por todos los males de mi vida, aquel trozo de mi propio ser tan vacio de luz, sintio como un gran rayo de luminosidad invadia todos sus rincones. Esa noche, las paredes algo humedecidas por culpa de los largos e intensos inviernos de Washington D. C., no podian albergar tanto calor entre sus ladrillos. Mi cuerpo estaba a punto de explotar, como la mas perfecta de las bombas de relojeria. Las yemas de mis dedos estaban humedecidas de sudor, un liquido corporal que en aquel momento improvisto, jamas concebido, se habia convertido en el marcaje que determinaba los limites de su cuerpo, de su piel... Mi mano, carente de todo auto control, se estaba perdiendo entre los ropajes oscuros de su falda. Y no podia evitarlo, no podia dominar mis deseos de tocar extremos jamas pensados recubiertos de su ya erizada piel. Sentia mi calor, podia percibirlo en la trabajosa labor de sus labios sobre los mios siempre humedecidos. Ella notaba como me metia hasta la profundidad de su intimidad, pues su cuerpo convulsionaba contra mi, y su aliento calcinaba todos mis huesos al lanzar sobre mi cara un suspiro acalorado. Y aquella accion quizas inconsciente realizada por lo que nunca hubieramos imaginado (la libido), favorecia mis ganas de seguir provocandole el mas intenso de los dolores, el dolor del deseo. La besaba con un sentimiento desmesurado. Mi lengua no se permitia un segundo para descansar fuera de su boca, la inspeccionaba, la conocia sin dejar lugar a nada. Y yo queria hacerle sentir como nunca nadie la hubiese hecho en su cuerpo, para que me pudiera ver como otra persona diferente, no solo como el machista imbecil con el que compartia una oficina. - Mulder... vamos a tu apartamento... Su voz sonaba en el ambiente increiblemente quebrada. Mis oidos apenas la percibieron porque todos mi esfuerzos se encontraban aquella noche en mis labios, los cuales se hacian un camino en su cuello. Mi lengua comprobaba a cada milimetro el salado sabor de su sudor, que emanaba sin parar de los poros de su piel terriblemente acalorada. - Venga... no me gustaria que nos pillara nadie... Con sus manos intentaba apartarme delicadamente, quizas sin muchos deseos, porque sabia tan bien como yo, que aquel momento no lo debia romper nada. Me deshice lentamente de su cuello y con mi voz grave envuelta en un susurro anhelante le dije: - Son algo mas de las dos de la madrugada... los vecinos duermen... Y volvi a sumergir mi boca por la abertura de su camisa que conducia hasta sus senos. Desabroche, sin importarme nada mas en el mundo uno a uno, los pequenios botones que obstaculizaban mis deseos, con el convencimiento de que no podia parar. Sentia sus manos debajo de mi chaqueta moverse con excelente maestria, fomentando un contacto agradable sobre mi espalda, ya impregnada de sudor. Toda mi ropa se me pegaba a la piel, podia incluso que me molestara, pero no reparaba en ello, solo sentia que queria hacer el amor alli mismo con ella, y no me interesaba nada mas. Y como si fuera un acto ya estudiado mis manos se acercaron, deshaciendo el camino de sus costados, hasta sus pechos aun recubiertos por el ropaje invernal que tan magistralmente mostraba todos los dias. Ella gemia y suspiraba sin cesar y yo completamente necesitado de su calor unia mis labios a los suyos y los acariciaba con un palpable sentimiento de pertenencia, queria pertenecerle para siempre. Aproximaba cada vez mas mi cuerpo al suyo, clavandola contra la pared, mientras mi pierna se adueniaba del espacio que habia entre las suyas, sintiendo como su organismo volvia a estremecerse contra mi. Y ahora era sus labios perfectamente creados, perfectamente medidos por la madre naturaleza, los que descendia por mi cuello, deteniendose en la mitad de este, apresando la fina piel con sus dientes que no son capaces de herirme. - Scully... Susurraba su nombre por necesidad, porque en aquel preciso instante queria saber lo que se sentia al llamarla con el cuerpo completamente lleno de avidez voluptuosa. Mientras, yo apoyaba mis sudorosas manos sobre la pared, porque el equilibrio me estaba fallando, porque la excitacion que recorria cada poro de mi cuerpo desafiaba a mi estado de cordura total y lo sometia a la mas cruel de las burlas. De repente senti sus manos acariciando mi torax, sin descuidar su lengua sobre mi cuello que inundaba toda la piel pulcramente afeitada aquella misma maniana. Y sus manos continuaban su singular viaje sobre mi camisa empapada de sudor, acercandose cada vez mas a mi cintura, en la cual descansaba placidamente el cinto que mantenia mis pantalones. Lo pense en un fugaz instante y no lo veia capaz de convertirse en realidad, pero me equivocaba con exagerada soberbia, ya que sus dedos deshacian lentamente la cerradura que justificaba el trabajo de la hebilla de mi pantalon... Le mire con ojos sorprendidos... aunque en realidad no tenia ningun motivo para mi sorpresa... Ella tambien me miro, pero no le di tiempo, quizas por ingenua verguenza, a que me mirara con firmeza: mis labios ya estaban en los suyos y sus ojos completamente cerrados. No se detuvo a pesar de la fuerza de mi beso, y su mano, capaz ya de todo, acaricio, sin ningun tipo de cohibicion mi crecida intimidad. Lo hacia con intensidad, explorando toda su anatomia, dejando un halo de explosion en todas sus zonas... �como me podia conocer tan bien? Sin querer, a causa del campo de minas que creaba con cada contacto, le mordi el labio superior, dejando escapar un suspiro anhelante, porque me faltaba el aire en el pecho... - Scully... Scully... Llenaba de fulgurante agitacion cada rincon de mi acalorado cuerpo... y no aguantaba mas, debia estar alli... donde me lo pedia el instinto... - Agente Scully... Y de repente volvio a sonar su nombre, pero... pero aquella no era mi voz. - Agente Mulder... �que demonios estan haciendo? Abri los ojos como lunas y con un grito casi convertido en realidad en mi garganta, descubri que todo habia sido un quizas dulce suenio... Pestaniee con violenta rapidez y con las manos me limpie las gotas de sudor que resbalaban por mi cara. Mi respiracion era agitada en el pecho y casi necesitaba un respirador para poder inhalar aire correctamente... Y todo a causa de aquella ilusion con mal final... - Mulder, �te encuentras bien? Mi companiera que estaba en el otro extremo de aquella habitacion de hospital, se acerco con cierta urgencia hasta el costado de mi cama y me miro con ojos preocupados. Ante su reaccion, y tratandose de un acto reflejo, doble las piernas para que no notara nada extranio en mi cuerpo unicamente tapado con una bata de hospital y una inocente sabana blanca. - Si... si... solo es una pesadilla... Me miro ahora con un gesto gracioso y con la voz envuelta en una insignificante sonrisa me pronuncio unas palabras cargadas de ironia. - Por una vez que duermes las ocho horas recomendadas, tienes una pesadilla... uhm... interesante... Y ante su afirmacion, yo no tuve fuerzas, ni valor de responder con una de mis pesimas bromas. Mi mente todavia se reponia de aquella ilusion onirica... Vaya, habia sido la mejor de mis fantasias sexuales con una mujer, aunque hubiera sido pillado por Skinner. Pero no era eso lo que me sorprendia, la mujer... la mujer con la que compartia mucho mas que los besos, era... era... Scully... - Mulder... �te comio la lengua el gato? Le mire asustado y al fijarme en sus inmensos ojos azules, senti como mi cara se convertia en una bola de calor que abrasaba mis mejillas. Estaba ruborizado, muy ruborizado. - �Seguro que estas bien? - Pues claro... Despues de recibir el alta medica en el hospital, ya que las heridas que me habia provocado una bala en mi hombro habian cicatrizado, Scully, aun preocupada por mi mas que justificado mutismo, no me dejo solo durante todo el dia. En realidad no necesitaba su compania, mas bien, en aquel instante deseaba estar solo, pues pensar en mi suenio y despues observarle y hablarle me causaba gran verguenza. Pero ella desistia en mis intenciones de que se marchara a su casa y descansara de mi durante un largo periodo, bastante habia aguantado mientras estuve ingresado. - Scully, �de verdad que no te apetece un gran banio con espuma, con sales... y todas esas cosas que le pones? - No... Mulder, en este instante me apetece saber que demonios te pasa... - Ese juego no me gusta. - �Quien te ha dicho que sea un juego? -me pregunto con preocupacion. Ya estabamos enfrente de mi apartamento y cuando me disponia a sacar la llave del bolsillo de mi gabardina, le volvi a mirar a los ojos, descubriendo en ellos nuevas intenciones de no marcharse de mi lado. - Scully -mire el reloj con un gesto exagerado y le comente- son las dos de la madrugada, �que vas a hacer en la casa de tu desordenado companiero a esta hora? - Asegurarme que no le pasa nada extranio por su cabeza. - Esto no es propio de ti, Scully. - �Por que no es propio de mi? �No puedo preocuparme por ti? Al final de todo eres mi companiero y me enganiaria si te dijera que solo eres para mi el hombre algo machista con el que comparto "su" oficina. Y de repente, al oir aquella frase ya conocida, mi mente me volvio a traicionar por enesima vez y la imagen de una Scully completamente salida de sus cabales besando mis labios, volvio a remover todo mi entendimiento. Le mire a los ojos y lo comprendi todo, todo lo que habia pasado durante siete anios... todas sus acciones, todas sus frases cargadas de misterioso sentimiento... �amistad?... No... Me acerque a su boca y la bese con urgente deseo, el que se habia mantenido oculto desde el primer momento en que cruzo mi oficina. Le tome la cara con mis manos y con mis pasos lentos enfrente de su cuerpo le obligue a pegarse a la pared. En ningun momento ella opto por apartarme y darme un buen tortazo, solo se dejo llevar, aunque no se si con el mismo sentimiento que yo, o con la simple emocion de la pura amistad... �Se estaba convirtiendo en realidad la quimera que mi mente habia realizado, mientras mi concienzudo conocimiento dormia ajeno a todo? Aquello era obvio porque... El silencio perdio su insonoro nombre cuando el reloj, golpeando los segundos sobre mi munieca, marcaba algo mas de las dos de la madrugada. Aquel pasillo lugubre, conocido por todos los males de mi vida, aquel trozo de mi propio ser tan vacio de luz, sintio como un gran rayo de luminosidad invadia todos sus rincones. Esa noche, las paredes algo humedecidas por culpa de los largos e intensos inviernos de Washington D. C., no podian albergar tanto calor entre sus ladrillos. Mi cuerpo estaba a punto de explotar, como la mas perfecta de las bombas de relojeria. Las yemas de mis dedos estaban humedecidas de sudor, un liquido corporal que en aquel momento improvisto, jamas concebido, se habia convertido en el marcaje que determinaba los limites de su cuerpo, de su piel... Mi mano, carente de todo auto control, se estaba perdiendo entre los ropajes oscuros de su falda. Y no podia evitarlo, no podia dominar mis deseos de tocar extremos jamas pensados recubiertos de su ya erizada piel. Sentia mi calor, podia percibirlo en la trabajosa labor de sus labios sobre los mios siempre humedecidos. Ella notaba como me metia hasta la profundidad de su intimidad, pues su cuerpo convulsionaba contra mi, y su aliento calcinaba todos mis huesos al lanzar sobre mi cara un suspiro acalorado. Y aquella accion quizas inconsciente realizada por lo que nunca hubieramos imaginado (la libido), favorecia mis ganas de seguir provocandole el mas intenso de los dolores, el dolor del deseo. La besaba con un sentimiento desmesurado. Mi lengua no se permitia un segundo para descansar fuera de su boca, la inspeccionaba, la conocia sin dejar lugar a nada. Y yo queria hacerle sentir como nunca nadie la hubiese hecho en su cuerpo, para que me pudiera ver como otra persona diferente, no solo como el machista imbecil con el que compartia una oficina. - Mulder... vamos a tu apartamento... Su voz sonaba en el ambiente increiblemente quebrada. Mis oidos apenas la percibieron porque todos mi esfuerzos se encontraban aquella noche en mis labios, los cuales se hacian un camino en su cuello. Mi lengua comprobaba a cada milimetro el salado sabor de su sudor, que emanaba sin parar de los poros de su piel terriblemente acalorada. - Venga... no me gustaria que nos pillara nadie... Con sus manos intentaba apartarme delicadamente, quizas sin muchos deseos, porque sabia tan bien como yo, que aquel momento no lo debia romper nada. Me deshice lentamente de su cuello y con mi voz grave envuelta en un susurro anhelante le dije: - Son algo mas de las dos de la madrugada... los vecinos duermen... Y volvi a sumergir mi boca por la abertura de su camisa que conducia hasta sus senos. Desabroche, sin importarme nada mas en el mundo uno a uno, los pequenios botones que obstaculizaban mis deseos, con el convencimiento de que no podia parar. Sentia sus manos debajo de mi chaqueta moverse con excelente maestria, fomentando un contacto agradable sobre mi espalda, ya impregnada de sudor. Toda mi ropa se me pegaba a la piel, podia incluso que me molestara, pero no reparaba en ello, solo sentia que queria hacer el amor alli mismo con ella, y no me interesaba nada mas. Y como si fuera un acto ya estudiado mis manos se acercaron, deshaciendo el camino de sus costados, hasta sus pechos aun recubiertos por el ropaje invernal que tan magistralmente mostraba todos los dias. Ella gemia y suspiraba sin cesar y yo completamente necesitado de su calor unia mis labios a los suyos y los acariciaba con un palpable sentimiento de pertenencia, queria pertenecerle para siempre. Aproximaba cada vez mas mi cuerpo al suyo, clavandola contra la pared, mientras mi pierna se adueniaba del espacio que habia entre las suyas, sintiendo como su organismo volvia a estremecerse contra mi. Y ahora era sus labios perfectamente creados, perfectamente medidos por la madre naturaleza, los que descendia por mi cuello, deteniendose en la mitad de este, apresando la fina piel con sus dientes que no son capaces de herirme. - Scully... Susurraba su nombre por necesidad, porque en aquel preciso instante queria saber lo que se sentia al llamarla con el cuerpo completamente lleno de avidez voluptuosa. Mientras, yo apoyaba mis sudorosas manos sobre la pared, porque el equilibrio me estaba fallando, porque la excitacion que recorria cada poro de mi cuerpo desafiaba a mi estado de cordura total y lo sometia a la mas cruel de las burlas. De repente senti sus manos acariciando mi torax, sin descuidar su lengua sobre mi cuello que inundaba toda la piel pulcramente afeitada aquella misma maniana. Y sus manos continuaban su singular viaje sobre mi camisa empapada de sudor, acercandose cada vez mas a mi cintura, en la cual descansaba placidamente el cinto que mantenia mis pantalones. Lo pense en un fugaz instante y no lo veia capaz de convertirse en realidad, pero me equivocaba con exagerada soberbia, ya que sus dedos deshacian lentamente la cerradura que justificaba el trabajo de la hebilla de mi pantalon... Le mire con ojos sorprendidos... aunque en realidad no tenia ningun motivo para mi sorpresa... Ella tambien me miro, pero no le di tiempo, quizas por ingenua verguenza, a que me mirara con firmeza: mis labios ya estaban en los suyos y sus ojos completamente cerrados. No se detuvo a pesar de la fuerza de mi beso, y su mano, capaz ya de todo, acaricio, sin ningun tipo de cohibicion mi crecida intimidad. Lo hacia con intensidad, explorando toda su anatomia, dejando un halo de explosion en todas sus zonas... �como me podia conocer tan bien? Sin querer, a causa del campo de minas que creaba con cada contacto, le mordi el labio superior, dejando escapar un suspiro anhelante, porque me faltaba el aire en el pecho... - Scully... Scully... Llenaba de fulgurante agitacion cada rincon de mi acalorado cuerpo... y no aguantaba mas, debia estar alli... donde me lo pedia el instinto... - Agente Scully...Y de repente volvio a sonar su nombre, pero... pero aquella no era mi voz. - Agente Mulder... �que demonios estan haciendo? La imagen de una gran calva en mis narices hizo que mis ojos, impulsados por mi pensamiento desproporcionado, se abrieran de par en par en la oscuridad de mi habitacion. Estaba acostado en la cama, boca arriba, contemplando, gracias a la poca luz que venia de la calle, mi cara completamente asustada en el "misterioso" espejo del techo. Volvi a cerrar los ojos y lance un gran suspiro al aire, mientras me pellizcaba la piel del brazo... "Mas suenios no, por favor". Y sinceramente, aquello correspondia con la realidad porque al momento un tenue dolor envolvio la parte en donde me habia dado. Aliviado tome una actitud relajada y coloque mi mano izquierda detras de la cabeza, a modo de almohada... Mire una vez mas al espejo y crei por un momento que la sangre se me congelaba en las arterias que recorria mi cuerpo. En un principio, me habia dado cuenta que las sabanas estaban mas calientes, pero en un fugaz pensamiento lo achaque a la calefaccion; mas al observar con mas detenimiento la otra parte de mi cama doble... me percate de que la calefaccion no tenia ninguna culpa... Pues el agradable calor que rodeaba mi cuerpo, lo provocaba otra persona que dormia placidamente, alli, en mi misma cama... Mire sobresaltado hacia mi lado derecho y entre la oscuridad que mataba casi toda mi visibilidad, pude observar un pelo rojizo revuelto. "�Scully?". �Todavia vivia un suenio?, �debia pellizcarme otra vez? Aunque lo tenia que haber hecho, no lo hice, pues mis sistemas de reaccion se habian quedado torpemente bloqueados y solo un timido intento de respuesta fue materializado cuando, con delicada sutileza, acerque mi pie hasta la pierna de mi companiera... Y de repente una voz adormilada rompio el silencio que existia en el ambiente. - Ahora... no... Mulder... - Scully... �Que ha ocurrido? -le pregunte con un gesto extraniado en el rostro, mientras adosaba mi cuerpo a su espalda y ponia mi mano en su hombro. Ella me miro con los ojos entreabiertos y puso una cara de gran interrogante, pero que con rapidez fue desapareciendo. Yo no sabia como reaccionar ante su mirada fija, no supe descifrarla, aquello era algo nuevo para mi... Y por mi mente regreso, con fulgurante urgencia, millones de imagenes de mis eroticos suenios con ella... "�Y no sera que, en realidad todo habia ocurrido fisicamente y no solo en mi mente?" -fui capaz de preguntarme. - Mulder... - �S�? Acerco su cara a la mia, uniendo sus labios con los mios, deposito en ellos un beso totalmente ingenuo. Luego volvio a abrir los ojos y los fijo con firmeza en mi boca, a la vez que decia palabras musitadas casi imperceptibles. - Ha ocurrido lo que tenia que pasar. I ntegramente envuelto en un aire de invisible sorpresa, me recoste otra vez en la cama a la vez que ella se volvia hacia mi y me miraba con cierta extranieza. Suspire hondamente por segunda ocasion y me tape la cara con las manos, porque senti algo de verguenza: no entendia por que habia olvidado algo asi... �O en realidad si me acordaba, pero solo me lo tomaba como un suenio? "Oh, Scully, �que debo pensar?" -quise preguntarle pero sin ninguna voluntad para hacerlo. De repente senti su mano sobre una de las mias obligandome a mirarla... - �En el pasillo? - Parte ocurrio... alli... - �Skinner? - �Skinner? -me pregunto con una sonrisa en la boca, la cual desato la mia... Fue en ese instante de pequenia felicidad, cuando quise darme cuenta de que, podia que lo hubiese entendido todo, mi suenio, el pasillo, Skinner... - Scully... he vivido una doble realidad, que parece ser la misma... Pero... pero no se si ha pasado fisicamente una de ellas, o que a lo mejor he vivido la misma, pero dividida en dos partes... Dios... no se que pensar... - Te aseguro otra vez, que ha pasado lo que tenia que pasar... quizas tu subconsciente te ha jugado una mala pasada y en verdad te esta ocultando el hecho concreto... o... �quien sabe que esto sea otra de tus realidades? - Una triple realidad... Entonces rodeado de incertidumbre, Scully me beso otra vez y se recosto a mi costado izquierdo, intentando recobrar el suenio... Mientras, yo seguia mirando al espejo, buscando en mi mente nuevos recuerdos que me aportaran algo mas, para por fin descansar conociendo cual fue la verdadera realidad... Y fue en ese momento cuando todo se vio sorprendentemente claro en mi cabeza.
El silencio perdio su insonoro nombre cuando el reloj, golpeando los segundos sobre mi munieca, marcaba algo mas de las dos de la madrugada. Aquel pasillo lugubre, conocido por todos los males de mi vida, aquel trozo de mi propio ser tan vacio de luz, sintio como un gran rayo de luminosidad invadia todos sus rincones. Esa noche, las paredes algo humedecidas por culpa de los largos e intensos inviernos de Washington D. C., no podian albergar tanto calor entre sus ladrillos. Mi cuerpo estaba a punto de explotar, como la mas perfecta de las bombas de relojeria. Las yemas de mis dedos estaban humedecidas de sudor, un liquido corporal que en aquel momento improvisto, jamas concebido, se habia convertido en el marcaje que determinaba los limites de su cuerpo, de su piel... Mi mano, carente de todo auto control, se estaba perdiendo entre los ropajes oscuros de su falda. Y no podia evitarlo, no podia dominar mis deseos de tocar extremos jamas pensados recubiertos de su ya erizada piel. Sentia mi calor, podia percibirlo en la trabajosa labor de sus labios sobre los mios siempre humedecidos. Ella notaba como me metia hasta la profundidad de su intimidad, pues su cuerpo convulsionaba contra mi, y su aliento calcinaba todos mis huesos al lanzar sobre mi cara un suspiro acalorado. Y aquella accion quizas inconsciente realizada por lo que nunca hubieramos imaginado (la libido), favorecia mis ganas de seguir provocandole el mas intenso de los dolores, el dolor del deseo. La besaba con un sentimiento desmesurado. Mi lengua no se permitia un segundo para descansar fuera de su boca, la inspeccionaba, la conocia sin dejar lugar a nada. Y yo queria hacerle sentir como nunca nadie la hubiese hecho en su cuerpo, para que me pudiera ver como otra persona diferente, no solo como el machista imbecil con el que compartia una oficina. - Mulder... vamos a tu apartamento... Su voz sonaba en el ambiente increiblemente quebrada. Mis oidos apenas la percibieron porque todos mi esfuerzos se encontraban aquella noche en mis labios, los cuales se hacian un camino en su cuello. Mi lengua comprobaba a cada milimetro el salado sabor de su sudor, que emanaba sin parar de los poros de su piel terriblemente acalorada. - Venga... no me gustaria que nos pillara nadie... Me separe de ella, sin despegar mis ojos de su mirada nueva y sacando las llaves de mi bolsillo, abri lo mas rapido que pude la puerta de mi apartamento". - Scully... - Mmm... - Puede que haya vivido tres realidades, o ninguna, o dos... o yo que se... pero en todas siempre me he dado cuenta de una cosa... - �Que cosa? - Que te quiero. |