ROADRUNNERS

DESIERTO DE SEVIER
CONDADO DE JUAB, UTAH
12:36 AM
(Vemos una vieja y quiz�s abandonada parada de autob�s en una carretera muy poco usada en el medio del desierto. Definitivamente no es un lugar de 24 horas de actividad. Un suave viento sopla un viejo cartel debajo del cual hay una vieja cabina telef�nica y un banco. El nombre en el cartel dice algo como "Parada de Autob�s - L�neas de Autob�s Correcaminos." Un joven, HANK GULATARSKI, de veinte a�os, vestido como para vivir en la carretera, mira a su alrededor, esperando. �l tiene un paquete envuelto y un bolso. Se toma una pastilla, se pone unos aud�fonos. �l camina hasta la vieja cabina telef�nica que est� cerca de all�. Parece como que hace una llamada, luego cuelga y se cerciora de que le devuelva su dinero. Mientras revisa su reloj, escucha un gran veh�culo que se aproxima. �l sale corriendo r�pidamente de la cabina.)

HANK GULATARSKI: Oye, ahora s�. (�l vuelve a tomar su bolso y el paquete y empieza a mover sus brazos hacia el autob�s que se acerca.) Oye. �Por aqu�, amigo, por aqu�! (El autob�s no baja de velocidad. �l mueve el bolso y el paquete con m�s fuerza.) �Oye, vamos! �Det�nte, hijo de... (El autob�s le pasa por un lado, luego baja de velocidad y se detiene. HANK GULATARSKI corre hasta la puerta delantera y aborda el autob�s. La CONDUCTORA DEL AUTOB�S es una voluminosa mujer, en sus 40.) Sabes, estabas, como, hipnotizada por la carretera o algo. �No me viste parado all�, gritando, moviendo mis brazos? (La CONDUCTORA DEL AUTOB�S lo mira, luego cambia la mirada hacia adelante.) M�s te vale que te hagas un control. (HANK GULATARSKI entra al autob�s. Est� casi repleto. Todos los pasajeros est�n despiertos. Nadie le presta atenci�n al nuevo pasajero. La CONDUCTORA DEL AUTOB�S cierra la puerta, y empieza a conducir. HANK encuentra un asiento vac�o. Est� al lado de una anciana. Ella no se percata de �l. HANK guarda su bolso arriba, se sienta, se vuelve a poner los aud�fonos y cierra sus ojos. Cerca del frente del autob�s, un HOMBRE DISCAPACITADO, de unos 30 a�os, est� sentado junto a un CABALLERO MAYOR con apariencia amable. El HOMBRE DISCAPACITADO se da vuelta y mira fijamente a HANK. Un momento despu�s, la CONDUCTORA DEL AUTOB�S vuelve a detener el autob�s. HANK, furioso, se quita sus aud�fonos.) Ah, por favor. �Ahora qu�? (Guiado por el HOMBRE DISCAPACITADO, todo el mundo se baja del autob�s silenciosamente. Ellos se re�nen al frente del autob�s.) �Ad�nde se va todo el mundo? (Nadie le responde. Su compa�era de asiento tambi�n sale del autob�s.) �Acaso el ba�o se rompi�? �Qu�? (HANK es el �ltimo en abandonar el autob�s. Est�n a una corta distancia de la parada del autob�s. Los otros han rodeado al HOMBRE DISCAPACITADO que sali� primero del autob�s con la ayuda de muletas. El HOMBRE DISCAPACITADO, ayudado por el CABALLERO MAYOR, se arrodilla en el suelo.) �Puede alguien decirme qu� sucede aqu�? (El HOMBRE DISCAPACITADO se da vuelta hacia HANK. Los otros pasajeros recogen piedras y con total tranquilidad empiezan a apedrear al HOMBRE DISCAPACITADO hasta morir. Escuchamos sus gemidos, pero no opone resistencia. HANK observa horrorizado. Retrocede unos pasos, tropieza y cae. Los otros se dan vuelta hacia HANK y lentamente empiezan a caminar hacia �l.) No. (Los otros lo rodean. �l empieza a gritar.) �No! �No!

DESIERTO DE SEVIER
CONDADO DE JUAB, UTAH
11:17 AM
(SCULLY, con una camiseta blanca ajustada y una chaqueta oscura, est� sola en la misma zona cerca de la parada de autob�s que vimos antes. Ella mira las varias pisadas de que hay en la arena, incluyendo las huellas de las muletas. Con una c�mara digital toma una fotograf�a de lo que parece ser una mancha de sangre redonda del tama�o de una cabeza humana. A unos metros, encuentra una piedra del tama�o de una mano con una gran cantidad de una sustancia viscosa blanca. A�n h�meda. Debe ser un d�a h�medo en el desierto. Ella saca un guante de goma y transfiere la sustancia a una bolsa de evidencias. Ella revisa su tel�fono celular. No hay servicio.)

SCULLY: Diablos. (SCULLY suspira. Ella llama desde la vieja cabina telef�nica. El tel�fono suena.)

(DOGGETT contesta el tel�fono en la oficina de Los Expedientes Secretos X. Parece que ha estado usando el escritorio de MULDER.)

DOGGETT: (al tel�fono) John Doggett.

SCULLY: (al tel�fono) Hola, soy Scully. Buenos d�as.

DOGGETT: (al tel�fono) Buenas tardes. He estado tratando de localizarla. (�l parece un poco irritado. Ella parece un poco culpable, pero impenitente.)

SCULLY: (al tel�fono) Bueno, de hecho, estoy fuera de la ciudad. Estoy al... norte m�s o menos de Sugarville, Utah.

DOGGETT: (al tel�fono) �Utah? �Qu� est� haciendo por all�?

SCULLY: (al tel�fono) El, eh, forense local quiere una consulta sobre una v�ctima de homicidio... un hombre que fue encontrado muerto despu�s de ser golpeado en el desierto. Aparentemente, su cad�ver muestra unas caracter�sticas an�malas.

DOGGETT: (al tel�fono) �An�malas? �En qu� sentido?

SCULLY: (al tel�fono) De acuerdo a lo que me dicen, es un, eh, mochilero de 22 a�os que fue visto por �ltima vez por su familia hace cerca de seis meses en perfecto estado de salud. Sin embargo, ahora su cuerpo muestra signos avanzados de osteoporosis, artritis, y cifosis de la espina dorsal. En otras palabras, tiene la columna vertebral de una mujer de 90 a�os.

DOGGETT: (al tel�fono) Suena an�malo, muy bien. �No necesitaba mi colaboraci�n?

SCULLY: (al tel�fono) Pues, nada m�s era para, eh, una simple consulta... y, eh... me llam� el fin de semana y pens� que no era necesario molestarle. (Hace una pausa.)

DOGGETT: (al tel�fono) Pues, si hay algo que pueda hacer desde aqu�...

SCULLY: (al tel�fono) Pues, de hecho, podr�a haber algo, si no es molestia. En alg�n sitio entre nuestros expedientes... hay un, eh, un caso de homicidio sin resolver. [NOTA: La forma en que ella dice "nuestros expedientes" parece un poco posesiva.] (Ella mira la bolsa con la sustancia.) (al tel�fono) Por desgracia, no, eh, no recuerdo ninguno de los detalles como d�nde o cu�ndo tuvo lugar pero s� recuerdo que en la escena del crimen se encontraron glicoprote�nas. (DOGGETT nunca ha escuchado la palabra "glicoprote�nas" en toda su vida.)

DOGGETT: (al tel�fono) "Glicoprote�nas."

SCULLY: (al tel�fono) Si, mucosa... Pero fue, eh, imposible de identificar, y considerando que Ud., eh, recientemente ley� todos nuestros expedientes pens� que tal vez podr�a sonarle conocido.

DOGGETT: (al tel�fono) Pues, no tengo muchos recuerdos de mucosas... pero ser� un placer echar un vistazo. (SCULLY sonr�e. El autob�s se acerca y pasa cerca de SCULLY, dificultando que pueda escuchar a DOGGETT.) (al tel�fono) �Recuerda algo m�s? �Sigue all�? �Agente Scully? �Agente Scully? (El autob�s ha pasado. SCULLY lo observa.)

SCULLY: (al tel�fono) �C�mo dijo?

DOGGETT: (al tel�fono) �Recuerda alguna cosa m�s?

SCULLY: (al tel�fono) No, no, no, s�lo, eh, s�lo la mucosa. Escuche, cuando encuentre ese expediente, �podr�a enviarlo por fax a la oficina del Alguacil del Condado de Juab? Ah� ser� el mejor lugar para localizarme. Mi tel�fono celular parece no funcionar aqu�.

DOGGETT: (al tel�fono) De acuerdo, lo har�.

SCULLY: (al tel�fono) Gracias. (SCULLY cuelga y sale de la cabina para observar al autob�s que gira a la izquierda hacia un sendero. Cerca de donde ella encontr� la sustancia.)

(M�s tarde, SCULLY viaja en su auto alquilado por el peque�o sendero del desierto. Ella llega a una peque�a colecci�n de viviendas y edificios en decadencia. No hay se�ales del autob�s, o de ning�n otro veh�culo funcional. Ella se detiene enfrente de la gasolinera y sale, con mapa en mano. [Ella conduce un Impala de color plateado.])

SCULLY: �Hola? (No hay respuesta. Ella hace sonar la bocina. A�n no hay respuesta. Ella cierra la puerta del auto, suspira, y extiende el mapa sobre la capota. Ella parece estar al suroeste de Salt Lake en el medio de la nada. Detr�s de ella, vemos al ENCARGADO DE LA GASOLINERA que entra a nuestra vista.)

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: �C�mo le va? (SCULLY se da vuelta para enfrentarlo, asustada, pero se calma r�pidamente.)

SCULLY: Bien... gracias. Estaba, eh, estaba deambulando. Un autob�s vino hacia aqu� hace poco. Eh, �de casualidad sabe hacia d�nde se dirig�a? (El ENCARGADO DE LA GASOLINERA es joven, con acento campestre. Un crudo vendaje cubre una herida en su mano derecha.)

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Pues, yo estaba por atr�s.

SCULLY: �Sabe qu� hay por ese camino?

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Con el tiempo llegar� al Lago Salt... digo, si no est� muy apresurada.

SCULLY: Eh, �puedo preguntarle qu� le pas� a su mano?

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Auu... Estaba cambiando la cuchilla de mi sierra. Est� algo grotesca. (SCULLY inspecciona la herida con preocupaci�n e inter�s.)

SCULLY: Si. Hubo un, eh, homicidio aqu� la semana pasada a unos 20, 25 kil�metros de la carretera estatal. �Acaso, eh, escuch� algo al respecto?

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Si, escuch�. Es de terror.

SCULLY: Si. Bueno, va a querer lavarse esto. P�ngale un poco de yodo. No querr� que se infecte.

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Suena como mi madre.

SCULLY: Si, bueno, tambi�n sueno como una doctora.

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: (interesado) �Doctora en medicina?

SCULLY: Si. �Puede venderme un poco de gasolina?

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Ah. Eh, me encantar�a... pero se me acab�. Ver�, el cami�n cisterna debi� haber venido ayer pero... bueno, lo espero para esta tarde. �Le queda muy poco?

SCULLY: Tengo... un cuarto del tanque, creo. Me servir�. Descuide.

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Me sentir�a horriblemente mal si no le sirviera. Aguarde.

SCULLY: Gracias. (Ella mira un poco m�s el mapa. �l regresa corriendo a la parte trasera de la estaci�n y regresa con un bid�n grande de gasolina.)

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Deber�a ser suficiente para que llegue a destino.

SCULLY: Ah, perfecto. Gracias.

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: H�game un favor. No le diga a la gente que estoy obsequiando gasolina aqu�. (�l abre el tanque de gasolina y empieza a verterle el contenido del bid�n.)

SCULLY: �Qu� lugar es este, exactamente? Porque parece que no puedo encontrar este pueblo en el mapa.

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Ah, en realidad no somos un pueblo. Nada m�s... nada m�s una poca gente dispuesta a mantener al mundo moderno en un aprieto. (�l termina y cierra el tanque.) Ya puede irse.

SCULLY: Much�simas gracias. (SCULLY entra a su auto, enciende el motor y regresa por el camino que vino. El ENCARGADO DE LA GASOLINERA la observa irse.)

(CORTE A: El ENCARGADO DE LA GASOLINERA abre una puerta hacia un dormitorio.)

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: La ayuda viene en camino. (La CONDUCTORA DEL AUTOB�S est� en la habitaci�n. Ella se da por enterada del mensaje del ENCARGADO DE LA GASOLINERA y se da vuelta hacia un hombre que est� acostado sobre la peque�a cama. El hombre tiembla como si tuviera una fiebre muy alta. Es HANK GULATARSKI. No se ve muy bien de salud.)

(CORTE A: SCULLY en su auto, quiz�s a unos pocos kil�metros de distancia. El motor del auto empieza a sonar, despu�s se queda atascado. Ella avanza hasta una parada. Todos los medidores de la consola parecen estar bien.)

SCULLY: De acuerdo. (Ella sale.) (M�s tarde. Caminando con la chaqueta sobre el hombro, SCULLY llega hasta la gasolinera. Luce exhausta y un poco enojada. Ella confronta al ENCARGADO DE LA GASOLINERA que est� sentado en el p�rtico de la estaci�n.) Oiga. Disculpe. Puso algo en mi tanque que aniquil� mi motor.

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: (con toda inocencia y preocupaci�n) �Qu�?

SCULLY: �D�nde est� el bid�n de gasolina? Me gustar�a verlo, por favor. (SCULLY, seguida por el nervioso ENCARGADO DE LA GASOLINERA, camina hasta el bid�n de gasolina que antes us� para llenar su tanque. Ella vierte un poco del contenido restante en su mano y la sube hasta su cara.) Es agua. Apenas huelo algo de gasolina siquiera. (El ENCARGADO DE LA GASOLINERA tambi�n huele el contenido.)

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Ah, Dios, tiene raz�n. Lo siento. Lo... lo dej� afuera. (Mira una peque�a abertura.) Debi� haber entrado en la lluvia.

SCULLY: Ah, y llueve much�simo aqu�, �verdad? Considerando que b�sicamente es el desierto.

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Lo siento de veras.

SCULLY: Si. Voy a usar su tel�fono. (Furiosa, SCULLY se dirige hacia la estaci�n.)

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: No tengo tel�fono. (SCULLY se da vuelta para enfrentarlo, con total incredulidad.)

SCULLY: No tiene tel�fono. Entonces, �c�mo llam� al cami�n cisterna que debi� haber venido ayer?

ENCARGADO DE LA GASOLINERA: Hay un tel�fono en la calle. En la casa del Sr. Milsap. �l le dar� una mano. (SCULLY va por la calle hacia una casa antigua. Entra por la puerta de tela met�lica. No hay signos de nadie.)

SCULLY: �Hola? �Hola? (Mirando la cima de las escaleras, ella ve al CABALLERO MAYOR que vimos antes en el autob�s junto al HOMBRE DISCAPACITADO. �l es el SR. MILSAP.) Hola.

SR. MILSAP: Hola.

SCULLY: �Sr. Milsap? (�l baja las escaleras.)

SR. MILSAP: �Puedo ayudarle?

SCULLY: Si, eso espero. Mi, eh, auto qued� varado en la calle y me preguntaba si pod�a usar su tel�fono.

SR. MILSAP: C�mo no. Est� aqu� dentro. (SCULLY toma el tel�fono en la habitaci�n, empieza a marcar, luego lo suelta con disgusto.)

SCULLY: La l�nea est� muerta.

SR. MILSAP: Ah, no. D�jeme ver. (�l le quita el tel�fono. Sorpresa, sorpresa, la l�nea est� muerta.) Maldita compa��a telef�nica. Est�n modernizando las l�neas, por eso el servicio se interrumpe. Ya volver�.

SCULLY: �Por cu�nto tiempo?

SR. MILSAP: Diez minutos... dos horas... podr�a seguir, pero solamente estoy adivinando. (SCULLY lo mira hastiada y sigue el cable del tel�fono hasta la pared. Est� conectado.) Es bienvenida de esperar aqu�. Hasta podr�a darle una habitaci�n si quiere. Esto era una pensi�n.

SCULLY: No estar� aqu� tanto tiempo. (Ella se para y lo mira directamente. Ella no conf�a mucho en este amable se�or.) �Qu� demonios est� pasando aqu�?

SR. MILSAP: �Disculpe?

SCULLY: Recibo la discreta impresi�n que alguien no quiere que me vaya.

SR. MILSAP: (a la defensiva) Yo no s� nada al respecto.

SCULLY: Un autob�s vino hasta aqu� hace cerca de una hora. �Ad�nde se fue?

SR. MILSAP: �Un autob�s?

SCULLY: No me diga que no lo vio.

SR. MILSAP: (risas) Ah, creo que habr�a sabido si un gran autob�s hubiera venido. (intensamente serio, casi desesperado) �Est� segura que no puedo ayudarla con una habitaci�n? (SCULLY se da vuelta y sale de la casa. El SR. MILSAP le sigue.) Son 30 kil�metros hasta la carretera estatal. Otros 30 para Sugarville. (SCULLY, casi bajando los escalones del p�rtico, descansa su mano por un momento sobre su vientre. Muy sutil.) No querr� ir a pie. (SCULLY suspira mirando la calle, luego se percata de una MUJER que camina r�pidamente hacia una de las casas. Ella la sigue r�pidamente.)

SCULLY: Disculpe. Se�ora, disculpe. Se�ora. Disculpe, se�ora. (La MUJER entra a la casa. SCULLY sigue hasta el p�rtico y toca la puerta.) �Hola? Se�ora, necesito ayuda. (Ella prueba abrir la puerta. Est� cerrada. No hay respuesta. Ella va hasta la ventana y mira hacia adentro. La MUJER y otras varias personas est�n paradas en un c�rculo en la habitaci�n leyendo lo que parece ser la Biblia. Ellos miran hacia la ventana donde est� SCULLY golpeando.) �Hola? (Las personas en la habitaci�n alejan la mirada, ignor�ndola. SCULLY cruza hasta otra casa. El SR. MILSAP la observa. Ella toca la puerta.) �Hola? (Mira por la ventana cubierta de polvo. Ve otro grupo de personas en un c�rculo. la ignoran. Ella suspira y mira al SR. MILSAP.)

(CORTE A: M�s tarde esa noche. SCULLY est� en una habitaci�n del piso superior de la casa del SR. MILSAP. S�lo est� iluminada por una vela y una l�mpara a aceite. Nerviosamente revisa sy arma, y se sienta tensamente sobre la blanca cama de hierro, con el arma en su mano. La c�mara se aleja de ella y sale por las ventanas con cortinas. En la sucia calle, vemos a todos los residentes del pueblo cargando l�mparas a aceite silenciosamente. Todos se dirigen a la vieja pensi�n.)

(La habitaci�n de SCULLY, a la ma�ana siguiente. Ella est� dormida. Un golpe en la puerta la hace despertar de un salto. Agarra su arma que est� en la mesita de luz y la apunta firmemente hacia la puerta, preparada para la acci�n.)

SR. MILSAP: (voz, desde fuera de la habitaci�n) Doctora, �puedo hablar con Ud.? Es... es una emergencia. (SCULLY apunta su arma hacia la puerta por un momento para recuperar su serenidad. Se acerca y abre la puerta cuidadosamente. El SR. MILSAP se ve arrepentido.) Lamento molestarla. Hay un hombre abajo que necesita ayuda. Por favor. (SCULLY y el SR. MILSAP entran a la habitaci�n donde est� la CONDUCTORA DEL AUTOB�S observando a HANK GULATARSKI. HANK se estremece violentamente. La CONDUCTORA DEL AUTOB�S lo sujeta. SCULLY corre hasta el lado de la cama y hace a un lado a la CONDUCTORA DEL AUTOB�S.)

SCULLY: D�jelo. No lo sujete. (HANK GULATARSKI sigue agit�ndose. SCULLY mete una almohada debajo de su cabeza para evitar que se haga da�o.) �Por cu�nto tiempo ha estado teniendo el ataque?

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: (azorada) Eh, tres... cuatro minutos.

SCULLY: De acuerdo. No se preocupe. Se pondr� bien. (�l se calma. Ella mira a HANK GULATARSKI con preocupaci�n.) �Cu�l es su nombre?

SR. MILSAP: Es un forastero. Necesitaba ayuda.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: �Qu� es... qu� es lo que le pasa?

SCULLY: Sufri� un ataque masivo. Hasta donde puedo decir, est� en estado. Es un estado continuo de convulsiones. No huele a acetona, lo cual indicar�a que es hiperglic�mico y... eh... no parece tener ninguna lesi�n en la cabeza. Podr�a ser epil�ptico y acaba de dejar de tomar su medicamento. (SCULLY lo da vuelta y ve una herida abierta con sangre en la parte baja de su espalda. Ella mira a la CONDUCTORA DEL AUTOB�S y al SR. MILSAP.) �C�mo ocurri� esto? (Ellos act�an como si no supieran. SCULLY no se lo cree.) Aj�. De todos modos, necesitamos llevarlo a un hospital inmediatamente. (El SR. MILSAP y la CONDUCTORA DEL AUTOB�S se miran. SCULLY mira al SR. MILSAP.) Doy por hecho que su tel�fono a�n no funciona.

SR. MILSAP: Lo siento.

SCULLY: Bien, �Ud. o alguno de sus "cordiales" vecinos tendr�n un auto por casualidad?

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: Nadie aqu� tiene un auto.

SCULLY: �No hay autos?

SR. MILSAP: (servicialmente) Podr�amos enviar a alguien a pie hasta la carretera estatal. �Le parece? Podr�amos hacer que traigan ayuda.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: (con optimismo) Mientras tanto, por favor, haga lo que pueda por �l. (SCULLY asiente con la cabeza y suspira.)

SCULLY: Bien, �acaso tiene... em... tiene jarabe de trigo? �Jarabe de ma�z? (La CONDUCTORA DEL AUTOB�S se va de la habitaci�n. SCULLY se da vuelta hacia HANK. El SR. MILSAP mira a SCULLY.)

(DOGGETT llama desde la oficina de Los Expedientes Secretos X.)

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Oficina del Alguacil del Condado de Juab. Alguacil Ciolino al habla.

DOGGETT: (al tel�fono) Hola, soy el Agente John Doggett del FBI. Tengo un material que mi compa�era, la Agente Scully, me pidi�. �Cu�l es el n�mero de fax de all�? (El ALGUACIL CIOLINO est� en su oficina de Utah.)

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Agente Doggett, eh, �cu�ndo va a volver su compa�era, por cierto? La familia de la v�ctima de homicidio est� esperando que devolvamos el cuerpo.

DOGGETT: (al tel�fono, preocupado) �La Agente Scully no est� all�? Se supone que debi� haber llegado ayer.

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Si, se�or, en eso quedamos.

DOGGETT: (al tel�fono) Alguacil, �ser�a problema si le enviara un auto? La Agente Scully, est� en Utah. Me llam� ayer desde alguna parte al norte de Sugarville.

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Descuide. Enviar� alguien all� enseguida.

DOGGETT: (al tel�fono) De acuerdo, gracias. Estar� en contacto. [NOTA: De acuerdo, hay que notar el hecho de que DOGGETT maneja a la polic�a local MUCHO mejor que cierto otro agente del FBI que todos conocemos y adoramos. Ese agente en particular hubiera ido instintiva y ruidosamente hacia la zona en peligro, y probablemente se convertir�a en el centro del mismo episodio. :-)] (DOGGETT piensa por un momento y hace otra llamada.) (al tel�fono) Danny, hola. Soy John Doggett. Necesito que rastrees una llamada por mi. Vino ayer a mi oficina cerca de la 1:30 de la tarde. [NOTA: Adivinen qui�n es Danny...]

(En la habitaci�n de HANK. SCULLY saca el cable del tel�fono de la pared. Lo sujeta contra la antena de su celular. Todav�a no hay servicio. Ella suspira. La CONDUCTORA DEL AUTOB�S est� poniendo jarabe en la boca de HANK con una cuchara.)

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: �Lo estoy haciendo bien?

SCULLY: Si, ya puede apartarse ahora.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: No sucede nada.

SCULLY: Lo siento, pero, eh... s�lo estoy dando vueltas aqu�. Es decir, aumentar su az�car en sangre s�lo puede ayudar si su condici�n es provocada por la hipoglucemia, pero esto podr�a ser el resultado de cualquier n�mero de cosas.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: �Entonces qu� haremos?

SCULLY: Pues, me temo que he hecho todo lo posible... a no ser que sepa c�mo conseguir diazepam o alg�n otro fenobarbit�rico fuera del hospital m�s cercano... donde deber�amos de estar, por supuesto. (HANK empieza a jadear y a recuperar el conocimiento. SCULLY se sienta a su lado.) Hola, escuche. �Puede o�rme? �C�mo se siente?

HANK: (d�bilmente) Bien.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: (regocijada) Gracias a Dios. Gracias a Dios. Todos est�bamos tan asustados. �Qu� puedo hacer?

HANK: Creo que necesito descansar nada m�s.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: (a SCULLY) Deber�amos dejarlo a solas. (HANK agarra el brazo de SCULLY.)

HANK: �Podr�a, eh, quedarse? (SCULLY mira a la CONDUCTORA DEL AUTOB�S.)

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: Ir� a decirle a todo el mundo. (La CONDUCTORA DEL AUTOB�S se marcha dejando a SCULLY y HANK a solas.)

HANK: �Es doctora?

SCULLY: Si, lo soy.

HANK: Gracias. Por, eh, ayudarme.

SCULLY: Bueno, en realidad no estoy segura si he ayudado en algo. De hecho, ni siquiera s�, eh, ni siquiera s� qu� es lo que pasa con Ud. ahora. �Sabe cu�l es su nombre?

HANK: Em...

SCULLY: �No se recuerda? �C�mo lleg� aqu�? (�l no le responde.) �Qu� hay con estas personas que lo recibieron? �Conoce algo de ellas?

HANK: Em, que, eh, �ellos me cuidaron?

SCULLY: Si, dir�a que lo cuidaron bastante bien. El sol parece ascender y ocultarse por Ud. en lo que a ellos respecta. De hecho, parece que me mantuvieron aqu� con el fin de cuidarlo hasta tener plena salud.

HANK: �Qu�...? �Por qu� har�an eso? (SCULLY mira la habitaci�n.)

SCULLY: Hubo un homicidio a unos 30 kil�metros de aqu�. Un hombre fue apedreado hasta morir. Su cabeza estaba tan gravemente aplastada que no pudieron identificarlo por sus dientes. Ahora parece que m�s de una docena de personas pudieron haber participado debido a las huellas en la escena del crimen, pero una agrupaci�n de personas muy herm�tica asesinar�a en conjunto. Un culto, en una palabra. Y yo dir�a que estas personas dan la talla.

HANK: �Qu� es Ud.? �Detective?

SCULLY: FBI. Y necesito sacarlo de aqu�, pero no s� c�mo. De acuerdo, �cree que pueda caminar?

HANK: No lo s�. No tengo fuerzas. (�l empieza a levantarse d�bilmente.)

SCULLY: Comprendo. (Ella empieza a ayudarlo a salir de la cama.) Aguarde... aguarde un segundo. D�jeme ver una cosa, �de acuerdo?

HANK: �Mmmm?

SCULLY: Bien. (SCULLY mira la herida en la parte baja de la espalda. Ella comprime la herida. Salen burbujas de un l�quido. HANK se queda sin aliento.)

HANK: �Esa cosa duele! Tal vez no deber�a hacer eso. (�l hace muecas de dolor mientras ella sigue apretando.)

SCULLY: Resista, resista. (Ella corta su respiraci�n al ver algo que se mueve por debajo de su espina dorsal. Lo presiona. �l empieza a convulsionarse otra vez mientras la protuberancia sube por su espina, luego se relaja. SCULLY saca un par de pinzas m�dicas y atrapa algo a trav�s de la herida. Ella corta un trozo. �l gru�e. El resto de la cosa que se mueve regresa a la espina de HANK. SCULLY sujeta el trozo de carne que a�n tiembla con sus pinzas y lo mira. Se contrae como la mitad de un gusano cercenado.)

(Oficina de Los Expedientes Secretos X. El tel�fono suena. DOGGETT est� imprimiendo una hoja de informaci�n de personas desaparecidas con la fotograf�a de HANK. �l contesta el tel�fono.)

DOGGETT: (al tel�fono) Doggett.

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Soy Ciolino. Comprobamos el n�mero que nos dio. Es un tel�fono p�blico a 1 kil�metro de la escena del crimen.

DOGGETT: (al tel�fono) La Agente Scully debi� haber regresado de all� cuando me llam�.

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Eso parece. Lo sentimos. A�n no hay se�ales de ella.

DOGGETT: (al tel�fono) �Est� escudri�ando la zona?

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Pues, lo har�amos pero no tenemos personal. Estamos en un �rea bastante desolada. En realidad no hay nadie all� afuera.

DOGGETT: (al tel�fono) De acuerdo, escuche. Va a ir ayuda hacia Ud. desde nuestra oficina de la ciudad de Salt Lake. Yo tambi�n me estoy dirigiendo hacia all�. Necesitamos ver esto desde un nuevo �ngulo.

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) �A qu� se refiere?

DOGGETT: (al tel�fono) El tel�fono p�blico. Antes que Scully me llamara, la �ltima llamada tuvo lugar hace cuatro d�as, la noche del homicidio.

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) �Si?

DOGGETT: (al tel�fono) Fue hecha a Juliette Gulatarski. De Fort Collins, Colorado. Ella me dijo que era su hermano Hank. Estaba en camino para visitarla. Le dijo que se hab�a quedado varado en el desierto, pero que estar�a all� en dos d�as. (DOGGETT mira la imagen de HANK que acaba de imprimir.) (al tel�fono) Nunca lleg�. (HANK mide 1,50 m.)

(De vuelta en la habitaci�n de HANK. SCULLY, la CONDUCTORA DEL AUTOB�S y el SR. MILSAP siguen cuidando a HANK. Tiene un pa�o h�medo sobre su cabeza.)

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: Algo sucede.

SCULLY: Est� volviendo en s�. Hola. �Puede o�rme? �C�mo se siente?

HANK: (d�bilmente) Estoy vivo. Y ese es un comienzo.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: Ah, alabado sea el Se�or.

SR. MILSAP: Alabado sea. Alabado sea. (SCULLY parece inc�moda por el despliegue del fervor religioso.)

HANK: �Qu� me est� pasando? (Nadie responde.) S�lo necesito descansar. Ella puede encargarse de mi. (El SR. MILSAP y la CONDUCTORA DEL AUTOB�S abandonan la habitaci�n. SCULLY cierra la puerta.)

SCULLY: Tiene suerte que a�n le hagan caso por el momento. (SCULLY vuelve a humedecer el pa�o para su cabeza.) Esta... herida en su espalda... parece ser el punto de entrada de un organismo parasitario que ha hecho residencia en su columna vertical. Ahora bien, esto es algo con lo que estoy completamente poco familiarizada.

HANK: Ah, cielos.

SCULLY: No s� por cu�nto se extiende o c�mo sacarlo de all� sin hacerle da�o.

HANK: �Eso significa que morir�?

SCULLY: Morir� si no podemos tratarlo apropiadamente. Ahora bien, estas personas parecen que no lo dejar�n irse. Creo que le pusieron esa cosa dentro de Ud. (HANK se ve alterado.) Ahora, no tengo idea de cu�les son los motivos de estas personas - tanto si es alguna actividad religiosa bizarra - pero asesinaron a la �ltima persona que estuvo en su condici�n y me temo que tambi�n van a tratar de asesinarlo.

HANK: Esto es m�s de lo que puedo comprender.

SCULLY: No bromeo.

HANK: �Qu� vamos a hacer?

SCULLY: Voy a tratar de sacarnos de aqu�. (Ella mira por la ventana.) Estas, eh... personas me dijeron que no ten�an autos. No les creo. Deben tener el transporte oculto por aqu� en alguna parte. (Ella abre una ventana.) Voy a salir a echar un vistazo, �de acuerdo?

HANK: No se va a demorar, �cierto? (SCULLY piensa por un momento y saca su arma de la pistolera.)

SCULLY: �Sabe c�mo usar un arma?

HANK: Bastante, creo. (Ella le da el arma.)

SCULLY: Volver� enseguida.

HANK: Cuanto antes, mejor. (Ella sale por la ventana.)

(Alguien toca la puerta. La CONDUCTORA DEL AUTOB�S y el SR. MILSAP entran.)

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: �Ad�nde se fue?

HANK: Dice que morir�. (El SR. MILSAP y la CONDUCTORA DEL AUTOB�S se miran.) Necesitamos hacer otro cambio.

(Oficina del Alguacil del Condado de Juab. DOGGETT llega en un auto alquilado. El ALGUACIL CIOLINO est� all� con el agente del FBI, MAYFIELD. Hombres muy varoniles.)

DOGGETT: �Alguacil? Agente John Doggett.

ALGUACIL CIOLINO: Lleg� en buen tiempo.

DOGGETT: Un placer conocerlo.

BRIAN MAYFIELD: (dando las manos) Soy Brian Mayfield, Oficina de Salt Lake. Estamos a su disposici�n.

DOGGETT: (dando su mano) Le agradezco. (Ellos entran a la oficina.) Alguacil, �esta herida le parece familiar? (Le muestra una fotograf�a de la herida de la parte baja de la espalda.)

ALGUACIL CIOLINO: Es de la v�ctima que est� en nuestra morgue. �D�nde la consigui�?

DOGGETT: No es de su v�ctima de homicidio. Es una foto de un Juan P�rez que fue encontrado en una carretera al oeste de Texas en 1991.

ALGUACIL CIOLINO: Nuestra v�ctima tiene la misma herida.

DOGGETT: Si, pens� que iba a decir eso. (DOGGETT arroja tres fotograf�as m�s de la escena del crimen a la vez que habla.) Arizona, 93. Nuevo M�xico, 97. Nevada, 99. Las cuatro v�ctimas ten�an el cr�neo aplastado y fueron abandonadas en zonas aisladas. Los cuatro casos no fueron resueltos.

MAYFIELD: �C�mo las consult�?

DOGGETT: La Agente Scully me hizo rastrear la primera. Ten�a glicoprote�nas en la escena del crimen que ella encontr�. Esta misma herida aparec�a en todos los casos. Estos asesinatos alcanzan todo lo largo del sudeste, zigzagueando por todo el desierto. Cuanto m�s aislado, mejor. (DOGGETT se acerca al mapa de la zona que est� sobre la pared. �l golpea el mapa cerca de donde han colocado un alfiler rojo.)

(El alfiler resplandece, y aparece el rayo de una linterna. SCULLY, con la linterna en mano, mira por la mirilla de un establo, luego entra al establo y revisa el lugar. Ella encuentra el autob�s. Las letras MCI est�n al frente. Mientras investiga el exterior del autob�s, HANK entra con una muleta en su brazo. D�bilmente entra al establo, casi tropezando.)

SCULLY: Oiga. �C�mo pudo...? (Los otros entran al establo y rodean a SCULLY y HANK.) Me hab�as convencido. (Ella corre, luego gru�e furiosamente cuando los otros la agarran y la contienen.) (gritando) �Soy Agente Federal! �En este momento, el FBI me est� buscando!

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: Nunca la encontrar�n.

SR. MILSAP: H�blale. (HANK se recuesta contra las muletas.)

HANK: Tu vida... est� a punto de dar un giro maravilloso. Vas a volverte parte de algo mucho m�s grande de lo que eres. (sonr�e) Vas a ser... tan amada.

SR. MILSAP: Am�n. Am�n.

TODOS: Am�n. Am�n. (HANK se arrodilla. El SR. MILSAP le sonr�e a la CONDUCTORA DEL AUTOB�S. Ella le devuelve la sonrisa. Guiados por la CONDUCTORA DEL AUTOB�S, la gente empieza a apedrear alegremente a HANK hasta que muere.)

SCULLY: �No! ���Ahhh!!! �Desgraciados, malditos!

SR. MILSAP: �Am�n!

SCULLY: �Lo acaban de asesinar!

TODOS: �Am�n!

SR. MILSAP y TODOS: �Am�n! �Am�n! �Am�n! �Am�n! �Am�n!

TODOS: �Am�n! (HANK est� muerto. Ellos sustraen una criatura del tama�o de un beb� de la columna vertebral de HANK y empiezan a caminar hacia SCULLY con ella. Se retuerce, como una babosa enorme y repugnante. Tiene una especie de cuernos o dientes en un extremo.)

SCULLY: No. �No! �Estoy embarazada! �No! �No, no hagan esto! �Voy a tener un beb�! (Ellos se acercan.) �No! �No hagan esto! �No! �Voy a tener un beb�! (Ellos la dan vuelta y ponen al descubierto la parte baja de su espalda mientras la CONDUCTORA DEL AUTOB�S se aproxima con el organismo. No es una escena agradable para nada.) �No! �No! �No! �No!

(De noche. SCULLY est� atada boca abajo en la cama. Los otros la observan. Ella gru�e de dolor. Algunos de los gru�idos son en tono profundo. Sonando casi como un hombre. �Lo habr�n editado en post-producci�n?)

SCULLY: ��Qu� me pusieron?! �Voy a hacerme cargo de cada uno de Uds., bastardos!

SR. MILSAP: No. (SCULLY jadea y gru�e.) Nos amar�s. Nos proteger�s. Nos ense�ar�s, nos har�s mejores de lo que somos. Nos ense�aron a no sentir envidia, pero te envidio mucho. Pronto te unir�s a �l.

SCULLY: ���l?! ��Esa cosa en mi columna vertebral es un "�l?!" (Vemos la herida circular en su espalda descubierta, y el bulto que lentamente sube por su espina. Ella grita de dolor. El SR. MILSAP coloca su mano tiernamente sobre la espalda hinchada de SCULLY.)

SR. MILSAP: Por favor. Esto es algo tan, tan maravilloso... para ti... y para tu futuro ni�o. Ese �ltimo hombre no era un tabern�culo conveniente. Lo mejor es que siempre existir� la oportunidad de que no le falles... que estar� dentro de ti para siempre. (SCULLY gru�e y forcejea. Las luces delanteras de un auto iluminan la ventana.)

SCULLY: �Auxilio! �Auxilio! �Auxilio! (La CONDUCTORA DEL AUTOB�S le mete un trapo en la boca. El SR. MILSAP cierra la ventana.)

(En la calle, DOGGETT sale de su auto. El SR. MILSAP y la CONDUCTORA DEL AUTOB�S salen a saludarle.)

DOGGETT: Buenas noches.

SR. MILSAP: Buenas noches. �Est� perdido?

DOGGETT: Pues, tal vez. Me sal� totalmente del camino principal, eso es seguro.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: �Podemos darle una mano?

DOGGETT: Si, eso espero. Estoy, eh... buscando a una mujer. �La han visto? (DOGGETT despliega y les muestra una fotograf�a de SCULLY.)

SR. MILSAP: No.

CONDUCTORA DEL AUTOB�S: No.

SR. MILSAP: No le puedo decir que s�. (En su habitaci�n, SCULLY, atada a la cama, se las arregla para hacer caer con su pie una de las l�mparas de aceite. La habitaci�n se enciende en llamas. Ella grita, amortiguada por el trapo en su boca, mientras el ENCARGADO DE LA GASOLINERA que ha estado mirando por la ventana, trata de apagar las llamas.)

SCULLY: �Auxilio! �Auxilio! (De vuelta a la calle.)

DOGGETT: Habr�a estado conduciendo un auto alquilado como el m�o. �Est�n seguros que no ha pasado por aqu�?

SR. MILSAP: No. Recibimos tan pocos visitantes que recordamos a cada uno de ellos bastante bien.

DOGGETT: Muy bien. Gracias por su tiempo. (El SR. MILSAP y la CONDUCTORA DEL AUTOB�S empiezan a regresar a la casa. SCULLY sigue tratando de gritar.)

SCULLY: �Auxilio! �Auxilio! (DOGGETT se aleja conduciendo, luego marca su tel�fono celular.)

DOGGETT: (al tel�fono) Alguacil, soy Doggett.

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Lo escucho, Agente Doggett. �D�nde se encuentra?

DOGGETT: (al tel�fono) A 30 kil�metros de la carretera estatal, al norte de la escena del crimen. Una especie de base aislada. Est� en su mapa. Definitivamente tengo un presentimiento. Acabo de hablar con un sujeto que ten�a un arma en su bolsillo y no parec�a muy feliz de verme.

ALGUACIL CIOLINO: (al tel�fono) Enviar� a todos los que tenga.

DOGGETT: (al tel�fono) Apres�rese. No puedo esperar por Ud. (DOGGETT sale del auto y regresa corriendo al pueblo.)

(La habitaci�n de SCULLY. SCULLY sigue atada a la cama, gimiendo. El ENCARGADO DE LA GASOLINERA la observa. �l no escucha a DOGGETT que entra.)

DOGGETT: Oiga. (El ENCARGADO DE LA GASOLINERA se da vuelta para enfrentar a DOGGETT que expeditamente lo deja inconsciente. DOGGETT cruza hasta SCULLY. �l ve la herida en su espalda.) �Qu� demonios...? Agente Scully... (Ella gime.) Dios Todopoderoso. Agente Scully. Agente Scully. (La AGENTE SCULLY jadea. �l le quita la mordaza.)

SCULLY: Agente Doggett. S�queme de aqu�. (�l le desata las manos y pies.)

DOGGETT: �Puede caminar?

SCULLY: No lo s�. �Est� muy lejos su auto?

DOGGETT: Est� a un kil�metro en el camino.

SCULLY: S� de algo que est� m�s cerca. (�l la lleva hasta el autob�s del establo. �l la coloca enfrente del autob�s, luego baja hasta la columna de direcci�n y empieza a meter mano en los alambres.) �Puede hacer el enlace?

DOGGETT: (confianza varonil) �Que si puedo hacerlo? Saldremos en 60 segundos, Jack. Voy a dejar colgados a estos lun�ticos. (Ella gime.) Agente Scully... h�bleme. (La babosa en su espalda se mueve m�s hacia arriba de su columna vertebral. Parece incre�blemente doloroso.)

SCULLY: Va a tener que sacarlo. Haga un corte. Ah... ah... Ahora va a ir hacia mi cerebro. (Ella suena como una mujer en parto.) (gritando) �S�quemelo! (Ella pone su mano fuertemente sobre su cuello para evitar que la criatura se meta en su cerebro. DOGGETT saca su cortaplumas y vacila, mir�ndola moverse. �l ve a los otros que entran al establo. Empiezan a golpear las ventanas del autob�s. DOGGETT vuelve a las espalda de SCULLY. Ella grita de nuevo.) �Ah! �S�lo h�galo, Doggett! (Mientras la gente sigue golpeando afuera y SCULLY grita, DOGGETT toma su cortaplumas y le corta el cuello de SCULLY. �l tiene que escarbar en la parte superior de su espalda con la navaja para atrapar a la criatura. En uno de los momentos m�s repugnantes de Los Expedientes Secretos X de todos los tiempos, �l saca a la criatura que se retuerce de su espina dorsal. Cuando lo hace, los otros rompen las ventanas del autob�s. DOGGETT mira fijamente la criatura con asco, luego la arroja a la parte de atr�s del autob�s y le dispara tres veces. El SR. MILSAP ha entrado al autob�s, con el arma de SCULLY en la mano. DOGGETT apunta su arma hacia el SR. MILSAP. El SR. MILSAP baja su arma al darse cuenta que la criatura est� muerta.)

SR. MILSAP: �Por qu�? (El SR. MILSAP est� devastado. DOGGETT guarda su arma y envuelve a SCULLY con su chaqueta. �l la levanta y la saca del autob�s a trav�s del grupo de personas que ahora est� en silencio. En la calle, vemos las luces de linternas de la polic�a. DOGGETT lleva a SCULLY hacia ellos. La cabeza de ella cuelga d�bilmente.)

CENTRO M�DICO RYAN
PROVO, UTAH
UNA SEMANA DESPU�S
(Habitaci�n de hospital de SCULLY. SCULLY est� empacando cosas del armario en una peque�a maleta. Est� usando un su�ter caf� que no se interpone en el lugar del gran vendaje en la parte de atr�s de su cuello. DOGGETT toca la puerta abierta y entra.)

DOGGETT: �Lista para partir?

SCULLY: Si, lista para partir.

DOGGETT: El Gran Jurado comparece hoy. Los 47 miembros del culto permanecen juntos. No presentan una defensa convincente m�s que est�n siendo perseguidos por sus creencias religiosas.

SCULLY: Creen que veneran a Cristo. Esa, esa cosa era el Segundo Advenimiento. (Pausa inc�moda.) Mire, quer�a, eh... quer�a disculparme. Lo... lo mantuve fuera de este caso, y fue una equivocaci�n de mi parte. Casi fue una equivocaci�n fatal.

DOGGETT: Lo fue. Meti� la pata. (SCULLY acepta la reprimenda.)

SCULLY: Y no lo volver� a hacer.

DOGGETT: Se lo agradecer�a. (SCULLY recoge su bolsa. Sin vacilaci�n, DOGGETT se la quita de las manos y la lleva hacia afuera de la habitaci�n. SCULLY asiente con la cabeza y le sigue.)

 

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