REDRUM

(Acercamiento de toda una tela de ara�a, una peque�a ara�a est� posada en el medio. Una radio suena a la distancia.)

VOZ DE ANUNCIANTE POR RADIO: Buenos d�as. Es viernes 8 de diciembre, y Ud. ha sintonizado WXOP, la radio de noticias de Baltimore llegando a toda Maryland y la regi�n m�s grande de Chesapeake, 24-7. A continuaci�n los informes de la ma�ana de viernes, una colisi�n m�ltiple de dos autos con una fatalidad, en la 97 en...

(La c�mara se enfoca en el rostro que est� debajo. El rostro pertenece a un hombre afro-americano, de unos 40 a�os, MARTIN WELLS. Est� usando un uniforme de prisi�n de color naranja y est� acostado en una litera de prisi�n. En su mejilla derecha observamos una cicatriz reciente. �l se sienta con confusi�n y toca la herida cautelosamente. Un timbre suena. La puerta autom�tica de su celda se desliza y un GUARDIA ALTO entra.)

GUARDIA ALTO: Es hora. (Los GUARDIAS llevan a MARTIN WELLS por un pasillo. SCULLY y DOGGETT aguardan al final. Ambos est�n muy tensos. MARIN WELLS reconoce a DOGGETT.)

MARTIN WELLS: �John!

DOGGETT: La prensa se enter� que van a sacarlo por la salida de la calle Groves. Lo de ah� afuera se parece a Woodstock.

SCULLY: Sugiero que posponga la transferencia. Podemos sacarlo m�s tarde, en cuanto la multitud se disperse.

MARTIN WELLS: �Transferirme ad�nde?

GUARDIA ALTO: No, van a levantar un campamento por d�as. Seguiremos adelante con esto.

MARTIN WELLS: John. John, �qu� est� sucediendo? (La puerta se abre y los GUARDIAS empiezan a llevar a MARTIN WELLS hasta un cami�n para transferencias de prisioneros. Los reporteros y equipos de filmaci�n los rodean.)

REPORTERO: �Sr. Wells! �Sr. Wells! �Por qu� lo hizo?

DOGGETT: �Muy bien, retrocedan! Retrocedan. Denle espacio. Vamos, despejen. Qu�tense. (MARTIN WELLS reconoce a un HOMBRE AFRO-AMERICANO que est� al borde de la multitud y le grita ilusionadamente.)

MARTIN WELLS: �Al! (Con odio en sus ojos, el HOMBRE AFRO-AMERICANO, saca un arma y le apunta a MARTIN WELLS.)

DOGGETT: �Al suelo! �Un arma! (Todo el mundo cae al suelo, pero es demasiado tarde para MARTIN WELLS. AL dispara y le da a MARTIN WELLS en el pecho. Los GUARDIAS forcejean con AL hasta el suelo. SCULLY presiona sus dedos en el cuello de MARTIN WELLS para monitorear su pulso.)

SCULLY: (sonido distorsionado) �Que alguien llame a un m�dico! (Sonido del latido de un coraz�n. Todo lo que est� en la perspectiva de MARTIN WELLS se desacelera. El latido se desacelera. �l observa el reloj de pulsera de SCULLY, hora, 8:20, 44 segundos, fecha, el d�a 8, y sus ojos se cierran. El reloj se detiene. El latido se detiene. Luego el reloj empieza a moverse hacia atr�s.)

(Pantalla en negro.)

JUEVES 7 DE DICIEMBRE

8:23 AM

(MARTIN WELLS vuelve a despertar en la litera de la prisi�n. La cicatriz en su mejilla parece m�s reciente que al comienzo del episodio. Al recordar, aterrorizado, toca su camiseta buscando una herida de bala. Nada. �l levanta la vista y ve a la ara�a empezando a hilar su tela. El timbre suena y la puerta se desliza. SCULLY y DOGGETT entran.)

MARTIN WELLS: John... (SCULLY y DOGGETT van directo al grano. SCULLY sostiene una bolsa de evidencia que contiene una tarjeta.)

SCULLY: �Reconoce esto, Sr. Wells? �La ha visto antes?

MARTIN WELLS: Em... si. �Qui�n es Ud.? (DOGGETT no muestra paciencia hacia el hombre que parece conocerlo. MARTIN WELLS est� muy confundido.)

DOGGETT: Ni siquiera lo hagas... Martin.

MARTIN WELLS: John, �qu� estoy haciendo aqu�? Estoy en una celda, no s� d�nde estoy ni c�mo llegu� aqu� y todo el mundo act�a como si...

DOGGETT: Lo juro por Dios, aparte de todo lo dem�s, no juegues conmigo. No ser� parte de una farsante defensa por locura temporal.

MARTIN WELLS: �Qu�? John...

DOGGETT: (furioso) �Es hora de que empieces a decirme la verdad! (MARTIN WELLS mira fijamente a DOGGETT, confundido. SCULLY est� inc�moda.)

SCULLY: Esta tarjeta, Sr. Wells... Ud. la reconoce. �No es as�?

MARTIN WELLS: Si, es la tarjeta que se usa en el edificio de apartamentos. Por lo que parece, es m�a.

SCULLY: Es suya. Fue encontrada en el basurero detr�s del Hotel Strand.

DOGGETT: T� la arrojaste all�, �verdad? Tuviste el tiempo suficiente para conducir hasta Baltimore y cometer el asesinato.

MARTIN WELLS: Espera. �Asesinato? �Cu�l asesinato?

DOGGETT: (en tono de acusaci�n) Luego conduciste de vuelta al DC. Arrojaste la tarjeta. De esa forma, pod�as declarar que hab�a sido robada. Hacer que pareciera como que pasaste toda la noche viendo espect�culos pre-pagados en tu habitaci�n de hotel. �Cierto?

MARTIN WELLS: Por favor... (�l mira a SCULLY.) �Cu�l asesinato? �De qu� habla �l?

DOGGETT: Bueno, tal vez esto te refresque la memoria, amigo. (DOGGETT muestra cruelmente una foto a color de una joven afro-americana, acuchillada brutalmente hasta morir con un cuchillo. MARTIN WELLS se aleja de la foto con horror, sucumbiendo a las l�grimas, con una mano sobre su boca.)

MARTIN WELLS: Vicky. Mi esposa. Esto no est� sucediendo. No est� sucediendo. (DOGGETT se aleja, sin saber lo que pensar de WELLS. El GUARDIA ALTO entra a la celda.)

GUARDIA ALTO: La camioneta de la corte est� esperando.

(Pantalla en negro.)

CORTE DEL CIRCUITO DE BALTIMORE

10:12 AM

(Sala de un tribunal. MARTIN WELLS es llevado a trav�s del tribunal con cadenas y el uniforme de color naranja. �l se sienta junto a una joven abogada de defensa, JANET WILSON.)

JANET WILSON: Muy bien... dignidad. Es tu defensa m�s fuerte. Aprov�chala. No bajes tus ojos. Te hace parecer culpable.

JANET WILSON: Ahora, nos presentaremos ante el Juez Kinberg. �Cu�l es tu relaci�n con �l?

MARTIN WELLS: �Benjamin?

JANET WILSON: Sobre la base del nombre de pila. Excelente.

ALGUACIL: Todos de pie. (Todos se ponen de pie. Como si fuera por costumbre, MARTIN WELLS es uno de los primeros en ponerse de pie.) Les recordar� a los miembros del corredor que apaguen todos los tel�fonos celulares y aparatos de mensaje. Atenci�n, atenci�n. Todos aquellos con asuntos ante esta corte del Estado de Maryland, ac�rquense y ser�n o�dos. (MARTIN WELLS ve al hombre que le dispar� en la introducci�n sentado en el corredor. AL lo observa, luego le quita la mirada.)

MARTIN WELLS: (en voz baja) �Al?

JANET WILSON: �Qu�?

MARTIN WELLS: �l me dispar�.

JANET WILSON: �Qui�n? �Tu suegro? �De qu� hablas?

ALGUACIL: La corte del circuito, Departamento 6-B entra en sesi�n, el Honorable Benjamin Kinberg preside. Jueves siete de Diciembre.

MARTIN WELLS: �Jueves? Hoy no es jueves.

JANET WILSON: �Shh!

MARTIN WELLS: (con insistencia) Es s�bado. Ayer era viernes y...

JANET WILSON: Hoy es jueves. No hay corte los s�bados. T� lo sabes. (preocupada) Martin, �te sientes bien? (El JUEZ golpea el martillo.)

JUEZ KINBERG: Caso n�mero 8ABX03, el Distrito contra Martin Wells. Con el cargo de asesinato en primer grado. (MARTIN WELLS hace una mueca de dolor.) �La defensa ha solicitado una audiencia para la fianza?

JANET WILSON: (poni�ndose de pie) Si, su Se�or�a, as� es. Estoy segura de que Ud. estar� de acuerdo en que el estado legal del Sr. Wells como fiscal lo transforma en objetivo. La corte puso su vida en peligro al mantenerlo bajo custodia.

FISCAL DE DISTRITO CARTER: Su Se�or�a, tengo la confianza del Departamento Correccional de Baltimore de que la seguridad del Sr. Wells durante su custodia no es una preocupaci�n.

JANET WILSON: M�s a�n, como su Se�or�a seguramente estar� de acuerdo, el Sr. Wells es un ciudadano honrado y miembro respetado de la Corte de Maryland, sostenido en la m�s alta estima por parte de sus compa�eros.

FISCAL DE DISTRITO CARTER: Su Se�or�a, con fr�o c�lculo, Martin Wells apu�al� brutalmente a su esposa en su propio hogar. Representa una amenaza para el p�blico y se le deber�a negar la fianza. (Ella sostiene un documento de evidencia ensangrentado.)

JANET WILSON: �l no representa una amenaza para nadie, su Se�or�a y tiene dos ni�os peque�os que lo necesitan en su casa.

FISCAL DE DISTRITO CARTER: �Y por qu�? Porque su madre desapareci�.

JUEZ KINBERG: (advirtiendo) Srta. Carter. (�l mira a MARTIN WELLS) Martin, no podr�a describirte cuanto lamento verte de ese lado del pasillo. Espero que me perdones cuando haga exactamente lo que t� exigir�as como fiscal. Se niega la fianza. Sin embargo, ordenar� que el Sr. Wells sea transferido a una instalaci�n m�s segura por el inter�s en su seguridad.

MARTIN WELLS: �Transferirme? No, Ben. No puedes hacerlo. No puedo ser transferido. (MARTIN WELLS se pone de pie y camina urgentemente hasta el banquillo. �l se�ala a AL que est� sentado en el corredor.) �l me matar�.

JUEZ KINBERG: Martin...

MARTIN WELLS: Ma�ana en la ma�ana-- si hoy en verdad es jueves-- entonces ma�ana es viernes, y entonces �l va a hacerlo. Va a dispararme mientras soy transferido.

JUEZ KINBERG: Alguacil. (Dos OFICIALES agarran a MARTIN WELLS.)

MARTIN WELLS: �No comprendes! �Suceder�! �Suceder�! �Juez, esc�cheme! �Ben, suceder�! �Va a matarme! �Ben! (Los OFICIALES sacan a MARTIN WELLS de la sala del tribunal.)

(Sala de interrogatorios. MARTIN WELLS est� sentado a un lado de la sala con un uniforme de color naranja de la prisi�n. SCULLY y DOGGETT ingresan.)

SCULLY: Sr. Wells, tenemos entendido que tuvo una interesante ma�ana en la corte. �De qu� quiere hablar con nosotros?

MARTIN WELLS: �Ud. es la compa�era de John? (DOGGETT est� irritado.)

DOGGETT: Por el amor de Dios, Martin. La Agente Scully. Ya lo sabes. La conociste ayer.

MARTIN WELLS: �Ayer?

DOGGETT: Si. Ayer. Mi�rcoles.

MARTIN WELLS: �Mi�rcoles?

SCULLY: �Acaso insin�a que no lo recuerda? �Qu� es lo �ltimo que recuerda?

MARTIN WELLS: Cuando mi suegro me dispar�.

DOGGETT: Est�s desperdiciando nuestro tiempo. (DOGGETT empieza a irse, pero se da vuelta para escuchar a MARTIN WELLS. MARTIN WELLS se concentra m�s que nada en SCULLY.)

MARTIN WELLS: Escuche. No s� lo que experiment�. Pero �qu� tal si fue una premonici�n? Un vistazo del futuro. Es decir, uno escucha sobre este tipo de cosas.

SCULLY: Si... Uno las escucha. (SCULLY se muestra poco dispuesta a creer, pero est� abierta a la posibilidad. Ella se sienta.) Sr. Wells, aparte de ese tiroteo, �recuerda algo m�s antes de eso?

MARTIN WELLS: Em... Estaba en el DC... eh... por una audiencia de condena. Me estaba hospedando en el Hotel Strand como Ud. dijo.

SCULLY: Eso fue hace tres d�as, Sr. Wells. �Nos est� diciendo que no recuerda nada m�s? �Ni el asesinato de su esposa?

MARTIN WELLS: No. (DOGGETT no cree ni una palabra.)

DOGGETT: Como ca�do de las nubes. Condenado por asesinato. Te despiertas una ma�ana y no recuerdas una maldita cosa. Martin, no nos has ofrecido ni una migaja de evidencia que respalde tu historia. Ahora bien, como tu amigo, voy a escuchar cualquier cosa que tengas que decir, pero no ser� enga�ado.

MARTIN WELLS: No te estoy enga�ando. Me hablaron sobre unas tarjetas. Estaba sentado en una celda de la c�rcel. No comprendo nada de esto. Pero yo no... asesin� a Vicky.

SCULLY: Si honestamente no recuerda nada... entonces �c�mo puede estar seguro de que no la asesin�? (MARTIN WELLS considera esto con sorpresa y temor.)

(M�s tarde. MARTIN WELLS est� sentado en la litera de su celda. �l ve una escena de retrospectiva de un vidrio roto volviendo a su forma, VICKIE jadeando con miedo y dolor, y un cuchillo cubierto de sangre que se eleva. �l regresa al presente. Se inclina contra la pared, abatido. �l ve la ara�a cruzando por su tela casi terminada. En un arrebato de furia, destruye la tela y pisotea a la peque�a ara�a hasta que muere.)

(Luego, en una sala de visitas, �l ve a dos ni�as que son llevadas a trav�s del pasillo de la celda. Una mujer hispana, TRINA, su ni�era, viene con ellas. Todas usan pases de visitante. �l sonr�e abiertamente y se arrodilla en el suelo, con sus brazos abiertos.)

MARTIN WELLS: �Courtney! �Haley! �Hola, ni�as! �Ah! Qu� bueno es verlas. (Las ni�as, de 4 y 6 a�os, miran al suelo y no corren hacia �l. MARTIN WELLS est� confundido y dolido.) ��Qu�...?! �Vengan! Denle un fuerte abrazo a papi.

TRINA: Abracen a su padre, ni�as. (Obedientemente las ni�as van y lo abrazan. �l las sujeta con fuerza.)

MARTIN WELLS: Mmm... (�l mira a TRINA.) �C�mo les est� yendo?

TRINA: (con l�grimas en su voz) Bien. Bien, Sr. Wells. Ellas quieren saber cu�ndo va a volver a casa. (MARTIN WELLS mira a sus hijas.)

MARTIN WELLS: Ah. Ver�n, em... Papi tiene que hace unas cosas-- cosas muy, pero muy importantes. Por esto tengo que estar aqu� por ahora, pero luego, �adivinen qu�? (sonr�e) Volver� a casa. (La ni�a m�s grande, COURTNEY mira la piso.)

COURTNEY: El abuelo dice que no te dejar�n volver a casa. (MARTIN WELLS se consterna y entristece por esto. �l vuelve a abrazar estrechamente a sus ni�as.)

MARTIN WELLS: Ah... (MARTIN WELLS ve otra escena retrospectiva del vidrio volviendo a su forma, Vickie jadeando, y un mont�n de perlas desunidas rebotando. �l regresa al presente con un salto r�pido. �l levanta la vista hacia TRINA.) Trina, necesito que me traigas algo del apartamento-- algo del dormitorio de las ni�as.

(La abogada de defensa, JANET WILSON, entra a la sala de interrogatorios con MARTIN WELLS. Un GUARDIA le deja entrar.)

JANET WILSON: Gracias. (Ella le alcanza un oso relleno y cierra las persianas. Ella se muestra muy inc�moda.) �Por qu� no me mencionaste esto antes de la audiencia para la fianza?

MARTIN WELLS: Ni siquiera te hab�a conocido antes de la audiencia para la fianza. (Ella se le queda mirando, confundida. MARTIN WELLS escarba a trav�s del relleno del animal y saca una c�mara grabadora oculta.) La c�mara-ni�era.

JANET WILSON: Ah, Martin, me hubieras contado sobre esto antes. En realidad no s� si sea una gran idea.

MARTIN WELLS: Esta cinta podr�a contener al asesino.

JANET WILSON: Sea lo que sea que haya en esa cinta, t� sabes que soy una oficial de la corte. Tengo que compartir esto con la fiscal�a.

MARTIN WELLS: �Crees que soy culpable? (Ella empieza a contestar. �l le hace un gesto para que se quede callada.) Mejor... mejor aclaremos esto ahora mismo. Aqu�. Mi apartamento. (Ella se pone a su lado para ver el peque�o visor de la c�mara. La cinta se est� avanzando r�pidamente. Los investigadores del a polic�a entra y salen muy r�pidamente.) Ese... ese es el dormitorio de las ni�as y esta debe ser la investigaci�n de la polic�a. �A qu� hora... ocurri� el asesinato?

JANET WILSON: El informe oficial estima la llegada de la polic�a a tu apartamento a las 6:20 de la ma�ana del lunes. Tu tarjeta fue usada a las 4:17.

MARTIN WELLS: Lo que significa que el asesino est� en alg�n lugar entre medio.

JANET WILSON: Espera. Ah� est� tu esposa. (MARTIN WELLS resiste su emoci�n al ver a VICKIE pasando cansadamente su mano a trav�s de su cabello mientras se recuesta contra la puerta del dormitorio de las ni�as en la madrugada.)

MARTIN WELLS: Em... debimos haber pasado algo por alto. Justo all�. (�l vuelve a rebobinar y avanzar a trav�s de la filmaci�n de la polic�a. Justo antes de que la polic�a llega, �l se detiene cuando aparece una figura en la entrada. La figura es conocida.)

JANET WILSON: Martin, eres t�. (JANET WILSON se aleja. MARTIN WELLS se queda mirando la imagen de si mismo por un momento, luego baja la c�mara.)

(De ma�ana. Los sonidos de una prisi�n despiertan a MARTIN WELLS. �l frota su cabeza y se levanta. Mira hacia la litera de arriba. El corte en su cara ya no est�. La ara�a anda caminando, buscando el mejor lugar para construir su tela. La puerta se desliza y abre. El GUARDIA ALTO entra a la celda.)

MARTIN WELLS: (desafiante) No saldr�.

GUARDIA ALTO: �C�mo dijo?

MARTIN WELLS: Ya se lo dije. Va a ser hoy. Si salgo, me disparar�n. No puede transferirme.

GUARDIA ALTO: No planeo hacerlo. Sus abogados quieren verlo. (MARTIN WELLS es llevado hasta una sala de interrogatorios donde su abogado, BRENT TUFELD, de unos 50 a�os, lo espera. �l habla en voz baja con JANET WILSON.)

BRENT TUFELD: Ese es mi cliente favorito. Martin, �c�mo te ha ido hasta ahora? (Ellos se dan la mano.)

MARTIN WELLS: Brent, eh... he estado mejor.

BRENT TUFELD: Vamos a triunfar en esto. Te lo garantizo. Martin, tengo aqu� a una de las mejores especialistas en defensa criminal del condado. Quiero que conozcas a... (MARTIN WELLS se vuelve hacia JANET WILSON.)

MARTIN WELLS: Ya nos conocemos. He estado pensando toda la noche sobre la cinta y no creo que debas present�rselo a la fiscal�a.

JANET WILSON: �Disculpe?

MARTIN WELLS: Es obvio que te mostr� esa cinta en un esfuerzo de buena fe por limpiar mi nombre, no como una confesi�n de culpabilidad.

JANET WILSON: (confundida) Em... Sr. Wells, soy Janet Wilson. No creo que nos conozcamos. (MARTIN WELLS se le queda mirando.)

BRENT TUFELD: Martin, �de qu� se trata todo ese asunto sobre una cinta de video?

MARTIN WELLS: La... cinta de la c�mara-ni�era. (JANET WILSON mira a TUFELD.) (a TUFELD) Por eso has venido, �cierto?

BRENT TUFELD: Vine para presentarte a tu nueva abogada.

MARTIN WELLS: (a JANET WILSON) Nos conocimos ayer en la audiencia para la fianza. �No lo recuerdas?

BRENT TUFELD: Martin, la audiencia para la fianza est� fijada para ma�ana.

MARTIN WELLS: �Qu� d�a es hoy? �Qu�... d�a de la semana... es hoy?

BRENT TUFELD: Mi�rcoles. Mi�rcoles seis.

MARTIN WELLS: Ayer t� me dijiste que era jueves. El d�a antes era viernes. (d�ndose cuenta) Est� al rev�s. Todo est� yendo al rev�s. (Los ABOGADOS est�n confundidos y preocupados.)

BRENT TUFELD: Martin, creo te mandaremos a alguien para que hable contigo. Est�s bajo mucha presi�n. El estar encerrado en este pozo negro no ayuda en nada.

JANET WILSON: Podremos sacarlo de aqu� para ma�ana en la tarde. El caso de la fiscal�a es d�bil por no decir menos. No tienen ninguna evidencia f�sica que lo vincule con la escena del crimen.

BRENT TUFELD: Adem�s, no poseen la tarjeta magn�tica que fue usada para ingresar al edificio de tu apartamento.

MARTIN WELLS: (respirando agriamente, para s� mismo) La tarjeta magn�tica...

JANET WILSON: (confiadamente) Sin ella, no tienen nada.

(Patio de ejercicios de la prisi�n. Varios prisioneros est�n jugando b�squetbol. Un enorme prisionero afro-americano ve a MARTIN WELLS atravesando el patio. �l se inclina y le dice algo a un HOMBRE HISPANO de perverso aspecto que est� levantando pesas. El HOMBRE HISPANO presta atenci�n. Un JOVEN DE COLOR, SHORTY, le juega una broma a MARTIN WELLS.)

SHORTY: Ah, si. (r�e) Le agradas a alguien, mi hermano. (MARTIN WELLS no le hace caso.) (sarc�sticamente) Por favor, amigo. S�lo te estoy tomando el pelo. �Acaso no tienes sentido del humor, consejero?

MARTIN WELLS: �Te conozco?

SHORTY: No, no me conoces. Aunque sin duda me metiste aqu� dentro. (MARTIN WELLS lo reconoce.)

MARTIN WELLS: Posesi�n de narc�ticos. Y arma encubierta.

SHORTY: Mm-hmm. Esa arma encubierta era una llave inglesa. �Estaba camino a la casa de mi beb� para destrabar las tapitas de Pepsi que cayeron a su tacho de basura, pero yo ya le cont� todo eso! Lo de "arma encubierta" le agreg� seis meses a mi sentencia, viejo. �Recuerdas mi nombre?

MARTIN WELLS: (evitando contacto visual) No, no recuerdo tu nombre. Todo lo que necesitaba saber sobre ti era que quebrantaste la ley.

SHORTY: Yo quebrant� la ley. Bueno, entonces, supongo que eso te convierte en el "se�or Don Asesino de Esposas." (MARTIN WELLS se da vuelta para enfrentarlo, furiosamente. SHORTY r�e descaradamente. MARTIN WELLS sigue caminando por el patio. Cuando cruza por una mesa donde unos prisioneros est�n jugando al domin�, un PANDILLERO le golpea por la espalda, haci�ndolo tirar todas las fichas del domin� al suelo. Uno de los PANDILLEROS QUE JUEGAN AL DOMIN� mira ferozmente a MARTIN WELLS.)

PANDILLERO QUE JUEGA AL DOMIN�: �Oye! Rec�gelas perra ciega.

OTRO JUGADOR: Vamos. (Con pocas ganas, MARTIN WELLS se inclina y empieza a recoger las fichas del domin�. �l se da vuelta para ver al HOMBRE HISPANO a su lado. En una de sus manos hay un tatuaje de una tela de ara�a en la cual est� ocultando una cuchilla. MARTIN WELLS cae de espaldas y grita de dolor cuando el HOMBRE ARA�A le da un cuchillazo por la cara. MARTIN WELLS rueda por el suelo y grita en agon�a mientras los otros prisioneros caminan a su alrededor, logrando un perfecto y completo c�digo de silencio.)

(Sala de interrogatorios. MARTIN WELLS, con un corte reciente en su rostro, saluda a DOGGETT y SCULLY cuando entran. DOGGETT hace una mueca de dolor cuando ve el corte.)

DOGGETT: Ay, cielos, Martin. Tu cara.

MARTIN WELLS: Descuida. Les agradezco que hayan venido a verme. Agente Scully, en especial quer�a hablar con Ud. (SCULLY le da la mano.)

SCULLY: Mucho gusto. Lamento que no sea bajo mejores circunstancias.

MARTIN WELLS: Este es el d�a en que nos conocemos... algo me ha estado sucediendo... algo que tratar� de explicarle a ambos. Me estoy trasladando hacia atr�s en el tiempo. Cada ma�ana que despierto, es el d�a anterior. Para m�, ayer era jueves, el d�a anterior era viernes, s�lo que todo esto es nuevo para mi. Cada ma�ana que despierto, s�lo puedo recordar lo que ha ocurrido el d�a siguiente. (SCULLY piensa sobre lo que ha escuchado.)

DOGGETT: Agente Scully, �le importar�a echar un vistazo a sus heridas, tal vez chequear su cuero cabelludo?

MARTIN WELLS: S� que todo esto parece descabellado. Pero les estoy diciendo la verdad. Este corte, por ejemplo. Estaba en mi mejilla cuando me despert� ayer. Cuando me despert� esta ma�ana, no lo ten�a. Pero en la tarde de hoy me lo hicieron. Mat� una ara�a en mi celda ayer. Al despertar esta ma�ana estaba de vuelta. Porque la mat� el d�a anterior. En realidad todav�a no la he matado.

SCULLY: Sr. Wells, �est� diciendo que no recuerda el d�a en que su esposa fue asesinada? Estoy hablando de hace dos d�as, el lunes.

MARTIN WELLS: No, no lo... recuerdo, porque para mi, todav�a no ha sucedido.

SCULLY: �Ud. se da cuenta de que no va a ser capaz de probar nada de esto, verdad? Es decir, si, eh... si ma�ana es en realidad el d�a anterior a hoy, entonces no habremos tenido esta conversaci�n.

DOGGETT: Ah, por el amor de Dios.

SCULLY: Significar�a que va a tener que contarnos todo esto nuevamente.

DOGGETT: Si, bueno, eh... h�ganme acordar de faltar a esa maldita reuni�n. (Con desagrado, DOGGETT abandona la celda.)

SCULLY: Sr. Wells, digamos, digamos que todo esto es cierto. �Por qu� cree que est� sucediendo?

MARTIN WELLS: No lo s�. Tiene que haber una raz�n.

SCULLY: �Cu�l raz�n?

MARTIN WELLS: Algo... algo que debo comprender. Aunque ignoro lo que pueda ser.

SCULLY: Tal vez ya posea la respuesta dentro de Ud. (SCULLY se va y la puerta se cierra. MARTIN WELLS se queda pensando.)

(JANET WILSON est� parada afuera de la celda de MARTIN WELLS mientras �ste se prepara a abrir un grueso expediente que le ha sido entregado por la puerta. Ella est� preocupada por �l.)

JANET WILSON: De hecho preferir�a quedarme mientras haces esto. Martin. Puedo conducirte a trav�s de la cadena de evidencia.

MARTIN WELLS: Creo que ya he hecho esto antes, gracias, Sra. Wilson. (A rega�adientes, ella se marcha. MARTIN WELLS abre el expediente del asesinato de su esposa. SHORTY, con escoba en mano, camina cerca de la celda.)

SHORTY: Mmm-hmm, buscando alguna escapatoria, �eh? Si, viejo, para largarte de aqu�. Hay quienes rezan para que encuentres ese peque�o detalle t�cnico para poder soltarte.

MARTIN WELLS: No estoy buscando detalles t�cnicos.

SHORTY: Bueno, �qu� est�s buscando, hermano?

MARTIN WELLS: La verdad.

SHORTY: �La verdad? (r�e) �M�s te vale buscar detalles t�cnicos! La verdad va a mantenerte aqu� dentro y convertirte en la perra de alguien, eso es lo que la verdad va a hacer. As� que ponte ese sombrero de maquinista, Casey Jones, porque tienes muchos trenes que tirar... (�l r�e e imita el silbato y motor de un tren mientras se aleja caminando.) �La verdad! (Respirando fuertemente, MARTIN WELLS saca las fotos del asesinato. �l solloza mientras se obliga a s� mismo a mirar las im�genes de su esposa muerta.)

(Escena retrospectiva del vidrio volviendo a su forma, la sangre fluyendo de vuelta a su esposa muerta, el ensangrentado cuchillo sostenido por un hombre con una tela de ara�a tatuada en su mano.)

MARTIN WELLS: (jadeando a trav�s de su sufrimiento) S� qui�n lo hizo.

(Pantalla en negro.)

MARTES 5 DE DICIEMBRE

8:42 AM

(MARTIN WELLS despierta desorientado en el sof� de una casa modestamente agradable. �l tiene s�banas y una almohada. �l ve que la televisi�n est� encendida, pero con el volumen bajo. Apresuradamente toma el control remoto y sube el volumen. Un informativo del canal 9 muestra im�genes de MARTIN WELLS, mirando hacia el suelo, mientras es llevado en la parte trasera de un auto de la polic�a.)

REPORTERO DE LA TV: ...afirma que lleg� a su casa luego de un viaje de negocios y descubri� el cuerpo de su esposa en su sala de estar. Aparentemente, ahora Wells est� detenido en la casa de un amigo. La polic�a de Baltimore no ha declarado si es un sospechoso del asesinato o si efectivamente hay alg�n sospechoso hasta este momento. Sin embargo, Noticias del Canal 9 se ha enterado de que la polic�a est� concentrando su investigaci�n en el paradero de una tarjeta magn�tica, muy parecida a esta. La tarjeta en cuesti�n pertenece a Martin Wells. Fue usada por el asesino para entrar al edificio de apartamentos Calvert House a trav�s de la entrada de la cochera. Wells asegura no tener conocimiento del paradero de su tarjeta magn�tica... (DOGGETT entra a la puerta principal con dos tazas de pl�stico con caf�. �l es un hombre tan varonil que ni siquiera hace caf�. �l le ofrece uno a MARTIN WELLS.)

DOGGETT: No es algo con lo que quisieras despertar.

REPORTERO DE LA TV: ...y ha sugerido que pudo haber sido robada. (MARTIN WELLS vuelve a cortar el volumen.)

DOGGETT: �C�mo te sientes?

MARTIN WELLS: Desconectado de la realidad, pero supongo que ser� mejor que me acostumbre. Ah, em... gracias. Doy por hecho de que... me dejaste pasar la noche aqu�, �cierto? Gracias.

DOGGETT: Como te dije, no hay problema. (MARTIN WELLS se empieza a poner sus zapatos.)

MARTIN WELLS: Bueno, entonces hoy tiene que ser... martes, el d�a despu�s del asesinato. John... ahora s� qui�n lo hizo. (DOGGETT se sienta y se le queda mirando, quiz�s sorprendido por la tranquilidad y racionalidad que muestra MARTIN WELLS.)

DOGGETT: �Sabes qui�n asesin� a Vicky?

MARTIN WELLS: Mmm. Un latino, de unos 40 a�os, 1,70 metros, 85 kilogramos. Tiene el tatuaje de una tela de ara�a en su mano izquierda.

DOGGETT: Martin, anoche me dijiste que no ten�as idea de qui�n lo hab�a hecho.

MARTIN WELLS: Si, ahora lo s�. Bueno, conf�a en mi. Es decir, no s� su nombre pero podr�s encontrarle en la prisi�n de la ciudad de Baltimore. Podr�n identificarlo sobre la base de lo que te acabo de decir. (DOGGETT va hasta el tel�fono de la cocina y llama. MARTIN WELLS vuelve a subir el volumen. AL CAWDRY, el suegro, est� siendo entrevistado.)

AL CAWDRY: S�lo quiero decir que mi hija era una persona excepcional... (hace una pausa) ... Una que fue amada por todo el mundo que la conoci�.

REPORTERO DE LA TV: Se�or, �la polic�a ha identificado a alg�n sospechoso por la muerte de su hija?

AL CAWDRY: No nos han dicho mucho.

REPORTERO DE LA TV: �Qu� hay sobre los rumores de que su yerno es el principal sospechoso? �Qu� opina al respecto? (AL CAWDRY empieza a llorar, y no puede responder.) Informando desde los Apartamentos de Calvert House, soy Brian Blakeley. Volvemos a estudios. (MARTIN WELLS baja sus propios ojos con dolor, y vuelve a bajar el volumen cuando DOGGETT cuelga y regresa a la sala de estar.)

DOGGETT: No hay ning�n prisionero que se ajuste a esa descripci�n que haya sido procesado en las �ltimas 36 horas.

MARTIN WELLS: Est� ah� dentro. Tiene que estarlo.

DOGGETT: Lo siento, Martin, no lo est�.

MARTIN WELLS: Tal vez es demasiado pronto. Puede que no sea arrestado hasta m�s tarde el d�a de hoy-- martes. As� es como termin� en prisi�n conmigo el mi�rcoles.

DOGGETT: Martin, me has confundido de manera seria. Si est�s tratando de admitir algo para mi o para ti mismo, quiero que simplemente lo confieses.

MARTIN WELLS: Existe una raz�n para que todo esto suceda. Tal vez yo ya tenga la respuesta.

DOGGETT: Pues, �c�mo es eso?

MARTIN WELLS: Hay algo en mi apartamento que necesito que veas, John. (DOGGETT se muestra esc�ptico.)

(Pantalla en negro.)

APARTAMENTOS CALVERT HOUSE

BALTIMORE, MARYLAND

11:18 AM

(Un apartamento muy costoso y hermoso. DOGGETT y MARTIN WELLS entran.)

DOGGETT: �D�nde est�?

MARTIN WELLS: Eh, en el dormitorio de las ni�as, por all�. (Mientras DOGGETT entra por la izquierda a la habitaci�n, MARTIN WELLS entra lentamente hacia la sala de estar. Los investigadores de la escena del crimen han dejado sus huellas por todas partes. MARTIN WELLS observa la mesa baja que est� hecha pedazos. En una escena retrospectiva, �l ve al asesino en reversa. El vidrio y la mesa se vuelven a armar mientras VICKY se eleva gritando, las perlas se elevan, el cuchillo cubierto de sangre desciende. �l regresa al presente cuando DOGGETT entra con el animal disecado que contiene la c�mara-ni�era.)

DOGGETT: �Es esta? (M�s tarde, DOGGETT y MARTIN WELLS observan la cinta en un peque�o monitor de video.)

MARTIN WELLS: Mis hijas estaban en casa de sus abuelos... gracias a Dios. La puerta de su dormitorio estaba abierta con una clara vista del pasillo principal. La c�mara-ni�era se activa por el movimiento, as� que debi� haber filmado a cualquiera que entrara o saliera de la casa. (Los investigadores de la polic�a entran y salen r�pidamente mientras la cinta se rebobina. DOGGETT la detiene cuando MARTIN WELLS aparece en la puerta.) Ah� estoy yo. No hay nadie m�s en la cinta entre mi esposa y la polic�a. No lo comprendo.

DOGGETT: Yo dir�a que esto te hace parecer m�s inocente que culpable. Mira, all�-- en el espejo... (DOGGETT se�ala un reflejo luminoso que hay en el espejo del tocador.) ...el sol. Tu esposa lleg� a casa antes que el asesino entrase al edificio a las 4:17 AM. La hora de su deceso se estima brevemente despu�s de esa hora, bastante antes del amanecer. T� llegaste a casa m�s tarde... cuando el sol ya hab�a salido.

MARTIN WELLS: El asesino desconect� la cinta.

DOGGETT: La �nica pregunta es c�mo.

MARTIN WELLS: La c�mara-ni�era tiene un control remoto. Est� dentro de una gaveta cerca de la puerta principal pero nadie m�s sab�a al respecto excepto por... Vicky... y yo.

DOGGETT: �Est�s seguro de esto? (MARTIN WELLS lo piensa.)

RESIDENCIA DE TRINA GALVEZ

BALTIMORE, MARYLAND

12:36 PM

(Una casa peque�a en una calle residencial de bajos ingresos. MARTIN WELLS toca la puerta. DOGGETT da un paso al frente y golpea mucho m�s fuertemente la puerta.)

DOGGETT: �FBI! V� que se mov�an sus cortinas. S� que est� ah� dentro. (TRINA, la ni�era de las hijas de MARTIN WELLS abre nerviosamente la puerta, la cadena de seguridad sigue en su lugar.)

TRINA: S-Sr. Wells, yo...

MARTIN WELLS: Trina, t� sab�as de la c�mara-ni�era, �verdad? Se lo contaste al asesino. Tambi�n debiste haberle dado mi tarjeta magn�tica.

TRINA: Sr. Wells, yo-yo-yo ni siquiera estuve all� esa noche. (DOGGETT ha colocado la palma de su mano contra el centro de la puerta. �l desenfunda su arma.)

DOGGETT: Lo primero que debiste haber dicho es: "�Cu�l c�mara-ni�era?" (DOGGETT abre la puerta de una patada. TRINA grita y cae de espaldas. El HOMBRE HISPANO CON LA TELA DE ARA�A estaba parado detr�s de la puerta sujetando un cuchillo. �l cae al suelo y DOGGETT le golpea y lo sujeta. DOGGETT le levanta la mano tatuada para que MARTIN WELLS la vea.) �Es este el hombre? (MARTIN WELLS asiente.)

TRINA: (llorando hist�ricamente) Lo siento tanto, Sr. Wells. Dijo que le har�a da�o a mi familia. Me oblig� a darle su tarjeta magn�tica. (MARTIN WELLS no la quiere mirar. TRINA solloza. MARTIN WELLS se le queda mirando al hombre que est� en el suelo.)

(Estaci�n de polic�a. MARTIN WELLS observa a trav�s de una ventana mientras DOGGETT interroga al HOMBRE CON LA TELA DE ARA�A. DOGGETT sale de la habitaci�n.)

DOGGETT: Su nombre es C�sar Ocampo. Ha pasado por todo-- asaltos y narc�ticos. Ya se conoce el procedimiento. No quiere hablar.

MARTIN WELLS: Tendremos el testimonio de Trina en su contra.

DOGGETT: O tal vez no lo tengamos. �l la tiene tan aterrada que no podremos contar con ella.

MARTIN WELLS: John, d�jame entrar y hablar con �l. Por favor. (DOGGETT mira fijamente a MARTIN WELLS.)

DOGGETT: �l dice que s�lo quiere hablar contigo. (MARTIN WELLS entra a la sala de interrogatorios.)

MARTIN WELLS: �Por qu�?

C�SAR OCAMPO: �No lo sabes? Tienes mi nombre, tienes mis antecedentes, �y ni siquiera te lo puedes imaginar?

MARTIN WELLS: C�sar Ocampo-- no te conozco. Nunca te enjuici�.

C�SAR OCAMPO: H�ctor Ocampo, mi hermano.

MARTIN WELLS: �Cu�l era el cargo?

C�SAR OCAMPO: Posesi�n de narc�ticos. 50 d�lares de drogas. Fue su tercer golpe, �recuerdas?

MARTIN WELLS: Si, lo recuerdo. Hice mi trabajo.

C�SAR OCAMPO: �Lo condenaste de por vida!

MARTIN WELLS: �Hice mi trabajo! Lo hago diez veces por semana cada semana del a�o... �y por esto, mi esposa fue asesinada? ��Me arrebataste mi dignidad, mi reputaci�n, mi vida, porque la escoria de tu hermano est� donde pertenece?!

C�SAR OCAMPO: Brady contra Maryland. Oye, t� sabes de lo que estoy hablando. Brady contra el Estado de Maryland. La fiscal�a tuvo que exonerar la evidencia. Tres personas te dijeron que no era la droga de H�ctor. Estaba en una chaqueta que ni siquiera era suya, que qued� a su lado en el club. T� lo sab�as. Lo sab�as y suprimiste la evidencia.

MARTIN WELLS: �Est�s tratando de decirme que tu hermano no es un narcotraficante?

C�SAR OCAMPO: Mi hermano era un ayudante de camarero cuando lo condenaste. Hizo dos golpes. Ya no estaba en el negocio de tr�fico. Lo condenaste por lo que sol�a ser... y porque era f�cil. Quebrantaste la ley. (MARTIN WELLS lo considera.)

MARTIN WELLS: Te dir� lo que haremos. Vas a ser condenado por el asesinato de mi esposa de una u otra manera. Confiesa ahora y revisar� el caso de tu hermano. Tal vez encuentre una manera de recomendar una sentencia reducida. Lo prometo. �Quieres justicia? Yo tambi�n.

C�SAR OCAMPO: Mi hermano est� muerto. Se ahorc� en una celda hace un par de semanas. (DOGGETT abre la puerta de la sala de interrogatorios.)

DOGGETT: Martin... quiero hablarte. (MARTIN WELLS mira a C�SAR OCAMPO, luego sigue a DOGGETT hasta el pasillo. Dos investigadores les esperan.) Lo lamento, Martin. Trat� de disuadirlos, pero creen que tienen un caso.

DETECTIVE DE HOMICIDIOS: Se�or, d�se la vuelta, por favor. (El DETECTIVE DE HOMICIDIOS empieza a esposar a un resignado MARTIN WELLS y se lo lleva.) Martin Wells, est� bajo arresto por el asesinato de Vicky Wells. Tiene derecho a permanecer en silencio. Cualquier cosa que diga puede y ser� usada en su contra en una corte de justicia. Tiene derecho a un abogado. (DOGGETT los observa marcharse.)

LUNES 4 DE DICIEMBRE

HOTEL STRAND

WASHINGTON, D.C.

2:07 AM

(Una habitaci�n de hotel oscura. MARTIN WELLS despierta repentinamente. Se frota la cara, mira a su alrededor. Restos del servicio a la habitaci�n yacen cerca de la cama. El reloj da las 2:08. MARTIN WELLS toma el tel�fono y marca.)

MARTIN WELLS: Vamos, cari�o, contesta. (El repique contin�a. MARTIN WELLS se desespera m�s.) �Contesta!

VICKY WELLS: (voz al tel�fono) Hola, t�. (Al escuchar su voz, MARTIN WELLS suspira aliviado.)

MARTIN WELLS: (al tel�fono) Vicky... (�l se vuelve a poner nervioso cuando se da cuenta de que es la m�quina contestador.)

VICKY WELLS: (voz al tel�fono) Esta es la residencia de los Wells, hogar de Martin, Vicky, Courtney y Haley. No podemos contestar el tel�fono por ahora. As� que por favor d�janos un mensaje.

MARTIN WELLS: (al tel�fono) Cari�o, soy Martin. Contesta el tel�fono. Vicky, contesta el tel�fono. �Contesta el tel�fono! (�l baja el tel�fono a su regazo.) Todav�a no son las 4:00. (�l vuelve a llevar el tel�fono a su boca.) Vicky, por favor, cuando recibas esto, sal del apartamento, ve a la casa de tus padres y espera mi llamado. Ir� de vuelta a la ciudad. (�l cuelga y empieza a abandonar el hotel.)

(M�s tarde. MARTIN WELLS toca fuertemente la puerta principal de DOGGETT. DOGGETT, habiendo sido despertado, enciende la l�mpara de una mesa y abre la puerta. �l est� usando lo que parece ser una camiseta oscura del FBI o de la Marina. Un perro ladra de un patio cercano.)

MARTIN WELLS: John, necesito tu ayuda.

DOGGETT: �Martin? (�l deja que MARTIN WELLS entre y cierra la puerta.)

MARTIN WELLS: Vicky va a ser asesinada dentro de dos horas.

DOGGETT: (confundido) �Vicky? �Te refieres a tu esposa?

MARTIN WELLS: Llam� a la polic�a de Baltimore pero no s� si pensaron que era un bromista. Necesito que los llames. Ahora bien, puedo describir al sospechoso, su nombre... todo.

DOGGETT: Bueno, �c�mo es que sabes todo esto?

MARTIN WELLS: No tengo tiempo para explicarlo. De todas formas no lo creer�as.

DOGGETT: Ahora, Martin, ver�s, ahora, esa es una mala se�al porque son las dos y algo de la ma�ana. No te he visto en tres a�os. Tienes que contarme algo m�s para proseguir.

MARTIN WELLS: Todo esto est� sucediendo por una raz�n. Me... me han ofrecido una segunda oportunidad.

DOGGETT: �Una segunda oportunidad para hacer qu�?

MARTIN WELLS: Enjuici� a un hombre llamado H�ctor Ocampo. Suprim� evidencia. Ver�s, �l era inocente del crimen con el que fue culpado.

DOGGETT: Martin, cualquier cosa que me digas...

MARTIN WELLS: ...tendr�s que reportarlo. (impaciente) Yo lo conden�, muri� en prisi�n, su hermano quiere venganza, y es tan simple como eso.

DOGGETT: Podr�as ser expulsado de la barra por lo que me acabas de decir. Podr�as terminar en prisi�n, perder todo; �lo comprendes?

MARTIN WELLS: Comprendo que puedo salvar a Vicky.

DOGGETT: Aguarda un minuto. (DOGGETT toma el tel�fono y marca. �l observa mientras MARTIN WELLS sale corriendo por la puerta.)

(MARTIN WELLS entra a su auto y conduce r�pidamente por las calles h�medas a trav�s de la oscura ciudad. �l llega al edificio de apartamentos en Baltimore. Varios autos de la polic�a destellantes est�n enfrente. Aterrorizado, MARTIN WELLS sube corriendo las escaleras hasta su apartamento. �l suspira con alivio. Todo est� intacto. Dos POLIC�AS est�n en la sala de estar.)

MARTIN WELLS: Llegaron aqu� a tiempo.

L�DER POLIC�A: �Es Ud. Martin Wells?

MARTIN WELLS: Si. (MARTIN WELLS revisa el apartamento.) �Vicky? �Vicky?

L�DER POLIC�A: No hay nadie aqu�. Ya revisamos. �Qu� es exactamente lo que estamos buscando?

MARTIN WELLS: Mi esposa va a ser atacada aqu� esta noche. Lo que sucede es que... el asesino va a usar mi tarjeta magn�tica para entrar a las 4:17.

L�DER POLIC�A: Ya son las 4:20.

MARTIN WELLS: No entiendo. �D�nde est� ella?

L�DER POLIC�A: Le dir� algo. Echaremos un vistazo por el vecindario... mantendremos nuestros ojos abiertos. Si nos necesita, podr� llamarnos enseguida. (Los dos POLIC�AS se marchan. MARTIN WELLS piensa por un momento, luego presiona uno de los marcados r�pidos del tel�fono.)

MARTIN WELLS: Vamos. �Vamos!

AL CAWDRY: (al tel�fono) �Hola?

MARTIN WELLS: (al tel�fono) Al, soy Martin.

AL CAWDRY: (al tel�fono) �Martin? �Qu� hora es?

MARTIN WELLS: (al tel�fono) Al... (aclarando su garganta) ... �Vicky se encuentra all�?

AL CAWDRY: (al tel�fono) No. Las ni�as est�n aqu�. Vicky se fue hace horas. (MARTIN WELLS levanta la vista con temor al escuchar a alguien en la puerta.) (al tel�fono) �No ha llegado a casa a�n? (El picaporte de la puerta se mueve.) (al tel�fono) �Martin? (MARTIN WELLS cuelga el tel�fono. Toma un cuchillo grande de la cocina y se para detr�s de la puerta principal. �sta se abre y �l levanta amenazadoramente el cuchillo. VICKY grita. �l baja el cuchillo con alivio. Ella jadea mientras se tranquilizan.)

VICKY WELLS: �Martin, casi me matas del susto! (�l la abraza fuertemente.) Mi vida, �por qu� est�s en el DC? �Qu� has...?

MARTIN WELLS: �D�nde has estado?

VICKY WELLS: Se me pinch� un neum�tico en el camino desde la... Cari�o, me est�s asustando. �Qu� sucede?

MARTIN WELLS: Estamos en problemas. Tenemos que salir de aqu� ahora mismo.

VICKY WELLS: ��Qu�?! (MARTIN WELLS se da vuelta para sacarla del apartamento, pero se detiene cuando ve que el picaporte se vuelve a mover.)

MARTIN WELLS: (susurrando) �Vicky! Entra a la rec�mara. Cierra la puerta con llave. Llama a la polic�a y no salgas hasta que te lo diga. (Ella no comprende, pero lo deja llevarla hasta la rec�mara. �l apaga la luz y cierra la puerta detr�s de ella.)

(MARTIN WELLS regresa cautelosamente hasta la puerta principal. Est� a medio abrir. No hay se�ales de quienquiera que haya entrado. Lentamente camina hasta el dormitorio de las ni�as. Est� vac�o. �l regresa hasta la sala de estar. C�SAR OCAMPO lo ataca por detr�s y MARTIN WELLS deja caer el cuchillo. Los dos hombres forcejean. C�SAR OCAMPO tira a MARTIN WELLS al piso y luego le patea viciosamente mientras MARTIN WELLS trata en vano de tomar el cuchillo. VICKY WELLS ha salido de la rec�mara. Ella grita.)

VICKY WELLS: �Oh, por Dios, Martin! (C�SAR OCAMPO agarra el cuchillo y corre hacia VICKY.) �Martin! ���No!!! (C�SAR OCAMPO agarra a VICKY, rompiendo su collar de perlas. Las perlas cae mientras �l la tira al piso, haciendo pedazos la mesa. Ella grita. MARTIN WELLS est� muy mal herido. S�lo puede observar mientras C�SAR OCAMPO toma el cuchillo y se prepara para cortarle la garganta a VICKY.)

MARTIN WELLS: �No! (VICKY mira desesperadamente a MARTIN WELLS.)

VICKY WELLS: �Martin! (MARTIN WELLS no puede hacer nada.) �Martin!

MARTIN WELLS: (gritando desesperadamente) �No! (Se escuchan dos disparos. C�SAR OCAMPO cae al suelo dejando ver a DOGGETT, con el arma en mano, parado en la entrada. SCULLY entra detr�s de �l. VICKY est� sollozando. Ella y MARTIN WELLS se aferran de las manos y luego se juntan desesperadamente.)

(SCULLY se arrodilla y revisa a C�SAR OCAMPO. El pron�stico no es bueno.)

DOGGETT: Dijiste algo sobre una segunda oportunidad. �Esto lo fue? (MARTIN WELLS asiente. VICKY solloza. MARTIN WELLS mira el reloj Omega de SCULLY. Se detuvo a las 4:39:52. La fecha indica que es el 4. Cuando lo observa, empieza a moverse hacia adelante.)

PENINTENCIARIA DEL ESTADO DE MARYLAND

TRES MESES DESPU�S

(El reloj da las 12:16. MARTIN WELLS est� sentado en una celda de la prisi�n mirando la pared.)

MARTIN WELLS: (voz al fondo de la escena) El paso del tiempo en las prisiones no es en una celda de ladrillos y cemento sino en una de esperanzas fracasadas y tragedias inadvertidas. Cu�n preciada es, entonces, la oportunidad de regresar s�lo para descubrir que al enfrentar el pasado uno debe enfrentarse a s� mismo... que salir de la prisi�n del tiempo no nos libera de la prisi�n de nuestra propia personalidad... una de la cual no hay escapatoria.

 

 

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