EL LENGUAJE DE LAS MIRADAS

AUTORA: Mar�a Elena

EMAIL: [email protected]

DISCLAIMER: �Bueno! Todos sabemos que Mulder, Scully & C�a. no me pertenecen, sino que nos los monopolizan la Fox, 1013 Productions y Chris Carter, que no gano dinero con esto, bla, bla, bla...

SPOILERS: SUZ, Closure.

TIPO: WIP, UST (de momento).

RATING: PG

RESUMEN: Scully est� preocupada por Mulder.

FEEDBACK: Es mi primer relato y necesito saber si me puedo dedicar a esto o si me tengo que retirar anticipadamente del mundo del fanfic. Por favor, enviadme vuestras cr�ticas (mejor si son positivas, aunque admito todo)

ADVERTENCIA: Lo primero es decir que yo soy totalmente shipper, as� que si eres noromo puedes leerlo, pero luego no te enfades conmigo por hacerte perder tu tiempo. �Queda dicho!

 

"...pero hab�a algo que permanec�a inalterable: t�.

Eras mi amiga; y me dec�as la verdad.

T� eras mi constante, mi piedra angular."

The Sixth Extinction: Amor Fati

 

EL LENGUAJE DE LAS MIRADAS (I)

 

Mulder no est� bien. �l no me lo ha dicho, pero despu�s de tantos a�os juntos no hace falta. En poco tiempo le han sucedido demasiadas cosas, tantas que hasta el m�s fuerte se tambalear�a. El suicidio de su madre, el descubrir que su hermana lleva m�s de veinte a�os muerta... S� que esto �ltimo le ha afectado mucho m�s de lo que jam�s admitir� delante de m�, a pesar de que en un principio parec�a estar bien. No hemos vuelto a hablar sobre ello desde que sucedi�, hace ya m�s de un mes.

Est� apagado, su humor negro no es el de siempre y no defiende sus teor�as con la misma intensidad. Estoy segura de que necesita hablar y compartir lo que siente, pero tambi�n s� que su maldito orgullo le impedir� decir lo que realmente pasa por su mente. Pero siempre se ha dicho: "Si Mahoma no va a la monta�a, la monta�a va a Mahoma".

***

OFICINA CENTRAL DEL FBI

WASHINGTON D.C.

9:40 h

Camino deprisa por los pasillos de nuestro oscuro s�tano. Hoy llego bastante tarde, anoche tard� tanto en dormirme que cuando esta ma�ana son� el despertador me limit� a darle un manotazo, as� que cuando me he levantado he tenido que vestirme y salir corriendo en menos de diez minutos sin ni siquiera haber hecho la cama. Abro la puerta del despacho, preparada para enfrentarme al desorden de cada ma�ana, pero... No puede ser. Me froto los ojos y los vuelvo a abrir.

- �Qu� ha pasado, Mulder? – mi compa�ero est� sentado ante el escritorio revisando unos documentos, pero cuando oye mi pregunta me mira y sonr�e.

- Simplemente he ordenado el despacho, que ya le iba haciendo falta. He tirado los expedientes viejos y los que estaban fuera de sitio los he guardado en el archivador.

Cierro la puerta y me apoyo en la pared, a�n asombrada.

- Llevo tanto tiempo dici�ndote que hab�a que ordenar esto que ya ni me acuerdo. �Por qu� se te ha ocurrido hacerlo hoy?

- Ya te lo he dicho, Scully. Creo que ya tocaba.

Le miro. Est� un poco p�lido y tiene ojeras; no parece haber dormido mucho.

- �No has dormido esta noche, Mulder? – le pregunto suavemente.

- Sabes que nunca duermo – me dice con una sonrisa triste.

Y menos �ltimamente, pienso yo.

- �Te encuentras bien?

- No te preocupes por m�, Scully. Simplemente necesitar�a alguna hora m�s de sue�o.

No me creo que su actitud sea consecuencia de sus problemas de insomnio. Despu�s de todo siempre le ha costado dormir y eso nunca ha hecho que se comporte como ahora. Me acerco a �l y pongo mi mano en su hombro.

- �Quieres venir a cenar a casa esta noche?

Se vuelve y me mira.

- �Y eso? �Celebramos algo? No me habr� olvidado de tu cumplea�os.

- Mulder, mi cumplea�os es en febrero.

- Ya sab�a yo que no pod�a ser eso. �Entonces?

- Simplemente una cena entre amigos. �Qu� te parece?

Duda unos instantes, pero finalmente accede.

- De acuerdo. �A qu� hora te viene bien?

- Sobre las ocho y media.

- All� estar�.

Le sonr�o y me siento para continuar con lo que �l estaba haciendo. Puedo sentir su mirada fija en m�, y s� que se estar� preguntando a qu� viene esto, aunque seguro que en el fondo tiene una ligera idea.

***

Definitivamente Scully est� extra�a esta ma�ana. Empezando por el hecho de que ha llegado tarde (algo muy poco usual en ella) y acabando con su invitaci�n a cenar. Supongo que se habr� dado cuenta de que no estoy como siempre y querr� que le cuente lo que sucede. Ser�a muy t�pico de ella. No es que me moleste, qu� va, s� que hay veces que no puede evitar ponerse maternal conmigo y, aunque pueda parecer raro, es algo que yo agradezco, aunque no suelo demostrarlo porque ella lo sabe de sobra. Me resulta muy dif�cil esconderle lo que siento; parece que con mirarme sabe lo que me pasa por la cabeza. Y �sa es una cualidad suya que me fascina. A m� me llev� mucho tiempo aprender a leer en sus ojos lo que pensaba; yo debo ser casi transparente. Es una forma de comunicaci�n muy especial que hemos ido desarrollando a fuerza de pasar juntos la mayor parte del d�a. Es algo que le sorprende a la gente que no nos conoce; les extra�a que sea posible hablar con los ojos, cuando yo creo que son lo que mejor expresa lo que se quiere decir. Me siento honrado de poder compartir ese lenguaje con Scully.

Recuerdo la primera vez que la vi; inmediatamente pens� que era una esp�a enviada para desprestigiar mi trabajo. Lo que pueden llegar a cambiar las cosas. Ahora aquellos que nos pusieron como compa�eros son los mismos que nos intentan separar, aunque sin �xito hasta el momento. A veces pienso que es cosa del destino; que Scully y yo nacimos para estar juntos. No como pareja, nuestra relaci�n es algo mucho m�s profunda que eso. El acostarnos juntos s�lo ser�a un paso sin demasiada importancia, me refiero a que ya hemos avanzado todo lo posible. Aunque hace ya bastante tiempo que para m� es algo m�s que una amiga, s� que, en el caso de que sintiera por m� lo mismo que yo por ella, jam�s se permitir�a atravesar esas barreras que de mutuo y silencioso acuerdo nos hemos auto impuesto. Lo cierto es que no estoy muy seguro de si quiero que lleguemos a algo. Mi amistad con Scully es la relaci�n que m�s me ha llenado de todas las que he tenido en toda mi vida; y aun a riesgo de pecar de soberbia, creo que tambi�n es la m�s completa de la suya.

Dios, estoy divagando. Se supone que deb�a estar haciendo un informe y en vez de eso lo que hago es comerme la cabeza con asuntos que no me llevan a ninguna parte. Me observa; quiz� es que llevo un rato con la mirada fija en ella, aunque es un gesto mec�nico, porque en realidad no veo nada.

- �No crees que deber�as hacer algo, Mulder? A�n tenemos que acabar el informe.

Me sobresalto y sonr�o.

- Sabes que no me entusiasma hacer informes, Scully. Es lo que menos me gusta de este trabajo.

- S� que preferir�as estar persiguiendo hombrecillos grises, pero tambi�n tenemos que hacer esto.

No contesto. Si ella supiera...

***

APARTAMENTO DE DANA SCULLY

22:00 h

La verdad es que no me puedo quejar. Mulder me ha ayudado a preparar la cena (o, mejor dicho, me ha intentado ayudar) y se ha ofrecido a recoger la cocina. As� que ahora mismo estoy sentada en el sof� del sal�n, con una soda en las manos y temiendo por el destino de mis platos. La cena ha resultado muy bien, por un rato Mulder ha vuelto a ser el de siempre, con sus chistes tontos y sus frases con doble sentido. Adem�s hemos hablado de cosas banales, sin importancia, y en ning�n momento ha surgido el tema de mutantes, hombrecillos grises o conspiraciones del gobierno. Me siento a gusto cuando estoy a su lado, es una de las pocas personas que logran hacerme sentir relajada y a salvo.

- Un penique por tus pensamientos, Scully – su voz me sobresalta y pego un respingo. Est� apoyado en el marco de la puerta, con una cerveza en la mano y mir�ndome con una sonrisa burlona. Va vestido con pantal�n negro y una camiseta blanca, tan atractivo como siempre. Dios, juro que a veces no me importar�a olvidarme de que es mi compa�ero. Sacudo la cabeza, confundida ante esta idea, y le devuelvo la sonrisa.

- No estaba pensando en nada, la verdad. �Terminaste?

- S� – deja la cerveza en la mesita y se sienta a mi lado -. No te puedo asegurar que todo haya quedado reluciente, pero s� que no he roto nada.

- Vaya, menos mal – digo con un fingido suspiro de alivio -. Ya me estaba temiendo lo peor.

- Me ofendes, Scully – dice sin dar muestra alguna de sentirse ofendido.

Nos quedamos en silencio, hasta que �l se vuelve hacia m� y me dice:

- Mira, Scully, ya s� que no necesitamos una excusa para quedar a cenar y todo eso, pero me imagino que no me has invitado a tu casa precisamente para disfrutar de mi compa��a. �Qu� es lo que te preocupa?

As� es Mulder. Siempre directo al grano. Tomo un trago de mi soda y le miro.

- Me preocupas t�, Mulder – le digo, con sinceridad -. �ltimamente te est�s comportando de un modo extra�o. Supongo por qu�, pero t� no me dices nada y no s� si...

- Ya no encuentro sentido a nada de lo que hago, Scully – me interrumpe. Ha apoyado la cabeza en el respaldo del sof� y tiene los ojos cerrados -. He dedicado los �ltimos veintisiete a�os de mi vida a buscar a mi hermana; y ahora que estoy seguro de que ha muerto me siento vac�o, como si me faltara algo. S� que tengo que superarlo, pero me cuesta, me cuesta much�simo. Y luego est� mi madre. De verdad, no s� ni qu� pensar. Ahora que existe la posibilidad de que ella conociera las verdaderas causas de la desaparici�n de Sam... No s� si he estado desde los doce a�os viviendo una mentira – abre los ojos y me mira -. No sabes cu�ntas veces en estos �ltimos meses me he planteado abandonar el FBI. Ya no tengo motivos para continuar.

Sus palabras me sorprenden. Y �l se da cuenta.

- Ya he sufrido y he hecho sufrir demasiado, Scully – dice suavemente -. No quiero que las cosas contin�en as�.

- �Y qu� hay de m�? – pregunto, intentando contener las l�grimas-. �No crees que tengo algo que decir sobre esto? Despu�s de tanto tiempo juntos, creo que me lo debes. No tienes derecho a...

Me pone un dedo en la boca. Me callo instant�neamente, mientras me acaricia suavemente los labios.

- Por favor, no me hagas esto, Scully. Ambos sabemos que todo por lo que has pasado estos siete a�os es culpa m�a – intento protestar d�bilmente, pero no me deja -. Tienes derecho a ser feliz.

- Soy feliz, Mulder – logro decir al fin en un susurro -. Puede que �sta no sea una vida perfecta, ni tan siquiera normal, pero es mi vida. Y es la que yo eleg� vivir – le sonr�o, noto las l�grimas recorri�ndome el rostro -. Y eleg� estar a tu lado, Mulder.

Sus ojos est�n clavados en los m�os. En ellos veo gratitud, esperanza y algo m�s profundo que no s� identificar. Me coge una mano y me besa los dedos suavemente.

- Dios, Scully – susurra muy cerca de mi o�do, provoc�ndome escalofr�os -. Algo bueno tengo que haber hecho para merecerme tenerte a mi lado.

Luego me abraza. Y yo le abrazo a �l. Y lloro, por todo lo que ha dicho, por lo que le ha quedado por decir. Lloro porque le necesito tanto que tengo miedo. Nos tumbamos en el sof�, a�n abrazados. Apoyo mi cabeza en su pecho mientras noto c�mo �l acaricia mi cabello. Y as�, abrazada a �l, me introduzco en el mundo de los sue�os.

CONTINUAR�...

 

                     Relatos                               P�gina Principal

Hosted by www.Geocities.ws

1