TITULO: ELLA (A long Hard road Out of Hell.)

AUTOR: JOSE LUIS PEREYRA: [email protected]

GENERO: Shipper.

DISCLAIMER: Los personajes mencionados en este relato no son de mi propiedad sino que pertenecen a la FOX y bla, bla, bla, bla,bla......

DEDICATORIA: Dedico este relato a todos mis "yo", gracias por estar siempre cuando me necesito. Y recuerden, el miedo no es una opci�n.

Esperen un momento no puedo dedicarme el relato a m� mismo, no claro que no, este relato esta dedicado a una persona que amo con todo mi coraz�n, la cual se adue�o de mi alma sin darme cuenta, Natalia Perez Fari�a, este relato, como todo mi amor es para ti.

 

T� que llenas los ojos y el coraz�n de las ni�as,

Con el culto del dolor y el amor de las heridas,

�Oh, Sat�n, ten piedad de mi interminable miseria!

De Las flores del mal, de Charles Baudelaire.

 

Con el rigor de la navaja siente sus caricias, queman m�s que las brasas del mismo infierno, y abren en su piel heridas profundas imposibles de sanar, peque�as bocas pulidas con sangre que brillan al resplandor de las velas que �l ha preparado para ella. En un escenario perfecto, en la moribunda claridad, invadida de sudor y caricias, que queman para abrir m�s heridas.

�Cuan poderosa es la belleza? �Cu�nto dolor esconde en sus abrazos, en sus besos envenenados, en sus caricias mort�feras?

�Por cu�nto tiempo nos altera, nos enloquece y nos entierra sus dientes de perlas?

�Y en que estado nos encuentra?

Medios moribundos y so�ando, con ese mundo que se nos escapa, nos esquiva con movimientos fugaces. Tambi�n en sue�os nos observa, como una querida amiga, su mano nos otorga, mientras sus dedos de arcilla se hunden en nuestro coraz�n, para as� moldearlo con su viva figura, con el rostro de la �nica persona que nos puede quitar y otorgar la vida.

ARKHAM, Asilo para dementes y psic�patas peligrosos.

Merylan, California, 8:25 A.M.

El agente MULDER se encontraba caminando por un pasillo que parec�a infinito, se ve�a acorralado en un camino recto hacia un destino desconocido.

Dos hombres vestidos de blanco y empu�ando garrotes lo acompa�aban, uno a cada lado, una escolta que no solo le pon�a nervioso, sino que lo hacia arrepentirse por haberse metido en ese hoyo del infierno.

ARKHAM no era precisamente el lugar indicado para �l, en realidad no era un lugar indicado para nadie, pero ir�a hasta el abismo m�s profundo por ella, enfrentar�a a todos lo demonios del infierno por ella, morir�a y volver�a a nacer solo por ella.

Al final del pasillo los tres hombres llegaron a una puerta reforzada de hierro con una cerradura que parec�a que pertenec�a a un gigante.

Los enfermeros no dijeron nada y abrieron la puerta, mientras que una tenue luz invad�a la oscura habitaci�n, M pudo sentirlo, igual que los enfermeros, el miedo en el aire los delataba, la maldad pod�a olerse y su p�trido sabor se resbalaba por sus gargantas, al fin alguien lo hab�a hecho, hab�an abierto la puerta del infierno, y solo para visitar a su �nico inquilino.

Los enfermeros dejaron la puerta abierta y retrocedieron unos metros pero no se fueron, le dieron las �ltimas instrucciones al agente M y se apartaron hac�a un rinc�n del pasillo.

M observaba con curiosidad y algo de desconcierto un oscuro cuadro que representaba la habitaci�n, contemplaba en silencio y con cuidado la morada de la bestia.

M entro a la habitaci�n lentamente mientras una respiraci�n gutural lo observaba desde la oscuridad.

El aire se hizo rancio en su garganta, era como respirar azufre, cada bocanada que daba le quemaba las am�gdalas.

M se detuvo a unos metros de la oscuridad, ah� donde parec�a que el otro mundo empezaba.

-Si�ntese, -dijo una voz desarticulada casi quebr�ndose en mil pedazos con solo pronunciar esas palabras.

M miro a su espalda y vio una silla de metal, la cual no estaba ah� hace unos segundos.

M se sent� sin tratar de explicarse nada, solo quer�a salir de ese lugar lo m�s r�pido posible.

-�l doctor HOCCISO, me informo de su visita agente MULDER, y la verdad me halaga que se all� tomado la molestia de venir a verme, gracias, no tengo muchas visitas en este lugar como podr� imaginarse, as� que espero ayudarlo en todo lo que pueda agente MULDER.

La voz sonaba como si estuviera lejos en un enorme abismo que provocaba un eco en toda la habitaci�n, la cual segu�a a oscuras sin develarle la imagen que le hablaba desde la penumbra.

M se acomodo en la silla y miro directamente a la oscuridad que ten�a enfrente.

-Estoy aqu� por.....

-Si lo s�, se porque esta aqu� agente MULDER, esta aqu� por la �nica raz�n por la cual entrar�a al infierno, por lo �nico que impulsa a su coraz�n a seguir latiendo. Usted esta aqu� por ELLA.

La voz parec�a acercarse cada vez m�s a M, en una respiraci�n que lo rodeaba y llenaba sus o�dos con susurros guturales, semejantes al sonido de una serpiente.

-Ella, �se refiere a mi....

-Si agente MULDER me refiero a su compa�era, a su amiga, a la �nica raz�n de porque esta aqu�.

MULDER, se siente incomodo.

-�Como sabe que he venido por ella?.

-Es mi deber saber lo que los de su especie quieren y desean, mis hijos me tienen al tanto de todo lo que pasa all� afuera, donde tengo la entrada prohibida desde los comienzos de los tiempos.

-Entonces ya que sabe porque estoy aqu�, me ahorra tiempo con preguntas y me dir� donde puedo encontrarla.

-Eso si todav�a se encuentra con vida.

-�Qu� quiere decir con eso?, entonces ya es tarde.

-Nunca es tarde para poseer lo que m�s deseamos, ese es el problema con los de su especie agente MULDER, no saben aprovecharse de las oportunidades que les brinda el destino, por m�s corruptas, o inmorales que estas sean. No importa el estado o el sentido moral, ni el respeto a lo sagrado, lo �nico que cuenta es satisfacer nuestro voraz apetito, saciarlo hasta reventar de placer, hasta vomitar por el exceso de sus propias acciones, de sus propios deseos que los impulsan ha devorar hasta el �ltimo bocado.

Y esa ley se aplica tanto a los suyos como a los de mi estirpe, desgraciadamente usted no sabe nada, no aprendi� de sus deseos m�s profundos, no sabe escuchar a la voz de su hambre, esa voz de bestia que clama ser saciada con los bocados m�s exquisitos que pueda encontrar en su vida mortal. No sea como los dem�s agente MULDER, no reprima sus deseos, no calle su hambre, no niegue su verdadera naturaleza, y tal vez solo as� pueda tenerla ha ella.

Mientras escuchaba las palabras de la oscuridad, la mente de M se hund�a en el abismo de los recuerdos, lleno de un aroma conocido un olor tan penetrante y delicado que absorb�a con sus sentidos perdidos en un lapso moment�neo. �Porqu� sent�a eso, porque las palabras de "eso" lo hac�an recordar a SCULLY, porque deseaba tenerla solo a ella, y ese olor a carne, ese olor a mujer, si, sin duda no pod�a negarlo su mente no lo traicionaba, ol�a a SCULLY.

-S� en que piensa agente MULDER, esta pensando en ella ahora mismo.

Esta pensando en sus ojos infinitos, en su cabello sedoso que destila ese perfume que ol�a todas las ma�anas, piensa en sus labios carnosos, labios que deshar�an la piel con solo tocarla, labios que brillan interminablemente.

Pero en lo que m�s piensa, lo que m�s desea ahora mismo, es su piel, su cuerpo entero ba�ado en sudor, plagado de caricias y besos ardientes que absorben toda la esencia vital de su esp�ritu.

Su coraz�n late m�s fuerte agente MULDER, �y todav�a no sabe porque?, yo le dir� porque, porque usted no sabe nada de nada.

Usted asume ser un individuo culto e inteligente, cree que es el mejor en lo que hace.

�Pero cual es su labor agente MULDER, que es lo que usted hace que nadie m�s puede hacer?

�Acaso es usted el �nico que puede encontrar a su hermana?

�Acaso la ha encontrado?

�Es usted el �nico ser destinado a descubrir la verdad, ha conocerla por completo?

�Acaso la ha encontrado?

Resp�ndame agente MULDER, quiero saber si ha logrado encontrar algo que lo satisfaga por completo, si ha logrado apagar su infinito deseo por la verdad, esa la cual cree que liberara a todos los de su especie.

-Cre� que iba ha ayudarme con respecto ha mi compa�era, pero veo que solo me quiere para calmar su aburrimiento, y la verdad no tengo tiempo que perder con estupideces, buenas noch....

-�NO! espere, se equivoca agente MULDER, si estoy aqu� para ayudarlo, solo quer�a conocer algo m�s sobre usted y de lo que hace, y sobre todo, �por qu�?.

-�Porqu� qu�? -dijo MULDER, algo alterado y molesto.

-Porque hace todo esto, porque vive cada d�a una vida que no le pertenece, acaso tiene miedo de aprender a vivir una vida normal, como todos los dem�s, acaso le asusta la vida cotidiana llena de las vicisitudes que le ofrece, llena de problemas triviales, alteraciones, relaciones y emociones corrientes.

-Nada de eso -respond�o MULDER, con una voz quebradiza.

-�Entonces porque huye, de su propio destino, porque niega sus necesidades m�s b�sicas?, esas a las cuales ustedes los humanos est�n tan acostumbrados y deseosos de experimentar. Es que no se ha dado cuenta que tan vac�a es su insignificante existencia. Tan ciego se ha vuelto buscando verdades, que prueben mentiras. No se percato del abismo en el cual se hunde su vida que paso a ser un castigo, el cual usted acepta complacientemente.

Pobre agente MULDER, no supo darse cuenta que la �nica verdad que necesitaba para vivir estuvo a su lado durante 7 a�os y ahora la ha perdido para siempre.

En su mente MULDER, ve�a todas las palabras que dec�a la maldita oscuridad, la voz de la verdad por momentos desnudaba su subconsciente y lo encontraba culpable de negar eso que hab�a deseado desde el principio, desde que entro a su vida.

Entonces sinti� miedo por las verdades que despertaban las palabras que acusatoriamente lo penetraban, traspasando as� esa coraza que tanto tiempo le llevo construir alrededor de su alma.

La cual hab�a sido derrumbada con simples palabras de la oscuridad, solo un peque�o soplido vasto para derrumbar la fortaleza de soledad y auto-complacencia que �l MULDER d�bil y falso hab�a edificado. �Cuantos de �l hab�a ahora escuchando la verdad, cuantos estaban llorando su derrota por palabras oscuras, cuantas voces se negaban la verdad, esa que solo con lagrimas de arrepentimiento se logra aceptar?

-Entonces agente MULDER, vayamos al grano y dej�monos de estupideces, s� porque esta aqu�, tiene una proposici�n que hacerme, y mi respuesta es si, acepto, ahora depende de usted, que nuestro pacto se cumpla.

El rostro derrotado de MULDER, miro hacia la oscuridad a trav�s de un velo de lagrimas saladas que lo infectaban, lentamente su rostro solo reflejaba la semblante de un hombre vencido por sus propias e in�tiles convicciones, que se vio dispuesto a entregarlo todo por eso que tanto deseaba.

-M�s lagrimas, -se pregunto, m�s todav�a.

Y en su mente solo hab�a una pregunta, que solo la oscuridad pod�a responder, una pregunta maldita, con una condena como respuesta.

Y mientras el velo interminable arrasa con los astros, mientras la luna huye en los valles oscuros perseguida por estrellas malditas, el fantasma m�s odiado por los �ngeles cierra un trato maldito como en lo viejos tiempos, como en todos los tiempos, la noche se rompe y las estrellas se mueren, la luna desfallece y su lamento inunda la vasta oscuridad que se oculta en las almas de los hombres. En el m�s profundo de sus deseos, en lo m�s profundo de sus corazones, hasta estallar por completo y maldecir la vida, la nueva, la anterior y la que esta por venir.

 

Con el rigor de la navaja siente sus caricias, queman m�s que las brasas del mismo infierno, y abren en su piel heridas profundas imposibles de sanar, peque�as bocas pulidas con sangre que brillan al resplandor de las velas que �l ha preparado para ella. En un escenario perfecto, en la moribunda claridad, invadida de sudor y caricias, que queman para abrir m�s heridas.

�Cuan poderosa es la belleza? �Cu�nto dolor esconde en sus abrazos, en sus besos envenenados, en sus caricias mort�feras?

�Por cu�nto tiempo nos altera, nos enloquece y nos entierra sus dientes de perlas?

�Y en que estado nos encuentra?

Medios moribundos y so�ando, con ese mundo que se nos escapa, nos esquiva con movimientos fugaces. Tambi�n en sue�os nos observa, como una querida amiga, su mano nos otorga, mientras sus dedos de arcilla se hunden en nuestro coraz�n, para as� moldearlo con su viva figura, con el rostro de la �nica persona que nos puede quitar y otorgar la vida.

La vida, �como ser� para ella ahora?, sentir� sus caricias, sus besos perdidos en su cuerpo desnudo, sentir� ese enorme deseo de poseerla por completo hasta el rinc�n m�s �nfimo de su alma, atravesando todo ese tiempo que los hab�a separado, y todas esas palabras que ciegos los hab�an dejado.

MULDER, solo puede pensar en una solo cosa, en placer, en ella, en como complacerla por completo, en como llenarla de �l mismo, y de c�mo llenarse de ella.

Sus cuerpos se funden con la oscuridad, la noche se cierra, y detr�s de ella las puertas del infierno permanecen abiertas para los visitantes nocturnos, como el agente MULDER, el cual aprendi� una lecci�n, que jam�s deberemos olvidar.

El camino hacia fuera del infierno es duro e interminable, pero vale la pena recorrer esos oscuros laberintos plagados de bestias y fantasmas, siguiendo en la oscuridad el rastro de alg�n �ngel perdido, su b�squeda nos libera de la oscuridad, nos abrir� el camino, el camino hac�a la vida prometida.

Lastima que el agente MULDER, perdi� su camino en la oscuridad de su propia vida.

Pero bueno a no desanimarse, siempre habr� una soluci�n, siempre habr� una salida, una puerta, una opci�n, siempre existir� esa oscuridad a la cual podremos recurrir, ha esa voz que desde las fauces del infierno nos cumple todos nuestros deseos por un peque�o precio.

El alma, es lo m�s valioso que poseemos, lo �nico que nos da una identidad, o al menos eso nos gusta creer, para muchos el alma existe dentro de nuestro coraz�n, para m� y para el agente MULDER, el alma solo yace en un solo lugar, fuera del infierno, iluminada, encerrada en el esp�ritu de la �nica persona que logro amarla, que logro aceptarla.

MULDER, gira hacia el cuerpo de SCULLY y lo cubre con el suyo, y llora, llora porque es demasiado tarde para decirle que la ama, que la desea, que la necesita para vivir, que su alma es suya y de nadie m�s, pero eso no importa, �l simplemente abraza su cuerpo sin vida esperando que el DIABLO cumpla con su deseo.

Esperando que la oscuridad reviva ha la luz que iluminaba sus d�as, una vez m�s.

 

De Sat�n o de Dios, �qu� importa? �ngel, Sirena,

�qu� importa si me vuelves -hada de ojos sedantes,

ritmo, perfume, luz, �oh t�, mi �nica reina!-

menos odioso el mundo, m�s cortos los instantes?

Fragmentos extra�dos de Las flores del mal, de Charles Baudelaire.

FIN.

 

 

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