TITULO: El Ancia.

AUTOR: Jose Luis Pereyra. Doctor X x_x.

DISCLAIMER: Los personajes mencionados en este relato no son de mi propiedad sino que pertenecen a la FOX y bla, bla, bla, bla,bla......

DOCTOR X_X. [email protected].

DEDICATORIA: Quisiera dedicar este relato a mi buena amiga Natalia Fari�a.

 

 

La b�squeda de la verdad nos lleva a descubrir el esp�ritu latente de nuestra verdadera naturaleza.

Jose Luis Pereyra.

Qu�???????????????????????????????????????

CALLE ALVANI 1542.

24:30 DE LA NOCHE.

MULDER se encontraba en la direcci�n correcta pero por un momento deseaba estar en el lugar equivocado otra ves. Ya hab�a visitado siete edificios diferentes y no hab�a encontrado rastro de ella.

Dios cuanto tiempo m�s seguir� huyendo. Ya a pasado tanto tiempo.

M: Maldici�n todo es mi culpa.

El edificio parec�a abandonado desde hace ya mucho tiempo.

La estructura era antigua podr�a decirse que pertenec�a al siglo XV, los macizos bloques de piedra insinuaban una cuidad arquitectura inglesa casi victoriana.

 

Hace fr�o.

Son las 1:25, entra al edificio.

Enciende su linterna y desenfunda su arma.

El lugar esta sumido en sombras.

Oscuridad.

Fr�o.

A medida que avanza un hedor a putrefacci�n penetra en sus fosas nasales, siguiendo por la faringe, pasando por la laringe y as� desbocando en los pulmones.

Fr�o.

Oscuridad.

N�useas.

Sigue caminando.

Pasa por un pasillo hasta llegar a unas escaleras de madera llenas de telas de ara�a y mugre, el olor aumenta y se lleva la mano a la nariz.

Comienza a subir por la escalera, los pelda�os a sus pies comienzan a gru�ir, hac�a muchos a�os que nadie se posaba en ellos, y su queja se oye durante todo el ascenso de MULDER hasta el primer piso.

Al llegar al primer piso siente que los olores se mezclan, antes era un hedor de podredumbre, pero ahora este mismo se confunde con lo que parece ser perfume, azufre y algo que esta acostumbrado a oler, sangre.

Sigue avanzando por un pasillo lleno de puertas que parecen ser habitaciones algunas estan abiertas otras directamente no tienen.

Sigue avanzando.

Su coraz�n palpita a mil por hora, pareciera que se le fuera salir, puede imaginar su pecho estallar, su torax comenzar�a a desgarrarse lentamente, primero sus tendones luego le seguir�an sus musculos y por �ltimo sus huesos perforar�an su carne y la sangre comenzar�a a escaparse de su cuerpo.

Tiene miedo.

Sigue avanzando.

Paso a paso.

Escucha.

El silencio.

De repente.

Un sonido.

El silencio se rompe, como su pecho.

El sonido proven�a del suelo, mir� a sus pies iluminando el suelo, estaba parado sobre algo gelatinoso.

El olor.

Miedo.

Fr�o.

Sangre.

A sus pies se encontraba parado en un charco de sangre coagulada.

Su aliento lo abandona por un instante, siente n�useas, siente subir una especie de sensaci�n electrica por su est�mago pero la retiene.

M: No, no ahora.

MULDER resiste las ganas de vomitar y sigue avanzando, por el camino de las baldosas te�idas de rojo oscuro.

Su linterna ilumina casi por completo una puerta doble de madera que se encontraba a unos cuatro metros al frente, el camino de sangre segu�a a trav�s de la puerta.

Sangre.

Miedo.

Duda.

L�grimas.

En sus ojos, una fuerte sensaci�n de dolor se adue�� de su alma, por cuanto tiempo m�s dios, cuanto m�s deber�a soportar para encontrarla, desde ese d�a que se la arrebataron de entre sus brazos y no pudo hacer nada para evitarlo.

Era su culpa.

En el pasado y ahora en el presente.

Era d�bil para enfrentarse a la verdad, por eso huia de ella, ocult�ndose detr�s de otra realidad, de otra mentira.

No m�s.

Mentiras.

No m�s.

�l la amaba, y har�a cualquier cosa por ella, sin importarle lo que hab�a hecho.

La amaba.

�l.

La amaba.

Antes y ahora.

Por siempre.

Fr�o.

Hace mucho fr�o.

Podia sentir como sus piernas temblaban, sent�a que iba a colapsar.

M: Resiste MULDER, ya falta poco.

Inspir� el aire nauseabundo y exhal� sus dudas y temores, olvidando todas las mentiras y todas las verdades recordando qui�n era ella, qui�n era �l y porque hac�a lo que hac�a.

Demasiado tarde ya lo hab�a olvidado en un suspiro.

Lentamente estir� su brazo y comenz� a girar el picaporte con suavidad, mientras una humedad pegajosa se le escurr�a por los dedos.

Se sorprendi� con que facilidad abri� la puerta, dirigi� el haz de su linterna a trav�s del espacio abierto para no llevarse ninguna sorpresa.

La habitaci�n estaba completamente a oscuras, la linterna solo pudo debelarle un sill�n en el centro del cuarto, parec�a que hab�a alguien sentado pero no pod�a verlo porque el sill�n estaba de espaldas.

Puso el primer pie dentro de la habitaci�n muy lentamente, sinti� la sensaci�n de pisar la luna un lugar donde nadie ir�a jamas.

Miedo.

El miedo aumenta.

Duda.

Por un momento, pero se empuja as� mismo dentro de la habitaci�n.

Camina despacio hacia el sill�n.

Miedo.

Su coraz�n.

Ya no palpita m�s, ahora simplemente emite un sonido.

Sudor.

Mucho.

Demasiado.

Ya se encuentra cerca del sill�n simplemente estira su brazo sin acercarse demasiado, apuntando con su arma, esperando lo peor, como siempre.

Su coraz�n.

Otra ves.

Su coraz�n.

Gira el sill�n y observa a su ocupante aterrorizado, ya hace mucho tiempo. No podria explicar que cosa hab�a aterrado a ese hombre, pero la expresi�n de horror quedo plasmada despu�s de su muerte.

Lo observ� por un momento parec�a un borracho de todas formas no merec�a morir as�, no de una manera tan horren........

El olor.

No olvides el olor.

Es m�s fuerte, lo penetra por todos sus poros.

Dios ese olor a muerte lo rodea.

Muerte.

Por todas partes.

Sangre.

Por todas partes.

El suelo.

Las paredes.

El techo.

Por todas partes, la sangre lo rodea, el miedo, el fr�o, su coraz�n no lo resiste, sus sentidos no lo resisten.

No te detengas, mira hacia el frente.

Muerte.

Dios.

Cuerpos, por todas partes, sangre.

M�s sangre.

Cuerpos.

M�s cuerpos.

De hombres.

De mujeres.

Oh, dios.

De ni�os.

M: No, basta, no sigas detente, no m�s muerte, no m�s silencio, no m�s no m�s nooooooooooooo.

Silencio.

Oscuridad.

Llanto.

Coraz�n.

Ruido.

Pasos.

MULDER se encuentra arrodillado en la habitaci�n, est� llorando su arma est� en el suelo, en la sangre.

La linterna ilumina el camino de la mujer hacia �l.

Ella lo esperaba, ya ha pasado mucho tiempo, �l cambi�, ella tambi�n.

MULDER escucha los pasos y levanta la mirada.

Y ah� estaba.

Ella.

Lo observa con ternura su mirada lo traspasa, MULDER se siente indefenso, d�bil como en la noche en que ella desapareci�.

Culpa.

M: Lo siento fue mi culpa, perd�name, oh dios perd�name, ya ha pasado tanto tiempo.

Dolor.

M: Han pasado tantas cosas, nunca dej� de buscarte, pero tem�a encontrarte y ahora aqu�, todo esto t� yo es.....

S: Shhhh, no digas m�s.

La mujer se acerca a MULDER y se arrodilla en el suelo con �l.

Su rostro.

Lo acaricia, MULDER siente sus manos, las manos de un �ngel, el �nico angel que podr�a devolverle la vida.

Ella lo abraza, sus cuerpos se unen, y por un instante todo vuelve a ser como antes, su vida la de ella, la de ambos.

M: Te amo, te amo con toda mi alma, por siempre.

Sus brazos aprietan cada ves m�s a la mujer.

S: Lo s� amor mio.

S: Para siempre.

M: Juntos.

Los brazos de ella apretaban con m�s fuerza el cuerpo de MULDER.

�l sent�a su coraz�n junto al suyo, sent�a su amor, su deseo de estar juntos y no separarse jam�s, �l sent�a su aliento en su nuca mientras ol�a su cabello.

Ol�a a perfume.

�l sent�a su alma su esp�ritu.

�l.

Sent�a.

El silencio, el fr�o, su voz.

�Su voz?

El susurro de su aliento, formaba un mensaje casi inaudible para sus oidos, pero pod�a oirlo en su cabeza.

S: Para siempre.

Alzo su rostro sobre el hombro de MULDER, mientras abr�a su boca unos dientes blancos como perlas se incrustaban en el cuello de �l.

M: Oh SAMANTHA, te extra�� tant....

El silencio.

No olvides el silencio.

Y entonces sus u�as se clavan en su espalda MULDER se retuerce, pero no se resiste y la deja continuar hasta la �ltima gota.

SAMANTHA: Yo tambi�n te extra�� querido hermano.

La mente de MULDER da vueltas, pero ya no siente fr�o, ni miedo, ni duda y el silencio desapareci�.

Ella lo tiene arropado junto a sus piernas y lo observa mientras duerme acaric�a su rostro y suspira.

Esta contenta ya no volver� a sentirse sola nunca m�s.

FIN.

 

                                         Relatos                      P�gina Principal

Hosted by www.Geocities.ws

1