RELATO SHIPPER

TITULO: Despues de las heridas

AUTORA: Natalia ([email protected])

DISCLAIMER: Los personajes mencionados en este relato no son de mi propiedad sino que pertenecen a la FOX y TEN THIRTEEN. Con ellos no pretendo obtener ningun tipo de lucro, por lo que creo que no infrinjo ninguna ley...

CONTENIDO: MRS

NOTA: Esta historia se ubica antes de los episodios de SUZ Y CLOSURE.

DEDICATORIA: Me gustaria dedicar este relato, una vez mas, a la gente que me conoce y que continuamente se estan equivocando diciendo que mi pasion por Expediente X es pejudicial para mi salud mental... A la gente de 3 de BUP... Ehhh... no... a la gente de COU, (que ya hemos pasado de curso) y tambien a mi amiga Silvia R. para desearle que le vaya muy bien en el instituto y que nunca se olvide de m�. Y por supuesto a todos los SHIPPERS... que como yo, esperamos ese momento deseado y conocido por todos de los de nuestra condicion.

 

 

Necesito un fuerte remedio contra mis heridas. No quiero decir solo a un poco de antiseptico y, mucha paciencia, tambien tengo heridas de otra indole, de otro dolor... Mi cuerpo esta inmerso en un gran hematoma: diversas contusiones, cardenales y varias heridas sangrantes, pero afortunadamente nada roto. Bueno, deberia decir casi nada roto, pues mi orgullo estaba gravemente quebrado.

Estoy sentado en el asiento copiloto del coche que mi companiera conduce a todo gas, pues ella tiene verdadera preocupacion por mi estado. Habia insistido varias veces en llevarme a un hospital, pero yo se lo impedi argumentando que no era nada importante, que bastaba unas pocas tomas antisepticas sobre las heridas y ya esta. Ademas el hospital mas cercano esta a unos cien kilometros de aquel desierto pueblo y tardariamos mucho en llegar.

Un dolor punzante recorre toda mi cabeza, dejando un halo de incomodidad en todas mis neuronas, porque ahora me cuesta pensar, me cuesta mantener los ojos abiertos, pero intento batallar contra este dolor porque no quiero aumentar el otro que reposa en mi orgullo malherido. Si, se que soy un estupido egoista, pero es un sentimiento que no puedo renegar y por eso, mi deseo es querer mitigar ambos dolores con una fuerza de contencion que en estos momentos no tengo y por eso me derrumbo... Dejo caer mi cabeza sobre el respaldar del sillon y cierro los ojos sumamente cansados... pero no quiero dormir... dejando que mis suenios me recordaran que era un soberbio en busca de una verdad que no encuentro y para colmo haciendo danio a los que se encuentran en mi ambiente.

De repente un telefono suena, es el de Scully.

- Senior... estamos de camino al motel... si... si, lo hemos detenido, pero Mulder ha sufrido diversas heridas... No es nada importante, no quiere ir al hospital... si, senior entiendo que deberia ir, pero... pero puedo solucionarlo yo... tranquilo... todo esta bajo control.

Oigo como cuelga y la velocidad del coche vuelve a aumentar.

Scully me presta su ayuda para salir del coche, pero la rechazo pues quiero caminar solo para demostrandome por pura arrogancia que no estoy mal, que son unos pocos rasgunios, pero las piernas me fallan y cuando veo el suelo proximo los pequenios brazos de mi companiera me sostienen como pueden... Ella es mi salvacion.

- Gracias... Scully.

Vuelvo a mantenerme yo solo de pie y me dirijo hasta mi habitacion, pero el tacto firme de mi companiera sobre mis brazos apenas me deja avanzar hasta mi destino.

- Mulder, es conveniente que te cure esas heridas.

- Yo lo hare, solo con un poco de agua basta.

- No... -dice mientras me arrastra suavemente -. Vamos a mi habitacion, tengo el botiquin en el banio.

- No es necesario -le reclamo mientras me opongo como puedo a sus intenciones -. Maniana estare mejor.

Aunque la noche hace mella en mis dalt�nicos ojos puedo ver los suyos, los clavo con insistencia para que se de cuenta que no necesito a nadie, pero la intensidad de los suyos tambien martillea mi iris y me hace caer en mi equivocacion. Entonces el muro que habia construido anteriormente alrededor de mi altivez se derrumba ante sus preocupadas intenciones. Pero logro contener todos mis mecanismos de exteriorizacion de sentimientos y accedo a su voluntad sumisamente, sintiendo entre tanto dolor un leve alivio de parte de su paciencia, pues ella me conoce mejor que nadie.

La habitacion da vueltas a mi alrededor. Los pocos muebles que la decora, danzan en torno a mis ojos que, anestesiados por los dolores y ardores de mis heridas, se dejan llevar por tan delirante imagen. Estoy sentado en una esquina de la cama y casi no puedo mantenerme erguido. Scully esta en el banio aunque en realidad no se por que esta alli, no recuerdo sus palabras, solo el gesto de sus ojos preocupados y sus labios enganiosamente rojos articulando vocablos unos detras de otro. Entonces me digo que estara preparando los elementos necesarios para la curacion de mis hematomas.

Fue en ese instante de aparente lucidez, cuando el baile fantasmal de trozos de maderas se detiene y la silueta de mi companiera se acerca hasta mi. En la mano derecha porta una caja blanca y en sus ojos azules una actitud de tranquilidad enganiada por la preocupacion real. Se arrodilla ante mi presencia y deja la caja sobre la cama, a mi costado derecho. Me vuelve a mirar y yo tambien la observo, quizas naufragando en su mar, a la misma vez que las yemas de sus dedos se posan en mi barbilla y me ordenan que levante un poco la cara. Ella observa detenidamente las rozaduras de mi faz y yo sigo mirando sus ojos. Luego, con la misma suavidad va deshaciendo uno a uno los botones de mi camisa. Yo miro sus gestos y ante mi actitud sorprendida me responde con un objetivo tono de voz medico:

- Voy a mirarte las heridas del torax y la espalda.

Cuando todos los botones han sido necesariamente profanados por sus dedos, con sus manos sobre mi brazo derecho me inquiere que me levante... y dificultosamente as�ilo hago. Me quita la maltrecha camisa, hecha ya jirones manchados de rojo y con suma delicadeza me desprende tambien de la camisilla, tambien definitivamente resquebrajada. Yo sigo observando todos sus movimientos, porque sin querer me he quedado prendado de sus quehaceres medicinales... estoy dejando de ser simplemente un paciente en su medida palabra, porque mi actitud esta siendo decididamente subjetiva.

Sus ojos se posan con determinacion en una contusi�n profunda que tengo en el costado derecho; y aunque no veo su gesto, sino que lo presiento, creo que es grave. Ahora miro hacia el frente, pues me resulta incomodo mirar hacia abajo y sin llegar a vaticinarlo siento sus dedos sobre mi herida. El contacto me duele, y con un movimiento inconsciente mi cuerpo reacciona.

- Lo siento -me dice a la vez que vuelve a clavarme en su mirada.

- No importa -le respondo casi con un susurro ahogado.

Se aparta de mi y dirige sus manos hacia la caja, sacando de ella un potente antiseptico y una gasa. Vierte silenciosamente el liquido en la pequenia tela y luego la acerca a mis heridas. Me murmura que arde y yo, con arrogante actitud le digo que estoy acostumbrado a cosas peores. Scully sonrie ligeramente y me responde que por eso habia sido herido, por haberme obstinado en luchar cuerpo a cuerpo con aquel mutante genetico sin esperar refuerzos.

- No provoques mas heridas.

Ella no contesta, y creo que me he pasado por lo que un sentimiento de culpa envuelve mis sentimientos.

- Lo siento, si te he ofendido.

- No pasa nada, Mulder...

Con exquisita dedicacion va limpiando poco a poco cada herida, cada magulladura. Silenciosamente me da la vuelta y comienza a tratar las de mi espalda: estas son peores por lo que a mi aguante casi fingido se le cae la careta y no hago mas que gemir de dolor. Siento como ahora sus manos se mueven con mas lentitud, cuidando mi pequenio sufrimiento, y diciendome con pocas palabras que casi ya ha acabado... Cubre una a una con puntos de papel todas mis contusiones y poco a poco me voy sintiendo mejor dentro de lo que cabe. Me pregunta si tengo heridas tambien en las piernas, pero antes de que yo conteste, exclama con cierta ironia que no hace falta que le diga nada; pues ha visto los jirones de mis pantalones. Deja lo que tiene entre manos sobre la cama y con decision me desabrocha el cinto. Yo le miro una vez mas sorprendido pues no ha dudado en quitarme la ropa, pero entiendo que mi sorpresa no tiene motivo alguno, ella es mi medico de urgencia y tiene que actuar como tal.

- Descalzate -me ordena sin vacilacion.

Se deshace del boton de los pantalones y luego baja la cremallera. Sin darme casi ni cuenta los pantalones han desaparecido. Entonces practica el mismo procedimiento con mis inestables piernas y yo empiezo a gemir, pues el mismo dolor que habia atacado mi cabeza en el coche, hace acto de presencia. Ella levanta la vista hasta mi cara y perturbada me pregunta:

- �Que ocurre? �Escuece mucho?

- No, es la cabeza...

Se levanta y se abalanza sobre la caja, coge una pastilla y va al banio en busca de un vaso con agua. Mientras, yo me retuerzo de dolor, cubriendo mi cara con mis manos cada vez mas pesadas. Lentamente me aparta los dedos de mi rostro y me pone la pastilla en la boca a la vez que me ordena que me beba el agua. Abro los ojos y observo una vez mas los suyos... Siguen estando preocupados. Con calma la punzada va remitiendo y mi cura esta casi lista: solo falta la cara. Me pide que me siente en la cama otra vez, y asi lo hago. Ahora ella esta arrodillada frente a mi. Su cara esta frente a la mia. Su mirada se encuentra con la mia, y de repente noto que estan surgiendo nuevos pareceres en mi interior. Existe una tension, y no descifro sus origenes. Puedo percibir a traves de sus ojos que ella tambien lo percibe... Algo esta sucediendo. De repente esa situacion magica, casi mistica, se destruye porque baja la mirada y vuelve a empapar la gasa en una nueva toma de antiseptico. Parpadeo un par de veces y me recupero poco a poco de lo que acabo de sentir. Al poco tiempo mi vista retorna su imagen, pues esta en mi frente otra vez, pero sus ojos cada vez menos clinicos estan mirando la herida que reposa sangrante sobre mi mejilla derecha. Y yo no pierdo la ocasion y la observo con intensidad, una intensidad que creo que le incomoda... No... no se que me pasa. Sus dedos caminan cubiertos por la gasa por mi herida con premiosidad y parece que mi curacion no acaba nunca, pero tampoco quiero que termine pues siento cosas que mi orgullo, fatalmente yacente, muerto en mi ego, no me dejaba notar. Sus ojos azules son enormes en estos momentos que los tengo tan cerca. Me doy cuenta de que son profundamente atrapadores y aunque su mirada no esta en la mia me siento cautivado, apresado en su jaula de cristal...

Me ruborizo. Caigo en la desgracia de una realidad cruel y noto que la molesto con mis ojos hipnotizados, me doy cuenta de que estoy cayendo en el ridiculo mas espantoso. Entonces los cierro y suspiro con un intenso calor en mis mejillas malheridas.

- �Pasa algo? -Pregunta ahora asustada.

- No... no... -le digo mientras renuevo mi vista en ella.

De nuevo sus luceros tropiezan con los mios y vuelve a fluir ese extranio sentimiento al que intuyo su identidad, pero al que no soy capaz de darle importancia. Observo sus labios en un fugaz movimiento y de repente su voz tremendamente susurrada me dice que ya esta acabando. Y mientras, yo me maldigo, porque no quiero que este momento intenso se acabe, asi sin mas... Deja la gasa usada sobre la cama y determina su mirada sobre la ultima herida en la comisura de mis labios. La mira, la mira con reiteracion, pero algo en el interior de mi mente me dice que no la esta mirando a ella, a la herida, como un buen y objetivo medico, sino con otros sentimientos. "No, puede ser...", me digo intentando no pensar de forma delirante. Y tengo razon al negarmelo todo, pues sin mirarme a los ojos, coge otra pequenia venda y la remoja, pero sorprendentemente no la lleva a mi herida.

La miro cada vez con mas profundidad dejandome arrastrar por sus mares inquietos y ella tambien deposita la confianza de su mirada en la mia... Y... quiero preguntarle que es lo que pasa... por que me siento asi... por que la miro de esa forma... por que ella tambien me corresponde de la misma manera... no logro comprender lo que surge a cada segundo...

"Scully..." -la llamo en mi mente y de repente cierra sus ojos, aproxima su cara a la mia y su olor envuelve todo mi entendimiento. Sus labios perfectamente pequenios se posan sobre mi herida, y con la actitud propia de un fraternal beso, deposita todo lo que creo que siente, alli, sobre la comisura de mis labios. Poco a poco se separa de mi y con la misma calma voy abriendo mis ojos, volviendola a observar. Ahora, puedo descifrar todo lo que ocurre, asimilo parsimoniosamente que hemos dado un nuevo paso en nuestra casi intima amistad. Su cara no muestra ninguna expresion, solo sus atractivos ojos me dicen todo lo que circula por su mente. Y repentinamente el instinto se antepone a toda mi consciencia, pues mis manos ya curadas se mueven y se posan en sus mejillas sonrojadas. La miro con insistente sentimiento y me acerco poco a poco a su boca entreabierta. Uno sus labios con los m�os acariciandolos sin cesar. Se deja hacer, sus labios estan inmoviles, y creo que sus ojos estan todavia abiertos. "Scully..." -mi mente vuelve a llamarla en el silencio;y subitamente, mi nombre dibujado por su voz retumba en mi cabeza, mientras sus labios atrapan el inferior de los mios. Luego vuelve a abrir su boca y deja libre su lengua que se une con la mia. El impetu es cada vez mayor, y me siento totalmente correspondido, porque besa como nadie me ha besado, juega con mis labios, juega con todo mi deseo y yo me dejo hacer... Pero yo tambien quiero agradecerle todo lo que me hace sentir y por eso tambien juego con mi lengua, le acaricio sus labios con ella, intento hacerle percibir que no ha habido nadie como ella en mi boca...

Pero sin esperarlo ella se aparta de mi, lentamente, sin romper el ambiente intimo que se ha creado alrededor de nuestras presencias. Me vuelve a mirar y yo tambien la miro. Observa mis labios sonrojados y yo le miro los suyos... No fluyen palabras en nuestra voz, no se rompe el silencio... hasta que desvia su mirada azul de la mia verde y levantandose dice las palabras de mi sepultura:

- Es necesario que descanses.

Recoge las gasas usadas y la deposita en la papelera. Cierra el botiquin y me mira fugazmente a los ojos.

- Yo... yo me quedare en tu habitacion...

Y yo no soy capaz de decir nada, de impedir que se vaya. Quizas... porque es mejor asi, porque tal vez todo lo que he sentido en poco tiempo solo haya sido un desliz, una falta inoportuna de absoluta consciencia. Abre el armario, coge uno de sus trajes impecables, unos zapatos y su pijama , luego se dirige al cajon de la pequenia comoda que esta presente en la habitacion y desliza la mano entre su ropa interior atrapandola con decision. Abre la puerta del cuarto, gira su cuerpo hacia mi y con la mirada perdida en el suelo me desea unas buenas noches, que seguramente no seran buenas para mi.

Me levanto con la rapidez que mis heridas me permiten y deshago la cama para meterme debajo de las sabanas. Reposo lentamente la cabeza sobre la almohada y los dolores de mis heridas vuelven a hacer acto de presencia. Pero no pasa mucho tiempo y todo mi cuerpo vuelve a reposar con serenidad, incluso mi interior, que en estos momentos recoge los restos de una soberbia muerta. Entonces cierro los ojos, preocupado... pensando en mi compa�era...

"Scully...".

 

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