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COSPIRACIÓN
REPUBLICANA
Disclaimer: Los personajes de
Mulder y Scully son míos. Yo los creé hace casi ocho años y yo me he hecho millonaria
gracias a ellos. ¿Chris Carter? No le conozco. En mi vida había oído ese nombre.
Notas de la autora: Esta historia
ha sido escrita el 12 de septiembre del 2001, el día después de que un atentado
terrorista destruyera las torres Gemelas de Nueva York, que un avión terrorista cayera
sobre el Pentágono, etc.
Desde aquí, pido disculpas a las
víctimas de los atentados y a las familias de los fallecidos por usar este suceso en
beneficio de mi historia.
He cambiado parte de la historia,
es decir, las torres Gemelas no han sido destruidas y el único atentado que ha habido ha
sido en el Pentágono.
Vuelvo a pedir perdón a los
americanos por usar esta historia y pido además un minuto de silencio por las víctimas
de este cruel acto contra la libertad.
Agradecimientos: A todos los que
aguantan mis desvaríos X-sóphilos.
A Puri: al final conseguí
engancharte a la serie. Gracías, por demostrarme que la verdadera amistad existe; a
Rocio: Gracias por ser mi editora personal; a Estefanía: por ser la mejor amiga y
escritora que he conocido.
A Marta Scully, por haberme
recomendado esas páginas sobre Expediente X , con las que paso la mayor parte de mi
tiempo libre, y a Naxtalia, por animarme a escribir un fanfic.
Por último, se lo dedico a las
víctimas de los atentados de Estados Unidos y a la persona más especial del mundo,
porque aunque a veces me haga enfadar y decir incoherencias, lo cierto es que es la
persona que más me inspira. Tú sabes quien eres.
Bueno, me queda deciros que por
favor, no juzgueis mucho este fanfic, ya que es el primero que escribo, así que sed
buenos. No os voy a exigir un feedback. El que de verdad quiera enviarme uno que lo haga y
el que no, pues allá él con su conciencia. Cualquier sugerencia podeis enviarme un mail
a [email protected]
Spoiler: Quizás alguna alusión a
FTF, pero poca cosa. La octava temporada no existe. Mulder y Scully no se han líado y
Scully no está embarazada.
Tipo: XF, MSR (un poquito).
11 DE SEPTIEMBRE DEL 2001. PENTÁGONO. La policía, el FBI, ambulancias, bomberos, medios de comunicación y curiosos se agolpaban en los alrededores del Pentágono. Un avión había caído sobre éste, provocando una gran explosión. Eran poco más de las cinco de la tarde. El presidente Bush, había comparecido ante la prensa y había acusado de atentado terrorista. En el Pentágono, los bomberos se esforzaban por apagar el fuego y el FBI y la policía se encargaban de evacuar el edificio. Aunque Mulder y Scully no tenían nada que ver con el terrorismo, se había requerido su presencia. -¡Mulder! Llamó la agente Scully por el walky talky a su compañero. Mulder, estoy en la entrada. Los bomberos están intentado apagar el fuego. He hablado con varias personas que había dentro del edificio y me han contado que hace una media hora han recibido una llamada, con una amenaza de atentado y que les han obligado a salir, aunque según dicen, quedaba bastante gente en el edificio. Mulder... ¿Mulder, me oyes? -Te oigo Scully. Estoy en la parte de atrás. Dicen que no queda nadie en el edificio. Oye, no te muevas de la entrada, que voy para allá. A los pocos minutos, Mulder llegó a donde estaba su compañera. Estaba anocheciendo y el fuego ya había sido controlado. La mayoría de los federales y los policías, ya se habían marchado. En el lugar de los hechos no quedaban más que los bomberos, los medios de comunicación y las ambulancias. 12 DE SEPTIEMBRE DEL 2001 10:00 a.m. El fuego en el Pentágono había sido apagado en alguna hora de la madrugada. El FBI, la policía y los equipos de salvamento habían vuelto al lugar de los hechos, para rescatar víctimas, que podían haber quedado entre los escombros. El gobierno americano había acusado el atentado como un acto terrorista y lo había atribuido a los integristas Palestinos. El ejercito americano, junto con la Alianza Atlántica había bombardeado Palestina durante toda la noche. Mulder y Scully volvían al lugar de los hechos a echar una mano. Estaban interrogando a un trabajador del Pentágono: -Bien, -dijo Mulder. -¿Podría explicarnos que fue exactamente lo que ocurrió ayer? El hombre estaba asustado y vaciló unos instantes. Finalmente, contestó: -Bueno... estábamos trabajando, como cualquier día. Sobre las cuatro y media o cinco menos veinte, dieron alerta máxima y nos dijeron que evacuaramos el edificio ya que había una amenaza de bomba. Nos pidieron que estuvieramos calmados, pero enseguida comenzó a cundir el pánico. Unos veinte minutos después, habíamos salido más de la mitad, pero aun quedaban unas doscientas personas... yo estaba afuera y sentí... la explosión. Me volví hacia el edificio y ví como salían lenguas de humo negro y como todo ardía. El hombre agachó la cabeza y se echó a llorar desconsoladamente. Compañeros suyos habían quedado atrapados en el Pentágono. Seguramente, habrían muerto. -¡Eh! Gritó alguien a lo lejos. -¡Aquí hay una persona viva! Mulder y Scully corrieron hasta el edifico en ruinas y entraron con cuidado. Los equipos de salvamento habían sacado a una mujer de entre los escombros. Milagrosamente, estaba viva, aunque muy mal herida. Scully se acercó al equipo de salvamento. -Yo soy médico. Puedo ayudar. Entre varias personas, sacaron a la mujer del edifico y la llevaron hasta la ambulancia, donde fue atendida. -¡Fox! Gritó alguien a lo lejos. Mulder y Scully se dieron la vuelta lentamente. Cuando vieron de quien se trataba, las alarmas empezaron a sonar en la mente de Scully. <<¡Oh! ¡No! Y ahora ésta. ¿Pero no estaba muerta? ¡Qué leches hace esta bruja viva!>> -¿D... Diana? Preguntó incrédulo Mulder. -¿Tú no estabas muerta? La bruja, (digo Diana. Ha sido un lapsus) tenía una sonrisa de oreja a oreja. -Bueno, eso es una historia difícil de contar. Miró a Scully un momento y añadió con desprecio. -¡Vaya! ¡Es la agente Scully! ¿Qué tal está? -Bien, aunque usted tiene pinta de muerta, ¿cómo es el otro mundo? -Veo que sigue tan amable como siempre. -¿Qué haces aquí Diana? Preguntó Mulder bruscamente. -Trabajo en antiterrorismo. Creo que me buscan, ya nos veremos. Añadió, mientras se marchaba, dejando sin habla a Mulder y a Scully. Dias después... Habían pasado varias días. La cifra de muertos era de 218. Había más de cien heridos y los daños materiales se contaban por millones de doláres. El presidente Bush había declarado la guerra a los Palestinos y junto con Israel y el mundo occidental, estaba bombardeando territorio palestino. Mulder y Scully, habían quedado junto con los agentes Elisabeth Morgan, Jeff Collins y Michael Williams, a cargo de la investigación sobre lo ocurrido. Mulder y Scully estaba revisando el lugar. No había más que escombros. -No sé, Scully, pero esto no está claro del todo. Scully se acercó a él y le preguntó: -¿A qué te refieres? -Scully, he estado dandole vueltas a este caso y he llegado a la conclusión de que esto no ha podido ser hecho por los palestinos. Scully, para hacer algo de esta magnitud, se necesita mucho dinero y sinceramente, dudo que los palestinos puedan permitírselo, además, esto es supuestamente un atentado. ¿Qué clase de terroristas avisan de un atentado? Piensalo. No tiene sentido que los terroristas avisen media hora antes y que digan que van a volar el pentágono. El fin de estos ataques suicidas es matar víctimas, no dejar que se escapesn. Algo no cuadra. Scully escuchaba atónita las palabras de su compañero: -¿Entonces que crees qué es? -Sinceramente, no lo sé, pero sé que esto no ha sido un atentado palestino. -¿Y qué hacemos? El gobierno ha dicho oficialmente que esto es un ataque. Mulder, les hemos declarado la guerra a los palestinos. No podemos ir ahora y decir que esto no es un ataque terrorista. -Mira Scully, puede que lo del atentado terrorista sea una tapadera. Es decir, puede que el gobierno sepa que es lo que ha ocurrido de verdad. Puede que estén implicados. -¡Por el amor de Dios, Mulder! ¡Esto no tiene ningún sentido! Otra vez estás mezclando esto con tus conspiraciones. A parte, que de ser así, ¿para que querría el gobierno volar el Pentágono? ¿Por qué declarar la guerra a los palestinos? -Puede que lo del Pentágono sea para ocultar algo y quizás han culpado a los palestinos para no dar explicaciones. Esta noche paso a buscarte, para ir donde Los Pistoleros Solitarios. Tengo que averiguar algunas cosas. 22:00 p.m. Cuartel de Los Pistoleros Solitarios Langly estaba averiguando por el ordenador, lo que Mulder le había pedidio, que no era ni más ni menos que averiguar sí el Pentágono había recibido alguna llamada telefónica, en la hora antes del antentado. Lnagly se había infiltrado en su contador de llamadas. -Mulder. Dijo Langly. Definitivamente, no hubo ninguna llamada en el Pentágono a partir de las dos de la tarde. -¿Cómo qué no? Preguntó Mulder. -Chicos, Intervino Scully. según el dirigente del Pentágono, recibieron una llamada alrededor de las cuatro y media de la tarde, en la que un señor con acento árabe, pedía que desalojaran el edificio, ya que iba a haber un atentado. Esa es la versión oficial. Tanto el presidente Bush como el secretario del estado, Colin Powell, han contado que fue esto lo que ocurrió. -Agente Scully, parece mentira que aun creas todo lo que dice el gobierno .-Dijo Frohicke. Scully cogió a Mulder del brazo y lo llevó a un lado de la habitación. -Mulder, ¿qué crees que está pasando aquí? -Realmente, no lo sé, Scully. Sé que hay algo extraño, pero por ahora, no sé lo que es. -¡Chicos! ¡Aquí hay algo más oscuro que un agujero negro! Gritó Langly. -Mulder, Scully, -Dijo Byers. Sinceramente, creo que aquí hay algo muy extraño. Deberíais empezar a investigar por otro camino. -¿Otro camino? Preguntó Scully. -Ya sabeis... -¡No! ¡¿No pensareis que esto es una conspiración del gobierno para ocultar pruebas sobre la existencia de vida extraterrestre?! Gritó Scully histérica. -Scully, me lees el pensamiento. Replicó Mulder. -Mira, Mulder, ya hicimos algo hace unos dos años que empezó con las mismas características que esto y al final, acabé infectada por un virus y casi muero congelada en la Antártida. Mulder volvió con su mente dos años atrás. Otra vez la escena del pasillo. Desde que ocurrió no había dejado de pensar en que por culpa de la maldita abeja, él no había besado a Scully. Finalmente, volvió a la realidad. -Scully. Dijo Mulder sujetándola por los hombros. Confía en mí. Por favor. -Siempre lo hago. Dijo Scully y ambos sonrieron. Oficinas del FBI 17 de septiembre del 2001. 9:00 a.m. El FBI había convocado una vista con los agentes que estaban a cargo de la investigación. Mulder y Scully habían acordado no mencionar nada sobre lo que habían descubierto, (practicamente era nada) ya que no querían arriesgarse a que los separaran de nuevo. Aquel día, Mulder, llegó con sorprendente puntualidad. La vista comenzó y Cassidy comenzó a hablar. Se ha convocado esta vista para informar a los agentes Morgan, Collins, Williams, Mulder y Scully, de que se ha decidido cerrar el caso del atentado contra el Departamento de Defensa Norteamericano. Así lo ha decidido el gobierno, Cassidy y todos los presentes, menos Scully, miraban de reojo a Mulder, esperando a que se levantara y soltara alguna estupidez. ya que se ha descubierto a los responsables de dicho ataque. Queremos felicitar a los agentes que han estado a cargo de la investigación y agradecerles el que hayan cooperado y ayudado a aclarar este suceso contra el pueblo americano. Mulder y Scully salieron del despacho. Sabían que aquello que habían contado en la vista, no era lo que había ocurrido y ambos debían averiguar que había pasado. Salieron del edifico Edgar Hoover sin saber hacía donde dirigir su investigación, pero tenían muy claro una cosa: iban a descubrir la verdad y se la iban a mostrar al mundo entero. Cuando se hubieron ido los agentes, el Fumador, Krichek, Marita Covarrubias, Diana Fowley y George Bush con varios de sus hombres de confianza, entraron en el despacho, a través de una puerta de atrás. -Bien, señor presidente, -Dijo Cassidy. Todo se ha hecho como usted quería. -Han hecho un gran trabajo. Les dijo Bush, dándoles la mano. -Lo que me extraña es que Mulder no haya sospechado algo. Añadió el Fumador, mientras daba una calada al cigarrillo Morley. -No se preocupen. Yo me encargaré de entretener a Mulder. Dijo Diana. Marita se mantenía seria y sin decir ninguna palabra. El cáncer negro que la afectaba estaba haciendo estragos en su organismo y cada vez se sentía peor, pero aunque parecía que no prestaba atención, escuchaba la conversación atentamente. Planeaba algo. -Ya saben. Volvió a decir Bush. Todo debe salir como se planeó .-Dicho esto, él y sus hombres salieron del FBI. Apartamento de Mulder. 12:00 A.M. Mulder estaba echado en el sofá de cuero negro de su apartamento. Él y Scully se dirigirían en la noche a la morgue y Scully haría una autopsia clandestina. De pronto, llamaron a la puerta. Miró por la mirilla y se sorprendió de encontrarse allí a Diana. Abrió la puerta de mala gana y preguntó. -¿Qué haces tú aquí? Diana le echó a un lado y entró. -Creo que te debo una explicación sobre mi supuesta muerte. Mulder la agarró del brazó y la arrastró hacia la puerta. -Mira, Diana, no me interesa lo que puedas contarme y además no tengo ganas ni de verte ni de oirte, así que fuera. Diana se zafó de su brazo y le dijo: -Yo creo que sí te la debo. Verás, todo fue una tapadera. Algunas personas querían matarme e ideé aquello. Mulder se cruzó de brazos y dijo fríamente: -Diana, sé de sobra que juegas a dos bandas. Sé que estás de parte del Fumador y no pienso volver a caer en tu juego estúpido. ¿Sabes qué es lo qué lamento? No haberme dado cuenta antes. Esto no entraba en los planes de Diana. Ella sabía que Mulder no sería tan tonto como para caer a la primera, pero esperaba ganarselo. -Fox... -Sabes que no me gusta ese nombre. -Bien, Mulder, no te niego que tiempo atrás trabajara para el Fumador, pero ya no. Él intentó matarme y no estoy de su parte. -Mulder volvió a abrir la puerta y se echó a un lado: -Mira, Diana, vete con ese cuento a otro y ahora lárgate de aquí. Diana salió furiosa del apartamento, dando un gran portazo al cerrar. Apartamento de Mulder. 19:00 p.m. Mulder estaba terminando de peinarse para ir a buscar a Scully. Había quedado en pasar por su casa a las siete y media, para ir a la morgue. Unos golpes en la puerta, le obligaron a dejar su tarea. Abrió sin preguntar y sin mirar por la mirilla. -¡Usted! Exclamó al ver quien era. Marita Covarrubias entró en el apartamento de Mulder. Éste la miró detenidamente. Había cambiado mucho desde la última vez que se vieron. Marita estaba pálida y muy demacrada y lucía unas enormes ojeras. -¿Qué le ha pasado? Preguntó Mulder, cerrando la puerta tras de sí. -El cáncer negro también nos afecta a nosotros, agente Mulder. -¿Por qué ha venido? -Agente Mulder, vengo a hablarle sobre el atentado terrorista en el Pentágono. -Déjeme adivinar... no es un atentado terrorista y el gobierno está detrás de todo. -Ajá, pero se lo contaré en presencia de la agente Scully; quiero que ella también lo oiga. -Ahora mismo pensaba ir para su casa. Mulder y Covarrubias salieron del apartamento y se dirigieron a casa de Scully. Apartamento de Scully 19:15 p.m. Scully estaba terminando de arreglarse, cuando llamaron a la puerta. Aun con la toalla en el pelo, salió a abrir. -Mulder, aun me faltan unos minutos, no te esperaba tan pronto... ¿qué hace ella aquí? Preguntó, refiriendose a Covarrubias. -Tiene algo importante que contarnos, Scully. Covarrubias y Mulder entraron en la casa. Mulder se sentó en el sofá y Scully se sentó a su lado, mientras Covarrubias tomaba una silla. -Vengo a hablarles sobre lo ocurrido en el Pentágono. Quiero que me escuchen hasta el final. Verán, según el gobierno, todo se ha tratado de un atentado terrorista por parte de integristas palestinos, pero la verdad es otra. Todo empezó hace un par de meses, apróximadamente. Una nave extraterrestre se precipitó y estrelló en algún lugar del desierto del Colorado. El Sindicato, junto con el mismísimo presidente Bush y algunos de sus hombres de confianza, se trasladaron hasta el lugar. Entre los restos de la nave, encontraron dos cadáveres de extraterrestres. Los trasladaron a una base militar de Arizona; militares y científicos estuvieron experimentado con ellos hasta hace muy poco, mientras el gobierno pactaba la colonización con los extraterrestres. El atentado del Pentágono fue sólo una tapadera. En ese avión, aparte del piloto, iban los dos cadáveres de extraterrestres. Lo que el gobierno quería era ocultar esos cuerpos. -¿Y por qué el Pentágono? Preguntó Mulder. -Porque así, parecería más a un atentado terrorista. Verá, el gobierno planeó simular una especie de atentado terrorista y atribuirselo al pueblo palestino. ¿Para qué? El fin era provocar una tercera guerra mundial. Cuando la guerra se hubiese desatado y en el planeta estuviese reinando el caos, los extraterrestres comenzarían la colonización. -¿Y qué pruebas tiene para decir algo así? Preguntó incrédula Scully. -Las tengo, agente Scully. Tengo pruebas y puedo demostrar que lo que estoy contando es verdad. -¿Y para qué nos cuenta esto? Preguntó Mulder. -Agente Mulder, me estoy muriendo. Yo no tengo nada que perder, pero ustedes y todo el planeta pueden perder la vida. ¿Quieren que las futuras generaciones o incluso ustedes vivan dependiendo de seres de otro planeta? Están a un paso de descubrir la verdad, no se echen atrás ahora. Piensenlo bien. Mulder y Scully se miraron un momento. -¿Dónde están esas pruebas? Preguntó Scully. -Tendrán que venir conmigo. Morgue. 19:40 p.m. Mulder, Scully y Marita entraron en el departamento donde habían sido llevados los cadáveres recuperados en la explosión del Pentágono. Marita presentó una tarjeta de indentificación al guardia que vigilaba. Éste observó un momento la tarjeta, dió el visto bueno y les permitió pasar. Tomaron un ascensor que les llevó hasta el último sótano y entraron en una gran cámara frigorífica. Marita metió su tarjeta en una ranura y la puerta se abrió, permitiendoles el paso. La habitación estaba llena de cadáveres tapados sobre las camillas. Mulder cerró la puerta de acero y se acercó a Scully. -Estos son cadáveres recuperados de la explosión. Vengan por aquí. Marita guió a Mulder y a Scully hasta las dos camillas situadas a un lado de la habitación. Marita destapó el cadáver y los agentes vieron un cuerpo calcinado. -Agente Mulder, agente Scully, les presento el cadáver de un verdadero extraterrestre. Agente Scully, quiero que le haga la autopsia y compruebe por usted misma que esto es un verdadero extraterrestre. Scully , seguía sin creerse nada, pero se colocó los guantes de látex y agarró uno de los bisturís que había en una bandejita de metal. Mulder, a su lado, observaba detenidamente su trabajo, mientras Marita se había retirado discretamente a un lugar de la sala. Scully clavó el bisturí en el tórax e hizo una incisión en el cadáver. Hurgó unos instantes en el interior y a los pocos minutos, dejó lo que estaba haciendo y miró a Mulder sorprendida. -¿Qué ocurre Scully? -Mulder... esto no es un humano. -¿Qué? -No puedo explicarlo... p-pero no es... no es humano. - Mulder sonreía feliz. Al fín había mostrado a Scully un extraterrestre aunténtico. Scully, no quería creer, pues ya creía. -¿Y qué se supone qué debemos hacer con esto? Preguntó Mulder a Marita. En ese instante, dos hombres vestidos con traje negro de Armani y gafas de sol oscuras, entraron en la habitación. Mulder y Scully se apresuraron a sacar sus armas, pero Marita los detuvo. -Tranquilos. Son hombres de mi confianza. Agente Mulder, aquí tienen la prueba. Dijo señalando el cadáver del extraterrestre. Desvelen la verdad. Se sacó un sobre amarillo que llevaba en su maletín y se lo entregó a Mulder. Estas son las pruebas que les faltan. Comuniquenlo a todo el mundo, prensa, radio, lo que sea, pero muestren la verdad. -¿Por qué hace esto? Preguntó Scully. -Quiero resarcir todo el mal que hice. Me estoy muriendo, agente Scully, estoy tal y como usted estuvo hace un par de años, sólo que yo no tengo ningún amigo capaz de arriesgar su vida por mí. Scully miró a Mulder y ambos recordaron lo sucedido hacía tres años, cuando Scully estaba en el hospital por un cáncer terminal. Un cáncer que le habían provocado aquellos a los que ahora podían hundir. Mulder miró a Marita un momento y vió como la enfermedad la estaba destruyendo. En sus ojos había una mezcla de culpa y temor. -¿No puede conseguir usted la cura? -Quizás... pero no me interesa curarme. Sé que suena extraño, pero prefiero morir a seguir llevando en mi conciencia el daño que hice. Covarrubias volvió a abrir su maletín y extrajo de él una pequeña cajita de metal que entregó a Scully. -¿Qué es esto? -Sus óvulos, agente Scully. Aquellos que le robaron la posibilidad de ser madre. Saquen esas camillas. Dijo a sus hombres de confianza, mostrandoles las camillas donde se encontraban los cadáveres de los extraterrestres. Vayan con ellos, agentes. Ellos les guiaran y les dirán lo que deben hacer. Mulder y Scully se disponían a irse, llevando con ellos las pruebas y los óvulos de Scully, cuando Marita llamó a Mulder. Éste se acercó a ella y Marita se sacó un papelito del bolsillo de su chaqueta. -¿Qué significa esto? -Ahí se le indica el lugar donde está enterrada su hermana Samantha. Lo siento, agente Mulder. La expresión de Mulder detonaba decepción y pena. Se acercó a Scully y ésta le agarró de la mano, mostrandole su apoyo y ambos salieron de la sala. Una vez lo hubieron hecho, Marita abrió de nuevo el maletín que llevaba y sacó una pistola. Se llevó la pistola a la boca; echó una última ojeada al lugar en el que estaba y apretó el gatillo, mientras murmuraba unas palabras: Perdón. Los hombres de confianza de Marita, habían trasladado los cadáveres de los extraterrestres a una base militar abandonada. Mulder y Scully habían vuelto a Washington y se habían dirigido al Cuartel de Los Pistoleros Solitarios. Le habían mostrado todo a Los Pistoleros, que aun no podían creerse lo que tenían delante de sus ojos. -¿Y qué quereis que hagamos con éste material? Preguntó Byers. -Queremos que envieis una copia a todos los periódicos, revistas, televisión y radio que podais. Queremos que mañana, todo el mundo sepa la verdad.
unos días después Los titulares de la prensa hablaban de la verdad: <<CONSPIRACIÓN DEL GOBIERNO PARA OCULTAR A LOS EXTRATERRESTEES>> <<EL ATENTADO DEL PENTÁGONO: UNA MENTIRA DEL GOBIERNO>> >>EL GOBIERNO PREPARÓ EL ATENTADO DEL PENTÁGONO PARA OCULTAR DOS CADÁVERES DE EXTRATERRESTRES>> <<DOS AGENTES DEL FBI DESVELAN LA VERDAD SOBRE LO OCURRIDO EN EL DEPARTAMENTO DE DEFENSA>> Mulder estaba echado en el sofá de su apartamento. Aquellos días habían sido muy movidos. Los medios de comunicación habían sido informados y el mundo entero sabía ya la verdad. Mulder y Scully habían condecido numerosas entrevistas y ahora eran considerados héroes, pero eso no les interesaba. Habían dejado los Expediente X y ahora ambos se preguntaban qué iba a pasar. Mulder y Scully habían estado el dían anterior en un cmenterio de Indiannápolis, visitando la tumba de Samantha. Allí Mulder pudo llorar a su hermana y pedirla perdón. Mulder tenía puesta la televisión y escuchaba el informativo: "El presidente de los Estados Unidos, George Bush, como muchos miembros del gobierno, ha dimitido de su cargo esta mañana. Los expertos dicen que los cadáveres encontrados en la base militar abandonada de las afueras de Washington, pertenecen en verdad a dos extraterrestres. La alianza atlántica y Estados Unidos han dejado de bombardear Palestina... " Llamaban a la puerta. Mulder se levantó y salió a abrir. -¡Vaya! ¡Scully! -¿Puedo pasar? Mulder se hizo a un lado y permitió a Scully que entrara. -¿Qué estabas haciendo? Preguntó, mientras se sentaba en un lado del sofá. -Viendo las noticias. Somos héroes, ¿lo sabias, Sculy? Oye... gracias por acompañarme ayer a la tumba de Samantha. Contestó, sentándose a su lado. Scully había estado con Mulder en todo momento y había sido su más firme apoyo. -De nada. ¿Cómo te sientes? -Bien. Después de todo, ya sabía que había muerto. - -¿Qué vas a hacer ahora, Mulder? -No sé... ¿y tú? -Bueno... ahora no hay Expedientes X... creo que ejerceré la medicina. -¿Te vas de Washington? Preguntó Mulder, temiendose la respuesta. -Tranquilo, me quedo en la capital, pero tú aun no me has dicho que vas a hacer. Alguna idea tendrás al respecto. -Bueno... puede que me meta en la política. ¿Crees qué sería un buen presidente? -Creo que serías mejor que los que ha habido antes. Guardaron silencio unos minutos, hasta que Mulder se volvió a mirar a Scully y le preguntó: -Scully, estaba pensando que todo presidente necesita una primera dama, ¿te interesaría ocupar el puesto?- Scully se volvió a mirarlo y ambos sonrieron. Se acercaron y se besaron y esta vez fue un beso, no interrumpió la abejita, ni CC, ni nada de nada. Se apartaron cuando les faltó el aliento y Scully dijo muy sonriente: -Creo que yo seré mejor primera dama que Laura Bush o Hillary Clinton. Ambos rieron y se volvieron a besar. Afuera, el mundo entero sabía ya la verdad. No más conspiraciones, no más colonización y no más guerras. Todos sabían ya la realidad de lo ocurrido y estaban dispuestos a enfrentarse a todo. Ese era el futuro. FIN P.D.: Sé de sobra que no es un buen relato, pero es que es el primero que escribo. En fín, sí os ha gustado o sí no os ha gustado, os digo que estoy dispuesta a recibir opiniones de todo tipo.
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