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BADLAA
AEROPUERTO INTERNACIONAL SAHARA
MUMBAI, INDIA
(Una terminal de aeropuerto
ajetreado. Muchos taxis antiguos van y vienen. Chirrido. Un hombre muy voluminoso, el SR.
POTOCKI, sale de un taxi y entra a la terminal. Est� usando un traje de negocios y lleva
una maleta. En el interior de la terminal hay varios mendigos mostrando las palmas de sus
manos con esperanza. Ellos piden ayuda al SR. POTOCKI mientras se encamina hacia el
mostrador de los pasajes.)
MENDIGOS: �Monedas! �Monedas!
(El SR. POTOCKI los ignora y golpea su pasaporte sobre el mostrador.)
AGENTE DE ADUANAS: �Del hogar
hacia Norteam�rica, Sr. Potocki?
SR. POTOCKI: No antes de mucho.
(La voz del SR. POTOCKI transmite todo la repugnancia que siente por la India y su
cultura. El AGENTE DE ADUANAS estampa el pasaporte, y mira a la siguiente persona.)
AGENTE DE ADUANAS: Siguiente.
Pasaporte, por favor. (El SR. POTOCKI empieza a caminar entre la concurrencia. �l se
detiene y da vuelta al escuchar el sonido de una rueda met�lica que cruje tras su paso.
�l baja la vista hacia un peque�o HOMBRE sin piernas, en una peque�a plataforma con
ruedas. El HOMBRE SIN PIERNAS levanta la vista.)
SR. POTOCKI: Pobre bastardo. (El
SR. POTOCKI contin�a caminando. Se vuelve a dar vuelta al escuchar las ruedas crujir. El
HOMBRE SIN PIERNAS todav�a le sigue. La diferencia en sus tama�os es dolorosamente
obvia. El SR. POTOCKI mete la mano en su bolsillo y saca unas monedas. Luego las arroja en
la mano del HOMBRE SIN PIERNAS.) Aqu� tienes 50 en monedas. C�mprate algo bonito. (El
HOMBRE SIN PIERNAS no est� satisfecho, y mira fijamente al otro hombre con aversi�n.
Cuando el SR. POTOCKI se aleja, el HOMBRE SIN PIERNAS deja caer las monedas sobre el
piso.)
(CORTE A:
El SR. POTOCKI est� sentado en el
ba�o, leyendo un peri�dico, el Observador de Bombay. El sonido rechinante entra al
ba�o. Debajo de la puerta ve los brazos del hombre en la plataforma con ruedas.)
SR. POTOCKI: Ah, por todos los
santos. Ya te di una propina. (La plataforma se acerca m�s. Empieza a escucharse una
m�sica con tambor.) �Comprendes espa�ol? (El SR. POTOCKI se pone de pie y empieza a
levantarse los pantalones. De pronto, cae gritando al suelo. �l se aferra
desesperadamente de las paredes mientras es tirado desde abajo de la puerta hacia el
hombre en la plataforma.)
AEROPUERTO INTERNACIONAL DULLES
WASHINGTON, D.C.
(Un avi�n aterriza.)
(CORTE A:
La habitaci�n de un agradable
hotel. Un BOTONES abre la puerta. Habitaci�n 815. El SR. POTOCKI entra sin decir palabra
y se queda parado en el medio de la habitaci�n. El BOTONES sonr�e alegremente, esperando
su propina.)
BOTONES: Largo vuelo, �eh?
�Desde Bombay al D.C.? (El BOTONES mete las maletas en la habitaci�n.) Sabe, siempre me
he preguntado, �acaso sirven comida hind� en el avi�n? (El SR. POTOCKI no responde.) Si
hay algo m�s que pueda hacer por Ud., se�or... (A�n no obtiene respuesta. Decepcionado,
el BOTONES se marcha, haciendo girar una chirriante rueda de la peque�a plataforma que
formaba parte del equipaje que transport�. �l cierra la puerta tras �l. El SR. POTOCKI
se sienta lentamente sobre la cama, respirando fuertemente. De sus pantalones fluye sangre
poco a poco. La c�mara se eleva y vemos que la cubrecama en donde est� sentado ahora
est� empapado de sangre. Sus ojos llenos de sangre. La respiraci�n fuerte contin�a,
luego se detiene.)
HOTEL BELMONT
WASHINGTON, D.C.
9:46 AM
(Habitaci�n del SR. POTOCKI, al
d�a siguiente. Escena del crimen. DOGGETT se acerca a SCULLY cuando entra. Ella parece
exhausta.)
DOGGETT: Cosas que aterrizan en su
caja de correspondencia, �eh, Agente Scully?
SCULLY: Buenos d�as. Lamento la
tardanza. No tuve ocasi�n de revisar el expediente del caso. El tr�fico es de lo peor.
DOGGETT: La carretera de
circunvalaci�n es una pesadilla. Toma m�s tiempo cruzar la ciudad que un vuelo de avi�n
desde la India, que es desde donde vol� nuestra v�ctima anoche-- Bombay.
SCULLY: �De qui�n estamos
hablando? (�l le muestra el pasaporte.)
DOGGETT: Hugh Potocki.
Importador/exportador de Minne�polis. Se detuvo en D.C. camino a casa cuando toda esta
sangre se dren� de su cuerpo. (Escena del cubrecama ensangrentado.)
SCULLY: �Ya le hicieron an�lisis
al cuerpo?
DOGGETT: Si. El examen
toxicol�gico descart� una fiebre hemorr�gica, el �bola, cualquier cosa ex�tica. Algo
mat� a este hombre pero no parece ser alguna enfermedad extranjera.
SCULLY: �No hay indicios de
entrada forzada?
DOGGETT: No. Nadie fue visto
entrar o salir de esta habitaci�n. La sirvienta encontr� el cuerpo 20 minutos despu�s
que un botones dej� al Sr. Potocki aqu�. Lo que sea que haya sucedido, sucedi� r�pido.
SCULLY: Entonces, b�sicamente
dice que nadie sabe nada.
DOGGETT: Pero en tal caso supongo
que por eso estaba en su caja de correspondencia. (Hace una pausa mientras gira alrededor
de ella y se sienta, y ella, sorprendida, considera sus palabras.) Entonces, �qu� opina,
Agente Scully? �Habitaci�n de hotel embrujada? �Invasores extraterrestres? �Vampiros
descuidados? (Ella no tiene respuesta.) Hay una peque�a cosa. Los polic�as lo pasaron
por alto al principio. (�l quita las cubiertas de la cama y pone al descubierto una
peque�a huella de mano ensangrentada.)
SCULLY: (en voz baja) La
impresi�n de un ni�o.
DOGGETT: Si. Eso es lo que parece.
Sabe, hab�a un c�rculo de ladrones cuando yo estaba en Nueva York. Usaban ni�os para
trabajos dif�ciles.
SCULLY: Mm...
DOGGETT: Meti�ndose a trav�s de
ventanas agrietadas, esa clase de cosas. Pero esto, esto va m�s all�.
SCULLY: No. Seg�n lo que veo,
Agente Doggett, dada la forma en que este hombre falleci�... dudo que fuera un ni�o
quien hiciera esto.
DOGGETT: Gracias. A�n no estoy
preparado totalmente para perder toda mi fe en la humanidad.
SCULLY: Pero no obstante, yo
dir�a que es sabio que mantenga la mente abierta.
ESCUELA PRIMARIA FAIRMONT
CHEVERLY, MARYLAND
(Oficina de los administradores de
la escuela. Afuera escuchamos a los ni�os jugando. En el interior, la SRA. HOLT, de unos
40 a�os, le hace una entrevista a un HOMBRE, el SR. BURRARD, para el cargo de conserje.
�l no habla en absoluto, s�lo mantiene una peque�a sonrisa.)
SRA. HOLT: Al mejorar la econom�a
se vuelve m�s dif�cil cumplir con esta clase de trabajos. Y el problema est� en que la
gente lo ve s�lo como un sueldo. No se dan cuenta que como ingeniero en mantenimiento
est� desempe�ando un papel muy importante en las vidas de estos ni�os. Y no puedo
contarlo lo maravilloso que es encontrar a alguien tan entusiasta como Ud., Sr. Burrard. Y
�comprendo que puede empezar inmediatamente? (Cuando la c�mara regresa a �l, vemos que
es el HOMBRE SIN PIERNAS del comienzo del episodio. �l asiente. Es muy escalofriante. La
SRA. HOLT todav�a lo ve como el SR. BURRARD.) Estupendo.
(DOGGETT entra a la morgue. SCULLY
est� haciendo la autopsia del voluminoso cuerpo del SR. POTOCKI. El cuerpo est� cubierto
con una s�bana. SCULLY trabaja cerca de la mitad inferior del cuerpo.)
DOGGETT: Un sujeto muy grande,
�verdad?
SCULLY: Grande es un t�rmino
relativo, Agente Doggett. Se necesitaron tres hombres robustos para traerlo aqu�. Gir�
la balanza en los 180 kilogramos.
DOGGETT: Eh, Hugh Potocki era un
hombre grande, con grandes apetitos. Adoraba los autos grandes, las casas grandes, los
negocios grandes. Se divorci� dos veces. Pose�a dos pensiones alimenticias, una con
sustentaci�n para ni�os. Nunca dej� de pagar. De hecho, parece haber malcriado a sus
esposas y ni�os.
SCULLY: No comprendo su punto.
DOGGETT: (sonriendo abiertamente)
Parece que tambi�n gustaba de mujeres grandes. Considerando la evidencia y los motivos, a
lo mejor podemos descartar a sus ex-esposas como sospechosas.
SCULLY: Bueno, considerando lo que
encontr� hoy, dir�a que tengo que estoy de acuerdo. (Con MUCHO desagrado, DOGGETT gira
alrededor de la mesa para observar el cuerpo. Lo que sea que vea, no es para nada grato.)
Deterioro de tejido. Trauma masivo en el intestino bajo y la pared rectal.
DOGGETT: �Es de algo que entr� o
sali�?
SCULLY: Pues, por desgracia hay
tanto deterioro que es dif�cil de confirmar. (DOGGETT hace una mueca de dolor. SCULLY lo
lleva a la pantalla para ver las fotograf�as. Ella le muestra las im�genes. Parecen m�s
radiograf�as, de ninguna manera son resonancias magn�ticas.) Saqu� resonancias
magn�ticas, que revelan una desfibraci�n mayor a lo largo del abdomen y, eh, en la zona
del est�mago.
DOGGETT: India es uno de los
principales puntos de tr�nsito del Tri�ngulo Dorado ([NOTA: Punto de encuentro entre
tres pa�ses: Tailandia, Burma y Laos.]). Este tipo entr� y sali� de la India media
docena de veces en los �ltimos 18 meses.
SCULLY: �Est� insinuando que es
una "mula?" �Un mensajero de hero�na o narc�ticos? �Un traficante de drogas?
DOGGETT: Se llena un globo de goma
con hero�na, se lo traga. Todos hemos visto esta clase de cosas antes pero �qu� tal si
alguien lo encontr� antes de llegar a destino y extrajo las drogas por la fuerza,
desgarrando su est�mago?
SCULLY: Bueno, yo dir�a, eh, que
es una buena teor�a, Agente Doggett, sin mencionar que es muy gr�fica, pero habr�an
quedado restos de las drogas en su sistema. Ni tampoco explica la p�rdida de sangre que
experiment� este hombre.
DOGGETT: Entonces volvimos al
lugar donde comenzamos. Nadie sabe nada.
SCULLY: No exactamente. Realic�
un an�lisis de descomposici�n para, eh, determinar la hora del deceso. Temperatura del
h�gado, acumulaci�n de gases, magnitud de la rigidez-- cosas de rutina. No es cien por
cien exacto, pero nos proporciona un acercamiento.
DOGGETT: �Cu�l ser�a el
acercamiento?
SCULLY: De 24 a 36 horas. (DOGGETT
reflexiona.)
DOGGETT: Pues, es inexacto.
SCULLY: Bueno, significar�a que,
eh, el Sr. Potocki habr�a muerto antes de abandonar Bombay.
DOGGETT: No. Significar�a que un
hombre muerto abord� un avi�n en la India, cambi� de aviones en Par�s, par� un taxi
en el Dulles, y luego se registr� en un hotel c�ntrico y le dio propina al botones. En
mi experiencia, los muertos no dan propina, Agente Scully. ([NOTA: Bueno, no vimos que el
Sr. Potocki diera una propina. �Acaso es una sutil referencia hacia el posiblemente
muerto y taca�o Mulder, digamos en Bad Blood?])
SCULLY: Le dije que mantuviera la
mente abierta.
(Ruido de ruedas chirriantes
mientras un ni�o de 12 a�os, QUINTON, se transporta en patineta hacia la escuela. Tres
muchachos de m�s edad lo est�n esperando. Uno de ellos, TREVOR, lo empuja de la
patineta.)
TREVOR: Ah... miren lo que le
acaba de hacer a mi patineta.
QUINTON: �Es m�a!
TREVOR: Si, seguro, �t� me la
vas a quitar? (Una pelea est� por acontecer. Un HOMBRE, el PADRE DE QUINTON se aproxima a
los muchachos y recoge la patineta.)
PADRE DE QUINTON: �Oigan!
D�jenlo tranquilo. �Qu� sucede aqu�, Quinton? (�l se da vuelta para enfrentar a
TREVOR quien parece algo nervioso.) Yo te conozco. �Tu nombre es Trevor? Est�s en
s�ptimo grado, �verdad? �Acaso no tienen nada mejor que hacer que fastidiar a los
menores?
TREVOR: Pues, se tropez� conmigo.
QUINTON: �Es mentira!
PADRE DE QUINTON: Suficiente.
�Quieres ser un bravuc�n? Encuentra a alguno de tu propia edad. Hablar� con tu padre si
es necesario. Vamos, Quinton. (El PADRE DE QUINTON lleva a su hijo hasta el auto. El SR.
BURRARD, el nuevo conserje, est� trabajando cerca de las bicicletas. �l levanta la vista
cuando QUINTON mete su patineta en la parte de atr�s del auto. QUINTON entra al auto.
Ahora vemos que el HOMBRE SIN PIERNAS est� sentado en su plataforma en el lugar de
BURRARD.)
OFICINAS CENTRALES DEL FBI
5:45 PM
DOGGETT: (al tel�fono, en voz
alta) Si. Gracias. Lamento haberlo despertado. Adi�s. (�l cuelga.)
SCULLY: �Mala conexi�n?
DOGGETT: El consulado en Nueva
Delhi. Hace tres semanas un empresario estadounidense fue encontrado muerto en su
habitaci�n de hotel. Eche un vistazo. (Le muestra varios documentos.) Un tal Sr. Albert
Brecht de Spokane. Los informes han sido dif�ciles de reunir. Los registros m�dicos
est�n en lengua hind�. El certificado de defunci�n est� en farsi y las an�cdotas
informativas est�n en... qu� s� yo-- letras que nunca antes he visto, pero s� le
consegu� una traducci�n de los resultados de la autopsia del Sr. Brecht. (�l saca otro
documento.) Trauma interno. Desgarramiento de abdomen. Ud. es la doctora-- parece como el
mismo modus operandi, �o no, Agente Scully?
SCULLY: Mire esto. El pasaporte de
Albert Brecht es reciente y expresa que su peso era de 93 kilogramos mientras que aqu�,
un forense m�dico hind� expresa que pesaba 108 kilogramos s�lo dos horas despu�s de su
muerte.
DOGGETT: Bueno, si hay alguna cosa
de la cual la gente dice mentiras, es de su peso.
SCULLY: Pues, esta es una mentira
bastante grande. Es decir, son 15 kilogramos de diferencia.
DOGGETT: Bueno, era un hombre
grande, de eso no cabe duda.
SCULLY: Si. Igual que nuestra
v�ctima del D.C. Todo lo preferible para alojamiento. (DOGGETT levanta la vista
suspicazmente.)
DOGGETT: �Alojamiento?
SCULLY: (lentamente) Pues, algo
tiene que explicar el aumento de peso, Agente Doggett. �Qu� tal, si lo que mat� a estos
hombres entr� y sali� de ellos por su propio libre albedr�o? Me refiero a, algo...
peque�o... con manos peque�as... viviendo... dentro de la v�ctima como una... una
especie de polizonte.
DOGGETT: Sabe que estoy de acuerdo
que es importante tener una mente abierta para resolver un crimen, pero... esta teor�a
suya exige una abertura con la cual... (�l sonr�e y se sienta) ... con la cual no estoy
precisamente c�modo.
SCULLY: Lo entiendo, Agente
Doggett y no puedo comprobarlo... pero apuesto a que si hubi�ramos pesado a Hugh Potocki
cuando lleg� aqu� desde Bombay, habr�a pesado 15 kilogramos m�s que su cad�ver.
DOGGETT: Es una teor�a, Agente
Scully, pero para mi mente y... en gran medida para el resto de mi ser, no... no tiene
sentido.
SCULLY: Valoro su resistencia pero
hasta ahora esta evidencia la respalda.
DOGGETT: Excepto una cosa... A�n
si hubiese algo viviente dentro de Hugh Potocki cuando lleg� desde Bombay... Ud. dijo que
el Sr. Potocki ya estaba muerto.
CHEVERLY, MARYLAND 10:07 PM (Una bonita casa suburbana. QUINTON despierta en su oscura habitaci�n. Un ruido chirriante lo ha despertado. �l mira a su alrededor y ve al HOMBRE SIN PIERNAS en la plataforma con ruedas. Aterrorizado, llama a su padre, suavemente al principio, y luego levantando la voz.) QUINTON: �Pap�? Pap�. �Pap�! �Pap�! ��Pap�!! (El PADRE DE QUINTON entra a la habitaci�n.) PADRE DE QUINTON: Quint, �qu� sucede? QUINTON: Hay un hombre aqu�. PADRE DE QUINTON: �Qu�? �De qu� hablas? (El PADRE DE QUINTON se acerca a la ventana y se asegura que est� cerrada. No hay se�ales del HOMBRE SIN PIERNAS.) QUINTON: Estaba aqu�, pap�. Justo all�. �No ten�a piernas! PADRE DE QUINTON: Quinton... Quinton, esc�chame. Las cosas que imaginas, las cosas que sue�as... no son reales. Y lo que no es real, no puede hacerte da�o. QUINTON: Pero, pap�, era real. Lo era. PADRE DE QUINTON: Quint, no hay nadie aqu�. (�l besa a su hijo en la frente.) Trata de dormir un poco. �De acuerdo? (QUINTON sigue nervioso cuando su padre abandona la habitaci�n y cierra la puerta.) (El PADRE DE QUINTON baja las escaleras hasta la TV que est� encendida en un programa de noticias.) PERIODISTA 1: (en la TV) No se niega que el orden mundial ha cambiado. Los Estados Unidos es la �nica super potencia-- en el sentido militar y en el econ�mico. Pero esto conlleva una responsabilidad. (El PADRE DE QUINTON va a su silla para ver la TV.) PERIODISTA 2: (en la TV) Nadie est� descartando las responsabilidades norteamericanas, ni aqu� ni en el extranjero. Pero un desahogo en las deudas del Tercer Mundo, desde mi punto de vista ser�a un paso positivo para resolver los asuntos del Tercer Mundo y los problemas del Tercer Mundo. Bueno, ahora es mi turno para estar en desacuerdo. Aliviar ese endeudamiento les permitir�a a estos pa�ses a encontrar soluciones sin la intervenci�n estadounidense... creo que est�s siendo ingenuo... No se niega que el orden mundial ha cambiado... (El HOMBRE SIN PIERNAS est� sentado observando al PADRE DE QUINTON.) (En su habitaci�n, QUINTON escucha los gritos en agon�a de su padre. QUINTON sale corriendo de su cuarto y mira hacia abajo. Su padre est� sentado en la silla.) QUINTON: �Pap�? (No hay respuesta. QUINTON empieza a bajar lentamente las escaleras.) �Pap�? (Todav�a no hay respuesta. QUINTON se acerca m�s a su padre. Vemos los ojos del PADRE DE QUINTON fijos y con sangre.) (La misma casa, al d�a siguiente. DOGGETT baja las escaleras y ve a SCULLY sentada en la mesa del comedor con QUINTON y la MADRE DE QUINTON. La MADRE DE QUINTON est� abrazando a su hijo, y llora suavemente. SCULLY levanta la vista cuando DOGGETT entra y ella se re�ne con �l en la gran habitaci�n. La situaci�n es muy perturbante para �l.) (DOGGETT suspira, viendo a QUINTON que llora con su madre. Ellos hablan en voz baja.) DOGGETT: La primera vez que vi un cad�ver, fue cuando ten�a 19 a�os y era soldado de la marina. Lo de este muchacho... fue horrendo. SCULLY: Si. Eso no es todo lo que asegura haber visto. DOGGETT: Eso es lo que los polic�as me dijeron. Por eso pens� que deber�amos venir aqu�. SCULLY: Dijo que llam� a su pap� porque hab�a algo en su cuarto. Le ped� que lo describiera. Dijo que era un mu�eco. Que no ten�a piernas. Y que se manten�a el aire con sus brazos. (QUINTON y su madre abandonan la habitaci�n.) DOGGETT: Pues, es un truco bastante bueno considerando lo que acabo de encontrar arriba. Impresiones de palmas en el dormitorio del muchacho. Se corresponden con las que encontramos en la habitaci�n de Potocki. Y esas son las buenas noticias. Tampoco respalda su teor�a porque esta criatura no entr� en el cuerpo de alguien. Sino que entr� por la ventana del dormitorio. SCULLY: �C�mo puede estar seguro? DOGGETT: Hab�a otra impresi�n en el alf�izar afuera de la ventana cerrada. Y alguien debi� haberla cerrado despu�s que esta cosa entr�. SCULLY: Cierto. Lo cual es exactamente lo que el ni�o dijo que su padre hizo. Pero tengo problemas con el padre. Es decir, no ten�a en absoluto la hemorragia masiva que encontramos en el Sr. Potocki. En el informe inicial del forense, lo hace sonar como si el tipo muri� de un embolismo cerebral. El �nico detalle notable en el examen externo fueron los ojos... en los cuales s�lo los vasos sangu�neos est�n agrietados. (SCULLY hace una pausa, logrando comprensi�n.) A no ser que esa sea la primera etapa. (DOGGETT observa mientras ella abandona r�pidamente la casa.) (Morgue. SCULLY entra, respirando fuertemente. Ella hace una pausa, luego se aproxima nerviosamente al cuerpo del PADRE DE QUINTON. Ella le saca r�pidamente la s�bana. Su barriga est� redondeada e hinchada, como la de una mujer embarazada. Ella se pone la bata y los guantes de goma, y enciende el micr�fono. Su voz es tensa.) SCULLY: Soy la Agente Especial Dana Scully. Soy doctora a punto de realizar un procedimiento no autorizado en un cuerpo. El, eh... individuo es un hombre cauc�sico. Edad, eh... no la recuerdo en este momento en particular. Su estatura es cerca de 1,80 metro. Y su peso est�... posiblemente sometido a cambiar. (Ella toma un bistur� del carrito m�dico a su lado. Vemos que ha dejado su arma sobre el carrito.) Supongo que la distensi�n podr�a deberse a gases en descomposici�n... pero eso parece improbable. (Ella hace una incisi�n, empezando en la base de la barriga y subiendo hasta el estern�n. Algo en la barriga se empieza a mover. Sorprendida, SCULLY retrocede y tira el carrito al suelo. Todo choca ruidosamente contra el suelo, incluyendo su arma.) Ah. (Una peque�a mano cubierta de sangre sale de la barriga. Le toma varios preciados segundos localizar su arma detr�s de una cortina. Ella se da vuelta y la apunta a la mesa de autopsia. La barriga del hombre est� abierta y ensangrentada, como las v�ctimas de los contagios del aceite negro en la pel�cula y al comienzo de la sexta temporada. Sujetando su arma, ella empieza a revisar la morgue. Ella ve un rastro de sangre, rodeado por peque�as impresiones de manos ensangrentadas sobre el suelo. M�sica muy tensa. El tel�fono suena, pero ella lo ignora siguiendo el rastro hasta un armario de abastecimiento. Ella abre la puerta y mira alrededor, pero no ve nada, y regresa al cuarto principal donde est� el tel�fono. Cuando la c�mara regresa al armario, vemos al HOMBRE SIN PIERNAS, ahora cubierto de sangre y quien sabe con qu� otras cosas, observ�ndola.) (Pasillo de la escuela primaria. Los ni�os r�en en el fondo. La SRA. HOLT est� reprendiendo al conserje, el SR. BURRARD.) SRA. HOLT: La confiabilidad es una de las partes m�s importantes de su trabajo. Estuvimos muy preocupados cuando no se apareci� esta ma�ana. (Ella se aleja. El SR. BURRARD entra a un armario y saca una cubeta con trapeador que tiene ruedas chirriantes. TREVOR camina por el pasillo, pero se detiene al ver que el SR. BURRARD se agacha al lado de la cubeta. Su imagen titila ligeramente. TREVOR observa, confundido, por otro momento. Suena la campanilla. TREVOR entra a su clase. La c�mara regresa al SR. BURRARD, pero encuentra al HOMBRE SIN PIERNAS en su plataforma con ruedas. Viendo fijamente a TREVOR.) (Oficina de Los Expedientes Secretos X. El monitor de TV muestra la cinta de un hombre hind� meti�ndose una antorcha encendida dentro de su boca. CHUCK BURKS se la muestra a SCULLY y DOGGETT:) (SUBT�TULOS: CHUCK BURKS: Llevan la devoci�n religiosa al extremo.) CHUCK BURKS: Se llaman fakires-- maestros m�sticos destinados a actos de autotortura para alcanzar la iluminaci�n espiritual. (Otra imagen de un hombre hind� que se ha hecho perforar y estirar extra�amente toda su cara.) Filmamos este video cuando viaj� a trav�s de la India a finales de los 70... Ah, viejo, mira mi cabello en aquel entonces. (En el video, un JOVEN CHUCK BURKS con cabello oscuro largo sonr�e y hace la se�al de la paz a la c�mara mientras otro hind� hace algo con una peligrosa serpiente.) SCULLY: El Agente Mulder consulta al Dr. Burks de vez en cuando y tengo que reconocer que he tenido dudas sobre �l en el pasado pero cuenta con ciertos entendimientos. DOGGETT: Bueno, podr�amos sacar provecho algunos entendimientos. CHUCK BURKS: Eh, bueno, estoy avergonzado por tener que admitirlo pero, no estoy seguro de qu� diablos est� ocurriendo aqu�. SCULLY: Estos maestros m�sticos... �tienen habilidades? CHUCK BURKS: Ah, ciertamente. Y habilidades parecidas a las que se refiri� cuando me habl� por tel�fono han sido atribuidas a lo que se conocen como m�sticos siddhi. Los siddhi son un tipo de fakires muy misterioso y particularmente poderoso. Estos siddhi, comunican sus pr�cticas secretas de padre a hijo ganando poderes ocultos con cada generaci�n. DOGGETT: �Qu� clase de poderes? (DOGGETT no est� impresionado con CHUCK BURKS. SCULLY escucha atentamente.) CHUCK BURKS: Poderes de la mente. Poderes que les ayudan a manipular la realidad. Poderes que les permiten volverse invisibles o tan peque�os como un �tomo. DOGGETT: Bueno, espero que sean peque�os. Sin importar en d�nde se metan. (SCULLY mira a DOGGETT, luego se dirige a CHUCK BURKS.) SCULLY: Chuck... �Podr�a hacerte creer uno de estos m�sticos siddhi que desapareci� de una habitaci�n cuando de hecho, est� parado enfrente de ti? CHUCK BURKS: Por completo. O camuflarse apareciendo enfrente de ti como, eh, bueno, virtualmente cualquier persona. DOGGETT: Lo siento, Dr. Burks, �es un... es profesor de qu�? CHUCK BURKS: Dirijo el laboratorio de Imagen Digital Avanzada en la Universidad de Maryland. Y, em, tengo un inter�s superficial. DOGGETT: Sin duda. (a SCULLY, con sarcasmo) Pues, esto ha sido... provechoso. (DOGGETT abandona el cuarto. CHUCK BURKS lo observa marcharse.) CHUCK BURKS: No me extra�a. SCULLY: �Qu�? CHUCK BURKS: Es dif�cil creer en algo cuando no puedes entenderlo. (SCULLY asiente lentamente.) (Casa de QUINTON. Tocan a la puerta. QUINTON la contesta. Es TREVOR.) QUINTON: Vete de aqu�. (QUINTON trata de cerrar la puerta, pero TREVOR lo detiene.) TREVOR: No, s�lo... d�jame hablar contigo. QUINTON: D�jame en paz. TREVOR: No, quiero decirte cu�nto lo lamento. QUINTON: No, mentira. TREVOR: Mira, en serio. Quieres... escuchar. (QUINTON escucha.) Lamento... lo de tu pap�. (QUINTON trata de no llorar. TREVOR mira hacia el patio y la calle tras �l con nerviosismo.) Creo, creo saber qui�n lo hizo. (Al d�a siguiente. Oficina de Los Expedientes Secretos X. SCULLY est� en el escritorio de MULDER tomando notas y revisando papeles. El escritorio est� tan desordenado como si fuera que MULDER lo hizo. Ella parece agotada. CHUCK BURKS entra.) CHUCK BURKS: �Agente Scully? (SCULLY se levanta y lo saluda. Algo la molesta. Parece vulnerable.) SCULLY: Chuck. Gracias por, eh, volver a venir. CHUCK BURKS: De ninguna manera. Eh... s�lo tengo un poco de curiosidad. Es decir, siempre es Mulder quien hace todas las llamadas y... SCULLY: Este, eh... este caso, estoy, estoy... tratando de verlo del modo que Mulder lo har�a y... por favor toma asiento. (Ellos se sientan. Ella est� en la silla de MULDER, y �l en la de "ella.") CHUCK BURKS: Por supuesto. Entonces, �cu�l es el problema? SCULLY: Describiste a estos, eh, m�sticos siddhi como hombres religiosos. CHUCK BURKS: Exageradamente. Creen que sus poderes se derivan directamente de lo divino. SCULLY: Entonces, �es de suponer que usar estos poderes para asesinar ser�a en oposici�n a eso? CHUCK BURKS: Peor. Violar�a el mero fundamento b�sico de la vida asc�tica. Pondr�a en peligro su alma eterna. SCULLY: Lo cual me hizo pensar que, eh... si estos siddhi se sujetan tan firmemente a su ortodoxia, entonces �cu�l ser�a la causa que los obligar�a a quebrantar su fe? CHUCK BURKS: No lo s�. SCULLY: �Algo humano? (CHUCK BURKS asiente.) �Venganza? CHUCK BURKS: Pues, tal vez, em... (SCULLY suspira y le entrega una p�gina del peri�dico del Observador de Bombay. El encabezado dice "Desastre de Vishi - 118 Murieron en la Cat�strofe de una Planta Qu�mica.") SCULLY: Esta es... una planta qu�mica norteamericana situada en una villa en la India llamada, eh, Vishi. Est� justo afuera de Mumbai que es mejor conocida para nosotros como Bombay. Hace cerca de seis meses en un descuido la planta liber� una peque�a nube de gas metil-isocianado. 118 de la poblaci�n en su mayor�a ind�gena de Vishi fallecieron. Pero no fue muy informado por aqu�. Pas� toda la noche haciendo verificaciones de las, eh, v�ctimas del desastre. Y una... finalmente captur� mi atenci�n. (Ella se�ala un art�culo m�s peque�o que detalla a otra v�ctima del Desastre de Vishi.) Ahora, yo dir�a, justo aqu�. Es un ni�o de 11 a�os... cuyo padre es descrito como un hombre sagrado de la casta Chamar. CHUCK BURKS: La casta de mendigos. Los fakires y m�sticos son... bueno, a menudo de baja natalidad. SCULLY: �Crees que el padre de este ni�o pudo ser un m�stico siddhi como lo que describiste? CHUCK BURKS: Podr�a serlo. Pero si est� en busca de venganza, entonces �por qu� mata a la gente que est� matando? (SCULLY lo ignora.) (Calle suburbana. TREVOR camina por la acera. �l escucha el sonido de una rueda chirriante por detr�s. �l se da vuelta, pero no ve nada. Nerviosamente, contin�a caminando. �l vuelve a escuchar el sonido y se da vuelta, pero otra vez no ve nada. El sonido se vuelve m�s fuerte y r�pido. TREVOR empieza a correr. Vemos que el HOMBRE SIN PIERNAS lo persigue en la plataforma con ruedas. TREVOR entra corriendo a su casa, acerc�ndose a su madre.) MADRE DE TREVOR: �Cielos! �Qu� te pasa? TREVOR: Nada. (TREVOR, como cualquier ni�o de 13 a�os, se recobra y se dirige hacia el patio trasero.) MADRE DE TREVOR: �Trevor? �Ad�nde vas? La cena est� lista. (Ella lo sigue afuera, pero no lo ve.) Trevor. �Trevor? La cena. (Ella camina alrededor de la piscina y ve a TREVOR tendido inm�vil en el fondo.) �Trevor! (Ella se sumerge al agua y nada hasta su hijo. A�n bajo el agua, ella lo agarra por la camisa, d�ndolo vuelta. Ella retrocede horrorizada. Ya no es su hijo, sino el HOMBRE SIN PIERNAS que la observa fija y amenazadoramente.) (M�s tarde esa noche. Una bolsa para cad�veres se cierra, cubriendo la mirada aterrorizada y sin vida de la MADRE DE TREVOR. DOGGETT observa mientras los param�dicos elevan la camilla y la llevan hasta la ambulancia. Ellos pasan enfrente del PADRE DE TREVOR que est� empapado y envuelto en una manta, a�n conmocionado. �l ha estado hablando con SCULLY.) PADRE DE TREVOR: Con permiso. (�l se da vuelta y sigue el cuerpo de su esposa hasta la ambulancia. SCULLY se acerca a DOGGETT que est� a un lado de la piscina.) SCULLY: Ella sali� para llamar a su hijo para cenar. Eso es todo lo que sabemos. DOGGETT: Qu� estamos haciendo aqu�, Agente Scully, porque no estoy seguro. SCULLY: �Qu� estamos haciendo? Una mujer falleci� en circunstancias inexplicables a menos de tres cuadras de una v�ctima anterior. Los indicios externos son una correspondencia directa. Los ojos de esa mujer. DOGGETT: Vi sus ojos. Pero le apuesto d�lares a rosquillas que no hubo nada que se le meti� adentro. Ahora, creo que estamos llegando a un l�mite aqu� y no s� c�mo decirlo pero tal vez est� viendo cosas que desea ver. SCULLY: �Acaso pone en duda mi integridad? DOGGETT: No, pongo en duda todo el condenado caso. Desde el mal llamado experto, a la evidencia que Ud. ha optado por ignorar, hasta el hecho de que su metodolog�a no nos ha acercado en nada a ver un patr�n o un motivo para capturar a este asesino. SCULLY: Le ped� que mantenga la mente abierta. DOGGETT: Si, bueno, trato de mantener la mente abierta pero tiende a cerrar mis ojos. SCULLY: Hay algo aqu�, Agente Doggett. Y le reconozco que es dif�cil de aceptar. Pero hay un motivo, un patr�n y hay una raz�n y lo veremos... pero no trabajando as�. DOGGETT: Si, bueno... espero que alguien lo vea. (�l empieza a alejarse de la zona de la piscina. SCULLY se da vuelta al escuchar a TREVOR escalando por el muro del patio. �l mira las luces de la ambulancia y a todos los desconocidos con desorientaci�n. SCULLY se le acerca lentamente.) SCULLY: Trevor. Trevor, soy Dana Scully... TREVOR: �Qu� pas�? SCULLY: Tu padre est� en la casa. Voy a llevarte... TREVOR: �D�nde est� mam�? (DOGGETT se ha dado vuelta y los observa.) SCULLY: (delicadamente) Trevor. (TREVOR respira fuertemente, tratando de no llorar, imagin�ndose lo que debi� haber pasado.) TREVOR: �l estuvo aqu�. El, el hombre peque�o. Lo, lo vi. �l... me sigui�. (Cuando TREVOR corre hacia la casa, DOGGETT y SCULLY intercambian una mirada.) (Estaci�n de la polic�a. El SR. BURRARD est� sentado inm�vil en una sala de interrogatorios con una ventana de observaci�n. DOGGETT, bebiendo de una taza de caf� lo observa desde el pasillo. CHUCK BURKS se re�ne con DOGGETT. �l est� alborotado.) CHUCK BURKS: �Agente Doggett? �D�nde se encuentra? �Ese es �l? DOGGETT: Si se refiere al conserje, s�, ese es �l, justo all�. (CHUCK BURKS empieza a colocar una c�mara de video sobre un tr�pode.) CHUCK BURKS: La Agente Scully llam� y dijo que, eh, Ud. hab�a arrestado lo que podr�a ser un completo m�stico siddhi. DOGGETT: Pues, la Agente Scully decidi� empezar con �l. Lo �nico extraordinario sobre este hombre es que no quiere hablar... con nadie. CHUCK BURKS: Bueno, �d�nde est� la Agente Scully? DOGGETT: Se fue, despu�s de horas de intentar interrogar a este tipo. A no ser que se levante de un salto y haga algo m�stico en los pr�ximos diez minutos, lo liberaremos. (CHUCK BURKS termina de instalar la c�mara.) �Qu� est� haciendo? CHUCK BURKS: El hombre que est� sentado all� podr�a no ser el hombre que est� sentado all�. De hecho, no podr�a haber nadie en absoluto all�. DOGGETT: En los pr�ximos diez minutos, ya no habr� nadie. (CHUCK BURKS mira la imagen en la c�mara.) CHUCK BURKS: Ah, vaya. �Agente Doggett? Tiene que echar un vistazo. (DOGGETT mira la imagen en la c�mara. En ella, se ve una silla vac�a donde el SR. BURRARD deber�a estar sentado. La imagen y la realidad no son iguales. DOGGETT sigue esc�ptico.) DOGGETT: Por favor. Es un truco. CHUCK BURKS: Si, pero no de la c�mara. (Una pausa mientras DOGGETT procesa la informaci�n.) DOGGETT: Aguarde, si... si �l no est� all�... CHUCK BURKS: Podr�a estar en cualquier lugar. (Casa de TREVOR. De noche. SCULLY toca la puerta. El PADRE DE TREVOR contesta.) PADRE DE TREVOR: Si. SCULLY: Se�or, lamento mucho tener que volver a molestarlo. S� que ha sido una experiencia muy dolorosa. PADRE DE TREVOR: Si... �qu� es lo que necesita? SCULLY: Necesito hablar con su hijo, Trevor, otra vez. PADRE DE TREVOR: �Se trata de su madre? SCULLY: Pues, Trevor me dijo que vio a un hombre... Nada m�s es algo que no tiene sentido y necesito estar segura. (El PADRE DE TREVOR asiente tristemente y va en busca de TREVOR.) Gracias. (Su tel�fono celular suena. Ella lo contesta.) (al tel�fono) Scully. (DOGGETT sigue en la estaci�n de la polic�a con CHUCK BURKS.) DOGGETT: (al tel�fono) Creo que deber�a regresar aqu�, Agente Scully. Hay algo que... SCULLY: (al tel�fono) �Qu�? DOGGETT: (al tel�fono) El conserje, est� aqu�... pero no lo est�. No puedo... no puedo explicarlo. (El PADRE DE TREVOR, alterado, regresa con SCULLY.) PADRE DE TREVOR: Trevor no est� en su dormitorio. SCULLY: Lo siento, s�lo aguarde un segundo. (al tel�fono) Agente Doggett, �qu� quiere decir con que no est� all�? (Escuela primaria. La SRA. HOLT y una PROFESORA est�n conversando en una oficina. Ellas escuchan el sonido chirriante en el pasillo.) PROFESORA: �Qui�n es? SRA. HOLT: �Hola? (El ruido contin�a. Ellas ven al SR. BURRARD y su cubeta con trapeador en el pasillo.) Sr. Burrard... pens� que... Bueno, no esperaba verlo de vuelta en el trabajo. (El SR. BURRARD sigue su camino por el pasillo. La SRA. HOLT le alcanza la tarjeta de presentaci�n del FBI de SCULLY a la profesora. Edificio Federal -- Washington, DC 20013.) Ella es la agente que lo vino a buscar antes. �Puedes hacer la llamada? (En el pasillo, QUINTON observa al SR. BURRARD. �l susurra en una radio de dos direcciones.) QUINTON: Aqu� viene. (El HOMBRE SIN PIERNAS abre la puerta de un armario de suministros y se mete. �l busca algo en un estante, luego levanta la vista r�pidamente cuando TREVOR, que est� sentado en el estante superior de la habitaci�n, deja caer una botella de unos 4 litros con alg�n qu�mico sobre la cabeza del HOMBRE SIN PIERNAS. El qu�mico hace su efecto. TREVOR salta y tropieza.) (En el pasillo, QUINTON vuelve a hablar en su radio.) QUINTON: Trevor, �est�s ah�? (�l escucha el ruido chirriante, luego ve al HOMBRE SIN PIERNAS que sale al pasillo. QUINTON est� aterrorizado y sale corriendo. �l se dirige hacia un tramo de escaleras y entra a un sal�n de clase. Se acerca a las ventanas, pero no puedo abrir ninguna de ellas. �l ve que la perilla de la puerta se empieza a mover. Luego, ve a TREVOR afuera de una de las ventanas.) TREVOR: �Sal de aqu�, vamos! QUINTON: No puedo, las ventanas est�n cerradas. TREVOR: �R�mpelas, �si?! Hazlo... (TREVOR hace una pausa y mira hacia atr�s de QUINTON. QUINTON se voltea lentamente hacia el sonido chirriante. El HOMBRE SIN PIERNAS est� con �l. Rechinando, el HOMBRE SIN PIERNAS se empieza a mover hacia �l.) Ir� por ayuda. (QUINTON observa, horrorizado, mientras el HOMBRE SIN PIERNAS se dirige hacia �l. SCULLY y la PROFESORA entran al sal�n.) SCULLY: Ah, gracias a Dios. QUINTON: (desesperado) �Haga algo! SCULLY: Quinton, �cu�l es el problema? (SCULLY y la SRA. HOLT ven que TREVOR est� en el sal�n con QUINTON.) QUINTON: �Es �l! �Es el hombre peque�o! SCULLY: �Qui�n? �Trevor? SRA. HOLT: Muy bien, ahora muchachos, ya d�jense de andar jugando. (SCULLY, concentrada en los ni�os, saca su arma y la apunta hacia TREVOR.) SCULLY: De acuerdo, no se mueva. No se mueva. SRA. HOLT: Espere, espere, �qu� est� haciendo? (TREVOR, imp�vido, camina hacia SCULLY.) QUINTON: �Det�ngalo! �Det�ngalo! (SCULLY respira fuertemente y se debilita.) SCULLY: No puedo. (Afuera, DOGGETT se estaciona. Se escuchan unos disparos.) (DOGGETT entra corriendo al sal�n de clase, con el arma en posici�n. La SRA. HOLT y SCULLY miran fijamente la figura en el suelo.) SRA. HOLT: Oh, por Dios. DOGGETT: �Qu� pasa, qu� sucedi�? �Agente Scully! Scully. ([NOTA: �La primera vez que la llama Scully?]) (SCULLY, llorando, abandona el sal�n. DOGGETT baja la vista hacia la figura sobre el suelo. Es el HOMBRE SIN PIERNAS, muerto. TREVOR corre hacia la entrada y mira al HOMBRE SIN PIERNAS y a QUINTON que tambi�n llora.) (M�s tarde esa noche. DOGGETT observa mientras un polic�a escolta a QUINTON y TREVOR hacia la parte de atr�s de un auto patrullero. DOGGETT se acerca a SCULLY que est� desconcertada.) DOGGETT: �Va a estar bien, Agente Scully? (Ella asiente levemente.) Tengo una idea de lo que sucedi� ah� dentro... y a Ud. Es decir, m�s o menos. (Pausa larga. Acercamiento en SCULLY. Ella no mira a DOGGETT.) SCULLY: (la voz se quiebra) Le dispar� a un ni�o. DOGGETT: La buena noticia es que se equivoca. SCULLY: Pero es lo que vi. Con mis ojos, en todo caso. �Sabe lo que es no ser capaz de confiar en sus propios ojos? DOGGETT: �Entonces por qu� le dispar�? (SCULLY explora su alma por un momento.) SCULLY: Por lo que vio el ni�o. Y en un instante me di cuenta que es lo que Mulder habr�a visto o comprendido. (SCULLY empieza a llorar.) Porque as� es como aborda estas cosas... sin sentido com�n ni prejuicio y con una mente abierta de la que simplemente no soy capaz. (Unas l�grimas caen por su rostro.) DOGGETT: Ha sido una noche bastante larga. No sea tan dura consigo misma. (SCULLY suspira.) Todo este asunto ni siquiera tiene sentido. SCULLY: No... lo ten�a. En cierta forma, lo ten�a. AEROPUERTO INTERNACIONAL SAHARA MUMBAI, INDIA DOS SEMANAS DESPU�S (De vuelta en el aeropuerto de la India. Un voluminoso HOMBRE NORTEAMERICANO transita a trav�s de los mendigos en camino hacia su vuelo. El HOMBRE SIN PIERNAS est� entre los mendigos. �l mira al HOMBRE NORTEAMERICANO.) Episodios P�gina Principal |