Marta Leonor González

Poesía 




Fotografía: Rafael Trovar

NO ESTÁ 

Qué de mí 
si en mi cama se extiende 
enrollada en mi cuello 
absorta de delirios 
con sus esmeraldas me mira. 
No es el ungido escorpión 
en el lecho entre horas, 
no está. Se retuerce 
me ataca con el flagelo 
de su cola. 
Escamosa va 
repta, serpentea 
fluctúa en serpentín 
y en retroceso arremete 
en azotaína con artilugios y añagaza. 

TIJERA

No sólo repta. 
En el pozo está, 
atrapada de aldabas. 
La mano confirma el orificio húmedo 
ojal oscuro de la infancia, 
vaginal caverna 
que la atrapa. 
La atrapa. 
El tacto pulula rodea el albergue, 
vacuo 
vano va sobre el veneno. 
Recorre la mano la hornacina, 
esponjoso el sitio y frío mullido en lo oscuro 
el vestido blanco es almácigo 
como torga. 

Boaco, abril 1978 

GALLINAZO 

Ezequiel D'León Masís 

Las alas baten su plumaje 
en juventud él es amplio 
gallo de plumas tornasoladas 
y naciéndole la crestita 
¡ay alitas! 
como pudieron seguir emplumando 
tanta sabia 
la arrugada descendencia familiar encrespa. 
Y en la trifulca el ardor se empluma 
Él retrocede y la espuela da lugar al chance, 
ennavajado el gallo su pluma es tersa 
y la pata que aprieta a la pescuezuda hembra 
amancebada entre arcillas rasca y picotea la punta de sus patas, 
en otro batir de alas el sacude y deja su polvo en ciernes. 

II 

Gallos fueron toda la vida, 

y gallitos de madres que también los guarecieron, 

los diminutos de alas cóncavas y muy cortas 
de pequeña cola 
pero de fálica cabeza amorfa 
el pico corto y cónico de avecillas 
las carroñeras de sus madres. 
Y de gallinas sé historias 
las magdalenas de plumaje suave 
plumas lanceoladas. 
Que una vez vi de nosotros. 

III 

Y a todos sirve el rey, 

el gallinazo. 
El hurtador buitre negro. 

CHARRAL 

Flemática mujer de hermoso pelaje 

en cintura 
enmarañado pelo, 
una araña carga en su pubis  ancestral 
negra hasta los meniscos, 
perturbadora de la noche 
calla, arrolla 
En la esquina ebria 
de Fresh Point 
su rostro negra asoma, 
tartamudea la anciana 
medusa embadurnada de olores. 

PERNOCTE 

Encorvada la garra del animal 

Uno. El otro sobre las crines 
el colmillo de mamífero siempre 
encima. Y el otro solo pellejea 
ladra y fuerza. 
El insomnio no conoce de paciencias. 
Perrea en la noche, la familia como una bandera 
que ondula en trizas.
Quizás alguna causa humana esconde esa oscuridad 
de nocturnas hienas desérticas, todo perdido en la quimera rosa 
en el ojo celador que pestañea, araña el silencio que lo invade todo, 
luz y sal 
sangre agitada en griterío y trasnoche. 



O

 

Hosted by www.Geocities.ws

1