CAPITULO VIGESIMO PRIMERO --Johnny... -- Que, papa?... --Noticias de Veronica. Te prometi traerrlas apenas llegaran, y cumplo con mi palabra como siempre. -- Carta... telegrama?... Dejame ver!.... Los ojos ansiosos de Johnny se han abierto a la sombra de las hondas ojeras. Todo el se ha estremecido tremulo de dichosa impaciencia. Esta recostado entre los almohadones de su lecho, limpio ya de fiebre, en plano de franca mejoria segun los medicos, manteniendo aun en zozobra el alma de aquel padre que parece vivir exclusivamente para el. --Las noticias son indirectas, pero inmeejorables. Un largo telegrama del dueno del Hotel San Pedro... --Ah!... --Un tal Monsieur Belot, sujeto muy ambaable dede luego. Me informa que Veronica y San Telmo estuvieron alli solo un dia y continuaron viaje el martes de la semana antepasada; lo cual indica un viaje increiblemente rapido... -- Viaje a donde?... --Directamente a Porto Nuevo, el lugar mmas cercano a la mina de San Telmo. La comunicacion de Cuyaba a ese lugar se hace por medio de balsas, piraguas y otras embarcaciones de remos... No es de extranar que las cartas tarden varios meses... -- Y ese monsieur Belot les vio?... Habllo con ellos?... --Claro hijo, puesto que pasaron un dia en su hotel. Parece muy satisfecho de que yo le haya telegrafiado y se pone a mis ordenes incondicionalmente... Pero ya no debemos tardar en tener noticias directas de Veronica... --Un lugar al que solo puede irse en pirragua, en canoa de remos... --Ella eligio su destino, hijo mio, y ess seguramente dichosa al compartir la suerte del hombre a quien quiere. Recuerda que me prometiste hacer un esfuerzo para olvidarla, tener voluntad, ser fuerte... Y ahora, hijo, quisiera hablarte de Virginia. --Tu tambien?... Mama me habla de ella ccada dia, y ella misma... --Ya se que no ha tenido empacho en conffesarte su amor ingenuo... me lo ha dicho tu madre, y te confieso que estaba muy lejos de ser el ideal de mujer que para ti me habia forjado... --Tu ideal y el mio eran el mismo, padree... --Quisiera que tuvieras la misma enterezza que yo para sufrir el desengano, para resignarte a lo que no tiene remedio... --Tal vez algun dia me resignare. --No de ese modo ambiguo... efectivamentte, probandolo con hechos. -- Con hechos? --Dejame explicarte. Una de las razones por que no deseaba que mis nietos tuvieron a Virginia por madre, era su salud delicada. Siempre la tuvimos por una enferma... Ultimamente he hablado mucho de ella con el doctor Ortega. El estima que en su corazon no hay lesion alguna... -- Ah, no?... Me alegro, papa... me aleggro por mama y por ella. --Alegrate tambien por ti mismo, y ponmee atencion. Parece que son sus nervios los que estan alterados, los que le producen el raro fenomeno de hacerle sentir los sintomas de una enfermedad que no tiene. -- Como?... --El asunto es bien claro: Virginia estaa enferma de amor por ti... Ya ves, cuando tu languideces porque una mujer no te quiere, hay otra que a su vez enferma por el amor que no le tienes... --Yo la quiero como un hermano, papa. --Tal vez; pero no lo eres, y ella esta muy lejos de sentir por ti los mismos sentimientos. Ella te quiere como mujer, no quiere vivir si no es para quererte... --Si, papa; comprendo... Pero deja que ppase mas tiempo... --No hay prisa de ninguna especie. Te deejo descansar y pensar. Mientras, voy a darle a tu madre las noticias que tenemos. Volvere luego con ella. Solo en su alcoba, Johnny ha hecho un gesto de profundo desaliento. Perdida Veronica, nada le importa ya, solo una honda compasion por sus padres, cuya ansiedad y preocupacion le atormenta... solo una blanda lastima por la jovenzuela de grandes ojos claros, de modales timidos, de dorados cabellos, como el enferma por un amor que se le niega. ***** --Mejor, verdad?... Mucho mejor... no haay mas que verle la cara... --Efectivamente... asombrosamente mejoraada. --Mi Jaime es un gran medico, aunque no soy yo la llamada a alabarlo. Veronica, sentada entre almohadones, una venda mucho mas ligera que en dias pasados, parece recobrarse por minutos, gracias a su prodigiosa vitalidad... Los grandes ojos mas profundos y tristes, tienen ya el brillo del fuego interior que siempre la animara, los labios han vuelto a ser frescos y rojos, como flor perfecta, como fruta bien sazonada. Sin esfuerzo alguno se ha sentado en la cama, poniendo atencion a los ruidos que llegan desde la galeria. --Quien da vueltas alla afuera?... De quuien son esos pasos? -- De quien han de ser?... De su Demetriio. Va desde la orilla de la ventana hasta la esquina, lo menos cien veces todas las mananas... hasta que mi Jaime sale de hacerle la cura y le dice como esta. Entonces se marcha a vigilar las obras de arreglo del otro bungalow. --El otro bungalow?... --Es tan grande como este, y arreglando por una persona que sabe, quedara magnifico. Quiere que lo llame para que el mismo le explique?... -- No!... no lo llame. --Como cosa mia... --Como cosa de nadie. No quiero verlo, nno me interesa!... --Esta bien, como quiera... -- Ya se ha marchado?... --No... esta parado en la esquina de la galeria, tomando el cafe que le lleva Ayesha. Le advierto que si no fuera por esa criatura se hubiera muerto de hambre, porque no hay forma de que se siente a la mesa a alimentarse como Dios manda... --Tengo ganas de verle la cara a la tal Ayesha. Por que no entra a limpear este cuarto, si como dice usted es nuestra criada? --Los nativos de la raza de Ayesha son bbastante particulares. -- Quiere usted hacerme el favor de saliir a la galeria y llamar a Ayesha?... --No creo que logre nada, pero lo intenttare... Ayesha!... Ayesha!... La senora San Telmo te llama... Ayesha!... No le digo?... Ha salido corriendo disparada... --Que pasa?... Que ocurre?... Necesitas algo?... Demetrio ha entrado en el cuarto apresuradamente, fijando la mirada ansiosa, primero en Veronica, luego un instante en la senora Botel, para volver luego a aquel rostro que tan ardientemente deseaba mirar, sobre el que sus pupilas se agrandan como queriendo sorber la imagen anhelada... Los ojos sedientes de la belleza de Veronica a pesar suyo brillan de placer al mirarla. -- Que hace falta traer?... Para que llaamabas a Ayesha?... --Veronica tenia curiosidad por verle laa cara... Le hemos hablado tanto de la tal Ayesha y es un tipo tan particular... --Efectivamente, es muy curioso... a lo mejor tiene buena memoria la muchacha. No hay que olvidar que fue criada de mi hermano Ricardo... Su mirada se ha vuelto dura y penetrante espiando el rostro de Veronica, impasible ahora bajo la mascara de fria dignidad. --A veces, las gentes mas humildes tieneen rasgos de fidelidad emocionantes. --Mi querido San Telmo, dejese usted de fantasear con la tal Ayesha. No es mas que una fresca y una malcriada!... Pero Dios mio, ya debe estar mi Jaime al llegar para curarla. Voy a preparar las pinzas y los vendajes, a lo mejor hoy mismo le quita los puntos... --Adela... --Vuelvo en seguida... Aprovechando ahorra que esta usted tan bien acompanada. Se ha ido dejandolos solos. Durante unos instantes se miran silenciosamente y al fin Veronica habla en su tono de amargo sarcasmo. --No es necesario que te sacrifiques; puuedes volver a tus paseos... -- Desairando la buena voluntad de la seenora Botel?... afirmando mi fama de marido desconsiderado y brutal... --Supongo que es la fama que deseas teneer, la fama que te satisface. --Tal vez, y tu estas encantada con tu ppapel de victima... -- Yo no estoy haciendo papel de ningunaa clase!... --Ya se que has mandado a buscar al Reveerendo Johnsson, que ha tenido el buen sentido de buscarse algo que hacer unos cuantos kilomentros rio arriba, y que aun no ha acudido a tu llamada. --Ya veo que vives espiandome. --Jamas he descendido tanto; pero como ssigues fuera de la realidad del lugar en que habitamos, voy a recordarte que en estas casas de madera se oye todo lo que se habla. --Sobre todo cuando se coloca uno debajoo de una ventana abierta, escuchando cuanto ocurre en el interior de un cuarto. --El cuarto a que te refieres es este, ees el que los Botel nos habian destinado a los dos. Por no molestarte he puesto mi hamaca en la galeria. Supondo que no pretenderas mandarme a dormir bajo los arboles. --Me interesa muy poco el lugar en que dduermas, y en cuanto a tu famoso cuarto, muy pronto lo tendras para ti solo. -- Que?... --Hoy me quitaran los puntos... Desde maanana quedara Adela libre de la responsabilidad de cuidarme, me quedare sola e ire a donde se me antoje, donde me plazca... --Perdoname que te haga volver a la reallidad. En Porto Nuevo, aparte de las casas particulares, no hay mas lugar para huespedes que los altos de la taberna, y ya puedes imaginarte la clase de hombres y sobre todo de mujeres, que suelen hospedarse en un lugar semejante. --No pienso quedarme en Porto Nuevo. --Yo si. Tu deber es acompanarme. -- Mi deber... mi deber!... Terminaras ppor hacerme reir, tan estupidamete hablas... -- Veronica!... --Estupidamente, si; con una jactancia, con una vanidad insoportable; como si fueras el dueno del mundo entero, como si la yerba tuviera que pedirte permiso para crecer y los astros para girar. Supongo que habras caido en la locura de creerte un semi Dios, gracias a las talegas de oro que el esfuerzo de otros te han regalado!... -- Veronica!... -- Que pasa?... No tienes bien dispuestoo el paladar para saborear verdades amargas?... --Piensa en las que yo pudiera decirte, si no hubiera resuelto tener la fiesta en paz!... -- Por que no me las dices?... Comienza;; estoy deseando escucharte... Que tienes que echarme en cara?... Algun fracaso politico de tu partido... alguna hazaña de mi padre que perjudicaba tus intereses, o los de tu familia?... Si no es de algo asi, no se de que tengas que tomar en mi venganza. Demetrio ha sonreido con sonrisa tan feroz, tan cruel y amarga, que desfigura las nobles facciones de su rostro, dandole la expresion de un endemoniado. A pesar suyo Veronica se ha estremecido, ha temblado; pero su orgullo es mas fuerte que su miedo, mas fuerte aun que la extrana lastima que aquel gesto de desesperacion le produce, y mirandole fijamente calla, calla, hasta que de labios de el brotan las palabras en torrente impetuoso, mojadas de la hiel de sarcasmo. --Que maravillosa actriz!... Es una lasttima que te hayan perdido los escenarios del mundo... Pero no te voy a dar el gusto de que puedas negarme tu infamia!... --Demetrio! --Perdoname... tambien me habia hecho ell proposito de no insultarte, de permanecer impasible esperando tu arrepentimiento... -- Mi arrepentimiento?... No tengo nada de que arrepentirme. -- Sigue!... Sigue encastillada, peor paara ti!... Pero oye mis ultimas palabras: Para salir de Matto Grosso, para recuperar tu libertad, para que un divorcio rompa la maldita cadena que nos ata, tienes que reconocer tus faltas, tienes que humillarte delante de mi, tienes que llorar y que suplicar, porque solo por lastima, si... por lastima, sere capaz de perdonarte!... -- Ingeniero San Telmo..., por favor!.... Pense que iban ustedes a reconciliarse... Ademas, ahi esta el Reveredno Johnsson, dice que Veronica lo mando a buscar... Yo ... yo... --Digale que pase. Adela sale muy nerviosa, mientras Demetrio se vuelve a Veronica una vez mas... --Ahi lo tienes. No ha resistido mas quee dos dias tu llamada; pero no ha de servirte de mucho lo que ese infeliz logre ayudarte... No hay mas camino para salir de aqui; acabo de señalartelo: el arrepentimiento, la humillacion, la expiacion por el dolor y las lagrimas!... Algun dia llegara, mas tarde o mas temprano... doblegare tu soberbia, pisoteare tu orgullo satanico. Y ahora, recibe a tu reverendo Johnsson!... que buen provecho te haga!... Ha salido violentamente del cuarto, mientras Veronica se ha encorporado en brusco ademan de saltar del lecho. --Es el Reverendo, Veronica... por favorr, calmese. -- Me mando usted llamar, senora San Tellmo?... --Si, Reverendo... Perdone que me haya aatrevido a molestarle. --No hice sino cumplir con mi deber, y aaqui estoy para servirle si en algo puede usted necesitarme... Frio, forzosamente sereno, circunspecto hasta resultar huraño, Johnsson permanece de pie junto al lecho de Veronica sin apenas mirarla. --La escucho, senora San Telmo... --Reverendo Johnsson... No quisiera abussar de su bondad, no quisiera traer mas dudas, mas dolores, mas angustias a su alma. Demasiado comprendo lo que sufrira usted en un medio como este, sin mas ley que la fuerza ni mas razon que la brutalidad. Demasiado considero y calculo lo que debe ser luchar solo aqui contra todas las fuerzas del mal; pero usted es el unico a quien puedo dirigirme... el unico hombre civilizado en cientos, en miles de kilometros a la redonda. No puede sorprenderle pues que me atreva a reclamarle su ayuda y su apoyo... --Ya se que me hace usted un gran honor confiandome sus penas. --No es eso lo que quise decir, Reverenddo; probablemente me he explicado mal, o me he equivocado al juzgarle... Si es asi, retiro todas mis palabras y ... --No, Veronica... por Dios... Senora Sann Telmo, quise decir; tenga la bondad de perdonarme. --Prefiero oirme llamar Veronica... Veroonica de Castelo Branco... es el nombre que me dio mi padre, el que quiero llevar siempre, devolviendo el que me han prestado. Sus ojos se han llenado de lagrimas, con esfuerzo ahoga el sollozo que acude a su garganta, y aquel dolor compartido en silencio, penetra hasta el fondo del alma del pastor, haciendole balbucear... --Senora San Telmo... --No me llame mas asi... --Asi es sin embargo como debo de llamarrla. Es su nombre y lo sera por muchos anos. --No, Reverendo... Estoy decidida a que no le sea mas. Para eso lo he llamado. Es preciso que yo salga de Porto Nuevo; que llegue por lo menos hasta Cuyaba... De alli hay telegrafo, hay medios de transporte. Es una poblacion al menos... Un lugar en que podria hacerse algo, en que no sere un mueble, un objeto, en que hay autoridades, leyes, un poco de justicia... -- Pretende usted que la ayude a escaparr?... --No, Reverendo... No seria un procedimiiento digno de usted ni de mi. --Tal vez fuera el unico camino sin embaargo... --Que esta usted diciendo?... --Hablo desde el punto de vista de las rrealidades de la selva. Escapar seria duro, seria dificil, se correrian mil riesgos; pero es lo unico que podria intentarse... -- Lo unico, dice usted?... Pero es que huyen los criminales, los culpables... Que piensa usted de mi, Reverendo Johnsson?... --Absolutamente nada, Veronica... No se trata de lo que yo piense sino de lo que se pueda lograr. --Usted era amigo de Demetrio... --Era... ha empleado usted la palabra exxacta. -- Quere decir que ya no lo es?... --Sigo considerandolo un hombre honrado,, aunque equivocado, violento, implacable... -- Implacable en que?... Le hablo el de tu venganza?... Le dijo... que tenia contra mi? --Solo se que no esta dispuesto a dejarlla marchar. --Ah, no, verdad?... Entonces, sus palabbras de antes, de hace un instante, cuando usted entraba, no eran solo un arrebato de colera; es como todo en el, una infamia premeditada!... --Le ruego que se calme. --No puedo calmarme. --Pone usted su salud en peligro... -- Mi salud... mi vida... de bien poco vvalen!... -- Veronica, no me importa lo que haya ppasado! Soy su amigo de usted, lo sere siempre... Estare a su ladao contra todo y contra todos, no me importa afrontar la colera de Demetrio San Telmo... que me persiguiese, que me matase... Pero no es contra mi contra quien el amenaza descargarla, es contra usted, Veronica. Si ve que trato de ayudarla, se enfurecera mas. Me ha dicho que la arrastraria hasta el fondo de la selva, y bien se de lo que es capaz un hombre desesperado... -- Desesperado?... Ha dicho usted desespperado?... --Porque el... el a pesar de todo, la amma. La ama.. -- Que me ama?... --Hay amor en el fondo de su odio; si noo lo hubiera no seria este tan fuerte, tan implacable... --Su odio... Los dedos tremulos oprimen las sienes; en la herida mal cerrada el latido de la sangre es como el golpear de un martillazo; pero su ardiente corazon indomable parece erguirse como la fiera acorralada, disponiendose para el combate. --Dice usted que esta desesperado..., yoo creo que esta loco, Reverendo Johnsson!... --No lo esta. Segun el mismo dice, por ssu desgracia... Su furia es como un vendaval que pasa desgajando los arboles, como un torrente que todo lo arrancase. Solo lo que se dobla, lo que se humilla, lo que no es capaz de oponerle resistencia saldra con vida de sus manos. --Que trata de decirme?... --Repito las palabras, que segun parece,, tanbien le dijo a usted. El necesita verla humillada; no la perdonara si no logra usted mover a compasion su alma. Sus suplicas y sus lagrimas seran el unico camino para que el le otorgue la libertad. -- Mis suplicas?... Mis lagrimas?... Perro por que tengo yo que llorar y suplicar?... --Se dara por satisfecho si usted lo hacce. Hallara un pretexto frente a su propia conciencia para faltar al juramento de vengarse... -- Juro que tomaria venganza en mi?... --Si, Veronica... Me ha prohibido hablarrle de esto; pero antes de conocerla, antes de ir a Rio, habia jurado ya esa venganza. -- Pues que la cumpla!... Si su soberbiaa incalificable le ha arrastrado a constituirse en Juez de alguien a quien no habia visto jamas, que cumpla su juramento, que termine su venganza! --Veronica... Yo le suplico que no tome usted esa actitud. --Es la unica compatible con mi propia ddignidad. Y tambien con mi amor... Si, Reverendo Johnsson, porque Demetrio de San Telmo ha sido amado por mi como ninguna mujer amo nunca a hombre alguno, con el primer amor de mi alma! -- El primero?... -- Tal vez pude enganarme que habia querrido antes; pero no, no era cierto. Mi corazon desperto para el, y todo el mundo fue distinto para mi despues que le hube amado. Todo se derrumbo, ambicion, vanidad, conceptos de la vida, ese anhelo tan humano de hallar la dicha facil. Al quererle, lo acepte todo: la renunciacion, la pobreza, el trabajo, el alejamiento de los mios, la lucha por la existencia en el medio mas hostil, mas miserable, y el... el... Ha erguido altanera su perfil de medalla, una decision inquebrantable brilla en sus ojos negros y arde en sus encendidios labios... --Digale usted a Demetrio que acepto su reto; que me quedo en Porto Nuevo, a su lado, compartiendo su vida!... Que no llorare, que no suplicare; que no lograra jamas verme humillada, y que el sera quien tenga que pedirme un dia por compasion, que salga del hogar, del infierno dondo tanto empeño tiene en sujetarse!... CAPITULO VIGESIMO SEGUNDO Demetrio ha salido con paso apresurado del bungalow de los Botel; marcha muy deprisa sin darse cuenta de hacia donde camina, atormentado solo por el rabioso anhelo de huir. --Patron Demetrio... Patroncito... -- Eh, que?... Muy cerca de el, de entre las hojas enormes de una planta tropical ha surgido la cabecita oscura y fina de Ayesha. Sobre la piel color de barro cocido, tienen un resplandor metalico los ojos mongolicos y birllan como pulpa de coco los dientes blanquisimos... -- Tu sabias que yo me habia escondido aaqui?... Viniste a buscarme, patroncito?... Sin responder, sin mirar apenas a la chiquilla que se acerca insinuante y zalamera, Demetrio se ha sentado en una de las altas raices retorcidas, enjugandose con las manos el sudor que empapa su frente y sus mejillas... -- Es insoportable!... -- Te molesta calor, patroncito?... Ayessha tiene algo fresco para ti... Espera... espera un poquito. --Por favor, dejame... --Nunca comes... Siempre estas rabioso yy triste por esa maldita mujer blanca!... -- Que has dicho?... --No dije nada patroncito... Pero tu suffres y Ayesha sufre contigo... --Sufrir... sufrir... No es acaso el desstino de todo lo nacido?... Pero oi perfectamente lo que dijiste... No vuelvas a nombrar asi a mi esposa, entiendes? -- Te enojas conmigo, patroncito?... Yo no lo quiero. --Ya lo se. Pero hablaras de ella con ell respeto debido, o te despedire definitivamente. --Si, patroncito. Pero eres malo con pobbre Ayesha... pobre Ayesha que tanto te quiere a ti. -- Quererme?... --Si. Mas que quise a patron Ricardo toddavia. -- Quisiste a Ricardo?... -- No te acuerdas?... Antes, cuando estuuviste aqui, que todavia no te habias casado con mujer blanca, te lo dije. Yo cuidaba de el; su ropa, su comida, su whisky... -- Su whisky!... --A veces le llevaba frutas... como estaas que te he traido a ti. Y el comia; cuando no habia bebido mucho, comia..., cuando no, solo pedia whisky y gritaba como loco... y tiraba frutas a cabeza de Ayesha si ella no corria. Pero era bueno conmigo. Y me ponia mano sobre cabeza y me miraba con sus ojos tan grandes y tan tristes. Me gustaria que tu hicieras lo mismo... Esta mano tan fuerte... Se ha apoderado de la ancha y tostada mano de San Telmo, acariciandola con sus finos dedos de nina... Despues, ella misma la coloca sobre su cabeza y sonrie con intima delicia... --Pesa tanto como un cesto lleno de ropaa... Con esta mano rompiste cabeza de la mujer blanca?... --Estas loca?... Que dices?... De donde sacas eso? Quien te lo dijo?... --Nadie me dijo, patroncito... No me mirres asi. Ayesha no quiere que te enojes; quiere estar contigo. Tus botas tienen barro... las limpio?... --Deja... --Las limpio mientras comes tus frutas, patroncito... Ni siquiera tienes sed?... --Sed, si. --Bebe agua de este coco... Es dulce... y fria como rio en madrugada. Bebela toda. Asi... Verdad que te sientes mejor?... --Si. --Vas a enfermar tu tambien si no te cuiidas. Nunca duermes y siempre caminas. Si ahora quieres dormir yo cuidare de que no se acerque ningun animal dañino. Patroncito... te lo suplico!... Oye una vez siquiera a pobre Ayesha... Demetrio ha mirado a la india. Acaso es la primera vez que realmente la mira; tan fresca, tan joven como una de esas frutas que rechaza su falta de apetito... que inutil para el sin embargo!... Sus cuidados le molestan, su presencia le fastidia, su voz, por ser voz de mujer, suena como crispando sus oidos; pero piensa que aquella criatura endulzo las ultimos horas, los ultimos dias de su hermano Ricardo y una mezcla de gratitud y compasion le hace ponerse de pie suavemente, dominando con un gesto amable el violento anhelo de huir. -- Quieres que te traiga una hamaca aquii mismo, patroncito?... Puedo ir corrriendo hasta el bungalow de los Botel y descolgar una de las que estan en galeria, sin dejar que nadie me oiga ni mi mire... Ayesah es muy lista, patroncito... --No debes serlo para esas cosas asi; poodrian tomarte por una ladrona. -- Quieres que la pida?... Quieres que ddiga a senora Botel que es para ti?... --No, Ayesha... te tomarias un inutil trrabajo, no la utilizaria. Estoy demasiado inquieto y no deseo dormir. --Patron Demetrio... patroncito... Dejass tus frutas?... Demetrio no ha vuelto la cabeza, no da señales de haberla oido; en realidad es como un ciego para todo cuanto le rodea; solo una imagen llena su imaginacion, solo un rostro de mujer parece clavado en sus pupilas, solo un nombre va de su corazon a sus labios, a sus oidos como si estuviera diluido en su propia sangre, como si corriera por sus venas siendo parte de el mismo. --Veronica... Veronica... Aquel nombre que parece deshacerse en sus labios como una exquisita golosina, como un panal de miel purisima que destilara en cambio sobre su corazon amargor de hieles y de mirra. ***** -- Esta usted escribiendole a Veronica, tio Teodoro?... -- Ah, Virginia!... no te senti acercartte... Algo inquieto como siempre que la inesperada presencia de Virginia surge a su lado, Teodoro de Castelo Branco ha dejado un momento la pluma que antes corriera sobre el papel llenando varios pliegos... Los claros ojos hipocritamente ingenuos han captado con asombrosa rapidez varios parrafos y hay un temblor de inquietud en aquellos labios de Virginia, tan dociles a la sonrisa forzada... --Yo pense que ibas a esperar a que ellaa escribiera para contestarle. -- Con la familia no es preciso guardar esos cumplidos... Y hay demasiadas dificultades para enviar las cartas, en el lugar en que ella esta!... -- Cuanto quieres a Veronica, tio de mi alma!... -- Mucho, Virginia ... mucho!... Han siddo necesarias estas interminables semanas de angustia, para medir hasta que punto esa criatura es par mi una verdadera hija del alma... --Ya... A los que se van les pasa como aa los que se mueren... todo hay que perdonarselo... -- Tu crees?... -- No te pongas serio... no te disgustess... Si yo tambien estoy deseando saber como le va!... Si yo tambien la quiero mucho... y si Johnny, bueno, la olvidara, la quisiera solamente como a una hermana... como iba a quererla yo tambien!... -- De verdad?... Todo tu pique, todo tu disgusto contra Veronica, no era mas que a cuasa de Johnny?... Me gustaria tanto comprobarlo!... --Puedes estar seguro... Me da verguenzaa confesartelo; pero no tenia otra razon ni otra causa... eran los celos que me trastornaban!... La idea de pensar que iba a casarse con Johnny... Desde nina lo quiero, tio Teodoro, y he sufrido tanto, tanto!... --Vamos... No tienes por que entristecerrte. Tus sufrimientos han pasado. Ahora eres duena absoluta de la situacion, y con un poco de habilidad de tu parte, todos tus suenos se veran realizados. -- Que feliz me haces hablandome asi, tiio Teodoro!... Quiero ser mejor que he sido siempre, quiero enmendar todas mis faltas, y para demostrartelo, voy a escribir yo tambien a Veronica. Y ahora, cuando salga con Johnny, el y yo pondremos en el correo las dos cartas... Termina la tuya, tio Teodoro, acaba pronto... ANtes de diez minutos estare aqui a buscarla!... ***** -- Tia Sara!... -- Que te pasa?... Que quieres, palomitaa?... Dona Sara de Castelo Branco ha dejado sobre su secreter los papeles que atentamente leia, para recibir las caricias de Virginia, que la besa colgandose de su cuello. -- Que te pasa, hijita? --Nada ti'ita... estoy nerviosa sin sabeer por que. Contenta, triste, impaciente... Johnny ya esta bueno... Johnny va a salir conmigo... --Eso no es motivo mas que de alegrarte.. Ahora eres tu la encargada de distraerle, de hacer que olvide, y ya sabes que para todos tus planes cuentas conmigo, que precisamente me estaba ocupando de ti. -- Que es eso que leias?... --La lista de invitados para el dia de ttu cumpleanos. Ya veras que fiesta... Me gustaria tanto que se pudiera anunciar en ella tu compromiso con mi hijo... --Es demasiado pronto, ti'ita, Johnny noo me quiere todavia... --Ya te querra. --Ya me querra y sera mio... mio enterammente, y entonces, que distinto sera todo para mi, que distinto!... Por un momento su ambicion, su codicia, su desesperado anhelo de triunfo ha asomado a sus pupilas; Dona Sara la mira un tanto sorprendida, pero Virginia vuelve a colgarse de su cuello... -- Tia querida!... no vas a escribirle aa Veronica?... -- Yo?... --Tu, si... escribele, ti'ita... --Es a ella a quien le corresponde escriibirnos. Ademas, ya lo habran hecho Johnny y Teodoro. --Johnny no. Johnny le ha prometido al ttio hacer lo posible por olvidarla, y como comprenderas no le va a escribir. El tio si creo que le ha puesto dos lineas y me ha pedido a mi que le escriba pero yo no se que decirle... Sin embargo, hay cosas que me encantaria que ella supiera. Por que no le escribes tu, ti`ita, y le cuentas que Johnny esta empezando a quererme... que el tio Teodoro ya no se opone a que se case conmigo... Que se de' cuenta de que no la echamos nada de menos, de que cuando ella no esta aqui, somos felices!... --Pero pequena mia, si Veronica esta muyy lejos, y muy contenta con su marido. No te ocupes mas de ella. -- Ti`ita!... si yo te pidiera como el mmejor regalo de cumpleanos que le escribieras a Veronica en la forma que te he dicho... -- Como... que dices?... SARITA: No entiendo lo que te propones, pero si eso va a hacerte feliz... VIRGINIA: Muy feliz!... Pluma, papel, aqui lo tienes todo. Una carta muy carinosa, sabes?... para que trague el anzuelo. Comienza diciendo: Mi querida sobrina: Extranamos mucho tu silencio, apesar de las grandes novedades que hay por aqui. Que feliz y tranquila esta ahora esta casa, hija mia, y que feliz me siento al poder decir que Johnny, curado de su arrebato, esta empezando a querer a Virginia!... ***** Don Teodoro ha terminado su larga carta para Veronica, y escribe ya la direccion, cuando la figura suave y silenciosa de Virginia surge de nuevo en la puerta del despacho. -- Acabaste tu carta, tio?... --Si... Tu escribiste por fin?... --Unas cuantas lineas. Si Veronica me coontesta le volvere a escribir una carta larga... pero soy mas tonta para expresar lo que siento por escrito... --Ya esta. Quieres llamarme a Genaro?.... --Johnny y yo haremos de carteros, tio.... Ya te dije que vamos a salir... Oh, por Dios, no cierres el sobre... dejame poner tambien mi cartita alli!... -- Pero hija!... --No te importa, verdad, ti'ito?.. Como Veronica no me quiere, a lo mejor una carta con mi letra en el sobre no la quiere abrir... Deja que vaya con la tuya y asi me sirves de padrino... es haciendo las paces como tu querias... Con gesto mimoso y ademan rapidisimo, Virginia se ha apoderado de la carta de don Teodoro. Con la habilidad de un prestidigitador, ha sustituido los pliegos escritos por los que ella traia. Luego, cierra el sobre respirando a sus anchas por fin. --Y ahora me voy corriendo; Johnny me deebe estar esperando en el auto furioso conmigo... Le he dado media hora de planton. Hasta luego, tio!... ***** -- San Telmo!... San Telmo!... --Estoy aqui. Como si despertara de un letargo de varias horas, como si volviera en si' tras el extasis doloroso en que sus pensamientos le hunden, Demetrio de San Telmo se ha apartado de aquella ventana donde pasara las horas sin sentir. Ya es de noche cerrada y un sirviente enciende las lamparas amarillas que oscilan a lo largo de la galeria. -- Limpiese los ojos, hombre de Dios, y acerquese a ver lo que le he traido de la mina... -- Todo eso es oro? --Cuatro taleguillas... dos para usted yy dos para mi. Es polvo de oro purisimo... Con la mitad de una de estas se dan mas de cuarto por bien servidos. Hagase cargo de que hemos doblado el capital en los ultimos veinte dias... No es para estar contento?... Esto hay que celebrarlo... Adela, trae whisky!... a ver si se anima usted, hombre de Dios. Esto le alegra el ojo a cualquiera. Mire... mire, otras dos talegas de pepitas... Ha hundido las manos en una de las preciosas taleguillas para mostrar un brillante puñado de pepitas entre los dedos temblorosos de codicia. -- A mi me emborracha mirar el oro. Con tenerlo asi tengo bastante. Usted es de otra pasta, tiene otras ambiciones; pero todo lo que se le antoje puede mirarlo aqui; una gran casa en Rio, alhajas, automoviles, vestidos, perifollos para su mujercita!... Parece un sueño!... --El whisky... Oh, caramba!... Acabas dee traer todo esto, Jaime?... -- Ey!... No metas la mano aqui. Esto noo se toca, entendiste?... Sirve... y dile a Veronica que se asome. Ya puede levantarse y andar por donde quiera. Un poco palida, pero serena y firme, Veronica se ha acercado a la mesa. Aun con el humildisimo vestido de percal que la senora Botel le ha prestado, parece elegante y distinguida, y los ojos del medico la recorren con cierto deleite que no pasa inadvertido a las celosas pupilas de Demetrio. --Con faldas esta usted mucho mas bonitaa... Parece mas alta... Quiere un poco de whisky?... --No, muchas gracias. Bastara un vaso dee agua para Demetrio y otro para mi. No podemos beber como ustedes porque no estamos acostumbrados al clima. La peor enfermedad de esta region es el whisky... -- Bebera agua el Ingeniero?... --Ni agua ni whisky. Guarde usted ese orro donde sea, doctor y dejeme tranquilo, de sobra saben todos que detesto el oro de esta mina... -- Su marido es un caso para exhibirlo!.... --Si... --Pero usted no puede brindar con agua ppor la primera remesa de oro que traigo de la mina desde que estan ustedes en Matto Grosso... Adela, busca una botella de Oporto que debe estar por ahi!... --Eso me gusta mas, doctor... Adela y yoo tomaremos Oporto... --Mi mujer no bebe nunca. --No beberia, ahora son lo bastante ricoos para que le encargue usted una caja de buen vino cuando pida su whisky. -- Quiere usted componer el mundo?... Coonvertirme en un marido de novela romantica... --No tanto; pero bien merece Adela un pooco mas de consideracion de parte de usted... -- Que dice?... Pretende darme leccioness?... --Empezare por darselas a Adela... -- Ah, si?... --Entre las dos tenemos el proyecto de pponer una escuela de maridos. Considero que hace mucha falta en Matto Grosso... --Quisiera verla convenciendo a los indiios de que no apaleen a la media docena de mujeres que suele tener cada cacique... --Empezaremos por los blancos, que son llos que tienen la obligacion de dar el buen ejemplo. --Nunca espere oir nada tan divertido.... ---Aqui esta el Oporto... y una copa... --Pon otra para ti. -- Para mi?... -- Claro, idiota!... A mi no... a mi no me des ese caramelo derretido. Yo bebere como siempre para darle la bienvenida a estas taleguillas y a la senora de San Telmo, que caramba!... Como quiera que sea, da gusto que haya en Matto Grosso una mujer tan bonita... Demetrio ha vuelto a aparecer en el marco de la puerta. Su rostro sombrio se dulcifica contemplando a Veronica bajo la luz amarilla de las lamparas de petroleo, y cuando terminado el brindis la ve salir hacia la galeria, va silenciosamente tras ella. -- Veronica!... -- Que?... -- Te sientes perfectamente bien?... Te consideras restablecida?... --Si... Puede comenzar el segundo ataquee... -- Veronica!... --El enemigo esta en pie, y con el floreete bien empuñado. Supongo que sera para lo unico que te interese mi salud. --No luces muy bien todavia... --El doctor Botel opina lo contrario, yaa los has oido. --Has adelgazado. Ese vestido... --Este vestido es de la senora Botel... Me queda tan ancho como a ti esa camisa. --Si... nos faltaba ese detalle ridiculoo; tener que vestirnos con ropa prestada... y de que tipos!... --Creo que no debemos mas que gratitud aa los Botel... --Pasado manana estara la piragua aqui. Traera todo el equipaje que quedo en San Carlos. -- Ah, si?... Y como conseguiste el milaagro de hacer que remontara el rio?... --Con dinero todo es posible. -- Es cierto... lo habia olvidado!... Erras tan pobre, cuando te casaste conmigo... Hasta de mi ropa me dijiste que era preciso desprenderme, y yo te crei, y yo te sacrifique con entusiasmo hasta el ultimo detalle de mi coqueteria... Yo!... ciega y loca de amor... --Veronica!... --No pongas esa cara tan triste... acabaaras por conmoverme a mi y perderas el tipo... Recuerda que tus condiciones son implacables, estamos frente a frente; como en aquel simbolico asalto de esgrima. Entonces luche mal; porque te queria... ahora es distinto, y como enemiga leal te advierto: no bajes la guardia, no tengas el menor decuido. Cuando me tire a fondo sera para destrozarte el corazon, para herirte tan hondo como tu me has herido a mi!... CAPITULO VIGESIMO TERCERO --Buenos dias. --Reverendo Johnsson... tan temprano ustted por aqui... --Y muy satisfecho de verla ya restableccida. Solo venia a saber de su salud. De pie en una de las cuatro escaleras que dan acceso al ancho portal del bungalow de los Botel, el Reverendo Johnsson se ha detenido dominando su emocion con una sonrisa. No ha visto a Veronica hace tres dias, se ha conformado con mandar a preguntar por ella, y hoy esta como deslumbrado, tras haber cedido al impulso irresistible. -- Por que no sube y se sienta un rato, Reverendo?... --Temo que van ustedes a salir. -- A salir?... --Su esposo ha conseguido que el Jefe ciivil le venda dos caballos de lo mejorcito de por aqui. Le oi dar las ordenes necesarias para conseguir arreos de montar a toda prisa. --De todos modos, no creo que eso indiquue, que yo voy a salir. --Hizo los encargos mas cuidadosos con rrespecto a la segunda silla, y en el bungalow que arreglan para ustedes, por el que acabo de pasar al venir para aqui, estan levantando una empalizada y un departamento para cuadras junto a la caseta para los sirvientes. -- Ah, si?... --Le digo esto porque se por la senora BBotel que no ha querido usted ver su nueva casa. --Reverendo... --No me ha sorprendido; aunque si ha de vivir en ella... --Segun a lo que llame usted vivir... --Veronica... Perdoneme que me atreva a hablarle de algo que acaso no quiera usted oir, algo para lo que usted ha dicho darme una respuesta definitiva; pero que no puedo admitir como tal... -- Como?... -- Que ha decidido?... El indio Iguazu eestara pronto aqui, con el puede usted mandar una carta a su familia... Esta vida no es para usted. Aun cuando, en honor del Ingeniero San Telmo, debo decirle que esta haciendo todo lo posible por ofrecerle a usted ciertas comodidades; pero yo creo... --Siento interrumpirle, Reverendo Johnssson, y que Veronica se quede sin oir el final de su interestantisima opinion; pero mi esposa y yo vamos a salir. Veronica ha contendio un movimiento de sorpresa. Desde que dejara el lecho se diria que Demetrio la espia, la persigue, surge a su lado cuando menos lo espera cortando toda conversacion con su palabra seca, con su gesto hosco, or su amarga sonrisa. --Acababa de anunciarle a la senora San Telmo que probablemente saldrian... --Una penetracion maravillosa, Reverendoo. --Solo faltaba averiguar si yo queria saalir... --He aguardado tres dias a que pudieras montar a caballo para llevarte conmigo a la mina. --Siento mucho que te hayas tomado tantaa molestia inutil. -- De ninguna manera, senora San Telmo, por mi no guarde usted el menor cumplido. Ni siquiera habia entrado, porque tengo el tiempo justo para volver a mi iglesia. Recuerde que hoy es domingo... --Y por ser domingo el dia mas propositoo para visitar la mina. --Perdomeme que les meta prisa, pero de aqui a alla hay una buena tiradita. -- Vamos, Veronica!... Tu caballo esta aaqui, Los caballos, muchacho!.. Veronica se ha erguido mas impresionada de lo que quiere demostrar; porque el primero de aquellos dos caballos es un retinto de largas crines, finos remos y pura estampa arabe, sorprendentemente parecido a aquel que tuvo que abandonar en las cuadras de su tio. -- Goliath!... -- Vaya montura fina!... -- Como?... Pero ese es el caballo que hha adquirido usted para su esposa, San Telmo?... Es un animal peligroso... --No para Veronica de Castelo Branco, ammigo mio... En casa del Jefe Civil le llamaban "Centella", pero puedes rebautizarle "Goliath", y salvo algunos detalles, te sentiras igual que cuando paseabas por los alrededores de Rio de Janeiro... -- De veras se siente usted capaz de ir hasta la mina en un animal asi?... --Aprendi a montar desde nina, Reverendoo; pero no deseo ir a la mina. Prefiero santificar las fiestas al modo de usted, que al de Botel y Demetrio. Si me lo permite bajare a su iglesia... nunca he entrado en ella. Desde aqui se ve tan blanca, tan bonita, que es casi lo unico que puede mirarse en Porto Nuevo. -- Quieres decirme que desprecias mi reggalo?... --Poco mas o menos, algo asi... Vamos cuuando usted quiera, Reverendo. No he olvidado que tenia usted prisa. -- !Lo siento por "Centella". Nadie lo mmontara ya que tu no lo has querido. -- Demetrio!... Ha corrido sujetando la mano de Demetrio que ya empuñaba el revolver contra el hermoso animal, pero sin poder impedir que escapasen unos tiros, que hacen acercarse a Adela asustadisima... -- Pero estan locos?... Que pasa?... Quee pasa?... que ha ocurrido?... -- Absolutamente nada, senora Botel! Su marido y yo salimos para la mina... Vamos, Botel!... Ha vuelto a guardar el revolver en su funda, mientras Veronica acaricia, calmandole, las negrisimas crines de "Centella". -- Nunca crei que hubiera un hombre capaaz de una cosa asi... Es preciso no tener corazon ni sentimientos!... -- El corazon es un gran estorbo en la vvida!... En marche, Botel! Se han ido... Aun asustado, el pastor estrecha la mano de Veronica. --Veronica... hizo usted mal en enfureceerlo asi; pero es indispensable, es preciso que usted salga de aqui. Venga conmigo hasta mi casa. Tomaremos una resolucion... --No, Reverendo... ahora no podria acomppanarle a su Iglesia. Vayase, dejeme aqui... Ahora no podria... Ha entrado en la casa conteniendo las lagrimas, y Williams Johnsson sigue despacio su camino. ***** --Veronica... Que mira?... Otra vez es de noche. Otra vez apoyada en la tosca baranda de madera de la galeria, Veronica mira con ansia aquel grupo de luces amarillas que se alargan como serpeientes luminosas, reflejandose en las aguas del rio. A esas horas no destaca la torrecita blanca de la iglesia de madera; pero el portal de la taberna brilla como si fuera el centro de la misera y tormentosa poblacion primitiva, fruto de ambicion y de codicia. -- No es hora ya de que vuelvan de la miina?... --Seguramente han vuelto por el otro cammino, y haran una parada en la taberna. Antes mi Jaime siempre lo hacia, y el Ingeniero San Telmo habra estado conforme... Veronica ha reprimido con esfuerzo un suspiro, y Adela la mira sin atreverse a formular los reproches que como una hermana querria dirigirle; pero le inspira demasiado respeto aquella criatura grave, taciturna, sombria, tan noblemente triste, tan hondamente pensativa, aquella criatura superior a quien no comprende su alma ingenua de triste esposa sometida. --Lo mejor que podia hacer usted es irsee a dormir. -- Y si no hubiera vuelto de la mina?.... Y si hubiera ocurrido algun accidente?... Nunca se le ocurre a usted pensar eso al ver que no regresa su marido?... -- Ay, querida!... Al principio yo viviaa temblando; que si las fieras, que si las serpientes, que si los nativos, que si una de esas enfermedades que atacan de repente... Que se yo!... Ya le he dicho que me pasaba las noches asi, temiendo ver a mi Jaime que me lo trajeran en una camilla. Pero como el se ponia furioso y me daba inmediatamente una demostracion de que estaba sano y vivo, opte por irme a dormir. -- Sano y vivo!... Supongo que la haria victima de las peores brutalidades... Como puede vivirse con un hombre asi?... Como puede sufrirse lo que usted ha sufrido?... -- Ay, Veronica!...Y que podia yo hacer para impedirlo?... Es mi marido... nos queremos apesar de todo. Yo lo quiero, el... bueno... ni en los perores dias dejo de traerme lo necesario para vivir. Si me ve realmente enferma me cuida, y hace que los demas me respeten... -- Y es eso todo cuanto se atreve usted a pedir?... Es eso todo lo que aspira usted en la vida?... --Podian ser mejor las cosas; pero podriian ser peores... Al principio hubiera querido volverme con mi familia, si hubiera tenido padres, hermanos; pero no tenia sino parientes lejanos que me criaron casi de caridad y que se sintieron muy satisfechos al librarse de mi. Aqui al menos estoy en mi casa, no tengo que mendigar un rincon en otro sitio. Oiga!... Creo que vienen alli... Si, son ellos; yo me voy a la cama antes de que me vea mi marido... Veronica ha retrocedido escondiendose en la penumbra de la galeria. Ve cruzar tambaleante la figura de Botel... luego Demetrio, silencioso, sombrio, inyectados los ojos por el alcohol, torpes los pies que le llevan, sin notar su presencia, hasta el fondo de la galeria. -- Veronica!... Que hacias aqui?... --Nada. Ha retrocedido hasta sentir la pared en la espalda. A la luz de la lampara de petroleo casi extinguida, distingue el rostro de el desfigurado y fiero, el brillo metalico de sus pupilas, la sonrisa de sarcasmo que distiende sus labios... --Supongo que no es ahora que regresas dde acompañar al pastorcito... -- Que?... --No fue contra el caballo, fue contra eel contra quien debi aputar mi revolver esta manana! -- Estas loco?... --Me las entenderia con 'el ahora mismo.... Te juro que estoy deseando tratarlo como se merece!... --No... no estas loco; estas borracho. SSolo asi podrias hacer responsable a un inocente y odiarlo sin motivo... -- Veronica!... --Has bebido hasta rezumar alcohol por ttodos los poros... que repugnante es verte asi!... Hasta tu aliento asquea!... -- Veronica!... Se ha erguido vivamente herido en su amor propio y sus manos se aferran a los hombros de ella, impidiendo todo intento de huida. -- Basta!... De todo esto no tienes que echarle la culpa sino a ti misma. Por ti... por ti!... Bebo porque sufro y sufro por ti!... -- Pero que es lo que pretendes?... Suelltame!... Sueltame!... -- Veronica!... Mi vida!... Se siente enloquecer. Al fin la tiene alli... al fin el apretado nudo de sus brazos se cierra sobre el divino cuerpo inutilmente soñado y deseado, y toda aquella juventud, limpia y fragrante, exquisita, es como un soplo de fuego que le enloquece, encendiendo en una llamarada insensata sus sentidos... -- No puedo mas..., eres mi esposa!... RRompamos el pasado, comencemos la vida!... Te quiero!... Te quiero! Todavia podemos ser felices!... -- Nunca!... Nunca!... -- Que?... -- Primero muerta!... Muerta, si!... Con violento esfuerzo se ha librado de aquellas manos que la oprimen, los torpes dedos desgarran sus vestidos; pero las sombras la protegen. De un salto ha ganado la escalerilla, se oculta tras la column y corre al fin, corre colina abajo, mientras asoma por el Oriente, el palido resplandor del dia... ***** -- Veronica!... Usted aqui?... Que pasa??... --Nada... nada, creo que ya no es nada, Reverendo... -- Pero esta usted sin fuerzas, rendida!!... Ha venido corriendo desde alla arriba, verdad?... -- Si... asi ha sido... --Esta usted mal... Venga, entremos en lla casa; alli me contara... Sientese aqui. Hare que le traigan en seguida una taza de te' bien caliente. Ha corrido usted mucho, verdad?... No, no me responda, no hable; aguarde... !Juana, Juana... haz te' inmediatamente. Mejor aun cafe; pronto... Veronica, por Dios!, que le ha pasado?... Llora usted?... --No... no debo llorar, no quiero llorarr. --Aqui puede puede hacerlo si lo desea; esta usted frente a un verdadero amigo, que diera gotas de su sangre porque no tuviesen que correr esas lagrimas... -- !Gracias... No es nada. Fue solo un mmomento, un estupido momento de miedo!... -- Ese hombre ha osado amenazarla?... --No... -- La ha insultado?... Ha querido maltraatarla acaso?... -- Yo le ruego que no siga preguntando!.... Gracias por haberme dado un refugio... permitame callar... --Veronica... resptare su silencio si ussted me lo manda; pero quisiera saber, es preferible que yo sepa para tratar de defenderla... San Telmo esta fuera de si; no se le puede otorgar mas credito que a un demente. En una ciudad se le encerraria en un manicomio, aqui se le permite andar en libertad, obrar como le plazca y tener armas en la mano... Casi sin darse cuenta ha estrechado entre las suyas, las manos de Veronica, tremulas y heladas, mientras con el paso silencioso de sus pies descalzos llega una sirvienta nativa trayendo el cafe que le pidiera su amo. --Tome un poco de cafe. Necesita reanimaarse, aun no esta repuesta de la perdida de sangre... Pero por que tuvo que huir asi?... No estaban alli Adela, Botel, los criados?... -- Botel!... -- Ya me lo imagino!... Les vi salir de la taberna. A Botel fue preciso que un indio le llevara el caballo de las riendas... apenas podia sostenerse sobre la montura, y en ese estado ese hombre... -- Calle, por favor!... -- Veronica, hableme como a un hermano!.... Que intento contra usted Demetrio de San Telmo?... --Puede usted figurarselo... Le juro quee no hubiera huido si mi vida solo hubiera peligrado... -- Como?... --Pero hay ofensas peores que la muerte.. -- Que dice usted!... se atrevio ese cannalla a...? --Despues de todo es mi esposo. -- Ya!... -- Pero no pude soportarlo!... -- Es increible!... Preciso es que el allcohol le haya enloquecido. --Reverendo Johnsson... usted sabe la hoorrible lucha en que el alma de Demetrio se debate... -- Yo solo se una cosa, Veronica!... Quee usted no puede permanecer ni un minuto mas a su lado. Es preciso que pida auxilio a los suyos. Entretanto tendra un asilo en esta iglesia, y le pedire a la senora Botel que me ayude a ampararla... -- Pobre Adela Botel!... Y a ella quien la ampara?... -- Es verdad... esto es un horrible calllejon sin salida, y usted se empena en cerrar la unica posibilidad de escape!... Escriba usted a su familia, Veronica!... Enviaremos un propio a Cuyaba. Pagandolo bien no sera dificil conseguirlo, y todavia tengo en mi poder cuatro talegas de oro de Demetrio de San Telmo. -- Que dice usted... con su oro?... --Personalmente no dispongo de nada, porr desgracia; pero obedezco mi conciencia al tomar lo necesario de este deposito, que puede usted restituir mas adelante si sus escrupulos llegan a tanto... -- Escribir a mi tio!... -- Digale la verdad... toda la verdad!.... -- La verdad, la horrible, la espantosa verdad!... --Hagalo ahora mismo. Pase a mi despachoo; conseguire al hombre que pueda llevarla. No vacile, no dude mas... Si mi pobre amistad hallara un eco en su corazon, si con mi pobre vida, con el sacrificio de mi triste vida pudiera yo lograr que salvara usted la suya... Unos paso han sonado interrumpiendole... y la voz no tarda en sonar. -- No es preciso, Reverendo Johnsson; laa vida de la senora San Telmo no corre peligro de ninguna clase!... -- Demetrio!... -- San Telmo!... Estaba usted ahi... --Ni siquiera han tenido ustedes la preccaucion de cerrar la puerta. Sombriamente sereno, extrañamente despejado, ardientes los profundos ojos grises sobre el rostro de una palidez impresionante, Demetrio esta apoyado en el marco de la puerta, desvanecida su embriaguez a golpe de dolor y de angustia, frio y altivo el gesto, como quien solo se sostiene por la llama milagrosa de la voluntad. --He venido a buscar a mi esposa. Aguarddare a que termine esa carta que puede usted enviar cuando guste, Reverendo Johnsson; pero si los Castelo Branco vienen a reclamarla, no la encontraran sino a mi lado... -- Que se propone usted, San Telmo?... --Soy yo quien debiera preguntarlo, Reveerendo Johnsson. Entra acaso en el ejercicio de su ministerio abogar por el divorcio, tratando de romper los lazos legales de un matrimonio?... -- Nuestro matrimonio no fue sino una faarsa premeditada, indigna, y no tienes derecho a sostenerla!... -- Pues la sostendre con todas mis fuerzzas!... Contra ti, contra el, contra los Castelo Branco si vienen... Ya no es una guerra de emboscadas, es el combate abierto, y hace mucho tiempo marque las unicas condiciones que admitiria para darlo por terminado! -- Y bien claro te respondi a ellas: No,, no y no. No lo lograras nunca, no me rendire ni a tus brutalidades ni a tus violencias! --Te ruego, te suplico que vengas conmiggo. No me obligues a seguir comportandome como un salvaje, seria muy lamentable que atentara contra la preciosa vida del Reverendo Johnsson... -- Serias capaz?... --Es el unico recurso que me dejas... -- No tengo armas, puede usted herir o mmatar a mansalva!... --Confio en que Veronica no me obligue aa ello. Veronica ha ido a responderle, pero un rumor de voces y carreras les hace a todos volver la cabeza... Y luego, desde lejos, la ronca voz de Botel. -- San Telmo!... San Telmo!... Ayesha llega tambien de pronto... sus negros ojos resplandecen... -- La piragua!... La piragua, patron Demmetrio!... El indio Iguazu esta en el embarcadero. Trae tres balsas grandes llenas de cosas... Todo el mundo corre al rio para verlo. Demetrio ha permanecido inmovil, mirando a Veronica fijamente; pero en sus ojos grises no hay ya el relampago acerado del odio, hay un dolor tan profundo, una tan desesperada tristeza, que los de ella se apartan impresionados y doloridos, como si temiesen tener que perdonar sin comprender. -- Patron Demetrio!... no vienes al rio??... -- Calla!... -- Otros querran comprar sus encargos.... querran robarlos si no los defiendes. Apurate, patron Demetrio... Ayesha se ha colgado del brazo de Demetrio. Es la primera vez que Veronica la ha visto claramente; armonica y sensual como una viva estatua de carne, altanera la frente morena, los ojos negros clavados en Demetrio como si nada ni nadie mas que el existiera, y un gesto de amarga satisfaccion desfigura el rostro de Demetrio. --La casualidad le favorece, Reverendo.... ya tienen con quien pedir auxilio a la civilizacion... Aprovechen el momento mientras a mi me llaman las realidades de la selva... Es curioso despues de todo!... Tres balsas de ropas y muebles son mas importantes que Veronica de Castelo Branco... -- Ingeniero San Telmo... --Son inutiles sus palabras, Reverendo. Vivimos en el reino de los hechos. Si mi esposa no toma voluntariamente el camino de nuestra casa, volvere por ella o la llevare del modo que sea. Vamos!... Ven, Ayesha... Al verles alejarse, el pastor se acerco mas a Veronica para hablarle en tono apremiante... --No tenemos tiempo que perder, Veronicaa. -- Esa es Ayesha?... --Si. Pero no me esta usted oyendo?... EEs preciso que escriba en seguida. El indio Iguazu sabra llevar el encargo discretamente... Pase a mi despacho... -- De donde salio esa india?... Desde cuuando la conoce Demetrio?... --Supongo que nada de eso importa en estte momento... --No. Ni ahora ni nunca. Escribire... CAPITULO VIGESIMO CUARTO -- Carta de su familia... al fin!... El Reverendo Johnsson ha entrado en el despacho, dondo Veronica termina la larga carta escrita a su tio, y pone en manos de ella el sobre blanco con las iniciales de don Teodoro y su letra ancha y firme en la direccion escrita. --Iguazu la trajo personalmente. Trajo ttambien unos regalos que ha quedado alli, sobre la mesa del comedor... Halle preferible que le agregara usted unas lineas a esa carta, despues de leer esta, y que el indio Iguazu haga salir en seguida, rio abajo, a un hombre de toda confianza, y si es posible que la lleve el mismo. --De mi tio, si... Con dedos que tiemblan de impaciencia, ha rasgado el sobre. Luego registra con ansia el exiguo plieguecillo cubierto de la letra menuda de Dona Sara. --Pues no, no es carta de mi tio... Solaamente el sobre esta puesto por el. No habia otra carta para mi?... --Solamente esta, muy bien recomendada ppor un tal Belot de que habla el indio... No es la que usted esperaba?... --No... Nunca pense que mi tia me hubierra escrito. --Tal vez este enfermo su tio... --No habria puesto el sobre. La ha leido, primero muy deprisa, bebiendo de un sorbo las lineas pueriles. Luego, una y otra vez mas despacio paladeando con su alma sensitiva, todo el veneno sutil, que el ingenio diabolico de Virginia hiciera verter en las lineas de aquella carta. -- Veronica!... Alguna mala noticia?... Estan enfermos sus parientes? Que les ha ocurrido?... --Nada... todo lo contrario. Esta carta me tranquiliza totalmente respecto a la salud de mi primo y a la felicidad de todos los de alli... --Menos mal. Pero no parece usted muy saatisfecha... --Solo siendo muy egoista podria dejar dde estarlo, Reverendo; pero esta carta ha llegado muy a tiempo, me ha traido a la realidad que olvide en un momento de ofuscacion... -- La realidad?... --Anoche fui cobarde; me acometio un mieedo pueril; hice mal en correr hasta aqui, hice mal en obligarle a enfrentarse a Demetrio, cuando debiera hacerlo yo misma, como lo hare yo sola desde hoy!... -- Veronica!... Yo le suplico... --No se preocupe de mi, Reverendo. He teenido un momento de debilidad, pero ya paso... --Permitame entonces rogarle que cierre esa carta y que la envie. --No, Reverendo. Nunca debi escribirla. -- Que ha podido decirle esa carta?... --Nada... leala usted mismo. Unas cuantaas lineas a las que contestare oportunamente, para que tengan noticias mias; pero no hay prisa. Tampoco es preciso enviar en viaje especial la respuesta... Escribire manana o pasado. Se ha levantado como una automata, ha salido como una sonambula, y ha cruzado, sin siquiera mirarle, frente al indio Iguazu, que sale tras ella sorprendido, atreviendose a hablarle al fin... -- No has visto tus regalos, reina blancca?... El Patron Belot me los dio para ti. Veronica no responde; parece no oirle. Bajo el sol quemante del medio dia sus ojos van hacia la colina. -- Mi lugar esta alli!... Si; alli esta su casa, el hombre que eligio entre todos, el sitio en que los demas deben creerla feliz aun cuando solo sea un infierno en que su alma agonice... Ha roto en mil pedazos la carta que escribiera para su tio... No huira, no pedira auxilio; enfrentara serena y valerosa su destino y lo enfrentara sola. Se siente mas fuerte, mas decidida; ahora sabe que Demetrio de San Telmo la ama tanto como la odia, ahora lo ha visto suplicar desesperado una caricia, y su belleza frente a aquel deseo es el alma terrible, el arma de dos filos con la que debe matar o morir... --Veronica... Veronica... El Reverendo Williams tambien ha salido, apartando al indio que les contempla sorprendido. Esta tan trastornado, tan fuera de si que toma las manos de Veronica en incontenible ademan de suplica, en ardiente ruego desesperado... --Veronica... Veronica... Yo le suplico.... --Perdoneme; pero es inutil... Que claraa se ven las cosas a la luz del dia!... Que claro lo he visto todo de repente!... No... No huire!... Peleare hasta el fin... --Y yo no puedo consentirlo... tengo el deber de defenderla. --Se lo suplico. Perdoneme... se lo supllico. Me haria usted mas daño que bien. Jureme, deme su palabra de honor de que no hara absolutamente nada por mi. Vuelva a su iglesia, a su vida tranquila, a tantos pobres como le necesitan a los que ha abandonado usted por mi... Adios, amigo mio... ***** --Tu sala ya esta lista... Quieres venirr a ver como quedo de linda, patroncito?... La mano de Ayesha tibia y fina, ha resbalado sobre el desnudo antebrazo de Demetrio, deteniendose en la ancha muñeca, mientras el de pie, apoyado en la empalizada mira hacia el pueblo con gesto sombrio. -- Por que no entras a descansar?... La senora Botel mando un pequeno jabali asado y yo mande dos hombres que trajeron las mejores frutas para ti... No quieres comer ya?... No quieres que yo te sirva?... --Creo que sera lo mejor despues de todoo. Se fue Botel ya? --Patron Botel salio para la mina. Indioo Pedro vino trayendole una buena noticia: mas oro, patroncito... mucho mas oro... Patron Botel estaba tan contento que abrazo y beso a la senora Botel y le hizo beberse una botella de vino... Por que no entras a tu sala?... Te acuestas en sofa. Yo te quito las botas y luego te traigo tu comida. Tambien puedes darte un baño si quieres... En la cocina hay agua caliente. En los paquetes que pusieron en tu cuarto hay ropa limpia. --Dejame... Que mas da!... Se ha encogido de hombros y cruza muy despacio el ancho portal del bungalow. Ha quedado mejor que nuevo, y dan una extraña sensacion de paz las habitaciones amplias y limpias, casi sin muebles; pero cubiertas por esteras de colores vivos... --Botel no quiso que yo pusiera tus paquuetes de ropa en el cuarto grande de la esquina, sino en el otro mas chiquito que esta al lado del comedor... --Si; esas fueron mis ordenes, Ayesha.... --En el cuarto grande de la esquina pusiieron todas las maletas, todos los baules y todas las cajas que el indio traia... --Es la ropa de mi esposa. Dejala alli.... -- Y el cuarto grande y lindo es el de lla mujer blanca?... --Eso pense. Pero lo mas probable es quee jamas lo pise. -- De veras, patron Demetrio?... Ella noo vendra nunca? Demetro se ha dejado caer en el sillon mas proximo, en lucha feroz consigo mismo. Como agudos puñales le traspasan las palabras a la vez ingenuas y maliciosas de la india, y otra vez oculta la frente entre las manos y siente que lagrimas de hombre, las mas amargas, las mas quemantes de su vida, acuden a nublar sus pupilas; mientra Ayesha se acurruca a sus pies, adivinando, sorprendida y feliz. --Mujer blanca se va con el Indio Iguazuu... La lleva hasta Cuyaba, patroncito... Ayesha queda contigo. Y llevare tu ropa al cuarto grande y Ayesha quedara en el cuarto chiquito. Me vas a dar los vestidos que la mujer blanca dejo aqui?... Me vas a regalar a "Centella"?... Me vas a llevar contigo a la mina?... Mujer blanca no pisara nunca esta casa... Sin ser vista, Veronica ha cruzado la puerta... --Siento contradecirte, Ayesha; pero la mujer blanca ya esta aqui. -- Veronica!... Tu!... Tu!... -- Te contraria mi presencia?... -- Contrariarme?... Que dices?... --Supongo que si... casi tanto como a laa tierna Ayesha. --Veronica... has venido... Has venido!.... Se ha puesto de pie, dominando apenas su loca, su insensata alegria; sintiendo como si su alma resucitara temblando a pesar suyo de una emocion nunca sentida. No importa que los labios de ella se plieguen en un gesto de ironia, no importa que sus ojos vayan duros y desafiantes desde su rostro al de la india, no importa que su voz suene otra vez en tono cruel de desafio. --Veo que todavia falta mucho que hacer aqui. Siento no poder permitir que Ayesha se quede contigo; pero la necesito en mi cuarto y en la cocina... -- Mujer blanca!... --"Señora" es como debes llamarme desde hoy, Ayesha. Prepara el baño del senor en seguida. --Pero... -- Corre!... Y vuelva inmediatamente a mmi alcoba. Alli te necesito. Supongo que querras afeitarte, peinarte y ponerte ropa limpia antes de sentarte a comer conmigo... --Veronica... Tu... --Yo tambien necesito ponerme, por fin, ropa mia. Dentro de una hora te aguardare en el comedor. Con tu permiso. Demetrio queda mirandola alejarse como deslumbrado; pero parecen volver en si las palabras de la india... -- La oiste?... La oiste?... --Tu eres quien por lo visto no la has ooido... Por que no haces ya lo que te ha mandado?... -- Patroncito!... Que dices?... --Debes obedecerla y respetarla... Se quue es dificil para ti; pero es absolutamente preciso. Ve a hacer lo que te ha dicho. Obedece o no podras quedarte aqui!... Se ha ido, mientras la joven india, como un animalejo castigado marcha hacia la cocina... la espuma de rencor en los labios... -- Mujer blanca.... maldita!... Tu si tee iras de aqui!... Ayesha lo jura. Te iras de aqui!... ***** Es ya de noche, y desde la galeria de su bungalow Demetrio de San Telmo ve encenderse las luces que se reflejan en el rio. El soplo de insensata alegria que la presencia de Veronica le produjera se ha extinguido... Vestido con su propia ropa parece mas esbelto, mas distinguido; pero no menos amargo ni menos triste... Y oye sin escucharla la loca charla de Adela Botel, que esta en el comedor junto a Veronica. --Bueno... le dejo; porque usted estara rendida y yo tambien estoy cansadisima... Pero estoy muy contenta, contentisima... Su casa esta preciosa. Y sus regalos me han gustado muchisimo. Que blusa mas linda y que perfume mas exquisito!... Ay, usted si sabe lo que es vivir!... Si quisiera usted ayudarme a hacer mi lista de encargos. --Con mucho gusto. Si usted quiere, manaana mismo. --Que Dios se lo pague... No crea que sooy supersticiosa, pero desde que ha llegada usted, ha cambiado mi vida. Me ha traido usted la buena suerte. Cada dia mas oro en la mina; mi Jaime cada vez de mejor humor. Esta manana parecia otro hombre de amable y fino...Y voy a arreglar toda mi casa siguiendo el consejo que usted me de. Creo que si seguimos asi, hasta va a ser agradable vivir en Matoo Grosso. --Sera un gran satisfaccion para mi. --Y ahora me voy corriendo que la tengo mareada y usted tiene que escribir. Adios, Veronica... que en su nueva casa sea feliz, tan feliz como se merece y yo le deseo... Hasta manana.... Cuanto la quiero, amiga mia!... Buenas noches, San Telmo... Enhorabuena!... Le dejo a usted feliz con su mujercita... No vengan, no se molesten mas por mi... Tengo que invitarlos a almorzar un dia de estos... Adios... adios... --Es insoportable esta senora Botel!... --Es una mujer buena y sencilla... Son ttan escasas las buenas almas en este mundo... Con tu permiso. --Veronica... -- Que?... Se ha detenido mirandola de frente. Pero frente a aquellos profundos ojos negros, Demetrio no sabe que decir... La mira, solo la mira y halla en ello el mas doloroso de los placeres, pues no halla belleza comparable a la de aquel rostro de lineas purisimas a quien el gesto grave y reservado reviste de una majestad de reina antigua. -- Quieres decirme que te vas para la taaberna?... --No ire a ninguna parte. Me quedare aquui. No quieres sentarte en la galeria?... Hay mucho fresco... --Voy a escribir. Con tu permiso... -- A escribir?... Pense que antes habiass escrito... No se ocupo el Reverendo Johnsson de enviar tu carta?... Con que ansia quisiera preguntar, con que angustia interrogan sus ardientes y desesperados ojos grises, con que quemante anhelo aguarda la respuesta, que Veronica retrasa como gozandose en su martirio. --Supongo que no me prohibiras escribirlle a mi familia... --Nunca te lo he prohibido. Creia que loo habias hecho ya... acabo de decirtelo. Lo haras ahora?... Pediras auxilio?... --Exigirme que te diga lo que voy a escrribir es peor que prohibirme que escriba... -- Perfectamente! No me digas ni una pallabra!... -- Vas a la taberna ahora?... --No necesito ir a la taberna para beberr cuanto se me antoje... Ayesha!... Ayesha!... -- Llamabas, patroncito?... --Traeme whisky... Aqui a la galeria... Una botella entera y un vaso... --Si... si, patroncito... Los pies descalzos corren silenciosos y rapidos, mientras Veronica llega hasta la baranda del portal... -- Iguazu!... Estas ahi?... --Aqui me tienes, reina blanca... Esperaando por la carta que me dijiste. Esta ya lista?... --Sube y sientate aqui. Te la dare apenaas la termine, y saldras para Cuyaba inmediatamente... --Como mandes, reina blanca... Llevando tu carta mi piragua volara sobre el rio. --El whisky, patroncito Demetrio... --Sirvelo... Bien lleno el vaso... y queedate aqui al lado mio, para que lo llenes cada vez que yo lo vacie... -- Me dejas quedarme aqui?... --Ya lo has oido. Dame mas... --En seguida, patroncito... Se ha colocado a sus pies, mirando a Veronica con gesto de desfio, voluptuosa y fiera como una tigresa joven; pero los labios de Veronica solo dibujan una despectiva sonrisa... --Un bello cuadro de familia... No te immpacientes, Iguazu, terminare la carta en seguida. --Quieres que cante para ti, patroncito??... --Si, Ayesha... canta. --Se una cancion muy bonita... La cantann las mujeres de la taberna. Veronica ha llegado al comedor. La pluma resbala lentamente sobre el papel blanquisimo, mientras desde la galeria, suena la voz de Ayesah como en alegre son de desafio... CAPITULO VIGESIMO QUINTO -- Carta de Veronica, Teodoro!... -- Vaya, al fin!... Ya era hora de que rrespondiera a la mia... --Pero no es para ti... es para mi. -- Para ti?... Que dices?... --Le escribimios el mismo dia. Virginia echo juntas las cartas... -- Ah, si?... Teodoro de Castelo Branco ha echado atras la silla de su escritorio, para levantarse con un movimiento mas vivo y un gesto de disgusto mas expresivo de lo que hubiera querido demostrar... --Pense que me escribiria a mi primero.... --Yo hasta temi que se olvidara contestaarme... Pero ha sido educada y gentil por la primera vez en su vida... -- Estas segura de que no habia otra carrta para mi?... --Segurisima... Genaro acaba de traer ell correo, y no hay mas que invitaciones, cuentas, revistas y la carta de Veronica... -- Madre!... Que dices?... Johnny ha aparecido en la puerta del despacho. Presentimiento de su corazon enamorado?... Casualidad?... Fatalidad?... Quien podria decirlo!... Pero Johnny esta alli, empalidecido por la emocion repentina; acercandose a su padre muy deprisa... -- Carta de Veronica!... --Efectivamente, acabo de recibirla... -- Tu?... --Yo, si... No se por que se sorprenden tanto. Me ha contestado porque le he escrito y porque segun parece, el campo y la felicidad hasta un caracter como el de Veronica lo civilizan!... --- Felicidad?... --Si, hijo... parece que si. Don Teodoro ha leido los primeros renglones de la carta. Demasiado nervioso para esperar, Johnny se inclina tambien sobre su hombro y en la puerta de cristales que da al comedor, suave y silenciosa, como figura imprescindible, asoma Virginia. --Ya me ha dicho Genaro que habia noticiias de Veronica. --Si, palomita, si... Carta para mi... -- Por que no me la ensenaste, tita?... --Tu tio estaba tan impaciente... --Y Johnny tambien... ya lo veo... Como esta?... Que dice? --Apenas la vi por arribita... Quieren lleerla en voz alta para que todos nos enteremos?... --"Mi querida tia: Tu carta me ha alegraado y sorprendido... No esperaba tener noticias tuyas directamente; pero te las agradezco muchisimo... Es muy grato para mi pensar que despues de todo, hay alguien en Rio de Janeiro que se acuerde de mi..." Bueno... esto es una injusticia; yo le escribi con la misma fecha... --Sigue, sigue, papa... Todavia Johnny esta muy palido, sus manos se aferran al borde de la mesa; el alma entera parece concentrarse en sus oidos... --"Mucho me alegra la paz y la dicha de ustedes. Seria un verdadero remordimiento para mi si ustedes no fueran dichosos, mientras yo me siento tan feliz..." -- Eso dice?... Estas seguro?... -- Leelo tu mismo!... --" Que tontamente se temen a estas regiiones!... Son bellisimas, y disponiendo de toda clase de comodidades como Demetrio y yo tenemos en nuestra casa de aqui, se vive tan bien como en el propio Rio de Janeiro. El pueblecito es pequeno. Se divisa entero desde los bungalows que estan en lo alto de una colina. Desde luego, no hay acueducto ni planta electrica; pero tampoco se necesitan, disponiendo de casi una docena de sirvientes indios... " -- Esta Veronica tiene una suerte!... Naacio de pie como aquel que dice... -- Sigue, sigue, papa... --"Demetrio ademas me reservaba una sorppresa magnifica... Somos ricos. La mina que posee a medias con un doctor Botel, que es nuestro vecino, es la mas importante de cien leguas a la redonda... Cada dia se le descubren nuevos filones; creo que de seguir asi seremos irremisiblemente millonarios!... -- Eso no puede ser verdad!... Es una buurla de Veronica... Escribe eso para reirse de mi!... Ha saltado Virginia... -- Reirse de ti?... -- Y que tienes tu que ver con eso, paloomita?... -- !Es cierto... Absolutamente nada. Quiise decir, que podia ser una broma; porque no creo posible que de' tanto oro una sola mina!... Se' de gentes que han estado casi un ano en Matto Grosso sin conseguir nada que valga la pena... y en Porto Nuevo, justamente, Ricardo Silveira... Oh, que tonteria... nada de eso le importa a nadie!... -- Ricardo Silveira estuvo alli?... Comoo lo sabes, hija mia?... -- !No es que lo sepa... es que me lo immagino... oi decir que habia muerto en Matto Grosso!... -- Ha muerto Ricardo Silveira?... Como nno me lo habias dicho?... --No me hagas caso, tia... me puse nerviiosa y... dije una serie de tonterias... Termina la carta, tio Teodoro... --Si, papa... terminala. Aunque yo ya laa lei... Se ha dejado caer en una silla, como rendido por la intensa emocion sufrida, y tras mirar con desconfianza a su sobrina, Teodoro de Castelo Branco acaba de leer aquellas lineas que ya solo dona Sara escucha tranquila... --"Mucho me satisface la noticia del commpromiso de Johnny con Virginia. Espero y deseo que sean muy felices... Recuerdos a los que quieran recibirlos de mi... Par ti, el afecto de tu sobrina, Veronica." -- Una carta satisfactoria!... --Le hablaste del compromiso de Johnny yy de Virginia... pero aun no es oficial. --Como si lo fuera... -- !Naturalmente... como si lo fuera... Ademas, mama sabia que iba a darle con ello una satisfaccion y una alegria... Es un remordimiento menos... -- Bueno, hijo... yo creo...! --Sin 'el se sentira mucho mas feliz... Aunque ya se ve que es la mujer mas dichosa de la tierra, y que lo unico que desea es poder olvidarse definitivamente de mi. Su ira, su despecho, sus celos, van subiendo de punto... pero Virginia siempre tiene a mano el recurso de romper a llorar... y bien poco le cuesta fingir un sollozo que mueve la alarma de toda la familia... -- Virginia!... -- Que te pasa?... -- Palomita mia!... --No es nada... perdonenme... Tonterias.... Yo no hago ni digo mas que tonterias... Perdonenme... perdonenme todos. Voy un rato al jardin... Se ha ido estrategicamente, y tras ella Sara se pone de pie... -- Pero si esta llorando... Virginia... hijita... Eres muy duro con ella, Johnny; deberias darte cuenta de que hablando de esa manera la haces sufrir... Virginia... Mi Virginia!... Palomita! Se va tratando de alcanzarla, mientras la mirada de Teodoro se vuelve a Johnny... --Johnny... hijo... -- Tambien vas a reprocharme, papa?... -- No, Johnny, al contrario... Lamento ssolo el daño que la lectura de esta carta ha hecho. Es tan extraña... tan desconcertante; nunca pense que Veronica escribiera asi... Ni que no contestara una carta como la mia... -- Los celos son una pasion ridicula!.... -- Que tiene eso que ver con lo que te eestoy diciendo?... -- Nada!... Es algo que me digo a mi missmo. Hay que sacudir el pasado... Hay que comenzar de nuevo la vida... Me gustaria poder escribir a Veronica que yo tambien soy muy feliz!... -- Pero hijo! --Dispensame, papa... Me alegro muchisimmo de habernos equivocado con Demetrio de San Telmo... Y con tu permiso... Voy a buscar a Virginia... -- Que rara es esta carta!... O no conozzco yo a Veronica... o no fue sincera al escribirla!... ***** -- Que es eso?... Son tiros?... --De la escopeta de su Demetrio, que debbe estar cazado por ahi... -- Demetrio?... Pero no fue a la mina?.... -- Vamos!... Asi estan todavia las cosass?... Su Demetrio no ha ido a la mina mas que un dia o dos... Y eso, llevado casi a la fuerza por mi marido... La senora Botel acaba de instalarse comodamente en la salita que forma el centro de bungalow de los San Telmo, entre el comedor y la galeria. Alegre y decidora, mejor arreglada y mejor vestida, contrasta su aspector con el de Veronica, siempre palida, reservada y grave... --Es increible... -- Increible que?... -- Que no sepa usted lo que hace su mariido... cuando todo el mundo lo comenta en el pueblo!... -- Ah, si?... --No va nunca a la mina; no se preocupa para nada de sus intereses... tampoco baja al pueblo ni a la taberna... --Pense que cuando salia iba a algun sittio... y si no son la mina y la taberna, no se donde pueda ir aqui... --Nadie lo sabe a punto fijo... y cada ccual se imagina lo que le da la gana. Pero yo puedo decirle que muchas veces le he visto rondando esta casa, con la escopeta al hombro y el animo pronto como el que espera o vigila... -- Ah, si?... --Otras veces sube a la parte mas alta dde la colina y con los gemelos de larga vista, esta horas y horas mirando hacia el rio... Cualquiera diria que espera alguna cosa!... Se imagina usted lo que pueda ser?... --Si... me lo imagino... --Usted en cambio, encerrada entre estass cuatro paredes, que ni siquiera nosotros, por ser vecinos, nos visita... --Ire a verla uno de estos dias, Adela.... -- Por que no van esta tarde a cenar connmigo?... --Se lo dire a Demetrio... --Insista, por favor... Insista... se diice por ahi que 'el se desvive por complacerla... -- Quien dice semejante tonteria?... --Perdoneme si he sido indiscreta... perro me gustaria tanto que fuera asi... La gente habla de una nueva lista de encargos a Cuyaba, todos destinados a hacer esta casa mas comoda y mas linda!... Pero no la molesto mas con mis tonterias. Ya la vi, ya se que esta bien... Me voy a preparar las cosas por si tengo la suerte de que vayan ustedes a cenar conmigo... --Hare lo posible... -- Es todo lo que le pido!... Y no tome las cosas tan a pecho... o tomelas un dia, usted que tiene caracter, y ponga de patitas en la calle a la india!... Oh, perdon... he dicho otra tonteria!... --No se preocupe, Adela... No me ha dichho usted nada nuevo; que en todos esos paseos, en todas esas cacerias, en cada paso que da San Telmo, no va nunca solo, que le sigue los pasos la india Ayesha... ***** --Amito Demetrio... No vamos a volver a la casa?... --No. En lo alto de la aspera colina, el revolver al cinto y al hombro la escopeta, inmovil como de piedra, en su puesto de vigia, Demetrio de San Telmo contempla la superficie del rio, escudrinando cada islote, cada tronco, cada monto de ramas que arrastra la corriente, con sus potentes anteojos de larga vista. -- Que esperas que venga por el rio, pattron Demetrio?... --Pueden venir muchas cosas, Ayesha... EEl indio Iguazu se fue hace muchos dias... Llevaba una carta de ella. Puede que la respuesta sea el propio Johnny de Castelo Branco; pero le conozco bien... No vendra solo al corazon de la selva, traera todos los medios para arrebatarmela... -- Por que te importa tanto la senora?.... Ella no te quiere, no te cuida, no te atiende... Pasas el dia solo, lejos de ella. Por que te importa tanto mujer blanca?... --A veces quisiera que se fuera para sieempre... otras... -- Otras que, Patroncito?... Hablale a AAyesha... Ayesha es fiel como tu perro, como tu caballo, como tu escopeta... --Si, Ayesha... Ya se que eres fiel; perro se tambien que no puedes entenderme... -- A veces, que?... Dime... -- A veces pienso que no me la quitaran,, que no me la arrancaran por la fuerza... Conoces tu bien la selva, Ayesha?... --Como mis propias manos, patron Demetriio. -- Serias capaz de guiarme hasta un sitiio donde no pudieran encontrarnos jamas?.. --Naturalmente... Ayesha te llevara dondde nadie nos encuentre, y hara para ti una cabaña de palmas y tejere con mis manos hamaca de plumas para que tu duermas... Llevame contigo, patroncito... Vamonos a la selva! -- A la selva, con ella!... -- Con ella?... Con mujer blanca?... !Noo... no... Mujer blanca te odia!... Ayesha te quiere!... Te quiere!... -- Estas loca?... Levantate de ahi! Ella se ha abrazado desesperadamente a sus rodillas, pero Demetrio la aparta nerviosamente, como a un animalejo demasiado pegajoso, mirandole despues arrepentido y compasivo... --No quieres a Ayesha, amito?.. --No es eso... --No me quieres... La quieres a ella!.... --Si... --La quieres... la quieres... La quieress para siempre, patroncito Demetrio?... --Si, Ayesha... Creo que para toda la viida!... Para toda mi triste vida... -- Y si los hombres blancos te la quitann?... Ella quiere ir con ellos. -- No me la quitaran!... No me la quitarran por la fuerza!... Oh!... Ha visto algo en la superficie del rio que le hace acercar a los ojos los prismaticos, mientras sus labios se crispan... -- Que tienes, patron?... -- Una lancha en el rio!... -- Que?... que?... --Si... si... Una lancha motor que avanzza por el rio... -- Lancha motor?... La lancha sin remos de que hablaba el indio Iguazu?... La lancha de un patron, de un patron Belot que mando regalos para mujer blanca?... --Seguramente... Y en ella... -- En ella, que?... --Nada... Dejame... Necesito encontrar aal Indio Pedro. No se la llevaran!... -- Es por ella que viene la lancha sin rremos?... --Si, Ayesha... Vienen por ella; pero noo...! No!... Antes soy capaz de... No se... no se!... Corre a las caballerizas, dile a Diego que prepare los caballos y que rellene unas alforjas de comestibles!... -- Patron Demetrio!... --Corre a hacer lo que te he mandado!.... Y ni una palabra a nadie, entiendes?.. Ve!... ***** --Mujer blanca... Quieres oir a Ayesha?.... -- Eh, que?... Casi bruscamente Veronica se ha puesto de pie. Como un fantasma que se hubiera acercado sin ruido, como una viborella que asoma de repente entre las ramas su chata cabeza, se le representa la muchachuela de pie junto a ella, con algo a la vez perverso y desafiante en los metalicos ojos negros... -- Quieres oir a Ayesha, mujer blanca?.... --Creo haberte dicho ya que no me habless de esa manera... --Es igual como te llame; nadie va a haccerte un favor como Ayesha va a hacerte... --Un favor, tu a mi?... --Vengo a decirte que te vayas... -- Pero que estas diciendo?... Quien ha visto semejante insolencia!... Acaso tu patron Demetrio?... --Patron Demetrio me mando buscar al inddio Diego para ensillar caballos y preparar alfojas con comida. Patron Demetrio quiere llevarte lejos, donde nadie te encuentre... -- Que estupida mentira estas diciendo?.... --No es mentira. Patron Demetrio pregunttar a Ayesha si puede guiarlo por la selva donde nadie te encuentre. Patron Demetrio quiere esconderte de hombre blanco que llega en barca sin remos. -- Esconderme?... Pero, que dices?... --Ahora mismo 'el busca indio Pedro. Tieene revolver y escopeta... te hara ir a la fuerza. El vio venir barca sin remos desde lo alto de la colina... Huye, mujer blanca... Vete.... Deja patron Demetrio para india Ayesha, o nunca mas saldras de la selva!... Veronica ha retrocedido espantada. No acierta a creer, no puede comprender; pero hay una extraña sinceridad en las palabras de la india, hay algo que no es posible dudar en aquel juramento para el que alza los puños cerrados al cielo... -- Que viboras me piquen... que yaguarettes me coman el corazon y las entrañas... que rayos caigan en mi cabeza, si no es verdad que patron Demetrio te llevara a la selva!... Vete!... Vete con tus hombres blancos y deja para mi a patron Demetrio!... -- Ayesha!... Que haces?... Que dices?.... Demetrio de San Telmo ha aparecido oportunamente y al verle la india tiembla cayendo de rodillas... --Patroncito... perdon!... perdon!... -- Ayesha!... Fiel como mi caballo, comoo mi perro, como mi escopeta... Traidora... traidora y canalla como toda mujer!... -- Que?... --Patron Demetrio... matame... matame!.... Sus manos temblorosas de espanto se extienden esperando los golpes de Demetrio; pero Veronica se ha interpuesto entre los dos palida de ira... -- Quieto!... No des un paso mas, no te acerques a ella!... Era verdad!... Era cierto!... Planeabas esa infamia... era verdad!... --No... No fue verdad mas que un momentoo... Ha arrojado con rabia la escopeta sobre un mueble, mientras Ayesha temblando, arrastradose huye hacia un rincon y Veronica se yergue frente a el, friamente altiva, acusadoramente soberbia... -- Era lo ultimo que podias hacer, y lo has hecho!... --Nada hice... nada hubiera hecho... Fuee solo un instante de locura. El anhelo loco, deseperado de defenderme... -- Defenderte contra que?... Contra quieen?... --Demasiado lo sabes. Ya ha debido inforrmarte la fiel Ayesha... Ya sabras que viene por rio la lancha de Monsieur Belot... -- ?Que... pero... --Con tus amigos... con tus parientes.... Tal vez con un piquete de soldados y una orden de prision contra mi!... --Pero... -- Legan, si... ya lo sabes!... El efectto final que has esperado tres meses tranquilamente, el triunfo con que soñaste aplastarme, ya esta... ya llega... Antes de una hora estaran todos en esta casa!... -- Entonces?... Entonces lo que has estaado temiendo era eso?... Has estado espiando... por eso?... -- Si!.. Si!... No te hagas como que no sabes nada!... -- Demetrio!... Demetrio... Pero que malldita locura es la que arde en tu cerebro? Que terrible demonio se ha apoderado de tu mente?... Que clase de fiera, que clase de alimaña eres?... -- Un hombre. La peor fiera de todas, sii no existiera la mujer... -- Demetrio!... -- Un pobre hombre, que te ama desesperaadamente! Y que por amarte se odia y se maldice a si mismo!... -- Amarme tu... Tu a mi?... -- Lo sabes!... Lo sabes, lo supiste sieempre. Sabes bien que te quise desde el dia maldito en que nos vimos por primera vez... --Pero ese dia me odiabas ya... segun tuu propia confesion; ese dia yo no era ya mas que la victima inocente, escogida por ti para saciar tu venganza, por quien sabe que oscuras ofensas que jamas te hice... -- A mi no!... Pero a el... -- A el?... A el?... -- A el, si!... Acaso no tenemos la mismma sangre, acaso no nos crio el mismo seno, y no senti como en mi propia carne la verguenza de su vida y el martirio de su muerte?... -- Demetrio!... Demetrio!...que dices?.... -- Ricardo Silveira... Ricardo Silveira!!... No te parece que gritaran su nombre aqui hasta los arboles y las fieras de la selva?... No has sentido que su espiritu aqui vive y alienta?... No te desgarra el remordimiento frente a esta colina que tantas veces subio arrastrandose como una bestia?... -- Remordimiento?... Yo, remordimento?.... --Cada casa, cada piedra, cada rincon, ccada charca de Porto Nuevo, no te habla de su dolor y de su angustia?... Y esa taberna donde perdio la dignidad humana, y esa iglesia donde pretendiste refugiarte, no tiene detras un cementerio donde duermen sus restos? -- Pero Demetrio!... -- No!... Nada me has hecho a mi; pero lla sombra de mi hermano clama y grita y maldice; y como le pedi en una hora de locura, atormenta mis noches, oscurece mis dias y envenena la sangre de mis venas... Mi hermano... mi hermano... Mi desdichado hermano... -- Pero que tengo yo que ver con tu hermmano?... -- Que no tienes que ver?... -- Yo con el?... Como, cuanto?... --Veronica... Conseguiras hacerme enloquuecer!... -- Tu eres el que vas a lograr que yo ennloquezca!... De que me acusas?... Que hice yo contra Ricardo Silveira?... Habla!... Habla!... Dimelo todo claro de una vez!... Dime que le hice a ese hombre mas que tratarlo como a un amigo sincero?... -- No!... No!... Imposible!... No hay hiipocresia, no hay farsa humana que llegue a ese extremo!... -- Farsa?... Farsa dices?... Yo farsantee, yo hipocrita?... -- No mientas mas!... -- Nunca he mentido!... Y tu me acusas dde farsante, me has acusado de hipocrita siempre!... Por que?... Por que?... Dilo... responde!... Ha ido a el como una fiera; sus finas manos se crispan en los hombros de Demetrio clavandole las uñas; hasta que el la rechaza brusco y sombrio... -- Tengo la prueba!... -- La prueba de que?... -- De que puede ser, sino de tus amores con Ricardo?... -- Que?... Que?... Amores con Ricardo, yyo?... Yo?... --Amores si; amores... Es vano ya que fiinjas, es inutil que mientas; fuiste suya, aun sin amarlo!... -- Que?... --Te le entregaste por capricho, lo enlooqueciste con tu belleza, con tus encantos, con todo lo que eres; mujer irresistible y maldita!... Con todo lo que lograste enloquecerme a mi tambien. Si, a mi tambien!... La ha empujado con tal violencia, que Veronica retrocede tambaleandose, hasta hallar apoyo en un mueble; pero la indignacion le presta extra~nas fuerzas, y otra vez va hacia 'el furiosa, fuera de si como si ella tambien enloqueciera... -- Yo amante de tu hermano?... Yo?... Reepite eso!... Repite eso!... Eres el mas vil, el mas canalla de los hombres, y el mas estupido al mismo tiempo!... -- Estupido?... -- Di otra vez que yo fui amante de Ricaardo Silveira y seran las ultimas palabras que pronuncies!... Bruscamente le ha arrebatado el revolver del cinturon, apuntandole con 'el al pecho. Ahora es en sus pupilas negras donde arde una llamarada de locura, ahora es de sus labios de donde escapan las palabras quemantes de rencor... -- Quien te dijo eso?... Dimelo... que yyo lo sepa antes de matarte!... Matarte, si!... que es lo unico que mereces!... Habla!... De donde lo has sacado?... Quien invento una calumnia tan burda?... Quien te lo dijo?... -- Todos lo sabian en tu casa de Rio de Janeiro!... -- Que?... Que?... Que has dicho?... -- Todos vieron tu retrato en Porto Nuevvo!... --Mi retrato... Mi retrato aqui?... --En casa de Ricardo... Todos pudieron vverlo!... Aunque hipocritamente finjan ignorancia, como la senora Botel. Tu enloqueciste a Ricardo, le exigiste que dejara de ser lo que era para hacerse rico en pocos meses; lo mandaste a este infierno, de enfermedades y de alcohol, para despues abandonarle en el... -- Yo?... Yo?... --No te importo su agonia, no derramastee una sola lagrima por su muerte... Lo saben todos!... Dispara ya ese revolver con el que pretendes hacerme callar para siempre... Habra cien bocas que lo repitan... Matame, Veronica!... Matame de una vez, no lentamente como hiciste que el muriera!... Dispara, dispara ya!... Es lo unico que tendre que agradecerte; que me mates a mi tambien!... -- Demetrio!... El arma ha caido de manos de Veronica, que otra vez retrocede, sintiendo como si el sol se apagase, como si se hundiera la tierra bajo sus pies... --Lo saben todos... Dices que lo sabian todos en Rio de Janeiro?... Pero como pueden saber lo que nunca fue?... -- Por que Johnny se aparto de ti?... Poor que te volvio la espalda don Teodoro de Castelo Branco?... Por que consintieron en nuestra boda desigual?... Por que te rechazan sordamente?... Porque lo sabian... lo sabian!... -- Ellos?... Ellos creen?... -- Ellos saben!... Como lo saben aqui laa senora Botel, el Reverendo Johnsson, Ayesha, que por esa razon solo te odia!... -- No puede ser!... No es posible!... --Lo sabian antes de que yo te conocieraa, cuando vine aqui para salvar a mi hermano, y para encontrarlo muerto, despues de envenenarse frente a tu retrato maldito!... -- Pero quien dijo eso?... Ricardo acasoo?... Viste tu mi retrato?... --No... no vi tu retrato; pero otros lo vieron, Tampoco fue Ricardo quien me lo dijo... era demasiado caballeroso, y tampoco hubieran podido hablar sus labios ya sellados por la muerte; pero hubo algo que me dio la pista, algo por lo que puede buscarte y encontrarte... -- Algo?.. Algo has dicho?... -- Quieres verlo?... Quieres saberlo?.... Espera... espera!... Aqui esta! Miralo, y niegalo aun si a tanto te atreves!... Le ha arrojado al rostro el panuelo de encajes, que los dedos temblorosos de Veronica apenas aciertan a recoger, aquel panuelo guardado junto a su pecho durante tanto tiempo... -- Era un tesoro para el pobre iluso quee te entrego su vida; sobre el derramo sus lagrimas, en 'el exhalo el ultimo suspiro de su agonia, y sobre este maldito pedazo de trapo hubiera querido yo tambien morir!... -- Demetrio!... --Si... si... porque te quiero. Te quierro como un loco yo tambien; hasta olvidar la memoria de mi hermano, hasta pisotear su recuerdo, encendidas alma y carne de amor y de deseo!... Por ti!... Por ti!... -- Demetrio!... -- Pero todo es inutil!... Te odio!... TTe odio!... Te odio tanto como te quiero!... Me arrancare los ojos que se me encienden cuanto te miro, me arrancare la lengua que solo sabe decir tu nombre, me cortare estas manos malditas que tiemblan del ansia de acariciarte, pisoteare este corazon traidor, cobarde, terco, que solo sabe latir por ti!... -- Demetrio!... -- Vete!... Vete de esta casa!... Ganastte la partida... eres libre!... Vete con los tuyos!... Te lo suplico, te lo ruego!... Tal como tu quisiste... te suplico de rodillas que me dejes, que salgas de esta casa para siempre... Ha caido mordiendose los pu~nos, ahogado por los horribles sollozos que parecen romper su pecho viril; mientras Veronica va tambaleandose hacia la puerta, para volverse desde ella con violento esfuerzo... -- Demetrio de San Telmo!... Cuanto te ddijeron es mentira!... Mentira! Mentira!... Yo te lo probare!... Te lo prometo... te lo juro!... Cuando sea, como sea... al mundo entero lo probare... Mentira!... Mentira!... Veronica ha salido tambaleandose. ***** Es la hora quemante del mediodia... esta desierta la taberna, esta cerrada la iglesia, los pocos blancos de Porto Nuevo buscan sombra y reposo en el fondo de sus casas... Solo un grupo de nativos se mueve hacia los embarcaderos... -- Monsieur Belot!... Un hombre blanco ha saltado a las mal unidas tablas del muelle, mientras los criados que van con el ajustan las amarras de una embarcacion de motor, brillante, nueva, pintada de blanco como una garza, con los finos costados reluceintes y el orgulloso pabellon frances flotando sobre la estrecha popa. -- Madame San Telmo!... Maravilloso!... -- Belot... amigo mio!... Era usted... uusted... Veronica se ha arrojado sollozando en los brazos de aquel hombre, un extrano, casi un desconocido... pero no es acaso el unico amigo que le queda?... -- Amiga mia, hija mia!... Pero que le ppasa a usted?... --Solo Dios ha podido enviarlo en este mmomento!... -- Merci... merci... Pero por Dios, no lllore de esa manera!... Donde esta su casa?... Donde la llevo?... -- Lejos de aqui... lejos! -- Lejos?... -- Donde sea; pero a ninguna casa, an niingun lugar de este pueblo!... -- Criatura querida!... pero que le han hecho?... --Necesito volver a Rio de Janeiro! Usteed dijo que era mi amigo; usted dijo que haria algo por mi... --Desde luego, hare lo que usted quiera.... Ya ve que vine a verla... Pero calmese... cuenteme!... -- No hay tiempo!... Lleveme de aqui, moonsieur Belot!... Lleveme!... -- Pero de quien huye?.. Acaso San Telmoo?... -- No huyo de nadie. Demetrio y yo hemoss terminado para siempre!... Soy libre!... -- Oh, caramba!... --Pero es indispensable que yo regrese aa Rio de Janeiro. Solo de alli ha podido salir la mentira, solo alli han podido forjarla, y yo necesito saber, saber, y hacer que el mundo entero sepa!... -- Le juro que no entiendo una palabra, madame San Telmo!... --No tiene ya por que llamarme asi. Veroonica de Castelo Branco es mi nombre... --Ya lo se; desde luego, madame... digo,, mademoiselle... Digo, bueno... no se... y le doy mi palabra de honor de que quisiera saber. -- Perdoneme... perdoneme!... Si usted ssupiera en que momento ha querido la suerte traerlo. Si yo pudiera decirle a usted; pero no, nada puedo decirle... Perdoneme, estoy loca... despenseme y dejeme... --Eso nunca, madame... Bueno, eso nunca,, Veronica. Me permite llamarle de esa manera?... -- Creo que es lo unico que me queda ya sobre la tierra; mi propio nombre!... --Perdon... aun le queda ademas un amigoo sincero, capaz de llevarla al fin del mundo si se lo pide, y de no preguntar nada si usted no quiere responder. -- Es cierto eso?... -- Bastara mi palabra de caballero?... HHay cosas bastante desacreditadas, pero... aqui esta mi canoa, enpeño el honor de la bandera francesa, en que sere para usted lo que usted quiera que sea y absolutamente nada mas. -- Gracias... gracias!... --Basta de gracias. Usted manda, yo obeddezco... Que debo hacer?... -- Puede llevarme hasta Rio de Janeiro?.... -- En este momento?... -- En este momento!... --Ni una palabra mas. Donde deben recogeer su equipaje mis muchachos?... --Sin equipaje, sin dinero... nada tengoo, nada tengo mas que esto... esto!... -- Un panuelo? -- Un panuelo, si! Por primera vez lo ha mirado despacio, y cambia su expresion, sus palidas mejillas enrojecen, tiemblan sus labios y por sus ojos negros el fuego de un volcan parece arder. -- El panuelo de la mujer que me ha caluumniado, enfangando mi nombre y destrozando mi vida entera!... --Como?... Que dice usted?... --Una mujer que lleva mi sangre; que lleeva mi apellido, y que por una cruel burla de la suerte, hasta su nombre se escribe con la misma letra que el mio... Virginia de Castelo Branco!... Ella fue; solo ella pudo ser!... Pero ella dara cuenta de lo que ha hecho; ella me devolvera mi honor pisoteado aunque a una de las dos, nos cueste la vida... Lleveme usted, amigo mio... salgamos inmediatamente!... ***** Demetrio de San Telmo se ha levantado lentamente, como tras un mazazo brutal que destrozara todos sus nervios. Respira con esfuerzo... sobre el pecho oprimido duele el corazon con un dolor casi fisico. Ha perdido la nocion del tiempo, no sabe si son horas o minutos, los que ha permanecido de rodillas, cubierto el rostro con las manos, dando al fin a su dolor rienda suelta... Es como si volviera a la realidad de mundos infernales, y sus pupilas color de acero, ahora envidriadas de dolor profundisimo , recorren la estancia como buscando a la mujer a quien el mismo suplico que se fuera. -- Veronica!... Ha salido a la galeria por la misma puerta por donde saliera ella y extiende la mirada ansiosa a todo cuanto alcanza como si no pudiese comprender... -- Veronica!.. --Amito Demetrio... A sus pies esta Ayesha. Ha llegado arrastrandose tan suavemente y en sus ojos llenos de lagrimas hay la expresion dolorida que pudiera haber en los de un perro. --Amo Demetrio... matame, pegame, pisoteeame!... Mujer blanca se fue... yo soy la culpable!... -- Se fue?... Se fue?... -- Corrio, corrio fuera de la casa, cuanndo tu gritaste que se fuera, cuando tu dijiste que para siempre... La culpable es Ayesha!... Ayesha fue traidora, Ayesha fue infiel... Mata a Ayesha, patron Demetrio!... --Ya lo sabes todo, ya lo has oido todo.... aunque no fue preciso que lo oyeras; lo supiste desde el primer dia... por eso la odiaste, por eso... La mujer del retrato, la maldita mujer por quien murio Ricardo!... La reconociste, verdad?... Te diste cuenta?... -- Que dices, patron Demetrio?... -- Tu sabias que era ella, y acaso pensaaste que yo estaba loco!... -- Ella?.. Quien ella?... -- Quien podia ser sino la mujer del rettrato?... -- Oh, no, patron Demetrio!... -- Como que no?... --No, amito; la mujer del retrato no eraa tu mujer blanca. -- Que?... -- No era tu mujer blanca, amito!.. La mmujer del amo Ricardo, la mujer que el besaba en retrato no era esa... -- Pero que estas diciendo?... -- Amito Demetrio!... La ha tomado por los brazos estrujandola furiosamente, clavandole en la carne sus dedos como garfios de acero, mientras lagrimas de dolor y de miedo acuden a los ojos de la india... -- No llores como una imbecil!... contessta... No era esa?... No era ella?... -- Amito... amito, me haces daño, mucho daño!... -- Responde!... Por que la odiabas si noo era ella?... --Porque tu la querias... porque tu la qquerias... a ella y no a la pobre Ayesha... -- Imbecil!... La ha dejado caer sin darse apenas cuenta de lo que hace, y saltando sobre el fragil cuerpo, cruza como un rayo la galeria, vuela de un salto la escalera y corre al bungalow de los Botel. -- Adela... Adela!... Donde est Veronicaa?... Adela!... -- Valgame Dios!... Que pasa, Ingeniero San Telmo?... -- Veronica!... No esta aqui Veronica?.... --No la he visto desde el mediodia... Peero que le pasa?... Que tiene?... Parece que fuera a volverse loca... -- Yo tambien lo creo!... -- Quiere decirme que ha pasado, San Tellmo?... Presiento algo espantoso!... -- Quiero que me responda; usted era amiiga de mi hermano, usted visitaba su bungalow... --Si, desde luego... Siempre fui su amigga... aun cuando mi Jaime se disgusto con el, yo... -- Usted vio alli el retrato de Veronicaa!... -- De Veronica?... -- Si, si, el retrato de ella... usted mmisma me conto donde estaba colgado... como pasaba el las horas horribles de sus borracheras contemplandola!... -- A Veronica?... -- Bien claro lo dijo usted, y me conto como habia roto desesperado aquel retrato el dia que llego la carta de Rio de Janeiro rompiendo con el definitivamente!... -- Pero ese no era el retrato de Veronicca!... -- Esta usted segura?... -- Naturalmente!... Era el retrato de unna mujer rubia... en nada se le parece!... -- Una mujer rubia?... Como un rayo cayendo a sus pies, como un torrente de luz rasgando las tinieblas, como un grito de verdad sobre la confusion de la farsa y la mentira, la revelacion de la senora Botel ha caido sobre Demetrio, que retrocede sin embargo espantado; como si su alma sumida en el dolor durante demasiado tiempo, no fuera capaz de recibir la inmensa felicidad que aquella verdad representa... -- No!... No puede ser!... Veronica!... Veronica!... Se aleja sin escuchar mas a la senora Botel; no podria soportar sus preguntas ni enfrentar su mirada; su unico anhelo es hallar a Veronica, le parece que no puede seguir respirando, que no podra seguir viviendo si tarda un minuto mas en verla, y corre el tambien colina abajo, hacia la blanca y pobre iglesia que acaso pueda devolversela. ***** Demetrio y el Reverendo Johnsson han corrido a la orilla del rio, atraidos por el grupo de gente detenido frente a los embarcaderos... Criados nativos, indios desocupados, mineros y contratistas de caucho a quienes la llegada de la piragua acerca sistematicamente a los embarcaderos, porque sobre las anchas aguas verdosas no flota ya aquella embarcacion blanca y brillante, en cuya popa ondea la bandera francesa, sino la larga y oscura piragua de Iguazu con las balsas de encargos, que sus hombres distribuyen entre los clientes... Demetrio se ha confiado totalmente al Reverendo, que le sirve y le ayuda dominando sus propios sentimientos... --Aqui no hay canoa alguna... --La vi claramente. --Es solo la piragua del Indio Iguazu; mmirelo usted a el... -- Iguazu!... La recia y musculosa figura color de caoba, ha saltado con la agilidad de un tigre hasta el medio muelle, para avanzar despues con calma majestuosa, saludando ceremoniosamente al pastor y al ingeniero. --Que Dios proteja al padrecito Johnssonn y al patron Demetrio... Iguazu le acompaña en su dia de tristeza. -- Como?... -- Que estas diciendo? --Patron Belot solo estuvo minutos en Poorto Nuevo; pero llevo con el la mas hermosa flor de la selva... -- Belot?... Belot has dicho?... Necesitto alcanzarlos... --Patron Demetrio puede ir en busca de ssu reina blanca. Mi piragua saldra en seguida si tu lo quieres... -- Es preciso que tambien la piragua vueele sobre el rio, Iguazu!... --En Cuyaba les alcanzaremos... Mis hombbres estan cansados, pero haran un esfuerzo... --Te pagare diez veces el valor del viajje... Remare yo a la par que ellos... Me voy en este instante, Reverendo... No hay felicidad ni dolor como el mio!... Rece usted!... Para que cuanto he so~nado un instante, pueda ser cierto!... CAPITULO VIGESIMO SEPTIMO -- No te parece demasiado precipitada essa boda, hijo mio?... -- Precipitada por que?... --Hace pocos dias se anuncio tu compromiiso oficial y ahora precipitadamente volver a anunciar que la boda es en seguida, puede parecer raro. No es lo usual en nuestra familia ni en las gentes de nuestra clase y tu lo sabes muy bien. --Prescindamos por una vez de los formullismos, papa... Johnny de Castelo Branco ha aplastado con rabia el recien encendido cigarrillo contra el cenicero, reanudando sus paseos un tanto nervioso de un lado a otro extremo del amplio despacho de su padre. Fisicamente parece repuesto del todo de la enfermedad que le aquejara; pero solo el sabe hasta que punto duele aun en su alma la profunda huella de aquel amor que no pudo ser y es como la cicatriz de una honda herida... -- Para que tanta prisa?... -- Para nada!... pero puesto que hemos ddecidido casarnos, por que no hacerlo de una vez? Lo que no veo es necesidad de retrasar una cosa resuelta y que despues de todo, solo a nosotros nos importa, porque las gentes piensen qu no es de buen tono un noviazgo demasiado corto... -- No es eso, hijo, no es eso!... -- Yo hubiera preferido no casarme con nnadie, papa, irme a un viaje lejos, o sencillamente morirme... -- Johnny!... Que estas diciendo?... --Pero puesto que resolvi unir mi vida aa la de Virginia y resignarme a seguir arrastrando la existencia... --La comparacion es desdichada, hijo. Erres un hombre rico y feliz que todo lo tiene; pierdes tu libertad en la mas suave cadena de amor y en ultimo caso, bien puedes no perderla si no quieres, o por lo menos retrasar la ceremonia definitiva que es justamente lo que te estoy diciendo... -- Crees que puedo romper ahora con Virgginia?... -- No, hijo, que disparate!... --A veces no te entiendo, papa... --Debo confesarte que a veces yo mismo nno acabo de comprender lo que me pasa ni lo que tengo; despues de todo tienes razon. Cuanto antes lo hagas, mejor al fin y al cabo. --Eso. Una boda relampago y un largo viaaje de bodas recorriendo nuestro pais natal. -- Como?... como?... --He hablado con Virginia, esta de acuerrdo conmigo... Verdad, Virginia? Oportunamente, como siempre, Virginia esta en la puerta del despacho. Su fina figurilla ha sabido convertirse en la sombra de Johnny y se acerca mimosa y zalamera, siempre en el momento preciso de actuar. --No se de lo que estan hablando; pero mme imagino que de la locura en que Johnny esta empeñado. -- Llamas locura a mi prisa en que seas mi esposa?... -- Johnny de mi alma... que alegria me ddas hablando asi!... No, no es locura, es la idea mas maravillosa que nadie ha tenido jamas! Por que no nos casamos el dia de tu santo?... -- El dia de San Juan?... Pero si no falltan ni dos semanas... --Johnny y yo nos ocuparemos de todo. Nii tu ni tia Sara tendran que molestarse. Tambien Veronica se caso a toda prisa y tuvo una boda fantastica. Yo creo que hasta resultan mas las bodas que se arreglan de pronto. --Por mi, como comprenderas me es absoluutamente igual. La novia siempre tuvo la facultad de retrasar la boda, no es demasiado concederle, por una vez el derecho de adelantarla. Virginia ha apretado los labios para no contestar. Ha bajado los parpados para que el relampago de ira que pasa por sus ojos no la delate. Como odia aquel tio Teodoro, razonador y desconfiado que la mira tantas veces como si pretendiera escudrinar los mas ocultos sentimientos de su alma!... Pero ya esta muy cerca de la meta de sus ambiciones, ya solo tiene que extender las manos para que su gran sueno imposible sea una realidad y sonrie con mas dulzura y con mas ingenuidad que nunca al echarse en brazos de Johnny... -- Johnny de mi alma!... perdoname no saaber disimular; pero he esperado tantos anos la gran felicidad de tu amor, es tal mi anhelo de oirte decir por fin que me amas y que me aceptas por esposa... -- Virginia!... Mi dulce Virginia... no sufras mas. He jurado vivir para complacerte. Nos casaremos el dia de San Juan y seremos infinitivamente dichosos y el mundo entero tendra que envidiarnos!... ***** -- Ya estamos en casa!... Es maravillosoo verla de nuevo en el Hotel San Pedro!... Apoyese en mi brazo, madame; ya vera que linda habitacion. Alli podra descansar tranquilamente, mientras escribimos a su familia en Rio de Janeiro... -- No, Monsieur Belot... Necesito seguirr inmediatamente viaje...! -- A Rio?... Sin descansar?... --No hay tiempo para descansar... Cuandoo sale el proximo barco para San Carlos?... -- Oh, caramba!.... Hay uno todas las seemansas. Los jueves sale de Cuyaba. Manana es jueves. Por eso digo que el barco llevara la carta. --El barco me llevara a mi, monsieur Bellot... -- Tiene usted una terrible prisa, madamme... casi mas que tenia monsieur San Telmo cuando la llevaba... Pero se hara como usted quiera. --Gracias, amigo mio... Amigo sincero y leal. Si usted supiera lo que pasa por mi alma... Le ruego que lo arregle todo para seguir viaje manana. --Acuestese y duerma sin cuidado. El barrco para San Carlos sale manana a las diez de la manana, y todo estara listo para entonces, incluso algunas ropas que le sera a usted indispensable llevar. -- Pero monsieur Belot!... es que yo... --Usted no tiene que ocuparse de nada. EEn Cuyaba hay algunas buenas tiendas de confecciones y no es la primera vez que compro vestidos de mujer. -- No sabre como pagarle!... --Sobra tiempo. No vaya a tener por eso una preocupacion mas... El viaje a San Carlos son seis dias. Desde alli hay avion interdiario, hasta Araxa desde donde se puede elegir el medio de transporte mas rapido. Total, diez dias. Dentro de diez dias podra usted estar en el propio palacio de los Castelo Branco. -- Diez dias!... --Ahora, con su permiso, voy a dejarla.... Usted tiene que descansar y yo que arreglar muchas cosas para tener el gusto de acompanarla... -- Pero va usted a dejar todo lo suyo poor...? --Nobleza obliga... Algun dia tengo que olvidarme de que soy comerciante. Por quien mejor que por una mujer como usted, madame?... --Belot... no tengo palabras... --Ya vendran las palabras... Hay tiempo.... Ahora descanse... descanse... ***** --Cuyaba... --Al fin... La piragua de Iguazu se ha detenido frente a los embarcaderos. Los remeros, rendidos y sudorosos, quedan inmoviles inclinados hacia delante, recuperandose del enorme esfuerzo. Solo el indio tupi de acerada musculatura tiene aun fuerzas para tirar de las amarras, mientras Demetrio de San Telmo salta a las tablas del embarcadero... --Crei que no llegabamos nunca... --La piragua volo sobre el rio, senor.... Faltan dos horas para los dos dias completos y alli esta la lancha sin remeros... ***** --La senora San Telmo salio para San Carrlos esta manana... -- No... imposible!... --Y monsieur Belot fue con ella... -- Hasta donde?... --Supongo que hasta Rio de Janeiro... diijo que estaria ausente por lo menos un mes. Quiere usted una habitacion?... Frente al amplio mostrador de madera, donde esta instalada la Administracion del Hotel San Pedro, Demetrio de San Telmo ha tomado una rapida resolucion. --Quiero salir yo tambien inmediatamentee... -- Me temo que va a ser muy dificil lo qque usted pretende!... Monsieur Belot tuvo que permitir que la senora San Telmo continuara en un viaje tan precipitado justamente por la falta de transporte... Ella no queria perder una semana de ninguna manera. --Y yo no puedo perderla... Pagare lo quue sea por una embarcacion que me permita alcanzar ese barco. -- Pero senor San Telmo!... que embarcaccion puede hacer eso?... --La canoa motor de monsieur Belot. --Nadie seria capaz de tocarla en ausenccia de el. -- Y si yo le dijera que conseguir o no esa canoa es para mi cuestion de vida o muerte?... --Monsieur Belot tiene en mi toda su connfianza. -- Cuanto vale la confianza de monsieur Belot?... --Yo nunca podria decir que cedi su canooa; tendria que decirle que alguien me amenazo de muerte, que alguien la robo apuntando con un revolver al guarda que cuida los embarcaderos. Claro que ese es un delito penado por la Ley, pero si despues se devuelve la canoa y se pagan los da~nos y perjuicios a mas de la multa correspondiente... -- Que quiere usted decir?... -- Por que no aguarda al proximo jueves??... Demetrio ha mirado al secretario. Es un hombre maduro, calmoso, afable; como impregnado de aquella despreocupacion, de aquel deseo de vivir gratamente, tan peculiar en el dueno del hotel y toma una resolucion repentina. -- Deme una habitacin en el piso bajo y haga que me lleven una botella de whisky inmediatamente!... --Al fin es usted razonable... -- Iguazu... ven!... ***** --Acercate, Iguazu, y bebe... -- Gracias, senor!... Puedo volverme a PPorto Nuevo?... -- No!... Tu piragua tendra que aguardarr aqui o donde tu dispongas... Tu tienes que venir conmigo a San Carlos... -- Por el rio ancho?... --Apenas anochezca, dentro de una media hora escasa, robaremos la canoa motor del embarcadero... --Patron Demetrio... Tu robar?... -- Hay que comprar latas de gasolina y pponerlas cerca. Hemos de llevar provisiones tambien. Si tienes miedo puedes quedarte en tierra; ire yo solo! -- A buscar a reina blanca, yo voy contiigo, patron Demetrio!... ***** --Maria... acercame el velo. --Aqui esta, senora. --Quiero ser yo misma quien lo coloque ssobre tu frente, palomita mia. -- Ay, tia Sara, estoy tan nerviosa!... -- Y que muchacha no lo esta en un dia ccomo este?... El amplio espejo de la coqueta de la lindisima habitacion de Virginia devuelve a sus ojos ansiosos una imagen perfecta. Que dulce, que ingenua, que delicada parece aquella novia rubia, de mejillas sonrosadas y labios frescos. Apenas sus ojos pueden ocultar el resplando del triunfo. La loca alegria de su ambicion que alcanza ya la meta, porque el dia de San Juan ha llegado, porque los grandes salones del palacio de los Castelo Branco se han abierto de nuevo, porque en la Catedral de Rio de Janeiro, aguarda el Obispo para bendecir otra boda y la mejor sociedad comenta aquel segundo acontecimiento: Johnny y Virginia van a unir sus destinos para siempre... -- Se nos hace tarde, ti'ita... apurate!!... --Calma... calma... hay tiempo. Apuesto a que el novio aun no salio para la iglesia. --No... no senora... --Pues yo creo que si. Oi los carruajes y los autos en el patio hace un momento. --Asomate a ver, Maria... --Por ese lado no; por la otra puerta.... se meteran aqui esas tontas de las Estradas a fisgonear todo lo que me pongo, y no quiero. -- Calmate... calmate... hay que ver commo estan hoy esos nervios!... -- Ti'ita, es que me parece mentira!... --A mi tambien... Reacio ha estado ese ttonto de Johnny; pero al fin, hija mia, la virtud y la modestia triunfan como siempre en la vida, y dentro de una hora sera tuyo para siempre... -- Mio... mio, es cierto!... nadie podraa quitarmelo!... -- Pues ya se acabo todo, las dudas y ell miedo. Ahora si terminaron tus penas... y mirarte en ese espejo... Eres la mas linda de todas las novias!... ***** -- Es por aqui?... Vamos bien?... --No hay un chofer de taxi en Rio de Janneiro que no conozca esta direccion. Apure un poco si puede!... Febril de angustia, palida de impaciencia, hundida aun en el caos de sus suposiciones, dudas y sospechas, Veronica cruza las calles de Rio junto a monsieur Belot en un rapido auto de alquiler. -- Maravilloso lugar este... maravillosoo!... Un barrio verdaderamente digno de usted!.... Han enfilado la ancha rua principal del arrabal aristocrratico donde se alzan las mas lujosas mansiones de Rio, y el palacio de marmol de los Castelo Branco, con sus verjas de bronce, con sus porteros de librea, con sus amplisimos y floridos jardines, cierra el fondo de la avenida totalmente repleta de lujosos autos de alquiler. --Aquella es la casa. --Parecen que salen para una fiesta. Es un verdadero jubileo... No cree usted que deberiamos esperar a otro momento?... -- Ni un minuto!... Diga usted al choferr que siga de largo. Daremos la vuelta por la calle posterior. El jardin tiene otra puerta lateral. Apure usted... apure!... -- Pronto!... Doble a la derecha... Aquii... pare. Casi adivina y lo que adivina la espanta al extremo de no querer creerlo... No ha esperado que el auto se detenga para saltar de el, cruzando rapidamente la avenida de magnolias hasta que un rostro conocido le sale al encuentro... Un viejo criado que se sorprende al verla... -- Senorita Veronica!... Pero que sorpreesa!... Viene usted a la boda?... Pues tiene usted que correr... -- A que boda?... Quien se casa?... --El senorito Johnny y la senorita Virgiinia... Pero no lo sabia usted?... ya salieron para la iglesia... -- No puedo consentirlo!... Venga usted conmigo o ire yo sola!... Belot... --Pero que se propone hacer? --Impedir la boda. --Es una locura... No conseguira usted nnada, no puede irse contra todo el mundo. --No puedo permitir que Virginia se casee con Johnny. Genaro, mi buen Genaro, me mira usted como si yo estuviera loca, trastornada!... -- Perdoneme senorita, pero eso es lo quue parece!... -- Y eso es lo que creeran todos!... Le suplico que no intente... -- Virginia no se casara con Johnny!... A que iglesia fueron?... --A la catedral,senorita... --Veronica, amiga mia... reflexione un mmomento, espere... -- A que?... A que el lazo que les una, sea ya irrompible?... Dejeme... dejeme!... Ha corrido hacia la verja en busca del auto que acaban de abandonar, mientras Genaro y monsieur Belot van como trastornados tras ella. -- Senor, senor!... pero que es lo que hha pasado?... -- No hay tiempo de explicarle nada, mi amigo; pero Madame San Telmo va a la Iglesia y yo con ella!... ***** Virginia cruza ya el camino de nardos y azucenas. Va del brazo de don Reinaldo Estrada, el padrino elegido por ella, mientras junto al altar, la madrina aguarda junto a Johnny que apenas puede dominar sus nervios... Que inquietud, que angustia, que extrano desconcierto le van ganando minuto por minuto mientras ve acercarse a el, del brazo del padre de su amigo, aquella novia de rostro angelical, cuyos cabellos brillan bajo el velo de encajes, cuyos ojos azules tienen ahora un raro relampago de soberbia, cuya frente va alzandose poco a poco, como si las gradas de aquel altar fuesen las de un trono. El trono en que han de triunfar para siempre su egoismo, su vanidad, su soberbia, su sed extrana de hacer mal. -- Ve usted... ve usted?... Ni entrar siiquiera es posible... -- Es preciso... es indispensable, que yyo entre... Monsieur Belot, amigo mio!... --Haremos lo posible,madame... Con esfuerzo han cruzado las escaleras. Monsieur Belot le abre paso entre la apretada muchedumbre; mientras palida, sin aliento, Veronica penetra la iglesia. Cien rostros conocidos la rodean; pero ella no lo ve, no los mira. Su meta es aquel altar para el que todos los caminos parecen cerrados y de pronto... -- Tio Teodoro!... -- Veronica... tu... tu? No puedo creerllo!... Tu aqui, tu en Rio?... Que te ha pasado?... Que tienes?... -- Suspenda usted esa boda, tio Teodoro!!... Detengala!... -- Que estas diciendo?... -- Retrasela una hora solamente!... -- Pero estas loca, estas trastornada!.... -- Una hora, una hora para hablar con ellla; para arrancarle la verdad!... --La verdad, de que?... -- De su vida y la mia!... La verdad de esa mentira con que me ha manchado alevosamente, y que todos creyeron y usted el primero!... --Veronica... que dices?... Don Teodoro mira espantado en torno suyo. Nada parece importarle a Veronica de los ojos curiosos, de los oidos atentos, del gesto de extraneza con que las gentes les rodean; pero don Teodoro ha palidecido, tomandola del brazo la lleva hacia el fondo, donde apenas hay gentes, donde no puede verse el altar ni la ceremonia, mientras monsieur Belot les sigue como puede... -- Suspenda usted esa boda!... -- No puede ser!... -- Le importa mas el que diran que la feelicidad de Johnny?... -- Pero hija... hija, en este momento!.... --He cruzado el pais, he venido sin desccansar, sin tomar aliento; loca de desesperacion, de angustia; porque presentia esto... esto, y ahora que llego, no detiene usted la boda... Hagalo, tio Teodoro, hagalo en este momento!... -- Calla, por Dios!... No te das cuenta??... La sociedad entera tiene los ojos fijos en nosotros. -- Pero es que usted no sabe, usted no mme cree; pero le juro que arrancare la verdad de los propios labios de Virginia!... --Veronica hija... No es que no te crea.... Reconozco tu voz, tu mirada. Eres tu, tu, mi Veronica; la que nunca mentiste, la que nunca podia haber sido desleal... --Y ni aun asi, ni aun asi detiene ustedd esa horrible ceremonia... -- Es tarde... es tarde!... Virginia es ya la esposa de mi hijo... -- Es tarde, Veronica!... Es tarde para detenerlos!... ***** La boda ha terminado. Del brazo del hombre que es ya su marido, cruza Virginia otra vez por el camino de nardos y azucenas y la mano lechosa, de dedos gordezuelos, se aferra al brazo de Johnny, dominadora, codiciosa, casi feroz, como podria afirmarse la dura zarpa de una pantera. Ya entre besos y felicitaciones cruza Virginia el portico de la iglesia y el grupo de amigos y conocidos invade al desbandarse hasta el fondo de las ultimas naves, arrastrando a don Teodoro lejos de Veronica. Pero una mano firme toma con decision el brazo de ella... La mano de su amigo Belot... --Mi buena amiga... Venga... venga... Noo quiere usted oir a mi experiencia!.. Venga!... --Si, amigo mio... Llevame de aqui... Llleveme!... -- La llevare a un hotel!... Necesita deescansar, reponerse; y despues... -- Veronica!... -- Oh!... Tia Sara! Usted... -- Tu aqui?... Pero que es esto?... Y enn que vestido y en que forma?... Pero, te has vuelto loca?... Veronica ha sentido que de pronto vuelven sus fuerzas. Un soplo de energia insospechable corre por sus venas haciendole erguirse. La presencia de aquella mujer, su mirada de desagrado y de sorpresa, su voz en que tiemblan todos los reproches han sido suficientes. -- Quieres decir lo que significa todo eesto?... Este senor?... --El senor Francois Belot... mi tia, la senora de Castelo Branco... --A sus pies, madame... -- Pero donde esta San Telmo?... -- En Matto Grosso!... -- Que estas diciendo?... Y este senor?.... --Es mi mejor amigo... mi unico amigo.... -- Pero Veronica... no comprendo!... -- Todos van a comprender!... Estoy deciidida a que la verdad resplandezca, a costa de lo que sea y de quien sea! -- Por favor... baja la voz!... -- Nadie me esta oyendo... todos van dettras del cortejo de la novia; pero ademas, no me importa nada. Mi deseo es que todos lo sepan, que brille la verdad, la verdad!... -- Veronica, hija mia, me asustas!... Crreo que estas enferma. Supongo que habras tenido un disgusto con San Telmo... desde que te casaste lo he estado temiendo... Ya hablaremos del asunto... Lo hablare a tu tio... ahora por el momento yo... Me llaman las Estrada. Voy a ir en el coche con ellas... Tu ... tu... Bueno... hasta luego!... Se ha alejado lo mas rapidamente que puede, temiendo que reconozcan a Veronica, espantada por el presentimiento de un escandolo, mientras una extrana calma, una colera fria, indomable hace erguirse mas fuerte que nunca a la desdichada esposa de San Telmo. --Cada momento hallo mayor la necesidad de que se aleje usted de todo esto... --No, Belot. Vine para luchar con todas mis fuerzas, para vencer la calumnia y la mentira. --Pero esto es demasiado para usted. Pieense que ya es la esposa de su primo. La rama central de una gran familia que lo soportara todo menos el escandalo y el descredito. -- Si... pienso en eso; lo palpo, lo vioo... pero pienso tambien en Matto Grosso, en un hombre desesperado, de rodillas, odiandome, maldiciendome, amandome hasta volverse loco al mismo tiempo!... El hombre a quien ame por encima de todo, el hombre que fue para mi mas que el mundo entero!... A ese hombre le he prometido, le he jurado hacer que triunfe la verdad, que brille, que nadie pueda dudarla...; y tengo que hacerlo, tengo que hacerlo. -- Tanto le ama usted!... --Ya no le amo. Me alejare de el para siiempre; pero cumplire mi juramento. --Venga conmigo... la llevare donde puedda descansar, reflexionar, pensar lo que va a hacer. --Solo a un lugar puedo ir en este momennto, amigo mio. Al palacio de los Castelo Branco... Lleveme usted a el!... En la puerta principal de la iglesia, frente a la escalinata de marmol, don Teodoro de Castelo Branco se detiene unos instantes para tomar aliento. Milagrosamente ha podido esquivar la ola de amigos que inoportunamente le rodean. Su fortuna, sus prestigio, su influencia politica es demasiado fuerte, para que aun los desconocidos no aprovechen la ocasion de acercarse a el, como hace unos momentos lo han hecho, arrancandole del lado de Veronica... Ahora vuelve tratando en vano de disimular su angustia, diciendo adios mecanicamente a los autos que se alejan. Quiere, necesita saber lo que Veronica tiene que revelarle, aunque le espanta al mismo tiempo... pero solo encuentra a su atribulada mujer... -- Teodoro!... Ay, Teodoro, te he estadoo buscando!...Ay, Teodoro, que disgusto tengo!... -- Viste a Veronica? -- Tu tambien!... Esta loca, esta trastoornada y creo que ha roto con San Telmo!... Atiendela, Teodoro, atiendela. Yo no queria que la vieran las Estradas. No pude detenerme; creo que esta mal, muy mal. -- Donde la dejaste?... --Por la puerta de la sacristia. Esta coon un tipo que parece extranjero. Que disgusto, Senor, que disgusto en un dia como este!... ***** El palacio de los Castelo Branco es hoy una enorme colmena... Una larga fila de charolados autos particulares da la vuelta completa por las anchas veredas del jardin, dejando a los invitados bajo las marquesinas, al pie mismo de las escalinatas, y en el fastuoso comedor de techo dorado, una docena de criados de librea, ha comenzado a servir el exquisito bufet. Johnny y Virginia han llegado de los primeros... -- Estare lista en diez minutos, Johnny.... y nos escaparemos por la puertya de atras!... -- Como quieras! --Supongo que no necesitas mas tiempo quue yo para vestirte. --Desde luego. -- Has que nos aguarde el auto ahora missmo, no tengo ganas de soportar las tonterias de la gente!... Ha subido, mientras Johnny alza la cabeza para mirar a lo alto de la escalera los piececitos calzados con sandalias de raso blanco, que suben los escalones rapidamente y su expresion fria y amarga no pasa inadvertida a los ojos del amigo, que solicitamente se ha acercado a el: Julio Estrada... -- Vuelves a sentirte mal... Johnny!... Que tienes?... -- Nada absolutamente!... -- No vas a cambiarte de ropa?... -- Hay tiempo... tal vez no nos vayamos tan deprisa como Virginia pretende!... --Me ocupare yo de dar las ordenes para que el auto este dispuesto. -- Espera!... --Me parecio oirle decir a Virginia... --Si... pero no podemos correr todos commo lacayos a cada capricho de ella. -- Johnny!... Que te pasa?... -- No lo se!... -- Vamos, amigo mio; calmate... estas neervioso... lo comprendo. Estas ceremonias lo sacan a uno de quicio. -- Si... eso debe ser; tambien Virginia esta fuera de si. Ni siquiera ha esperado a partir el pastel de boda, ni siquiera ha tomado una copa de champagne con la gente!... --Ha hecho exactamente lo mismo que Veroonica... -- Que?... -- Perdoname... el recuerdo es inoportunno; pero se me vino los labios!... -- Ya lo se... No has dejado de pensar een ella durante toda la ceremonia... Ni tu ni nadie. Nadie puede dejar de pensar en ella, despues que la ha visto una vez!... -- Johnny... ve a vestirte!... -- Piensas que vistiendome no sere capazz de pensar ni de sentir?... -- Pienso que ya estas casado, Johnny!.... -- Cierto... ya estoy casado, ya estoy uunido para siempre a una mujer a la que nunca ame!... -- Johnny... baja la voz!... -- Y ahora que no tiene remedio, es cuanndo veo y palpo todo lo estupido de mi conducta!... -- Pero Johnny!... Estas loco?... --Pense que le devolvia la tranquilidad a mis padres, pense que hacia feliz en el mundo a una criatura siquiera, pense que yo no seria menos desdichado; pero me equivoque, Julio... me equivoque... Siempre puede serse mas desdichado!... --Tu lo has dicho: ya no tiene remedio!.... Ademas, no creo que sea mas que el primer momento. Necesitas un trago, vamos al comedor... Beberemos champagne por tu felicidad y despues... -- Despues me ire con ella!... Pero no ppodre hacerla feliz, no basta la voluntad para eso. Nadie puede forzar hasta ese extremo sus sentimientos. -- Calmate y vamos al comedor!... Anda.... Ven... Se han alejado hacia donde van todos, mientras en la puerta que da al jardin, Veronica aparece silenciosamente. Ha dejado a monsieur Belot en la avenida de las magnolias, ha procurado pasar inadvertida entre los nuevos sirvientes, ha esperado el momento de hallar desierto el hall, para cruzarlo rapidamente hacia la escalera, y una vez arriba... -- Maria!... -- Senorita Veronica!... Usted... usted!!... Que alegria!... -- No levantes la voz... calla!... -- Que pasa?... --No quiero que me oigan ni que me vean.... -- Oh, una sorpresa!... -- Si, espero que sea una sorpresa!... DDonde esta Virginia?... --En su cuarto... Justamente iba corrienndo a llevarle... -- Esta sola?... --Completamente... esperandome. Las amiggas no quiere que suban y dona Sara no ha llegado de la iglesia... Se ha puesto furiosa porque no ha encontrado los panuelos que me mando poner en su cartera... y es que deben haberse quedado en el cuarto de plancha. Ahora voy por ellos. -- Baja y no vuelvas!... -- Que?... -- Procura que nadie suba a molestarnos,, Maria!... -- Pero senorita Veronica, la senorita VVirginia esta hecha una fiera!... --Haz lo que pido, Maria. Es muy importaante para mi que Virginia y yo hablemos sin que nadie nos interrumpa, al menos durante los primeros diez minutos. Me has comprendido?... --Si, senorita... Hare lo que usted quieera. -- Yo le devolvere a Virginia el panueloo que ha perdido!... -- Usted?... --Si, Maria; dejame... ***** Suavemente Veronica ha cerrado tras si la puerta y cruza el pequeno gabinete que precede a la alcoba de Virginia, mientras la voz de la novia suena cerca... -- Maria... ven aca inmediatamente!... LLlevo una hora esperandote, idiota!... Trajiste el panuelo?... --Si, Virginia; traje el panuelo... --Veronica!... -- Y puedo servirte de doncella, para laa tarea de arrancarte ese traje de novia, que nunca debias haberte puesto!... Virginia ha temblado como si viera una aparicion. No ha tenido mas que ver a Veronica. Su descuido, su palidez, las oscuras ojeras que hacen mas profundos, mas ardientes y terribles sus grandes ojos negros... A pesar suyo, retrocede, trata en vano de sonreir, como pudiera sonreir un asesino pidiendo clemencia al fantasma de su victima, alzado de la tumba frente a el... -- Me has dejado sin habla... que sorpreesa... Viniste para mi boda?... --No; nunca pense que llegaran las cosass a ese extremo! -- Por que?... -- Tienes la osadia de preguntarme?... BBueno, mi pregunta es necia... de que no tendras tu la osadia, Virginia?... A que monstruosidad, a que crimen, a que infamia no serias capaz de atreverte?... -- A que vienen esos insultos?... Estas loca?... -- !Insultos... insultos... que poca cossa son los peores para lo que mereces!... -- Veronica!... -- Y que placer!... Que extrano placer ssiento mirandote como te veo!... Me parece que respiro despues de tanto tiempo. No importa que te hayas casado con Johnny, no importa que hayas logrado, quien sabe por que sucios medios, atrapar el desdichado corazon de un hombre que sufria. Lo importante es que estamos aqui, frente a frente y que debajo de tus pinturas te vio palidecer, que te vio temblar bajo ese traje de mujer pura, inmaculada, que es un grotesco disfraz sobre tu hipocresia y tu infamia... -- Veronica, Veronica!... yo creo que esstas loca... Dejame, vete... Gritare, llamare a los criados... --Llamaras, pero no acudiran... gritarass mas alto, te oiran todos los invitados, y aqui no me detendre como me detuve, aun no se como, frente a las gradas del altar, y gritare lo que no te dije junto al sacerdote, no por ti; sino por esta casa, por Johnny, por tio Teodoro, por mi propio nombre que es el mismo que el tuyo, por desgracia. -- Veronica!... Veronica!... -- Quieta!... No intentes irte porque noo escaparas. De mi no podras escapar a menos que me mates!... Y demasiado se que cara a cara no tienes el valor de matarme... lo haras por la espalda, con veneno, con puñal, con las viles armas que siempre usaste; pero ahora no tienes nada, no tienes nada mas que tus manos y esas no te valen contra mi... -- Veronica!... Veronica... no te entienndo... Ten piedad!... Ten piedad!... -- Piedad!... -- Veronica!... --Y es inutil que llores; conmigo tampocco te valen las lagrimas, lagrimas mentirosas, egoistas, estupidas, bien distintas a las verdaderas lagrimas que me hiciste derramar; porque si... si... si... goza de esa gloria, he llorado, he llorado hasta pensar que no tenia mas llanto. He visto durante semanas y semanas el amanecer a traves de mis lagrimas, he sufrido como pueden sufrir los condenados en el fondo del infierno; por culpa tuya, por tu mentira, por tu calumnia infame... -- Veronica!... -- Goza el triunfo de saberlo, porque ess el ultimo que tendras!... -- Veronica... Veronica... no se lo que quieres!... -- No lo adivinas, no lo sabes?... A quee puedo haber venido mas que a reclamarte, a exigirte que digas la verdad?... -- Pero que verdad?... -- No finjas mas si no quieres hacerme eenloquecer!... -- Veronica... no... no!... Le ha huido espantada, escudandose en los muebles, tratando de ganar la puerta; pero Veronica le cierra al paso, la acorrala, cortandole el camino de la huida... -- Por favor, por Dios, Veronica... no vvayas a pegarme!... -- Creo que seria capaz de matarte con eestas manos!... -- Veronica... Veronica... tienes ojos dde loca!... -- Y tu tienes el aspecto sucio, inmundoo, vil de un reptil repugnante... Cobarde... cobarde!... -- Hare lo que quieras, Veronica; pero nno grites, no te acerques a mi, no des un escandalo!... -- Una sola cosa quiero!... Que digas laa verdad... -- Que?... -- La verdad!... La verdad a todos, a Joohnny, a tio Teodoro, a tia Sara, a Demetrio de San Telmo, al mundo entero; que digas que fuiste tu, tu sola, la amante de Ricardo Silveira... -- Calla!... -- Callar?... Al contrario... gritarlo ddonde lo sepan todos!... Gritalo tu misma, Virginia, o no saldras viva de mis manos!... -- Sueltame, sueltame, me haces da~no!.... Ay!... Ay!... La voz de la doncella suena asustada a traves de la puerta. -- Senorita Virginia!... Senorita Veroniica!... --Maria... Maria... Llama a tia Sara!.... -- Llamalos a todos, Maria!... -- No... no!... -- Si!... Hablaras, hablaras. Tendras quue confesarle a todos la verdad. Tengo la prueba de que has mentido, tengo testigos de tu infamia... Va a asirla de nuevo por las munecas; pero Virginia cae abrazandose a las rodillas de Veronica... -- Veronica... Veronica... mi prima, mi hermana... Perdoname... perdoname!... Para que quieres perderme?... Para que quieres deshonrarme? -- Pero no me manchaste tu a mi?... Y erra mentira, ? para que mentiste, pregunto yo?... Por que arrojaste sobre mi el lodo de tu infamia?... Por que tenias que salvarte calumniandome, envenenando el alma del hombre que iba a ser mi esposo?... -- Yo... yo no fui... yo no fui, Veronicca!... -- Que no fuiste tu?... -- A Demetrio de San Telmo yo no le dijee nada; te lo juro, te lo juro!... -- Que no le dijiste nada a Demetrio?.... -- Por mis padres que estan muertos, porr mi vida, por la salvacion de mi alma, te juro que no le dije nada a Demetrio de San Telmo!... --!! Pero puede jurarse de ese modo en ffalso!!... -- Te juro que no me importaba que te caasaras con el, que te fueras lejos; yo queria nada mas que a Johnny. Lo queria y lo quiero con toda mi alma!... -- Mientes... mientes!... -- Te juro que ahora no miento!... Si yoo queria que te fueras, que te alejaras, para que iba a decirle una cosa semejante?... -- Tu se lo dijiste, tu!... -- Pudo ser Johnny, pudo ser tio Teodoroo... yo no, yo no; yo no queria sino que te fueras. Por que has vuelto?... Para que has venido?... Si eres feliz, rica, millonaria, si tienes a tu Demetrio de San Telmo... -- Nunca lo tuve!... Por ti... por ti.... nunca lo tuve!... El me cree culpable. Tu mentira le ha hecho creerme culpable, culpable de la muerte y la desesperacion de su hermano, porque Ricardo Silveira es su hermano y el oro de Demetrio de San Telmo es el que Ricardo busco para ti, para ti, cuando por pobre le rechazaste... -- No es posible!... -- La mina mas rica de Matto Grosso; esoo perdio tu codicia!... Ya lo sabes... --Y es tuya... es tuya... Y todavia quieeres mas?... -- No quiero mas que la verdad!... Mi noombre limpio, mi reputacion inmaculada; lo que tu me quitaste, lo que vas a devolverme ahora mismo... porque ya estan aqui... Ha corrido a la puerta abriendola de par en par; pero aun no llega nadie y Virginia desesperadamente se cuelga de su brazo... -- Veronica, Veronica, yo se lo dire toddo a Demetrio!... Le dire toda la verdad; pero a el solo... al el nada mas... Que no lo sepa Johnny, que no lo sepa tia Sara!... Ellos no, ellos no!... Yo le hablare a Demetiro. Ire a Matto Grosso a hablarle si tu quieres; pero aqui calla, calla y sere tu esclava... -- Piensas que voy a hacerme complice dee tu mentiras frente a Johnny?... -- Que te importa... tu tienes a Demetriio de San Telmo!... Johnny es mio... es mio y para quitarmelo tendras que matarme!... -- Pues te matare si hace falta!... -- Johnny!... Socorro!... Johnny!... Johnny llega en efecto; pero se ha detenido en el marco de la puerta, ahogado por la emocion. Sin dar credito apenas a sus ojos, ante lo que tiene delante. -- Johnny... Johnny querido... salvame!.... Esta loca, ha querido matarme... quiere dar un escandalo, quiere destruir nuestra boda... Me calumnia, me insulta, me maltrata!... defiendeme!... defiendeme!... -- Veronica!... Ha acogido a Virginia en sus brazos; pero no la mira, apenas la oye. El alma entera esta en sus pupilas, como si quisiera beberse en ellas la imagen de aquella otra mujer idolatrada a la que ve como una sombra de si misma; palida, adelgazada, ardientes y terribles aquellos ojos negros, abismos de dolor en que su vida se anegara... -- Que significa esto?... Para que has vvenido?... -- Demasiado tarde, por desgracia; pero aun a tiempo de que sepas la verdad!... -- No hara mas que mentirte, calumniarmee!... Alli esta tambien dona Sara, temblorosa, desconcertada y a ella va Virginia... -- Ay, tia Sara!... -- Hija de mi alma; pero que es esto?.... Que te han hecho?... -- Esta loca, trastornada... Quiere quittarme a Johnny!... -- No es verdad!... Una vez mas mientes.... pero ahora si ha llegado el momento de arrancarte la mascara... Tambien don Teodoro ha llegado alterado el noble semblante y suena su voz dominandoles a todos. --Veronica... habla y di la verdad... tooda la verdad!... Pero ten cuidado de no decir nada que no puedas probar, porque la mujer a quien vas a acusar es ya la esposa de Johnny... Veronica se ha erguido extranamente serena, intensamente palida, tan dura y firme como el viejo caballero que la increpa. -- Yo tambien soy una Castelo Branco!.... Y por el nombre que respeto como a mi propia vida, juro que no saldra de mis labios una sola palabra que no sea verdad... ! La verdad, la verdad, es la verdad lo que vengo buscando... Di la verdad, Virginia, dila; tu... solo tu fuiste la amante de Ricardo Silveira!... -- Que?... -- Tu y solo tu lo enamoraste... le enlooqueciste. Le pusiste por condicion que buscara la fortuna para poder casarse, dejandole despues por otro mas rico, o que creias mas rico; por Johnny, al que te has unido por codicia, por ambicion, ya que no podrias haber mentido asi al hombre que amabas!... si realmente lo hubieras amado. Dona Sara ha saltado... --Era lo ultimo que me faltaba oir... Ell colmo... el colmo... Basta ya!... Todo esto no tiene sentido... Virginia es un angel y nadie puede creer lo que dices de ella, Veronica... pero tenias que ser tu la que vinieras a amargarnos este dia feliz... -- El dia feliz en que Johnny de Casteloo Branco se ha unido a una mujer indigna!... --Te prohibo que la insultes... calla!.... -- Y yo te prohibo que la mandes callar!!... Habla, Veronica!... que pruebas, que testigos, que razones tienes para respaldar a tus palabras?... -- La seguridad de que solo ella ha podiido ser!... No fue ella acaso la que te hablo contra mi, Johnny?... Y tu, tio Teodoro, por que no me dijiste a mi ni una sola palabra?... Gozabas tambien en creerme culpable?... Por que no me llamaste, si habias sido par mi como un padre?... Por que no me preguntaste con todos tus derechos?... Por que callaron todos respaldando la infamia?... -- Espere la confesion de tu parte!... -- Como podia confesar lo que nunca hicee! Pero Virginia ha vuelto a recobrar su audacia... -- ! Si lo hiciste, si lo hiciste!... Quuieren volverme loca pero no lo lograran... ! Lo hiciste, lo hiciste... y no puedes probar lo contrario!... -- Si puedo probarlo!... Mira, mira... aaqui hay un testigo que te delata!... Miralo, mirenlo todos!... -- Un panuelo?... -- Si, si... Mirelo usted, tia Sara... UUn panuelo, un panuelo de Virginia... Recordara usted estos panuelos , que mando a bordar para ella... Tal vez tio Teodoro y Johnny no lo recuerden; pero usted tiene que recordarlo!... --Efectivamente; este panuelo es de Virgginia... --Estaba en poder de Ricardo SIlveira. FFue lo unico tuyo que llego a Matto Grosso... -- No es verdad, no es verdad!... Ese paanuelo acaba de robarlo. Te lo dio Maria... Justamente todos mis panuelos se han perdido. Mientes... mientes... Ese panuelo lo cogiste ahora mismo del cuarto de plancha!... -- No tienes otra prueba, Veronica?... -- Yo tengo todas las que hagan falta! Todos ha retrocedido mientras Demetrio entra en la estancia, alta la frente y firme el paso. -- Ingeniero!... -- San Telmo!... -- Tu..., tu aqui?... Demetrio... -- Y gracias a Dios a tiempo de servirtee de algo. -- Como?... --Porque Dios quiso que antes que tu tuvviera en las manos la verdad... La supe unas horas despues de tu marcha y no me he detenido ante nada corriendo detras de ti para alcanzarte... Se ha detenido mirando los rostros interrogantes para seguir despues. --Ricardo Silveira era mi hermano. Sobree su tumba jure vengarme de la mujer que le habia llevado a la desesperacion y a la muerte... y esa mujer no fue Veronica, fue Virginia de Castelo Branco! Tengo testigos, tengo pruebas y ese panuelo que usted pretende que ha sido robado, lo arroje yo mismo en el rostro de Veronica. Este panuelo era la unica pista, el unico indicio que yo tenia para encontrala a usted, la amante infiel, la torpe ambiciosa, que no se detuvo ante nada, ni ante la mas sucia de las mentiras, para atrapar la posicion y los millones del dueno de esta casa. Los retratos de la mujer a quien amo mi hermano, no era los de Veronica, eran los de Virginia... --Los vio..., los vio usted mismo... -- ! Tengo el testimonio de cuantas perssonas los vieron. Virginia aun tiene fuerzas para gritar... -- ! Miente, miente..., eso no es verdadd!... -- Estuve loco, estuve ciego... desde aqquel dia en que escuche la calumnia de labios de Virginia!... Yo estaba detras de los matorrales y oi cuando le dijo a Johnny... --No... no... no es verdad... --Virginiaa balbucea... ahora; pero Johnny ha saltado como un tigre!... -- Si es verdad!... que aquella tarde, mmaldita entre todas las de mi vida, me llevaste al fondo del jardin, me dijiste aquellas odiosas palabras que me trastornaron; por eso no pude hacerte frente, Veronica, por eso llegue trastornado de angustia, de dolor, de rabia a la sala de esgrima y cayo el florete de mis manos... --Yo lo recogi. Yo, que sentia su misma herida taladrandome las entra~nas. Como le compadeci!... !Como le compadeci en aquellos instantes. Yo, su rival, su enemigo, el hombre a quien desde entonces ha odiado, era el unico capaz de medir sus sufrimientos. -- Dios mio!... Dios mio!... -- Y despues?... Despues?... --Despues comence yo tambien a sufrir loos tormentos del infierno... Tuve el impulso de alejarme, de renunciar a mi venganza... pero no era posible; mi amor y mi odio me ataban con cadenas iguales y como una burla de mi destino implacable, comprendi que Veronica me amaba... -- Demetrio!... --Si..., si... ! Ella me amaba, y yo la ame como hombre alguno quiso jamas a ninguna mujer; pero mi amor maldito y envenenando no podia mas que sumarse a mi odio, y aumentar la llamarada de aquella hoguera... ! Asi nos casamos, asi partimos para Matto Grosso, asi hemos vivido peor que en el infierno, y todo eso, por usted..., por usted... Ha ido hacia Virginia que retrocede tambaleandose, sin que nadie se interponga entre los dos, como si en un tacito acto de justicia la entregasen a su venganza... -- ! Yo jure que usted pagaria cada lagrrima que derramo mi hermano. Yo jure que su dolor y su verguenza caerian sobre usted centuplicados. Yo jure que la arrastraria a usted a la pobreza, al escarnio, a las humillaciones, al horror de la selva, a todo cuanto sufrio por usted aquel hombre honrado... aquel sincero corazon que se le entrego como el de un nino; pero es usted algo tan bajo, que ni siquiera mereceria al sacrificio de mi vida, para logra una venganza... Un gemido ha escapado del pecho de Virginia, que retrocede cubriendose el rostro con las manos... -- ! Una mujer como Veronica hubiera merrecido mi venganza!... Usted ni eso, es demasiado despreciable!... -- Johnny!... Johnny... defiendeme!... -- Mil muertes, merecia usted!... -- Oh, Johnny!... --Pero no soy yo quien ha de cobrarle. HHay otros a quienes su maldad hizo mas da~no. Aunque destrozo usted mi corazon y mi vida, aunque caso la muerte y la verguenza de mi hermano, aunque me convirtio en un monstruo haciendome herir lo que mas amaba..., no, no podria vengarme de usted... ! El mal que me ha hecho es demasiado grande... Le ha vuelto bruscamente la espalda, para clavar en Veronica una mirada ardiente, profunda, suplicante... --Veronica... -- ! No..., no..., ahora no. No puedo oiirte, no puedo escucharte!... Dejame Demetrio!... -- Veronica!... --Veronica... -- Dejenme ustedes tambien, por compasioon, por caridad... Ha corrido saliendo de la habitacion y Demetrio San Telmo va tras ella, como un obseso, como un iluminado, con las misma desesperacion sin nombre con que cruzo las selvas esponiendo su vida a cada instante, con el unico anhelo loco, desesperado de alcanzarla... CAPITULO VIGESIMO OCTAVO Veronica ha cruzado el hall lleno de invitados, esquivando las caras conocidas, indifente a las miradas de asombro, sin responder saludos y comentarios, huyendo si, huyendo tal vez del grito de su corazon, venciendo el anhelo desesperado de escuchar la voz que vuelve a sonar a sus espaldas... La voz angustiada de Demetrio... --Veronica..., oyeme..., escuchame. -- Monsieur Belot!... Ha llamado al frances que corre a su lado... Los dos hombres se han detenido a pocos pasos, mirandose como si se desafiaran, mientras Veronica busca el apoyo del brazo de su amigo... -- Vamonos de aqui!... Lleveme usted de aqui cuanto antes... -- Es preciso que hablemos, Veronica!.... Tienes que comprenderme... tienes que perdonarme... --Lleveme usted de aqui, amigo mio... Llleveme... --Monsieur Belot... le ruego que me dejee solo con mi esposa. --Lo siento, San Telmo; pero la senora nno parece desearlo... -- Si no se marcha usted...! Da un paso amenazador hacia el amigo de ella, pero Veronica se interpone dominandolo con una mirada... -- Que pasa?... Otra vez la violencia?.... Otra vez el desplante brutal que todo lo arrolla?... Podras insultarle, podras abusar de tu fuerza; pero hay algo que no conseguiras con tu violencia ni con tu furia: mi corazon, Demetrio, este corazon que me manda alejarme de ti para siempre. Vamos, Monsieur Belot!... --Como mande usted, Madame... Le ha ofrecido el brazo en el que se apoya Veronica para alejarse, mientras Demetrio queda inmovil como clavado bajo aquellos mismos arboles que oyeran un dia las palabras de amor de Veronica... ***** En la alcoba de Virginia parece que la vida se hubiera detenido... Tan brutal es el impacto, tan duro es el golpe recibido por aquellos corazones que en silencio sangran... Johnny ha dado unos pasos para permanecer de espaldas, pegado el rostro a los vidrios de la ventana mientras su alma parece descender, quein sabe al fondo de que espantoso abismo... Los ojos de Virginia hinchados de llorar, se han alzado para mirarle con espanto; pasan sin detenerse por la erguida y severa figura de don Teodoro y buscan con ansia el rostro descompuesto, palidisimo de dona Sara... -- Tia Sara!... -- Calla..., calla!... Ni una palabra. NNi una palabra... Para que?... si ya no podras enga~narme mas... -- Tia Sara!... --Eres como la vibora que alente en mi sseno, para que me hirieras despues en lo que mas amo... manchando y destrozando la vida de mi hijo... ! Maldita, malvada!... Tendras que salir de esta casa... -- Calma, Sara... calma!... Es Johnny quuien tiene que decidir... Ven conmigo. La casa esta todavia llena de invitados... que no se vea el humo aunque el fuego nos queme las entra~nas!... Ven... ven conmigo... La ha tomado del brazo arrastrandola fuera de la alcoba, pero toda a rabia de dona Sara se disuelve en lagrimas... -- Pensar que la he querido como a una hhija!... -- Vamos a tu cuarto... alli te calmarass!... -- Es que estoy como loca, no puedo ni ppensar!... -- Comprendo lo que sufres... --Pero, y Veronica?... Donde ha ido?... Que sera de ella?... Hemos sido tan crueles, tan injustos!... --Cuando te hayas calmado ire a buscarlaa... Ahora Demetrio fue tras ella. Es preciso dejarle la oportunidad de defenderse; aunque temo mucho que no lograra nada... Conozco a Veronica. Su nobleza, su dignidad, su orgullo... es igual que su padre. Es la hija que yo hubiera deseado tener, es el orgullo de los castelo Branco... Que Dios la bendiga!... -- Teodoro!... --Y que logremos hacernos perdonar... -- Pero y Johnny?... Nuestro Johnny?... Ahora la amara mas que nunca; ahora se sentira el mas desgraciado de los hombres, atado a esa... -- Calla, Sara... calla!... Solo el debee determinar... ***** Lentamente Johnny ha girado sobre si mismo, para quedar frente a la mujer con quien acaba de casarse. Estan solos en el cuarto cerrado. Por los senderos del jardin ruedan los carruajes y los autos de los invitados que se retiran entre comentarios, y el parece medir toda la hondura del abismo que le separa, toda la negra sima en que su vida ha rodado hasta el fango. -- Virginia!... -- Johnny... mi Johnny!... -- Voy a matarte!... -- Que?... -- Y ni aun con la muerte pagas!... -- Johnny... Johnny!... -- Te odio!... Te odio con toda mi alma!!... Te odiaba sin saberlo desde que hablaste contra Veronica; te odiaba sin darme cuenta, aun pensando que tu mentira era verdad... -- Oh, Johnny!... no... --Porque esa mentira la manchaba a ella,, a la mujer a quien siempre he idolatrado... a ella!... espejo de nobleza y dignidad. A ella, la mas pura, la mas alta, la mas leal!... -- Cual fue mi crimen despues de todo, ssino amarte?... -- Amarme tu... cuando me has hecho tantto mal!... --Lo hice porque te queria con toda mi aalma; porque necesitaba apartarte de su lado; porque me dolia verte como un perro arrastrandote tras el mendrugo que te negaban... -- Calla!... -- Es la verdad!... Te amaba... te amabaa ... Sabiendote debil, sabiendote cobarde, sabiendo que una mujer como Veronica nunca podria amarte... yo te amaba... -- Oh, basta!... -- Por ti, solo por ti cometi esa infamiia!... Por ti aleje a Ricardo Silveira; por ti no me importo que se muriera desterrado. Por alejarte de ella calumnie a Veronica. Yo no sabia que iba a casarse con San Telmo. Pense que tio Teodoro no lo consentiria jamas, ni tu tampoco. Era preciso mancharla, era preciso que hubiera algo en ella que te la hiciera odiosa, para poder rescatarte a ti, a ti, que vales para mi mas que el mundo entero, mas que mi dignidad, mas que mi conciencia!... Se ha arrastrado hasta los pies de Johnny. Se abraza a sus rodillas como puede un pulpo aplicar sus tentaculos y su voz suena con extra~no acento, empapado en lagrimas... pero Johnny se aparta con rabia. -- No finjas que lo hiciste todo por amoor a mi; lo hiciste por odio a Veronica... Ya no te acuerdas que me lo gritaste cuando regresabamos de la iglesia; has olvidado que escapo de tus labios cuando te creias segura de tu triunfo. Dijiste que la odiabas, que la habias odiado siempre!... -- Si... si... es verdad!... La he odiaddo tanto como a ti te amaba... Perdoname, perdoname... Johnny ha quedado inmovil, tremulo, vacilante; como flechas se han clavado las palabras en su noble y generoso corazon, y al verle palidecer y vacilar, un relampago de triunfo enciende los ojos de Virginia. --Me perdonas... verdad?... -- Serias capaz de expiar tu falta?... -- Como?... -- Serias capaz de soportar cuanto Veronnica ha soportado?... La selva, los peligros, la pobreza, la humillacion?... -- Yo... yo!... -- Serias capaz de continuar al lado mioo, cuando yo haya renunciado mi herencia en favor de Veronica?... -- Pero por que habias de renunciar?... Veronica es muy rica, millonaria... La mina de San Telmo!... -- Veronica rompera con Demetrio de San Telmo!... Y que menos puedes hacer para compensar lo que has hecho contra ella, que cederle nuestra fortuna en cambio?... -- Me parece muy bien que le pases una ppension!... Ella puede casarse con otro hombre rico; ademas... Mira, Julio Estrada... -- Estupida!... -- Que?... -- Caiste en la trampa!... Quise saber hhasta donde llegaba tu infamia, quiise asomarme al abismo de tu alma y no me enga~ne... es como un pozo de serpientes!... -- Johnny... Johnny!... -- Codicia, ambicion!... Las pasiones maas sucias, las mas bajas; eso hay en ti, eso hay bajo esa mascara angelical de tu cara... que quisiera arrancarte a golpes... -- Johnny!... No me hagas da~no!... -- Merecias que te matara con estas manoos... Merecias que te pisoteara como a un reptil!... Vete!... Vete!... Sal para siempre de esta casa!... Huye de mi si quieres salvar tu vida miserable!... Huye ahora... huye... o sera demasiado tarde!... En sus ojos hay un relampago de locura. Virginia espantada se alza corriendo hacia la puerta; pero ya en ella se yergue como puede hacerlo una vibora segura del poder venenoso de su lengua silbante... -- Pero Veronica nunca sera tuya!... Nunnca te querra!... Seguiras siendo el perro que se arrastra a sus pies... mientras se burlan de ti hasta los criados... -- Virginia!... Ha ido sobre ella, pero ya Virginia corre con su felino paso de tigresa, mientras Johnny tropieza con su padre... -- Johnny!... Estas loco?... -- Se va... se escapa!... -- Es lo mejor que podia suceder, Johnnyy... que huya, que se vaya!... Que se aparte de todos como la mala yerba!... Johnny ha logrado escapar de manos de su padre y cruza como un rayo hasta un auto de alquiler estacionado frente a la puerta lateral... -- Pronto!... Siga usted a ese convertibble!... Alcancerlo!... Le dare lo que pida si lo hace!... ***** Virginia empu~na el timon de su auto como ciega, como loca. Ha visto en el lujoso convertible, preparada alli para la alegre fuga de novios el unico medio de escapar al violento ataque de Johnny. Demasiado claro ha visto en sus ojos que cumplira su palabra. Bien segura esta de que es capaz de matarla y el terror eriza sus cabellos haciendola acelerar mas y mas... Como un relampago cruza las calles... cuadras y cuadras van quedando atras, mientras ella toma las curvas sintiendo patinar peligrosamente las ruedas del auto... Pero el auto que lleva Johnny tambien parece volar... Le ha visto, primero por el espejo, luego vuelve imprudentemente la cabeza, loca de espanto... Ya esta frente a la carretera... pero se acerca tambien el mayor de los obstaculos. El tren que se aproxima... Luces rojas, barras a cuadros, las varas que cierran la carretera han bajado mientras lanza sus ta~nidos de alarma la campana... pero como si un demonio la impulsara embiste las varas que saltan en pedazos... -- Virginia!... Virginia!... Es Johnny el primero en llegar; pero el espanto le detiene junto al auto destrozado. Alli esta el traje de novia, roto en jirones, manchado de sangre y entre los hierros retorcidos, bajo las ruedas del tren, como espantosa vision de pesadilla, la cabeza de Virginia separada del tronco, los sueltos cabellos desgre~nados, los claros ojos abiertos y frios, pasmados en el hielo de la eternidad... CAPITULO VIGESIMO NOVENO ANDRES: Bueno, amiga querida mia... hemos llegado. La he complacido haciendola dar vueltas y vueltas por la ciudad, para que usted se refrescara su pobre cabeza tan trastonada; pero ha llegado la hora de descansar!... El auto de alquiler que lleva a Veronica por cuenta de Monsieur Belot se ha detenido frente a la suntuosa portada del Hotel Palatino y como si volviera de un mundo de dolor, exclusivo y lejano, los ojos de Veronica se vuelvan a el regresando a la realidad... -- Que dice usted, Belot?... --Veronica querida... que hemos llegado.. Esta usted frente al mejor Hotel de Rio de Janeiro... donde pueden hospedarla como a una princesa, y donde ya me ocupare yo de que asi lo hagan por mi condicion especial de hotelero... -- Hotel Palatino!... -- No le agrada?... -- Aqui vivio Demetrio!... Aqui debe esttar!... Vamonos pronto de aqui, Belot; no podria soportar verlo de nuevo... --Calma, preciosa mia... Un poquito de ccalma!... Usted no puede vivir escondiendose como si fuera una culpable... Todos han pecado contra usted, en realidad, todos se acercaran para solicitar el perdon de la injusticia con que la hirieron... No les haga usted el camino demasiado largo. Piense que al fin y al cabo se trata de sus unicos parientes, y que no parecen quererla mal... -- No quiero ver a nadie, Belot!... No ccomprende usted?... -- Comprendo demasiado!... Usted esta teerriblemente ofendida con todos ellos, pero ese estado de animo pasara... -- No pasara!... Quiero terminar con mi pasado, quiero olvidarlo. Si yo le dijera a usted mi unico deseo, lo tomaria por un disparate... Quiero huir de Rio... -- Eso no es un disparate!... es un senttimiento natural. -- Quiero olvidar, olvidar y huir!... Noo se en que direccion... Saldria de viaje inmediatamente... -- Calma, ma cherie!... Su cuerpo, y sobbre todo sus nervios, necesitan descanso... --No quiero ver a nadie, no quiero oir aa nadie... --No vera, no oira a nadie, si no quieree... Dejeme recordar... Si, exacto, en el camino del Pan de Azucar un amigo mio tiene un pequeno hotel: casi pudieramos decir una casa de huespedes. Es un lugar tranquilo y retirado; recibe alli pensionistas por meses unicamente; pero con nosotros hara una excepcion. Es una casa vieja pero rodeada de jardines desde donde se disfruta de un magnifico panorama. Le gustaria estar alli?... La comida deja bastante que desear y no tiene colchones de muelles en las camas; pero... -- Lleveme alla, monsieur Belot... lleveeme cuanto antes!... ***** Veronica y Belot estan en la terraza del modestisimo hotel, semi campestre, donde Belot ha conseguido para su amigo una de aquellas habitaciones anchas y destartaladas que parecen guardar bajo sus techos de vigas y entre sus gruesos muros coloniales, algo de reposo de los tiempos que se fueron. -- Este es un lugar para los cansados.... y usted no puede mas!... Desde la eminencia del terreno en que se alza la terraza del hotelillo, abarca un fantastico panorama. Rio de Janeiro, la mas bella ciudad del planeta, entre sus playas rubias frente a un mar azul, bajo el dombo imponente de un cielo brillante; desde alli puede abarcarse de una ojeada toda la belleza, toda la exhuberancia, toda la deslumbrante hermosura de aquel suelo, sobre el que la figura de Veronica destaca como una sintesis de aquella tierra maravillosa... --Si yo fuera millonario como Monsieur SSan Telmo, haria edificar una casa en este lugar para usted!... -- Por favor, Belot, calle!... No quieroo oirle nombrar siquiera... Ha entendido usted?... Ni nombrarlo... -- Muy vivo esta ese nombre en su corazoon para que le duela tanto!... --Belot... por que me atormenta?... No ees usted mi amigo ya?... --Demasiado sabe que lo sere toda la vidda... su amigo mas fiel, mas devoto, y al mismo tiempo si me permite que se lo diga, su admirador mas apasionado... -- Belot!... --Perdoneme que hable demasiado pronto.... Yo se que no esta usted en condiciones de escucharme; pero hay algo que necesito decirle, no para que me responda en el acto; sino para que lo piense... Tal vez para que le ayude a ordenar sus pensamientos... Quiere escucharme?... --Supongo que es lo menos que puedo haceer por usted, Belot, que tanto ha hecho por mi, y a quien tengo que agradecerle tanto... --Olvidemos esa tonta palabra que se llaama gratitud. Si algo tengo que suplicarle es que la olvide totalmente antes de escucharme. Nada me debe, porque servirla y acompanarla ha sido el placer mayor que he tenido desde hace mucho anos. Soy yo el favorecido por usted, al permitirme que yo la sirva... -- Es una exageracion!... muy cortes, muuy carinosa, muy amable; pero que no puedo admitirla... Se ha puesto de pie mas nerviosa de lo que quisiera estar, y monsieur Belot la imita en el acto, aunque tratando de tranquilizarla con el ademan... --Si quisiera usted hacerme el favor de volver a sentarse, podria hablar mejor... a pesar de todo, lo que tengo que decirle, no es tan facil... --Hable, Belot... hable... Ha vuelto a sentarse oprimiendose las manos, conteniendo su angustia. Cree advinar cada una de las palabras que escuchara de labios de Belot y una lucha desesperada comienza a librarse en su pobre alma... -- Veronica!... Creo que me enamore de uusted al mirarla, como en las viejas novelitas blancas... Yo, el hombre de mundo, el retirado del mundo ya!... -- Amigo mio!... --Dejeme continuar... No adelante la dissculpa. No tenga tanta prisa en darme calabazas, ma cherie... tiempo tendra... --Me hace usted sonreir a pesar mio... -- Gracias a Dios que sonrie!... He vistto demasiados dias la peor mueca de angustia clavada en su cara... y es bien doloroso para mi, se lo juro... -- Mi pobre amigo!... --Todavia no me compadezca, tiempo habraa mas tarde... Dejeme continuar. Hay algo que si no se lo digo a usted, no se lo podre decir despues a nadie y esas cosas hacen da~no cuando se guardan para siempre... -- Hable, Belot... -- No tengo necesidad de decirle mis anoos; pero a la vista salta, por desgracia, que no soy un muchacho!... De mi vida pasada, de mis andanzas no voy a hablarle. Sufri, luche, padeci necesidades, resbale por muchos malos caminos; pero supe leventarme y si el barro de la vida me ha salpicado muchas veces la piel, puedo jurarle que no tengo enfangada el alma... -- Eso lo se de sobra, Belot!... -- Gracias!... Pues como queria decirle,, cuando usted llego a Cuyaba, a mi viejo hotel de Cuyaba, yo sin darme cuenta, daba mi vida por terminada. Un poco de dinero, un botella de buen champan siempre preparada, dos o tres detalles de refinamiento, alguna amiga agradable... Creo que no necesito entrar en detalles, pero yo creia que la juventud se habia llevado lo mejor de mi alma: la ilusion, el temor, el entusiasmo... la facultad de sufrir por alguien, y consideraba eso un triunfo de los anos. Estaba en las laderas de la serenidad o lo que es igual, estaba en las puertas del hastio... -- Amigo querido!... --Al verla fue como si mi alma despertarra, como si volvieran los dias tormentosos de la juventud... Volvi a tener ambiciones, volvi a tener suenos. No podia tener esperanzas... miento!... No tuve esperanzas, hasta que me di cuenta de que usted era desdichada, que el hombre que la tenia en sus manos era como un ciego que aprienta entre sus dedos un diamante, pensando que es un vulgar guijarro... -- Belot!... --Perdoneme si la comparacion le hiere yy si digo un nombre que usted no quiere escuchar... pero es necesario: Juzgue a Demetrio de San Telmo el mas estupido de los asnos... -- Belot!... --Calma, ma cherie... Despues he rectifiicado. Su locura tenia una razon... Sigo considerando que su equivocacion fue imperdonable; pero nunca pense que usted no se la perdonara... -- ! Ya sabe usted que no quiero volverlle a ver... Que mi unico deseo es alejarme... Para el no hay mas que rencor en mi corazon!... -- Y alli esta lo malo... -- Como?... --Se ha dicho demasiado que el odio y ell amor son hermanos... -- ! No en mi caso... lo mio no es odio,, es la desilusion mas negra!... Que sabe usted de lo que siente una mujer enamorada, cuando piensa que no fue amada jamas!... -- En eso me parece que es usted injustaa!... --Desde el primer instante Demetrio se aacerco a mi buscando su venganza... No hay una sola palabra suya que no este manchada de rencor, no hay una sola de sus miradas que no este nublada de odio... -- Usted misma reconoce que el la ama!.... -- Y de que me sirve ese amor tardio?.... --Quisiera poder ser lo bastante generosso para explicarselo; pero no naci con alma de santo. -- Belot!... --Veronica... Usted ama a Demetrio; usteed no podra querer a nadie mas que a el... --Tal vez le ame, pero luchare con todass mis fuerzas para arrancarme este amor... Quiero alejarme de Rio, quiero olvidarme de que soy una Castelo Branco... -- Esta segura de todo eso?... --Absolutamente segura, Belot... --Deberia arrodillarme para darle graciaas a Dios... -- Belot!... --Porque ahora si puedo hablarle... Si ees cierto lo que usted dice, si su deseo es encontrar un poco de paz para su alma, yo puedo ofrecersela... --Pero... --No creo que Demetrio de San Telmo puedda negarle un divorcio justo y rapido... Estoy seguro de que accedera por las buenas. En cualquier terreno lo tiene usted ganado... es mas, juzgada su accion friamente podria considerarse que ha cometido un delito, pero a veces los delitos hay que disculparlos... --No le comprendo... --Su matrimonio de usted puede quedar annulado en pocas semanas... ni la religion siquiera le obliga a seguir atada a un hombre que en realidad nunca fue su esposo... -- Es verdad!... --Antes de un mes sera usted totalmente libre. Sus nervios se habran calmado y entonces me atrevere a preguntarle: quiere usted ser mi esposa, Veronica?... -- Belot!... --Se que no me ama; pero acaso pueda lleegar a amarme, a preferirme a otros mas jovenes, mas brillantes, mas arrogantes de figura, a otros con blasones y prosapia... y fortunas dignas de usted... -- Amigo mio!... --A otros que seran como esos grandes hooteles a donde quise llevarla... y que usted rechazo por ostentosos, por brillantes. Lo que yo le ofrezco a usted es la dulce mediania, el amor sincero, leal, sin sobresaltos... Borraremos el pasado y en aquella ciudad vieja y romantica que suena junto al rio, sera usted como una reina de leyenda, que hara preguntarse a las gentes, como tuvo tanta suerte monsieur Belot... Respondame sinceramente, Veronica: puedo esperar?... --No necesita esperar demasiado. Acepto su proposicion de matrimonio, y tratare de darle yo tambien un poco de felicidad... -- Oh, Veronica!... Un instante Belot ha parecido deslumbrado; enrojecen de dicha sus mejillas, tiemblan de emocion sus gruesos labios sensuales de hombre que gusto todas las copas de la vida; pero en sus ojos demasiado sabios asoma la sombra de una duda, contemplando el fino perfil de aquella mujer exquisita, crispado y contraido por el esfuerzo de sus palabras... --No me responda todavia, Veronica... Agguarde... --Mi resolucion no cambiara... --Nadie mas que yo desea que no cambie; pero aun tenemos que esperar... Y ahora que esta bien instalada debo retirarme... -- No vivira usted en este hotel?... --Si usted me hubiera negado toda esperaanza, habria permanecido a su lado... Permitame considerarme ahora, un poco como su prometido. No es correcto, al menos en mi pais no se considera correcto habitar bajo el mismo techo. Esto no es la selva, ma cherie. Aqui hay exigencias y conveniencias sociales... -- Piensa usted en todo!... Se preocupa de cosas que para mi no existen: el mundo, la sociedad, todo ha terminado para mi... --Cruzo usted el pais para librar su nommbre hasta de la sombra de una sospecha... Puesto que la amo, no tengo derecho a pedir a nadie que me considere como a propio padre... Ademas, hay muchas cosas que hacer en Rio de Janeiro y debo comenzar cuanto antes... -- ! Belot... mi unico amigo... Piense uusted que sola me deja!... --Vendre a verla con toda la frecuencia que usted lo desee. Llameme al Hotel Palatino en cualquier momento. Pero no se considere ligada a mi. Que su alma fuerte y valerosa halle por si misma su camino dejando el pobre abrigo de mi amistad, como el viajero que cruza el desierto, debe salir de la tienda de campa~na para hallar su ruta mirando las estrellas... -- Belot!... --A sus pies, madame... Se ha inclinado para besar su mano. Despues su simpatica figura se aleja a traves de la terraza, donde queda Veronica mirandole sin verlo, porque todo para ella, el cielo azul, el hombre que se aleja, el maravilloso panorama que se extiende a sus plantas, se borra fundiendose en el recuerdo de unos ojos, ojos sombrios y ardientes, dolorosos como un remordimiento; del gris color de la nostalgia!... ***** -- Johnny!... Transida el alma de dolor y de angustia, cubierto el rostro con las manos, Johnny ha referido a sus padres el tragico accidente que costara la vida a Virginia, mientras abrazada a su esposo, tiembla de angustia dona Sara. Estan en la salita del Juzgado, donde a Johnny le ha sido preciso prestar declaracion y muy cerca del lugar donde un medico forense examina el cuerpo despedazado de la que fuera novia feliz unas horas antes... -- Dios mio!... Dios mio... pero es horrrible!... -- A veces el destino resulta ser el jueez mas implacable!... -- No, padre!... Cortando sus palabras, dona Sara se ha acercado a su hijo... -- No te consideres culpable, no lo eress!... No hay hombre mejor que tu sobre la tierra. No te consideres culpable o me matara a mi el remordimiento de haberte impulsado a esa boda que nunca deseaste. Fui yo la ciega, fui yo la torpe. Si alguna conciencia debe sentirse manchada con todo esto, es la mia y no la tuya, Johnny... -- Por favor, basta!... Basta... A nada conduce atormentarnos hasta enloquecer, cuando ya nada se puede remediar... Hay que tener serendidad, hay que mirar las cosas bajo su luz real, no por nuestros sentimientos exaltados. Todos fuimos victimas de un horrible enga~no. La mala accion de Virginia fue como una piedra que se tira desde lo alto y baja rebotando, hiriendo a unos y a otros; que nadie sabe nunca ni puede medir al lanzar una mala accion hasta donde pueden llegar sus consequencias... Por una vez la vida ha sido justiciera y la victima mayor fue la unica, la verdadera culpable de tanto da~no... La puerta se ha abierto, dando paso a Julio, hacia el que van todas las miradas... --Dentro de un momento vendra el Secretaario del Juzgado... -- Dictaminaron ya?... --Eximiendote de toda responsabilidad, JJohnny... -- Como... --He hablado con el Juez, le he puesto een antecedentes de ciertas cosas que era necesario que el supiera... -- Que estas diciendo? --Es una persona excelente... Antiguo ammigo de mi casa. Se dio cuenta de todo sin que apenas tuviera yo que hablar. Me ha prometido detener en lo posible los comentarios... -- Como pagarte, Julio, hijo mio!... --Nada hice que no fuera justo... Ademass, Johnny es para mi un hermano, senora, y creo sinceramente que ninguna culpa puede echarsele... Vamos de aqui... salgamos. Es preciso sobre ponerse a todo esto, Johnny. Piensa que peor hubieran podido ser las cosas... --Asi es... Volvamos a casa. --Queda un detalle... Es doloroso, pero no tengo mas remedio que preguntar... El cadaver de Virginia?... -- Era una Castelo Branco!... Su cuerpo descansara en la Capilla familiar. Haremos decir cincuenta misas por el descanso de su alma y de todo corazon podremos llorar por esa pobre vida extraviada, que tomo torpemente el camino del mal... ***** Trae whisky!... Un vaso grande y deja la botella... El elegante mozo se ha inclinado alejandose, para volver un instante despues con el pedido de Demetrio. Es en el rincon mas apartado del lujoso Bar del Hotel Palatino... y son ya las once de la noche de aquel dia tan prodigo de acontecimientos. De tres sorbos ha apurado Demetrio el contenido del ancho vaso casi lleno, para quedar despues mas sombrio que nunca, mas ensimismado, sin notar los pasos del hombre que se acerca a el, mirandole como si quisiera considerar y medir la angustia de su alma... --Yo que usted, beberia mas despacio, moonsieur San Telmo... -- Belot!... --Y beberia algo menos violento... El whhisky acabara por abrasarle las entrañas... -- Donde esta Veronica?... La he buscadoo por todos los hoteles de Rio. He recorrido todos los de la playa Copacabana... he preguntado tambien en las Agencias de Pasajes... Donde la escondio usted?... -- Puedo sentarme a su lado?... --Me es indiferente la posicion que tomee, lo unico que le exijo es que me responda en el acto... -- Garzon!... Una botella de champagne ffrances, demi-sec, bien helado... -- Donde esta Veronica, Monsieur Belot?.... --Donde ella quiso estar. En un lugar appartado, tranquillo, donde sus pobres nervios hallen el reposo indispensable. Yo la traje primero a este hotel; pero ella se nego a entrar. -- Que lugar es ese a donde usted la ha llevado?... --Un lugar modesto, aunque absolutamentee honorable, como usted comprendera... --No es eso lo que estoy preguntado. Quiiero saber exactamente su direccion, y la pregunto con todos los derechos que me asisten, puesto que se trata de mi esposa... --No soy yo, monsieur, es ella la que diiscute esos derechos... la que no quiere verle a uste... -- Esta usted seguro?... --Y usted tambien... --Es verdad. Aunque me debata desesperaddamente, aunque me sienta enloquecer, de celos y de rabia... Celos, si celos!... Ya no soy capaz de ocultar ni los sentimientos que deberian avergonzarme. Ridiculos celos, hasta de usted, monsieur Belot... --Su afirmacion no es muy halagadora. Meenos mal que mi amor propio esta curado de espanto. Ya se que no somos los hombres como yo, los que hacemos el papel de primeros galanes, sobre todo tratandose de mujeres como Veronica de Castelo branco; pero a veces hay sorpresas en la trama de las obras mejor hilvanadas y la primera actriz acepta al actor energico a despecho del protagonista... -- Que trata de decirme?... -- Su esposa de usted desea el divorcio.. Lo esperaba usted?... -- Por desgracia, lo esperaba!... Se quee ha dejado de amarme... es mas, se que me odia, que me desprecia, que no ha querido comprender toda la fuerza de este amor capaz de enloquecerme... -- Ella no se queja de su amor, sino toddo lo contrario!... Pretende que usted no la amo nunca... -- Pero esta loca?... --Dice que ni una sola de sus palabras, deja de estar manchada de rencor. Asegura que una sombra de odio ha nublado cada una de sus miradas, y paladea el sabor amargo de sus relaciones desde el primer dia... -- Es verdad!... Es verdad... fui un locco, un ciego, un insensato; pero lo he amado y la amo, como ningun hombre sobre la tierra es capaz de amarla, con todas las potencias de mi espiritu, con todas las fuerzas de mi alma, con toda el ansia de mi desesperacion... La amo tanto, que sin ella la vida para mi es imposible y viene usted a decirme que renuncie a ella, que la he perdido para siempre, que ni siquiera me permite verla ni hablarle... -- Comprendo perfectamente lo que sufre su alma!... Pero si le sirve de consuelo le dire que ella tambien sufre, y con menos culpa que usted y que nadie... --Lo se... lo se... Pero aunque no me quuiera, aunque me obligue a devolverle su libertad, esa libertad que no soy capaz de negarle; porque habre sido un loco, pero no soy un miserable... aunque se aparte de mi para siempre, hay algo que no puede negarme... El derecho de verla, de hablarle, escuchar de sus labios mi sentencia definitiva. Que me escuche por ultima vez antes de condenarme a muerte, porque sin ella no quiero ver la luz del sol... Se ha puesto de pie en ademan desesperado, pero en la puerta del desierto bar, como en otra noche memorable, acaba de aparecer Julio Estrada que va directamente a ellos... -- Ingeniero San Telmo!... Al fin doy coon usted, llevo horas buscandole... -- Como?... --Vengo en nombre de don Teodoro de Casttelo Branco. Debo hablarle a Veronica... Donde esta?... Quiere usted permitirme que la vea en el acto?... --Aunque le parezca a usted absurdo, no soy yo quien pude decirle donde esta... Ha mirado con rencor al frances, que puesto de pie inclina la cabeza en correctisimo saludo. -- A quien tengo el honor de hablar?... --El senor Julio Estrada... El senor Fraancois Belot... -- Oh, Belot... ya recuerdo!... Sabe ustted acaso ahora donde esta Veronica?... --Es para mi una gran pena negarme a la solicitud de Monsieur de Castelo Branco; pero no es mi voluntad, es la de la propia Madame San Telmo la que me obliga a ocultar el lugar donde se ha refugiado... -- Sabe ella que Virginia de Castelo Braanco ha muerto esta tarde tragicamente?... -- Muerto?... Que esta usted diciento?.... --Podemos decir que por su propia mano, aunque no creo que tuviera intenciones de matarse... Guiando su convertible se estrello contra un tren... -- Oh... oh!... --El cuerpo quedo destrozado. El propio Johnny que iba tras ella recogio los restos que estan ya en la capilla del palacio de los Castelo Branco y descansaran en el panteon familiar. Esto es lo que don Teodoro considera necesario que sepa Veronica, y usted mismo... Me atrevo a hacer extensiva la invitacion a monsieur Belot, de pasar por la capilla antes de manana a las cuatro de la tarde, que es la hora se~nalada para el entierro. Demetrio ha vuelto a sentarse, apretadas las mandibulas, cerrados los pu~nos, incapaz de articular una palabra, mientras Julio Estrada se vuelve al frances... -- Puedo contar con que Veronica sepa toodo esto?... --Ire a decirselo inmediatamente, monsieeur. Digaselo asi y presente mis respetos a monsieur de Castelo Branco, a quien espero ver esta misma noche. --Gracias... Hasta la vista entonces... Ha mirado a Demetrio sin atreverse a dirigirle la palabra, tan extra~no y patetico es su gesto. Luego se aleja muy deprisa a traves del Bar, mientras el frances pensativo, vuelve a sentarse y apura lentamente su copa de champagne. --Ahora todo es diferente, monsieur San Telmo... -- Como... que?... --La providencia se ha encargado de casttigar y es un descanso para todos comprobar que las maldades de esta terrible mademoiselle han terminado. Pero Johnny de Castelo Branco ha quedado libre, acaso esperando una felicidad que compense todas sus penas y dolores. --Una felicidad que seguramente usted piiensa que el merece mas que yo. --No he dicho tanto... --Usted seguramente estara de su parte.... -- Oh, no, monsieur San Telmo. Yo no esttoy sino de mi propia parte, y si tuviera menos experiencia de la vida, me sentiria el hombre mas dichoso de la tierra!... -- Que esta usted diciendo?... --Madame San Telmo me ha concedido la innmensa gracia de aceptar mi proposicion de matrimonio. -- Que?... --Se lo advierto con toda lealtad. Y ahoora voy a buscarla... -- Donde esta?... --Esta noche, estoy seguro que Veronica ira al palacio de los Castelo Branco, y usted tambien esta invitado. -- ? Quiere decirme... --Algo que deberia usted pensar por su ppropia cuenta; pero yo no se hacer la guerra de emboscadas... peleo a campo abierto y con armas de caballero. Esta noche podra usted verla y hablarle... aunque ella ha decidido ya. Y ahora con su permiso, monsieur, queda usted en libertad de seguir bebiendo su horrible whisky hasta emborracharse totalmente. De un manotazo Demetrio ha apartado el vaso y la botella, poniendose de pie con violento ademan... -- Pretende usted burlarse de mi?... -- Oh, no!... Tengo la seguridad de que apesar de todo, no le quiero mal. Si le quisiera mal, nada mas facil con este telegrama, que presentar una denuncia contra usted por el robo de me lancha. -- Que?... --No pienso usar esta arma, a menos que me obligue a ello empleando los violentos procedimientos que acostumbra. --Supongo que aun debo darle a usted lass gracias... --Ahorrese la molestia si quiere, pero rrecuerde que contra la razon de la fuerza, esta la fuerza de la razon y que al corazon de una mujer no se llega con las armas en la mano... CAPITULO TRIGESIMO -- Veronica!... -- Veronica, hija mia!... Uno tras otro, profundamente conmovidos, dona Sara y don Teodoro de Castelo Branco han abrazado a veronica, reteniendola largo tiempo entre los brazos. Es en un pequeno saloncito anexo al gran hall del palacio. Vestida de negro, fina y palida, mucho mas conmovida de lo que quisiera demostrar, nunca ha estado Veronica mas bella que en aquel instante... --Gracias por haber venido, monsieur Bellot. --Yo soy el honrado al pisar esta casa. -- Hija querida... son tantas las cosas que quisiera decirte!... --No digas nada, tia Sara; no es necesarrio... --Si lo es, hija mia... Tampoco yo encueentro las palabras, confio en que tu misma sepas adivinarlas, y entiendas con cuanto dolor, con cuanta sinceridad necesitamos que nos perdones... --Tio Teodoro; por favor... calla... callla... --Absolutamente preciso que sepas cuantoo te queremos y que felices nos sentimos viendote volver a esta casa... --Mi lugar no esta aqui ya. --Siempre lo estuvo, aunque comprendo peerfectamente lo que quieres decir; eres la esposa de Demetrio de San Telmo. Por las palabras de el esta tarde, he creido entender que sinceramente te ama... --Mis relaciones con Demetrio han terminnado. Monsieur Belot se encarga de gestionar el divorcio. -- Es posible?... Totalmente rompiste coon el?... --Monsieur Belot podra informarles. Yo, si me lo permiten, llegare a la capilla un instante. --Yo te acompanaria, hijita; pero no tenngo fuerzas para estar alli... --Ven conmigo. --No es necesario. --Si lo es. Ademas, quiero hablarte, quiiero decirte muchas cosas que ya te habia escrito en una carta, que bien comprendo ahora, no llego jamas a tus manos... muchas cosas que ignoras y debes saber. -- Veronica!... -- Johnny!... Silenciosamente, como empujados por un impulso irresistible, Johnny y Veronica se han abrazado, y dona Sara de Castelo Branco envuelve a Teodoro y monsieur Belot en una mirada demasiado expresiva para que ellos no comprendan la necesidad de retirarse... -- Quiere usted pasar conmigo al comedorr, monsieur Belot?... Alli nos reuniremos con Veronica dentro de un momento. Teodoro tambien viene con nosotros... --Si, senora, usted manda... Hasta dentrro de un momento, Veronica... --Me reunire con ustedes en un instante,, amigo mio. Una vez a solas, Veronica se ha separado de Johnny para contemplarle con profunda mirada, mientras el palidece aun mas... -- Sabes como fue?... Te han contado?.... --No pienses ahora en eso... -- Sabes que me considero absolutamente responsable?... --Estoy absolutamente segura de que no llo eres. --Quise matarla.... la hubiera matado, eestoy seguro. --Tal vez... Hay un momento en que todoss somos capaces de lo peor; pero estoy segura de que en el ultimo momento, no hubieras llegado a manchar tus manos de sangre. Hubieras sabido despreciarla; pero ahora no pienses mas en eso, no te atormentes mas. Si Dios quiso librar a tu conciencia de esa carga, que prueba mas patente quieres de su justicia y de su bondad?... Virginia merecia la muerte. Hubieras tenido derecho a matarla. Dios te libro del duro papel de verdugo. Nada debe turbar la paz de tu alma... -- ! Veronica... tus palabras me calman,, me consuelan, me animan como las de nadie!... Todo me parece distinto a tu lado... todo menos el desconcierto de esta pobre vida mia, con la que ya no se que hacer... -- Hay tanto que hacer en el mundo, sin embargo!... --No creo servir para nada... -- Serviras para todo, cuando te lo proppongas!... Si vieras nuestro pais, si viajaras por esos pueblos, por esas aldeas que parecen pedirnos nuestro esfuerzo para progresar, si midieras todo el bien que puede hacerse con tu talento, con tu fortuna, con tu voluntad... -- Veronica!... --Prometeme que sabras reaccionar... quee olvidaras las visiones que hoy te atormentan, que iras valientemente hacia el porvenir, sabiendo como sabes, que eres todo para tus padres... --Si, Veronica... solo de oirtelo decir a ti, me parece que nada es imposible. No se que hay en ti... bendita seas!... En tu voz, en tus palabrs, en tu mirar, en la divina fuerza espiritual que emanas... -- Johnny... por Dios!... --No te asustes. De mi pobre amor no voyy a hablarte la... --No es eso, Johnny... --Si es eso... Bien vio en tus ojos la eenorme piedad que te inspira mi desgracia; pero no me amas... nunca me has amado, jamas podras amarme... --Johnny, mi amigo, mi hermano... el mass noble y generoso de los hombres... --Gracias por creerlo y por decirlo. Me hace mucho bien escucharlo; pero oyeme, Veronica, oyeme y trata de ver claro en tu corazon, como yo veo en el mio... -- Pero como puede ver claro si mi corazzon es un torbellino que no sabe lo que quiere ni a donde va?... Huir, huir... alejarme es el unico anhelo que me sacude hasta las entra~nas... -- Alejarte de que?... De quien?... --De todos... de mi misma. Me hubiera maarchado de Rio para siempre sin ver a nadie, pero calcule cuanto debias sufrir y me fue necesario venir a tu lado... -- Alejarte de Rio dijiste?... Vuelve Deemetrio de San Telmo a llevarte a la selva?... --Entre Demetrio y yo todo ha terminado.... -- Que estas diciendo?... Entonces, no ffue mentira lo que me dijo Julio Estrada... Demetrio no sabia donde estabas tu, te buscaba desesperado... Te has negado a perdonarle?... --Le he perdonado de todo corazon... Le deseo la mayor felicidad del mundo... -- No sera si me alejas de ti, Veronica!!... -- Demetrio!... --Perdoname que haya entrado sin hacermee anunciar... Las puertas estaban abiertas, los criados demasiado atareados para reparar en un amigo mas, y les vi a ustedes a traves de esa ventana. Demetrio ha avanzado hasta el centro de la estancia. Bajo su traje gris de corte impecable ha vuerto a ser el Demetrio que un dia encendiera el amor de Veronica; pero en sus pupiles grises, atormentadas, de honda mirada penetrante no se enciende ya aquel terrible fuego delator de la horrible lucha de su alma. Ahora sus ojos grises son solo profundamente tristes, inmensamente desesperados... -- Demetrio... No esperaba encontrarte aaqui!... --Yo si, Veronica... He vendido para habblarte. --No es este el lugar ni el momento... --Puesto que no me das otro, este tendraa que ser... y delante de Johnny si el quiere escucharlo. No sera su presencia la que me detenga, al contrario... -- ! Soy yo la que no quiere oirte... sooy yo la que me ire de aqui inmediatamente, si sigues insistiendo!... -- No puedes tener ni un poco de piedad??... -- De ti?... --De mi, si... de mi... Ya se que puedess responde que no merece la piedad quien ha sabido ser como yo, despiadado. Ya se que recordaras cada uno de los horribles dias de nuestro matrimonio; pero quiero que al mismo tiempo recuerdes cuanto yo mismo he sufrido, que con ser tanto no es nada si lo comparo con lo que estoy sufriendo ahora... cuando te oigo decir que entre nosotros todo ha terminado, que no podras perdonarme jamas, que has dado a otro hombre tu palabra de matrimonio... -- Que esta usted diciendo?... -- Acaso no es verdad?... Mintio Belot aal afirmar que ibas a ser su esposa apenas nos divorciaramos?... -- Belot!... Ha dicho usted Belot?... Quuiere decir que es Belot con quien vas a casarte?... -- Dime que no es cierto, Veronica!... NNiegalo!... --No puedo negarlo. Respondi que si a suu proposicion de matrimonio. Perdoname, Johnny, por destrozar por segunda vez tu alma. Ni siquiera sabia que eras libre cuando di esa palabra, ni siquiera pense en la posibilidad de que pudieras seguir amandome... -- Veronica!... Mi Veronica... -- Oh, dejenme los dos... Dejenme... porr piedad!... Ha ganado la puerta y se aleja, como si no pudiera soportar mas. Siente que se ahoga, que el aire le falta y va hacia el jardin lateral cruzando el hall... -- Veronica!... Johnny ha hecho ademan de detenerla; pero Demetrio de San Telmo va tras ella y Johnny solo da unos pasos vacilantes, mientras uno figura desconocida le sale al encuentro... -- Y Veronica, monsieur?... -- Que?... --Francois Belot, para servirle... Veronnica quedo con usted, verdad?.. Donde ha ido?... --Monsieur Belot... usted es monsieur Beelot?... --Ya he dicho que a sus ordenes, monsieuur; pero no ha respondido a mi pregunta... Donde esta Veronica?... --Fue hacia el jardin... y San Telmo traas ella... -- Oh, la la!... --No me ama, nunca me ha amado... nunca me amara; pero cree en mi, monsieur Belot. Me supone capaz de hacer cosas bellas, cosas utiles, cosas grandes... Para mi solo sera siempre la hermana y he de aceptarlo, he de aceptarlo... --Monsieur Castelo Branco... se perfectaamente lo que siente usted... -- Pero tampoco a usted le ama!... -- Oh, caramba!... Se lo ha dicho ella?.... --Ella solo ha dicho que le ha dado su ppalabra, la palabra arrancada en un momento de desesperacion, de soledad, cuando solo usted estaba al lado de ella, cuando la tenia usted atada y ligada con la fuerte cadena de la gratitud, cuando pensaba que no tenia otro medio de pagar cuanto ha hecho usted por ella... --Creo que usted esta hablando demasiadoo, monsieur... -- No le gusta oir verdades amargas? --No me gusta oir afirmar cosas que no sson verdad. -- No es verdad cuanto he dicho?... --No... Veronica me dio su palabra sin ppresion de ninguna clase. Me la dio antes de lo que yo esperaba... es cierto, precipitadamente, pero con absoluta libertad... -- No pude ser!... Ella no ha amado mas que a un hombre: Demetrio de San Telmo... y si por orgullo no lo perdonara, si en un arranque de dolor o de soberbia, o de gratitud, se casara con usted, seria terriblemente desgraciada, y eso es mas de lo que yo puedo soportar, monsieur Belot... Entende usted?... Yo puedo renunciar a ella, mirarla como se mira a una estrella lejana, pero no podria saber que no es dichosa, no podria pensar que otro le arrebato por egoismo la felicidad!... -- Sigue usted juzgando mal gratuitamentte, monsieur!... Nunca seria capaz de una cosa semejante. -- Lo esta siendo!... --No... Hubiera podido luchar con mejorees armas. Hubiera podido impedir que ustedes la vieran, que ustedes le hablaran y sin embargo, yo mismo le traje aqui... a donde forzosamente tenia que verlos y hablarles... --Quien sabe con que intencion!... --Con una sola... Con la de que hallara por si misma su verdadero camino. Si ella sigue amando a San Telmo, no sere yo el obstaculo. Nada bajo, nada sucio, nada desleal hare para que sea mia; pero si cae en mis manos como un regalo maravilloso, si viene a mi, como podia venir una estrella, no sere yo quien deje de extender los brazos; porque rechazar la dicha es peor que un pecado. Es una estupidez, monsieur Castelo Branco... Johnny se ha dejado caer en el sofa y alli permanece inmovil, como aplastado bajo el peso de sus pensamientos, mientras Belot, con exquisita cortesia se inclina para preguntarle... -- Dice usted que fueron al jardin?... --Si... --Con su permiso... tratare de encontrarrlos... --Haga lo que guste!... --Ya veo que usted se considera eliminaddo. --Hace mucho tiempo que renuncie a ser ffeliz... --Eso es mas facil a los veinte anos quee a los cuarenta... pero si es necesario, procurare imitarlo. ***** -- Veronica... Veronica!... Oyeme, por ppiedad!... Veronica se detiene, ella misma no sabe por que fuerza extra~na, en la propia avendida de las magnolias, a pocos pasos de los bancos de marmol que hace resaltar mas blancos la luz de la luna fria y clara... -- Todo esta hablado entre nosotros, Demmetrio!... --Aun hay algo... que no me has permitiddo decirte; algo en lo que no has querido pensar... Se ha adelantado a ella cerrandole el paso, mirandola con infinita ternura dolorosa, mientras Veronica lucha por conservar su actitud fria y hostil... --Al peor de los criminales se le permitte defenderse antes de condenarlo... -- No estoy condenandote a nada!... estooy devolviendote tu libertad... -- Me estas condenando a muerte, Veronicca!... -- Que?... --Demasiado sabes que sin ti no seguire arrastrando la vida miserable... -- Miserable por que?... Que te falta paara ser un hombre feliz?... Juventud, salud, dinero, atractivos personales lo bastante fuertes para hacerte amar de una mujer a quien odiabas... -- Veronica!... -- Que no sera frente a una a quien amess?... -- Frente a una a quien amo mas que a mii mismo, soy el mas desdichado de los hombres!... Frente a una que es mi vida entera, soy el mendigo inoportuno, que se aparta para que no nos moleste mas. Frente a una a quien idolatro hasta colocarla en un altar, soy menos que en gusano al que se aplasta con el pie... -- Demetrio!... -- Eso he sido desde que llegue a Rio dee Janeiro; eso soy en este momento y asi me estas tratando!... --Exageras bastante... Pero ya me doy cuuenta de lo que sufriras tu, acostumbrado a hacer siempre lo que deseas, a conseguir lo que se te antoje, a llevar a feliz termino los mas descabellados planes, a jugar como te place con el corazon de las gentes, a despertar amores canalizando el sentimiento de otros, para tus fines particulares... -- Eres cruel, Veronica!... -- ! Cruel... quizas!... en todo caso seera porque tu me ense~naste a serlo. Te confieso que no deja de ser agradable ver encresparse tu orgullo delante del primer obstaculo que se alza en tu camino. --Mi orgullo no es mas que una alfombra a tus pies, Veronica... Puedes pisotearlo como te plazca... y con que placer lo haces!... --Con alejarte de mi tienes lo bastante.. --No me alejare aunque un millon de vecees me rechaces... No te dejare hasta que hayas comprendido hasta que punto mi corazon es ahora sincero, leal, diafano... Pero si fue sincero desde el primer dia. Pero si me traiciono desde el primer instante. Yo no te engane, yo no fingi que te amaba. Te amaba realmente con tal fuerza, con pasion tan desesperada que llego hasta ti por encima del falso hielo de mi rencor, por encima de mis planes de venganza... ? Es que no te acuedas de mis besos?... Ellos te decian lo que callaban por decoro las palabras. Esos besos en los que te di mi alma, toda mi alma... Se ha dejado caer en el banco de marmol. Le frente abatida, baja hasta apoyarse en las manos y Veronica piensa que debe huir, que debe alejarse, pero no puede hacerlo. Es como si sus pies se hubieran vuelto de plomo, como si algo ajeno a su voluntad, moviera sus manos y sus palabras. -- Tus besos tambien fueron falsos!... -- ! No... no!... Eres lo bastante mujerr para saberlo, para estar segura... Mientes al decir que crees que no te he amado, demasiado sabes que te idolatre siempre. Nunca te negue mi amor deseperado. Es mas, si no te hubiera amado como te amaba, no me hubiera casado contigo!... -- Que nuevo engaño, que nueva farsa esttas representando?... --Yo mimso lo ignoraba; pero no fue por odio, fue por amor por lo que uni nuestros destinos, atandolos con lazo que solo la muerte pudiera romper... -- Que?... --Yo pude jurar enloquecido vengar la muuerte de mi hermano, yo pude llegar a esta casa buscando a lo mujer que le habia tracionado; pero te juro que si hubiera sabido la verdad, si esa mujer hubiera sido Virginia, no le hubiera hablado de amor. No hubiera ideado ese plan de venganza descabellado, como con razon dijeste antes. Me hubiera limitado a desenmascarlarla, a echarle en cara su infamia, a hacerle saber que habia despreciado la mina mas rica de Matto Grosso pero no hubiera quemado mi vida en la hoguera de la venganza. Si lo hice fue porque ya mi vida entera te pertencia sin remedio. Porque sabia que eras la unica mujer a quien yo podia amar para toda la vida, y, al estarme vedada, quise hundirme contigo en el infierno... no lo comprendes?... No lo ves?... No lo sabes?... -- Demetrio... Demetrio!... Jurame que llo que estas diciendo es verdad!... --Te lo jure por el recuerdo de Ricardo!!... -- Demetrio!... --Veronica, mi vida, mi alma. Hare lo quue tu quieras... no habra esfuerzo, no habra sacrificio, no habra expiacion que yo no sea capaz de aceptar; pero no me rechaces, no me digas que nunca podras amarme, no me digas que tu amor ha muerto, que es peor que si el sol se apagara... --No tengo ya derecho a perdonarte... Hee dado a otro mi palabra... al que me protegio en la hora mas amarga de mi dolor, al que fue en mi abandono mi unico amparo. No puedo serle desleal!... -- Yo le hablare, Veronica!... Le hablarre y tendra que comprender. Es un hombre noble, es un hombre honrado... -- Razon de mas para que yo no sea desleeal!... --Me arrastrare a sus pies. Sabre supliccarle, sabre hacerle comprender que sin ti no es posible para mi la vida... Si es eso solo lo que te hace rechazarme, yo estoy seguro que monsieur Belot... -- Pronuncio usted mi nombre, monsieur SSan Telmo?... -- Belot... amigo mio... -- Amigo suyo!... Ha dicho usted la palaabra exacta... su mejor amigo y el mas dichoso de ver que por fin llega para usted la felicidad... -- Belot!... --Perdoneme haber estado escuchando; perro me importaba demasiado... --Belot... Le suplico... --No me suplique nada, monsieur San Telmmo... No es necesario... Nunca pense arrebatarle a su linda esposa... -- Que dice usted?... --Recuerde que se lo di a entender la prrimera vez que se puso celoso en mi viejo hotel de Cuyaba... Lo que le dije entonces debo repetirselo ahora... --Monsieur Belot... no siga usted mintinnedo... --Mentia antes, ma cherie. Ahora estoy een lo cierto. Mire usted estas arrugas, estas canas... Antes de diez anos sere un viejo y usted una mujer aun mas esplendida que es hoy, si cabe. Seriamos algo demasiado desproporcionado, algo sin sentido. Es usted por suerte demasiado mujer para hallar en esas condiciones la felicidad, y yo no soy lo bastante egoista, para poder ser dichoso a costa de su sacrificio... -- Amigo mio!... --Fue gracioso que yo me declarara a ustted en aquel viejo hotel del camino del Pan de Azuca. Usted necesitaba hacer algo. Se tranquilizo al aceptarme... Todo se ha hecho como debia hacerse; pero ahora, pasaron las nubes, paso la noche negra, el sol ha llegado... Sean ustedes felices!... -- No tengo palabras con que darle las ggracias, Belot!... -- Oh, lala!... las palabras no hacen faalta. Ahora se que va usted a hacerla todo la dichosa que ella merece, y que cuando pasen por Cuyaba se detendran en mi hotel por lo menos una semana. Ahora voy a dormir unas cuantas horas... es muy tarde. A primera hora debo estar en el Juzgado para retirar cierta denuncia por el robo de una lancha automovil. La juventud y el amor son breves... No malgasten mas las horas de felicidad... Se ha ido sin que ellos hallen gesto ni palabra en la enorme emocion que les domina... Apenas han notado que va cada vez mas deprisa. No se han dado cuenta de que al trasponer la verja se ha enjugado una lagrima. La juventud y el amor gritan demasiado fuerte en sus corazones apasionados... --Veronica... mi vida, mi alma... Me perrdonas?... -- Te amo!... FIN DE LA OBRA La pluma es lengua del alma... by BKLVR "La pluma es lengua del alma" is a quotation from Cervantes classic work of Spanish literature, DON QUIXOTE, which is "engraved" outside one of our favorite libraries. We think it could also be applied to the writer of the romantic story that we just concluded sharing.