CAPITULO UNDECIMO -- No es hora de hacer un brindis por los desposados?... --Iba a proponerlo... Debemos beber poor la felicidad de Veronica y de Demetrio... La cena habia resultado casi solemne. A despecho de la abundancia de los cocteles y las copas de champan, ingerida una tras otra silenciosamente, Johnny no habia podido romper el peso de aquella tristeza que le abrumaba. Julio Estrada, mas diplomatico, sonreia, ocultando su despecho. Virginia ensayaba gestos angelicales; don Teodoro cumplia con sereno esfuerzo el deber de ser cortes; Demetrio callaba como aplastado por una angustia sorda... Solo dona Sara, sinceramente alegre, y Veronica, creyendo vivir la dulzura de un sueno, parecian libres del espeso ambiente... --Muy dichosa tiene que hacer usted a Veronica, Ingeniero, para que le perdonemos 'el que se la lleva tan lejos... --Matto Grosso es el fin del mundo, effectivamente. --Me han dicho que los paisajes son prreciosos, y las selvas que cubren casi el estado, una verdadera belleza... --Si no fuerea por los tigres y las seerpientes...--apunto Virginia malevola. --Me temo que haya serpientes en todass partes, senorita, hasta con el disfraz humano. --Esta usted muy sutil hoy, ingeniero San Telmo..., aunque supongo que debe sentirse el hombre mas dichoso de la tierra... --Efectivamente, asi es... Demetrio ha alzado la cabeza casi involuntariamente para responder a Johnny, cuya voz suena por primera vez desde que comenzo la cena. Ha tomado lo suficiente para que su rostro parezca algo alterado, para que brillen sus ojos extranamente, para que el rencor haga amargo y despectivo el pliegue de sus labios, aunque su voz suena firme, cortante, plena de ironia hiriente. --Una mina de oro que poner a los piess de una bella mujer. Todo un sueno romancesco... Comprendo la preferencia de Veronica por los hombres que han logrado su fortuna en la selva... -- Johnny!... --El ingeniero San Telmo es todo un trriunfador, papa... Brindemos por el... --Si..., si... brindemos -- dijo nerviiosa dona Sara. --Es un hombre sin prejuicios; de los que pasan por encima de todo por lograr lo que quieren... Otro brindis por el hombre moderno, sin prejuicios arcaicos... capaz en tierra ajena de comprometerse en quince dias y casarse en en mes. Hay que ser valiente! -- Johnny!... --El senor San Telmo es admirable por todos conceptos... Me encantaria que tuvieras tu esa decision para casarte, hijo mio... Aquellos noviazgos largos que se usaban en mi tiempo, son destestables.., lo digo por experiencia... JOHNNY: No lo creas, mama... Eran muy convenientes. Alargaban la ilusion y disminuian el riesgo... No te parece, Veronica?... --El riesgo no existe con una dama de la casa de Castelo Branco, es una garantia de honor, el apellido de ustedes... -- Lo cree sinceramente, Demetrio?... --La broma me parece de muy mal gusto,, Johnny, -- apunto don Teodoro. --En ese caso, dispensenme todos... Erra solo por ver si Veronica nos daba una muestra de su mordaz ingenio. -- Johnny!... --No te molestes, querida... Tu primo Johnny ignora que desde hace un momento, desde el reconocimiento oficial de nuestro compromiso, soy yo quien responde por ti, y tendran que contentarse con las muestras de mi ingenio, si es que lo tengo. -- No les parece mejor tomar la ultimaa copa de champan y pasar al salon para que nos sirvan el cafe?... Podemos hacer un poco de musica si quieran... Tocaras el piano, verdad, Veronica?... --Puede que el senor San Telmo quiera sustituirla en eso tambien. --Por desgracia, en eso si no puedo; ppero usted si. He oido decir que tiene mas de musico que de ingeniero. Hara mas escalas que caminos y puentes... --Creo que tiene razon. Nuestra carrerra en teoria es muy bella; pero lo practica resulta repugnante muchas veces, porque los puentes, las carreteras y las represas se fabrican en lugares donde no hay agua, donde no hay medios de transporte, donde los pantanos con sus peligros y sus enfermedades hacen miserable la existencia... Hay que vivir entre salvajes, entre gentes groseras, en campamentos de gitanos o en barracas malolientes, donde no quedan mas consuelos que los naipes y el aguardiente... Dona Sara trato de reir... --Una cosa como de pelicula... Muy divvertido... --No, divertido no, madre... horrendo.. Y aun por mi solo podria soportarlo; pero pensar que debo arrastrar a una mujer a las selvas de Matto Grosso, por ejemplo... --Una mujer que ama no necesita ser arrrastrada. Es feliz en medio de todo eso que has descrito por malo que sea. Le basta con la satisfaccion de cumplir su deber de esposa, con la felicidad de estar al lado del hombre que ama, y con el orgullo de saberlo lo bastante capacitado, lo bastante fuerte para vencer a la Naturaleza. Creo, como tio Teodoro, que tu broma es de mal gusto... y sin animo mordaz, con el corazon en la mano te digo, que por venir de ti me duele y me hiere... Pero no importa; y se que en esta vida todo tiene su precio... y pago el que me piden por la felicidad de ser la esposa de Demetrio!... -- Veronica! -- Una copa mas de champan? dijiste, ttia Sara... Pues si... Brindemos... Por Matto Grosso!... Por la selva inhospitalaria, por el infierno verde!... Tal vez par mi sea el paraiso... Bebe, Demetrio; bebe, Johnny;... -- No, Veronica!... Yo no bebo! Ha estrellado en el suelo, a los mismos pies de Veronica, la copa rebosante de champan, alejandose despues. Rojo de ira, Demetrio va a ir tras el; pero la mano de don Teodoro le detiene. -- Por favor, San Telmo!... -- Senor Castelo Branco...! la conductta de su hijo... --Por favor, espere un momento. Escuchheme... Mi hijo esta trastornado, enfermo, y usted que ya es casi nuestro pariente, tenga la generosidad de perdonarlo. --Su ofensa hiere a la mujer que va a ser mi esposa... --Veronica le perdonara tambien... Esttoy absolutamente seguro. Y ahora, con el permiso de ustedes voy con el... --Pero... --Atiende a nuestros invitados, Sara.... Escusenme un momento... Se ha ido detras de su hijo, mientras la mano de Veronica se apoya en el brazo de su prometido. --Yo tambien te suplico que tengas callma, Demetrio... Tiene que estar loco, efectivamente. -- Loco de celos..., de despecho!... LLoco por ti, por ti!... -- Demetrio! -- Por favor, Demetrio, calmese... Estto es horrendo... Mi pobre hijo esta trastornado, ha bebido mas de la cuenta... No se como pueden pasar estas cosas en mi casa!... Les aseguro que estoy enferma... Acepte mis excusas por el... --Las excusas deben ser para la senoriita de Castelo Branco, a quien su hijo ha tratado indignamente... -- Demetrio!... --Si, Veronica... Tu, tu eres la ofenddida; pero ahora... Buenas noches... Permitiame librarlos de mi presencia... Se ha ido, mientras dona Sara tambien furiosa, se vuelve a Veronica. -- Es el colmo!... Pero la culpa es tuuya, Veronica... por casquivana, por coqueta!... -- Tia Sara!... --Si no hubieras levantado de cascos aa mi hijo, no hubiera pasado nada de esto. Ahora quien sabe las consecuencias!... No gana una para disgustos!... Ha salido del comedor, seguida por Virginia que sonrie satisfecha, mientras Julio Estrada se aproxima a Veronica. --Por favor, Veronica, calmese... Y sii de algo puede servirle el mas humilde de sus amigos, en estos momentos... --No deje solo a Johnny, seria espantooso un duelo!... --Soy mas que su amigo... Al verla suffrir, comprendo que soy su esclavo, su siervo... Hare lo que me pida, Veronica, y con mi propia vida si es preciso evitare el lance que usted teme... ***** Apenas Veronica ha entrado en su cuarto, ha vuelto a salir; se ahoga entre aquellas cuatro paredes. Su corazon apasionado, sincero, colmado de pesadumbre, parece impulsar la sangre por sus venas demasiado de prisa. Todo le es odioso de repente en aquella alcoba, donde ha pasado dias tan tristes: la amargura de su orfandad, la incomprension, la injusticia de su tia, que tantas veces la confinara alli como en una celda de castigo; por faltas imaginarias o sin importancia, que exagerara la malicia de Virginia..., hasta el macizo palacio de los Castelo Branco, le pesa hoy como la lapida de una tumba, y ha buscado en el jardin amigo, refugio y escondite de los dias de su infancia, mundo de fantasia de su juventud sonadora, en aquel banco donde Demetrio la besara por la primera vez, su corazon de enamorada busca disculpas a la conducta de el, para recibirlas con quejas dulcisimas... --Estas celoso, mi Demetrio... Solo assi puedes haberme mirado como lo hiciste. Celos... celos... Yo se que por ellos me haras llorar muchas veces; eres imperioso, quieres sentirme como una esclava... Me imaginas indomable, altanera... Si supieras que poca cosa me siento junto a ti... te seguiria como un animalito, comeria el pan de tus manos, pasaria los dias a tus pies mirandote trabajar y pensar y disponer... y hasta olvidarte de mi... Con idolatrarte me bastaria. Se ha cubierto el rostro con las finas manos color de ambar y en el sueno que finge su ardiente fantasia, besa el recuerdo de aquellos labios, duros, imperiosos, ardientes; labios que la subyugan, que la fascinan, sinceros en su pasion torturada, a la vez amargos y dulcisimos... --Eres malo... eres cruel, Demetrio. SSi no estuviera segura de como me amas, no podria perdonarte, no podria!... ***** -- Deja la botella... Dejala aqui!... --Por favor, Johnny... No te parece quue ya hemos bebido bastante?... -- Dejame que beba hasta que pierda ell sentido!... Han pasado las horas, y es en el propio bar del Hotel Platino, donde por fin, Estrada, cumpliendo la promesa hecha a Veronica, ha encontrado a Johnny y lucha inutilmente por sacarlo de alli... -- Por que no vamos un rato al Casino??... -- Es aqui donde quiero estar..., aquii! Demetrio de San Telmo no ha subido a sus habitaciones... Desde aqui lo vere cuando llegue a dormir... -- Quieres decirme que te propones?.... --Hablarle en otro sitio que no sea mii casa; con mi padre, con mi madre delante, con Virginia colgada del brazo..., con Veronica delante de mi. Quiero verle a solas. --Recuerda que fuiste tu quien le morttificaste con tus ironias, quien le hiciste saltar en tu propia casa... -- Yo?... Yo?... Mira, dejame; no quieero discutir... Dejame solo!... Te lo suplico... --No te dejare, y es demasiado tarde ppara que sigas aqui... Tu familia esta inquieta, no tienes derecho a portarte asi. No te ha ocurrido nada que justifique... -- Tu que sabes!... Que sabes tu de loo que es sentirse desgraciado frente a un hombre feliz, que sonrie, que es dichoso, y que esa felicidad te la ha robado a ti, a ti!... Oh!... Mira!... Mira!... Al volverse bruscamente ha visto un rostro conocido. El bar esta desierto a aquellas horas; pero en la mesa mas apartada en el rincon mas escondido, Dembetrio de San Telmo, solo, silencioso, sombrio, bebe como el, vaso tras vaso de whisky... -- Estaba aqui!... Quien sabe desde cuuando estaba aqui!... -- Johnny!... -- Dejame solo, Julio!... Ha ido hacia el sin que Estrada pueda evitarlo... Una risa amarga, incontenible le sube a los labios... -- Aqui esta el hombre feliz!... El diichoso comprometido!... -- Eh?... --Pidiendole como yo, consuelo al whissky... Que gracioso!... Que divertido!... El hombre feliz!... Brindemos por su dicha!... Ha apurado de un sorbo el vaso de whisky que llevaba en la mano, y luego queda mirando el rostro sereno y sombrio de Demetrio de San Telmo, que clava en el, sin responderle, la fria mirada de sus ojos grises... -- Que le pasa?... Por que no brinda?.... Demetrio se ha puesto de pie muy despacio, mucho ha bebido; pero poco puede el alcohol contra aquellos nervios de acero, contra aquella cabeza dura y firme, contra aquella alma sacudida por una tempestad de pasiones, donde la fuerza del espiritu parece arraigarse con su mas profunda, con su ma invencible raiz... Johnny tambaleandose ha llegado hasta el. -- Por que no brinda? --Si no hubiera usted bebido hasta un extremo lamentable, tal vez le responderia... -- Quiere decir que soy un borracho innmundo?... --Si hubiera querido decirlo lo hubierra dicho. Y me hubiera atenido a las consecuencias, sin importarme cuales pudieren ser... -- Por supuesto!... Ya no recordaba quue es usted un famoso espadachin... Probablemente habra pensado en batirse; pero tenga la seguridad de que ese duelo no seria un asalto de salon, ni tendria usted a una mujer por contrincante. Me tendria usted a mi, a mi!... -- Johnny!... -- Dejame!... --Dejele usted, Estrada... No hay el mmenor peligro. No lograra pelear conmigo. -- Y si le escupiera a usted la cara, ingeniero San Telmo, y si le abofeteara? -- Johnny!... --No lo hara. No lo hara, porque si loo hiciera no podria esperar al duelo; en ese mismo instante le costaria la vida! -- Por favor, ingeniero San Telmo!... --No te preocupes, son baladronadas dee nuevo rico... -- Johnny!... -- No me hara el favor de arrancarme lla vida!... El favor, si; el favor... Por que no lo hace, si ha destrozado usted ya cuanto en ella valia? --Esta usted loco... -- Por que tenia que venir usted a Rioo?... Por que tenia yo que introducirle en mi casa?... Por que tenia que atravesarse en mi camino?... --Si estuviera usted en sus cinco senttidos comprenderia, que no es de mi de quien viene la desdicha... -- Pretende usted escudarse con ella?.... --No me escudo con nadie, senor mio. SSoy responsable de cada una de mis palabras, de cada una de mis acciones, y hubiera bastado un actitud de usted en su propia casa, para que fuese yo quien le abofetease si no pensara cuanto tiene que sufrir para tomar una actitud tan ridicula... -- Que?... Sueltame, Julio!... Sueltamme!... -- No he de soltarte!... Basta ya... TTiene razon San Telmo, todo esto es ridiculo, y tu no sabes lo que haces ni lo que dices... Tenga usted la bondad de salir, San Telmo... le ruego que salga de aqui. -- Es usted un cobarde si se marcha!.... -- Que?... --Un cobarde, si. Lo digo, lo repito.... Que espera para responder a mis injurias?... --Que sea usted, no el alcohol quien llas dicte!... Que sepa usted al menos, lo que dice. --Se perfectamente lo que digo. No tarrtamudeo, no me tiemblan las manos, ni los pies; no he de retroceder ni de huir, no he de volverme atras... --Soy yo quien no dare un paso hacia eel terreno a que usted quiere llevarme; no respondere a sus injurias, no se batira usted conmigo... Demasiado veo que su unico deseo es hacer imposible mi boda con Veronica, y en esa boda he cifreado todas las ansias, todo el empeno de mi vida... -- Mentira!... Usted no puede quererlaa como yo!... --Si hubiera tenido que aguardar anos...., si hubiera tenido que rastrear por los caminos las huellas de Veronica Castelo Branco, lo hubiera hecho. Si me hubiera sido preciso arrancarla a la fuerza a los brazos de ustedes, habria sido lo mismo... Nadie, oiga usted bien; nadie hubiera podido impedir que mi proposito se cumpliera!... Y cuanto usted diga; y cuanto usted haga, sera lo mismo; me casare con Veronica dentro de un mes, o manana mismo si usted me obliga... Su recio puņo ha caido sobre la mesa, sus ojos grises relampaguean como el acero que se agita para herir. Se alza su altiva cabeza con duro gesto de desafio, mientras Johnny le contempla, herido a traves de las tinieblas del alcohol por aquella voz, en que el amor parece tomar su mas amargo sentido. --Se perfectamente que usted no puede comprenderme; pero me es absolutamente lo mismo. --No... No puedo comprenderlo. Y a unaa mujer a la que quiere usted asi, como parece quere a Veronica, como pretende decirnoslo, la arrastra usted a las selvas de Matto Grosso... Es absurdo, inverosimil!... --No la arrastro. Ella quiere ir... -- Por amor a usted!... --Tal vez tambien le gusta el oro de mmi mina... No sabe usted que es ambiciosa?... No sabe que suena con ser rica, muy rica?... No sabe que eligio libremente este camino?... No soy yo el rival que le ha arrebatado a usted la dicha; su destino, Johnny, su propio destino mas piadoso tal vez de lo que usted imagina. -- Que quiere decir?... --Lo que usted ha entendido. No necesiito repetirselo. Y ahora, aunque me llame usted cobarde, voy a darle la mayor prueba de valentia que he dado frente a nadie... Voy a irme sin decirle que usted si es un cobarde... -- Demetrio!... Esa palabra!... --La negare si la toma usted como prettexto para un desafio... No le he ofendido, he soportado sus injurias; seguire soportando cuanto sea presico. Esta batalla para usted esta perdida, perdida; pero a veces ganar es perder... No me envidie haber ganado a mi... -- Demetrio!... Demetrio!... Demetrio se aleja tan de prisa que los entorpecidos pies de Johnny no pueden seguirlo; el vapor del alcohol le nubla la vista, sus manos se extienden como si pretendiera sujetar al que ya se ha ido; y al fin cae, perdidas las fuerzas, en brazos del amigo que acude a sostenerle... --Johnny... Johnny... Vamonos de aqui.... Ah, don Teodoro!... Llega usted a tiempo... Creo que es Dios quien le envia... Teodoro de Castelo Branco ha cruzado el bar con paso decidido, y mientras ayuda a sostener a su hijo, mira con inquietud las desiertas mesas del bar, y al unico mozo que a esas horas sirve alli respetuosamente detenido junto al mostrador... -- Que ha pasado?... --Nada... Tranquilicese usted... Le enncontre aqui cuando ya habia bebido lo suficiente para caer diez veces. No tiene nada mas que el whiskey... --Estaba demasiado impaciente para podder esperarlos en casa... --Pero, como supo que estabamos aqui?.... --Conozco un poco a mi hijo... Estaba seguro de que rondaria el hotel Palatino, de que buscaria a Demetrio de San Telmo... --Asi ha sido. -- Si han encontrado?... Se han visto??... --Si. Johnny esta de bruces sobre la mesita, inmovil, insensible, y Julio mide la angustia en la mirada que el senor Castelo Branco le dirige... --Estaba solo. En aquella mesa del rinncon; alli fue donde hablaron... Nadie les ha oido mas que yo, y apenas les han visto. No se preocupe demasiado... El ingeniero San Telmo ha estado muy comedido, aunque tambien me parecio que habia bebido enormemente... Cuando usted aparecia me disponia a llevar a Johnny a su casa. --Lo llevaremos entre los dos ahora miismo. Hazme el favor de darle al mozo una buena propina y de pedir un auto de alquiler. -- No trajo usted el suyo?... --Me parecio preferible que ninguno dee los criados de casa se enterase de los detalles de este asunto. Ademas, el chofer estaba ya dormido..., hubiera tenido que hacerle levantar y no valia la pena. --Conseguire un taxi ahora mismo. --Johnny... hijo mio... Johnny! Solo con su hijo, don Teodoro ha sacudido inutilmente el cuerpo caido sobre la mesilla y su cabeza se mueve con dolor y disgusto... -- Pobrecillo!... ***** Demetrio ha subido hasta su cuarto del hotel Palatino, ha cerrado las puertas, las ventanas, y se siente como perseguido, como torturado por el imposible anhelo de huir de si mismo. El alcohol que no ha logrado embriagarle parece correr por sus arterias golpeando sus sienes y una especie de angustia nueva, desconocida, se le clava en el alma como el dardo mas hondo, mas agudo y mas fino. --Por amor..., por amor esta dispuestaa a seguirme... Lo dijo al propio Johnny. Me quiere!... Me quiere a mi!... Odio a Ricardo, pero me quiere a mi... Lo perdio, lo impulso a la muerte, no tuvo compasion; pero a mi, a mi esta dispuesta a seguirme, a compartir mi vida... Sera posible?... Si fuera asi, si fuera asi cometeria yo un crimen... Oh, no!... Calma, calma!... No se trata de mi. Yo no existo, yo no vivo, yo soy solo el instrumento de la Providencia, el aliento del hombre para siempre dormido en los pantanos de Porto Nuevo... Por el!... Es por el cuanto hago, cuanto hare cuando llegue el dia!... El dia de la venganza!... Jure vengarte, Ricardo, hermano mio!... Jure vengarte! Y te vengare por encima de mi mismo! No habra remordimientos, no habra dudas, no puede haber perdon..., o habre pisoteado tu propia sangre y habre renegado de mi mismo!... Ha ido bruscamente hacia la ventana que cerrara al entrar , abriendola de golpe, sobre el panorama de la ciudad dormida... Ya por el Este un tenue fulgor sonrosado anuncia el dia, ya clarea el cielo sobre el que se recortan los edificios, y la colina donde se alza el barrio mas aristocratico de Rio... -- Dios mio!... Dios mio... Dame las ffuerzas que necesito para seguir... No permitas que la compasion, que la piedad estupida se apodere de mi... Debo seguir, tengo que seguir... Se ha apretado, con las manos que tiemblan, las sienes febriles; el futuro es un negro tunel sin salida; el presente el ardiente dolor de una llaga viva; pero una voluntad de acero domina sus instintos y como otras veces, busca papel y pluma en aquella mesilla... --Es preciso escribir..., borrar la maala impresion de hace unas horas... Cena de desposorios!... Cena de bodas antes de un mes... Y luego... Luego la selva!... Ya no habra que fingir... Ya no sera la gloria y el infierno juntos, sera el infierno nada mas, el infierno definitivamente!... Nerviosamente se ha puesto a escribir mientras crujen sus dientes, mientras la mano izquierda se crispa sujetando el papel y rie el alma desesperada, rie de si misma... --"Veronica... Amor mio... " Amor mio!!... Amor mio... Veronica... Veronica... Veronica!... El infierno, si; el infierno para ti y para mi!... CAPITULO DUODECIMO -- Ay, senorita!... Mire usted que rossas!... Son una verdadera belleza... y tan temprano... O dieron la orden desde anoche, o el mensajero ha tenido que estar esperando en la puerta, para que abrieran la floreria. Estan frescas como si las acabaran de cortar y hay que ver el perfume que tienen. Los parpados de Veronica se han alzado con esfuerzo; pero parecen iluminarse sus pupilas al percibir la maravilla de aquellas rosas, que las manos solicitas de la doncella sacan de la caja, extendiendolas un poco sobre la colcha que cubre el lecho... --Su novio de usted es una maravilla, senorita Veronica. -- Quien las trajo?... -- Quien habia de ser?... El mensajeroo del Hotel, que como de costumbre se marcho corriendo... -- Las flores solamente?... --Y este sobre cerrado para usted. Perrdoneme la senorita que me lo guardara en el bosillo; pero como a veces la senorita Virginia se empeņa en enterarse de todo, y hoy se levanto al amanecer... Veronica no mira ya las flores. Le ha faltado tiempo para rasgar el largo sobre blanco, bebiendo con avidez mas que leerlas, aquellas palabras que Demetrio escribiera para ella... -- Quiere la senorita que le traiga ell cafe?... --No... Ahora no. Ahora vete. -- Pongo las flores en agua?... --No me hables ahora..., ya las pondree yo luego. -- Vuelvo entonces dentro de un ratitoo?... --Has lo que quieras; pero ahora dejamme... La doncella ha ido a la puerta sonriente y desde alli se vuelve para ver henchirse de satisfaccion el rostro de Veronica, brillar sus ojos negros y al fin, en impulsivo arranque, besar aquellas letras... --Demetrio... Mi Demetrio!... Como no perdonartelo todo si eres divino? ***** -- Teodoro!... Teodoro, estas ahi?... --Aqui estoy, pasa. --No has subido a la alcoba un momentoo. No te has acostado? --Tiempo habra de descansar... Son las primeras horas de la manana y dona Sara esta en aquella biblioteca donde Teodoro de Castelo Branco se ha encerrado horas enteras. -- Le pasa algo a Johnny?... Habla!.... --Johnny descansa; pero hay muchas cossas que poner en orden... -- Que paso anoche?... Peleo con Demettrio..., volvieron a encontrarse? Esa maldita Veronica!... -- Calla!... Ya no hay peligro de nadaa. Bien puedes quedarte tranquila y dejarme en paz, que ya tengo bastante. -- Que no hay peligro?... A donde fue Johnny anoche?... --Por ahi, a tomar unas copas..., una escapada sin consecuencias, de las que hacen todos los muchachos. Julio Estrada fue con el y evito que ocurriera nada desagradable. -- No peleo con Demetrio?... No provocco el rompimiento con Veronica? Conozco a Johnny lo bastante para saber que lo unico que desea es impedir esa boda. --Es indudable, pero no lo hara. -- Hablaste sobre eso con el?... --Hable sobre todo lo que habia que haablar. Le propuse irse al extranjero. -- Magnifico!... --Pero no ha aceptado. --Debes obligarlo, imponerte. --No sera necesario. Johnny me ha dadoo su palabra de honor de permanecer tranquilo. -- Uy, no te fies demasiado!... --Porque no me fio estoy combinando unna partida de caza en la finca de Julio Estrada. Entre el y otros amigos se lo llevaran por unos dias; luego prolongaran las cosas dos o tres semanas, proyectaran mas tarde una excursion a la laguna y espero combinarlo todo para que Johnny no este de regreso hasta el dia mismo de la boda de su prima, a la que no podria dejar de asistir sin levantar grandes comentarios... -- Que comente la gente lo que le de lla gana; pero que no vaya a fallarnos Demetrio, que Veronica no vaya a darse cuenta de lo que pierde con perder a Johnny, porque de la voluntad de nuestro pobre hijo no espero nada... Veronica lo tiene fascinado... --No la vera mas, sino vestida de noviia... -- Pero llegara a vestirse de novia?.... Mira que la forma en que se fue anoche el tal Demetrio, no fue nada tranquilizadora... --La unica que podia corresponder a laa incorreccion de Johnny, pero ya veremos de remediarlo. -- Por que no lo invitas a almorzar?.... -- Hoy?... --Cuanto antes mejor. Hare luego serviir el cafe en la rotonda de cristales..., tu te iras a tus cosas como siempre, y yo vere la forma de arreglarlo para que se quede solo con Veronica un buen rato, y ya ella se encargara de engatusarlo otra vez... -- Sara!... --Son novios oficiales... No se que tiiene de particular. Anda, enviale unas lineas antes que salga... Ay, Veronica, creo que si por fin te veo casada, voy a bailar en tus bodas como cuando tenia veinte anos!... ***** -- Demetrio!... --Buenos dias, Veronica; buenos dias aa todos... y gracias por su amable invitacion, dona Sara... El plan de dona Sara comenzaba de un modo excelente. Mas linda que nunca, vestida totalmente de blanco, dos rosas prendidas sobre el escote, Veronica aguarda a Demetrio en el hall. --Temo llegar demasiaso temprano... --De ninguna manera, llega usted a su casa; solo que tendra que perdonarnos un ratito, porque Johnny no se encuentra bien y el doctor le ha recomendado que hoy no se levante. Teodoro teine un sin fin de cosas que hacer, y yo debo disponer algo por alla adentro, pero les enviare a Genaro para que les sirva unos coctails... --No se moleste, no es necesario... --Vendran perfectamente. Todavia tardaaremos un buen rato en almorzar. Virginia salio esta manana a su Misa y a sus obras de caridad y vendra tarde: pero estoy segura que Veronica le atendera con el mayor gusto del mundo... Queda usted en su casa. Les ha dejado solos y una sonrisa extrana asoma a los labios de Demetrio. --Es una maravilla la discrecion de laa senora Castelo Branco... --Ha cambiado lo bastante para parecerr otra persona. Tengo que pensar que Virginia no falto a la verdad... -- En que?... --En nada... Dejemos a los demas; casii me parece mentira verte aqui de nuevo!... Anoche pase los momentos mas amargos de mi vida!... --Ya te pedia perdon en mi carta... --En la que como de costumbre, no espeerabas contestacion. Tan seguro estabas de que yo tenia que perdonarte?... --Bueno... --Tan seguro, como de que habia de aguuardarte en la puerta que me indicabas la otra vez que me escribiste de la misma manera. --No es eso. --Si es eso, senor engreido, senor fattuo; estas absolutamente seguro de mi amor..., bien puedes estarlo. Dicen que no es nada bueno entregar asi el corazon como yo te lo estoy entregando; que para ser realmente amado hay que dejar un granito de duda en el fondo de la copa en que brindamos nuestro amor; pero el verdadero carino no sabe de calculos... Te quiero, te quiero y no te doy el trabajo de que te esfuerces en adivinarlo... Te lo digo con cada uno de mis gestos, lo proclamo con el corazon, con los labios... -- Veronica... Veronica!... --Cuidado... Este no es un buen lugar para besarte... Quieres que le pidamos un high-ball a Genaro?... --Quiero que me digas una cosa con abssoluta, con terrible sinceridad. -- Terrible nada menos?... --Nada menos. Necesito saber si tu amoor... --Si mi amor, que?... --Nada... Creo que iba a preguntar unaa gran tonteria. Nos vendra bien el high-ball, encargalo... --Sobre todo a ti; no tienes buena carra. Bebiste anoche?... --Un poco... tal vez demasiado. --Ven. Te preparare algo mejor que el high-ball aunque no lo mereces. Ya se que bebiste por causa mia, por causa de tus celos, de tu desconfianza... -- Desconfianza?... --Si. Dudas de mi amor, dudas de mi, nno se por que. Tus ojos me lo dicen tan claro... No los vuelvas hacia otro lado; son leales..., me hablan de tu desconfianza, de tus recelos..., pero tambien me hablan de tu amor, y es una compensacion ya que eres tan poco elocuente con palabras... -- Veronica!... -- Mi Demetrio; no lo preguntes mas!.... Si, es a ti, a ti solo quien amo... Johnny es como un nino, como un hermano un poco nino, y cruel algunas veces. Tambien lo he perdonado, aunque me ha causado una decepcion bien amarga; le crei mas noble, menos violento en su despecho... --Johnny te ama... --Ya lo se; pero su amor no justifica esa forma de compartarse. Ya se que anoche le hablaste noblemente... -- Anoche?... Quien te dijo?... --Julio Estrada. Yo fue quien le roguee que fuera detras de Johnny. --Ah, si... querias evitar que hablaraamos...! --Naturalmente; queria evitar un disguusto entre ustedes. Piensa que es mi corazon que esta entre los dos. -- Tanto te importa un pretendiente deesdeņando?... -- Por que hablas en ese tono injusto??... Johnny ha sido hasta ayer lo mejor de esta casa, y 'esta es la casa de los mios, de los que llevan mi sangre, representan todo lo que he tenido hasta que tu llegaste a mi vida, para hacerme olvidarlo todo; pero no hasta el extremo de no tener sentimientos... A veces no te entiendo, Demetrio. --Y yo, a veces, temo entenderte demassiado. -- Que quieres decir?... Estan en el extremo del hall, alli donde los muebles forman un rincon mas apacible, mas intimo, y hay un silencio de soledad total en la enorme casa, aquella soledad que dona Sara se ha encargado solicita de proporcionar. A los ojos oscuros de Veronica parece asomarse entera su alma, y tiembla el corazon de Demetrio, otra vez herido por aquel fino dardo de remordimiento, que ya en la madrugada traspasara su alma, sacudiendole en un intenso anhelo de volverse atras. -- Veronica!... -- Demetrio!... Que te pasa?... Acabarras de hablar francamente?... Acabaras de explicarme?... --Si; creo que debo hablarte, creo quee debo darte una ultima oportunidad... -- Como, como?... --De salvarte. -- De salvarme?... Salvarme de que?.... --Johnny te ama. --Ya lo se, ya lo hemos dicho cien vecces... Pero que tiene que ver Johnny?... --Se casaria contigo si tu rompieras nnuestro compromiso. -- Demetrio, que estas diciendo?... --Y tambien te quiere Julio Estrada, nno lo niegues!... --No lo niego. Me quiso y me quiere...., es mi amigo leal. De ese si no tengo queja de ninguna clase; pero el sabe perfectamente que nunca le ame ni le amo; como no quiero a Johnny, como no quiero a nadie mas que a ti Demetrio, a ti que en lugar de apreciar mi amor pareces empeņando en desconfiar de el en atormentarme sin razon y sin causa. -- Veronica!... --Todos los disgustos, todos los pesarres, todos los sinsabores que me han venido por quererte no me importan: es el precio que pague por tu amor y lo pago con gusto, porque se que vale mas, infinitamente mas... Pero el que tu tambien me envuelvas en dudas y en desconfianzas, el que tu tambien parezcas considerar como un delito que yo te ame, eso es lo que no entiendo, lo que no puedo soportar, lo que me obliga a rebelarme... !Basta, Demetrio, basta..., esto es ya demasiado!... -- Escuchame, Veronica... --Hace una hora que te estoy escuchanddo. Di de una vez ya lo que sea..., por malo que sea, sera mejor que este no entenderte. --He recibido malas noticias de Matto Grosso. -- Como?... --Yo, naturalmente, nunca pense que fuueramos alla mas que por una temporada, por un par de meses; pero las noticias que tengo son desastrosos. -- En que sentido?... Acaba... --La mina no es lo que creiamos..., ell oro no esta mas que en las capas superficiales... --Bien, y que?... --Por lo tanto, no soy rico. --Lo siento por ti, Demetrio de mi almma. -- ! Por mi nada mas? --Nada mas. Te habias hecho ilusiones,, acaso tenias grandes proyectos. Probablemente anhelabas vivir en Rio de Janeiro o en San Paulo... -- Y tu no?... --Yo no habia pensado en nada. --Pues es preciso que pienses, Veronicca; y esa es la ultima oportunidad de que te hablaba. He luchado mucho conmigo mismo; pero me atrevo a suplicarte, si, que no la dejes perder. Tu no debes casarte conmigo!... -- Que estas diciendo?... -- !Enloquecido, celoso, borracho, Johhnny dijo algo anoche en que tenia razon; te arrastro a una existencia de lucha, de amargura, de peligros, de enfermedades..., tu no tienes idea, no tienes la menor idea de lo que es aquello, y ni siquiera tendremos la riqueza. Soy un hombre pobre, solemnemente pobre, con el que tendras que compartir la vida en su forma mas dura... -- Y solo por eso quieres que no me caase?... -- Tienes cien oportunidades de una viida mejor!... Mira que yo no deberia haberte hablado como lo hago, mira que este es solo un momento de debilidad... mira que despues no podras escapar... -- Escapar de tus brazos?... Demetrio..... no deseo escapar. Si eso es solo lo que te preocupa, si eso es solo lo que te atormenta, ya puedes echar tus preocupaciones a un lado... Es que no entiendes las palabras?... Te quiero, te quiero; voy a ser tu esposa, voy a ir contigo donde tu vayas!... Un abrazo dulcisimo les ha unido. Un largo beso junta sus bocas como sellando aquel divino pacto de amor; pero su dulzura roza apenas los labios de Demetrio, y la herida duele mas hondo en su corazon... -- Veronica!... -- Que quieres, mi vida?... -- !Dime la verdad... contestame franccamente, y te juro que te creere solo a ti. Tu has querido a alguien?... --Como a ti a nadie. -- !Piensalo, no contestes asi! Yo se que como a mi no has podido querer a nadie, porque estas dispuesta a sacrificarte, porque no te importo pensar que yo era pobre, poque no te importa saber a que sitio voy a llevarte, y eso significa que estas sintiendo por mi algo que nunca habias sentido... -- !Asi es, Demetrio; al fin lo entienndes. Yo no sabia lo que era el amor. Creo que el amor llego contigo, que solo para ti podia nacer en mi corazon... --Y si yo no hubiera vendio a Rio, te hubieras casado con Johnny? --Probablemente si... Mi situacion me obligaba a hacerlo; ya te he dicho... --Me dijiste que te hubieras casado coon Johnny...Sin embargo, no lo querias. --De amor, no. --Pero hubieras jurado amarle, y en esse caso habrias mentido. --No hay que llevar las cosas a ese exxtremo... Engaņarse a si misma no es mentir. Quien no ha sentido el amor, puede pensar que ama, cuando solo siente una simpatia, una atraccion, un afecto familiar... -- Y creyendo que querias, te has engaaņado antes?... --Debo confesarte que si. -- Mas de una vez?... --Acaso... No me mires asi..., soy mujjer. Si me obligas a hablarte con franqueza completa, no puedo menos de confesarte un poco de coqueteria, un poquito de vanodad... --- Ya!... --Nunca pretendi ser una santa, Demetrrio; ni te pido a ti que seas un hombre sin defectos..., como eres te admito. -- Como soy!... --Te perdono tu brusquedad, tu desconffianza, tu manias, tu afan de interrogarme como si quisieras excavar hasta el fundo de mi vida y al mismo tiempo temieras y desearas encontrar algo horrible... -- Veronica!... --Es asi; no creas que no lo he compreendido, pero paso por todo porque se que me quieres. No puedes tu pasar tambien por cualquier cosa que no este del todo bien en mi, solamente por la seguridad de mi amor, por saber que te quiero como ninguna mujer te ha querido?... Que nadie podria quererte mas, porque el mas no existe!... Demetrio !Mi Demetrio!... --Si..., si... La ha estrechado en sus brazos, desesperado, tremulo, enloquecido , entre su odio y su amor, impulsado como por una locura sin remedio que la hace separarla para clavar intensamente en sus grandes ojos negros las inquisitivas pupilas grises. -- Tu lo has querido! Seguiremos juntoos; cuanto soņe un dia se realizara hasta el fin... -- Si, mi Demetrio; conquistaremos junntos la riqueza y la dicha!... ***** -- Maria!... Maria!... --La mande a un recado... Que se te offrece, hija?... --Buenos dias, tia Sara... --Buenos dias..., tienes una cara magnnifica. Se conoce que te sienta la dicha. --Gracias, tia Sara; es usted muy amabble conmigo... Un tanto sorprendida, Veronica mira el rostro sonriente y afable de dona Sara, mientras ajusta la sencillisima bata de casa sobre sus ropas de dormir. Son apenas las siete de una manana esplendida, y el ardiente sol de Rio entra a raudales por las ventanas abiertas. -- Para que querias a Maria?... --Oi ruido y bocinas en el patio... Cuuando me asome a la ventana ya se habian ido... Queria preguntarle que pasaba. Hasta me asuste un poquito... --Pues no hay por que asustarse. Fueroon los amigos que vinieron a buscar a Johnny para la caceria, y la senora Estrada que paso personalmente a recoger a Virginia. -- A recogerla?... --SI. Tambien es de la partida... A ulltima hora la madre y las hermanas de Julio decidieron ir a la finca, invitando a dos o tres amigas de confianza. La senora Estrada me hablo tambien de ti; pero respondi naturalmente que no podias ir. Supongo que te parecera bien... --Desde luego, tia, pero me hubiera guustado agradecerle su atencion yo misma... --Ya le daras las gracias cuando vuelvva, si te queda tiempo y fuerzas entre tiendas y modistas... Ya veras, ya veras que dias nos esperan. -- Justamente, tia, me parece que todoo eso es demasiado!... !Quien sabe en cuantos anos no podremos vivir en Rio... Para que una fiesta de esa naturaleza?... --Deberias agradecer y callar; pero yaa que me obligas te dire que nos importa mucho a tu tio y a mi, que todo el mundo sepa que te hemos tratado como a una hija. Y ahora, ven conmigo; veras que modelo mas divino de traje de novia te he escogido. Se disputaran para sacarte en primera plana todas las revistas. ***** --Veronica... El humo del cigarrillo de Johnny ha escrito un nombre sobre el cristal de la ventana... Esta solo al fondo del enorme hall de la casa de campo de los Estrada; apoyada la frente contra el vidrio donde una vez mas ha escrito el nombre amado..., aquel que parecen repetir los mil ruidos del silencio campestre..., aquel que pintan para el las ramas de los arboles, destacandose sobre el cielo gris... --Es inutil..., es inutil... Rabiosamente su mano ha borrado el nombre escrito... Y rapidamente se vuelve al perciber tras si un paso levisimo... -- Virginia!... -- Oh, Johnny querido!... Te asuste?.... --Llegaste de puntillas... Por que anddas siempre como un fantasma?... --Es mi modo de andar... Sentiria que hasta el no querer hacer ruido, hasta el no querer molestar a nadie con el ruido de mis pasos, fuera algo que te pareciera mal en mi. --Perdoname, Virginia. Es que estoy neervioso, malhumorado... No se lo que me pasa ni lo que quiero. Ademas, lo menos que podia imaginar es que estabas aqui. Crei que te habias ido con todos a la caceria. -- Para que habia de ir?... Los tiros me ponen nerviosa y me dan mucha pena los animalitos... --Eres muy sensible. --Demasiado. Tanto que a veces llego aa lo ridiculo. Sin contar con que tenia otra razon: la mejor de todas..., la unica positiva; tu tampoco ibas a la caceria... --Eso no es razon de ninguna clase. Suupongo que habras venido como todo el mundo a divertirte. -- Y tu?... Tu, Johnny?... A que has vvenido? --Demasiado sabes que por complacer a papa. -- Y por alejarte de ella un poquito?.... Como no haces por olvidarla? Pobre Johnny!... Si pensaras que nunca te ha querido..., que cualquier extrano ha sido para ella mas que tu, ese tonto amor que le tienes se acabaria enseguida. -- Y quien te ha dicho que ya no se haa acabado?... --Mi pobre Johnny... Acabas de escribiir su nombre en el vidrio, con el humo de tu cigarro. -- Me espiabas?... --Te veia, que no es lo mismo. Como tee veo a todas horas... Como te vi anoche beber vaso tras vaso de whisky, y ahora mismo, no es un vaso lo que tienes ahi?... --Si. Un vaso vacio. --Lo has llenado y lo has vaciado variias veces desde que los demas se han ido... -- Como lo sabes? --Perdoname, Johnny..., pero hace muchho rato que estoy ahi... Y me preocupa tanto verte tan triste... Yo no se lo que daria porque fueras feliz. Johnny querido, si en mi mano estuviera..., si por hacer yo el mas grande de los sacrificios, lograra que cambiaran las cosas. Que Veronica fuera como tu creias..., que Demetrio de San Telmo no existiera..., que Ricardo Silveira tampoco hubiera existido..., yo... -- Basta!... Basta!... A veces parece que gozares revolviendo el puņal en mi herida!... -- Pero que te hago yo, Johny querido??... Estas trastornado, la tomas conmigo... Dios mio, que desgraciada soy!... -- No llores!... --No lloro... Pero te quiero tanto, Joohnny mio!... -- Calla!... Calla!... No comprendes qque voy a perder la razon?... Que no quiero ver a nadie, ni siquiera a ti!... Dame esa botella, dejame que beba!... Que busque la inconsciencia, que olvide!... Como si pudiera olvidar que para que sea de otro, para perderla irremisiblemente, no faltan mas que veintiseis dias!... ***** Veintiseis dias... Para Veronica han pasado como en un torbellino. Tiendas, zapatero, sombrereo, modistas, ropa interior, trajes de noche, de tarde, de manana, montanas de ropa de cama, lenceria, objetos de arte que son empaquetados en cajones, como para adornar un palacio, y el continuo agobio de dona Sara comprando a manos llenas inutiles chucherias... -- Estoy rendida!... --Ya te lo dije; pero te sobrara tiemppo para descansar en el publo ese donde te va a llevar tu marido... Alli todo ha de ser muy tranquillo, y el comercio no podra compararse con el de Rio. Por eso he querido que lleves de todo. --Hay para cuatro novias y cuatro casaas, tia. --Nunca es malo que las cosas sobren. Pero aqui esta ya tu tio... Teodoro ha aparecido, en efecto, en la puerta del saloncito intimo, con expresion tan grave y pensativa, tan disgustada y tan amarga, que Veronica se ha estremecido, y como en otro tiempo la pregunta brota ingenua de sus labios juveniles... --Tio Teodoro... Ha pasado algo?... --Nada que pueda interesarte a ti. Parra tu boda todo esta listo. El ingeniero San Telmo vino conmigo y te esta aguardando en el hall... -- Demetrio?... --Anda... Traje con el unos papeles quue es necesario que firmes. No le hagas esperar que aun tiene que hacer muchas diligencias... --Voy enseguida, tio... Ha salido triste y silenciosa mientras dona Sara pregunta a su marido. --Teodoro..., le pasa algo a Johnny?.... No va a venir para la boda?... --Si. Esta misma tarde estaran todos aaqui. -- Entonces?... --Hable por largo distancia a la fincaa... Lo pedi a el; pero estaba metido por los montes en una caceria y fue Virginia quien me atendio. -- Com esta mi palomita?... --A lo que parece, alli ni se acuerda de sus padecimientos, en cambio Johnny... -- Johnny, que?... --Su estado de animo no mejora. Dice VVirginia que ha estado bebiendo todos los dias... Es preciso arreglarle el viaje a Europa, lo mas lejos posible. -- Separarnos de el otra vez? --Sera por su bien. --Manana saldra Veronica de esta casa,, y con ella se iran las penas de nuestro hijo. No lo mandes al extranjero, Teodoro, te lo suplico..., dejalo aqui. Aqui es donde va a encontrar el consuelo de una mujer buena, carinosa, digna de el; un verdadero angel... --Si te refieras a Virginia, te dire qque nunca fue mi ideal para Johnny... -- Estas son tus injusticias!... Que tte ha hecho la pobrecita, que pena le debes a ese angel?... --No lo se. --Pues yo si se que nos ha dado ternurra y carino. Yo si se que hara feliz a Johnny, no Veronica como tu querias... --Dejemos a Veronica. --Ya veo que has pasado de un extremo a otro; ni tanto ni tan calvo..., y se que todo es porque se casa con Demetrio y no con Johnny; como se que el Ingeniero tampoco es santo de tu devocion, pero en mi vida vi un hombre mas oportuno. --Puede que si. Oportuno u oportunistaa... -- Por que lo dices, si ni siquiera tee ha aceptado la dote de Veronica?... --No se; pero ese Demetrio de San Telmmo no me inspira confianza, no se por que... Hay algo en el que me recuerda los tigres en acecho... ***** Las ardientes manos en las de Demetrio, los ojos fijos en aquel rostro varonil, que ha llegado a ser el mundo para ella, Veronica ha vuelto a caer en aquel extasis que embriaga su vida. Cuando esta frente a el, todo se desvanece en torno suyo, como si nada tuviera importancia mas que su gran amor, como si el mundo entero se le hubiera vuelto pequenito, tan pequenito que cabe entero en aquellos duros ojos grises, tan pocas veces tiernos, tantas veces apasionados, siempre interrogadores e inquisitivos... -- Y ahora te vas?... --Por desgracia hay mucho que hacer toodavia. Nunca pense que casarse fuera tan dificil. -- Te quejas?... Yo hubiera querido quue las cosas fueran mas sencillas; pero es para complacer a tia Sara y al tio Teodoro, segun ella me dijo. --Ella en cambio asegura que es para ccomplacerte a ti. -- Eso te dijo?... --No te preocupes, no tiene importanciia... Al fin y al cabo, todos quedaremos complacidos... Una boda del gran mundo, el acontecimiento social de la temporada... La mejor sociedad bajo las naves de la Catedral; el pueblo en las calles en cordones interminables. Como para ver pasar una boda de principes, y tu, la mas bella mujer de Rio bajo el sol mas brillante del al tierra... Asi soņe esta boda, y asi sera... Asi se haran realidad todos mis suenos!... --De que extrano modo lo dices... --Manana seras mia... Mia!... CAPITULO DECIMOTERCERO -- Tia Sara!... -- Virginia, mi palomita!... -- No viene Johnny contigo?... Es la manana misma del dia senalado para la boda. Nerviosos, impacientes, Sara y Teodoro han corrido al hall al sentir la bocina del auto que deja a Virginia alli, y bajo el arco del comedor, Veronica se detiene, paralizada de angustia al oir la respuesta de Virginia... --Johnny no hubo forma de que quisieraa venir conmigo. -- Como? -- Que dices?.. --Julio Estrada y el se han quedado enn la finca, pero Julio me dijo que venian enseguida. -- Menos mal!... Despues de todo, hastta es preferible. --Hubiera sido muy buena hora de venirr tambien el. La boda es a las tres y son las diez y pico. -- Los hombres en un minuto se visten!!... Tu en cambio tienes que probarte tu traje, hijita. Lo trajeron ayer y esta lindisimo..., vas a parecer una mariposita azul con tu gran sombrero de muselina... -- Ya sabe Veronica que voy a ser la pprimera de sus damas de honor? --Todavia no se lo he dicho, pero paraa el caso sera igual; no es ella la que manda aqui... Oh, Veronica!... Me oias... Veronica ha llegado en efecto, amable y pensativa como esta desde unos dias... y casi sonriente responde a Sara. --Por casualidad, tia; pero no has diccho nada que yo ignore. Ni soy la que manda, ni he dispuesto nada para mi boda. Tu misma elegiste todas las damas de honor, y ya suponia yo que eligirias a Virginia. Lo unico que me sorprende es que ella haya aceptado. -- Te sorprende que no sea capaz de guuardarte rencor por lo que le hiciste?.. --Me sorprende que quiera formar partee del cortejo de la hija de un estafador, de un ladron, como segun ella fue mi padre... -- !Veronica, que dices?... --Perdoname, tio Teodoro, y tu tambienn, tia Sara. Esas fueron las palabras de Virginia. -- Mias?... -- No te acuerdas ya?... -- Cundo pude yo decirte una cosa semeejante?... !No lo creas, tio..., no lo creas, tia... El tio Roberto esta muerto, y es una falta de caridad hablar mal de los muertos, hayan sido lo que hayan sido. Yo no soy capaz de decir eso de nadie... y menos... y menos del pobre tio Roberto... -- Eres capaz de negarmelo en la cara,, Virginia?... -- !Veronica querida..., no te pongas asi. Me entendiste mal, me oiste mal. Yo... Tu me crees, verdad, tia Sara?... !Te juro que no dije eso..., te juro que es mentira!... -- No necesitas jurarmelo, hijita; nunnca lo crei. Por un momento pense que Veronica habia cambiado, que era lo bastante feliz para dejar de ser un momento rencorosa y mala, pero ya veo que no es asi! -- Rencorosa y mala!... --Es la verdad, aunque me duela decirttelo el ultimo dia que estas en esta casa... Ven conmigo, Virginia... -- Ay, tia querida!... --No llores. No merece una sola de tuss lagrimas. Quiera ella o no quiera, iras a la boda de dama de honor, y estrenaras tu lindo vestido. No vamos a ponernos en evidencia delante de la gente, ya que gracias a Dios es el ultimo dia... Ven, Virginia!... -- Tio Teodoro, pero has oido..., has visto?... --He visto y he oido, y veo por desgraacia que no se acaban las escenas lamentables en esta casa. Hasta el ultimo dia tenias que traer la discordia, Veronica. -- Yo?... Y es usted quien me lo dice,, tio?... --Con todo el dolor de mi alma, ya quee te traje a ella pensando que serias aqui como la mejor de las hijas, ya que un dia soņe que fueras la madre de mis nietos... -- Tio!... --Un tonto sueno que se ha desvanecidoo... No quiero hacerte inutiles reproches, me falta el tiempo para defender a lo unico que en este mundo quiero todavia: a mi hijo. -- Tio Teodoro!... --Voy a ver si logro una comunicacion telefonica con la finca. --No hace falta, don Teodoro. -- Julio!... Julio Estrada esta alli. Su mirada llena de simpatia va hacia Veronica... --Acabo de dejar a Johnny en la puertaa de su cuarto. Ya mande decir con Virginia que veniamos enseguida. --Gracias Julio, voy a verlo ahora missmo... Muy palida, apoyada en el respaldo de una silla, como si temiera que se doblasen sus rodillas, Veronica ha quedado silenciosa e inmobil. Tras seguir con la vista al anciano que se aleja por el largo pasillo, Julio Estrada se acerca a ella solicito. --Perdoname si soy indiscreto; pero oii las ultimas palabras de tu tio... Estas pasando un momento duro, amargo... --Creo que es inutil negarlo, a ti al menos... --Este debia ser, sin embargo, el dia mas dichoso de tu vida... --Lo es, en lo que se refiere a Demetrrio. Ya se que por el, por quererlo, todos se han puesto contra mi. Es como pagar en sangre el derecho de su carino; pero no importa, con sangre y con lagrimas se pagan todos los grandes derechos en la vida; a costa mia lo estoy aprendiendo... es duro; pero se resistirlo. --Ya se' que eres fuerte y valerosa; ppero aun siendolo, a veces hace falta un apoyo, un amigo... --Tendre el apoyo de Demetrio para sieempre. --Espero que si. Se ademas que es lo bbastante celoso para que no te permita admitir el mio, aunque de todo corazon te lo ofrezco. --De todo corazon te lo agradezco, Jullio. --Johnny no queria venir... Casi a la fuerza lo he traido para que te sintieras mas tranquila. -- Con toda el alma te lo agradezco, JJulio!... --No tienes nada que agradecer. Hoy ess el ultimo dia que me das el placer de servirte. Manana estaras lejos, y seras la esposa de un hombre que merecera la muerte si no es capaz de hacerte feliz. --Sere feliz, Julio. --Quisiera estar tan seguro como tu miisma. Se que no es de buen gusto discutir ese punto contigo, y se que mis palabras van a parecerte inoportunas, necias, oficiosas; pero no puedo por menos de decirtelas... Veronica, yo siempre sere tu amigo. --Lo se, Julio --Pase lo que pase, en cualquier momennto, en cualquier circunstancia recuerda esto: siempre sere tu amigo. Y ahora adios... Creo que casi es hora de que comiences a vestirte... Te vere en la Inglesia donde Rio de Janeiro va a darse cita para ver a la mas linda de sus mujeres en el mas precioso traje que una mujer puede vestir!... Hasta la vista. ***** -- Veronica!... Veronica, estas lista??... --Si, tio; pasa... La mas bella muchacha de Rio ha terminado de vestirse de novia completamente sola. Ni aun las manos humildes y solicitas de la doncella han podido servirle, constantemente reclamadas por dona Sara y por Virginia. Ella misma se ha calzado las sandalias de raso, ella misma ha prendido el velo y la corona sobre sus cabellos negrisimos, pero jamas estuvo mas bella... Un mate palidez de gardenia en las suaves mejillas, lavados los ojos por unas lagrimas furtivas que su soledad y su abandono le han hecho derramar, la boca encendida, porque por encima de sus tristezas, por encima de los contratiempos y de las mezquindades amontatonadas contra ella en ese momento supremo de su vida, es la novia enamorada que va al altar con el alma henchida del mas puro fuego... --Estas lindisima... --Gracias, tio. --Aqui esta tu ramo... Te gusta?... --Si. --El coche aguarda. --Pues vamos, tio. --Hay algo que quisiera decirte... --Dime... --Antes te hable en un tono desagradabble y lo siento. No hubiera querido hacerlo el ultimo dia. Estaba nervioso a causa del retraso de Johnny..., me ha preocupado horriblemente estos dias la actitud de mi hijo... --Tambien a mi. --Quiero creer que en el fondo no eress mala... -- Que dices?... --Quiero decir, que te duele verlo suffrir. --Pero tio, has dudado siquiera un mommento?... --Dejame acabar de decirte lo que deboo decirte. Tenemos poco tiempo, hace un rato que todos se han ido. Tu tia te aguarda al pie del altar junto al hombre que va a ser tu marido..., tus damas estan ya en la puerta de la Iglesia, toda la ciudad espera por ti... --Supongo que es demasiado honor para mi... --Es lo que mereces por tu posicion, ppor tu rango, por tu apellido... ventajas de posicion y de nombre que deben pagarse con sacrificios. Si una vez lo olvidaste... -- Que dices... olvidarlo yo una vez?.... --No quiero decirte nada que te hiera ni que te mortifique... Si hay algo ofensivo en mis palabras olvidalo, y ... piensa que me he expresado mal sin querer. -- Es que no comprendo lo que quieres decirme!... --No queria mas que darte un consejo, el que me considero obligado, ya que un dia prometi a tu padre que serias para mi como una hija. -- Ah!... --Elegiste libremente al hombre que vaa a ser tu marido. Espero que tu lealtad hacia el dure como tu vida. --De eso puedes estar seguro, tio; no mi lealtad, mi amor. Vivire para hacerle feliz... -- Es lo que queria pedirte, y que seaas tu tambien muy feliz!... -- Tio Teodoro!... -- Hija mia!... Ha hecho un esfuerzo para contener la emocion proxima a desbordarse, el impulso casi irrestible de decirle todo lo que piensa, todo lo que siente; de buscar a toda costa el corazon de aquella criatura, pero se alzan frente a el los viejos prejuicios, recuerda la palabra de honor empeņada, recuerda todo Rio frente a la Catedral; la sociedad, el pueblo, el camino de flores, por el que ha de cruzar con aquella novia a la que acaso trastornara demasiado una confesion tardia, el Obispo vestido de oro, y se limita a besarla en la frente como avergonzado de si mismo. --Es muy tarde... Vamos ya, hija! ***** La muchacha mas linda de Rio, cruza ya el camino de nardos y azucenas que se le antonja de repente sendero de espinas... Si Teodoro de Castelo Branco hubiese hablado, si la apretada red de la mentira, que pudo haberse roto, hubiera saltado en pedazos con una palabra, ella no estaria alli; pero dos manos pequenas y diabolicas apretaron el nudo, y la mariposa azul de rostro angelical, sonrie viendo el rostro ceņudo de Demetrio de San Telmo, el rostro helado y frio de Teodoro, el palido rostro de la novia que siente cernirse sobre ella un peligro invisible... Ya esta frente al altar, ya se alza solemne la mano del Obispo, y Demetrio de San Telmo se aproxima... --Demetrio de San Telmo y Molina, quieeres por esposa a Veronica Angelica de Castelo Branco?... --Si. --Veronica Angelica de Castelo Branco,, quieres por esposo a Demetrio de San Telmo y Molina?... --Si. --Tomense las manos. Yo os uno en matrrimonio en nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo... Se ha cerrado el circulo. La red de acero y seda se aprieta sobre ellos, y la muchacha mas linda de Rio, bajo las blancas gales de su traje de novia es como una mariposa de tremulas alas exquisitas, a quien clavara implacable, atravesandole las entraņas, el aguijon de acero de su triste destino. ***** -- Johnny!... --Si... Yo no fui a la Iglesia, no pudde ver tu boda; pero no puedo dejar que te vayas sin hablar contigo... Veronica ha cambiado sus galas de novia por un traje sencillo, el mas sencillo de cuantos permitiera dona Sara a su suntuosa canastilla, y estan en la puerta de la que fuera su alcoba de soltera... Abajo, en los grandes salones del palacio de Castelo Branco, la fiesta de sus bodas, llega al momento mas brillante... Mas que nunca se ha reunido alli la mejor sociedad de Rio. Corre el champan y a traves de sus rubias burbujas, todos envidian la suerte de aquel moceton alto, recio y sombrio, que sigue siendo un extrano alli... Los ojos de Veronica le han descubierto a traves de la baranda, ya en traje de viaje, impaciente, nervioso; pero Johnny esta alli, frente a ella, con los labios crispados en gesto amargo y los ojos inmensamente tristes... --Me apeno mucho no verte en la Iglesiia, Johnny... Todo cuanto has hecho ultimamente me ha apenado muchisimo... -- Que podre decir yo de ti, Veronica??... --No dirias nada que no fuera una injuusticia. --Estoy enfermo... enfermo de despechoo y de rabia!... --Johnny... hermano querido... --Hubiera querido poder ocultar mis seentimientos, poder bailar y reir, como rien y bailan otros que tambien te quieren o te han querido. --Johnny... Johnny... --Quisiera ser como ese hombre de acerro, duro, inflexible, que ya es tu marido, como ese ladron que te llevara para siempre lejos de aqui. Ladron, si... -- No sigas!... No sigas o no podre seeguir escuchandote!... --Pero si no le ofenden mis palabras, si no puedo ofenderle... No te das cuenta de que soy un pobre diablo, que hablan por mi los celos y la envidia?... --Johnny... --Solo quiero decirte una cosa... Que si ese hombre no te hace feliz... --Johnny..., por favor... Calla!... Esstas como loco, has bebido... --Ha bebido; pero no estoy diciendo naada que no sea la verdad. -- Calla!... Demetrio!... Es Demetrio!!... -- Por que he de callar?... La verdad siempre debe decirse... --Demetrio... --Perdonenme si he subido a interrumpiirles. Me di cuenta desde abajo que el senor Castelo Branco ni siquiera esta correctamente vestido... -- Que?... Palido, despeinado; una bata de casa sobre le camisa, Johnny tiene todo el aspecto de un enfermo... Pero ante los ojos grises de mirada cortante y fria, se yergue con orgullo, endureciendo las facciones, serenandose de repente y perdiendo su aspecto de nino lloroso, para enfrentarse a el tambien duro y firme. --Demetrio de San Telmo... Usted ha gaanado la partida... No deseo alzar la voz ni dar un escandalo. Ella le quiso y usted salto por todo para conseguirlo. --Senor mio... --No me interrumpa, escuchame hasa el fin... Se que he perdido, y aun cuando he dado muestras lamentables de no saber perder, no quiero tener la cobardia de no saber rectificar, aunque sea en el ultimo momento... --Johnny... --No te asustes, Veronica... No va a ppasar nada. Dentro de unos minutos tu saldras de aqui y el sera tu dueno absoluto... y no tendre el derecho de mirarte siquiera si el te lo prohibe; pero todavia estas bajo este techo, todavia soy un hombre de tu familia y como el quiero hablarte, no como el triste enamorado que no supo defenderte a tiempo, para despues llorar por ti... --Johnny, por Dios... Estamos llamandoo la atencion. Todos miran hacia arriba... --Nadie impedira que te diga lo que teengo que decirte. Y lo que tengo que decirle a el..., a usted, si, ingeniero San Telmo; hombre feliz. La felicidad de Veronica esta en sus manos, usted es responsable total de ella... Si la hace usted desgraciada, yo sabre pedirle cuenta, y respondera usted de la vida de Veronica con su propia vida! -- Basta, Johnny, basta!... --A ti solo tengo que decirte una palaabra, una sola: Perdoname. Cuanto he dicho, cuanto he hecho, cuantas cosas han podido herirte, perdonalas por piedad a este amor mio... Se ha inclinado besando su mano con movimiento rapidismo y luego se aleja por el largo pasillo... Un instante despues don Teodoro y dona Sara tambien estan arriba..., el llega primero... --Veronica, Demetrio... Que es lo que pasa aqui?... ---Nada, don Teodoro... Johnny se desppedia de nosotros... Se disculpaba de no haber podido ir a la Iglesia, por encontrarse enfermo, y trataba de asegurar con los mas fuertes votos la felicidad de su prima... Veronica, como ve usted, se ha afectado bastante... Es duro ver romperse los lazos de familia; son bien tristes las despedidas... -- Que ha pasado, Veronica?... --Lo que ha dicho Demetrio, tio... Johhnny me ha pedido perdon, y me ha demostrado tal interes por mi felicidad, que me ha conmovido... Pero no me ha dado tempo a contestarle... Digale usted en mi nombre que le quiero como a un hermano, y que rezare todos los dias de mi vida, porque sea feliz... -- Que pasa?... Esta llamando la atenccion esta reunion aqui arriba... Me parece que deberiamos ser todos un poquito mas discretos... No deberias olvidar, Veronica, que todo el mundo tiene los ojos puestos en ti, y te estan viendo secarte las lagrimas... --No te preocupes, tia... Mis indiscreeciones en el palacio de los Castelo Branco, terminan en este momento... Ademas, aun las novias felices, suelen secarse algunas lagrimitas... --Tu no tienes ningun motivo para no sser una novia feliz. Vamos, ven... Baja para que te despidas... A pesar de todo, Virginia esta deseando darte un beso... --No, tia... Saldremos por la puerta ddel jardin. Alli nos esta esperando nuestro auto... Verdad, Demetrio?... --Si. Pero si tu prefieres... --No, perdoname, tia Sara... pero el bbeso de Virginia es mas de lo que puedo resistir. Adios... !Tio Teoodoro!... Se ha echado en brazos de Teodoro, que la estrecha extraņamente conmovido. Luego, la nobleza de su alma desborda en una honda mirada sincera hacia su tia... --Gracias por todo, tia Sara... Tal veez algun dia pueda pagarle lo mucho que le debo, y hacer que piense usted distinto de mi... --Me alegria en el alma hijita... De ttodos modos te deseo la mejor suerte del mundo. Y a usted tambien, Ingeniero. --Gracias, senora... Pero no creo en lla suerte; creo solo en el destino, en el implacable destino... Han salido sin ser vistos... El auto rueda por las populosas calles de la gran ciudad que el sol en poniente pinta de rojo y amarillo. Rendida por las duras emociones, la cabeza de Veronica se abate sobre el hombro de Demetrio, que permanece inmovil, sin valor para recharzarla, conteniendo desesperadamente el deseo de estrecharla en sus brazos, de envolverla en sus besos dulcisimos, como un sediente detenido frente a una fuente envenenada, maldiciendo en silencio su destino... CAPITULO DECIMOCUARTO -- Corre!... Corre!... Te espera el paadrecito... --Ya va... Ya va... Por mucho que uno corra siempre se muere el mismo dia... El indio de la raza tupi, alto, macizo, oscuro como tallado en caoba vieja, ha seguido sin alterar su paso a la jovenzuela indegena, que cruza la plaza desde los embarcaderos del rio, hasta la humilde Iglesia bautista, de madera pintada de blanco, junto a la vivienda del pastor, de adobe y carrizo, poco mas espaciosa que las casas de los indios... --El Padrecito tiene prisa... mucho prrisa... Me mande que te esperara a la orilla del rio y que te llevara corriendo a hablar con el. Mueve los pies, viejo caiman, o no tendras propina!... El indio tupi ha seguido su marcha sin alterarse, hacia la casa del reverendo Williams Johnsson, mirando a la indita con cierto deleite en las oscuras pupilas. --El padrecito tiene un buen trabajo ppara ti. Pero se lo dara a otro si no te das prisa. El indio tupi se ha detenido para mirar socarronamente el rio, dejado atras ya casi cincuenta varas; el rio ancho, de aguas profundas, de verdes orillas sombrias, donde su larga piragua, atada al embarcadero, parece un trasatlantico entre botes y canoillas... --Ninguno puede hacer mi trabajo aqui.... -- Padrecito!... Padrecito!... Traje aal indio Iguazu, padrecito! Tu, esperate en la puerta, no manches el piso... --Mis pies estan limpios... y bien pueedes tu limpiarlo si yo mancho el piso. -- Vaya!... Al fin!... El reverendo Williams Johnsson ha aparecido en la puertecilla que separa su sala de la Iglesia vecena. Nada parece haber cambiado en el; el negro chaleco cerrado, la ropa cepillada con esmero, pulcramente afeitado el blanco rostro y los serenos ojos claros y azules que parecen fijarse en todas las cosas con bondad e interes... --Desde ayer esperabamos que llegase uusted por aqui. Pase y sientese. Soy el reverendo Williams Johnsson y necesito contratar un viaje de importancia. --Estoy bien de pie, Padrecito... Y mii piragua esta en el rio. Podemos salir cuando tu digas. --No soy yo quien voy a hacer ese viajje, sino un amigo. --Tu india no me dijo..., pense que erras tu el viajero. --Se trata justamente del patron de Ayyesha..., que no esta contratada conmigo, sino con el socio de Mr. Bote. -- El dueno de la mina grande?... --Si. El hombre a quien tienes que ir a buscar a Cuyaba, es condueno de la mina. Hace tres dias recibi una carta anunciandome que venia y es necesario que salgas inmediatamente en busca de el. Dicen que tu piragua es la mas grande de las que circulan por el rio... --No hay otra piragua como la mia, paddrecito. --Es justamente lo que quiero. Necesitto ademas que la acondiciones del mejor modo posible; mi amigo viene con su esposa... -- Una mujer blanca?... --Que estas diciendo, padrecito?... Viiene casado el amo Demetrio?... --Si. -- Por que no me lo dijiste?... --No es cosa que te incumbe, Ayesha; ppero debes alegrarte de que sea asi. Habra en el bungalow una senora, una verdadera dama que te ensenara las costumbres de Rio de Janeiro, que son las de todos los paises civilizados; eso sera muy bueno para ti... Y no vuelvas a interrumpirme. ... Bajo la mirada severa del pastor, la indita ha retrocedido, mientras una leve sonrisa de idolo, contrae apenas el duro rostro del indio tupi. --El padrecito dira donde busco a su aamigo. --Debes aguardarle desde el martes, deesde el lunes si es posible, en el embarcadero que esta junto al Hotel San Pedro. Tengo preparada una carta que le daras en nombre mio, y puedo adelantarte la cantidad que necesites... Sabes leer?... --Un poco, padrecito... En el Hotel Saan Pedro recogi hace cinco meses a un viajero que vino para aqui. Era rubio como tu, pero mas alto, y parecia muy triste... En el viaje de vuelta volvi a llevarlo a Cuyaba. --Es el mismo. Se llama Demetrio de Saan Telmo. Su esposa viene con el y supongo que traeran equipaje suficiente para que tengas que amarrarle una balsa a tu piragua... --Lo hare todo como dices. No necesitoo que me adelantes el dinero... Tu amigo me dio buena propina. Hasta la vista, padrecito... Ha salido. La mirada del pastor se vuelve inquieta hacia la jovenzuela indigena, que alza la frente con gesto rebelde... --Si el patron Demetrio viene casado, no quiero servirle!... ***** Auto, avion, tren... y al fin, aquel pequeno barco de rio con ancha rueda de madera, que se interna sobre el inquieto lomo de las aguas a traves de Matto Grosso, hasta la capital, primitiva y agreste, que tiene el mismo nombre del rio... --Pasado manana estaremos en Cuyaba.... Veronica se deja caer rendida en una de las sillas de extension de la exigua cubierta... Desde el momento de su boda ha vivido como en un torbellino, sin tiempo apenas de comer y pensar. Sin deternerse en ninguna parte, como si aquella loca fiebre con que Demetrio la saco de la iglesia, salvando el camino de nardos y azucenas, corriera aun en las inquietas venas del ingeniero San Telmo... --Siento mucho que el viaje te resultee fatigoso; pero no hay otra manera de hacerlo. --No es un reproche..., pero con un pooco de menos prisa... --No podemos perder las oportunidades.. Los transportes salen a fecha fija. Este barco, por ejemplo, tardara dos semanas en volver a pasar rumbo a Cuyaba. -- No podiamos haber pasado dos semanaas deliciosas en Itapura, por ejemplo?... O en aquel hotelito de San Carlos, donde apenas nos detuvimos para comer?... --Quero estar cuanto antes en Porto Nuuevo. --Ya lo se... Pero no se casa uno mas que una vez, Demetrio... --Esta bien... Dispensame. -- Te disgustas?... --No. --Ven aca..., sientate a mi lado un moomento. Te has dado cuenta de que apenas hablado, desde el dia que nos casamos?... --Lo siento. Mi posicion no me permitee mandar poner un vagon especial al tren, ni fletar un avion para nosotros solos. -- Y quien te pide nada de eso, Demetrrio?... Ahora te pido que te sientes a mi lado un momento... --Tengo que ver donde han puesto el eqquipaje. --En el camarote, probablemente... Lo has dejado reducido a dos maletas; no creo que eso deba preocuparte... --Tambien por eso tengo que pedirte quue me dispenses... No es posible viajar, a traves de la selva, con cuarenta baules, como si fueramos una compania de gran espectaculo o un circo ecuestre. --No he discutido nada de eso. Supongoo que no tardaran demasiado los ultimos bultos especialmente, que es donde esta lo mas indispensable, los que quedaron en San Carlos... --Supongo que contaras entre lo mas inndispensable, un par de trajes de "soire", cajas de guantes, medias de seda, panuelos de encaje.. --Bueno... No tengo una idea de como ssera Porto Nuevo; pero si siguen reduciendose la importancia de las poblaciones, como hasta ahora, a medida que nos alejamos de Rio de Janeiro, puedo suponer que no necesitare trajes de "soire". --La unica mujer blanca que hay en Porrto Nuevo esta casada con un borracho habitual, que la insulta y le pega casi diariamente, y que es al mismo tiempo el unico medico en varios cientos de leguas a la redonda... -- Que sociedad mas desagradable!... SSupongo que estas bromeando... --Supon lo que quieras... --Una pequena venganza a las alusioness de Johnny, la noche de la cena de nuestro compromiso... Lo comprendo perfectamente; pero tambien tu debes recordar que yo no tome parte en esas alusiones... -- Oh, no..., por supuesto! Recuerdo qque brindaste por Matto Grosso, por la selva... por el infierno verde... --Y por tu amor, Demetrio... Le ha tomado la mano y Demetrio de San Telmo se estremece, como si el suave roce le causara una quemadura. Cae la tarde esplendorosa, solemne sobre el paisaje inmenso; el sol dora con sus ultimos rayos las apretadas selvas como un muro grandioso y sombrio que solo la cinta brillante del agua detiene. Los escasos viajeros se han apartado de ellos, un poco asustados de la superioridad que demuestran su aspecto y sus maneras. Estan como solos frente a la Naturaleza... --Demetrio..., que extrano te has vuellto!... --Extrano, por que?... --Llevamos tres dias juntos y nunca tee he sentido mas distante... Vamos como dos fugitivos, huyendo sin mirarnos... --Veronica..., por Dios. --Comprendo..., comprendo... Hemos heccho un viaje con una rapidez sorprendente, no hemos descansado un minuto ni de dia ni de noche... Es posible que no hayas tenido tiempo para pensar que en estos tres dias ni siquiera me has dado un beso?... -- Veronica!... Sus manos se han crispado sobre la baranda; la mano de Veronica vuelve a resbalar sobre la de el con su tibio roce de nardo y seda; su perfume, aquel tibio perfume primaveral, llega hasta el mezclado con el olor humedo y salvaje del bosque, del rio; apenas se escucha el canto melancolico de los pajaros al atardecer y el rumor levisimo del agua. La puerta del camarote esta a pocos pasos de ellos y la noche avanza, apagando las nubes, encendiendo los luceros sobre el palido cielo... --Veronica... --Mi Demetrio... Se que nuestras ultimmas horas en Rio fueron amargas para ti; se que estas preocupado por los asuntos de tu mina, se que esa boda fastuosa, desproporcionada para nuestra posicion te ha molestado enormemente... --No es eso. --Si..., es eso. Ademas, las ultimas ppalabras de Johnny, la desagradabilisima escena de despidida, la frialdad de mi tio, el ambiente que se nos volvio hostil de repente... No se..., no se... Comprendo, creo entender al menos tu extrano estado de animo... Pero ya paso todo, ahora estamos solos, con nuestra vida, que es solo nuestra y que sera lo que nosotros queramos hacer de ella: gloria o tormento, cielo o infierno... Demetrio... Le ha echado los brazos al cuello, le ha besado con beso irresistible, beso de miel y fuego que enciende la sangre en las venas de Demetrio... --Olvidate de todo..., menos de este ddivino momento... Suavemente han llegado a la puerta del camarote... Demetrio siente que su razon vacila; pero su alma agazapada de tigre en acecho, se alza de pronto como la fiera herida por un latigazo brutal... -- No!... No!... -- No que?... --Nada Estoy muy nervioso... tu debes estar rendida... Descansa... Duerme... Y dispensame!... Ha huido..., ciego, enloquecido..., sintiendo vacilar su voluntad por la primera vez en la vida... Ha bajado las estrechas escalerillas, ahora esta en la cubierta inferior, donde se amontanan los haces de leņa y los bultos sobrantes, y cuelgan las mugrientas hamacas de los marinos; donde las aguas turbios del rio estan tan cerca, que le bastaria inclinarse para tocarlas con la mano, donde la orilla a cuyo lado se ha acercado el navio para remontar la corriente, parece que pudiera alcanzarse de un salto...., alli se siente mas fuerte... mas duro..., mas invencible, mientras una amargura ardiente desborda de su alma, oscureciendo los sentidos... --Pronto lo sabras todo!... Pronto no sera necesario fingir!... Pronto podre decirte que que te odio!... Porque estaremos solos..., con tu conciencia, con tu pecado..., y con mi martirio! CAPITULO DECIMOQUINTO Toda la noche aguardo Veronica entre las cuatro paredes estrechas de aquella cabina de madera pintada de blanco..., triste y menguada camara nupcial para la mas bella mujer de Rio... Toda la noche espio en el silencio los pequenos ruidos..., las aguas del rio..., el lejano canto de los marineros..., el rumor de la selva, sordo, inmenso, en que a veces destacaba el chillido del loro o el rugido del tigre... Toda la noche contemplo el cielo oscuro, poblado de luceros inverosimilies, que fue aclarando hasta dejar ver la luz del dia... y con el, los ruidos sordos en la cubierta, el movimiento de los hombres... Arrodillada sobre la litera miro por la ventanilla... Amanecia... La capital de Matto Grosso amontonaba sus casas blancas y sus techos de tejas sobre limpios playones amarillos. La voz del contramaestre sono muy cerca... --Pasajeros... Cuyaba a la vista!... PPreparados para desembarcar. Luego un paso conocido y una mano cerrada que golpeaba en la puerta del camarote, mientras la voz de Demetrio llegaba a traves de las maderas mal unidas... --Veronica... Veronica... En media horra estaremos frente a Cuyaba... Haz el favor de vestirte... ***** Han desembarcado... Un nativo alto, recio, macizo, uno de esos indios de la raza tupi, trabajadores silenciosos, lleva las maletas delante de ellos hasta un viejo caseron de mamposteria, del mas puro estilo colonial... Gruesas columnas, portales anchisimos, viejos techos de tejas que abruman las antiguas vigas... Veronica ha seguido a Demetrio sin replicar, silenciosa , impasible, extranamente fria tras la triste noche de a bordo. Se siente sola, inmensamente triste..., pero el unico reproche que su corazon le grita para el hombre adorado, humilla demasiado su orgullo de mujer y de esposa. --En el Hotel San Pedro puedes descanssar... y comer lo que gustes. Yo voy a llegarme hasta los muelles, ya debe estar esperandonos Iguazu, el indio... -- Iguazu?... --No se si es un mote, su nombre o su apellido... Se trata de un indio tupi que tiene una hermosa piragua. Es el transporte mas seguro para remontar el rio hasta Porto Nuevo... -- Una piragua?... En una piragua hemoos de ir?... --Un plato fuerte... !una aventura quee espantaria a cualquier mujer que no fuese tu; pero desde luego, te queda el recurso de no querer ir y regresar desde aqui tu sola a casa de tu tios... -- Demetrio!... Veronica clava en Demetrio sus ojos encendidos y apreita los labios para contener el torrente de palabras que acude a ellos... Con que violento impulso le gritaria que nada le espanta ni le asusta de todo aquello mas que el..., su expresion ceņuda, su mirada sombria, la sonrisa glacial que crispa sus labios!... Por un instante piensa que el solo desea someterla a una prueba horrible, que en su desconfianza y en sus celos quiere medir, hasta donde llegan su ternura y su amor... Y esa idea la da fuerzas para seguir y para buscar a su vez el recurso de una suave ironia. --Pienso que podemos descansar los doss en el Hotel San Pedro... Anoche creo que no has dormido..., a menos que lo hicieras sobre un haz de leņa o en la hamaca de algun marinero... -- Que dices?... --Simplemente lo que me imagino... No tengo idea de donde pasaste la noche... --Tendras que acostumbrarte a que pasee las noches y los dias donde mejor me plazca, y sin tener que darte explicaciones... -- Ah, si?... --Comprenderas que no pude salir del bbarco y que en el no hay cabarets, ni tabernas, ni garitos. Pase la noche al aire libre porque el calor era insoportable. Ha querido hablar en tono de disculpa... Tan grave y triste es la expresion en los ojos de Veronica... Luego, como arrepentido, la toma bruscamente del brazo. --No vamos a pasarnos la manana paradoos aqui... Entremos al Hotel. Todo el mundo nos mira... ***** --No esta mal este cuarto, verdad?... -- No!... --Aprovechalo..., necesistas descansarr y dormir. Durante los dias que pasemos en la piragua, habra que hacerlo en forma muy incomoda. --Me lo imagino... --Creo que te adverti... --No repitas mas eso..., no me he quejjado de nada!... Tampoco es preciso que me recuerdes que prometi seguirte donde quiera que tu fueras... Se cumplir lo que prometo y sostener mis juramentos. Los que te hice a ti, y los que pronuncie ante el altar, que no se me han olvidado todavia... Los recuerdas tu?... --No se a que puedas referirte... --A la Epistola de San Pablo..., tienee palabras muy expresivas. Demetrio ha enrojecido... pero nada responde. Que puede responder? Aun recuerda cuando aquellas palabras, dichas por el Obispo, le hirieron penetrando en su alma como finos cuchillos, y ahora es ella quien las repite, en aquel amplio y destartalado cuarto del Hotel San Pedro..., con cuatro balcones sobre el embarcadero del rio, con viejos muebles de Viena, con ancho lecho colonial y verdes persianas descretamente corridas... como invitando el amor o al descanso. Sobre una mesa el suculento desayuno que apenas han probado: leche, CHOCOLATE, pollo frio, pan dorado y caliente, y una gran bandeja con las exquisitas frutas del pais. --Bien... Te dejo. Si el indio esta enn el muelle seguiremos viaje hoy mismo. -- Sin comer ni dormer?... --Creo que sobran los manjares y puedees descansar hasta las cinco o las seis, que sera la hora de salida. --Yo sola... --La mujer de un hombre pobre, no puedde esperar tenerlo junto a ella todo el dia, colmandola de mimos y de tontas galanterias... --Y la mujer de un hombre enamorado, qque puede esperar de el?... Despego, frialdad, groseria?... -- Groseria has dicho?... --La palabra es dura. Pero por desgraccia empieza a cuadrarle a tu conducta, Demetrio... Que te pasa?... Quieres acabar de decirmelo? --No tengo nada que decirte. -- Demetrio!... -- Que!... --Demetrio... que te he hecho yo?... -- A mi?.... Abusolutamente nada, querrida... --Demetrio mio... --Por favor..., prefiero el tono de anntes. Que protestes, que me eches en cara mis groserias... -- Prefieres ese tono a mi ternura?.... A mi amor?... A mi anhelo desesperado de hacerte feliz, aun a costa mia?... --Nunca vi nada mas insensato que el eempeņo de hacer a otro feliz. -- Demetrio! --En el mundo nadie es feliz... Que oppinarias tu de un hombre que hubiera sacrificado los anos mas floridos de su adolescencia y de su primera juventud para darle carrera a un hermano mas joven, para prepararlo a ser feliz en la vida, y que despues de tantos desvelos con la obra concluida, ese hermano fuera impelido a la desesperacion mas negra, a los vicios mas repugnantes, tal vez al suicidio... Que pensarias?... --Me parece un caso horrible, lamentabbilisimo; pero no comprendo que tenga que ver con nosotros. -- No comprendes?... Cuando dejaras dee ser hipocrita!... -- Demetrio!..., que dices? --Tu cara de asombro es perfecta. Demuuestras la inocencia mas exquisita... -- Pero estas loco?... --No, por desgracia..., dicen que los locos son mentes que huyen, que se inhiben a una realidad demasiado dolorosa; yo no he podido romper esos lazos. Mi realidad esta aqui, aqui... --Pero Demetrio, por amor de Dios... SSi tu no estas loco, haras que yo lo este. Ten al menos piedad de mi!... -- Piedad de ti!... No, querida... La piedad esta totalmente eliminada de todos mis programas... Y ahora dejame... Necesito ver si ha llegado el indio... --Demetrio!... Demetrio no ha vuelto la cabeza. Se aleja muy de prisa por la ancha galeria bordeada de helechos y malangas, y Veronica le mira irse conteniendo el anhelo de correr tras de el, de obligarle a oirla, de arrancarle la clave del enigma, que cada instante crece en torno suyo, mas denso, mas envolvente, mas horrible... ***** Muelle abajo, muelle arriba, Demetrio busca inutilmente..., canoas, botes, balsas, docenas de pequenas embarcaciones primitivas atadas a los postes o surcando la mansa corriente del rio... El viejo barco que les ha traido, ahora silencioso y abandonado de sus tripulantes; playones amarillos cubiertos de chozas de paja, lavanderas vestidas, nada que pueda parecerse a la larga piragua ni al cuerpo musculoso y fornido de Iguazu... -- Maldito indio!... Por que rayos no estara aqui?... --Monsieur San Telmo.... Monsieur San Telmo... -- Que? Quien?... La voz, con acento peculiarisimo, que ha sonado a sus espaldas, haciendole volverse rapidamente, no le es del todo desconocida. La ha escuchado otra vez hace algun tiempo, como tambien recuerda haber visto a aquel hombre, alto, grueso, de rubicundo rostro satisfecho, con perilla y pequeno bigote engomado; con altas botas de cuero y abierta camisa blanquisima, que se acerca a el sonriente y solicito... --Monsieur San Telmo..., bonjour... Buuenos dias y felicidades... Enhorabuena, mon amigo... Belot... Monsieur Belot... Es mi apellido. No me recuerda?... --Si..., si... Me parece que si... --Dos veces honro usted el Hotel San PPedro con su presencia.. No lo he olvidado aunque iba usted muy deprisa... Yo nunca olvido a un viajero distinguido... Pero esta usted magnifico, mon amigo... Un poco mas delgado tal vez... Es natural..., la felicidad... espiritualiza..., no se dice asi?... -- No se a que puede usted referirse, senor Belot!... -- Oh, caramba!... Que modesto!... Y qque reservado!... Por que no me hizo pasar un telegrama diciendo que venia usted casado...? Le hubieramos preparado una habitacion digna de la senora San Telmo; le hubieramos alfombrado de flores el camino... -- Que dice?... -- Oh, Monsieur... es usted el hombre mas feliz del Brasil!... --Por favor, senor Belot... --Cuando ustedes llegaron yo dormia.... No he aprendido a levantarme temprano ni aun en las selvas del Brasil... Mala costumbre de los anos en que fui "chansoniere" en los buenos cabarets de Paris... Tiempos dorados de bohemia... Hace veinte anos y no los he olvidado todavia... Pero dejeme decirle; no me habia levantado y no les vi... Ni vi a Madame San Telmo... Maravillosa, preciosa, unica!... Perdon, mon amigo..., pero desde que sali de Paris no habia visto una mujer asi... -- Y puede saberse donde la ha visto?.... --Alce la cabeza, mon amigo... Alli.... -- Ah!... Efectivamente..., bastante mas cerca de lo que esperaba, apoyadas las manos en la baranda de uno de aquellos balcones que dan sobre el rio, perdida la vista como siguiendo un pensamiento lejana, esta Veronica de Castelo Branco, y un movimiento involuntario estremece a Demetrio, mientras Monsieur Belot sonrie... -- Criolla?... --Natural de Rio de Janeiro. --Pero usted no estaba casado cuando ppaso por aqui... Un hombre casado con una mujer como Madame San Telmo, no podra tener esa cara tan triste que usted traia... --Sus galanterias para mi esposa son eexcesivas, senor Belot... Pero efectivamente, no estaba casado. -- Cuando logro esa dicha?... --Hace cinco dias.... -- Oh, Mon Dieu!... Pero si esto es maagnifico!... Viaje de novios... Viaje de novios a Cuyaba!... --A Porto Nuevo. Apenas aparezca el trransporte que he encargado, seguiremos rio arriba... -- Porto Nuevo?... Pero usted no va a llevar a Madame San Telmo alli! --Si, senor Belot... Alli es donde esttan mis intereses, y alli es donde vamos a vivir. -- Y ella ha consentido?... -- Me parece que salta a la vista!... -- Oh, caramba!... Madame San Telmo noo es solo la mas linda mujer del Brasil, sino la mas valerosa y mas decidida!... -- Quiere usted dejarme en paz, senor Belot?... -- Oh, mon amigo!... Tiene usted los nnervios de punta... En estos climas todo el mundo acaba por padecer del higado. Yo me he salvado gracias a que no bebo agua. Tengo mi bodega admirablemente surtida... Sauternes..., Bogona..., cognac... y champan frances legitimo... Me permite enviarle inmediatamente una botella bien fria a Madame San Telmo?... --Sera una molestia excesiva... --De ninguna manera; estare honradisimmo si me permite ponerme a sus pies. --Mi esposa esta consadisima; mi intenncion es seguir viaje inmediatamente... -- Pero esta loco?... Es un viaje horrrible... --Lo se de sobra, puesto que lo hice ddos veces. Si el maldito Iguazu hubiera aparecido, ya estariamos en la piragua. --Parece que hubiera usted hecho un paacto suicida con Madame San Telmo... -- Como!... --Calme sus nervios, mon amigo; su inddio aparecera cuando le de' la gana, que es cuando aparecen los indios, y usted entretanto debe permitirme que presente mis respetos a la senora San Telmo. --Tenemos mucha prisa. --Por mucha que tenga, no podra remonttar nadando el rio... Sea razonable. En este clima no puede vivirse tan deprisa. Vea como estan sus nervios por tomar las cosas asi... -- Senor Belot!... --Calma..., un poqueito de filosofia.... Dare las ordenes convenientes para que busquen a su Iguazu, o a otro indio que sirva para lo mismo. Usted no conoce a estas gentes... dejemelo a mi. Y volvamos al Hotel entretanto; usted no puede prohibirme que ofrezca una cena a Madame San Telmo. Y a usted, esposo feliz, tiempo le queda de pasar trabajos remontando el rio... Le ha tomado del brazo arrastrandole consigo... Y Demetrio se deja llevar como un automata; casi le parece preferible no tener que estar solo con Veronica, frente a su cuerpo de Venus criolla, frente a sus rojos labios encendidos, frente a sus grandes ojos que la angustia hace parecer mas negros, mas profundos, mas ardientes y tristes; como si mas que nunca tuvieran la fatal atraccion de los abismos. CAPITULO DECIMOSEXTO El comedor del Hotel San Pedro , pequenas mesitas que se extienden por las cuatro amplisimas galerieas que circundan al ancho patio colonial, tiene esa noche un extraordinario sello de alegria... La orquesta tipica llena el aire con las alegres notas de la machicha. Los camareros, pulcramente vistidos de blanco, circulan entre las mesas adornadas con flores exoticas, y en una de ellas, discretamente separada de las demas por arecas de fino talle y anchas hojas frescas de malangas gigantes, Veronica sonrie, correspondiendo con esfuerzo a la cortesia de su anfitrion, que por cuarta vez llena las copas de champan. -- ! Que maravillosa casualidad ha poddido impulsarla a usted a estas tierras savajes, Madame San Telmo?... Toda la champa~na de Cuyaba me parece poca para celebrarlo. -- Le llama usted casualidad a mi bodaa, senor Belot? --No, por cierto, no me lo perdonaria usted, verdad, mon amigo?... Pero ya proclame esta manana al verlo que era usted el hombre mas dichoso del Brasil. Apenas puede creerse la suerte de usted... Que puede importarle estar en la selva, si la presencia de Madame San Telmo transformaria una cabana de adobes en el mas bello Hotel de la Avenida de la Opera...? Me permite usted un brindis mas en su honor, Madame?... --Creo que ya es suficiente... --Iba a decirlo. Su champan es excelennte, monsieur Belot, pero no hay que abusar de el. --Usted puede decirlo, mon amigo. Cuanndo nos levantemos de esta mesa, seguira usted en la gloria; pero a mi no me quedaren mas que los suenos que el champan pueda proporcionarme... Ignacio... Ignacio. Destapa otra botella, del reservado para mi naturalmente... --Por favor, basta... --Madame San Telmo... Un poco de piedaad para este pobre desterrado frances, a quien ha llenado usted de todas las nostalgias de su Paris... --No exagere mas, se lo ruego... -- Exagerar?... Apenas puedo expresar lo que siento... Su belleza exquisita, su distincion, su elegancia la hacen a usted digna de ser francesa. --Rindo el debido homenaje a sus compaatriotas, monsieur Belot; pero si hay una mujer esencialmente criolla y nuestra, es Veronica!... Su puno se ha cerrado sobre la servilleta, su expresion es tan dura, tan agresiva, que el cumplido toma un aire de desafio, de reto; pero monsieur Belot parece estar en el mejor de los mundos... y sonrie... --Veronica... Un bellisimo nombre; fueerte, calido, digno de una mujer como usted. Como era su apellido de soltera, Madame San Telmo?... --Castelo Branco. -- Oh!... Que me dice usted?... De loss Castelo Branco de Rio de Janeiro?... Emparentada con don Teodoro, el banquero?... --Sobrina. -- Oh, mon Dieu..., entonces tambien eera algo de usted el famoso capitan Roberto de Castelo Branco, el de la gran capaņa a favor de las tribus del Alto Amazonas..., el que muerio en un famoso duelo!... --Era mi padre. -- Oh, Madame San Telmo!... Todavia esste viejo parisien conserva su olfato. La raza no engana, la buena sangre no miente. Me basto verla para darme cuenta de que es usted realmente una gran dama... Realmente, Monsieur San Telmo, usted debe ser un mago, un taumaturgo, un hipnotizador..., solo de esa manera se comprende... -- ! Basta , monsieur Belot; sus cumpllidos tienen un limite, y creo que ya esta usted pasandose de el... -- Demetrio!... --Dejame. -- Un momento, mon amigo!... --Basta. Le agradecemos infinitamente su cena, su champan, sus amabilidades; pero es hora de retirarnos... Veronica esta muy cansada. -- Oh, desde luego... y se cansara hassta la muerte en este horrible viaje en piragua que ha dispuesto usted. --Senor mio... --Ya se que tiene muy mal genio..., ess una lastima que funcione tan mal su higado; pero LA VERDAD DEBE DECIRSE SIEMPRE, pese a quien pese, duelale a quien le duela; es mi sistema. Sirve mas champan, Ignacio... --Le ruego que no se empene en deterneernos... --Solo la ultima copa... Su prisa es mmy disculpable, monsieur San Telmo; pero es que yo necesito hacerle un ofrecimiento. Dentro de dos semanas podre disponer de una hermosisima lancha de motor que he encargado a la Capital desde hace mucho tiempo. En ella Madame San Telmo podra hacer el viaje con relativa comodidad. --No puedo entretener dos semanas mi vviaje. Le agradezco infinito su amabilidad de usted; pero manana a primera hora seguiremos para Porto Nuevo. Si el indio Iguazu no esta aqui con su piragua, contrataremos otra cualquiera. --No sera nada facil. En mi transportee haran el viaje en la mitad del tiempo, y seria un gran honor tenerlas quince dias en el Hotel San Pedro..., organizariamos para usted fiestas tipicas, paseos a la laguna, una excursion al cerro de los Colibiries, desde donde se divisa uno de los paisajes mas bellos de la tierra, y absolutamente todo por mi cuenta, como un homenaje mio particular, a la hija del valeroso capitan Castelo Branco que tanto hizo por el Alto Amazonas... -- En que idioma necesito decirle a ussted que seguiremos viaje manana, sea como sea?... -- Oh..., oh..., en ninguno mas; esta bien claro, desastrosamente claro y verdaderamente incomprensible en un hombre tan feliz como usted. Demetrio se ha puesto de pie, incapaz de soportar aquella tortura por mas tiempo. Su copa de champan cae volcada sobre el mantel, mientras Veronica lo mira con angustia, y la toma del brazo bruscamente. --Vamos, Veronica. --Un momento. Quiero agradecer sus ateenciones a monsieur Belot, y presentarle mis excusas en nombre tuyo. -- Que estas diciendo? --No se moleste, Madame San Telmo; no vale la pena. --Saldremos para Porto Nuevo donde seaa. --Excuse un olvido; su indio Iguazu lllego esta tarde... -- Eh! Que?.. --Debe estar en la cocina... Ordene quue tambien a el le dieran bien de comer en honor de Madame San Telmo... Puede usted hablar con el cuando quiera... Demetrio ha vacilado un momento; pero su mano aun se aprieta un poco mas al brazo de Veronica. --Le vere despues que te haya dejado een tu cuarto, querida... Nos excusa usted, senor Belot?... -- ! Por supuesto..., que remedio me qqueda?... Antes permitame testimoniar a Madame San Telmo que en Cuyaba tiene un amigo: Francisco Belot, para lo que usted guste mandar... --Gracias... Nosotros estaremos en Porrto Nuevo... --No me olvidare de ir a presentarles mis respetos, apenas disponga de mi lancha motor. --Buenas noches. Demetrio salio del comedor, llevando a Veronica lo mas deprisa que era posible hacerlo, dentro de las normas de la correccion mas elemental. Rapidamente suben la amplia y vieja escalera, abriendo bruscamente la puerta de la alcoba, cuyo aspecto ha cambiado totalmente. -- Pero que cantidad de flores..., es sorprendente!... Y que flores, Dios mio!... Orquideas, rosas, gardenias, mariposas. --En esta region la mayor parte de elllas son silvestres. --Pero es mucha la gentileza de Monsieeur Belot... --Lo bastante para transtornarte en unn momento. -- Que dices, Demetrio?... Veronica se ha erguido respondiendo a la provocacion que las palabras de Demetrio encierran; pero el sigue... --Supongo que estaras contenta... Hastta el corazon de la selva te sale un caballero andante a la palestra... -- Demetrio!... --Voy a hablar con el patron de la pirragua... Acuestate y duerme porque saldremos al amanecer... Otra vez Demetrio se ha ido abandonandola, dandole lamentablemente a entender que no piensa acercarse a ella; pero Veronica no pronuncia ya su nombre, no da un paso tras el, no se mueve... Ha sentido caer sobre su corazon una capa de hielo que crispa en gesto amargo sus frescos labios, que vela con el velo sutil de las lagrimas sus grandes ojos negros... Con gesto de desaliento se ha dejado caer en uno de los sillones de Viena que forman estrado en la amplisima habitacion... --Madame San Telmo... -- Que!... La puerta ha quedado entreabierta y en el hueco que forman las gruesas hojas reforzadas, esta la figura bonachona y amable de monsieur Belot. --Madame San Telmo... Puedo entrar un momento?... --Pero senor Belot... --No se alarme... Dejare la puerta abiierta. Sin contar con que soy lo bastante viejo para ser casi padre de usted... --Amigo mio... --Perdoneme esta aclaracion impertinennte; pero supongo que monsieur San Telmo volvera enseguida y no quisiera perder tiempo... --El senor San Telmo no volvera hasta el amanecer. -- Oh, no..., increible!... --Pase y tome asiento si lo desea... CCreo que me es indispensable hablar con alguien en este momento. --Yo tambien lo creo, mon Dieu... Olviidado tomar el cafe en la mesa; me permiti ordenar que se lo trajeran hecho especial para usted... --Es usted demasiado amable. --Oh, no..., no lo crea. Tonterias, deetalles sin importancia, es lo que he podido hacer por usted... Me sera tan.... como diria yo?..., tan grato, poder servirle de veras... --Ya lo ha hecho. --Todavia no..., pero le aseguro que eestoy bien dispuesto. Si monsieur San Telmo me lo permitiera, yo podria aminorarle en un cincuenta por ciento las molestias de ese viaje a la selva..., porque Porto Nuevo no es mas que un caserio, una aldea entre dos pantanos, un lugar muy poco apropiado para usted. --Le ruego que a eso no vuelva usted aa hacer alusion siquiera. Demetrio ha despuesto que sigamos viaje al amanecer y asi lo haremos. --Es usted una mujer admirablemente suumisa, Madame San Telmo. --No lo crea, nunca fui sumisa..., ni aun a los que mas amo se someterme, SI TRATAN DE IMPONERME ALGO POR LA FUERZA... -- Oh, desde luego!... Eso es natural,, y logico en un caracter tan noble, como a primera vista se advina que es el de usted... Pero acepta usted sin replicar condiciones que muy pocas mujeres de su clase aceptarian. --No se trata de aceptar condiciones, sino de imponerlas, y fui yo quien rogue, quien exigi a Demetrio que me permitiera acompanarle a cualquier parte a donde el fuera... El no queria que nos casaramos enseguida. Pretendia que yo debia renunciar a el, solo porque su mina no era lo que penso en el primer momento... -- Su mina?... Tiene Monsieur San Telmmo una mina en Porto Nuevo?... --La mitad de una mina; pero ultimamennte no recibio buenas noticias... --Me extrana mucho... Ultimamente he ooido hablar de los riquisimos yacimientos de unas minas de oro, halladas cerca de Porto Nuevo; la region es fantasticamente rica... Pero no es lugar para mujeres ni aun para la mayor parte de los hombres. Yo vine atraido por esa leyenda y preferi quedarme en Cuyaba, hacerme hotelero y conservar mi piel... Aqui esta su cafe... Permitame que yo mismo lo sirva en un momento... Trajeron dos tazas..., pensaron que tal vez usted tuviera la amabilidad de invitarme y yo la osadia de aceptar... Veronica ha sonreido a pesar suyo; aquel hombre jovial, bonachon, galante y rubicundo, le parece un angel caido del cielo, frente a las tenebrosas puertas de la selva... --Naturalmente que le invito, amigo miio... Cuantos terrones?... --Los que usted quiera... --Es el colmo de la amabilidad... --Oh, no... Estoy seguro que usted es una de esas mujeres que saben poner en todo la cantidad exacta... --En eso si se equivoca usted... -- Acaso pone demasiada ternura, demassiada pasion, demasiada vehemencia en cuanto anhela?... --Es brujo para saberlo, monsieur Beloot? --Tengo canas, Madame San Telmo... He visto mucho a los hombres y a las mujeres; por eso me atrevi a afirmar desde el primer momento que era usted una criatura excepcional... -- Demetrio!... Silenciosamente, sin dejar oir sus firmes pasos, Demetrio esta en la puerta; apretados los labios que en vano quieren sonreir, brillantes los ojos que van en son de desafio, desde el bello palido rostro de Veronica, hasta el rubicundo semblante de monsieur Belot, que se ha puesto de pied desplegando toda su habilidad de hombre de mundo. --Aqui tiene usted a Monsieur San Telmmo... Ya le dije que no podia tardar mucho. Las conversaciones con los nativos suelen ser muy breves. Su esposa temia que usted tardara demasiado... --Nunca fue miedosa... Y el Hotel San Pedro es un establecimiento seguro, segun creo. --Segurisimo... Es lo que vine a aseguurarle, al mismo tiempo que me permitia ofrecerle una taza de cafe al estilo de Matto Grosso. Como la saco tan bruscamente de la mesa, no tuvo tiempo de tomarlo alli... --Crei que ya nos habiamos dado las buuenas noches en el comedor, senor Belot. --Efectivamente; pero me tome la liberrtad de subir al ver que salia usted. Es tan injusto que una dama tan joven y tan bella, tenga que pasarse las horas sola, encerrada entre cuatro paredes... Pero no se moleste ni se preocupe; queria tambien ver personalmente si habian cumplido el encargo de colocar las flores que encarque... --Hasta la exageracion, senor Belot.... --Tiene usted treinta anos escasos, moonsieur San Telmo; cuando tenga cincuenta comprendera que a una dama como su esposa, hay que ponerle alfombras de flores para que sus pies no pisen lo duro de la tierra. --Sus palabras son dignas de un poeta.... Que lastima que viva usted encerrado en este rincon agreste, y en este siglo de electricidad y acero!... Hubiera hecho el gran papel en la corte de Maria Antonieta, y en la guillotina, despues. --Oh, no... No soy un aristocrata..., soy un simple burgues; pero se distinguir de entre los falsos el diamante verdadero. Y ahora si, au revoir, buenas noches... Y a sus pies, Madame San Telmo... --Buenas noches y muchas gracias por ttodo. --Todavia no hay por que darlas... Perro no olvide que es mi mayor deseo servirla en cuanto pueda, como le dije antes... A sus pies, madame... Se ha ido. Demetrio se vuelve a Veronica con gesto violento... -- Puede saberse por que regreso ese mmajadero?... --Creo que el mismo lo ha explicado coon creces... --Por no dejarte en evidencia no lo trrate como se merece, ya que supongo que entro en esta habitacion con permiso tuyo... --Las puertas estaban abiertas... y tiiene bastantes anos para ser mi padre... --Nunca me he fiado de paternidades dee esta especie. Por eso volvi sobre mis pasos... --Ah..., fue por eso. --Vi bajar al camarero, que venia de ddejar el servicio de cafe y me informo sin yo preguntarle siquiera. --Ah... --Me parece absolutamente incorrecto qque lo recibieras en mi ausencia. --Esta en su casa; somos sus huespedess... --Huespedes de pago, en un hotel para viajeros. Nada de eso nos obliga a soportarlo si su compania es desagradable. --Para mi no lo era. --Es un imbecil..., un viejo verde, faatuo, engreido, con ribets de filosofo barato. --Le juzgas muy duramente. Me parece uun buen hombre, y sobre todo, un hombre amable. Hace tanto bien a veces una sonrisa, una palabra buena; cuando esta uno desatrosamente solo... -- Te quejas?... --No, para que?... Quieres darme un ciigarro?... --Nunca has fumado. --Ahora empiezo... Supongo que no te pparecera terriblemente incorrecto tambien; que no les negaras a las mujeres el derecho de fumar, como les niegas el de preguntarle a su esposo, donde ha pasado una noche entera, en que se le ha aguardado en vano... --Veronica... --Pero no te preocupes, ya he entendiddo que no debo preguntarlo mas y no lo hare. Cuando te fuiste pense que no volverias hasta la hora de tomar la piragua, y supongo que una vez despedido monsieur Belot, te volveras a marchar tranquilamente. --Pues te equivocas totalmente... No ppienso volver a salir del Hotel. Si el viejo Belot esta espiando mi salida para volver, se llevara un buen chasco. --Algo mas que agradecerle a monsieur Belot... No me dejaras sola por miedo a el. -- Yo, miedo?... -- Prefieres que diga que por celos?.... -- Yo celos?... De ese imbecil?... De ese viejo caiman como seguramente le diran los indigenas?... No, Veronica, siento quitarte la ilusion si halaga tu vanidad; pero no tengo celos..., jamas los he tenido, jamas los tendre... --Pues si he de serte sincera, la ideaa de que los celos te hacian sufrir, es lo unico que me permite perdonarte ciertas actitudes... --Pues no me las perdones si no quierees... Para mi sera exactamente igual. -- Estas tratando de decirme que no tee importo nada?... --Estoy tratando de demostrarte que noo todos los hombres son en tus manos simples monigotes, tristes munecos con los que juegas, trastornandoles los sentidos, enloqueciendoles, arrancandoles el corazon para echarlos a un lado despues... -- Que estas diciendo, Demetrio?... --O para atarlos a tu falda, para que te sirvan de lacayos o alabarderos, como Julio Estrada, o de perro del Hortelano (mispelling--remove "r"?), como el pobre necio de tu primo Johnny... -- Demetrio!... Como te atreves a habllarme asi de ellos y de mi misma?... Que es lo que ha llegado a suponer?... --Creo que me he expresado bien claro.. Ahora no digas que no me entiendes... --No. Ahora no quiero entenderte. Ahorra no quiero pensar que estas diciendo lo que sientes; perfiero imaginar que tienes el placer de torturarme no se que que, y que buscas las palabras mas crueles, las comparaciones mas amargas, los nombres con que mas pueda herirseme, para echarme en cara faltas que no he pensado nunca cometer... --No, Veronica... No he pronunciado auun el nombre que mas puede herirte. -- Cual es?... Dilo!... Di de una vez lo que sea... Supongo que esa seria la causa de tu actitud incomprensible, de tus modales de carretero... -- Veronica! --Y no solo conmigo; con todo el mundoo desde que salimos de Rio de Janeiro..., con los mozos, con los empleados, con los companeros de viaje, con los encargados de las Agencias, y ahora con este pobre monsieur Belot, que no ha cometido mas crimen que portarse conmigo amablemente... --Algo mas que amabilidad significa toodo. El cafe, el champan, las malditas flores... Acaso atiende asi a todos los viajeros?... --Razon de mas para agradecer la distiincion... --Distincion..., conmigo no sera segurramente. Dos veces pase por este hotel sin que siquiera me mirara la cara; ahora te vio a ti y todo es distinto. Todas son amabilidades y reverencias... Menos mal que en Porto Nuevo no hay hoteles..., ni "chansoniere" retirados, ni pretendientes desdenados convertidos en perros fieles... Alli estaras sola conmigo; sola..., entiendes?... Completamente sola!... Sin que nadie se interponga estupidamente para defenderte. La ha tomado con furia de los brazos, apretandola con el mismo afan de un abrazo ardiente, y estan tan cerca sus bocas que Demetrio San Telmo no puede resistir y la besa... -- Demetrio!... La besa enloquecido, ciego; la besa muchas veces, como si quisierra sorber la vida entera de aquellos labios, rechazandola desesperado despues... -- Soy un cobarde!... Soy un imbecil!.... -- Demetrio!... La he empujado bruscamente haciendola caer sobre el ancho lecho, y da un paso hacia ella impulsado por la pasion que arde en sus venas; pero se detiene de pronto como podria detenerse antes de cometer un crimen... -- No!... No!... No seras tu la mas fuuerte!... -- Demetrio!... Pero que haces, Demetrrio?... Los pasos de Demetrio se alejan tras haber cerrado con llave la puerta y ella golpea inutilmente aquella puerta cerrada. Piensa que seria muy facil gritar, pedir auxilio, reclamar de monsieur Belot el favor que hace poco le ofreciera; pero aun arden en sus labios los besos de Demetrio, aun piensa que solo un arrebato de celos pudo obligarlo a obrar de tan extrana manera. Le ama tan ciegamente, le ha entregado de tal modo su corazon y su volundad! Dos lagrimas ardientes ruedan por sus mejillas y los pies vuelven a llevarla hasta el lecho donde bruscamente la arrojara el... -- Que terrible y extrano es tu amor, Demetrio! CAPITULO DECIMOSEPTIMO Sobre la paz del pueblo dormido, como sonoras gotas de bronce, deja caer sus capanadas el reloj de la torre de la iglesia. Demetrio esta de regreso en el cuarto del Hotel San Pedro..., horas enteras ha vagado como un loco por las calles desiertas, por los muellas, por los anchos playones de arena que forman la orilla del rio, hasta que el latir de su sangre se ha amansado en sus venas, hasta sentirse totalmente dueno de si... para poder volver... No hay luz en la alcoba. Por los simples balcones abiertos penetra la suave claridad lechosa de la estrellada noche tropical..., millones y millones de luceros se extienden como apretado velo de diamantes cobijando la tierra. --Veronica... La ha llamado en voz muy baja, pero ella no responde..., duerme, se ha quedado dormida tras no sabe cuantas horas de amarga angustia, sin quitarse la ropa, tal como se dejara caer cuando salio Demetrio. El perfecto perfil sereno, cerrados los parpados, como abrumados por el peso de espesas y oscuras pestanas, plegados los labios en un gesto doloroso y tierno. Asi dormida parece mas joven, como una nina, como una adolescente, los cabellos: una negra y brillante cascada sobre la almohada blanca. La mano de Demetrio se estremece del deseo de acariciarla, tiembla en el anhelo de hundirse en aquella sedosa madeja que adivina tibia, perfumada... y al fin se detiene sobre la almohada, palpando la humedad de las lagrimas que ella vertiera. -- Ha llorado..., ha llorado!... Y quee!... Jure hacerla llorar..., jure cobrar cada lagrima de Ricardo en lagrimas de ella!... Debe sufrir como sufrio el. Debe morir como murio el!... Sus punos se crispan desesperadamente, es una vida lo que debe, pero la idea de que ella muera es intolerable... Podria acaso vivir sin ella?... -- Por que he de amarte tanto, mujer mmaldita?... Por que?... Por que?... -- Las cuato!... Pronto estara aqui ell amanecer... Alguien ha golpeado la puerta, despertando a Veronica, que clava en Demetrio los grandes ojos aun llenos de sueno. -- Quien es?... La voz sumisa de Iguazu suena a traves de la puerta... --Patron Demetrio... De mala gana, Demetrio abre la puerta y la oscura cabeza del indio aparece como tallada en caoba vieja... -- Que quieres, Iguazu?... --La piragua dispuesta, patron Demetriio. Es la hora de salir... --Sono una compana... Que hora es esa??... --Las cuatro y media, reina blanca. -- Eh!... Que estas diciendo?... --Perdona, patro Demetrio; tu mujer bllanca es como una reina. -- No creo que tengas que dar tu la oppinion sobre eso... Vete a tu maldita piragua y aguardanos. Dentro de media hora saldremos. Largate. --Enseguida, patron Demetrio... Queriaa decirle a tu mujer blanca que en la piragua puse un toldo para ella. --Gracias, Iguazu. -- Vete de una vez!... --Como mandes, patron Demetrio. Se ha ido silenciosamente. Demetrio contiene su ira con esfuerzo. -- No cabe major insolencia!... -- Por que?... Que ha dicho ese infeliiz para que te enfurezcas? -- El no tiene por que dirigirte la paalabra!... --Ni para que preocuparse que el sol mme queme un poco menos, verdad?... --No tiene por que meterse en lo que nno le importa, ni hacer cosas que no se le ordenen, ni por que replicar, ni por que mirarte... --Hasta un indio tupi, puede tener a vveces un rasgo de caballero. -- Que los guarde para sus mujeres, a las que seguramente tratara a latigazos!... -- Es la costumbre en Matto Grosso?.... --Si. --Empiezo a comprender por que te agraada tanto esta region. --No comprendes nada pero muy pronto ssabras a que atenerte. --Te aseguro que lo estoy deseando. Ess bastante duro sentirse tratada como reo, sin tener la menor idea del delito que se ha cometido. -- De veras no tienes la menor idea? TTan dormida, tan muerta esta tu conciencia?... --Supongo que no me querras hacer respponsable de la desdichada actitud de Johnny, ni de lo que el y Julio Estrada hayan podido decirte por su cuenta y riesgo... -- No soy tan estupido para culparte dde eso; pero si me ha servido tratarles y verles, para medir hasta que punto puede tu influencia hacer perder la razon a un hombre..., para ver hasta que extremo los doblegas, los embaucas, los fascinas, con solo una sonrisa... ya a veces, hasta sin ella... -- Que quieres decir?... --Supongo que no les habras sonreido aal indio, ni al frances; pero les ha bastado con verte!... -- Y eso el lo que me reprochas?... Loo que me echas en cara como un crimen? Tengo yo la culpa... --Sigue..., acaba la frase, preguntamee si tienes tu la culpa de ser la muchacha mas bella de Rio de Janeiro, como han dicho todos los periodicos cursis y todas la revistas adulonas, alfombras del dinero de los Castelo Branco!... -- Es eso lo que pensaste al leerlos?.... Que lastima que no me lo dijeras en Rio... --Para no casarte conmigo... --Probablemente... --Me alegro que empieces a estar arreppentida... -- Que?... --Tuviste la ocasion; peor para ti si no la aprovechaste a tiempo. Bien claro te lo dije: salvate. --Si..., si, me lo dijiste; pero de quue manera?... Estrechandome en tus brazos, sofocandome con tus besos... hablandome de tu amor, de tu pobreza... Entonces eras otro; eras el hombre capaz de hacerte adorar por una mujer sincera; el hombre a quien se podia sequir hasta el corazon de la selva, con quien se podia compatir todo: infortunios, vicisitudes, pobrezas, hasta la frialdad y la desconfianza de las gentes... Y no vacile en compartirlo todo contigo, porque te amaba, Demetrio, loca, ciega, confiadamente, y asi puse en tus manos mi corazon y mi vida, como se confiean a los hombres a quienes quieren, las verdaderas mujeres; como se confia cuando se ama... y tu, tu... -- Yo que?.. Me he comportado como un canalla, como un barbaro?... --No, simplemente, como un imbecil. -- Veronica!... --Mucho mas segun estoy temiendo. Demetrio ha apretado los punos..., un estremecimiento de rabia le sacude, y al mismo tiempo una especie de salvaje placer, al verla erguirse frente a el, como la famosa tarde en que cruzaron los floretes, y como entonces, siente el ansia desesperada de herirla, de destruir aquella belleza, de atravesar con golpe de muerte, no el brillante corazon de raso bordado sobre el blanco peto, sino el corazon sincero, ardiente y generoso de aquella mujer. -- Muy pronto te convenceras de lo conntrario!... Imbeciles fueron los desdichados de que hasta ahora has dispuesto... De ahora en adelante sere yo el que mande, el que ordene, y tu la que obedezcas de grado o por fuerza!... -- Por fuerza?... Te ensenaron ya los indios sus procedimientos?... -- Tienes diez minutos para estar listta!... Aguardare en la puerta. Saldras de aqui sin cruzar una palabra con nadie. --Bajo la amenaza de un revolver..., ssecuestrada. -- Bajo la amenaza de un escandalo!.... Puedes darlo si quieres, es lo unico que te libraria de mi definitivamente. Grita, pide el auxilio de mister Belot. Seguramente sera lo bastante galante para llevarte en su lancha motor hasta Rio de Janeiro; pero desde luego, iras sola..., el tendra que pagarme con su vida el precio del pasaje! -- Demetrio!... Serias capaz?... A esee extremo pueden arrastarte los mas estupidos celos?... -- Celos?... Pues bien, si, puede que sean celos... Celos de los ojos que se encienden al mirarte, de las miradas que resbalan sobre tu cuerpo, de las torpes palabras de galanteria que te envuelven, de las flores que pretenden deshojar a tus pies... De estas malditas flores, si, de estas!... Ha estrellado contra el suelo jarrones y floreros, pisoteando rosas y orquideas, mientras Veronica le mira inmovil... -- Ya esta la alfombra de que hablo moonsieur Belot, para que camines sobre ella sin sentir la dureza de la tierra. Tambien pondremos alfombra de flores en la piragua, y remos de oro para impulsarla, como a la barca de Cleopatra en el Nilo... Te agrada eso?... Era asi como esperabas viajar?... -- Estas loco, Demetrio?... --Pues no viajaras asi, sino a mi ladoo, sujeta a mi, bajo la presion de estas manos que no han de soltarte tan facilmente, porque eres mia..., mia, mia!... Loca, ciega, desesperadamente la he estrechado en sus brazos ahogandola bajo el fuego de sus besos, para soltarla luego casi sin aliento. --Vistete enseguida... No tenemos tiemmpo que perder!... ***** -- Vamos?... --Vamos. Inesperadamente Monsieur Belot aparece en el hueco de la escalera, acercandoseles rapidamente. --Buenos dias, Madame San Telmo... Hacce cinco o seis anos que no me levanto a una hora semejante; pero no podia dejarles marchar sin despedirme de ustedes... --Para que se ha molestado usted?... EEs muy amable, pero... --Molestarme llama usted al placer de verla aunque sea solo un instante... El desayuno esta servido en la misma mesa que usaron abajo, monsieur San Telmo. Ya que ha dormido mal, al menos coman bien... La fina mano color de ambar, se ha apoyado en el brazo que el frances le ofrece, y mientras se alejan juntos por la amplia galeria, Demetrio ha APRETADO LAS MANDIBULAS, cerrando los fuertes punos hasta contener la brutal explosion de sus celos. Muy despacio, dominando sus nervios, forzando el pausado gesto de serenidad, va a fin tras ellos mientras piensa. --DIez dias..., ocho tal vez; poco mass de una semana solamente... Sera el ultimo plazo. El ultimo plazo para estar solo con ella, alla en el bungalow de la montana; entre el cielo inhospitalario y la selva inmensa... ***** -- Arriba!... Arriba!... Arriba!... La piragua remonta el Cuyaba trabajosamente. El ancho rio de aguas profundas y verdosas, extendido como una serpiente de acero que surcara el corazon de la selva... -- Arriba!... Arriba!... Arriba!... En el embarcadero, junto al viejo edificio colonial de su hotel, quedo la figura galante y cordial del viejo "chansoniere" saludando con su casco de corcho, abierta sobre el pecho la fina camisa de seda, la sonrisa en los labios gruesos y sensuales, gustadores de todas las delicias de la tierra, la nostalgia en los ojos que han visto el florecer de cincuenta primaveras y saben el arte de detenerse sobre las cosas bellas. -- Arriba!... Arriba!... Arriba!... A la voz de Iguazu los remeros se mueven con ritmo igual, mientras Veronica entrecierra los ojos admirables... Cada golpe de remo, los seis hombres vuelven la cabeza para mirarla y hay un fulgor siniestro, llama que se aviva al calor del deseo en los brillantes ojos de obsidiana... ***** No habia sido preciso avisar al doctor Botel. Apenas Iguazu echo las sogas sobre los palos del embarcadero, entre las dos docenas de nativos que se acercaron perezosamente para mirar con rostros impasibles el desembarcadero, se acero casi tambalcandose, la barba crecida, el cabello revuelto, azotandose con el grueso rebenque las altas botas llena de barro y apretando la vieja pipa de cerezo entre los dientes ennegrecidos.. --Buena prisa se ha dado usted, San Teelmo... No era necesario correr tanto, Su oro esta seguro, en lo que a mi respecta, por lo menos... Apoyandose en los recios hombros del indio, Veronica ha saltado tambien a las mal unidas tablas del embarcadero, y avanza muy despacio, observando con curiosidad y repugnancia aquel hombreton de tan tosco aspecto, en que apenas quedan rasgos del profesional y del caballero. --Supongo que le habra a usted metido prisa ese demonio de clerigo, con fantasticos cuentos sobre los filones nuevos. -- Filones nuevos?... -- No sabe usted nada?... Entonces, buuena sorpresa tengo para usted... Mas grande que la que nos dio con su casamiento... Canario! Es esa la senora San Telmo?... Demetrio ha hecho un nuevo esfuerzo por dominar la situacion, por parecer tranquilo y sereno; quisiera callar las palabras de Botel brutales e indiscretas. Tambien el ha sentido una oleada de repugnacia, aun mas honda que la que le atormentara la primera vez, frente al triste aspecto de aquel punado de casuchas, entre los dos pantanos donde el rio se pierde, con la triste colonia alla lejos, donde se alzan los mal pintados bongalows; tambien el tiene que hacer un esfuerzo para estrechar la mano que Botel le extiende... --Por lo menos hay que reconocer que ttiene buen gusto... Que demonio..., hizo bien! Por perras que sean las mujeres es mejor que estar solo en este infierno... Veronica esta ya frente a Botel; sus brutales palabras la han herido como una injuria personal, sus mejillas enrojecen violentamente. --No hay que asustarse... Supongo que conocera usted las ideas de San Telmo, que son las mias tambien. No somos partidarios de las mujeres... Veronica ha buscado con angustia a Demetrio; pero antes que el rostro cenudo y sombrio, tan indignado en aquel instante como el de ella, sus ojos tropiezan con la frente despejada, con las rasuradas mejillas, con el perfil austero, con los ojos azules, limpios, bondadosos, serenos, como un claro cielo sin nubes, del Reverendo Williams Johnsson, que se inclina ante ella... -- A sus pies, senora San Telmo!... -- Eh!... --Soy el Reverendo WIlliams Johnsson.... y es para mi un verdadero placer ponerme a sus ordenes desde este momento... --Muchas gracias... --Amigo San Telmo... Cuanto gusto de vvolver a verle... Se han estrechado las manos largamente... en silencio; sinceramente conmovido el JOVEN pastor protestante, extranamente turbado Demetrio de San Telmo, como si los ojos interrogadores que se fijan en el encerraran una especie de acusacion..., un vivo llamado a sus remordimientos... El Reverendo se aparto dando paso a Adela. --La senora Botel vino conmigo... La rrecuerda usted?... -- Como no recordarla... A sus pies, ssenora Botel!... Para mi esposa sera un gran placer y una gran ensenanza conocerla a usted... -- Para mi es la mayor de las sorpresaas!... Me la imaginaba a usted joven, bella, atractiva..., pero lo es infinitamente mas de cuanto habia llegado a imaginarme... Cuanto gusto senora San Telmo!... Los ojos de Demetrio espian con ansia el rostro de Adela... Reconocera en Veronica la mujer del retrato?... Sus ojos asombrados, los cumplidos que torpemente tartamudea..., la visible turbacion que Veronica le produce, seran acaso indicios de que la recuerda?... -- Podemos llegar un momento hasta su casa, Reverendo?... --Iba a invitarles a descansar en ellaa... La verdad es que han llegado casi sorprendiendonos... Pero de cualquier modo haremos todo lo posible para que la primera noche en Porto Nuevo no sea desagradable para ustedes... --Venga conmigo, senora San Telmo... SSupongo que nos haremos amigas por ser las dos unicas mujeres blancas que hay en el pueblo... Mi nombre es Adela, y le ruego que me llame por el sin ceremonias de ninguna especie... --Adela... Usted es la esposa del mediico?... --Si... Justamente, mi Jaime estaba poor aqui; pero no se que se ha hecho... Ha buscado con cautelosa mirada entre el grupo de nativos que forman semicirculo alrededor de ellos; pero ya la repulsiva figura de Botel ha tomado el camino de la taberna. -- Y el medico es el senor que salio aa recibirnos?... -- Dios mio!... Confio en que no habraa cometido con usted ninguna inconveniencia... A estas horas no suele estar en sus cabales... No le tome usted en cuenta nada de lo que diga... Aqui los hombres beben para evitar la malaria, y hay que ser benevolas con ellos. Pero vamos a casa del Reverendo..., ese si es un santo!..., el paņo de lagrimas de todo el mundo... Ya vera usted!... La ha tomado del brazo alejandose con ella, siempre en continua y amable charla; mientras el pastor vuelve a mirar con atencion mas profunda el sombrio y cenudo rostro de Demetrio... -- Cansado de tan largo viaje?... Preoocupado por su joven esposa?... Enfermo?... --No, Reverendo... -- Una inconveniencia de Botel?... -- Si...! Con Veronica... -- Al llegar apenas!... Por Dios..., ees impardonable. Pero a estas horas suele estar absolutamente ebrio... Comprendo perfectamente su disgusto de usted... --Supongo que despues de todo, es prefferible que Veronica vaya enterandose como es Porto Nuevo. --Puede contar conmigo en todo momentoo... Para tratar de hacerle menos penosa sus estancia en este lugar, a donde francamente me parece heroica su decision de seguirle a usted... -- Y no halla usted tambien heroica a la senora Botel?... --Aprecio su abnegacion, desde luego; pero es bien diferente... -- Por que?... No creo que un hombre ccomo usted encuentre que una mujer tiene derecho a todo solo por ser bella. --Poco entiendo de mujeres, amigo mio...., pero de almas, si entiendo; y la que se asoma a los ojos de su esposa, es sincera, generosa y valiente. -- Le ha bastado a usted un apreton dee manos..., un saludo para saber todo eso?... --Aparte de que del poco tiempo que lee trate a usted, aprendi a apreciarle lo suficiente, para estar seguro de que no haria usted una eleccion indigna; la senora San Temo, solo por serlo, tiene para los que nos llamamos amigos de usted, una carta de garantia moral... --Muy amables sus palabras, Reverendo.... Me permite un momento para ocuparme del equipaje?... --Oh, no. Dejelo... La senora Botel puuso a mi disposicion dos de sus mejores sirvientes... Ellos lo haran por usted. En cuanto al indio Iguazu, ya llegara hasta mi casa a recoger su dinero. Le daremos un buen vaso de whisky en pago de haberles traido tan deprisa y tan bien... Fue una gran idea la del toldo sobre le piragua..., supongo que se las ingeniaria usted de las mas habiles maneras para hacer menos penosos el viaje a su esposa... --Todo fue iniciativa de Iguazu..., ell es quien ha cuidado a Veronica durante todo el viaje, relegandome a mi a la balsa de las maletas... El Reverendo Johnsson ha reido jovialmente... -- Magnifico!... Es la primera vez quee se de las galanterias de un indio tupi. Algo extraordinario tiene su esposa, amigo San Telmo... Estas gentes primitivas tienen un olfato especial para ello. Creo que le regalare al indio Iguazu una botella entera de whisky... Pero que le pasa?... --Quisiera ver a Botel un momento... -- Para que?... Es demasiado pronto paara tener una pendencia... Ya le vera manana, cuando usted este descansando y el sereno. --Solo pensaba pedirle que me aclararaa algo referente a unos filones a que hizo alusion al saludarme. --Yo le informara a usted, puesto que tengo todos los datos..., y algo mas contundente, amigo mio... Las talegas de oro que escrupulosamente Botel me ha ido entregando. -- Talegas?... --Bueno..., taleguillas..., pero son ccuatro. Deslumbrador, asombroso; es usted por lo menos cinco veces mas rico de lo que pensaba... Sera muy grato poder anunciarselo a la senora San Telmo, verdad?... --No... Le ruego que de esto no le digga usted una sola palabra a Veronica. -- Como?... Pretende usted ocultarle.... --Solo por unos dias, y para bien de ttodos... Le suplico que en esta asunto me secunde sin preguntarme... --Por mi no hay inconveniente; pero deebo advertirle de que todo el pueblo lo sabe... Me temo que los comentarios se extiendan ya por toda la provincia... Hace muchos anos que no se descubre una mina de oro como la de usted... La senora Botel esta trastornada de alegria. -- ! Un momento, Reverendo... La senorra Botel habia visto muchas veces el retrato que mi hermano tenia en el bongalow?... Aquel retrato de mujer..., de la mujer por quien hallo la muerte... No es verdad?... --Supongo que lo habria visto muchas vveces, puesto que iba diariamente a casa de su hermano. Pero por que me hace usted esa pregunta extrana?... --Por nada, Reverendo... Excuseme... YY vamos a su casa. Tengo empeno en que Veronica no sepa de nuestras riquesas, hasta un momento determinado y por mi propia boca. --Le reconozco integro el derecho de ddarle le sorpresa... Vamos alla! ***** Aturdida, desconcertada, rendida por el largo y penoso viaje, algo mareada por la charla de la senora Botel, Veronica cruza el ancho espacio que separa los embarcaderos de la casa del pastor protestante. Ha visto la taberna, las chozas miserables de los nativos, la iglesia triste y pobre..., el fango de lo que apenas puede llamarse calle, los pantanos verdosos a lo lejos, y al fondo, la pequena colina donde se alzan los bongalows de los mineros. --Tomabamos el te' en el momento en quue ustedes llegaron... Le hara muy bien beberse una o dos tazas, mientras llega la hora de comer de verdad... Han entrado en la sala del Reverendo..., el ambiente estrecho, humilde, casi miserable oprime tristemente el corazon de Veronica, demasiado cansada, sin embargo, para no utilizar el primer asientyo que halla a su paso. --Aqui hay tambien galletas y un poco de mermelada... --Gracias..., no tengo deseos... El tee' solo me caera mejor. --No es muy bueno el del pobre Reverenndo..., ya le he prometido encargarle unas cuantas latas del mejor te, y autenticas galletas inglesas. Es lo mas que puedo esperar que mi esposos me deje hacer por el... Usted en cambio, senora San Telmo, podria convencer al Ingeniero para que le arreglase la Iglesia y la casa... y le trajesen algunos muebles un poco mas comodos... -- Como?... --El Reverendo gasta toda su asignacioon en ayudar a los mas pobres... para si no reserva apenas nada; apenas dispone de las comodidades que le proporcionan algunas buenas almas, y ahora que tanto ustedes como nosotros podemos hacernos en un ano millonarios... -- Que esta usted diciendo?... --Es claro que ustedes mismos no lo saaben... Han sido descubiertos dos filones riquisimos en nuestra mina. Si antes eramos ricos, ahora lo somos diez veces mas... Ya vera!... Ya vera las taleguillas de oro que el pastor los tiene guardadas... -- Dice usted que siempre fuimos ricoss?... --Bueno... Desde que Ricardo descubrioo la mina cambie el panorama... -- Ricardo? A que Ricardo se refiere uusted?... -- ! A cual voy a referirme, si no es al hermano de su esposo... Ricardo Silveira. -- Ricardo Silveira!... Ha dicho ustedd Ricardo Silveira?.. --Bueno... No comprendo por que se sorrprende tanto... -- Ricardo Silveira, hermano de Demetrrio?... --Medios hermanos, para ser mas exactoos. Supongo que sabre usted mejor que yo, que eran hermanos solo de madre... -- Imposible!... Increible!... Ricardoo y Demetrio... hermanos!... Se ha vuelto a dejar caer en su asiento..., comprimiendo las sienes con las manos temblorosas, hundida el alma en un caos de interrogaciones..., de dudas..., de ansiedades; pero los firmes pasos de Demetrio y los suaves pasos del reverendo Johnsson resuenan, ya en la puerta. Con movimiento rapido Veronica toma a Adela por los brazos. --No siga usted hablando de esto delannte de Demetrio. Quiero que me lo diga todo a solas... Mas tarde!... Ahora, por favor..., calle usted!... CAPITULO DECIMOOCTAVO --Esta usted rendida..., es absurdo quue hayan hecho el viaje con esa rapidez vertiginosa. El reverendo Williams Johnsson se ha acercado a Veronica como atraido por una fuerza irresistble, tras mirarla un rato fijamente. Inmovil, ahogada la voz en su garganta, agrandadas las pupilas, la joven esposa de Demetrio vuelve con esfuerzo del caos interior por donde su alma navega, al haber quedado sola frente al Reverendo, mientras Demetrio busca un pretexto para hablar a solas con Adela... --Nunca pense que pudiera venir tan raapidamente. Para hacer ese viaje con un minimun de comodidades, necesitaban por lo menos un mes. --Tuvimos que atender a la prisa de Deemetrio, y a su inquietud por la angustiosa situacion economica porque atraviesa la mina... -- Eh?.. --Supongo que alguien le escribio danddole malas noticias. La carta llego justamente la vispera de nuestro casamiento. -- Que alguien le escribio?... --Demetrio pretendia suspender la bodaa, aplazarla indefinidamente. Comprendera usted que no iba a consentir que regresase solo a Matto Grosso, solo porque su prisa aumentara un poco mis molestias... Veronica se ha puesto lentamente de pie clavando la mirada en las azules pupilas del Reverendo, a quien la obligacion de guardar silencio turba y desconcierta, y enrojece como un colegial cuando la alusion de Veronica se hace mas directa. --No comprendo quien pudo tener interees en darle una falsa noticia de su ruina... --Verdaderamente no creo que nadie hicciera eso... Con que objeto?... Para que?... --Es lo que yo digo: Con que objeto?.... Para que ocultarle los ricos filones, para que decirle que se habia agotado el mineral, cuando la verdad es que la mina esta produciendo diez veces mas de lo que se esperaba de ella?... -- Le ha dicho a usted la senora Botell... --Muy poca cosa... Le pedi que se calllara al llegar Demetrio. Sabe usted si alguien le envio a Rio de Janeiro una noticia falsa?... --Nadie le ha escrito mas que yo dos vveces, y con las noticias absolutamente exactas. Lo de los filones nuevos el propio San Telmo lo ignoraba hasta hace unos minutos que se lo dije... Me rogo entonces que guardara silencio con usted para darle el mismo la sorpresa. -- Le rogo?... --Precisamente. Era una alegria que teenia perfecto derecho a disfrutar. Le prometi callarme y no lo he hecho..., nunca he servido para hilvanar una mentira, y sabiendo todo, me parece una tonteria... En fin, no se; temo que piense usted mal de su esposo, no puedo creer que el entendiera mal mis cartas... --Yo tampoco... Creo que las entendio perfectamente. Soy yo la que no entiendo... -- No entiende que?... --Nada... Tomemos nuestro te, y puestoo que prometio usted callar a Demetrio, haga como si nada me hubiera dicho. De modo que esa mina la encontro Ricardo Silveira?... --Demasiado tarde, por su desgracia. -- !Tarde?... Donde esta el?... --Ya sabra usted que quedo en Porto Nuuevo para siempre... -- !Como?... --Hemos cuidado lo mejor posible su tuumba. Supongo que ahora ustedes le haran erigir un panteon mas apropiado, o trasladaran a San Paulo sus restos... -- !Ricardo Silveira esta muerto?... -- !Pero no lo sabia usted?... Demetriio no le dijo... Tal vez ha querido evitarle el relato de sus penas, tan hondas, tan desgarradoras... !Nunca olvidare su expresion desesperada frente a la tumba de su hermano, en nuestro pobre cemeterio, la misma tarde en que se fue. Pense que era justamente su gran dolor, su enorme pena lo que habia hecho que usted, al compadecerlo, lo amara, accediera a casarse con el inmediatamente y emprendiera este viaje que tan desagradable debe ser para una mujer de su educacion y de su refinamiento... Pero si usted no sabia nada, no acierto a comprender. Trate muy poco al senor San Telmo, pero pense que era uno de esos hombres leales, sinceros, a quienes se conoce profundamente desde los primeros dias... --Leal..., sincero... Tambien yo lo peense!... -- Y no sigue pensandole aun?... --Su whisky es estupendo, reverendo Joohnnson. Estoy segura que no hay nada parecido en la taberna del pueblo... Demetrio y la senora Botel estan ya en medio de la sala, evitando a Veronica el esfurezo de responder. Y por la puerta de la cocina se escurre, buscando su rincon acostumbrado, la gracil figurilla de Ayesha. --Si has descansado ya, Veronica, podeemos emprender la marcha a nuestra casa. Pronto sera de noche y el bongalow queda bastante lejos. -- De ninguna manera!... Esta noche ceenaran con nosotros. --Seria desconsiderado darle tantas moolestias... Usted no nos esperaba esta noche. --Es igual. Haremos lo posible por ofrrecerles algo aceptable por lo menos. Cuento con la generosidad y con la amabilidad de la senora Botel. -- Por supuesto! Mandare traer de mi ccasa lo que sea necesario. --Su casa esta al lado de la nuestra...., a que obligarla a enviar nada desde tan lejos?... --Pero se ve que la senora San Telmo eesta rendida. --No, Reverendo... Soy mas fuerte de llo que usted cree. Tiene razon Demetrio. Donde estan nuestras maletas?... --Los indios las llevaron directamentee hasta la nueva residencia. --Entonces, vamos. Demetrio la ha mirado con sorprisa. Su expresion extrana, su ademan resuelto, el vivo ralampago de decision y de soberbia que arde en sus pupilas negrisimas, son para el senarles de tormenta, y siente una especie de placer malvado, de alegria infernal. Al pensar que ella lo ha adivinado todo al fin, que se acerca el momento de declararse cara a cara la guerra. --No nos queda, pues, mas que emprendeer la marcha a nuestro palacio... --Descanse aun un rato... Tome usted aal menos otra taza de te', senora. Tal vez entretanto aparezca uno de mis sirvientes, mi cocinera al menos, para que les atienda, ya que no podemos contar con Ayesha... Ha vuelto la mirada buscandola, pero la jovenzuela color de bronce se oculta mas en su rincon, logrando pasar inadvertida. Veronica bruscamente se pone de pie. -- Gracias por su hospitalidad, Revereendo! Espero que manana no veremos. --Sera para mi un honor que no pueden negarme, el acompanarles hasta el cerro. --Yo, naturalmente, tambien voy con usstedes... Les enviare de mi casa la cena. --No sera preciso que nadie se molestee. Si quiere hacer algo por mi deme otro vaso de whisky, senora Botel. --Y a mi tambien... -- !Como?... -- Que? --Segun estoy oyendo es la unica formaa de vivir en Matto Grosso. Procurare hacerme cuanto antes al ambiente. -- !Estas loca, Veronica?... -- Por que?... Tienes un cigarrillo?.... --No. El pastor ha buscado en sus bolsillos rapidamente. No se si los mios seran de su agrado... --Muchas gracias; para mi cualquiera ees bueno..., soy fumadora nueva. --Un trago de whisky no creo que le haaga daņo..., a nadie le hace daņo tomar alguna vez... Los cuarto han apurado el vaso hasta el fondo. Con furiosa avidez Demetrio; venciendo su repugnancia el reverendo Johnnson..., divertida Adela; mezclando el trago ardiente con la sal de sus lagrimas, la triste mujer que espera ver derrumbarse el ultimo reducto de sus ilusiones, ver hundirse convertidos en polvo sus suenos... Pero aun logra decir: -- Por Matto Grosso!... Por el infiernno verde!... ***** El sol se ha puesto hace ya mucho tiempo... La ultima luz indecisa del atardecer flota con infinita melancolia sobre la espesa maraņa de la selva inmensa...La pequena caravana que forman los San Telmo y sus acompanantes, alcanza ya la triste colina donde se alzan los bongalows de los mineros... Uno abandonado, destartalado, arrancadas las ventanas y las puertas, con agoreras aves de rapina sobre el techo en desplome. Otro pintado chillonamente, y el mas alejado de todos, el mas pobre, el mas equeno, adecentado apenas por el generoso esfuerzo de Adela y el reverendo Johnnson, aquel frente al que se destienen. -- Es aqui?... Veo que se han tomado uustedes demasiadas molestias. --Hemos hecho lo poco que se ha podidoo. -- Muchas gracias, senora Botel!... --Nada de senora Botel. Ya le he pediddo que me diga simplemente Adela. --Podias tu rogarle que te llamara tammbien simplemente Veronica. --Desde luego... -- Veronica es su nombre?... Que raro y que bonita!... Pues trato hecho. Ya saben ustedes que en regiones como estas, no se eligen los amigos porque sean mas o menos agradables, sino porque viven mas cerca. Hasta despues... Luego les mandare la cena. No deje de mandarnos a ese diablo de Ayesha si aparece por fin, Reverendo, y usted tratela como se merece, San Telmo... Estas gentes no entienden de banduras... Ay, si mi marido la tomara por su cuenta!... Adios... Adios... Se ha ido alejando sin dejar de charlar, mientras el pastor se dirige a Veronica pidiendo una disculpa para ella... --La senora Botel es una excelente mujjer, y me atrevo a suplicarle que la mire con indulgencia, senora San Telmo... --No la necesita, Reverendo. Es una peersona sencilla y sincera a la que solo tengo cosas que agradecer. --Una expresion que la honra. Algo muyy grato en los labios de usted... Pero buenas noches; ahora si que no puedo detenerme mas, y digo como Adela; mandenme en lo que pueda servirles. Ha echado a andar muy deprisa, como si arrancarse del lado de Veronica le costase un violento esfuerzo, mientras las sombras bajan envolviendolo todo en su tristisimo manto de tiniebla y silencio. Tras una larga pausa, Demetrio se acerca muy despacio a su esposa, y habla al fin haciendo un esfuerzo... --Veronica... -- Que? --Me parece que ya es hora de que deshhagas las maletas, abras unas latas y preparas algo para la cena. -- Como?... Veronica se ha estremecido como si no entendiese el sentido de las palabras de Demetrio. Ha quedado en el portal mientras las sombras envuelven la colina y se encienden alla abajo, junto al rio, las tenues lucecillas de las lamparas de petroleo y acetileno. No ha pisado aun el interior del bongalow..., piensa que va a ahogarse alla dentro, bajo el techo bajisimo, entre las mal pintadas tablas de las paredes... Falsamente fria, fija su mirada en el; pero no le responde, mientras el continua tranquilamente... --Bastante molestias le hemos dado ya a la senora Botel. Mas vale que nos arreglemos como sea. Tal vez un dia de estos aparecera nuestra sirvienta... No creo que te sirva para nada; pero alguien le pago un ano por adelantado, y por lo menos es alguien a quien echar la culpa cuando yo vuelva de la mina y no tengas la comida a tiempo. -- !Ah..., piensas emplearte como mineero?... --Emplearme no; pero esa mina, buena oo mala, es lo unico que tengo. --A medias con Botel. --Si, ya lo sabes. -- Fue el quien te escribio diciendo qque la mina era un desastre y que estaba arruinado?... --Bueno... -- O fue el reverendo Williams?... No me parece que sea capaz un hombre como el, de mentir tan descaradamente... -- !Como?... --Parece una persona decente el pobre Reverendo, muy poco flexible para complicidades como las que tu pretendes de el. --Te hablo de la mina. --Le hable yo, y no me nego lo que ya yo sabia: que mentiste, que mentiste absurdamente la vispera de nuestro matrimonio al decirme que eras pobre, que solo podias ofrecerme una vida de trabajos y miserias; la vida que yo acepte, porque te amaba, porque estaba ciega... --Aceptacion de la que, naturalmente, estas bien arrepentida ya... -- Es eso lo que deseas?... Es eso lo que estas buscando desde que salimos de Rio de Janeiro?... Exasperarme, enloquecerme... obligarme desesperada a romper el lazo que nos ata?... -- No lo romperas tan facilmente!... -- !Ah, no?... -- No!.. No!... Ahora si que no podrass hacer lo que te da la gana... Rio de Janeiro esta bien lejos. Con tu Julio Estrada y tu Johnny de Castelo Branco decidido a servirte de cancerbero, aun despues que has destrozado su corazon!... --Por lo menos era un caballero. -- !Y yo no lo soy?... --Al menos no lo pareces. -- !Pero siquiera soy un hombre, un hoombre con el que no jugaras a tu capricho. --Los hombres, los verdaderos hombres no enganan ni mienten como tu lo has hecho... quien sabe con que propositos tenebrosos, para arrastrar a una mujer enganada al matrimonio primero, y luego al corazon de la selva! Veronica ha dado un paso hacia la puerta. A la luz tenue y amarilla de la lampara de petroleo, el rostro de Demetrio es demasiado tragico, demasiado siniestro..., tal vez un movimiento de instinto natural, de legitima defensa la lleva a apartarse; pero como adivinando sus sentimientos, el ha saltado hasta la puerta cerrandola por dentro. -- No!... Es muy pronto para que tengaas miedo... Es muy pronto para que salgas corriendo. --Ni pense correr ni he tenido nunca mmiedo... --Ya se se que eres la hija de un herooe. Te obliga el apellido, verdad?... Ese apellido que llevas tan orgullosamente... --Supongo que no pretenderas tambien oofender mi nombre. --No faltaria mas: ni tu nombre, ni a tus ilustrisimos parientes... --Buenos o malos los reconozco al menoos. No oculto como una verguenza a un hermano, lo bastante generoso para nombrarte su heredero. -- Que?... Lo sabias?... Lo sabes?... Sabes que soy hermano de Ricardo Silveira... y todavia me dices que no comprendes?... -- !Que es lo que tengo que comprenderr?... -- !Sabias que eramos hermanos?... !Y todavia preguntas, y todavia, hipocrita, embustera, finges ese gesto de asumbro, esa mirada ingenua..., maldita..., maldita! -- Demetrio!... -- Maldita, si; basta ya de callar y dde fingir, y de mentir yo tambien!... Te odio!... Te odio!... -- !Eh?... -- Te odie simpre!... -- Siempre!... Has dicho siempre?... --Desde que supe tu nombre maldito...,, desde antes que mis ojos te vieran, y tu voz de sirena sonara en mis oidos enloqueciendome... -- !Me odiabas cuando llegaste a Rio?.... -- Si!... -- Me odiabas la noche que nos vimos ppor primera vez? -- Si! -- Me odiabas cuando me hablaste de tuu amor?... -- Nunca te hable de mi amor. -- Es cierto..., es cierto! Pero me peediste que fuera tu esposa, me estrechaste en tus brazos, me hablaste de tu ansia loca, desesperada por llamarme tuya, me dijiste que tenerme contigo era tu unico anhelo... --No menti al decir eso. Anhelaba, desseaba, loco, desesperado, este momento. El momento de decirte que te odio!... --Pero mentias al besarme... Mentias aal jurar frente al altar que me querias por esposa y companera!... Mentias a Dios, a los mios, al mundo entero!... Pero, por que?... Por que?... !Por que te casaste conmigo, Demetrio?... -- No lo comprendes?... Para vengarme!!... Cualquier precio era bueno con tal de conseguir eso!... -- Pudiste ser tan canalla?... -- Canalla tu!... -- !Que?... --La mano de Veronica se ha alzado aboofeteandolo furiosamente, mientras Demetrio trata en vano de sujetarla... Forcejean, ruedan las sillas por el suelo. La lampara de petroleo ha caido desparramando su liquido ardiente. Y un empujon brutal derriba a Veronica casi sobre el fuego. -- Veronica!... Su frente ha chocado contra un mueble y brota la sangre bajo los negrisimos cabellos. Mientras subitamente estremecido Demetrio cae de rodillas alzando la desmadejada cabeza... -- Veronica!... Veronica!... La sangre corre entre sus dedos; los ojos negros se han cerrado... -- Veronica!... Veronica!... Contesta!!... ***** -- Senora Botel!... Senora Botel!... PPatron Botel! La casa se quema..., la casa del patron Demetrio se quema!... Espantada, ahogandose por la loca carrera en que salvara el corto trecho que separa el bungalow de Demetrio del de los Botel, Ayesha ha crusado la ancha galeria alarmando a los Botel con su aspecto... -- Se quema la casa!... Se quema!... -- Jesus, Maria!... -- Rayos!... Pues es verdad... Mira esso!... -- Estaban peleando!... Yo estaba fuerra... Oia los gritos del patron Demetrio. El no quiere a la mujer blanca... y de pronto las llamas!... Se queman!... Se queman!... Adela y Botel se han puesto de pie corriendo hacia la galeria... Arde en efecto, con vivas llamas, el bungalow distante solo doscientos metros de la casa de ellos. Sacudiendo la modorra del alcohol, Botel contempla como atontado, las ardientes lenguas amarillas y rojas, y las nubes de chispas que saltan como penachos bajo el cielo negro. -- Salva a patron Demetrio, senor Boteel!... Que no se queme!... No han abierto la puerta!... Salva a patron Demetrio!... -- Ya va..., ya va!... -- Ayesha!... Corre, corre!... Llama aa la gente!... Cubos de agua!.. Pronto!... Llevan las hachas... Trae las mantas, Ayesha!... Han corrido. La casa de los San Telmo es ya una sola llama... A los gritos de Botel los nativos hacen vanos esfuerzos... -- Pronto, hay que echar abajo la puerrta!... No ha sido preciso cumplir la orden de Botel. La puerta se ha abierto, arrancadas cerraduras y pestillos y en su marco que iluminan las llamas y el humo ennegrece, surge Demetrio llevando en los brazos el aun desmayando cuerpo de Veronica... -- Pronto!... Pronto!... Esta herida!.... Hay que atenderla a ella, doctor Botel!... Dejelo todo... Venga... Venga!... ***** -- Doctor..., doctor..., esa sangre!.... Esa sangre que sigue saliendo! -- Quiere dejarme en paz, demonios!.... Como quiere que la atienda si no me deja?... Sobre un sofa de la sala de los Botel, palida y helada, brotando aun la sangre entre los negrisimos cabellos, Veronica no ha recobrado aun el sentido mientras junto al doctor Botel, dominandose apenas, tiznado el rostro y chamuscados los cabellos, Demetrio tiembla de angustia y rabia, viendo los dedos de Botel, entorpecidos por el alcohol, moverse rudos y lentos sobre la herida abierta. -- Sus manos no estan limpias, doctor Botel!... -- !Y que?... Va a ensenarme mi oficioo, Ingeniero?... -- Doctor Botel! --Su mujer no va a morirse por esto. LLa herida es superficial... No esta viendo?... Una cortadura en la piel. Esta atontada por el golpe y sofocada por el humo. Traele un vaso de cognac, Adela... -- Pero doctor!... -- Estamos en Matto Grosso!... Aqui noo creemos en la antisepsia, y sabemos que el cognac es mejor que el suero. -- Pero!... --Si no me deja en paz, dejare que la atienda usted... Demetrio se ha contenido con esfuerzo. La senora Botel se acerca timida y afable... --Aqui esta el cognac... Venga conmigoo, Ingeniero... Usted tambien necesita atenderse... No se da cuenta que tiene este brazo chamuscado? -- Que mas da!... --Venga conmigo..., se lo ruego. --Vaya, hombre vaya... Y tome mi primeer receta: cuando una mujer se enferma, no hacerle caso ni preocuparse, o la enfermedad durara mas de la cuenta... --Tengo aqui un unguento que es maraviillosa para las quemaduras... Que barbaridad!... Que mala suerte!... Mira tu que quemarseles la casa en su primera noche de estar en Porto Nuevo... Le ha llevado hasta el comedor y lo prepara todo rapidamente, dando ordenes oportunas... --Sientese aqui..., apoye el brazo en esta mesa... Ayesha... corre a mi cuarto, dile a mi doncella que te de dos toallas limpias y un poco de alcohol... Quiere usted tambien un trago de cognac?... Le vendra divinamente... --Si. --Aqui mismo hay... En esta casa bastaa con estirar la mano para tropezarse con una botella. Siempre me parecio mal en Jaime; pero a veces viene bien... Beba... -- Gracias... Habra acabado ya el docttor?... --Calma... Sientese. Tiene aun coserlee la herida. -- Sin anestesia?... El solo? --Tiene una gran practica... Es en lo que mas se ha ejercitado desde que estamos en Matto Grosso. Y no dolera... Veronica por fortuna esta desmayada, y si vuelve en si en ese momento, le hara beber el cognac para reanimarla... El sabe hacer bien estas cosas; lo se por experiencia. -- Ingeniero San Telmo... Que es lo quue ha pasado?... -- Oh, Johnsson!... --Buenas noches, Reverendo... -- Donde esta la senora San Telmo?... Me dijeron que estaba herida... --Mi marido la esta etendiendo. Muy palido, como si la violenta carrera en que ha subido a la colina hiciera de repente su efecto, el pastor ha buscado el apoyo de una silla, mientras sus ojos interrogadores se fijan en Demetrio... -- Quiere decirme lo que ha pasado, Saan Telmo?... --Me parece que usted ha podido verlo.... --Desde la plaza del pueblo se ve el iincendio, en efecto... Su bungalow no es mas que una hoguera... Que hizo usted para quemar la casa? --Supongo que no pensara que lo hice dde intento... La ronca voz de Botel trono desde la sala... -- Adela!... Ven con una venda!... --Voy enseguida... Estoy acabando de ccurar al Ingeniero. --Yo ire. El pastor ha aprovechado la ocasion de correr junto a ella y se detiene con angustia, al ver el rostro palido de Veronica mal apoyado en una almohada empapada de sangre... --Senora San Telmo... Se siente usted muy mal?.. --No puede sentirse muy bien en este mmomento. Pero es mas va- (remainder of word & line missing; our guess: "mas val-iente que muchos hombres") --Pero, como ha podido ocurrir esto?.... Habilmente, con la suavidad mas exquisita, las manos del Reverendo Williams, vendan la dolorida cabeza, mientras Botel le acerca a los palidos labios, el vaso aun mediado de cognac... --Bebase el resto de un solo trago, y luego a descansar. Mi mujer se ocupara de prepararle aqui una buena cama, donde acabara de reponerse durmiendo. --Ya esta... Duele un poco menos?... --Tiene que doler; pero una mujer asi da gusto... El pastor ha cambiado el mojado almohadon por uno seco, ha aflojado su cinturon, le ha quitado las botas de montar que aun conserva puestas... -- No tiene usted una manta?... --Ahi esta una..., echesela y dejela ttranquila. No la obligue ahora a hablar ni a responder. Cierre los ojos, senora San Telmo. Tengo que confesarle que me tiene sorprendido. Es la primera vez que cuido sin gritos y sin aspavientos a una maldita mujer. -- No conozco nada mas abominable que su modo de hablar, doctor Botel! --Calma los nervios, Reverendo... y veenga a echarse un trago. Esta usted mas palido que ella. El reverendo Johnsson se ha alejado unos pasos del sofa, donde Veronica cierra los ojos efectivamente; pero apenas traspasa la puerta antes de entrar en el comedor donde la senora Botel acaba de curar a Demetrio, su mano detiene con firmeza al doctor Botel, ahora despejado por las emociones. -- Que clase de herida es la que ha suufrido la senora San Telmo?... --Contusion y desgarradura. Puede habeersela hecho al caer con la punta de una silla, con la esquina de una mesa, con el filo de un mueble cuarlquiera..., no lo se. Ellos estaban peleando. -- Que dice usted?... --Eso dijo la india que vino a avirsarrnos del fuego. Supongo que se le habra ido la mano al amigo San Telmo... -- !Que?... --Es todo un hombre... Su mujer parecee caprichosa, insolente y bastante pagada de si misma. -- Insinua que San Telmo ha sido capazz de golpearla?... --Nunca me he metido en las disputas dde marido y mujer. Y como soy lo bastante viejo para darle un consejo a usted, a pesar de toda su sabiduria, le dire que no lo haga usted tampoco, porque en estas cosas el unico que pierde es el que se mete... Vamos al comedor, tengo un cognac de primera... Williams Johnsson ha enrojecido de indignacion, de ira; una rabia violenta enciende de repente su sangre JOVEN. Aun desde la puerta mira un momento la exquisita figura de la mujer tendida en el sofa; ahora abatida, inmovil como una mariposa con las alas golpeadas, como una flor tronchada por el fragil talle que abate la corola contra el suelo... -- Si ese hombre hubiera sido tan canaalla, mereceria la muerte!... ***** -- Ajaja!... Ya esta su brazo. Menos mmal que es el izquierdo. Con la pomada que le he puesto en dos o tres dias estara bien... Puede apoyarlo en este panuelo que le estoy atando al cuello, si lo deja colgando se inflamara y tardara en curarse mas tiempo. Tambien lo se por experiencia. --Se toma usted demasiadas molestias ppor mi, senora Botel. --Absolutamente... Lo que siento es noo poder atenderlos como quisiera. Ahora mismo voy a hacerle acomodar a Veronica una buena cama en el cuarto de los roperos. Yo por mi les dejaria con gusto mi propia alcoba; pero mi Jaime es tan particular... -- Que estas diciendo de mi?... No pueedes hablar una palabra sin traerme y llevarme en tu maldita lengua?... Al entrar Jaime Botel, Demetrio se ha puesto de pie, y su mirada interrogadora y ansiosa se fija en el. -- Puedo entrar a ver a mi mujer?... --Por el momento dejela. Ya el Reverenndo se encargo de acomodarla entre almohadones, y de abrigarla bien, envolviendola como a un bebe... El maldito se da mas maņa que una enfermera. Estos tipos tiernos, mantequillosos, caballerescos, son los que echan a perder a las mujeres... A tiempo de responder, el pastor aparece en la puerta. -- Hablaban de mi?... --Nada de particular... Ablaba sus habbilidades como enfermero. Acaba de servir el cognac, imbecil!... Ha dicho bruscamente volviendose a su mujer que obedece. --Es que no alcanza. --Trae otra botella... --Para mi no hace falta. Este vaso de agua sera suficiente... Lo ha bebido despacio, como buscando en el fondo la calma que necesita para permanecer sereno; luego, su mirado acusadora, endurecida de indignacion, va al rostro de Demetrio. --La senora San Telmo me parece muy abbatida. Necesita grandes cuidados... Es lamentable que la ley no castigue la cobardia de ciertos sujetos que no vacilan en abusar de su posicion y de su fuerza, frente a una pobre mujer. El rostro de Demetrio se ha endurecido hasta parecer de piedra, sus mandibulas se aprietan con furia, sus ojos relampaguean..., pero sus labios permanecen cerrados, apretados; mientras la mano de Ayesha se apoya en su brazo con tibia suavidad insinuante... --Patron Demetrio... Ayesha te llevaraa al cuarto del patron Botel para lavarte y cepillarte tus cabellos... Anda... Ven... -- Dejame!... Sale solo, furioso, mientras Botel rie burlonamente... --Buena punteria!... Sus flechas dan een el blanco, Reverendo... Que pasa, Adela?... --Con permiso de ustedes... Voy a ocupparme de la habitacion de Veronica. --Usted tambien puede irse a descansarr si quiere, doctor Botel. Yo me quedare junto a la senora San Telmo. --Como usted quiera... El Reverendo ha vuelto junto a Veronica... Que hermosa esta aun en aquel instante!... Cerrados los parpados bajo el peso de las pestanas espesas y negrisimas, entreabiertos los labios frescos, palpitante el seno bajo la respiracion fatigosa, y una de las finas manos color de ambar, la mano que abofeteo a Demetrio, fuera de las oscuras mantas como una extrana flor de petalos de seda... --Si solo es una criatura, Senor... Coomo puede tu suprema bondad permitir esto?... CAPITULO DECIMONOVENO --Patron Demetrio... Patron Demetrio.... -- !Eh, que?... --La senora Botel dice que vayas a tommar cafe a su casa. Demetrio ha sacudido la cabeza, clavando los ojos en el rostro moreno de la india, como si despertara de un letargo, como si por primera vez la estuviese mirando. Es el amanecer y a su luz imprecisa destaca la figurilla gracil con los collares de plata y corales, con la ceņida tunica de colorines, con las largas trenzas negrisimas colgando sobre la espalda, con las torneadas piernas morenas y los perfectos brazos de tanagra... --La senora Botel... -- No sabes quien es?... --Claro que lo se. Pero te dije antes que me dejaras en paz. --Es ella quien me mando llamarte. Todda la noche has estado mirando arder tu casa, toda la noche sin descansar ni alimentarte... Vas a enfermar, patron Demetrio... --No. No hay peligro..., no voy a enfeermarme. El sitio donde se alzara el bungalow que fue de Ricardo Silveira, es solo una extension cubierta de cenizas humeantes, de maderas ennegrecidas y pobres objectos domesticos chamuscados. -- Por que estas tan triste por un pocco de maderas viejas, por un poco de ropa quemada?... La senora Botel y el padrecito dijeron que tu eras muy rico... y hay cuatro saquitos llenos de oro para ti, muy bien guardados en la casa del Reverendo. -- Oro!... Oro!... Maldito oro!... -- !Maldito?... --Si. Maldito; porque hay que comprarllo con sangre y con lagrimas. Por el se venden las conciencias y se cometen las peores infamias, y por el una mujer... --Una mujer, que?... --Nada. Vete y dejame!... Dejame en paaz! -- Debo decirle a la senora Botel que te deje en paz?... -- No!... No tienes por que repetir miis palabras... Dile que estoy muy agradecido; pero que no quiero nada. --Esta bien, patron Demetrio... --Aguarda. Tu vienes de la casa de loss Botel, verdad?... --Si, patroncito... -- Que hacen?... --El doctor Botel ronca con la boca abbierta en su hamaca de la galeria... -- !Como?... --El nunca duerme en su cuarto. La sennora descanso un rato y ahora acaba de levantarse y me mando que te buscara. -- Entonces han dejado sola a Veronicaa!... --No, patron... Tu mujer blanca duermee y el padrecito no se ha movido de su lado. Demetrio ha apretado los labios sin responder. Pero como si adivinara cuanto cruza por su atormentada imaginacion, la suave adolescente se acerca mas... -- Peleaste tambien con el padrecito, patron Demetrio?... Tienes celos de que el cuide de tu mujer blanca?... -- Que estas diciendo, imbecil?... -- No te enojes con la pobre Ayesha, ssolo quiere ayudarte. Donde vas a ir si peleas con el padrecito y no te gusta la casa de Botel?... A la taberna acaso?... --Puede ser que me instale en la taberrna. Sera la unica manera de resistir los dias que me aguardan. --La senora Botel quiere ayudarte, pattron; y Ayesha sera tu esclava... Quieres que te traiga algo de comer aqui mismo?... no me digas que no; voy a buscarlo... --No, dejalo... Ayesha!... Ayesha!... Ha dado unos paso tras la muchacha que huye sin escucharle; pero se para en seco. Tras el grupo de arbustos chamuscados, la figura alta, delgada y noble del reverendo Johnsson, surge dirigiendose a el, con paso sereno y reposado... --Buenos dias, ingeniero San Telmo... Me alegro de encontrarle. Temi que hubiera usted dejado al pueblo y que me fuera preciso entrar a la taberna a buscarle... --Ya veo que tiene usted un alto conceepto de mi persona. Me coloca en el mismo plano despreciable que al doctor Botel. --Bueno... Si juzgamos las conductas ppor comparacion... --Resulto mas despreciable que el, verrdad?... --No he dicho tanto, ingeniero San Tellmo... --De nada sirve no decir las cosas conn palabras, cuando se dejan traslucir con la claridad del cristal, cuando se insinuan con gestos y miradas... --Esta usted muy nervioso. Comprendo yy lamento su estado de animo... Cualquier hombre en su lugar se sentiria peor que usted. -- Sigue insinuando!... --Me estoy refiriendo a su casa quemadda, a la poca ropa y utensilios de que disponian, inutilizados definitivamente. La perdida en metalico es miserable y usted es un hombre inmensamente rico... Cada una de las taleguillas de oro que guardo para usted, representan un valor de mas de cincuenta mil dolares, y son cuartro... Sin contar con que la mina sigue produciendo. Cuando examine usted los papeles... --No me interesa nada de eso, Reverenddo... --Pense que era lo unico que lograria interesarle, ya que ni siquiera me ha preguntado usted como sigue su esposa... -- No es a usted a quien tengo que preeguntarselo!... Cuando quiera saberlo me dirigire al medico, en cuyas manos la he dejado... -- Oh, por supuesto!... Un facultativoo de toda confianza... -- Reverendo Johnsson!... --Su esposa esta mejor. No se por que me imagino que le interesa saberlo mas de lo que quiere demostrar... El... accidente; llamemosle asi... -- No hay otra manera de llamarlo!... --Quiero pensar que no miente; seria ddemasiado canallesco, demasiado despreciable... -- Basta!... Si piensa que su condicioon de clerigo le va a librar de una respuesta adecuada a sus insolentes palabras, se equivoca totalmente, Johnsson!... --Jamas pense en ampararme en mi condiicion de clerigo para nada. Y en este instante, ingeniero San Telmo, puedo asegurarle que es la primera vez que quisiera estar libre de los votos que me atan... -- Que haria usted sin ellos?... --Responderle yo, de una manera adecuaada. -- !Por que no lo hace?... --Porque mis votos estan intactos, y nni puedo ni debo, ni quiero dejar que el hombre hable, cuando la palabra del pastor hace tanta falta... -- A mi?... Permitame usted que me riaa... Ni siquiera fui bautizado en su religion!... --Ya lo se. Es usted tradicionalmente catolico. Frente a un sacerdote catolico juro sus votos al casarse; conozco perfectamente el texto y el espiritu de las palabras con que se ligo usted a Veronica de Castelo Branco, y puedo asegurarle que su conducta no esta de acuerdo con ellas... --Puede ser. Pero no estoy dispuesto aa escuchar sermones, ni catolicos ni protestantes!... -- Y a escuchar al hombre a quien tratto usted como amigo, cuando llego aqui la primera vez solo y desesperado?... A oir al amigo que recogio los ultimos suspiros y las ultimas palabras de su hermano?... -- Oh, calle!... --Demetrio... Rara vez me equivoco al juzgar a un hombre, y usted no es un canalla... -- Que?... --Perdoneme... Le hable con demasiada sinceridad... Quise decir que el hombre que llego hace cinco meses a Porto Nuevo, el que recogio en este bungalow los mas tristed recuerdos, el que lloro al lado mio, frente a la tumba de su hermano, no es el hombre capaz de tratar de la manera que usted lo ha hecho a una criatura como Veronica de Castelo Branco... Que razon terrible, que circunstancias han podido cambiarle asi, Demetrio?... --Inconcebible, absurdo, verdad?... Peero era, sin embargo, preciso que existiera el uno para que el otro pudiera nacer; del corazon desesperado del hermano surgio el hombre sin entraņas, sin mas religion que el odio, sin mas anhelo que la venganza!... -- Demetrio!... -- Es la verdad!... La terrible, la esspantosa verdad... Conformese con ella como he tenido yo que conformarme; soy un hombre maldito, un corazon podrido de odio, por el que nada pueden hacer la religion ni la amistad... Perdoneme, reverendo Johnsson y dejeme tranquilo. Es el unico favor que he de agradecerle si me lo hace. En vano ha tratado de detenerle. Demetrio corre ya colina abajo, y tras un momento de vacilacion, el reverendo Williams Johnsson marcha tambien hacia el pueblo con paso apresurado. ***** -- Esta usted mejor, Veronica?... --Mejor, si... Muchas gracias. Al abrir los ojos Veronica ha hallado muy cerca a la senora Botel; esta inclinada sobre el sofa donde Veronica ha pasado la noche, sosteniendo en sus manos hacendosas una taza de caldo... --Acabo de preguntar a mi Jaime y me hha dicho que ya podia usted empezar a alimentarse. Voy a darle yo misma este caldo con la cuchara, para que vaya recobrando las fuerzas. --Oh..., gracias... Veronica ha hecho un esfuerzo para sonreir... Hay tanta sencilla e ingenua bondad en el rostro de Adela Botel, que se siente menos sola, menos abandonada, cuando aquella mujer de rostro vulgar y manos toscas le sonrie con una especie de complicidad fraternal... --Los hombres todos son una calamidad.... Sobre todo cuando vienen a Matto Grosso... La selva los vuelve demonios, les enciende la sangre. Que noche, Dios mio!... Pero en fin, para que hablar?... Del bungalow de ustedes no queda mas que un monton de cenizas... Adela Botel va a continuar pero unos firmes pasos suenan acercandose sobre las tablas. -- Jaime!... -- Como estamos, senora San Telmo?... Mejor, verdad?... Ya tiene usted otro cara... Tomo su alimento?... --Si, doctor... gracias. Recien afeitado, con camisa limpia y libre de las nieblas del alcohol, Jaime Botel parece mucho menos repugnante, mucho menos agresivo y brutal; ha recobrado cierto aire de facultativo, se notan en el los pocos rasgos de hombre de carrera que conserva, tras diez anos de selva, de alcohol y de barbarie... --El pulso marcha bien, aunque un pocoo debil. Perdio bastante sangre y hay que reponerla... Ya le dare instrucciones a Adela de lo que debe usted comer y tomar mientras este aqui hospitalizada... -- Quiere decir que no puedo levantarmme?... --Ni hoy ni manana. Hasta que le quiette los puntos tiene que estarse quieta, y despues, ir con calma... --Es que yo necesito... --Necesita curarse. En su casa por lo pronto no hay nada que hacer, puesto que no hay tal casa. --Pero es preciso que yo baje al puebllo, que hable con el Reverendo Johnsson, con las autoridades, con el indio de la piragua. --Su marido se encargar de todo eso. SSon cosas que no es usted, sino el quien ha de arreglarles. --No son sus asuntos, sino los mios loos que tengo que resolver. -- Quieta!... Diga lo que quiera, peroo sin moverse... Quiere buscarse otra hemorragia?... Vaya un genio!... Es usted una fierecilla... Buen trabajo para San Telmo sera domarla... -- Doctor Botel!... --Portese bien y sera mejor para todoss. Que entren esos holgazanes... Sabe usted que por su causa he retrasado dos horas mi salida para la mina?... No piense que eso lo hago yo por nadie; pero me gustan las tigresas... Bueno... Hasta la tarde. -- Es el colmo!... --Calmese... calmese... No se disgustee por nada, se lo ruego. Le hara dano. Mi Jaime es asi... esa es su manera de hablar; pero le aseguro que tiene el mayor interes en curarla y que siente por usted la mayor simpatia. -- Que esta usted diciendo?... --Lo conozco demasiado. Cuando el no bbebe no es tan malo y sabe ser amigo y cumplir su palabra. Vamos... aqui estan ya los hombres que han de llevarla. Jamie me dio permiso para que le pusiera a usted la mejor cama... Dormira, descansara... es lo que necesita: descansar. Claro que todo esto es bien pobre para una Castelo Branco... -- Una Castelo Branco!... --Cuando recien casada estuve en Rio, estuve a ver el palacio; es la casa mas linda de toda la colina, de marmol blanco con esos jardines tan maravillosos... Vivia usted precisamente en ese lugar? --Si, Adela... precisamente. --Es usted sobrina de don Teodoro, su sobrina predilecta... Justamente anoche, hojeando unas revistas viejas, al cambiar las cosas de los armarios para arreglar el cuarto, la vi a usted retratada... Hay dos paginas con retratos. Esta usted a caballo, esta usted vestida de baile y tambien con un traje de esos de jugar a la espada, al florete... de esgrimista, verdad?... La cinta del recuerdo ha girado en el kaleidoscopio de su mente, reviviendo escenas pasadas. Por un instante Veronica olvida el bungalow de los Botel, la presencia humilde y cordial de Adela, los dos indios altos, recios, como estatuas de bronce que aguardan impasibles junto a ella para trasladarla, y cree ver los jardines, las fuentes, las soberbias paredes de marmol, el pabellon de la Sala de Armas, y aquel famoso asalto a esgrima en que habia visto el odio asomarse a las grises pupilas de Demetrio... Era cierto, la aborrecia, la odiaba; su amor y sus besos habian sido una farsa, la indigna farsa de que se habia valido su odio, ese odio para ella inexplicable, para arrancarla del lado de los suyos, para envenenar el corazon de Johnny, para enajenarle el afecto de Teodoro de Castelo Branco, para hacer de ella lo que era, en el fondo de las selvas de Matto Grosso: la esposa maltratada, propiedad exclusiva y privada de un hombre brutal. -- Que le pasa?... Se siente peor?... Le duele mas?... Mi Jaime me dejo unas pastillas para que las tomara si el dolor aumentaba... Desde luego, son un poco narcoticas, tendra mucho sueno despues de tomarlas... --Demelas, Adela... Por unas horas, maas me vale olvidar... Castelo Branco... Johnny... Pobre Johnny!... Si tu supieras!... ***** Si Veronica no solo recordara, si su mente en un salto prodigioso pudiera en realidad volar al palacio de los Castelo Branco, lo hallaria bien distinto. Ahora no hay musica en sus salones, no se extiende la larga mesa cubierta de manjares bajo los dorados techos del comedor, no corre el champan servido por las manos habiles de criados de librea... Estan silenciosos los jardines, apagadas las luces del piso alto; y en el ala derrecha, toda la vida parece concentrarse en las tres piezas que forman el apartamento privado de Johnny; el saloncito donde algunos amigos aguardan; el despacho donde los mejores medicos de Rio se reunen para celebrar una consulta, la alcolba donde tendido en el lecho, consumido, adelgazado, quemado por la fiebre que lleva muchos dias, el hereder de la ilustre casa lucha a brazo partido con la muerte. --Teodoro... Salieron ya?... --Todavia dura la consulta. Pero el dooctor Ortega acaba de hablarme. -- Dan esperanzas?... --Si. Hoy dan esperanzas... al fin... Al fin!... Don Teodoro se ha dejado caer en el asiento, mientras Sara le apoya en la cabeza abatida la temblorosa mano... Estan en el extremo de la alcoba de Johnny, lo bastante cerca del lecho junto al que vela una enfermera, para no perder uno solo de los movimientos del hijo amado, lo bastante lejos para poder hablar libremente... -- Que te dijo Ortega?... --Es un amigo, ademas un gran medico; para el no es un secreto el gran disgusto, la terrible pena que ha sufrido Johnny, y a ella atribuye la mayor parte de la enfermedad... --Desde luego que tuvo un gran disgustto; pero si no se hubiera puesto a beber como un loco no hubiera sucedido nada de esto. -- Quien sabe... quien sabe!... No es que yo quiera disculparlo; pero el golpe fue demasiado para el... --Parece mentira que con un angel comoo Virginia al lado... --El amaba a Veronica. -- Y que?... Con un poco de voluntad sse manda el amor a paseo. -- Que facil es decirlo, Sara!... Johnnny hubiera sido muy feliz casado con Veronica... --No lo creo. Buen provecho le haga all Ingeniero San Telmo. -- Y no ha habido ninguna noticia de eella?... --Hasta ahora nada... Ingratona!... --Salio de aqui tan tristemente... Ulttimamente fui con ella duro e injusto. --Yo no vi que hicieras nada de particcular. Ademas, es absurdo que te preocupes de nada estando Johnny como esta... No tenemos bastante con el?... --Un dolor no acalla a otro... y estann tan ligados en mi corazon Johnny y Veronica!... --Ya lo se, ya lo se!... Pero lo que ppaso, paso... Lo que no tiene remedio es tonto empenarse en que siga atormentandonos. Yo se que Veronica era una hija para ti; pero hija o sobrina, se caso y se fue. Nos queda Virginia, ese angel de Virginia... Si Dios quisiera que el corazon de Johnny se inclinara a ella!... --Deja al pobre corazon de Johnny repoonerse... Mira, parece que despierta. Quieres dejarme a solas con el?... --Si; me ire un rato con la pobre Virgginia. Esta tan triste y tan preocupada con la enfermedad de su primo que ni come ni duerme, que se empeore de su mal.. --Su enfermedad es bastante extrana; ttambien le hable de ella al doctor Ortega... -- Y que te dijo?... Que esta muy maliita?... --No. Al contrario... ya hablaremos deespues. Ve con ella si quieres. Johnny esta despierto. --Hablale, y piensa que enamorarse de otra mujer es lo mejor que podia sucederle... Ha salido. Don Teodoro se ha acercado a la cama donde los grandes ojos de Johnny se abren reconociendole... --Papa... --Aqui estoy, hijo... Te sientes mejorr?... --Creo que si. --Te duele la cabeza?... --Ahora muy poco, casi nada... --Creo que lo peor ha pasado ya, hijo de mi alma. Hace un momento he estado hablando con el doctor Ortega y acabo de tranquilizar a tu madre tambien... --Si... mama... Donde esta?... Quiero verla. --La veras despues... y a Virginia tammbien. Todos han estado pendientes de ti. --Y Veronica?... Ha habido carta, teleegrama?... Donde esta... como esta?.. --Las noticias de Matto Grosso tardan en llegar... --Como?... --Todavia no hace ni tres semanas comppletas que se fueron. Deben estar en el camino aun... --Telegrafia a Cuyaba. Pasa telegrama a todos los hoteles... --Ya lo he hecho. --Y que?... Que?... --Nada, hijo... Ahora hay que esperar la respuesta, y pensar por el momento en otra cosa... --Otra cosa?... --Otra cosa que no sea Veronica, hijo de mi alma. --Ya no la quieres, ya no te importa nnada de ella... --Me importa mas de lo que yo mismo quuisiera. Pero son cosas que no tienen remedio. No pienso abandonarla, siempre me hallare dispuesto a hacer por ella lo que sea, pero hay que tener paciencia, no sea que con nuestro afecto exagerado disgustemos al senor San Telmo... --Hablas de el como si importara mas qque nadie. --Importa para ella... Por favor, Johnnny, no sigas aferrado a esa idea, haz un esfuerzo, piensa que tu eres lo unico que tu madre y yo tenemos... Eres el ultimo de los Castelo Branco, tu vida es preciosa... Ayudanos a defenderla.. --Papa!.. --Olvida a Veronica... trata de amar aa otra mujer, de soportarla al menos. Dicen que un amor es lo unico que cura otro... Busquemos la forma de que esto sea. Vive, hijo... No te entregues a ese estado de amimo peligroso, que no te llevara sino al mas triste de los finales. Si algo como padre puedo pedirte, si alguna consideracion te merece tu madre tambien... Oh, Virginia!... La puerta se ha abierto tan suavemente que ninguno de los dos la ha sentido y el fino cuerpo de Virginia se ha deslizado silenciosamente; ha oido las ultimas palabras de Teodoro; toda ella esta vibrante, tensa, recogida en si misma como la fiera dispuesta a saltar sobre su presa. Pero su expresion cambia, bajan los parpados como ocultando los ojos timidamente, y sonrien los labios con la mas dulce de los tonos... --Perdoname... Me dijeron que Johnny eestaba mejor... y he corrido para aca sin darme cuenta. Llevo tantas noches sin dormir por el... Perdoname Johnny... pero no puedo estar sin verte!... --El doctor Ortega encargo que Johnny no se fatigara. Llamare a la enfermera y lo dejaremos un rato con ella. --Yo la llamare si tu quieres, tio. Puuedes ir con la tia Sara entretanto... --Papa, prometeme avisarme cuando sepaas algo de ella. --Asi lo hare. Le ha dejado solo un instante; pero apenas desaparece, Virginia vuelve a acercarse muy despacio. -- No te importa que me quede contigo un momento?... La enfermerea esta ocupada. --No es preciso que te molestes... --No pongas esa cara de angustia, no tte hablare si no quieres; pero al menos dejame estar al lado tuyo... Es tan triste que no quiera saber de nosotros la persona a quien adoramos, el hombre por quien vivimos unicamente... -- Virginia!... --Ya se que nada fastidia tanto como uun amor que no se comparte. Yo no pretendo que me quieras, Johnny; pero al menos, dejame quererte... --Virginia, por piedad... -- Johnny!... Mi Johnny; nadie te quieere como yo, nadie vive para ti como yo estoy viviendo... Mi Johnny, mi amor; perdona este dolor, esta pena, estas lagrimas... Perdoname el quererte como te quiero y no saber conquistar tu corazon... CAPITULO VIGESIMO --Una botella de whisky y un vaso... ppronto!... Demetrio ha entrado en la taberna, a esas horas desierta. El mozo medio adormilado, deja la escoba con que comenzara a barrer; para atender al insolito pedido. --Pronto!... Mueve los pies, maldito hharagan... --Habla usted como el propio doctor Bootel, Demetrio. --Reverendo Johnsson... usted aqui?.... --Perdoname que le haya seguido a pesaar de sus palabras de hace un momento... Usted me pide que le deje en paz como el unco favor que puedo hacerle... --Si eso le dije, por que no lo hace?... --Es lo que estoy tratando de hacer. QQuiero, debo ayudarle a buscar la paz de su alma... -- Basta, Reverendo, no soy de su rebaaņo... --Para la oveja que mas se aparta de eel, guarda el pastor sus mejores desvelos. Venga a mi casa, Demetrio; bebera cuanto quiera, pero al menos no me obligara a darle a mis fieles el lamentable ejemplo de estar aqui. --Por que no se va? --Nunca sin usted, Demetrio. --Esta bien, voy a complacerle; voy a ir con usted; pero no se imagine que creo en su santidad. --Yo tampoco creo... no hay santos en mi Iglesia. Han cruzado la plaza, han entrado en la salita del Reverendo... Como un leon enjaulado va de un lado a otro Demetrio, y al fin se asoma a la galeria para mirar con ansia la colina, donde solo dos bungalows han quedado en pie, la que fuera casa de Ricardo es solo una columnilla de humo elevadose sobre el liso terreno. --Excepcionalmente tomare con usted. --Es el mismo whisky de anoche, verdadd?... Con el que brindo Veronica por Matto Grosso... por el infierno verde!... Espero que ya no tenga humor para levantar el vaso... --Usted tampoco... el brazo izquierdo al menos. Por que se quito el panuelo?... Las quemaduras tardaran mas en sanar si no lo apoya... -- Le importa mucho eso?... --Aunque usted no lo crea, me importa.. -- No mienta!... Le importa saber que pasa con Veronica, le importa saber por que me caso con ella, le importa saber por que la traje a Matto Grosso. Pues bien, va usted a saberlo... le respondere con las mismas palabras que a ella; la hice mi esposa porque la odiaba, la traje a Matto Grosso para realizar la venganza que habia jurado... -- Que... que? Que dice usted?... --Venganza no; castigo... Castigo tan justo, tan certero, que esta justificado por cruel que parezca!... -- Justificado?... -- Si, si, y no crea que fue tan facill hacerlo!... -- Ya me lo imagino!... --Pero por lo que usted piensa; se opoonian muchos cosas: mi caballerosidad, mi hombria de bien, mi compasion humana, mi conciencia... -- Tiene usted todo eso?... -- Que?... Su unico puņo sano se ha cerrado con rabia como para caer sobre el rostro del Reverendo; pero la mirada azul se fija en el con un frio valor sin jactancia ni desafio... --Usted puede golpearme si lo desea. MMi condicion de clerigo, como usted dice, me imposibilita para defenderme. Sera para usted tan sencillo, tan facil como golpear a una mujer. --Reverendo Johnsson!... --Hagalo... que le detiene?... --Tal vez lo mismo que me impidio golppearla a ella; porque no la golpee; me limite a sujetarla cuando ella se lanzo sobre mi como una fiera, y al rechazarla para que no repitiera la ofensa intolerable de abolfetearme, cayo contra la mesa. -- Ah... fue eso?... -- Fue eso... fue asi. No crea que lo digo para excusar mi brutalidad. Ni tiene excusas ni estoy tratando de buscarlas. La rechace como un loco, la empuje brutalmente, soy un barbaro, un salvaje, tan salvaje y tan cruel como ella merecia que fuera!... -- Ella... ella... No siga hablando enn ese tono absurdo. Que ha podido hacer contra usted esa criatura... En que podia ofenderle?... --Usted no la conoce!... --Me ha bastado unos minutos de hablarr con ella para conocerla. Toda ella respira honradez, dignidad, nobleza. --Es una dama... una gran dama: educaccion exquisita, modales y desenvoltura de clase superior, belleza extraordinaria, elegencia soberbia, todo eso lo ha visto usted en unos minutos, todo eso le ha deslumbrado a usted, y no me sorprende. Tan deslumbrado, tan ciego, tan estupidamente subyugado como usted, estaba yo a los diez minutos de conocerla; pero cuando la verdad broto, cuando el barro infecto se dejo ver entre las flores del pantano, la odie mas furiosamente que la habia amado... y cuanto mas he estado junto a ella, cuanto mas he comprobado sus falsas perfecciones, cuanto mas seductora, cuanto mas exquisita, cuanto mas irresistible me parece, mas grande y mas desesperado es mi odio, porque mayor veo su crimen!... -- Su crimen?... Que esta usted dicienndo?... -- Por esa mujer, por esa exquisita, ppor esa maravillosa mujer, arruino su vida mi hermano Ricardo, por ella vivio como un condendado, por ella murio como un perro!... -- No puede ser!... No puede ser!... IImposible!... -- Cierto... cierto... aunque parezca imposible... Completamente cierto!... -- La mujer que arruino la vida de Riccardo?... --Si... la aristocrata que le fascino,, que le puso por condicion hacer fortuna antes de acercarse a ella... La que le envio a Matto Grosso sin compasion para su juventud, para su inexperencia, para su amor ingenuo y confiado y la que al fin no vacilara en escribirle, rechazandolo definitivamente cuando hecho un guiņapo por las enfermedades y el alcohol, alcanzaba ya la riqueza... No cree usted que esa mujer merece lo que he hecho?... --Un momento... Un momento!... Como suupo eso?... -- Por desgracia no hay lugar a la mennor duda!... -- Le ha confesado ella?... -- No!... Naturalmente que no... esas cosas no se confiesan. -- Entonces!... -- Ya le dije a usted que estaba bien seguro... lo escuche de labios de la que fue su confidente!... -- Como?... Que?... --Alguien que la conocia mejor que naddie, vendio su secreto.. -- A usted?... --No... a otro desdichado. La historia dolorosa brota impetuosamente de labios de Demetrio. Ya no calla nada... ya no quiere callar nada!... Sus dudas, sus angustias, sus ansias, sus recelos, las duras luchas con su alma, la farsa de su ruina. La boda fastuosa cuando ya no era posible retroceder. --Desdichado... --Me compadece.... Ahora me compadece!!... --Pero no porque le juzgue menos culpaable... Justicia o venganza... su crimen es el mismo de todas maneras. -- Pues los hice, y no me arrepiento!.... -- ! No diga eso... Demasiado se que sse arrepiente. Lo estoy viendo sufrir, padece mas aun que cuando vio hace cinco meses... El sabor de la venganza ha sido bien amargo para usted!... -- Cumplo el juramento hecho sobre la tumba de mi hermano! --Esta bien!... Por suerte o por desgrracia, las cosas han llegado a ultimo extremo. Han caido las mascaras y ustedes son ya enemigos francamente. El falso sacramento se ha roto. Si me lo permite, dispondre todo para que la senora San Telmo vuelva a Rio de Janeiro... -- Que esta usted diciendo?... --Supongo que gestionara el divorcio.... Aun mas, la anulacion del matrimonio religioso a que tiene perfecto derecho. -- Veronica de Castelo Branco no volveera a Rio de Janeiro!... -- Pretende usted retenerle despues dee lo pasado?... -- No la dejare volver a Rio, donde ottros hombres la esperan... donde otro matrimonio pueda hacerla dichosa... No, no!... su vida y la mia estan atadas definitivamente... para mi no habra tregua, no habra paz ni descanso. Pero no la dejare, no se ira tranquilamente, riendose de mi despues de todo!... -- Esta usted completamente loco!... -- Que me lo suplique ella misma, si qquiere... que se arrastre a mis pies, que llore; que me demuestre su arrepentimiento..., que compre con lagrimas y humillaciones su libertad!... Solo entonces la dejare!... --Es su ultima palabra? Debo proponersselo en su nombre a ella? --Desde cuando es usted el abogado de Veronica?... Le prohibo decirle una palabra de nada de esto... Lo oye usted, Johnsson?... Se lo prohibo!... Si da usted un solo paso en favor de ella, si le habla usted de esta conversacion, le juro que me la llevare de Porto Nuevo... aun mas lejos. La arrastrare rio arriba... la llevare al fundo de la selva... hasta que acabemos los dos de una vez!... -- Esta bien!... Usted gana, porque diispone de la fuerza, y estamos en un medio barbaro, donde nadie me ayudara contra usted... el mas rico minero de cien leguas a la redonda. Tendre que cruzarme de brazos para que no consume usted un crimen mas grande; pero no lo hare sin decirle que su conducta, por estupidamente cruel, merece todo mi desprecio... -- Reverendo Johnsson!... -- Que... que?... Pegueme de una vez!.... -- No... ni a los clerigos ni a las muujeres. Ni ella ni usted lograran llevarme hasta ese extremo... Pero tampoco me haran ceder! Ella es mia, me pertenece y la conservo!... El pastor le ha visto alejarse sin una palabra, sin un gesto; apretando los labios, cerrando los puņos hasta clavarse las uņas en la piel; mientras la imagen de Veronica pasa por su mente, como la triste imagen destrozada de aquel imposible sueņo de su amor primero... ***** De pie en el marco de la puerta de aquel cuarto de los armarios que indicara Botel, Demetrio lleva largo rato inmovil. Se ha lavado la cara y cepillado los cabellos, ha aceptado la camisa limpia que la senora de Botel le ofreciera, y ahora contempla con intensa amargura la palida y bellisima mujer que cerrados los ojos, vendada la frente, parece ausente de cuanto le rodea... -- Estas mejor, Veronica?... Los ojos negros se han abierto. Un relampago de ira curza por ellos y la amargura de los labios se disuelve en un gesto de desprecio... -- !Estoy perfectamente... todavia no has logrado matarme... Tu venganza esta incompleta... por que no aprovechas este momento?... Por que no me matas ahora, Demetrio?... Es preferible acabar de una vez... -- No soy un asesino, no deseo tu muerrte!... Si la hubiera deseado, la ocasion era bastante propicia; me hubiera bastado con dejarte desmayada en el bungalow ardiendo y salvarme yo solo. -- Me echas en cara que te debo la vidda?... Puedes estar seguro que preferiria haberla perdido a debertela... --Ya lo se. Eres lo bastante soberbia para pensar y sentir de esa manera; pero no estoy echandote nada en cara. Trato solamente de defenderme de una acusacion excesiva, aunque en realidad no entre a nada de eso, entre solo a saber de tu salud y tengo la recomendacion del doctor Botel de no permitir que te agites ni te disgustes... -- !Que considerados... que amables y que corteses se han vuelto de pronto tu y ese doctor Botel en cuyas manos me has puesto!... --No hay otro medico en toda la regionn, y mal que bien tenemos mucho que agradercerle. --Ya lo se; estamos bajo su techo... VVivimos gracias a la compasion que ha permitido a su mujer tenernos. Supongo que estaras satisfecho... -- Yo satisfecho?... Ha ido a responder bruscamente; pero la senora Botel se acerca ya visiblemente agitada... --Perdoneme... perdoneme... pero Veronnica no debe moverse. Por favor, vuelva usted a acostarse en las almohadas, Veronica. Si recayera usted, Jaime me echaria la culpa a mi, estoy segura. Cuidese por mi, Veronica, se lo ruego... Bladamente la senora Botel la ha vuelto a acomodar en las almohadas, mientras Demetrio sale apresuradamente. --Dejeme, senora Botel, dejeme... que acabe su obra de una vez!... Es una fiera... --No lo creo... Las fieras no sufren ppor cosas de estas, y el sufre como un condenado. Es que no lo ve usted?... --Pretende usted que lo compadezca?.... --Tal vez si se esforzara usted en commprenderlo... --Comprenderlo!... Pero que otra cosa deseo?... Comprender, saber por que... por que!... --Calmese, se lo ruego. Tengo el preseentimiento de que se le van a arreglar a usted todas las cosas... Por lo pronto, supe por Ayesha que el Ingeniero habia estado buscando al indio Iguazu para hablar con el... --Ayesha?... Quien es Ayesha?... --Una indita joven, bastante inteligennte, auque una verdadera calamidad. Se supone que es la sirvienta de ustedes, porque Ricardo Silveira le pago adelantado un ano de sueldo... --Ricardo Silveira!... --Su pobre cuņado alejo a todo el munddo con sus arrebatos y sus borracheras; solo el Reverendo Johnsson y Ayesha, esa indita que acabo de nombrar, estuvieron a su lado hasta el ultimo momento. Cuando quiere puede ser muy util, pero rara vez quiere. --Antes hablo usted del indio Iguazu, Adela... --Efectivamente; era lo que queria conntarle; pero no se donde tengo la cabeza. Su marido le hizo una porcion de encargos. Hace una hora salio a toda prisa para Cuyaba, y volvera con la balsa llena de encargos. Parece ser que el Ingeniero se ha decidido a proporcionarle a usted un hogar decente... -- A mi un hogar?... Junto a el... aquui?... --Bueno... El dice que va a explotar lla mina personalmente, para eso hace falta vivir en Matto Grosso. -- El puede vivir en el infierno, si qquiere!... Yo saldre de aqui apenas pueda ponerme en pie. --No creo que la deje ir el Ingeniero San Telmo... pero ya hablara usted de eso cuando se ponga buena. --Quiere darme papel y pluma?... Puedee proporcionarmelos?... Necesito escribir a Rio de Janeiro. --Por que no espera a sentirse mejor?.... Sera inutil que escriba inmediatamente. Hasta que vuelva la piragua no habra forma de enviar su carta al correo de Cuyaba. Dos dias para bajar, ocho para volver... total: diez dias. No tiene usted prisa de ninguna especie. Las manos de Veronica cayeron otra vez sobre la colcha, con gesto de inmenso desaliento. No era solo Demetrio de San Telmo, era luchar contra la selva, tan aspera, tan hosca, tan impenetrable como el... Fin del capitulo vigesimo