MARRUÁ 2000 PERGUNTA: " QUEM FOI JUAN CRONIQUEUR?"

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  José Carlos Mariátegui

(1894-1930)

“(...)cada acto del marxismo tiene un acento de fe, de voluntad, de convicción heroica y creadora, cuyo impulso sería absurdo buscar en un mediocre y pasivo sentimiento  determinista.”

CRONOLOGIA


JOSE CARLOS MARIATEGUI

1894

Nace en Moquegua el 14 de junio. Sus padres: María Amalia La Chira Ballejos y Francisco Javier Mariátegui Requejo. Tuvo dos hermanos: Guillermina y Julio César. Su padre abandona el hogar siendo José Carlos muy niño; la madre, para mantener a sus hijos, se traslada a Lima.


1899

La familia Mariátegui-La Chira va a vivir a Huacho, donde reside la rama materna.


1901

José Carlos Ingresa a la escuela.


1902

Sufre un accidente en la escuela, por lo que es trasladado a Lima e internado en la Maisón de Santé. Padece una larga convalecencia de cuatro años; queda delicado de la pierna izquierda; no puede continuar sus estudios.


1907

Muere su padre, Francisco Javier Mariátegui, el 9 de noviembre en el Callao.


1909

Entra a trabajar como "alcanzarrejones" en el diario "La Prensa".


1910

Asciende a ayudante del linotipista y corrector de pruebas.


1911

Febrero. Primer artículo en el diario La Prensa, firmado con el seudónimo Juan Croniqueur. Ingresa al servicio de la redacción y ayuda en la clasificación de los telegramas de provincias.

 


1912

Le es encomendada la redacción de las notas policiales y de lotería.

 


1913

Se incorpora a la redacción de "La Prensa".

 


1914

Comienza a escribir regularmente artículos para "La Prensa" sobre tópicos literarios y artísticos. Colabora con la revista "Mundo Limeño".

 


1915

Inicia su colaboración con la revista hípica "El Turf" y con la revista femenina "Lulú": Notas sociales, cuento y poesía.

 


1916

Enero. Estrena "Las Tapadas", obra de teatro escrita en colaboración con Julio de la Paz. La crítica no le fue favorable.
Febrero. Retiro en el Convento de los Descalzos. Los poemas que escribió allí se publican en la revista "Colónida".
Junio. Renuncia a "La Prensa". Al mes siguiente ingresa a "El Tiempo" como redactor principal y cronista parlamentario con su sección "Voces", dedicada a comentarios críticos sobre la política nacional.
Es nombrado co-director de la revista "El Turf". Publica el poema dramático La Mariscala, junto con Abraham Valdelomar. Anuncia su libro de poesías "Tristeza", que no llega a publicarse.

 


1917

Publica por corto tiempo el diario "La Noche", en contraposición al diario "El Día", que estaba vinculado al gobierno de Pardo.
Se matricula en un curso de Latín en la Universidad Católica.
Gana el premio Municipalidad de Lima otorgado por el Círculo de Periodistas, con su crónica periodística "La Procesión Tradicional".
Es elegido vicepresidente del Círculo de Periodistas.
Noviembre. Ocurre el 'escándalo' del cementerio mientras los bolcheviques toman el poder en Rusia.

 


1918

Junio. Junto a César Falcón y Félix del Valle, funda "Nuestra Epoca", revista de orientación socialista. Es agredido por un grupo de jóvenes militares por su artículo "Malas tendencias: El deber del Ejército y el deber del Estado", publicado en el primer número. Es uno de los fundadores del Comité de Propaganda y Organización Socialista, del cual se separa pronto por divergencias internas.

 


1919

A principios de año se separa de "El Tiempo".
Mayo-Agosto. Publica el diario "La Razón", desde donde apoya el paro general por el abaratamiento de las subsistencias y el movimiento de reforma universitaria. El diario es clausurado por presión del gobierno de Leguía, debido a su línea periodística de oposición.
Octubre. Mariátegui es enviado a Italia por el gobierno de Leguía como agente de propaganda del Perú en el extranjero, como forma de encubrir su deportación.
Noviembre. Llega a Francia y se entrevista con Henri Barbusse en París. Prosigue a Roma.
Diciembre. Conoce a Anna Chiappe en el Restaurant Campestre "Il Piccolo Edén", en el pueblo de Nervi (Génova).

 


1920

Inicia sus colaboraciones periodísticas para el diario "El Tiempo", posteriormente agrupadas como "Cartas de Italia". Inicia su formación marxista con la lectura sistemática de literatura pertinente.
Julio-Octubre. Recorre el norte italiano (Turín, Milán, Venecia), siguiendo con atención el movimiento huelguístico de Turín y el fenómeno de los Consejos de Fábrica.

 


1921

Enero. Asiste al Congreso del Partido Socialista Italiano en Livorno, -donde el ala izquierda se escinde y forma el Partido Comunista Italiano- como corresponsal del diario "El Tiempo".
Febrero. Se casa con Anna Chiappe y en diciembre nace su primer hijo, Sandro Tiziano Romeo.

 


1922

Junto con César Falcón, Carlos Roe y Palmiro Machiavello, funda la primera célula comunista peruana.
Abril-Mayo. asiste a la Conferencia Internacional convocada por el Consejo Supremo de la Sociedad de las Naciones.
Junio. Abandona Italia y recorre Europa a la espera de poder volver al Perú. Visita Francia, Alemania, Austria, Hungría, Checoslovaquia, y Bélgica. Durante ese recorrido estudia los movimientos revolucionarios que convulsionan el continente europeo después de la guerra.

 


1923

Enero. Se embarca rumbo al Perú, desde el puerto de Amberes (Bélgica), en el vapor "Negada".
Marzo. Regresa al Perú. Es entrevistado por Angela Ramos para la revista "Variedades". Se aboca a la tarea de editar un diario o una revista.
Abril. Establece contacto con Haya de la Torre y la Universidad Popular, por intermedio de Fausto Posadas, quien fuera redactor obrero de "La Razón".
Junio. Inicia en la Universidad Popular su ciclo de conferencias titulado "Historia de la Vida Mundial".
Setiembre. Inicia su colaboración con la revista "Variedades", en la sección "Figuras y Aspéctos de la Vida Mundial".
Octubre. Haya de la Torre es deportado por el gobierno de Leguía. Oscar Herrera asume la rectoría de la Universidad Popular y Mariátegui la dirección de la revista "Claridad". Es arrestado en una reunión de dicha revista junto con un grupo de profesores y alumnos de la Universidad Popular,
Noviembre. Aparecen anuncios de la revista "Vanguardia. Revista Semanal de Renovación Ideológica. Voz de los Nuevos Tiempos", dirigida por Mariátegui y Félix del Valle, proyecto que no llega a concretarse.

 


1924

Enero. Concluye el ciclo de conferencias en la Universidad Popular.
Marzo. El número 5 de la revista "Claridad" está dedicado a Lenin. Impulsa la fundación de la Editorial Obrera Claridad.
Mayo. Grave crisis de su salud: salva la vida tras la amputación de la pierna derecha.
Setiembre. Inicia su colaboración en la revista "Mundial", que dirige Andrés Avelino Aramburú, con la sección "Motivos Polémicos" y después "Peruanicemos al Perú".

 


1925

Es propuesto por los estudiantes para una cátedra universitaria, lo que no es aceptado por el Rector.
Octubre. Funda la Editorial Minerva. Publica su primer libro, "La escena contemporánea", serie Biblioteca Moderna de la Editorial Minerva.

 


1926

Febrero. Aparece "Libros y Revistas", órgano de la Editorial Minerva que servirá de base económica y de circulación para la revista "Amauta".
Con la fundación de las primeras células de la A.P.R.A., Mariátegui acepta participar desde Lima en ese frente único.
Setiembre: Aparece "Amauta", revista mensual de definición ideológica.

 


1927

Febrero-Marzo. Polemiza sobre el indigenismo con Luis Alberto Sánchez.
Junio. El gobierno de Leguía denuncia la existencia de un supuesto "complot comunista" e inicia la represión contra los núcleos obreros e intelectuales. Mariátegui es recluido en el Hospital Militar de San Bartolomé. Se clausura "Amauta" y la Editorial Minerva. Mariátegui estudia la posibilidad de trasladarse a Buenos Aires o Montevideo.
Diciembre. Reaparición de "Amauta".

 


1928

Abril. Ruptura entre Mariátegui y Haya de la Torre. Mariátegui toma contacto con la Secretaría Sindical de la Tercera Internacional por intermedio del español Miguel Contreras. Envía a la U.R.S.S. como delegados al IV Congreso de la Profintern (Sindical Roja) realizado en Moscú, y al Congreso de los Países Orientales realizado en Bakú, a Julio Portocarrero y Armando Bazán.
Septiembre. Aparece en la revista "Amauta" el editorial "Aniversario y Balance" donde define su orientación socialista. Se inician los trabajos para la fundación del Partido Socialista.
Octubre 8: Se constituye formalmente el Partido Socialista con Mariátegui como secretario general.
Noviembre. Aparece "7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana". Aparece el quincenario obrero "Labor".

 


1929

Febrero-Abril. Publica en la revista "Mundial" su novela corta "La Novela y la Vida".
Mayo. Se constituye el Comité Organizador Pro-Central General de Trabajadores del Perú. Ese mismo mes envía a Montevideo a Julio Portocarrero como delegados al Congreso Constituyente de la Conferencia Sindical Latinoamericana.
Junio. Asisten a Buenos Aires Hugo Pesce y Julio Portocarrero como delegados a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana.
Es nombrado miembro del Consejo General de la Liga Anti-imperialista, órgano impulsado por la Tercera Internacional.
Setiembre. La casa de Mariátegui es allanada, esta vez debido a un supuesto "complot judío". Clausura de "Labor".

 


1930

Febrero. Eudocio Ravines regresa clandestinamente al país. Es nombrado secretario general del Partido Socialista.
Marzo. Mariátegui es internado de emergencia en la Clínica Villarán.
Muere el 16 de abril.



* Preparada por Alberto Florez Galindo y Ricardo Portocarrero para la Antología Invitación a la Vida Heróica. Corregida y aumentada para la Exposición Mariátegui Cien Años por Ricardo Portocarrero y José-Carlos Mariátegui E.

 

 

>> ARTIGOS

JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI


TRIIBUTO A JUAN CRONIQUEUR

Prof. Jaime Almeida

Dep. História da Universidade de Brasília

Tributo a Juan Croniqueur(1)

Jaime de Almeida

Departamento de História

Universidade de Brasília

e-mail: [email protected]

Enquanto se apresentava como Juan Croniqueur, o jovem José Mariátegui escreveu muito sobre as festas. Como se sabe, por sua crônica sobre a Procissão do Senhor dos Milagres, Mariátegui recebeu o primeiro prêmio do Círculo dos Jornalistas.

Nossa intenção, num Seminário que comemorou o centenário do grande intelectual peruano, era verificar se o Mariátegui adulto, embora rejeitando os escritos de juventude, da sua "idade da pedra", prosseguiu dedicando alguma atenção às festas. Como, infelizmente, não tivemos acesso àqueles textos juvenis, deixaremos para outra oportunidade um estudo comparativo. Acreditamos, no entanto, que algo de Juan Croniqueur está bem vivo quando José Mariátegui, por sua vez, também se ocupou de festas.

Um primeiro conjunto desses textos se refere às festas de Lima; comecemos por duas crônicas dedicadas ao carnaval. Enquanto já prepara os Sete Ensaios de Interpretação da Realidade Peruana, Mariátegui publica no jornal Mundial de Lima a crônica "Serpentinas" (27/02/1925)2. "Os três dias de neo-carnaval são, em verdade, três dias únicos de educação democrática". A idéia da crônica é bastante original: o carnaval é revolucionário, imitando e parodiando os episódios sérios do passado. A vida é naturalmente iconoclasta, e o passado só pode ser restaurado como caricatura. Se no carnaval de 1925 aparecem foliões fantasiados de membros da Ku-Klux-Klan, isto é uma prova de que tal organização pertence inequivocamente ao passado. Mas até mesmo a Liberdade, com seu barrete frígio, já se faz presente nas ruas de Lima, permitindo a Mariátegui profetizar que já se avizinha um novo golpe de Estado. A democracia burguesa torna-se já uma figura clássica, inatual, um pouco fora de moda, e em breve, certamente, já não se elegerão mais rainhas, mas presidentas da república do carnaval. Um indício, que Valdelomar e Juan Croniqueur deixaram de perceber em 1917, é que em Lima já não reinava o Rei Momo, mas o democrático Ño Carnavalón. Em breve, o carnaval enriquecerá sua técnica com as formas republicanas e democráticas, envelhecidas na política, e este será o último episódio da decadência da democracia.

Na outra crônica, de 1928, Mariátegui indica porque se interessa pelo carnaval: "Nenhum pretexto é bastante frívolo a ponto de não servir a uma reflexão séria. O carnaval, por exemplo, é uma das melhores ocasiões para o estudo da psicologia e da sociologia limenhas".(3) Aqui, Mariátegui desenvolve nova reflexão acerca da relação especial que o carnaval mantém com o tempo. O carnaval tradicional era mulato, aquático e farrista, porque a aristocracia de Lima podia admitir a presença popular naqueles dias. Agora, com o desenvolvimento industrial e urbano, que promove uma certa democratização da sociedade, o gosto europeizante dos novos ricos elimina este antigo privilégio da plebe. Aburguesado, o carnaval estrangeiro e postiço, perde a alegria brutal, a espontaneidade e a criatividade que só as festas genuinamente populares possuem. Esta melancolia do neo-carnaval demonstra a inviabilidade do liberalismo manchesteriano no Peru: não há espaço para o individualismo burguês.

A seguir, Mariátegui passa a refletir sobre a própria historicidade do carnaval. Durante a Idade Média, a festa tinha sua razão de ser como o retorno anual às alegrias do paganismo. Desde que a sociedade ocidental se laicizou e que a alegria se reincorpora aos costumes, como, por exemplo, os paroxismos da música negra, o carnaval estaria condenado a desaparecer. Na verdade, os homens nunca teriam realmente amado o carnaval. Mariátegui transcreve um fragmento da obra do italiano Mássimo Bontempelli:

"A atração do carnaval está feita do medo da morte e do nojo à matéria. A invenção do carnaval é uma bruxaria em que se mesclam a sensualidade obscena e o macabro. Tem sua razão de ser no uso da máscara, cuja origem metafísica é, sem dúvida alguma, fálica: a desfiguração da cara tende a mostrar as multidões humanas como aglomerações de cabeças pesadas e embriagadas de Príapos. Os movimentos destas multidões estão animados por esse sentido de agitação estúpida que é próprio dos montes de vermes, nas cavidades das vísceras dos cadáveres".

Esta imagem terrivelmente pessimista de Bontempelli, assimilada por Mariátegui, deixa-nos inquietos. Se, como vimos anteriormente, o carnaval é revolucionário porque parodia não só os valores ultrapassados do passado, mas até mesmo os valores vigentes cuja decadência já se anuncia, há ainda que considerar que o próprio carnaval está submetido ao tempo e também já se putrefaz. Se, apesar de anunciar a morte do mundo burguês, o carnaval também está fadado a morrer com ele, há que se especular sobre o que pensa, ou, melhor ainda, o que sente Mariátegui sobre a festa, sobre todas as festas.

Na crônica "Divagaciones de Natividad"(4), Mariátegui reflete sobre a ocidentalização do mundo, processo que se pode medir pela expansão do calendário gregoriano em todos os continentes. Mas nenhuma festa ainda se tornou ecumênica, universal. O Natal lhe parece aquela mais adequada para isto, embora seja uma festa tipicamente européia. O Natal está adquirindo, na Europa e nos Estados Unidos, um novo sentido e significado: torna-se mais e mais a festa do lar, uma festa intimista em que as famílias se voltam especialmente para as suas crianças. A festa ganha uma importância sentimental, extra-religiosa e é celebrada por crentes e não crentes.

O Natal é sem dúvida uma festa muito mais calorosa que as festas cívicas, já que estas estão sempre associadas a alguma data política e são celebradas praticamente apenas pelos governos e pelos partidos situacionistas, ausentes os grandes entusiasmos populares. Mariátegui passa a divagar sobre as razões do intimismo natalino europeu e termina lamentando que em Lima o Natal continue sendo uma festa de rua, alegre e barulhenta. "Algo de neve e algo de frio nestes dias de dezembro fariam de nós uns homens um pouco mais sentimentais. Um pouco mais sensíveis à emoção do lar e da família e ao encanto cândido das canções. Um pouco mais ingênuos e infantis, mas também um pouco melhores e, talvez, mais felizes".

Esta crônica deixa-nos pensativos. Mariátegui, sempre tão enfático em recusar-se a caracterizar o Peru como um país latino, parece aqui não apenas favorável à ocidentalização do mundo, mas também muito pouco preocupado com os europeísmos postiços que denuncia no carnaval e nas outras festas. Mas o fio essencial a explorar aqui é sua enfática apologia de sentimentos e valores ligados à privacidade da vida familiar.

Nos únicos textos em que pudemos encontrar referências de Mariátegui à sua vida privada, algumas passagens permitem pensar que as festas, aqui, mais que simples recursos de expressão literária, são os momentos decisivos em que a alegria da vida contrasta com a melancolia da existência comum:

Em "Lá vida que me diste"(5), Mariátegui recorda que sua primeira festa foi quando sua tristeza de sul-americano pálido e mirrado se deixou invadir pelas cores rurais da donzela de Ceia, quando seu instinto de morte cedeu ao princípio da vida, como na Primavera de Boticelli. Ao evocar o momento em que se amaram, Mariátegui acena com um símbolo do carnaval: "E tua possessão tônica, sob o sol latino, enredou em minha alma uma serpentina de alegria".

Numa outra carta à esposa, de 6/6/1925, Mariátegui insiste com ela para que não deixe de comprar um presente e comemorar o aniversário do filho Sigfrido: "É a festa de Sigfrido; é também uma festa nossa. Quanto mais eles crescem, quanto mais eles florescem, tanto mais me dou conta de que os dias do nascimento de Sandro e Sigfrido foram dois dias de festa de minha vida".(6)

Vimos até aqui um Mariátegui singularmente atento à historicidade das festas que, além de expressar e antecipar as mudanças sociais, também sofrem a ação do tempo, mudando de sentido, passando ao domínio de outros grupos sociais, caducando e morrendo. O enfoque psicológico e sociológico das festas limenhas denuncia especialmente o problema da inautenticidade: Mariátegui contrapõe constantemente as festas enraizadas na alegria, na paixão e no instinto do povo às formas e sentimentos postiços das festas burguesas importadas.(7) Pelo que vimos até o momento, Mariátegui, cronista de festas alheias, não explora um tema que, desde 1968, nos atrai irresistivelmente: a imagem da revolução como uma festa. É como se o intelectual, agudamente consciente dos abismos culturais e sociais que dilaceram o Peru, ousasse explicitar apenas uma das tendências do futuro, ou seja, o desenvolvimento de novos valores ligados à experiência moderna da privacidade familiar, ultrapassada a fórmula estreita e anacrônica do individualismo manchesteriano.

Mas existe, a nosso ver, uma outra reflexão que não chega a explicitar-se num texto específico: a autenticidade das festas indígenas e sua importância na idéia de revolução.

Os primeiros indícios poderiam ser encontrados na "idade da pedra”:

O jovem Juan Croniqueur se justifica perante a sociedade, após o escândalo da sessão noturna de dança da bailarina Norka Rouskaya no cemitério de Lima, apelando à dignidade da tradição indígena. "Os índios não concebem o sepultamento sem a libação e o huaynito. Mesmo em Lima, podemos vê-los diariamente dançar ao pé dos seus cadáveres".(8)

Recordemos que poucos meses antes, Juan Croniqueur redigira a crônica sobre a procissão do Senhor dos Milagres: "As manifestações de fé de uma multidão são imponentes. Dominam, impressionam, seduzem, oprimem, apaixonam, enternecem. A contemplação de uma multidão que invoca Deus comove sempre, com irresistível força e profunda ternura. A passagem da procissão do Senhor dos Milagres pelas ruas de Lima produz uma emoção muito profunda na cidade, que se acha invadida por um sentimento ingênuo, sedativo e religioso".(9)

Tratemos de identificar os fios dispersos da festa na trama nos Sete ensaios de interpretação da realidade peruana, pela ordem em que aparecem:

Na abertura do ensaio "O problema do índio", pouco depois de reafirmar, com Valcárcer, que "o proletariado indígena espera por seu Lênin", e de antecipar a importância do fator religioso na História, Mariátegui ironiza o caráter retrógrado e anacrônico de uma recente proposta de salvação dos índios. José León y Bueno, líder da Ação Social da Juventude acredita que caberia aos missionários redimir e reabilitar os índios, colocando-se como intermediários entre eles e os gamonales. O missionário ilustrado trataria, entre outras medidas paternalistas, de condenar "os abusos sensuais da multidão nas festas, ceifando a falta de castidade em sua origem e mostrando à raça sua sublime missão". Retenhamos duas pistas: Mariátegui condena a intervenção carola na dinâmica complexa da festa andina, e também tem em mente, de forma totalmente distinta, a missão revolucionária dos índios.(10)

O ensaio "O problema da terra" contém importantíssimas passagens em que as festas emergem como elemento estrutural na oposição entre o mundo indígena e o mundo dos brancos e mestiços. Mariátegui, apoiado na obra de Hildebrando Castro Pozo - Nuestra comunidad indígena - desenvolve uma idéia que já vimos esboçada numa crônica sobre o carnaval: as comunidades indígenas do Peru, apesar de 100 anos de experiência republicana, permanecem fortemente refratárias ao individualismo e ao liberalismo. Por toda à parte, nas aldeias andinas, sobrevivem robustos e obstinados os hábitos de cooperação e solidariedade que prolongam os vínculos tradicionais dos ayllus. Apesar dos avanços do mercado e do sistema de propriedade individual, o sistema das mingas continua a reunir a coletividade inteira em processos que integram o trabalho e a festa de uma forma especial que sugere pensar em contratos coletivos de trabalho.(11)

A seguir, quando avalia a produtividade das terras comunais indígenas e dos latifúndios, Mariátegui recorre novamente a Castro Pozo para acrescentar, à idéia do contrato coletivo de trabalho na interpretação da minga, aquela dos estímulos morais. Neste momento, a reflexão se aprofunda com as idéias de Proudhon e Sorel sobre "a parte espiritual do meio econômico": na comparação com o trabalho alienado do yanacona ou do proletário sem família, o estado psicofísico em que mergulha a comunidade durante as atividades coletivas se destaca como algo totalmente diverso.(12)

O ensaio sobre "O fator religioso" acrescenta novos fios à trama. Mariátegui examina a importância da conquista espiritual da América e, nesta passagem, para melhor compreender a lógica dos comportamentos no processo de aculturação, detém-se mais conscientemente na problemática da festa. Citando um estudo de Emilio Romero publicado em Amauta, Mariátegui demonstra como se conjugam a tradição da Igreja Romana, de fazer coincidir as festas cristãs com as festas pagãs dos povos recém-submetidos, e a estratégia de sobrevivência dos índios que, aceitando a substituição dos deuses incaicos, puderam manter perfeitamente vivas as festas e os valores ancestrais de seus ayllus.(13)

Deixaremos de considerar as referências de Mariátegui à presença dos negros nas festas coloniais. 14Tratando do fator religioso na revolução da independência, o autor dos Sete ensaios compara as experiências francesa e peruana, profundamente diferentes. O tema das festas revolucionárias e da transferência de sacralidade não aflora no texto, embora possa ter sido intuído durante a leitura da obra de Aulard, nas passagens relativas ao culto da deusa Razão.(15)

O fecho do ensaio reúne todos os fios que identificamos até agora, aos quais se acrescentam dois outros, extraídos do último ensaio, o "Processo da literatura". Na densa discussão sobre o indigenismo, Mariátegui contrapõe à tese algo ingênua da Raça Cósmica de José Vasconcelos a imagem das comunidades andinas cuja vida tem estilo exatamente porque ainda não se incorporaram à civilização expansiva do Ocidente que aspira à universalidade. A sociedade indígena conserva seus costumes, seu sentimento de vida, sua atitude frente ao universo, e é exatamente por isso que tem sua individualidade, é um tipo orgânico de sociedade e de cultura. E esta sociedade pode, tal como o fizeram recentemente o Japão, a China e a Turquia, encontrar por seus próprios meios, e em curto espaço de tempo, o caminho da civilização moderna e traduzir para a sua própria língua as lições dos povos do Ocidente.(16) (De nossa parte, parece-nos que, a esta altura, Mariátegui aceitaria certamente a sugestão de substituir a palavra "lições" por "problemas"). O encontro do índio com a modernidade é a revolução, e toda revolução, como toda paixão, ao contrário do que pensam González Prada, os livres-pensadores e os comunistas, é sempre necessariamente religiosa.(17)

Concluindo esta primeira parte: Mariátegui vê na maioria indígena do Peru um tipo orgânico de sociedade não-ocidental que possui um estilo, uma identidade própria, porque consegue assegurar a reprodução de suas estruturas comunitárias ancestrais, processo em que a importância das festas - quer sob as aparências do culto católico que revestem a religiosidade milenar do ayllu, quer sob a forma da minga - está demonstrada de modo consistente, embora não de todo explícito. O grande salto para o futuro, este futuro que Mariátegui adivinha na leitura alegórica do carnaval, está na radicalidade dos atuais mitos revolucionários e em sua capacidade de ocupar a consciência profunda dos homens com a mesma plenitude dos antigos mitos religiosos.(18) Cabe indagar o que Mariátegui teria podido dizer das festas nesse processo de transferência de sacralidade.

*

Encontramos na obra do escritor peruano José María Arguedas, leitor atento de Mariátegui, matéria preciosa para a seqüência desta especulação a respeito das relações entre a identidade indígena, a festa e a revolução.

Seguindo a primorosa análise de Gladys C. Marín(19), privilegiaremos o romance Yawar Fiesta. O próprio Arguedas o caracteriza como relato épico das várias façanhas dos quatro bairros, antigos ayllus, de Puquio, um destes "pueblos grandes" da serra que, desconcertados incessantemente pela maré de seu atual destino, são obrigados a um constante esforço de acomodação, de reajustamento, ao drama permanente.(20)

A narrativa principia pela inserção do povoado no espaço e no tempo, desdobra-se em quatro capítulos que preparam a festa, introduz como em parênteses um ritual laico diante da imagem de Mariátegui, e culmina com a grande festa que se desenrola nos últimos quatro capítulos.

Arguedas, mais que Mariátegui, sabe como a música é uma realidade muito profunda do mundo andino. Em Los ríos profundos, afirma que o canto da cotovia ouvido na infância é seguramente a matéria de foi feito, a difusa região de onde o arrancaram para lançá-lo entre os homens. Tudo, em Yawar Fiesta, é marcado e impregnado pela música. A ação épica começa com um mês de antecedência com a música dos waka-wak'ras (berrantes de chifre) tocando o turupukllay (a música especial que anuncia a festa de sangue); a música se faz presente por toda à parte, dia e noite; as mulheres índias choram desde já perguntando qual delas será viúva e o vigário maldiz esta "música do diabo" que entusiasma os índios restaurando impalpável, real, indestrutível, a dimensão mágica do mundo inca.(21)

Enquanto cresce a música dos waka-wak'ras até o desfecho da festa maior, outras formas musicais se introduzem, nos rituais que a precedem. Todas as etapas da minga para a abertura de uma estrada ligando Puquio a Nazca, por exemplo, tal como os ritos ligados à captura do touro sagrado Misitu, são acompanhadas de cantos que comovem os corações e incorporam homens e mulheres a uma outra realidade, à única realidade, a magia: "eles se viam como em sonhos"(22). Por outro lado, os índios serranos que vêm, acompanhando seus patrões, a Lima, onde se sentem órfãos e desenraizados, recuperam parcialmente seu mundo perdido cantando e recordando as festas de sua terra. Os jovens revolucionários mestiços do centro Lucanas começaram assim a se organizar, e também cantam em língua quéchua um wayno lucano frente ao retrato do werak'ocha Mariátegui num ritual laico em que um deles parodia um bispo e promete vir a ser um Anticristo para destruir a aliança entre os padres e os gamonales. Mas já estão distanciados da cultura ancestral, desconhecem o sentido do turupukllay, pretendem convencer os índios a abandonar a festa de sangue.(23)

Os cantos, as danças, as procissões reúnem toda a comunidade indígena produzindo uma sincera e profunda certeza da realidade sagrada do mundo; os ayllus que compõem o povoado competem entre si e com outros vizinhos mobilizando, com seus rituais, os respectivos apus ancestrais, os mais altos montes.

Tudo aponta na epopéia para o desfecho espetacular do turupukllay. Temos aqui uma demonstração eloqüente daquilo que o historiador francês Nathan Wachtel assinalou em Los vencidos: o papel ativo, seletivo e criador das populações nativas no processo geral de aculturação. O gado bovino foi muito rapidamente incorporado à cultura material e ao imaginário andino: o turupukllay é um complexo ritual elaborado pelos índios a partir do modelo da tourada espanhola. O espetáculo europeu perde sua característica essencial de exibição da virtuosidade do artista que enfrenta a fúria integral da natureza bruta, e ganha novo sentido transformando-se numa trágica epopéia coletiva em que a comunidade toda prova a si mesma e aos outros que o índio não é covarde.

O ayllu K'ayau, excitado pelo entusiasmo da competição com outros ayllus nas obras da estrada para Nazca, busca por fim um desafio excepcional: subtrair de seu espaço mágico, protegido pelo monte Ak'chi, o touro sagrado Misitu. Apelam para o poderoso apu K'arwasu, o pai de todos os montes de Lucanas, e, numa impressionante demonstração de coragem, em que um primeiro índio é despedaçado pelos chifres do Misitu e o sangue rega a terra como tantas outras oferendas, trazem-no amarrado à praça central de Puquio.(24)

O orgulho vicário da comunidade cresce a cada momento em que os índios provocam com dinamite o touro selvagem e se cortam para desafiá-lo com o próprio sangue. Finalmente, o índio Wallpa agarra-se ao corpo do Misitu e a festa explode num paroxismo de violência que sacrifica o herói e a fera. O turupukllay é assim, a demonstração gratuita do poder do povo índio, o gozo no abraço à morte mostrando a todos que a comunidade despreza os valores mesquinhos do mundo dos brancos, aí incluídas as teorias progressistas dos mestiços do Centro Lucanas.

*

Encerramos aqui este tributo a Juan Croniqueur, nascido a cem anos, que provou os prazeres das festas mundanas, vibrou com as festas populares e muito provavelmente sonhou com uma festa sem nome, sem forma, sem parâmetros.

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NOTAS

1) Comunicação apresentada no I Encontro da Associação Nacional de Pesquisadores em História Latino-Americana e Caribenha (ANPHLAC) no Rio de Janeiro, em novembro de 1994.

(2) Ediciones Populares de las Obras Completas de José Carlos Mariátegui. Lima, Amauta, 1980 (9a ed.), volume 4 (La Novela y la vida), pp. 127-133. A maioria das referências que seguem foram retiradas desta obra.

(3) "Motivos de carnaval". Mundial, Lima, 24/02/1928.

(4) Información, Lima, 25/12/1923; re-publicada e revisada em Mundial, Lima, 25/12/1925.

(5) Carta à esposa Anita Chiape, publicada em Poliedro, Lima, 20/09/1926.

(6) in MARCHENA, Juan. Mariátegui. Madri, Historia 16/Quorum, 1987, pp. 138-139.

(7) Ver, por exemplo, a crítica implacável de Mariátegui aos jogos florais em certames literários: "Poetas nuevos y poesía vieja", Mundial, Lima, 24/10/1924, in Peruanicemos al Perú; "Concursos y premios literarios", Mundial, Lima, 11/2/1927, in Temas de Educación.

(8)"El asunto de Norka Rouskaya. Palabras de justificación y de defensa" in El Tiempo, Lima, 10/11/1917; apud ALIMONDA, Héctor. José Carlos Mariátegui. SP, Brasiliense, 1983, pág. 23. Agradeço a Héctor Alimonda a inspiração para este ensaio.

(9)Héctor Alimonda, op. cit., pág. 22.

(10)7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Lima, Amauta, 45a ed., 1982; pág. 42, nota no 7.

(11) Op. cit., pp. 82-84.

(12) Op. cit., pp. 87-88.

(13) Op. cit., pp. 172-175.

(14) O tema nos parece polêmico. Op. cit., pp. 176-177.

(15) Op. cit., pág. 187.

(16) Op. cit., pp. 345-346.

(17) Op. cit., pp. 263-264.

(18) Op. cit., pág. 193.

(19) La experiencia americana de José María Arguedas. Buenos Aires, Fernando García Cambeiro, 1973. As notas que seguem remetem a esta obra.

(20) Op. cit., pág. 60.

(21) Op. cit., pp. 72-74.

(22) Op. cit., pp. 74-76.

(23) Op. cit., pp. 76 e 92-93.

(24) Op. cit., pp. 90, 94.

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