
La buena salud es el
principio básico de nuestra vida. Si no existe una buena salud, no seremos
capaces de desarrollarnos y desenvolvernos normalmente. Es por esta razón, que
debemos en todo momento velar por nuestro bienestar personal cognitivo y físico
Nuestro mundo está lleno
de dolencias, anomalías y desperfectos que pueden ocasionar en muchos casos
hasta la muerte. Enfermedades que por nuestra falta de conocimiento son dejadas
de lado y no prestadas de importancia, enfermedades que por no ser prevenidas
se convierten en el verdugo de nuestra existencia o dejan secuelas para
siempre. Estos padecimientos son producidos en su mayoría
nuestros malos hábitos de vida y por la ya mencionada falta de noción acerca de
múltiples enfermedades que la población no conoce.
En
esta oportunidad hablaremos de la diabetes, un mal que ha ido a lo largo del
tiempo extendiéndose por el mundo entero y cobrando cada vez más y más
víctimas. La diabetes es una enfermedad en la que el organismo no produce
insulina o no la utiliza adecuadamente. La insulina es una hormona necesaria
para transformar el azúcar, el almidón y otros alimentos en la energía que
necesitamos para nuestra vida cotidiana.
Aunque
tanto los factores genéticos como medioambientales, tales como la obesidad y la
falta de ejercicio, parecen desempeñar un rol importantes, aunque la causa de
la diabetes continúa siendo un misterio. Sean cuales fuesen las causas, las
consecuencias son seguras aunque muy variadas: amputaciones, arteriosclerosis,
retinopatía, pancreatitis; corolarios que menos o más efectivos, causan
malestar y hacen que la enfermedad se convierta automáticamente en crónica. De
la diabetes se reconocen dos tipos principales: Tipo 1, caracterizada por el
déficit excesivo de insulina que retrasa
o no permite que la glucosa ingrese a las células y se convierta en energía y
por otro lado tenemos la diabetes de Tipo 2, en la que sí hay las cantidades
suficientes de insulina, pero en la que el problema se encuentra en el
incremento de receptores, lo cual no permite utilizar correctamente las la
glucosa de las células.
Pero,
¿cuándo es detectada esta enfermedad? La diabetes se detecta cuando se poseen
altos niveles de azúcar en la sangre. Los niveles normales son de 70MG/dL a 120dL, si se oscila entre ellos no tendremos
problemas, pero sí estamos por debajo o por encima de ellos tendremos diabetes
de los tipos mencionados, en las que las consecuencias serán las mismas. La
diabetes puede ser detectada por un simple examen o si se presentan los
siguientes síntomas: Sed excesiva, ganas de orinar constantemente, mucha
hambre, pérdida de peso, fatiga, cambios en la visión, lenta cicatrización de la heridas e infecciones, picazón de la piel
Cuando se presentan estos
síntomas es necesario acudir rápidamente a un médico, el mismo que a través de
análisis detectará o no la enfermedad. Es importante señalar que la diabetes no
tiene cura, pero sí un tratamiento el cuál está dado en base a las dietas,
ejercicios, alimentación y modo de vida. Porque la diabetes es una enfermedad
de la que nuestro país y ciudad no está libre, que presentamos el presente
informe con el fin de sensibilizar a la población sobre este temible mal y
crear un espíritu preventivo.
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